viernes, 16 de octubre de 2020

LATIDOS

 


 Son muchos los que sin darse cuenta han perdido el la-

                tido de las palabras

 En un mundo que tiende al crepúsculo de las sensaciones


  Palabras que laten -palabras vivas- en medio del casi

            infinito flujo de las palabras dichas


  Algunos aún se dedican a encontrar "el pulso de las

             palabras"

  ¿Cómo acostumbrarse a vivir entre millares de palabras

                       mudas?


  Mala señal cuando el panal no zumba


  La pulsación que salta-late de un mundo a otro


  Hay quienes buscan ubicarse por donde pasará

           ese latido huidizo, fugacísimo


  Algunas palabras pueden latir una sola vez en todo

           ese puñado de tiempo que llamamos

                         "eternidad"


  O latir solamente cuando se cruzan unas con otras


  Algunos describen la sensación que producen como

          "el paso del cardumen a través del cuerpo"


  También hay quienes pueden no sólo descubrirlos,

     si no también crearlo: el delicado roce  de 

          un antiguo verbo ajeno con uno propio

                            y fresco


  El "oro del lenguaje"


  Hay quienes han intentado acumularlos

             como quien arranca de pasada

                    frutos de un árbol

                           invisible

        

  Algunos los describen como "la luz pulsante

            de un viraje brutal del sentido"


  Para otros es "la vibración del colibrí en el aire"


  Algunos afirman que son "ejemplares de una especie

          en extinción que han escapado del sedimento

                  fangoso que nos ha inundado"


  "El germen de una nueva música"

  "El espontáneo estallido en llamas de un instante"

  "El paso de repente audible del río subterráneo"

  "Hay latidos que son como una mueca del destino"

  "Como el chicoteo de un ave que alza vuelo"


  Hay palabras que sólo laten cuando están en agonía


  Hay palabras que hacen temblar al animal magnífico

                               que nos habita,

                                despertándolo

     

                 


          







 






 




 

 


 




jueves, 8 de octubre de 2020

LAMENTACIONES, UN POEMA DE LOUISE GLÜCK

   



  LAMENTACIONES


 1. El Logos


 Ambos estaban quietos,

 la mujer apenada, el hombre

 ramificándose dentro del cuerpo de ella.


 Pero dios estaba mirando.

 Ellos sintieron su ojo de oro

 proyectando flores en el paisaje.


 ¿Quién supo lo que él quería?

 Él era dios, y un monstruo.

 Así que esperaron. Y el mundo

 lleno con su fulgor,

 como si quisiera ser entendido.


 Lejos, en el vacío al que él le había dado forma,

 él acudió a sus ángeles.


 

 2. Nocturno


 Un bosque surgió de la tierra.

 Oh lamentable, tan necesitado

 el furioso amor de Dios-


 Juntos eran bestias.

 Yacen en el inalterable 

 crepúsculo de su negligencia;

 desde las colinas, vinieron lobos, mecánicamente

 atraídos a su calor humano.

 su pánico.


 Entonces los ángeles vieron

 cómo Él los dividió:

 el hombre, la mujer, y el cuerpo de la mujer.

 Sobre los juncos mezclados, las hojas sueltan

 un lento gemido de plata.


 3. El pacto


 Fuera del miedo, construyeron un lugar para vivir.

 Pero un niño creció entre ellos

 mientras dormían, mientras intentaban 

 alimentarse.

 

 Lo pusieron sobre una pila de hojas,

 el pequeño cuerpo descartado

 envuelto en la limpia piel

 de un animal. Contra el cielo negro

 vieron el masivo argumento de la luz.


 A veces se despertaba. Mientras estiraba sus manos

 ellos entendieron que eran la madre y el padre

 no había ninguna autoridad por encima de ellos.



 4. El Claro


 Gradualmente, a través de muchos años,

 el pelaje desapareció de sus cuerpos

 hasta que estuvieron parados en la brillante luz

 extraños el uno para el otro.

 Nada era como antes.

 Sus manos temblaban, buscando

 lo conocido.


 Tampoco podían apartar sus ojos

 de la blanca piel

 en la que las heridas podían mostrarse claramente

 como palabras sobre una página.


 Y de los insignificantes marrones y verdes

 por fin surgió Dios. Su gran sombra

 oscureciendo los cuerpos durmientes de Sus hijos,

 y saltó al cielo.


 Qué hermosa debe haber sido,

 la tierra, esa primera vez

 vista desde el aire.



 5. Canto nocturno


  Mira la luz del farol.

 ¿No lo ves? La calma de la oscuridad

 es el horror del Cielo.


 Hemos estado separados tanto tiempo, tan dolorosamente

                         separados.

 ¿Cómo puedes soportar soñar,

 dejar de mirarse? Creo que debes estar soñando,

 tu cara está llena de suave expectación.


 Necesito despertarte, recordarte que hay un futuro.

 Por eso somos libres. Y ahora alguna debilidad en mí

 ha sido curada para siempre, así que no soy forzada/o

 a cerrar mis ojos, a regresar, a rectificar-



 La playa está quieta; el mar, purificado de su vida superflua,

 opaco, como pétreo. En montículos, en racimos vegetales,

 aves marinas duermen en el muelle. Charranes, asesinos-


 Estás cansado, puedo ver eso.

 Ambos estamos cansados, hemos actuado un gran drama.

 Hasta nuestras manos están frías, que eran como leña.

 Nuestras ropas están desparramadas en la arena; lo raro

 es que nunca se convirtieron en cenizas.


 Tengo que decirte lo que he aprendido, lo que sé ahora

 lo que les pasa a los que sueñan.

 No se dan cuenta cuando cambian. Un día

 se despiertan, se visten, son viejos.


 Esta noche no tengo miedo

 de sentir las revoluciones. ¿Cómo puedes querer dormir

 cuando la pasión te da esa paz?

 Eres como yo esta noche, uno de los afortunados.

 Obtendrás lo que quieres. Obtendrás tu olvido.



Louise Glück nació en la ciudad de Nueva York en 1943.

Ha enseñado en la Universidad de Virginia, en la de Carolina

del Norte, y en el Goodard College. Vivió varios años en 

Plainfield, Vermont. Actualmente trabaja en el Williams Co-

llege de Williamstown, Massachusetts.

Ah, hoy le otorgaron el premio Nobel de Literatura.


FUENTE


Este poema apareció en The New Republic, en junio de 1978.


 Versión del inglés: Robert R. Rivas (c)

 

lunes, 28 de septiembre de 2020

CONVERSACIONES (1)

 

 - He estado en mi propia compañía todo este tiempo.

 - ¿Qué dice?

 - Que he estado conmigo, en mi compañía, que no siempre

ha sido la mejor, para decirlo de un modo que no ofenda al

otro.

 -¿Qué otro?

 - Escucha todo. Puede ser imprudente de mi parte estar con-

tándole esto, porque es la mar de susceptible y cualquier cosa

puede alterarlo.

 -¿Qué, cómo...?

 - Yo trato siempre de ser amable, de tocar temas que no alte-

ren la cosa, ¿se da cuenta?

 - Usted es una persona amable...

 - Trato, modestamente, de serlo. Porque después de todo, es-

tar juntos, desde siempre, o al menos desde que me acuerdo, 

ha representado un gran esfuerzo de mi parte.

 - Parece algo abrumador.

 - ¡No sabe cuánto! Sin embargo, cuando no hay otra, uno tra-

ta de simplificar las cosas, de hacer la vida un poco más lleva-

dera. 

 - De eso se trata...

 - Pero no resulta ser así en la práctica. Muchas cosas aparentan

ser sencillas, pero son todo lo contrario. Si uno se ve obligado

a convivir consigo y el otro es un tipo orgulloso, plagado de

amor propio, con ideas fijas y una notoria tendencia al malhu-

mor, es algo que cansa. Créame que cansa. Si uno no quiere

pensar cierta cosa, algo que, digamos, podría asustarnos o cau-

sarnos una angustia del infierno, pues eso es precisamente lo

que se le va a ocurrir pensar al otro.

 - Y supongo que usted no tiene más remedio...

 - Que intentar una vez más calmar las aguas. ¿Vio como sole-

mos decir: "es una sola vez, un solo viaje, una sola vida..."?

Todo eso intento (en vano) decirle. Por supuesto que no me

escucha. Es tozudo, no sé si le dije eso. Saca a relucir cuestio-

nes que deberían conservarse bien guardadas.

 - Qué molesto...

 - Usted lo ha dicho con las palabras justas. Pero es más que 

eso, por supuesto. Está también la vergüenza. ¿Para qué, le

digo yo, revolver esas escenas, esos momentos de flaqueza?

¿En qué pueden beneficiarnos? ¿Y sabe qué me responde?

 - No tengo idea.

 - Dice, muy suelto, muy seguro de sí como es siempre que tra-

ta conmigo, que no tiene nada que ver con ningún beneficio. 

¿Y sabe qué más? Que alguien (le encanta subrayar ese térmi-

no de la forma más altanera y desagradable), alguien tiene que 

hacerlo. Pero ahí no termina la cosa.

 - Ahhh, ¿no?

 - ¡No! Después siguen los aleccionamientos, que yo vivo pen-

diente del beneficio de mis pensamientos y de mis acciones. 

Que trato siempre de alejarme de cualquier sentimiento doloro-

so, de culpa, por ejemplo. ¿Yo? Yo soy el que intenta mantener 

cierto orden interno, un poco de cordura no viene nada mal, le 

chanto, una dosis de sensatez.

 - ...

 - Y no, ahí no contesta. Mira, nada más. Una mirada de esas,

créame que no le exagero ni un poco, puede estropearle el día

al más pintado.

 - Sí, supongo...

 - Hago lo mejor que puedo. Esa es una frase bien mía, se lo

cuento a usted en confianza. "Hago lo mejor que puedo". La

repito porque he llegado a esa conclusión, después de darle

muchas vueltas al estofado. "Hago lo mejor que puedo." ¿Le

parece poco?

 - No sabría decirle.

 -¡Qué lucha! 

 - Ah, creo que ahí viene mi colectivo.

  - Ah, bueno, sí y ese otro es el mío.

 - Adiós.

 - Buenas tardes, ha sido un placer conversar con usted.


domingo, 27 de septiembre de 2020

POEMAS DE LA FRANCESA MARTINE BRODA

 



TE HE BUSCADO...

 te he buscado

 entre el horror que viste tu belleza

 no te he hallado

 sobre una orilla de soledad y de seda azul

 donde cada sonido de la ciudad ensordece con su infierno

 el sonido de pasos al final del corredor

 donde tu muerte no te ha esperado embarrada

 ni la intermitente desgracia de vivir

 he releído tu página de arriba abajo

 desordenada de martirio

 sobre la paz de las palmadas de agua

 donde tu rostro gira

 río arriba




 ESTA ARDIENTE BELLEZA...


 esta ardiente belleza -indivisa

 de pocos ojos, de pocas veces

 cómo decirlo

 tan pesada tan pesada de llevar

 como el soplo de terrible

 silencio inconsolable

 sobre las tierras siempre desiertas 

 de islas más allá de la voz

 cómo cubrirla con el ala

 abrirla compartirla




 ÉL HA DEJADO...


 él ha dejado tan solo un recuerdo perdido

 brillante como un saqueo


    iluminada yo estaba

    el ángel de la larga noche

    un puro abstracto de hojas


    que la breve luz

    sea




  ESTE RECOMENZAR...


 este recomenzar


 como un astil ardiendo

 la piel y suplicante

 enigma   deseando


 este recomenzar tanto

 

 cuando fatigada

 se inclina


 a mirar una retirada una




 CUANDO SÚBITAMENTE...


 cuando súbitamente se ilumina

 esta ciudad banal


 yo detrás de esta tormenta de nieve

 supliqué la dulzura entreví el incendio

 entregada transparente a la dicha


 yo sabía que a la puerta ciega

 esta vez sin torcerme las muñecas


 el color mirando la dicha

 sin preocuparme de pertenecerle




 SUEÑO OBSTINADO...


 sueño obstinado

 de una aurora hermanada

 soplada por la pasión del viento


 mano fresca sobre la aridez de las quemaduras

 desespero que sin embargo abre las fuentes


 ella sería el color posado sobre el mundo

 que regresaría a mirar los paisajes perdidos




 ESCRIBIR...

 

 Escribir

 no es otra cosa

 que durar

 en la oscilación de las tierras

 y el ruido que aúlla

 de la sed

 que se entenebrece




 CADORAN

 Este poema es el lenguaje duro

 que vibra entre los pastos

 como el río en el sol poniente




 KERC'HERE


 La ventana abierta

 sobre la inmensidad desnuda


 Corola ofrecida al deseo


 La cara enterrada

 en el polen del verano




 MOVIMIENTO SALUDABLE...


 Movimiento saludable del agua

 guarida frondosa

 Signo arbitrario      Osar

 poner el cuerpo entre las olas




  POESÍA CON UN HACHA...


 poesía con el hacha

 poesía con el amor

 de aquellos que no han sido amados


 pero que han muerto para vivir para que

 nosotros vivamos


 es que volveremos a vernos

 volver a vernos alguna vez


 pero los que han avanzado

 pero los que han avanzado

 sobre el terrible vacío del cielo


 contra la palma donde se refleja

 tan azul tan calma

 se juega y para siempre perdida

 el que pierde gana


 es que volveremos a vernos

 esto arroja un hilo a algún lugar del cielo

 de estrella a estrella


 vernos alguna vez de nuevo


 cortando con el hacha

 con amor


 nuestro



 Martine Broda nació el 17 de marzo de 1947. Investigadora

en la CNRS de París, en los campos de la poesía y la teoría de

la traducción. Ha escrito libros acerca de Pierre Jean Jouve y 

de Paul Celan, a quien ha traducido extensamente.

Murió el 23 de abril de 2009.



Cadoran y Kerc'here son dos lugares de Francia.


FUENTE



Michael Bishop. Women's Poetry in France. 1965-1995.

Wake Forest University Press, 1997.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


 

 

sábado, 26 de septiembre de 2020

LAS AMAPOLAS DE LA INFANCIA


 



 Esas amapolas

    tenían que querer decir algo

 La ondulación de sus polleras 

   en la más ligera de las brisas

  La mirada muda de sus ojos negros

    con largas pestañas

      agitando el aire del tiempo 

        de la infancia

  También el desnudarse de esas amapolas

     parecía anticipar algún mensaje


  Tal vez una tristeza como cuando los chinos

     hablan con cierto particular desgarro

       de la caída inevitable de los pétalos del ciruelo

           que vuelan hasta el río que los lleva lejos


  O la dicha inmensa y fugaz

    de la desnudez de las flores


  ¿Las estaciones de la vida?

  Acaso nuestras edades son nuestras estaciones.

  

  En todo caso nos faltaba el río.


  Las amapolas parecían recorrer con una danza

   de gracia infinita

     los jardines.


  Mientras nosotros

     no sé por dónde andábamos.

CANTOS DE PUEBLOS TRADICIONALES DEL SUDESTE ASIÁTICO

 




 Los MIAO BLANCOS de LAOS


 CANTO NOCTURNO


 la noche oscurece

 ¿qué me dices de eso?

 la mujer está ahí

 nadie escucha llorar

 llorar en la oscura noche

 nadie escucha sollozos

 la mujer está ahí

 ella besa al niño

 al niño durmiente

 lo besa en la oscuridad de la noch

 su niño en su cama

 la mujer está ahí

 no la sobresaltes y despiertes


 (en el cielo es medianoche)

 despiértala en la oscura noche

 no la sobresaltes al despertarla

 la mujer está ahí

 ella va a mirar

 a mirar el pilar

 ella sale por la puerta

 pero para ver qué

 no hay nada

 algo

 no hay nada para ver

 excepto su marido

 ahí sin vida

 la llama da luz

 una gran llama

 da luz por todas partes

 la mujer está ahí

 ella va a mirar

 al hombre, su marido

 frío, sin vida

 como una piedra

 cómo el tronco de un árbol

 la mujer está ahí

 ella va a mirar 

 al hombre, su marido

 come un bocado

 ¿come qué?

 bambú molido

 madera molida.


(El pilar: al pie del cual se tiende a los muertos antes del

entierro. 

 Bambú en polvo: entrenudos en polvo, un veneno mortal.)

 

 


 Los THAI de TAILANDIA


 POEMA FUNERARIO


 Al otro lado del gran río

 Los monos se llaman ruidosamente unos a otros y gritan,

 Gritan, se dice, porque la muerte viene tan fácilmente:

 Los hombres desaparecen como el agua que rueda de las

                                     hojas del caladio;

 Entran a la vida de repente y mueren rápido.

 Uno por uno trepan los escalones de los hijos de Dios.

 Vuelven al lugar del que vinieron como asistentes de Dios;

 Estiran su estera y enrollan sus cigarros.


 El Señor de la muerte hace su trabajo raudamente.

 Los sirvientes de la Muerte están prontos en su tarea.

 A la luz del alba afilan sus lanzas.

 Ponderan adónde irán a luchar.

 Eligen a quien han de vencer.

 Roban a través de los valles y sobre las colinas.

 Derrotan a los hijos e hijas de los hombres.

 En las chozas de los pobres, entre las aves de corral,

 En las grandes casas y en los cuartos de invitados,

 Donde se ven las ofrendas de bronce y de plata

 Y las aves de corral se matan y ofrecen, ellos vienen.


 Vayan, maten a una gallina negra.

 Prepárenla y ofrézcanla.

 Vayan y ofrézcanla en el camino principal,

 En la intersección de los caminos principales.

 Si la persona curiosa se la comiera,

 Diremos que nuestra pena se le ha ido a él;

 Que él la ha llevado muy lejos.

 Que los enredos del mal no caigan sobre nosotros.

 Que caigan entre los árboles de los bosques

 O en cualquier otra parte: el país es grande.




 Los KHA de LAOS


 DIÁLOGO


 (Hombre) joven:

 Quiero vivir bajo tu techo,

 Estar con vos desde el alba al ocaso,

 Ayudarte con tus trabajos en los campos,

 Cavar la tierra, arrancar las malezas,

 Traer matorrales, encender el fuego,

 Talar la madera que, al final del día,

 Cargaremos juntos.


 La muchacha:

 ¡Ay! Te escucho, pero no puedo juntar coraje,

 Ya que mi pobre choza no está limpia,

 Mi posición es inferior a la tuya.

 ¿No eres el hijo de la estrella de la mañana? 

 Pero yo soy la hija del cuervo negro,

 ¿Cómo podrías amarme?


 El joven:

 Hermana mía, ¿cómo decís y pensás tales cosas?

 Como vos, yo vivo en las montañas.

 ¿En qué es mi choza mejor que la tuya?


 La joven.

 Lo que me decís viene de tus labios,

 En tu corazón, lo sé, no hay amor.




 CAMBOYANOS de CAMBODIA


 CANTO


 ¡Tristeza al atardecer!

 Ahora a lo largo de los arroyos

 Se posan los vuelos de los martines pescadores.

 Tristeza al atardecer

 Mientras el aire de la regia

 Angkor se dispone para poner al dormir al Rey.

 ¡Tristeza al atardecer!

 Ahora los vuelos de los mirlos

 Se han instalado en lo alto de los árboles sdok.

 Pero yo y mi amada

 Nunca nos miramos a la cara:

 Vemos tan solo qué lejos están 

 Su país y el mío.

 Al atardecer me saco el turbante

 Y camino por el borde de la selva.

 Camino, camino, y mis ojos la buscan,

 Camino al borde de la selva

 ¡Y ahí está ella, recogiendo agua!

 ¡Sí, la veo y la miro!

 Pero es la estrella del alba,

 Que viene a extraer agua

 Ahí en el cielo neblinoso.




 Los VIETNAMITAS de VIETNAM


 ARRULLO


 Esa montaña elevada, ¿quién la construyó tan alta?

 Ese río profundo, ¿quién lo cavó tan hondo?



 CANTO DE AMOR


 Primero, te admiro por tu pelo arreglado como la cola de 

                               un gallo.

 Segundo, te amo porque hablás tan agradablemente.

 Tercero, te amo por tus rasgos, que son dulces de mirar.

 Cuarto, te amo por tus ropas, que son todas del mismo color.

 Quinto, te amo porque tenés prendedores en el pelo y un aba-

                                nico chino en tu mano.

 Sexto, te amo porque tu pelo es verde.

 Séptimo, te amo porque tus padres te trajeron al mundo.

 Octavo, te amo porque tus ojos de fénix me miran tan amo-

                               rosamente.

 Noveno, te amo porque nos vamos a casar y a vivir juntos.

 Décimo, te amo porque no te vas a casar con nadie más que

                                conmigo.



 Los KAREN de BURMA


 CANTO DE UNA BANDA-DE-GUERRA PARTIENDO


 Voy a la guerra. Soy enviado.

 Voy a luchar. Soy enviado.

 Arrópame con una pechera de hierro.

 Dame el escudo de hierro.

 No soy fuerte. Que pueda cobrar fuerzas.

 Soy débil. Que pueda obtener coraje.


 Voy con una hueste de hombres.

 Llegaremos a los escalones de la casa

 Y dispararemos los mosquetes y gritaremos fuerte.

 Los hombres vendrán con esposas y niños.

 Alza la lanza y desenfunda la espada.

 Golpea el cuello y punza el flanco.

 La sangre brota púrpura.


 El gran halcón vuela sobre la casa.

 Se arroja sobre el gallo rojo del cacique.

 Lo atrapa cerca del último escalón.

 Después ataca al gallo blanco del cacique,

 Y el gran halcón levanta vuelo,

 Dejando atrás al cacique envuelto en lágrimas.




 Los RADHE de INDOCHINA


 CANTO


 ¡Hola, chica bonita!

 Tu anillo de plata es hermoso,

 Tenés hermosos brazos y hermosos pies,

 Soy linda,

 Y cómo me gustaría holgazanear con vos en el campo,

 En la fuente, ¡o en cualquier lado!

 Cómo disfrutaría si pudiera agarrarte y tenerte

 Por la pollera o por tu túnica,

 ¡Para poder hablar con vos!

 Porque sos linda.

 ¿Por qué son tus pechos más lindos que los pechos de las

          otras chicas?

 Tu pecho y tus piernas son claras como el marfil,

 Todo tu cuerpo es tan blanco como si lo hubiesen raspado

          con un cuchillo,

 Tu espalda es flexible, tus ojos brillantes,

 ¡Qué hermosa que sos!

 ¡Ojalá me encuentre con vos en un festival, para poder dormir

          con vos!




FUENTE


 Willard R. Trask. The Unwritten Song. Poetry of the Primiti-

ve and Traditional Peoples of the World. Volume II. The Mac-

millan Co., 1967.


Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


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POESIA ORAL AFGANA

POESIA ORAL MALAYA

MALASIA, 2° PARTE: FIGURAS MALAYAS

POESIA ORAL DE LOS TÁRTAROS Y DE LOS KIRGUISES

DE LA ANTIGUA CAMBODIA, DOS POEMAS

POESIA ASIÁTICA (I)

LOS 'BAYATÍ', POESIA ORAL DE AZERBAIYÁN


lunes, 21 de septiembre de 2020

CHRISTINE MARENDON, POEMAS

 




  PRÍMULA DE LA TARDE


 En cada persona existe una gota

 pura. Más oscura que el silene 

 que durante el día gira se pliega hacia adentro

 le gusta difundir oro

 sobre amplias extensiones.

 Así que nosotros, animales y humanos,

 somos también vegetación, estratos

 de la era del carbón. Somos

 brotes, pertenecientes a las especies

 que pagan con polen y miel

 y aún aguardan la nueva era.

 Las flores, cuyo lenguaje

 carece de una palabra para 'jardín',

 se inclinan dentro

 de su nueva encarnadura.

 Todo esta conectado

 al no pertenecer.




  ANEMOS


  El fenómeno de la respiración produce de todos los 

  sentidos la erupción de la voz humana.

  Tomá la materia de un puñado de tierra: anemos

  significa tanto el viento como el alma. Es extraño

  cómo las relaciones humanas están enraizadas en las

  transformaciones físicas. La gratitud es algo 

  natural. Luego vienen los ácidos y los cristales,

  las espinas y las escamas. Como si uno supiera que

  tan cerca de la transparencia del espacio hasta

  el color es olvidado como algo

  sustituido. En relación con nuestro tamaño entonces

  estamos en nuestro punto más fuerte cuando pensamos

  en términos de material. Tener la libertad de pararse

  en la luz y exhalar, es el primero y el último

  de todos los movimientos filosóficos.




   PAPYRUS


  Una planta hará cualquier cosa que uno le exija

  en busca de la luz. Expresar este extraordinario proceso

  en palabras tan precisamente como sea posible es mara-

  villoso. Nosotros somos hongos, carecemos de clorofila.

  Es suficiente que pensamos, para hacer un buen trabajo.

  La pradera limita el mundo. El jardín tiene un cerco y una

  verja. Así conocemos la exacta extensión de la influencia.

  Lo mejor en todos nosotros es el amor. Irreductiblemente

  somos también hermosos. Donde uno está insatisfecho

  con el límite el factor decisivo es una antecámara de

  la nada. Le sigue que sólo en sueños amás

  tu ideal. Es miel como miel, una mano

  que acaricia hacia arriba. Y sin embargo no

  todo está calculado. ¿Acaso nuestra convicción

  de que no extrañamos el fresco amarillo de los maizales

  no deriva de nuestra necesidad de ternura? Inclinándose

  o parándose erguidos, hoy todos saben cuándo están 

  enfermos. Así que la decisión acerca de eso debiera ser 

  la fuerza, derivada de la tierra,

  de llevarlo dentro de la tierra. 


  Christine Marendon es una poeta alemana bilingüe. Su se-

gunda lengua es el italiano. Las versiones de las cuales me he

valido para estas traducciones son de Ken Cockburn, que ha

trabajado con la autora para lograr la mejor interpretación de

estos poemas. La autora dice acerca de ellos: "Por un lado se

ligan con la Naturaleza en el sentido más amplio, pero tam-

bién con el espíritu que anima la Naturaleza y el mundo, y el

lugar de la humanidad en este sistema. Advenimiento y desin-

tegración. Todo eso suena muy grandilocuente, pero yo me

siento muy pequeña cuando estoy escribiendo estos poemas...

Se trata también de un experimento: hasta dónde puedo sim-

plemente rendirme a una secuencia libre de imágenes, ¿cúando

se pierden significado y contexto?"

Marendon vive en Hamburgo y trabaja con niños con necesi-

dades especiales.


FUENTE



Modern Poetry in Translation. No. 2. The Constellation.

2014.


Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)