domingo, 28 de junio de 2015

EL MOMENTO POÉTICO



 Estuve leyendo-buscando
 diversos textos
 para traducirlos a nuestra lengua.
 Un rato largo, 
 disperso, entre páginas y letras.
 Una entrevista a Kenzaburo Oé,
 los poemas eróticos de Anacreonte,
 el final reescrito de El castillo,
 "Notas acerca de la Resistencia Francesa"
 de René Char,
 un poema de Indran Amirthanayagam,
 llamado 204 mensajes a K.,
 que me recordó un cuento de Stephen Dixon
 llamado "La carta"...
 Todo era mucho, 
 mucho era nada.
 Crucé los brazos sobre la mesa
 y apoyé en ellos la cabeza.
 Esta cabeza
 que gira como ruedas 
 para siempre desparejas.
 El peso de la cabeza
 hecha cuerpo
 en el cuerpo de los brazos.
 Un momento poético
 surgió
 al darme cuenta:
 la cabeza de un niño,
 en los brazos ¿de quién?
 El parpadeo de la conciencia,
 el encuentro justo 
 entre eso que llamamos 'conciencia'
 y su doblez, 
 la intimidad de lo extraño.
 Y, debajo, la mesa
 que seguía
 en el suelo
 el suelo en la tierra.
 Por la ventana abierta
 tictaquea la lluvia
 y entonces se agrega
 el zumzum del tren.


UN 'EVENTO' DE LA TIERRA DE ARNHEM




¡Promesas! Muy pronto publicaré una serie de textos de
los Aborígenes Australianos, de los cuales forman parte
los llamados "De la Tierra de Arnhem", un territorio si-
tuado al norte de Australia. Como es bien sabido, la mito-
logía de estos Aborígenes es tan profunda como original.
Tan compleja con su mezcla del mundo onírico y del mun-
do despierto, tan vinculante de la naturaleza y de la sexua-
lidad. En este caso se trata de un "Evento", es decir de una
experiencia sencilla puesta en palabras. Hoy se lo llamaría
"performance". 

 EVENTO DE LOS LIRIOS

 (1) Un hombre y una mujer buscando lirios.

 (2) Toda la gente yendo a buscar lirios.

 (3) El barro levantado buscando lirios.

 (4) Lavando los lirios en el agua para quitar el barro.

 (5) Lavándose ellos mismos luego de que el barro se
      les pegase.

 (6) Lirios en una canasta.

 (7) Caminando desde el lugar de los lirios "para ir a sen-
      tarse a un lugar seco".

 [Nota: lirios o azucenas, son nombres intercambiables.]

 Jerome Rothenberg relaciona esta construcción de frases
que terminan teniendo un gran contenido poético con un
poema del folclorista y poeta sueco Bent af Klintberg, es-
crito alrededor de 1965:

 EVENTO DEL BOSQUE UNO  (invierno)

 Entra caminando en un bosque cuando es invierno y deco-
ra todas las piceas con velas encendidas, banderas, manza-
nas, bolas de vidrio e hilos de oropel.

 EVENTO DEL BOSQUE DOS

 Entra caminando a un bosque y envuelve algunos árboles
incoloros, o a ti mismo, en oropel.

 EVENTO DEL BOSQUE TRES
 Trepa a la copa de un árbol con un serrucho. Serrucha a
través de todo el tronco del árbol desde la cima hasta las
raíces. 


FUENTES

Jerome Rothenberg. Poems for the Millennium, Vol. 1.
Univ. of California Press, 1995.
La foto es propia.

Versión del inglés: Robert R. Rivas (c)



sábado, 6 de junio de 2015

POESÍA CONTEMPORÁNEA DE INDONESIA




 La literatura indonesia tiene una raíz común con la mala-
ya. Ambas provienen de la antigua poesía folclórica mala-
ya, llamada Bahasa indonesia. La lengua indonesia, por
otra parte, se dividió de la malaya recién en 1928. El pri-
mero de los poetas modernos importantes es Mohammad
Yamin (1903-1962), un poeta muy politizado. La ruptura
con el colonialismo holandés (acerca de esos tiempos co-
loniales ha escrito Rudy Kousbroek un librito maravillo-
so llamado El secreto del pasado] se produjo durante la 
ocupación japonesa (1942-45) y finalizó el 17 de agosto 
de l945 con la declaración de la independencia indonesia. 
 Chairil Anwar (1922-49), de quien publicaremos su poe-
sía en otro espacio, es considerado el mayor poeta de esa 
nacionalidad. (Ella guiña. Ella se ríe./ 
Y el pasto seco se incendia./ 
Ella habla. Su voz es alta/ 
Mi sangre deja de correr.)
 Anwar ha ejercido una fuerte influencia en las siguientes
generaciones, varios de cuyos exponentes están represen-
tados en esta selección.



SAPARDI DJOKO DAMONO
(Nació en Surakarta, Java Central, en 1940. Es un reco-
nocido poeta y fue profesor de Literatura en la Univ. de
Jakarta hasta su retiro. Ha sido traducido a numerosos
idiomas.)


 CAMINANDO DETRÁS DEL CUERPO

 caminando detrás del cuerpo el viento amaina
 las horas pestañean
 con inesperada velocidad
 la tarde se desliza, ensanchando los caminos de la tierra

 al costado: árbol tras árbol inclinan su cabeza
 arriba: nuestro sol, el mismo sol también
 las horas flotando en algún lugar en el medio
 qué inesperadamente vacías cuando se las aspira

Versión en inglés del indonesio por John H. McGlynn




 CECEP SYAMSUL HARI
(Nació en Bandung, Java Occidental, en 1967. El poema
traducido pertenece a una antología suya llamada Efrosi-
na (2002).)


 MESA DE MADERA

 Este es el secreto de un crepúsculo, de cómo una vida fue
                  [malgastada,
 de la muerte que nos invita y niega a todos. El océano era
                  [vasto,
 la noche era mármol. Oí varias voces dentro mío:
 había lucha. Mefisto bailando, gemidos y suspiros,
 hierbas empapándose, mientras ella alzaba sombras. Había
                  [heridas,
 y el preludio de algún dolor olvidado. Había una mujer ma-
                  [dura,
 con dientes como filamentos de alambre, parada en el borde

 del día, al final de un año calado, bajo las casuarinas
cubierta de linternas. Confieso avergonzado, conocí
 a una chica, y tomamos café juntos. Cuanto menos te beso
 más viejo me siento, más solitario me vuelvo. Una vez,
                   [acepté 
 el fracaso y la pena, y pensé que eran amor. Salí,
 un día, usando zapatos marrones lustrados,
 y medias nuevas de algodón. El pasto en el parque
 se había convertido en paja. Hace mucho, Chopin escribió
                   [una canción triste
 acerca de la lluvia. La niebla giraba, las monedas tintineaban,
                   [un fósforo llameó,
 sus mejillas eran rollizas, ese rincón de la ciudad
 estaba lleno de ruido. Canté, siempre canto
 cuando estoy triste. Olvida mi amor, mañana me volveré a
                   [despertar
 en mi cuarto de hotel, solo. Todos los que amo

 siempre me dejan. Este es el secreto de un crepúsculo,
 sin recuerdos dentados ni la necesidad
 de venerar viejas leyendas. Fue hermoso,
 el cielo estaba brillante, el tren pasaba acelerando,
 un oficial de tránsito sonó su silbato para recordarnos
 de algún horario olvidado. Yo estaba triste, decepcionado,
 me bajé de un salto en la Estación Tugu, y me reí con fuerza.
 Lleno de fe. Fausto no estaba preparado para la sonrisa
 de una muchacha, un líder ampuloso, un amigo

 que escondió un lobo en su pecho, sin razón
 alguna. A diferencia de aquellos que dejaron su país natal
                     [atrás,
 yo había perdido muy poco. Una hoja cayó. La conversación
                      [viró de aquí a allá. Una débil y gentil señora
 se quitó el velo, mostró sus besos, emprolijó unas cartas,
 unos regalos triviales, y enterró mis abrazos

 debajo de una mesa de madera.


 Traducido del indonesio el inglés por Harry Aveling.




DOROTHEA ROSA HERLIANY 
(Nació en Magelang, Java Central, en 1963. Es directora
de la ONG IndonesiaTera, dedicada a la investigación so-
cial y cultural.)


SANTA ROSA. 1

para el marido de mi pasado, no escribo historia.
los viejos libros en la biblioteca de mi corazón
sólo dan cuenta de un puñado de historias tristes de derrota.
un grupo de soldados alineados como niños.
volviendo a casa para arrancar caracoles de los arrecifes
                                                                                [de coral.
abandonando vagos esbozos de esperanza, entre
dientes de tiburón partidos.
para mis amantes, busco un cuerpo anhelante
abandonado en una habitación llena de hombres
ansiosos por prenderle fuego al mundo, ofreciendo
montones de bienes usados, magníficos
aparatos de aire acondicionado. yo disfruto del calor,
es breve, silencioso, mientras que mi sed es interminable.
mis desilusiones me vuelven loca. me he quedado demasiado
                                                                                     [tiempo.
quiero trepar hasta el Himalaya y quedarme ahí.
ver como mi deseo se va enfriando, luego explota
y destruye el mundo.
pero estoy cansada de soñar.
la casa es estrecha y está cubierta de polvo.
si la esperanza llegase alguna vez
sería una inútil masa de tiempo.


Del indonesio al inglés por Harry Aveling.




GOENAWAN MOHAMAD 
(Nació en Java Central en 1941. Co-fundador del semanario
Tempo, el más popular de Indonesia. Ha publicado también
ensayos y es un gran impulsor de la libertad de expresión.)


UN CUENTO

Silenciosa, la tierra está quieta. Sobre
aquella cima montañosa, mientras la luz disminuye.
El vacío ha sido desplegado,
el sol detenido.
¿De quién es la voz que se lamenta:
dónde están los esqueletos
de las estrellas, su majestad?
Humanidad, ten calma.
El mundo, a la larga
se inclinará en derrota.
El día ha terminado, y la oscuridad expulsa
toda luz.
¿Qué puede ser el tiempo:
es una danza suave
con la blandura de un espíritu
o un viento para esconder
la maldición de la muerte?
Las nubes se están ondulando, mi señor,
y el cielo está pálido de temor
por una noche que trae consigo una tormenta.
Hay una solitaria lámpara que brilla
hay una última alma
caminando lentamente en un curso predeterminado.
Silenciosa, la tierra está quieta. Sobre
aquella cima montañosa, mientras la luz disminuye.

Del indonesio al inglés por John H. McGlynn.


CANCIÓN DE CUNA

Duerme, niño, sobre la tierra que nunca duerme
Duerme sobre el pasto, sobre la arena, sobre la cama
Duerme con las mariposas, las olas del mar y las bri-
                                                             [llantes luces,
Que cantan, suavemente cantan.

De otra fuente, no tengo registro del traductor al inglés.




SITOR SITUMORANG
(Nació en Sumatra del Norte, en 1924. Ha publicado más
de una docena de libros de poesía y otros trabajos literarios.)


EN RESPUESTA A LA CARTA DE MI PADRE

Ya no sirvo
para treparme a un arado.
Cuando Madre murió
escribí un poema
acerca del sufrimiento
que el mundo olvidó enseguida.
Y entonces escribí una historia
acerca de cómo ella se fue al cielo,
y el mundo se movilizó-
Pero acerca de su sufrimiento, ni una palabra.

Y ahora que tú mismo
te estás preparando para la muerte,
¿qué he de escribir?
Busco tu foto
y veo en ella
tanto al General como al Anciano Labrador.
Y recuerdo aquel dicho,
y el poema que reza:
Cuando el general parte para el campo de batalla
no se da vuelta rememorando.

Las espadas y los escudos
están ahora cubiertos de polvo.
Y lo único que queda es que yo escriba:
El poeta ha cruzado el lago a salvo
su botecito en la orilla es como un cascarón...

Traducido del indonesio al inglés por John H. McGlynn.




JOKO PINURBO
Nació en Java Occidental en 1962. Ha recibido varios
premios nacionales literarios.)

VOLVIENDO A CASA DE NOCHE

Llegamos tarde a la noche.
La cama estaba quemada
y las llamas, que se habían desparramado
a través de la habitación
continuaban rugiendo.

Sobre el naufragio de los sueños
y las ruinas del tiempo
nuestros cuerpos se carbonizan y desintegran,
mientras el fuego los convierte
en humo y cenizas.

Somos un par de cadáveres
queriendo aferrarnos para siempre
y dormir en paz
en el abrazo de la cama


Del indonesio al inglés por Linda Owens.




FUENTE

Estos textos provienen del formidable Language for a
New Century. Contemporary Poetry from the Middle
East, Asia and Beyond, que editaran Tina Chang, Natha-
lie Handal y Ravi Shankar. Un volumen de más de 730
páginas que implica un esfuerzo extraordinario. W.W. 
Norton & Company, 2008.


Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


Otros textos vinculados:

miércoles, 3 de junio de 2015

LA VOZ DE LA MIRADA

                                          


 No tenía rostro, pero no me importaba.
 A veces lo tenía, pero tampoco eso era importante.
 Yo me sentaba acá, al lado de la mesa, mirándola.
 Porque era muy frecuente que ella se sentase en esa silla,
de espaldas porque, supongo, así no se notaba cuando se
le borraba el rostro. 
 Mirándola todo el tiempo posible. 
 Su nuca, su espalda.
 Su cuerpo presente, sus ropas de sombra, su rostro ausente.
 Ella, en cambio, no miraba nada.
 En los ratos en los que hacía cosas -ordenar, cocinar, coser-
su rostro aparecía y su expresión algo seria se veía en raras
ocasiones surcada por la débil luz de una sonrisa.
 Pero se trataba, digamos así, de una sonrisa interior. 
 Porque ella no hablaba nunca.
 Me consta que podía (y sabía) hacerlo, pero se mantenía
constantemente callada.
 Si había hecho algún voto, lo cumplía.
 Pero no creo que ese fuera el caso.
 Lo que sucedía más frecuentemente era que empezaba a
ensoñar. Sus rasgos se difuminaban al instante, y entonces
ella iba a sentarse ahí, mirando la pared con los ojos cerra-
dos.
 La he mirado ensoñar.
 La he mirado interminablemente mientras ensoñaba.
 Ella se iba a los confines y me llevaba consigo, sin saberlo.
 Lo que ese estado suyo producía en mi mente y en mi cuer-
po... como las sombras que crea la luz.
 No la ausencia de luz, sino la luz.
 Si no nos limitamos a llamar luz a eso que entra por las
ventanas o que surge de una lámpara.
 Luz como emanación, luz como un estado del ser en el que
presencia y ausencia se construyen y sustituyen mutuamen-
te, de manera lenta y pausada.
 Así como cae la tarde.
 Aun cuando, en efecto, se hiciera de noche, ella permane-
cía muchas veces ahí.
 No tenía siquiera la noción del apuro, esa era su maravilla.
 Generaba su propio tiempo y no necesitaba vivir en o del
tiempo de los otros.
 Sentada ahí, sin rostro, emanaba esa mezcla única de pre-
sencia y ausencia que me convertía en otro.
 Otro de mi. Como música silenciosa que absorbe y a la
vez embebe el alma.
 En ocasiones se levantaba de la silla y, al girar, aun no
tenía rostro.
 Y a ese rostro que no tenía mi mirada lo llamaba 
"la sombra de la belleza".




 Vilhelm Hammershoi (1864-1926) Mujer sentada de espaldas. 1905.
       Musée d'Orsay, París.