sábado, 20 de octubre de 2018

CASA DEL FUEGO





 Casa del fuego
 infancia mil veces recorrida-
 desconocida infancia
 perdida
 en la cara oscura de la memoria-
 sin ser olvido
 ni nada

 Una calle por la cual entraba
 fulgurante
 la mañana

 Un fuego oscuro quema recuerdos
     y confesiones
           y cartas
                 en una pequeña iglesia
                          del cuerpo

 Se escuchan voces y sus murmullos
       ecos
            y gritos
               y suspiros 
 Se las siente sajar el silencio
           como pájaros
                recorriendo 
                   los cauces del viento
     
 Hay senderos nuevos
     como arroyos
        y árboles bebiendo de la tierra y del cielo
              y gruñen los jabalíes
                            en lo espeso

 Es imposible recorrer realmente
        una vida
               o conformarse sin hacerlo

 Entretanto-siempre
   sólo me reconozco en ése
               que no me reconoce
                                  en el espejo




viernes, 19 de octubre de 2018

POESÍA ORAL SERBIA: CANTOS DE MUJERES




 Estos cantos fueron recogidos entre fines del siglo XVIII
y comienzos del XIX, pero se originaron mucho antes. Per-
tenecen al tiempo tanto como a quienes los crearon. Se los
puede llamar folklóricos, pero sólo para encontrarles una 
categoría de pertenencia. Tal vez toda la verdadera litera-
tura le pertenezca al tiempo. A esa noción tan misteriosa 
que significa "lo que dura algo que es susceptible de
cambio". La historia en general, y la historia de cada uno
en particular, es ese recorrido en espiral en el que el presen-
te resignifica el pasado. Espiral que nos envuelve, transpor-
ta y consume en su fuego.
 Uno de los núcleos de este sitio de publicaciones es resca-
tar en nuestra lengua textos que provienen de otras. Y, a la
vez, preservar textos que se van perdiendo en el río invisi-
ble del tiempo.



   1.

  Allá humo, tiznado humo,
  Allá está tu puerta,
  Y huevo frito
  Y pan con manteca,
  Y los huesos de tu abuelo
  Con los cuales pincharte a vos mismo.



  2.
  
  Una chica le tiró una manzana a una nube,
  Y la nube se quedó con la manzana.
  La chica le rezó a todas las nubes:
  Hermanas nubes, devuélvanme mi manzana dorada.
  Los invitados han llegado:
  Los hermanos de mi madre y mis tíos.
  Sus caballos son salvajes como hadas de montaña.
  Cuando pisan el polvo
  El polvo no se alza.
  Cuando pisan sobre agua,
  Sus cascos no se mojan.



  3.

  El cielo está esparcido de estrellas
  Y la amplia llanura de ovejas.
  Las ovejas no tienen pastor
  Excepto por el loco Radoye
  Y éste se ha dormido.
  Su hermana Janja lo despierta:
  Levántate, loco Radoye,
  Tus ovejas se han ido por ahí.
  Déjalas, hermana, déjalas,
  Las brujas se hicieron una fiesta conmigo,
  Madre me sacó el corazón a cuchillo,
  Nuestra tía le sostenía la antorcha.



  4.
  
  El viento sopla, uno puede oler el romero silvestre,
  Parece que mi amor está viniendo.
  Si supiera de qué dirección
  Sembraría albahaca dulce en su camino,
  Y rosas rojas donde no hay camino.
  Deja que mi amor venga por su perfume,
  Por su perfume y no por la luz del día.



  5.
  
  Ara, Maro, las llanuras,
  Y siembra tus penas.
  Si la botones-de-oro crece para vos
  Marchita querido para mí.
  Si la dulce albahaca crece para vos
  Ven a mí descalzo está noche.
  Si las violetas crecen para vos,
  Nos besaremos hasta mañana.



  6.

  A la más pequeña hoja de albahaca se la oyó llorar:
  Silencioso rocío, ¿no caerías sobre mí?
  Caí sobre ti dos días seguidos,
  Pero hoy me distraje mirando
  Al hada de la montaña discutiendo con un águila.
  El hada dijo, la montaña es mía.
  El águila dijo, no, es mía.
  El hada rompió las alas del águila.
  Los aguiluchos en el nido lloraron amargamente,
  Amargamente lloraron en su dolor.
  No lloren, aguiluchos en el nido, dije yo,
  Los llevaré a la tierra de India
  Cuyo amaranto crece hasta las rodillas de los caballos,
  El trébol dulce hasta sus hombros
  Y el sol nunca se pone.
  Así los aguiluchos se consolaron.



  7.

  Dos hermanas que no tenían hermano
  Hicieron uno de seda para compartir,
  De blanca seda y de roja.
  Para su cintura usaron madera de espino,
  Ojos negros, dos piedras preciosas.
  Para las cejas sanguijuelas marinas.
  Pequeños dientes un collar de perlas.
  Lo alimentaron con azúcar y miel dulce
  Y le dijeron: ahora come y luego habla.



 FUENTE

 Charles Simic. The Horse Has Six Legs. An Anthology
of Serbian Poetry. Graywolf Press, 1992.
  

miércoles, 17 de octubre de 2018

MÁS POEMAS DE WANG WEI



 Wang Wei es, sin dudas, uno de los mayores poetas chi-
nos de todas las épocas. Vivió en el siglo VII. Practicó el 
budismo, y su arte está imbuido de él.
 Se dedicó tanto a la pintura como a la poesía. En sus ver-
sos se suele encontrar esa relación con la incidencia de la
luz. La forma de los versos utilizada por Wang Wei -y sus
contemporáneos- se conoce como shih. Son poemas que
consisten en general de series de líneas de 5 o de 7 síla-
bas, de las cuales las que son pares, riman.
 En el tiempo de Wei, que nació en Shansi y se mudó a la
capital a los 16 años, había dos estilos de shih: el ku-shih
o verso de 'estilo antiguo' y el chin-t'i, o 'verso moderno'.
Este último, paradójicamente, era más riguroso en cuanto
a las reglas que el llamado 'antiguo'. A veces se puede usar
la misma rima a lo largo del poema. El estilo de Wang Wei
oscila entre ambos. 
 Hay que señalar también que Wei fue contemporáneo de 
los dos otros grandísimos poetas chinos: Li Bai (a quien se
conocía en castellano como "Li Po") y Du Fu (a quien se
lo llamaba "Tu Fu"). Escribieron en la capital, llamada Chan-
gan, bajo el reinado del Emperador Ming Huang, cuyo go-
bierno comenzó en 713 y se extendió durante casi toda la vi-
da de estos poetas. Wang Wei murió a los 61 años de edad.
Después de su muerte Wang Jin, que por entonces era el 
primer ministro, ordenó la recolección de sus poemas. Pero
la triste noticia es que la mayoría de ellos se perdieron. Sus
pinturas corrieron peor suerte: no se ha conservado ninguna.




PARQUE DE LAS MAGNOLIAS

Las colinas del otoño sorbiendo la última luz
Pájaros volando, pareja siguiendo pareja
Brillantes verdes aquí y allá distintos
Las nieblas de la noche no tienen dónde descansar.




EL LAGO

Tocamos nuestras flautas mientras cruzamos a la orilla
                                                                             [lejana
Y el sol se está poniendo mientras despido a mis amigos
Date vuelta y mira atrás sobre el lago-
Nubes blancas enrulándose sobre las colinas azules.



OLAS DE SAUCES

 Las dos hileras de árboles perfectos
 El otoño reflejado en las claras ondulaciones
 De las aguas aledañas al foso del palacio
 Donde el viento de primavera afila el adiós.



COLINA NORTE

 Colina Norte al norte del lago
 Halcón rojo brillante entre los múltiples árboles
 Virando al río hacia el sur
 Fulgurante desapareciendo por el borde de los verdes
                                                                       [bosques.



 JARDÍN LAQUEADO

 No era un oficial arrogante ese hombre del pasado-
 Incompetente para los asuntos seculares
 El pequeño puesto que logró sólo lo obligaba
 A vagar entre árboles como esos.



 PABELLÓN DEL LAGO

 Barco iluminado para recibir al honorable invitado
 Avanzando lejos lejos sobre el lago-
 Nos asomamos al balcón y nos sentamos con nuestro vino
 Y los lotos se están abriendo por todas partes.



 CON LA CACERÍA

 Cuerdas de arco cantando en el fuerte viento
 El general caza cerca de la ciudad de Wei
 La hierba muerta - la vista del halcón es más aguda
 La nieve ida - el paso de los caballos es leve
 Pronto hemos atravesado Hsinfeng
 Y de regreso al campo Hsiliu
 Atrás, donde le hemos disparado a nuestra caza, veo
 Miles de millas de calmas nubes del anochecer.



 TRES POEMAS

 Vivo al lado del río en el puerto Meng
 Mi puerta da hacia la boca del puerto de Meng
 Naves provenientes del sur siempre están arribando-
 ¿Hay alguna carta para mí?

 *

 Recién has llegado de mi aldea
 Debes tener noticias de mi aldea-
 El ciruelo de invierno afuera de su cortinada ventana-
 Dime, ¿había florecido cuando partiste?

 *

 Veo que el ciruelo de invierno ha brotado
 Y oigo a los pájaros cantando nuevamente
 Mi corazón está enfermo de ver las hierbas primaverales
 Y me aterra que puedan crecer hasta mi puerta.



[El primero y el tercero de estos poemas deben leerse como
quejas de mujeres cuyos maridos están lejos por temas de
negocios. El segundo representa los pensamientos de ese
marido]



 OTOÑO

 Guijarros blancos en el lecho del río,
 Hojas enrojeciendo en el frío otoñal:
 Aun sin que haya una sola gota de lluvia en el sendero
 De la montaña, la ropa se humedece en ese aire tan verde.



 MONTAÑAS Y BOSQUES

 Ni un sólo rastro humano en la inmensa montaña,
 Y sin embargo vienen voces humanas de todas partes.
 Arrojando sombras sobre el musgo verde, el sol
 Trae lugares distantes al bosque.

 [Otra versión, en este caso de Vikram Seth, sólo para
mostrar la diversidad de lecturas que caben en estos poemas
aparentemente sencillos:

 Colinas desiertas, nadie a la vista-
 Tan sólo ecos de las voces de los hombres.
 En el profundo bosque una luz reflejada
 Brilla otra vez sobre el musgo azul-verde.]




 UN ADIÓS

 Nuestra despedida en estas colinas ha concluido
 El sol se pone y yo cierro mi puerta
 La primavera será verde otra vez el año que viene-
 ¿Volverá también mi buen amigo?

 [Este poema está basado en otro de Chao Yin Shih,
con particular referencia a estos versos:
 "Un príncipe anduvo vagando
 Y no regresó
 En primavera el pasto crece
 Fresco y verde."]


FUENTE




Wang Wei. Poems. (Traducción e introducción de
G.W. Robinson). Penguin Books, 1973.

El poema en la versión de Vikram Seth proviene de
Three Chinese Poets, de este autor, editado por Harper
Perennial en 1993.

miércoles, 10 de octubre de 2018

POESÍA SUFÍ -ÚLTIMA PARTE

  
   


   Esta es la tercera nota acerca de la poesía sufí. 
   Recordemos que en pocas culturas la poesía ha tenido
una valoración social tan alta. Y eso persiste hasta nues-
tros tiempos. Dentro de la poesía persa misma, es la sufí,
es decir la rama más mística del Islamismo, la que ha lo-
grado la mayor consideración. Se trata de un género que
siempre ha estado entremezclado con la música, la cali-
grafía y hasta con la arquitectura sagrada. 
 El Sufismo, por su parte, llamado tasawwuf o "purifica-
ción", al ser una disciplina mística, reniega hasta cierto
punto de su localización como perteneciente a determina-
do país, en este caso Persia. El poeta lo dice así: "Mi lu-
gar es inubicable/ mi rastro es irrastreable."
 Toda esta poesía está escrita en código. Tenemos algu-
nos elementos para guiarnos en medio de este mundo tan
diferente al nuestro, pero estoy seguro de que muy pocos
foráneos al Sufismo pueden realmente comprender la vi-
sión de la estructura de la realidad, de la condición huma-
na y del sendero espiritual que esconden estos versos.
 El místico Sufí busca ante todo y excluyentemente la in-
timidad con Dios. Un Dios que recibe diversos nombres,
"Amado", "Bienamado", "Amigo", "El Real" (al-haqq),
a los cuales se dirige el poeta- aspirante en las múltiples 
maneras de estos versos.
 Para los Sufíes el amor es la más alta forma de conocimien-
to, y la más elevada forma del amor es una clase de saber
directo, o gnôsis.
 Para ellos sólo el amor posee el poder de llevarnos más
allá de nosotros mismos, ya que uno de los fundamentos de
toda mística es revelar la ilusión del yo y trascenderla.

 En cuanto a las formas poéticas utilizadas, son tres las
más frecuentes. El Rubâ'î, o cuarteto, el Ghazal, u oda, y
el Mathnawî, o cuplé rimado. Hay otros tipos de poesía
persa, como la qasïda o elegía y el qit'a o fragmento.
 Casi todos los poetas sufíes de esta publicación utilizan
las tres primeras formas mencionadas.

 Debo volver a aclarar un tema que es controversial: los
sufíes, como el resto de los islámicos, tienen prohibido
el alcohol, por razones religiosas. Y sin embargo sus poe-
mas hablan continuamente de embriaguez y tabernas
(kharâbât). La explicación es simple: se le llama "vino"
al amor irresistible.


  SIN VOS

  Sin vos,
  no tengo ningún paraíso
  y ningún cielo -

  Ningún lago celestial,
  ninguna fuente de néctar,
  y ningún océano de vida.

  Con tu cólera,
  aún el cielo se convierte en infierno -
  pero con tu gracia,
  aún el infierno florece
  como la primavera.

  Sa'd al-Din Hamawi  (m. 1252)



  MIL OJOS

  En el amor,
  tus labios debieran permanecer silenciosos.

  Dentro del corazón,
  cocinas, hierves y ardes.

  Ya no tendrías que tener
  un sólo ojo -
  sino que
  te conviertes 
  en mil ojos.

  Ya no deberías tener 
  un sólo oído -
  sino que
  te conviertes
  en mil oídos.

  Mushtâq Isfahâni  (m. 1171)



  HABLA DE SEGUNDA MANO

  Jamás mi ídolo ha
  mostrado su rostro a nadie.

  Estos chismes que escucho
  es sólo habla vacía.

  Aún aquel 
  que está cantando tus alabanzas
  ha robado esas líneas
  de algún otro.

  Fakhr al-Din 'Iraqi  (m. 1289)



  EL DESEO DE LA AMADA

  La Amada no quiere amo alguno, ningún Señor-
  ¡Ella quiere asombro y devastación!

  Yo soy como un monje, a salvo en mi claustro -

  ¡Ella quiere que yo lo abandone todo
  y deambule por el mundo como un derviche!

  'Attar  (m. 1221)



  AQUELLO QUE TE LIBERA

  El pájaro que canta
  la canción del dolor
  es el amor.

  El mensajero calificado
  en el lenguaje
  del mundo invisible
  es el amor.

  Es el amor el que te habla,
  llamándote más allá de los límites
  de este reino creado.

  Aquello que te libera
  de tu pequeño tú mismo
  también es el amor.

  Khâqânî Shirwanî  (m. 1199)



  NO LO QUE CREÍAMOS

  El camino de la unión
  no es lo que creíamos.

  El mundo del alma
  no es lo que imaginábamos.

  La Fuente de la Vida Eterna
  está más cerca de lo que piensas.

  El Agua de la Vida
  está en esta misma casa-
  pero todavía, necesitamos beberla.

  Sadr al-Din Qunawî  (m. 1274)



  EL BRILLO DE TU PRESENCIA

  ¿Adónde te has llevado tu dulce canción?
  Regresa y tócame una tonada.

  Nunca me importaron realmente las cosas de este mundo.
  Era el brillo de tu presencia
  lo que lo colmaba de belleza.

  Hâfiz  (m. 1389)



  ADQUIERE EL ESTADO

  Si de verdad
  quieres unirte
  a la gente de visión
  debes moverte del habla
  al estado interior.

  No te convertirás en uno
  tan sólo salmodiando "Unidad"-

  Repetir la palabra azúcar
  no endulzará tu boca.

  Dârâ Shikûh  (m. 1659)



  LA BURBUJA

  Muere-
  entonces encontrarás
  la orilla eterna.

  Para alcanzar al Amigo,
  tienes que ir más allá de ti mismo.

  Un día una burbuja
  estaba pensando 
  acerca de su existencia-

  Cuando estalló,
  por fin
  se reunió
  con el mar.

  Fikri Khurâsânî  (m. 1565)



  TU AMOR

  La religión no es nada
  más que tu amor.

  La conciencia no es nada
  más que tu pensamiento.

  Si el mundo 
  trajera
  mil
  dolores,
  yo he perdido
  el conocimiento
  de tu amor.

  Sayyid Hasan Ghaznawi  (m. 1161)



  APRENDIENDO A ARDER


  El día que se encendió el fuego del amor
  el amante aprendió 
  la manera de arder
  del Amado.

  Este arder y derretirse
  es el quehacer del Amigo-

  Si la vela nunca fuese encendida,
  la polilla nunca ardería.

  Abù Sa'îd  Abi 'l-Khayr  (m. 1049)



  LA CASA DEL CORAZÓN

  La casa del corazón que permanece apagada
  por los rayos majestuosos del divino Sol
  es angosta y oscura
  como la celda de un huérfano
  alejada
  de la fiesta
  del Rey Viviente.

  Un corazón así carece de la irradiación Solar:
       Su espacio no se expande
       Sus puertas no se abren
       No hay espacio siquiera para respirar.

  Una tumba apretada es más confortable que esto-
  Así que ven, levántate de la tumba de tu corazón.

  Rùmi  (m. 1273)
  


  BARRIDO

  Al principio, el camino de tu amor
  parecía fácil.

  Pensé que alcanzaría
  tu unión
  rápidamente.

  Después de dar algunos pasos,
  descubrí
  que el camino
  es un océano.

  Cuando puse un pie en él,
  una ola me barrió.

  Awhad al-Din Kirmànì (m. 1238)



  EL CÍRCULO

  Tú eres el dolor
  y la cura
  del corazón sufriente.

  Tú eres el amante, amor,
  y Amado.

  Tú eres el centro,
  el círculo,
  el compás que une.

  Tú te mantienes lejos
  de cualquier velo.

  Hazin Lâhìjì  (m. 1766)
  



  QUEMADO

  El amor quemó
  mi alma misma.

  Aprendí a arder
  y a derretirme
  como una polilla.

  Si mis cenizas
  algún día
  debieran ser desparramadas
  en el infierno-
  entonces el infierno, como yo,
  aprendería
  cómo arder.

  Qìrì  Baghdàdì  (m. 1219)



  QUEMA LA CASA

  Adopta la vida en un monasterio-
  o adopta el fuego del amor
  y quema la casa.

  Un monje y un amante
  no pueden vivir en el mismo lugar.

  ¿No puedes enfrentar la verdad?

  Siempre puedes
  tan sólo
  cerrar tus ojos.

  Sa'dì  (m. 1292)




  PÁJAROS DE SU CIELO

  Los hombres de Su camino
  respiran desde otra alma.

  Los pájaros de Su cielo
  vuelan desde otro nido.

  No pienses
  que puedes verlos
  usando esta  visión-

  Están más allá 
  de los dos mundos
  y en otro.

  Najm al-Dìn Dàya Ràzì  (m. 1256)



  EL TESTIGO DEL AMOR

  El guerrero sagrado sale a la caza del martirio;
  pero el mártir del amor, su estación es más alta.

  ¿Cómo podrían estos dos ser lo mismo
  cuando llegue el Día del Juicio?

  El primero es matado por el enemigo.
  pero el segundo es asesinado por el Amigo.

  Abû Sa'ìd Abî 'l-Khayr  (m. 1049)



  QUIEN REALMENTE SOY

  Hazme rechazar 
  todas las cosas menos a ti.

  Déjame sin compañera,
  sin camarada,
  y sin amigo.

  Primero sácame la conciencia de mí mismo;
  entonces déjame ver quien realmente soy.

  Nashât Isfahânì  (m. 1783)

  

  EL DILEMA DEL ALMA

  Otra vez, cada día,
  transito el camino de tu amor.

  Cada noche, sin falta,
  lamento tu ausencia de nuevo.

  Mi alma carece del coraje
  de amar a alguien
  como tú-
  y mi corazón carece de la fuerza
  de abandonarte a tí también.

  'Attâr (m. 1221)



  OPORTUNIDAD PERDIDA

  Buscando la vida sin la presencia del Amigo,
  no gastaste un momento esperando a la puerta del amor.

  ¡Dios mío! ¡Siéntate y lamenta tu pérdida!

  Ese tiempo ha pasado cuando podrías haberlo vivido.

  Fakhr al-Din 'Irâqì  (m. 1289)




   FUENTE



   David and Sabrineh Fideler. Love's Alchemy. Poems
from the Sufi Tradition. New World Library, 2006.

  NOTA

La primera publicación, "Poesía persa clásica y sufí", es 
del 31 de julio de 2011.
La segunda, "Poesía persa y sufí (Segunda parte)", es del
5 de abril de 2014.

viernes, 21 de septiembre de 2018

EL CHICO INDIO Y APOLLINAIRE






Había publicado un texto, en noviembre de 2015, lla-
mado "El chico indio". Un texto bastante fallido, diría
ahora, pero cuya nervadura de deseo me sigue pareciendo
vigente. No lo expresé bien, pero puedo atribuir esa falla
a la fuerza de los anhelos entremezclados: el deseo de ser
indio que tenía aquel chico, y el deseo de dar a conocer 
ese deseo tan intenso que sentía al escribirlo.
 Reproduzco ahora aquel escrito.


  EL CHICO INDIO

 Se entrega a la llanura
 despertando un sueño tras otro:
 despegándose de su sombra,
 entrando al fin en su indio.
 ¡A galopar!
 ¡Cómo es necesario galopar!

 Tan hondo como a través del agujero central

 de su existencia
 pasa esa fina luz con imágenes:
 este galopar hacia la llanura
 que se le entrega, así como la tarde.

 Galope de pronto amortiguado:
 es que galopo para siempre
 esa tarde

 Imitando el sonido
 sumergido e iluminado por la creencia:
 todos los actos de mi vida
 están por comenzar...

 La realidad estaba para ser transformada
 No había otra manera

 No he vuelto a tener esa clase de saber
 A todos los demás saberes se puede llamarlos
 "conocimientos".
 Porque o era ese indio
 que no terminé siendo
 o no sabría ser.

 No importa que me pregunte
 ¿ y si hubiese sido un indio,
 igual hubiese querido más que nada ser un indio?

 La culpa y la vergüenza se colaron en mi vida
 por esa brecha


 2

 Después el indio se fue transformando
 en ese loco
 que con su cabeza metálica
 hacía retumbar de noche
 los muros internos del Hospicio
 Ese loco harto de cordura
 Ese loco Artaud sin ataduras

 Ese loco Artaud entre los indios
 Otra vez
 salvaje
 otra vez en las fronteras del mundo
 en el borde filoso del lenguaje

 Contra

 Galopar contra
 golpeándose la grupa
 encendiendo la sangre:
 ¡a galopar!

 Ahí están todavía 
 la llanura

 y la tarde

 Chico-indio
 loco-salvaje:
 ¡nunca te apagaste!


 La cuestión es que más allá de la situación diferente
desde la cual leo este texto, (con el pudor que produce
algo que habla de una cosa tan íntima), se nota que algo 
de él permaneció vivo, porque hoy leí unos cuantos poe-
mas de Guillaume Apollinaire, y uno de ellos produjo una 
lejana pero igualmente nítida resonancia con el texto del
chico-indio. Se dirá que es bastante inexplicable, al menos
en una primera lectura, pero confío en que su contigüidad
logre rescatar algo tan sutil como el recuerdo de un perfu-
me.

 Lo transcribo de inmediato. Pertenece a los llamados
Poemas recobrados.


                                 4 H

 Son las cuatro de la mañana
 Me levanto completamente vestido
 Tengo una pastilla de jabón en la mano
 Que me ha enviado alguien a quien amo
 Voy a lavarme
 Salgo del agujero donde dormimos
 Estoy dispuesto
 Y contento de poder lavarme después de tres días de
                                                             [no hacerlo
 Una vez aseado me hago afeitar
 Luego azul del cielo me confundo con el horizonte
                    hasta la noche y es un placer muy dulce
 No decir nada más todo lo que hago es un ser invisible
                    quien lo hace
Porque una vez abrochado todo azul y confundido con
                    el cielo me vuelvo invisible


 Agrego el primer verso de otro poema de Apollinaire,
llamado Siempre:
                    Siempre
     Iremos más lejos sin avanzar nunca

Guillermo Alberto Vladimiro Alejandro Apolinar nació
en Roma de madre polaca y padre desconocido, el 26 de
agosto de 1880.
El 10 de agosto de 1914 se alista en el ejército francés.
El 17 de marzo de 1916, a las cuatro de la tarde, en el 
bosque des Buttes, es alcanzado por una esquirla de obús,
que atraviesa el casco y lo hiere en la sien derecha.
Operado de urgencia, derivado de hospital en hospital,
logra reponerse parcialmente. Un año después enferma 
de pulmonía. Al salir de esta internación contrae matrimo-
nio con Jaqueline Kolb. Pero a principios de noviembre
de 1918, unos meses después de la boda, cae enfermo de
gripe y el 9 de noviembre de ese año, muere en el hospi-
tal.


 Hay algo de cierto estado del ser que me hace vincular
estos textos. Por supuesto que el de Apollinaire es muchí-
simo más bello. 
Pero sugerencias son sugerencias, aires son aires.
El chico indio era una ensoñación, y el hombre que sale
una mañana de la trinchera y se siente feliz por ese obse.
quio tan significativo (el elemento que purifica, el envío
del amor lejano), es tanto un soñador como un loco.

(La cita proviene de Poesía de Apollinaire, que con ver-
siones de Agusti Bartra, editó Joaquín Mortiz en 1967.)

La otra relación es entre indios y locos. No es difícil ubi-
car qué tienen en común: además de excluidos, son con-
siderados salvajes.
Cuando H. y yo éramos chicos, él 'hacía de blanco' 
y yo 'hacía de indio'. Él en un pueblo que habíamos cons-
truido (disponíamos de un enorme terreno por circunstan-
cias que podríamos describir tanto como casuales como
extraordinarias), y que giraba alrededor de un saloon, y
yo 'galopaba' por una suerte de colina en la zona más
distante del terreno: 'la naturaleza abierta'.
De esa temprana identificación partirían tanto las aventu-
ras como los proyectos y las luchas perdidas.
Era la primera vez que sentía 'elegir' mi identidad, en lugar
de representar la impuesta por los otros.



viernes, 14 de septiembre de 2018

OCHO POETAS COREANOS, SIGLOS XIV A XVI

   


  En 1997 la Universidad de Seúl publicó en cinco tomos
una gran antología de la literatura coreana desde la antigüe-
dad hasta nuestros días. El primer tomo está dedicado a la
poesía clásica, tanto oral como escrita. De este volumen pro-
vienen estos textos. Todos ellos fueron escritos en chino lite-
rario, ya que la poesía en Corea era considerada la cima de 
la literatura, sin importar la lengua en la que fuese escrita.
Aún así, la poesía escrita en chino era tenida por la máxima
expresión, y todos los miembros educados de la sociedad
la estudiaban y escribían.

   YI SAEK (1328-1396)

   Vastas nubes se reúnen alrededor del valle
        donde aún yace la nieve.
   ¿Dónde está el acogedor ciruelo,
        en qué lugar florece?
   He perdido el camino, solo,
        en el sol poniente.



   WÖN CH'ÔNSÔK (ca. 1401-1410)

   La suerte determina ascenso y caída,
       la Terraza de la Luna Llena es pasto de otoño.
   La flauta de un pastor resuena
       a los trabajos reales de quinientos años.
   Un viajero no puede retener las lágrimas
       en el sol poniente.



    HWANG HÛI (1361-1452)

   ¿Están cayendo las castañas
         en el valle de las azufaifas?
   ¿Y los cangrejos arrastrándose en el rastrojal?
         después de una cosecha de arroz?
   El vino está maduro, y pasa un vendedor de cedazos.
         ¿Qué otra cosa puedo hacer que distenderme y beber?





    SÔNG SAMMUN (1418-1456)

     Si me preguntaras qué me gustaría ser
          después de mi muerte,
     Te respondería, un pino, alto y fuerte
          sobre el pico más alto del Monte Pongnae,
     Y ser verde, solitario, verde,
          cuando la nieve llena cielo y tierra.



    SÔ KYÔNGDOK (1489-1546)

      Mi mente es tonta,
         todo lo que hago parece en vano.
     ¿Quién vendría a lo profundo de la momtaña
         con sus espesas nubes, pliegue sobre pliegue?
     Miro para ver si vienes por casualidad,
         cuando quiera que las hojas caídas crujen en el viento.



   CHO SIK (1501-1572)

    Usando ropas de cáñamo en el más crudo invierno,
        mojado de lluvia y nieve en la cueva,
    No he recibido el sol,
        oculto por las nubes.
    Sin embargo, ver el sol poniente
        trae lágrimas a mis ojos.



   KWÔN HOMUN (1532-1587)

    La naturaleza aclara el aire ventoso
         y hace brillar la luna redonda.
    En el jardín de bambúes, sobre el
         cerco de pinos, ni una mota de polvo.
    ¡Qué fresca y limpia mi vida
         con un laúd largo y pergaminos apilados!



    SÔNG HON (1535-1598)

     La montaña está en silencio,
         el agua sin forma.
     Una brisa clara no tiene precio.
         la luna brillante no tiene amante.
     Aquí, siguiendo su estilo,
         envejeceré en paz.




FUENTE


Peter H. Lee. The Columbia Anthology of Traditional
      Korean Poetry. Columbia Univ. Press, 2002.

lunes, 10 de septiembre de 2018

UNOS TEXTOS BREVES

   


 (Dos encontrados el otro día en las páginas en blanco,
llamadas extrañamente "páginas de respeto" o "páginas
de cortesía", de El buen soldado Shveik, libro al que in-
tenté leer por completo en más de una ocasión, sin éxito.)

  1.

 en sus ligeros espejos de aguas suavísimas
 pequeñas flores azules dudan
 entre
 flotar
 y
 sumergirse


   2.

 Cuando el padre de J. se mató, calculo ahora, tanto J.
como yo tendríamos unos 9 años. ¿Qué hacer? Lo acom-
pañé un poco autómata por toda la casa. Y eso que él iba
de un lugar a otro, sin ton ni son. De pronto iba a la des-
pensa, a hurgar como solíamos hacer en tiempos normales,
buscando el chocolate escondido, escondido precisamente 
de él. O  a la salita del piano, que destapaba y volvía a ta-
par como 4 veces, antes de salir al patio y ponerse a patear 
la pelota contra la pared. ¿Y yo qué hacía, entretanto?, me pregunto. Trataría de no hablar y menos todavía acerca del 
padre, que por otra parte era quien compraba el chocolate, 
tocaba el piano, y le había regalado esa pelota para su cum-
pleaños.
Era como una farsa de desentendimiento, como un ritual de
olvido. Él actuaba de algo y yo lo seguía. Buscaba el choco-
late, esperaba al lado del piano como cuando él tocaba, in-
tentaba dirigir la pelota hacia sus pies cuando llegaba cerca
mío.



  HOY DIRÍA

 Había que poner todo en marcha nuevamente
 la sensación era
 que había que poner en marcha motores
 que ni siquiera se encontraban en algún lado

  

 EN CIERTOS MOMENTOS

 En ciertos momentos
 el ojo gira como una llave
 dentro del cerrojo de la realidad



 ENTRADA

 Entro en un libro de poesía griega
 -contemporánea-
 como se entra en un mercado de objetos
 desconocidos
 "Dame sorpresas"
 Algo que recorra súbito
        el espinazo
 Reflejos que se deslicen fuera de los espejos
 Algo que abrace el cuerpo desabrazado
 Allá están los mensajes mudos
                      de todos esos muertos,
 acá la liebre erguida
 el silencio de la lana
 el lugar en el que tejen memoria y anhelo
 Esos talleres
      de secretos
 Thálasa, el mar
 debajo de todo, como siempre,
 El mar en el que hay una luna
      quieta
 dejándose lamer dormida
 y sin dormirse nunca



DOS POEMAS DEL MALTÉS IMMANUEL MIFSUD

  


  EL VEINTE DE SEPTIEMBRE

 Brotan del acordeón como jóvenes
 con el pelo enrulado largo hasta los tobillos.
 Y salen al viento en el mar abierto
 y cuentan las olas que vienen a descansar a sus pies.

 Brotan del acordeón como pensionistas,
 sus ojos abatidos y rojos de sueño.
 Caminan y caminan sobre la ruta al mañana.

 Brotan como notas anónimas,
 y yo soy como la que apenas puedes oír.

 Como una nota que no tiene ningún deseo de terminar.




 EL DÍA DE LOS MUERTOS (EN BRATISLAVA)

 Si estuvieras aquí, te pediría que recites
 Capítulos enteros ahora enterrados en el polvo.
 Entonces podría tener alguna clave de cómo
 Encontré el camino a esta apagada estación.
 De la cual ningún tren ha de partir nunca,
 De la cual ninguna pisada me conduce afuera.

 Si estuvieras hoy aquí, podrías colorear
 el mapa en blanco por el cual fui guiado solo
 a través de las calles, las esquinas ciegas que doblé
 para que ahora haya arribado a este preciso lugar.

 No tengo la menor idea de cómo sacarme de acá.

 Mi sangre, la feria en la que los demonios pasan el rato.


 Immanuel Mifsud nació en Malta en 1967. Es autor de va-
rios libros de poesía y al menos dos novelas, pero se ha
destacado especialmente como autor y director de teatro.

 Ambos poemas fueron traducidos de las versiones en in-
glés que hiciera Maurice Riordan.

 FUENTE

Wayne Miller and Kevin Prufer. New European Poets. 
Graywolf Press, 2008.




martes, 4 de septiembre de 2018

ALGUNOS POEMAS DEL RUSO ANDREI TURKIN

     



    (Me compré)

     Me compré las Obras (Selectas) de Lenín
    y cuanto más leía, más dejaba 
    de ser un escabroso delincuente
    y me convertía en un hombre ordenado.

    Ya no un inadaptado, un friki paranoide,
    yo estaba tranquilo como tu laucha mascota.
    Cuando junte lo suficiente para sus Obras (Completas)
    ¿en qué clase de hombre me convertiré?




   (Hace mucho que dejamos la tierra)

  Hace mucho que dejamos la tierra.
  ¿Ves las cruces lado a lado?
  Vos y yo - nosotros somos esas tumbas.
  Yo soy la izquierda, vos la derecha.
  
  Sobre un pequeño banco de verde
  Nuestros hijos están bebiendo Cahors.
  Y mi cruz, mi cruz está arrojando
  Una sombra enamorada sobre tu montículo,
  
  Mientras se estira hacia tu cruz.
  Sólo a veces en los cruces
  Nuestros rostros son parecidos,
  Sólo en plácidos días de verano.



   PRIMAVERA

  Tus pequeños dedos dibujaron
  Sobre la hoja de papel
  Dos cosas dobles
  Con patas y cola.

  ¡¿No te diste cuenta
  En tu pura simplicidad
  De lo que dibujaron tus pequeños dedos
  Sobre la hoja de papel?!

  Pero de repente tomaste
  La propia simplicidad de los dibujos,
  Qué rápido hiciste
  Una bola con esa hoja.

  Y salió volando por la ventana
  La hoja a los arbustos.
  Y una vez más cerraste
  Y le pusiste llave a mi corazón.




  ¡Tengo miedo de tus penetrantes miradas!
  Se parecen tanto a cuchillos.
  Sobre mi cuerpo tallás algunos diseños,
  Pero, decime, ¿qué diseños son?

  Ahora raspaste mi corazón y cuello,
  Y estás alzando los ojos para encontrar los míos.
  ¡sobre mi cuerpo estás tallando -un lirio!
  ¡Pero te negás a pronunciar una palabra!

  ¿O estás tallando un arbusto de
  Simples ramitas desnudas de sauce?
  Por esto es que soy transparente como el aire,
  Y temeroso de tus afilados cuchillos,

  Porque deliberadamente, sin apuro,
  Ahora el filo cortará en dos
  No un lirio, y no ramitas de sauce,
  Sino mi corazón, enamorado de vos.



  EN LOS BOSQUES

  Termino mi cigarrillo en silencio,
  y un placentero sentimiento de liberación
  me hace orinar sobre la fronda de helechos,
  cagar sobre las coles de mofeta.
  Me derrito más y más en la naturaleza,
  meando con la fuerza de las bestias.
  ¡Soy un chacal! ¡Un jabalí! ¡Muerdo!
  ¡Soy un lobo! ¡Soy la esposa salvaje del lobo!


  
  (Moví un libro...)
    Moví un libro al borde de la mesa
  y lo froté sin pensar en nada.
  Mi amante estaba dormida junto a la mesa.
  Ella ni me notaba.

  En su cama, una abundancia de pierna
  entre dos frazadas.
  Entre las plantas de sus pequeños
  pies, una sábana arrugada.

  La había arrugado mientras dormía.
  Había una bicicleta en su sueño.
  Ella era cartera
  en el campo, sólo diecisiete.

  Ahora le estaba entregando una carta a un hombre
  del que estaba enamorada
  porque él tenía el pecho peludo.

  Más tarde esa mañana
  tiré el libro del borde de la mesa.
  Era casi mediodía.


  
Andrei Turkin nació en 1962. Estudió en la Universidad de
Moscú. 
Dice acerca de su poética: "Primero y principal: no-objetivi-
dad. Los objetos (incluyendo las palabras) forman la flecha 
de un vector que acelera hacia la auto-destrucción.
 Recibo gustosamente a la entropía en toda forma y me alzo
en su defensa, ya que me esfuerzo en privar a las palabras
de sentido.
 Tal es mi método creativo:
 Mientras repito la palabra "deslizarse", treinta veces su 
sentido se pierde, y queda un objeto vacante. Trato de lle-
nar esos objetos de vacío y de cerrarlos y sellarlos, para
que ningún sentido pueda volver a filtrarse. Entonces, ali-
neadas en un verso, las palabras de pronto explotan, absor-
biendo en un fogonazo todo el mundo, eso es tan querido
por mi corazón. De esto se crea la impresión de que el mun-
do es una clase de paquete para el cual no existe ningún em-
paquetamiento posible..."
 "Tengo mucho amor por el idioma Búlgaro Antiguo. Es
blando, profundo, y empobrecido al punto de la idiocia.
(Antes estas dos palabras tenían un sentido diferente al ac-
tual. Empobrecido (ubogii) significaba "cercano a Dios",
mientras que idiocia significaba "una existencia alejada
de las leyes civiles y sociales." De este modo, Sócrates,
desde todos los aspectos, era un idiota empobrecido.) Las
viejas palabras búlgaras, o palabras usadas en el estilo del
Búlgaro Antiguo, se encuentran a menudo en mis poemas.
 "En mi opinión, un hombre debe cambiar sus puntos de
vista cada cinco minutos, debe someterse, ser un confor-
mista, comportarse tan discretamente como sea posible.
Sólo de este modo puede engañar a los materialistas, lo
cual, por supuesto, es absolutamente necesario."


FUENTE

Kent Johnson and Stephen M. Ashby. Third Wave. The 
New Russian Poetry.  The Univ. of Michigan Press, 1992.