miércoles, 28 de marzo de 2018

GOBIERNOS

"Dedicados al gobierno de los días", comenta Drahl,
sobreentendiéndose la desmesura.
Una hora solamente, ya es para ellos un brulote ingobernable.
"Si tuviésemos las palabras", solían decir antes, antes de dar-
se cuenta.
¿Puede una civilización, el conjunto que llamamos 'una civi-
lización',  darse cuenta de algo? ¿Y no repetirlo?
Libros abiertos: el viento se llevó las palabras.
Surcos tenaces, ¿roturados por qué fuerzas, por los músculos
de qué destinos sin planes?
Gobernar la astilla giratoria de un instante, siquiera: tendede-
ros vacíos en los campos del misterio.
Con las manos debían labrarse el techo. Y sostenerlo. Son te-
chos blandos, techos de pasta. Su tendencia es al derrame.
"¡Otros quieren hacer los cielos!"
Letras sin grapas, pensamientos sin pinzas.
La cama más pesada del mundo. Soñar ahí. Insoñarse.
"Entrar, aunque sea, al bastión del instante, al reducto vacío
de una palabra."
Remontar la cascada del tiempo, por los hilos colgantes de
una memoria que huye espantada del reino de lo disperso.
"Hay demasiadas formas de tiempo", se quejaba el adminis-
trador de horas de los pueblos del Zlaj.
"Prisas y pausas, trizas y causas, ¡qué gran orden desorde-
nante!"

Amansando los techos, amasando los suelos, promesas absur-
das las horas de solaz y descanso.
Esos tiempos diversos que pasan en todas las direcciones por
las ranuras humanas.

"¡Gobernar los impulsos!", ríe el Drahl.
La locura sin fin: torbellinos de estrellas, miríadas de mares.
Infinito raudal: "¡Ordenar, gobernarse!"

Arrancar una lámina del silencio y usarla de alma.








jueves, 22 de marzo de 2018

DOS POEMAS DE LA PAKISTANÍ SHAZEA QURAISHI

 A estos poemas, Shazea los inscribe en el orden de una Ré-
plica de la Cortesana, inspirados en la traducción que hicie-
ra M. Ghosh del sánscrito, de El Caturbhani, una obra de 
teatro clásica, construida con cuatro monólogos, en el año
300 a.C., en la que el hombre que mira la belleza de su ama-
da, se pregunta acerca de la naturaleza de la belleza. Esta o-
bra resalta la sensualidad y sexualidad de la mujer. Quraishi 
se introduce imaginariamente en la mujer mirada, y desde 
ese lugar responde.

 DIME QUE SOY NECESARIA...

 Dime que soy necesaria para vos como el dormir...
 y no como el opio que trae olvido,
 o placentera como una brisa
 perfumada de jazmín.

 Dime lo que ves 
 detrás de mi arte, mi tela brillante.
 Mira dentro de mi rostro y luego muéstramelo.

 Dime lo que lees en los libros
 y oyes en las cafeterías,
 y las fiestas de bodas. Enséñame.

 Cuando nuestros cansados, complacidos cuerpos
 se derraman sobre la cama,
 bésame como un marido
 y vierte sobre mí una interminable ala azul...



 CM

 Estás tan cansado.

 Déjame llevarme tus aflicciones,
 tus secretos -aquellas filosas
 pequeñas piedras que llevas
 siempre contigo.

 Mientras duermes, yo alzo
 tu blanca camisa
 de la despintada silla,
 la aliso con mis manos
 de la manera que aliso 
      el cansancio de tu cuerpo,
             apretándome contra vos,
                    sssssshhhhhhhhhhhh...

 Sé que tienes mujeres de la mitad de mi edad
 -las veo en la calle
 ondulando
 como el pasto largo,
 sus saris ocultando delgadas piernas
 que enroscaron en tu cintura.

 ¿Eres mi Rey 
 o el niño que conocí junto al aljibe
 hace tantos veranos?

 te miro dormir,
 mi pequeña cama una cuna para tí,
 mi único niño,
 mi único hombre.



 Shazea Quraishi nació en Pakistán en 1964, creció en 
Canadá, vivió en Madrid antes de mudarse a Londres, 
donde trabaja como escritora, traductora y maestra. 


Y DOS RESONANCIAS

Muchas veces me sucede que después de publicar una nota,
aparecen en mis lecturas voces directamente vinculadas con
el tema en cuestión.
Reproduzco aquí las dos más próximas.
a) "Klossowski piensa que la vida se reduce a un solo mo-
mento: la escena de un cuerpo que se entrega a la mirada de
otro." (En Marcelo Percia: inconfomidad. arte política psico-
análisis.)
b) El personaje central de la novela La muerte en Venecia,
de Thomas Mann, llamado Gustav von Aschenbach, refle-
xiona, muriéndose sentado frente al mar: "Aquel que ha contemplado la belleza está condenado a seducirla o mo-
rir." Como se sabe, en este caso está contemplando a un 
muchacho de quien se ha enamorado.



FUENTE

Modern poetry in Translation. Third Series, Number
Thirteen. Transplants. Londres, 2010.