jueves, 31 de diciembre de 2015

CINCO POETAS RUSAS

 
 


NINA GORLANOVA  (Nació en un pueblo del distrito de
Perm en 1947. Se graduó en la Universidad de ese pueblo,
escribe, además de poesía, cuentos y novelas. Vive en Perm.)


De "Tres líneas"


 Los chicos guardaron su plata
 Para comprar helados
 Y se la dieron a papá para cerveza.

 *

 La hija del medio
 Era aplicada en lectura
 Gracias a mis plegarias.

 *
 
 Hoy en día es sólo
 En mis sueños que veo
 Gente que lo ha logrado.

 *

 Todo ha subido.
 Aún cuando estamos enojados
 No rompemos platos...

 *

 Mi hija me trajo
 Un ramo de fresas del colegio
 Debo echar un vistazo en mi diario...

 *

 Mis hijos menores
 Leen como los antiguos romanos
 En voz alta y recostados.

 *

 Leyendo la prosa de Brodsky,
 Descubrí un parentesco espiritual:
 Un incontenible interés en el polvo...



 REGINA DERIEVA  (Nació en Odesa en 1949. Emigró en
1991 a Israel. Ahora vive en Suecia. Su poesía ha sido tra-
ducida a varios idiomas. Brodsky escribió acerca de su poe-
sía: "Tú, Regina, eres en verdad una gran poeta. Por el poe-
ma "No me siento en casa donde estoy", tuyo solo por nom-
bre y por arte. El verdadero autor es la poesía misma. Está
más cerca tuyo de lo que tu lapicera está del papel. No he
visto nada así ni en la poesía rusa ni en la inglesa...")


 MÁS ALLÁ DE SIBERIA OTRA VEZ SIBERIA

 Más allá de Siberia otra vez Siberia,
detrás del impenetrable bosque otra vez bosque.
Y más allá tierra yerta,
donde una ventisca de nieve se suelta.

La ventisca tiene esposas, y la tormenta
de nieve tiene un cuchillo que mata de inmediato...
Moriré, pagaré una deuda
por otros que viven en alguna parte,

sin rencor, sin temor ni terror,
sin dolor, sin una tumba innominada...
Más allá del muro otro muro,
sobre el muro detenido-muerto un centinela.



 SVETLANA DEN'GINA  (Nació en 1968, en Kuibyshev
-hoy Samara. Se graduó en la Universidad local y vive aún
en Samara.)


 EQUINOCCIO DE OTOÑO

 Estoy harta de
el crujido del papel y del ruido de los paraguas abriéndose.
En el cuarto oscuro,
entre quejas durmientes
y abalorios desparramados,
otra vez quiero ser
una ramita de sauce en una jarra de agua.
Otra vez me olvidaré de cómo escuchar a la gente
y despediré al tiempo,
mirando en las profundidades del enorme plato.
Saltitos y vainas de alubias,
una viña silvestre y la brisa de la tarde
quedarán afuera.
Me olvidaré del pan, la leche, el café.
Pero por varios días
la estrella amarilla que parece cera
significa para mí
el más extravagante día del año
y la más pelúcida noche.



OLGA SEDAKOVA (Nació en Moscú en 1949. Traducto-
ra de varios idiomas: Pound, Horacio, Dante, Eliot, Rilke.
Ensayista. Cristiana, alejada de la tradición de la poesía fe-
menina rusa. Estuvo varios años viviendo en Gran Bretaña.

 
LLUVIA

"¡Está lloviendo,
y aún la gente dice que no hay Dios!"
Así la Abuela Varya,
una anciana mujer de por acá, diría.

Ahora la gente que decía que no había Dios
están encendiendo velas en las iglesias,
pidiendo misas para los muertos,
evitando a aquellos de otras religiones.

La Abuela Varya yace en su tumba.
y la lluvia sigue cayendo,
inmensa, abundante, implacable,
dale y dale,
sin apuntarle a nadie en particular.



SVETLANA KEKOVA (Nació en Sakhalín, en 1951. Se
formó como filóloga. Enseña en el Instituto Pedagógico.
Vive en Saratov. Ha sido influenciada por la poesía de Ni-
kolay Zabolotsky.)


 EL ESPACIO ESTÁ ARQUEADO COMO UNA VELA

El espacio está arqueado como una vela
sus leyes son las mismas en todas partes,
y los anchos rostros de las polillas
componen su grada externa.

Mientras que nos balanceamos
por el desfiladero del menisco,
no dejaremos que nuestra tristeza sin sentido
tergiverse el reino de Dios.

La vida, esa pregunta irresuelta,
la dejamos para después.
Tanto el enloquecido pájaro carpintero
como el boquiabierto pescado

son como llaves rotas
sobresaliendo de cerraduras oxidadas
o un ignorante
alardeando su fealdad.


FUENTE

Valentina Polukhina (Ed.) Russian Women Poets. Modern
Poetry in Translation N° 20. King's College London, 2002.






 

jueves, 24 de diciembre de 2015

"ELEGÍA DE MARIENBAD", UN GRAN POEMA DE W.G. SEBALD



 ELEGíA DE MARIENBAD

 Puedo verlo ahora
dando zancadas a través de la suite
de tres cuartos que apuntan
al sudoeste con su
sacón color canela
reflexionando

diversos temas
por ejemplo su largamente
elaborado plan
de un tratado sobre las nubes
y sin embargo un tanto
complicado también

e irritable en relación a
su pasión por Ulrica
que es la razón
de su tercera visita
a este prometedor
complejo turístico. El mira

hacia afuera los pequeños
árboles rechonchos
parejamente dispuestos alrededor
de la placita en frente de
el Palacio Kebelsberg,
ve un jardinero

empujando una carretilla
colina arriba, un par de mirlos
sobre el césped. Ha dormido
mal en su estrecha cama
y se sentía como un
escarabajo o alguna otra extraña

criatura hasta que afuera
el césped desplegó
sus alas y él pudo levantarse
y continuar su trabajo. Cierto, él
daría lo que fuese ahora para

descansar otra vez pero en cualquier
momento ahora ellos
lo llamarían a la mesa.
Tal vez servirán un lucio, luego escalopes
y para terminar una compota

de fresas silvestres.
Los bohemios saben una
o dos cosas acerca de la cocina:
los dulces bollos de masa con
su café de la mañana fueron un goce
y su muy querida amada parecía

tan gentil de nuevo, de tal
delicado humor y
cariño por él que
se moría de
amorosa esperanza y sintió que
el corazón le palpitaba en la garganta.

Así pasan los días.
Él mira dentro
de los ojos de ella y retuerce
la finamente bordada
servilleta en sus pliegues
una vez a la izquierda

una vez a la derecha.
Cuando su pedido de
la mano de la hija
se topa con la reticencia
de la madre de ella y después
del último cruelmente dulce

beso él parte
en un humor sombrío
a través de las montañas y
todavía en su carruaje compone
la famosa elegía
de veintitrés estanzas

lo cual en el estilo
de su propio forma
de decir se conoce como
un salto desde
una tempestad de sentimiento
a la más madura creación
de su vejez.

En cuanto a mí sin embargo
nunca me gustó
realmente esta bellísima
trenza de deseos entremezclados
que le poeta al
llegar a casa

había transcripto en su
mano más elegante
y unido personalmente
con una tapa de rojo
marruecos atada
alrededor con un lazo

de seda. Vi su
fascímil en el Museo
Marienbad esta mañana
junto a varios otros
objetos que tuvieron
mucho más significado para mí

y entre los cuales estaba
un cortador de mechas
y un juego de ceras
de sellar, una pequeña
bandeja de papel maché
y un dibujo en tinta

sobre cartón por Ulrica
mostrando en una perspectiva
algo incierta la villa
Bohemia del Norte de
Trebívlice en la que ella vivió
como solterona hasta su

muerte. Más allá
una hoja color amarillo China
de un álamo tulipa
de su herbario
inscripto en tinta negra
a través de gruesas venas

entonces lo triste permanece
de negro lazo al cual
los checos le dan el amoroso
nombre krajky, una clase
de gargantilla o corbatín y
dos pulseras que

parecen bufanditas y
tan estrechas que su muñeca
no puede haber sido
más fuerte que las
de un niño pequeño. Luego
hay un grabado de acero

que muestra a Fräulein von
Levetzow en sus años
declinantes. Para entonces su
anterior pretendiente ha
yacido hace mucho bajo tierra
y ahí está ella

en un vestido de tafeta
gris junto a una mesa
para libros, con un abominable
bonete repleto de
rulos tirabuzón y
una cara fantasmalmente blanca.


                                                       Marienbad, 14.VIII.99


NOTA

Luego de visitar Marienbad, una ciudad que queda a unos
170 kilómetros de Praga, acerca de la cual Alain Resnais
hizo una famosa película -"Hace un año en Marienbad"-,
basada en el libro de Adolfo Bioy Casares "La invención
de Morel", Sebald retoma en un tono ligeramente irónico
la célebre elegía que "el príncipe de los poetas" escribiera
entre el 5 y el 12 de setiembre de 1823. Este texto forma
parte de la llamada "Trilogía de la Pasión" y refleja el amor
que Goethe sintió a los 73 años por Ulrica von Levetsow,
de 18, a quien había conocido en Marienbad, una ciudad
famosa por sus balnearios, aguas termales y hoteles de lu-
jo. Goethe vio a su amada por última vez en Karslbad, el
día en que cumplía 74 años. Ulrica permaneció soltera y
murió en 1899, a la edad de 95.]

UNA ACOTACIÓN, AHORA

 Para mí, W.G. Sebald es el mayor escritor de la segunda
mitad del siglo XX. La densidad de su literatura va en la
dirección contraria a la liviandad, a la velocidad y a la mag-
nificación de la importancia del puro presente que caracte-
rizaron a la posmodernidad. Sebald se sumerge en el pasado,
de cuerpo entero, sin ahogarse, para decirlo jugando un po-
co con la expresión de Jung a Joyce acerca de las diferencias
entre éste y su hija. Cada página de la breve obra de Sebald
es una obra maestra en sí. Si la definición que dio Pound
acerca de la poesía mantiene su genialidad -"la poesía es la
lengua cargada con el máximo posible de sentido"-, entonces
Sebald es uno de los grandes poetas de todos los tiempos.
 
 "Hay algo terriblemente seductor para mí acerca del pasado.
Apenas me interesa el futuro. No pienso que vaya a contener
muchas grandes cosas. Pero al menos acerca del pasado se
pueden tener ciertas ilusiones", respondió en una entrevista.

 ¿Dónde está Sebald en mi imaginario mundo de la literatura?
Junto a Kafka, a Michaux, a Pessoa y a Pound. Hay momentos
de otros escritores que también están en estas 'alturas': Thomas
Bernhard en Trastorno; Jean Cocteau en Opio; Robert Walser
en Jakov von Gunten; Claire Keegan en Tres luces; Paul Bow-
les en El cielo protector, en Déjala que caiga, y en varios de
sus 'ensayos', como Cabezas verdes, manos azules...

 Injustamente, me detengo acá. La lista podría seguir un muy
largo rato. Pero tendría que ponerme a pensar, para ello, y es-
ta lista me viene a la mente sin tener que pensar nada.

El poema de "Max", como lo llamaban sus muy próximos
(sus afortunados 'muy próximos'), proviene de "Across the
Land and the Water". Selected Poems, 1964-2001. Un libro
bellísimo, editado por Hamish Hamilton en 2011.
 Y algo insólito: este libro se consigue usado en algunas librerías de Estados Unidos, a
un centavo de dólar.







SOMBRA QUE NOMBRA




Con un sonido extraído de un sueño

 Los nombres, a esa hora,
 se posan más cerca que nunca de lo real

 La sombra que
 se oculta sin ocultarse

 En medio de un sueño hecho de materia oscura
 la voz de un nombre sopla en un ojal del tiempo

 ¡Como si se pudiera hacer fotos
 en esa niebla poblada
 de túnicas agitadas
 de caricias sonámbulas!

 ¿Y qué es una caricia?
 ¿Y por qué una caricia significa tanto?

Evidencia y misterio de la belleza
Misterio de cualquier evidencia

Con un sonido hecho de minuciosos sonidos
olvidados
con la voz del olvido
con el aire de la sombra de la ausencia
con el sonido de ese aire
cuando recorre los senderos abiertos por el pasado
con la voz apenas delineando
la forma de un nombre
soñado

evidencia
y
misterio

Con el hollejo del silencio
hice este nombre
cuya sombra recorre
la sangre
en una tela de sueños
sin saber
recorriendo
la intangible frontera
entre aquello que fue
y este apenas soñarnos

Tela soplada por un vendaval
de suspiros

Sólo queda saber qué hacer
con lo irremediable

De ello sólo puede decirnos algo
la sombra del lenguaje






sábado, 12 de diciembre de 2015

DE COMO VIKRAM SETH ME CONDUJO A IRINA RATUSHINSKAYA

 

El recorrido empezó al encontrarme con un libro de poemas
de Vikram Seth. Hasta ahora lo conocía mejor por sus tres
novelas traducidas al castellano en Anagrama: Un buen par-
tido, Una música constante y Dos vidas. No es un libro nuevo
el que apareció en mi biblioteca. Es más bien uno soslayado.
Pertenece a una categoría con muchos acompañantes, ¿tendría
que decir 'lamentablemente'? Pero así es: no todos reciben
la misma atención. El libro se titula All you who sleep tonight,
(Todos ustedes que duermen esta noche) y parece ser, porque
no es algo para nada evidente, ni hay mención alguna acerca
del tema, un poema acerca de Hiroshima. Lo cierto es que el
'poema' tiene varias partes, tonos, temas. Elegí algunos poe-
mas de este breve libro -de 62 páginas- para publicarlos aquí.

Seth nació en Calcuta, en 1952.


 VOCES

Voces en mi cabeza,
Cantando, "Besos. Pan.
Pruébate. Pelea. Palea.
Aprende. Gana. Busca el amor,"

Ahogan una voz menor,
Silenciosa ahora de elección:
"Respira en paz, y quédate
Quieto, por una vez, como yo."



 COSAS

Guárdalo. No puedes encontrar
En una lectura alejada de este tipo
Un símbolo para corazón o mente.

Lee dentro de las cosas; ellas permanecerán.
Las cosas se deshacen y no sienten dolor.
Y las cosas, si no el mundo, son cuerdas.




 EL MONJE DEL TEMPLO HAN SHAN

Palpa su oscuro rosario
Y tañe el gong, de nuevo, de nuevo,
Pestañea ante el flash de la foto
Del serio hombre de negocios japonés.
Ellos se van. Se da vuelta y, con una sonrisa,
Me pregunta, ¿Son los hindúes gente pobre?
¿Son todos budistas? Al rato
Habla de la Banda de los Cuatro*.
Diez años -estuvimos suspendidos- Se queda mirando
Contemplativamente un rostro,
Dorado, calmo, sin aflicción, que soporta
Dolor, años, muerte, vándalos, y desgracia-
Entonces ve mis perplejos ojos, y se trae
A la tierra, y a las cosas más blandas.


[* La Banda de los Cuatro se refiere a la esposa de Mao
Tse Tsung y tres de sus colaboradores, que tras la muerte
del líder de la Revolución Cultural fueron juzgados y sen-
tenciados a la cárcel por los crímenes cometidos entre 1966
y 1976.]



 NOCHE EN JIANGNING

Un vaso de té; la luna;
Los sapos croan en las malezas.
Un murciélago se retuerce a través
Del disco dorado hacia los juncos de plata.
La luz distante de lámparas.
El zumbido del grano aventándose.
La paz de la soledad.
El aroma de la inminente lluvia.





 Entonces me topo con este poema, dedicado a Irina Ra-
tushinskaya.


  POETA

Ella vivió durante seis años en una jaula. Cuando
Me siento inclinado a lamentar cómo son las cosas, pienso
En ella quien a través de un largo frío y dolor no
Traicionó a los que amaba ni suplicó misericordia.
Ellos censuraron las pocas cartas que le permitieron.
Repollo y pan, podridos y rancios, fueron comida.
Mientras afuera los gobiernos y las primaveras daban vueltas
Y la Cumbres, los deshielos, y los grandes sucesos ocurrían,
Aquí dentro no había esperanza. Años de su juventud
Fueron enfermados por ningún crimen. Ella ni siquiera
Sabía si su amante sabía si estaba viva.
El papel en el que escribiera poemas le fue quitado.
¿Qué podía ella encontrar?- los remolinos en la fría luz azul
A través de barrotes tan gruesos que no podía sacar las manos-
Esos remolinos de luz azul y los tacones de pan
Que compartía con alguna rata sociable.
Sus poemas los memorizó línea por línea y los destruyó.
La Sustancia era lo que resultaba difícil recordar.

 Irina, nacida en 1954, fue arrestada en 1982, acusada de
"promover agitación anti-soviética". Le dieron 7 años de cár-
cel en un campo de trabajos forzados. De paso, hoy me enteré
que mientras la Unión Soviética sostenía con enormes pérdidas
de vidas -y un heroísmo sin par de parte del pueblo- la guerra contra el invasor nazi, había en los Gulags 4 millones de con-
victos. Irina fue liberada como un gesto durante la reunión en-
tre Reagan y Gorbachov, en 1986. Se suma a un gran número
de poetas que sufrieron la persecución estalinista durante al
menos 30 años: Anna Ajmátova, Marina Tsvietáieva, Nadezh-
da Mandelstam, Olga Bergholtz y muchas otras. Solo anoto acá
a las escritoras más destacadas de la literatura rusa del siglo XX. Ah, me olvidaba de mencionar que lo que generó la sensación
de una de esas conexiones que nos sorprenden por su carácter
inesperado, fue haber estado hablando hoy con un amigo acer-
ca de la recientemente laureada escritora bielorrusa, Svetlana Aleksiévich.


Un poema de IRINA RATUSHINSKAYA

                                               Antes de su detención.


 POR EL GRITO DESDE EL ALJIBE
("Aljibe" puede traducirse también como "pozo de agua".
Asociación inevitable: durante la dictadura militar en Uru-
guay y producto de una gran fuga de guerrilleros de la cár-
cel, el regimen se endureció y, cuando esos guerrilleros fue-
ron recapturados, sufrieron duros castigos. José Mujica, el
reciente ex presidente de ese país, estuvo encerrado solo en
un aljibe durante dos años.]


Por el grito desde el aljibe de "¡Mamá!"
Por el crucifijo arrancado de la pared.
Por las mentiras de vuestros 'telegramas'
Cuando existe una orden para un arresto-
Soñaré contigo, Rusia.
En la acumulación de tus victorias.
En la angustia de tu impotencia.
En la náusea de tu resaca-
¿Por qué iría a abrirse paso el miedo?
Todo ha sido llorado, a todos les han puesto a dormir
                                                                       [cantando-
¿De quién te encogerás de miedo de repente?
Aunque lo niegues, refúgiate en la ilusión.
Pon toda la culpa sobre aquellos que fueron asesinados-
Yo seguiré viniendo a pararme delante tuyo
Y a mirarte a los ojos.

[Irina escribió sobre jabón unos 250 poemas, los memorizaba,
y luego los veía deshacerse, mientras describía esos jabones
como el "gris color de la esperanza".]


Vikram Seth. All You Who Sleep Tonight. Alfred A. Knopf, 1990.



lunes, 7 de diciembre de 2015

DOS MITOS DE INDIOS DEL MATO GROSSO

 


 Xingu es un Parque Nacional creado por el gobierno brasi-
leño en 1961 y su área es de unos 30 mil kilómetros cuadra-
dos. Está situado en el norte del Mato Grosso, en una zona
intermedia entre el Planalto Central y el Amazonas.
 Los hermanos Orlando y Claudio Villas Boas viajaron rei-
teradamente a esta zona que llegaron a conocer en profun-
didad. Cuando fueron por primera vez a estas regiones en
1946, encontraron las mismas tribus y la misma distribución
de los poblados que había hallado el etnólogo alemán Karl
von den Steinen en su magnífica expedición de 1887. Las
mismas actitudes amigables de los indios, que tanto habían
impresionado al visitante europeo.
 El único cambio era la notable reducción de la población,
un fenómeno que iba a extenderse a lo largo de las sucesi-
vas visitas de los Villas Boas. Muchas de las tribus desapa-
recieron para siempre. Los etnólogos brasileños se dedica-
ron durante décadas a recoger testimonios de las formas de
vida, las lenguas y, sobre todo, los mitos de estas tribus.
Transcribo aquí tan sólo dos, entre las muchas publicadas
en su obra maestra, en inglés, Xingu. The Indians, Their
Myths, en 1970.


  LOS INDIOS KAMAIURÁ
 
  MAVUTSINIM: El primer hombre

 En el comienzo sólo había Mavutsinim. Nadie vivía con
él. No tenía esposa. No tenía un hijo, ni tenía parientes. Él
estaba completamente solo.
 Un día él convirtió un caracol en una mujer, y se casó con
ella. Cuando nació su hijo, le preguntó a su mujer: "¿Es un
hombre o una mujer?"
 "Es un hombre."
 "Lo llevaré conmigo."
 Entonces partió. La madre del niño lloró y regresó a su al
dea, la laguna, donde volvió a convertirse en un caracol.
 "Somos los nietos del hijo de Mavutsinim", dicen los indios.



 LOS INDIOS KUIKÚRU

 AVINHOCÁ: El origen del arco.

 En las orillas del Río Kuluene, por encima de la boca del
Río Turuine, Avinhocá decidió reunir a todos los indios,
pacíficos y salvajes, para distribuirles armas. El primero
en aparecer fue el Kuikúru, que tomó el arco blanco. Desde
entonces, todos los Kuikúru y sus parientes usaron arcos de
este tipo. Luego apareció otro indio, que tomó un arco hecho
de madera oscura. Finalmente vino otro y tomó el arma de
fuego. Después de hacer esto, Avinhocá les mostró una pe-
queña laguna y les dijo a todos que se bañaran ahí. Dado
que la laguna tenía muchas pirañas, caimanes, serpientes,
etc., los indios tenían miedo, lo que enojó mucho a Avin-
hocá. Los indios sólo se mojaron las manos y corrieron a
secarlas sobre el tronco de un árbol. El árbol tenía la cor-
teza blanca, era un pau-de-leite. Uno más valiente le obe-
deció a Avinhocá y se arrojó a la laguna y eso lo convirtió
en blanco. Ése es el civilizado que tomó el arma de fuego.
Justo entonces un árbol gritó desde adentro de la selva y
los indios contestaron. Avinhocá predijo: "Los árboles
morirán un día y los indios también desaparecerán." Se
escuchó otro grito, esta vez proveniente de una piedra. El
civilizado contestó, y entonces Avinhocá dijo: "La piedra
nunca morirá y, por lo tanto, los caraíbas (Europeos) nun-
ca desaparecerán."
 Después de todo esto, Avinhocá decidió que todos se irían,
cada uno en una dirección diferente. Avinhocá aún estaba
ahí cuando sus hijos, Tivári y Torrongo, arribaron. En ese
momento, Rit-Taurinha apareció. Le dio aceite de pequi
a uno de los hijos de Avinhocá y le dijo que se lo frotase
sobre el cuerpo. Avinhocá no lo dejó, diciendo que el aceite
produciría envejecimiento. Para probarlo, frotó el aceite so-
bre su propio cuerpo y se volvió viejo. Enseguida después
de eso, Rit-Taurinha le dio al otro hijo de Avinhocá un po-
co de tabaco y le dijo al muchacho que lo fumase. Avinhocá
intervino de nuevo, diciendo que aquel tabaco era sólo para
los ancianos. Un hombre joven fumándolo envejece precoz-
mente. Ésa es la razón por la cual sólo los indios ancianos
lo fuman. Rit-Taurinha se fue, dejando a Avinhocá con sus
hijos. Uno de ellos, Tivári, decidió casarse, y con ese propó-
sito reunió a todos los pájaros y animales hembra y se fue
con ellos a la orilla del río. Cuando llegaron ahí, él dijo que
la mujer que fuese con él se convertiría en su esposa. Dicien-
do esto, se arrojó al agua. Todas ellas estaban asustadas, y
hasta los capibaras huyeron. La golondrina, sin embargo, im-
prudentemente, seguía bajando en picada sobre el agua, y
una vez ella rozó la superficie. Tivári la atrapó y la llevó a
su aldea en el fondo del río. Todos creen que en el fondo
del río hay una gran aldea con hermosos jardines.



 FUENTE

 Orlando Villas Boas/ Claudio Villas Boas. Xingu. The In-
dians, their Myths. A Condor Book, Souvenir Press, 1970.
 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

EL CHICO INDIO

 



 1


 ...te entrega su llanura...
 despierto el sueño despierto
 se despega de su mutismo
 ¡a galopar!
 es necesario
 Tan hondo como a través del agujero central
 de sí mismo
 pasa esa fina luz con imágenes
 este galopar hacia la llanura
 que se entrega, así como la tarde
 Galope amortiguado;
 galopo para siempre
 esa tarde
 imitando el sonido,
 sumergido e iluminado por la creencia:
 todos los actos heroicos
 están por comenzar...

 La realidad
 estaba para ser transformada
 No había otra manera
 Pero la culpa, pero la vergüenza

 Me perdí en perderme
 y la pérdida me perdió

 Cuando era un indio en esa loma que representaba
 las Cuatro Esquinas
 latía como un indio.
 Un indio, y no el ejército de los azules;
 ese inadaptable luchaba contra la tiranía
 del hombre blanco
 Mi sangre sabía
 ser la sangre de un indio
 Mi cuerpo sólo era mi cuerpo
 siendo el cuerpo de un indio
 cabalgando
 solo
 en ese territorio
 infinito.

 No he vuelto a tener esa clase de saber
 y, entonces, debí reemplazarlo
 por esta otra cosa llamada 'conocimientos'.
 Porque o no era ese indio
 o no terminé siéndolo.
 *
 Y si hubiese sido un indio,
 ¿Qué hubiese querido ser?


 2


 Después el indio se fue transformando
 en ese loco
 que con su cabeza metálica
 hacía retumbar de noche
 los muros internos del Hospicio
 Ese loco harto de corduras
 Ese loco Artaud sin ataduras
 Ese loco Artaud entre los indios
 Otra vez
 salvaje
 otra vez en las fronteras del mundo
 en los bordes del lenguaje.

 Contra

 Galopar contra
 golpeándose la grupa
 encendiendo la sangre:
 ¡a galopar!
 Ahí están todavía
 la llanura

 y la tarde.

 Chico-indio
 loco-salvaje:
 nunca es tarde.
 

lunes, 9 de noviembre de 2015

MÁS POEMAS DEL SÁNSCRITO

 


La poesía sánscrita se extiende a lo largo de 2500 años, des-
de alrededor de 1500 a.C. al siglo XII, d.C. Desde el Rigveda,
dedicado a la Diosa Noche. También el Ramayana fue escrito
en esta lengua que es difícil de clasificar, ya que, a diferencia
por ejemplo del latín, que ha tenido un uso coloquial, además
de un período clásico, el sánscrito nunca fue una lengua habla-
da por la gente común. El latín medieval es en realidad el que
llamaríamos clásico, en el sentido de que sólo lo usaban las
clases religiosas o ilustradas, pero esto no sucede con esta
lengua indoeuropea. El sánscrito, por otra parte, con su abru-
mador vocabulario, así como con sus en apariencia intermi-
nables posibilidades gramaticales, por el cual un poeta puede
transformar cualquier parte del habla en otra, resulta entonces
el verdadero monumento legado por los antiguos hindúes,
comparable a "las Pirámides, la Esfinge, el Ziggurat, el Par-
tenón", como dijera René Daumal en los años 30.
 Hay muchas antologías de poesía sánscrita, que a lo largo de
los siglos se tornó más y más lírica.
 Para un comentario más amplio de esta tradición literaria,
ver Poemas del Sánscrito, publicado en este espacio el 3 de
enero de 2011.






Prohibida dicen ellos
 mala suerte
 completamente indecente
 pero mi corazón gime por esa muchacha
 florecida
 con su primera
 sangre menstrual

 ANÓNIMO


 Cuando un amante
enroscando un puño en su
negra y espesa cabellera
la fuerza con duros besos-
¡Ah! salvajes palabras
empujadas a través de esos indignados
dientes de mujer
pueden traerle buena
fortuna
a todos los sufrientes

 VIDYA (La primera -y tal vez la mejor- de las poetisas del
sánscrito)


Descansa un momento
en la fresca
sombra de las ramas de estos árboles.
Me gustaría conversar un poco con vos, viajero.
Más adelante el camino
no tiene sombra
ni un bolsón de agua
Rocas y filosos riscos
lo hacen
casi impasable.

ANÓNIMO DEL SUBHASITA-RATNAKOSA (s. XII)


De alguna manera ella
logró atravesar el día
anticipando
los cien placeres de la noche.
¡Su amado ha vuelto!
Pero ahora es el momento de entrar en la alcoba
y los parientes
no paran su aburrida conversación.
Loca de deseo la muchacha finalmente grita
algo me mordió
sacude rabiosamente su pollera
y derriba
la lámpara.

AMARUSHATAKA (O Cien poemas de Amaru, es una
antología de autores varios del s. IX)




El día se ha ido, hijo,
hoy otra vez
tu cruel padre no me ha enviado palabra.
El camino se ha vuelto oscuro
durmamos.

ANÓNIMO DEL SUBHASITAVALI


¿Por qué estás flaca?

¿No puede mi cuerpo ser de esta manera?

¿Cubierto de suciedad y cenizas?

Cocino para mis abuelos en su pequeña cabaña.

¿Alguien piensa hacia atrás
en los viejos días?

¡Nunca!
Entonces rompió en un sollozo y
cayó sobre mi pecho.


MARULA (Poetisa, sin fechas)


Ignoraste
las cambiantes estaciones del amor,
te sacudiste los consejos
y trataste a tu amante con
helada indiferencia
Brillantes
brasas de traición
reunidos sobre tus propios pechos desnudos,
y sin embargo gritas de furia
como un salvaje
animal herido.

VIKATANITAMBA (poetisa, s. IX)


A través de toda la noche lentamente
hicimos el amor,
cuerpo apretado contra cuerpo,
mejilla contra mejilla.
Nos dijimos cada pensamiento que nos venía en mente.
Perdidos en los brazos del otro
perdidos en palabras, nunca nos dimos cuenta
de que el alba había llegado
la noche volado

BHAVABHUTI (s. VIII)





Incapaz de lanzar
una semblanza
del rostro de mi chica, sus ojos oscuros,
sin duda la luna
está remodelando su frío
disco, sólo
para volver a disolverlo.

ANÓNIMO


Pequeños jadeos
de respiración,
sus párpados apenas separados,
la piel erizada
y cuentas de sudor-

por encima de las olas de las sienes
la insignia del amor,
y yo sólo
puedo inclinar mi cabeza
frente al misterioso cambio
que una mujer
experimenta

ANÓNIMO


Su pollera salpicada con sangre
demonio de búfalo
punzada
en su pica,
Gauri la diosa
como si florecida
con menstruación,
está avergonzada-
se ríen de ella los dioses-
¡es victoriosa!

GONANDA




Esta laminilla de luna contra el brillo crepuscular.
Arañazo-de-amor una novia porta en su seno,
entrevisto por la fina seda roja.

HALA   (¿S. II, d.C.?)


HIMNO A LA NOCHE

Tan vasta, nuestra Diosa Noche, ella se alza,
ojos-estrellas mirando a todas partes;
toda su finura de vestir desplegada.
El espacio alto y el bajo ella llena, Noche Eterna,
su belleza proviniendo de la oscuridad.
Cercana a los talos de hermana Día
ella anda. Deja correr la oscuridad...
Al acercarte, nos desviamos hacia casa
como pájaros que vuelan para anidar.
La vida en todas partes retrocede: hombre, bestia
y pájaro. Aún el doliente halcón
regresa buscando descanso.
Noche, escúdanos del lobo y del ladrón.
Que haya calma a través de nuestras horas.
Oscuridad cerrada me ha traído una mortaja.
Amanecer, llévatelo, como mis deudas, lejos.
Hija del Día, a ti, como a un becerro,
es ofrecido mi himno. Recíbelo ahora
como peán para un conquistador.


DEL RIGVEDA (s. XV a X a.C.)


Noche de jazmines y truenos,
pétalos rasgados,
viento en los enmarañados árboles kadamba-
nada ha cambiado.
La primavera regresa y nosotros
simplemente hemos envejecido.
En los bosquecillos de cañas del Río Narmada
él desfloró mi
niñez antes de casarnos.
Y peno por esas noches lejanas
en que jugábamos al amor
junto al agua.

SHILABHATTARIKA




Los nombres cobran fuerza como puros nombres
había alguien detrás de ese cerco de cañas del nombre
pero ya hace mucho que se ha ido
ahora queda la música perfumada de sus versos
los hilos de emoción de entonces
fluyen por nosotros
que alguna vez seremos un nombre vacío como ésos

ANÓNIMO


¿Adónde se ha ido el sol?
¿Han desaparecido
la luna y las estrellas?
Negras nubes
montan el horizonte
como la marca de un astrólogo
una línea de blancas
grullas

ANÓNIMO


Contra un blanco veloz, invisible,
qué hábil arquero se atreve a desplegar su arte?
El amor, sin detenerse a apuntar,
soltó todas sus flechas y ninguna le erró a mi corazón.

HARSA


La flor de loto, que una vez estuviese orgullosa
de parecerse a tus ojos, se ahogó y hundió.
La luna, reflectora de la luz de tu belleza,
se ha escondido detrás de una nube.
Los gansos salvajes, deseosos de expresar
tu gracia, se han volado. Mi reticente Destino
me niega aún esos inadecuados
modos de recordar tu encanto.

YASOVARMAN


Cuando estuve con ella, su mirada era aún circunspecta,
aunque sonreía cuando yo hablaba de cosas externas:
modestos sus modales: su amor aún no había sido revelado,
ni estaba totalmente oculto.

KALIDASA


FINEZA

Cuando él entró, ella se levantó. Ninguna posibilidad de
                                                                 [sentarse juntos.
Ella esquivó sus brazos para ordenar hojas de betel.
Mientras él abría la boca para hablar, ella llamó a la criada.
Una furia fina,
cacheteándolo cada vez por el exceso de cortesía.

AMARU (s. VII)



Pronto, en secreto,
protegiendo a la chica
cuyo amante la ha
abandonado, las amigas
cortan los brotes
mientras surgen
en el jazmín.

RAJASHEKHARA


Es cuando el deseo ha alcanzado su pico
y todo el esfuerzo del amante
se inclina sobre su consumación
que una mujer, debilitada, pero implorante
con cada sílaba, dicha lentamente por la entrada al amor
en todo lo que ella dice o hace es fascinante.

KAVISEKHARA


Los árboles de mangos están cubiertos del humo negro de
                                                                           [las abejas;
los brotes abiertos de las asokas estallan en llamas
mientras los kimsukas de brotes más oscuros se transforman
                                                            [en carbones ardientes.
Entonces, ¿dónde puedo descansar mis ojos
cuando las representaciones del amor están en todos lados?

VAKKUTA




Alguna cosa
indeterminada de ningún placer
ningún dolor,
trascendiendo la descripción,
las mentes respetables la han declarado
"así es el soltarse."

Pero esta
temblorosa muchacha,
el pelo sobre
sus brazos y sus piernas excitante,
un atisbo en su ojo
como si hubiese tomado licor-

la pollera cuando se desliza
de su cuerpo
a mi mente esto
es soltarse.

Del SHRINGARATILAKA



FUENTES

Daniel Ingalls. Sanskrit Poetry from Vidyâkara' "Treasury".
Harvard Univ. Press, 2000.

Andrew Schelling. The Cane Groves of Narada River. Erotic
Poems from Old India. City Light Books, 1998.

Andrew Schelling. Dropping the Bow. Poems from Ancient
India. Broken Moon Press, 1991.

Tony Barnstone. Literatures from Asia. Prentice Hall, 2003.

Keith Bosley. Poetry of Asia. Five Millenniums of Verse
from Thirty-three Languages. Weatherhill, 1979.

W.S. Merwin and J. Moussaieff Masson. The Peacocks's
Egg:  Love Poems from Ancient India. North Point Press,
1981.












viernes, 30 de octubre de 2015

SIN OLVIDO: LA POESÍA TRANSPARENTE DE PHILIPPE SOUPAULT

 
 

Philippe Soupault nació en Chaville, una ciudad próxima
a París, el 2 de agosto de 1897. Familia de clase media. Su
padre era médico, y al parecer un hombre muy agradable,
pero murió cuando Philippe tenía sólo 7 años. Una tía ma-
terna se casó con Louis Renault, quien creara la fábrica que
hoy es mundialmente famosa. Al parecer era un pésimo em-
pleador, una suerte de tirano, por lo que nuestro poeta lo
satiriza en una novela llamada El Gran Hombre publicada
en 1929. Eso quiere decir que Soupault no sólo escribía poe-
sía, sino también ensayos, y ficción. A los 17 años le envía
un poema -'Depart'- a Apollinaire y poco después éste le
presenta a André Breton. Antes de eso, en 1913, pasa sus
veranos en Cabourg, lugar en el que Proust escribía desde
el Grand Hotel, en el que había reservado cinco habitacio-
nes para garantizarse el silencio a su alrededor. Al año si-
guiente Soupault viaja a Londres, "donde la visión de las
barcazas sobre el Támesis, llenaron su imaginación de imá-
genes poéticas".
 Comenzó a estudiar abogacía, pero fue reclutado a causa
del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial y
enviado a la artillería. Estando allí fue utilizado para pro-
bar una vacuna anti-tifoidea, de resultas de lo cual tuvo que
ser hospitalizado. En el 18 conoce a André Breton y se con-
vierten en amigos. Al año siguiente se casa con "Vic" Ver-
neuil. Ese mismo año comienza a editar con Breton y con
Aragon la revista Littérature, y en el número de octubre pu-
blican en colaboración, él y Breton, el famoso texto Los
campos magnéticos. Fue Soupault el que más firmemente
sostuvo la posición de que los textos escritos 'automática-
mente' no fuesen retocados, como quería Breton.
 Un par de años más tarde se une al grupo Tristán Tzará.
 En 1926, Soupault es expulsado del movimiento surrea-
lista, junto a nada menos que Desnos y Artaud, acusados
de perseguir "la estúpida aventura de la literatura".
 Siempre aparecen los 'dueños' de los movimientos, los
'purismos', las acusaciones de desviacionismo, etc. En ese
momento se agregaba un factor poderoso: el movimiento
presidido por Breton, Aragon, Eluard y Péret, se afilia al
comunismo, exigiendo lo mismo de todos los integrantes
del grupo.
 Separado del grupo, Soupault sigue siendo un escritor
prolífico. Y comienza a viajar. Visitó Estados Unidos, y
enseñó literatura francesa en la Universidad de Pennsyl-
vania. En 1930 viajó a la Unión Soviética. Regreso a Es-
tados Unidos. Escribía novelas, poesía, crónicas periodís-
ticas sobre literatura, música y pintura. Viajó por todo el
mundo: España, Austria, Italia, Noruega, Checoslovaquia,
Alemania, Dinamarca, Inglaterra. En 1938 viaja a Túnez
para organizar los servicios de radiodifusión. En marzo
de 1942 es detenido por orden del gobierno títere de Pétain,
por difundir propaganda anti-fascista. Fue torturado en pri-
sión, aplicándosele incluso el electroshock como método de
tortura. Seis meses después huye a Argelia y, al finalizar
la Segunda Guerra, retoma sus viajes: Egipto, Jordania,
Turquía, Líbano, Irak, Chipre, Israel, Arabia, Camerún,
Etiopía, Sudán, Congo, Somalía, Angola, Mozambique,
Madagascar. Luego Grecia, Yugoslavia, Méjico y Centro-
América. Sus curiosidades exceden ampliamente el campo
de la literatura: le interesan el teatro, el jazz, los coros ne-
gros, Isadora Duncan, Chaplin y el music-hall, entre muchas
otras cosas. 
 Su poesía conserva una gran claridad, en medio del lengua-
je disparatado, onírico o absurdo del surrealismo. Su tono
es suave, destituye los procedimientos de la poesía clásica,
como la rima y ciertos ritmos silábicos, jugando en cambio
con combinaciones sonoras, aliteraciones y asonancias.
 Posee la rara virtud de generar sorpresa con mucha facili-
dad. Es alguien que ha conservado siempre un gran entusias-
mo por la vida y sus maravillas.
 Trabajó para la Unesco, en la radio, en el periodismo y en
el cine. Su poesía espontánea, fresca y delicada permanece
absolutamente vigente.
 En 1974 obtuvo el reconocimiento del Gran Premio de
Poesía de la Academia Francesa.
 Murió en París el 11 de marzo de 1990.






  RUTA

 La voz de ella se posa en mi memoria.
 Mi cuerpo hamaca mis pensamientos para dormir.
 Los hilos del telégrafo se esfuman en la distancia.

 Piedritas que chocan, su sonido el golpe del medioía.


 DOMINGO

 El biplano se traslada a través de los hilos del telégrafo.
 La fuente canta la misma viaja canción.
 En el bar del taxista, los tragos son anaranjados,
 pero los ojos de los que manejan las máquinas son blancos.
 La dama ha perdido su sonrisa en los bosques.


 MEDALLA SALVADORA

 Mi nariz corta el aire,
 mis ojos colorados de reírme.
 A la noche, junto leche y luz de luna
 y corro sin mirar atrás.
 Si los árboles detrás mío se asustan,
 me importa un comino.
 Es grandioso estar indiferente
 en el medio de la noche
 adonde va toda esta gente,
 el orgullo de las ciudades,
 los músicos de los pueblos.
 La multitud está bailando, con furia,
 y yo soy sólo ese anónimo transeúnte
 o algún otro cuyo nombre no logro recordar.


 ELEMENTOS DEPORTIVOS

 Valiente como un sello postal, siguió su camino,
 contando sus pasos con suaves golpes de sus manos.
 Su corazón, rojo como un jabalí salvaje,
 seguía latiendo, latiendo
 como una mariposa, rosa y verde.
 De vez en vez
 plantaba una pequeña bandera de raso.
 Cuando hubo caminado un largo trecho,
 se sentó a descansar
 y se quedó dormido.
 Desde ese día
 hay montones de nubes en el cielo,
 montones de pájaros en las ramas,
 montones de sal en el mar.
 Y hay montones de otras cosas, también.


 EL SEÑOR ESPEJO

 1
 El señor Espejo, vendedor de ropa,
 está muerto desde anoche en París
 es de noche
 está oscuro
 es noche oscura en París.

 2
 Nieve nieve permanece en Noruega
 Sólo hasta que yo aprenda solfeo

 3
 Toma tu más bello caballo blanco
 y tu fusta y tus guantes
 corre a la ciudad cuanto antes
 y mira el bello castillo
 El bello castillo en el bosque
 que pierde sus hojas sin pesar
 al galope al galope amigo mío
 que no todo es rosa en la vida.





 INDIFERENCIA

 POEMA CINEMATOGRÁFICO

 Escalo por una ruta vertical. En la cima se extiende una
llanura donde sopla un viento violento. Delante mío, unas
rocas se inflan y devienen enormes. Agacho la cabeza y pa-
so a través de ellas. Arribo a un jardín con flores y con unas
hierbas monstruosamente grandes. Me siento en un banco.
Aparece bruscamente a mi lado un hombre que se transforma
en mujer, después en un viejo. En ese momento aparece otro
viejo que se transforma en un niño y luego en mujer. Más tar-
de, poco a poco, una multitud despareja de hombres, de muje-
res, etc., gesticula, mientras que yo permanezco inmóvil. Me
levanto y todos desaparecen, me instalo en la terraza de un
café, pero todos los objetos, las sillas, las mesas, los arbustos
en los maceteros, se agrupan en torno a mí y me molestan,
mientras el mozo gira alrededor del grupo con una rapidez uniformemente acelerada; los árboles agachan sus ramas,
los tranvías y los autos pasan a toda velocidad; yo me lanzo
y salto por encima de las casas. Estoy sobre un tejado enfren-
te de un reloj que se agranda, se agranda, mientras sus agujas
giran más y más rápido. Me arrojo del tejado y en la vereda
enciendo un cigarrillo.


 ANTEDECIR *

 Inclínate
 y perfora la lisa superficie

 Naranjas
 azules
 grises
 bermellones
 deslizan y nadan
 mis poemas

 En todo el derredor de mi pensamiento
 giran
 los peces verdes


* Avant-dire es un neologismo de Mallarmé, que lo utiliza
en lugar de "Prefacio".


 CINE-PALACIO

 El viento acaricia los afiches
 Nada
 el cajero es de porcelana

                                       la Pantalla

 el director automático de orquesta conduce la pianola
 hay tiros de revolver
        aplausos
 el auto robado desaparece entre las nubes
 y el amante timorato compra un collar falso
 
   Pero pronto la puertas se cierran
   Hoy muy elegante
   Se ha puesto su sombrero de copa
   Y no se ha olvidado de los guantes

 Todos los viernes hay cambio de programa


 A LA UNA *

 Aquí están los cerebros aquí los corazones
 aquí los sangrientos paquetes
 y las lágrimas y llantos vanos
 de manos dadas vuelta
 Aquí está todo el resto en desorden
 Todo lo que la agonía de la muerte llora
 El viento puede muy bien soplar salvaje
 gesticulando
 o silbar bajito como un animal astuto
 y el tiempo colapsa
 como un gran pájaro is
 en esta loma en la que nacen las burbujas
 Nada permanece después de todo
 sino esta ceniza sobre los labios
 este sabor de ceniza en la boca
 para siempre

 * Este poema pertenece a la serie escrita desde la cárcel.






 POEMAS DESDE LA CÁRCEL DE SAN PELAGIA


   I

  Miércoles en una barcaza
  y tú sábado como una bandera
 los días tienen coronas
 como reyes u hombres muertos
 flexible como un beso mi mano
 descansa sobre frentes encadenadas
 Una niña llora por su muñeca
 y tendremos que empezar todo de nuevo
 Lunes y martes a sangre fría
 cuatro jueves fuera del trabajo


   II

 Un hilo se desenreda
 una sombra cae
 una mariposa estalla
 crisálida o luciérnaga


   III

 Quien monta
 la tormenta
 un globo
 luna de miel o de plata
 Cuatro por cuatro
 Busquemos a los niños
 los padres de los niños
 los niños de los niños
 las campanas de primavera
 los comienzos del verano
 las arrepentimientos de otoño
 el silencio del invierno
 un elefante en esta bañadera
 y los tres niños durmientes
 cuento singular singular
 cuento del sol poniente

 
 DOS COMENTARIOS DE SOUPAULT ACERCA DE
SU CONCEPCIÓN DE LA POESÍA


 a) "Lo insólito no es solamente, como pretenden los diccio-
narios, aquello que es contrario al uso, a las reglas, a los há-
vitos. Para mí es lo único verdadero en este mundo en que
todo es falso, convencional, aceptado, "como debe ser", exi-
gido e impuesto por el vulgo, porque teme. ¿A qué? A todo,
pero sobre todo a él mismo, a su rostro en el espejo, a su
mezquindad automática, a su vértigo semanal, a su sexo, a
su existencia misma... Mi ambición es ser el explorador de
lo insólito. Estoy todavía en el sueño del dominio descono-
cido. para mí sólo existen esos pocos días al mes en los que
me siento de acuerdo con el universo que prefiero."

 b) "No sé qué hubiese sido de no haber conocido la poesía;
he dedicado mi vida a la poesía. Sé que es una liberación, que
gracias a ella me purifico, me evado, encuentro un yo que es-
toy seguro, es sincero, natural, sin dobleces, cuando puedo,
sin circunstancias atenuantes, encontrar la poesía. Esta pala-
bra que para algunos no es más que un pretexto de burla u
ocasión para malentendidos, para mí representa un mundo a
través del cual puedo comprender por qué he nacido. Una pa-
labra, un fulgor, un sonido, bastan, no ya para hundirme, sino
para alzarme en un universo que me pertenece y al cual yo
pertenezco, y con el que, si se me permite expresarme así,
formo cuerpo."

 Estas notas acerca de su poética fueron tomadas de la obra
de Manuel Alvarez Ortega, "Poesía Francesa Contemporánea.
(1915-1965)", que editara Taurus en 1967.

Philippe Soupault no ha sido editado en castellano, que yo
sepa, salvo en su obra a cuatro manos con André Breton,
Los campos magnéticos, que publicara Tusquets en 1976.
Del resto de su extensa obra sólo hay publicados algunos
poemas sueltos.
Llamé "trasparente" a su poesía, pero también se podría des-
cribirla como "transaparente".
El problema es que este mundo no sólo corre, sino que, ade-
más, acelera. No hay mucho tiempespacio para mirar atrás.
Ese atrás en el que van quedando poetas como Soupault.



 
 FUENTES

Louis Simpson. Modern Poets of France. A Bilingual Antho-
logy. Story Line Press, 1997.
Paul Auster. The Random House Book of 20th Century
French Poetry. Vintage, 1984.
Mary Ann Caws. The Yale Anthology of Twentieth-Centu-
ry French Poetry. Yale Univ. Press, 2008.
Carolyn Forché. Against Forgetting. Twentieth-Century Poe-
try of Witness. (Los poemas desde la cárcel). W. W. Norton
& Company, 1991.