viernes, 21 de septiembre de 2018

EL CHICO INDIO Y APOLLINAIRE






Había publicado un texto, en noviembre de 2015, lla-
mado "El chico indio". Un texto bastante fallido, diría
ahora, pero cuya nervadura de deseo me sigue pareciendo
vigente. No lo expresé bien, pero puedo atribuir esa falla
a la fuerza de los anhelos entremezclados: el deseo de ser
indio que tenía aquel chico, y el deseo de dar a conocer 
ese deseo tan intenso que sentía al escribirlo.
 Reproduzco ahora aquel escrito.


  EL CHICO INDIO

 Se entrega a la llanura
 despertando un sueño tras otro:
 despegándose de su sombra,
 entrando al fin en su indio.
 ¡A galopar!
 ¡Cómo es necesario galopar!

 Tan hondo como a través del agujero central

 de su existencia
 pasa esa fina luz con imágenes:
 este galopar hacia la llanura
 que se le entrega, así como la tarde.

 Galope de pronto amortiguado:
 es que galopo para siempre
 esa tarde

 Imitando el sonido
 sumergido e iluminado por la creencia:
 todos los actos de mi vida
 están por comenzar...

 La realidad estaba para ser transformada
 No había otra manera

 No he vuelto a tener esa clase de saber
 A todos los demás saberes se puede llamarlos
 "conocimientos".
 Porque o era ese indio
 que no terminé siendo
 o no sabría ser.

 No importa que me pregunte
 ¿ y si hubiese sido un indio,
 igual hubiese querido más que nada ser un indio?

 La culpa y la vergüenza se colaron en mi vida
 por esa brecha


 2

 Después el indio se fue transformando
 en ese loco
 que con su cabeza metálica
 hacía retumbar de noche
 los muros internos del Hospicio
 Ese loco harto de cordura
 Ese loco Artaud sin ataduras

 Ese loco Artaud entre los indios
 Otra vez
 salvaje
 otra vez en las fronteras del mundo
 en el borde filoso del lenguaje

 Contra

 Galopar contra
 golpeándose la grupa
 encendiendo la sangre:
 ¡a galopar!

 Ahí están todavía 
 la llanura

 y la tarde

 Chico-indio
 loco-salvaje:
 ¡nunca te apagaste!


 La cuestión es que más allá de la situación diferente
desde la cual leo este texto, (con el pudor que produce
algo que habla de una cosa tan íntima), se nota que algo 
de él permaneció vivo, porque hoy leí unos cuantos poe-
mas de Guillaume Apollinaire, y uno de ellos produjo una 
lejana pero igualmente nítida resonancia con el texto del
chico-indio. Se dirá que es bastante inexplicable, al menos
en una primera lectura, pero confío en que su contigüidad
logre rescatar algo tan sutil como el recuerdo de un perfu-
me.

 Lo transcribo de inmediato. Pertenece a los llamados
Poemas recobrados.


                                 4 H

 Son las cuatro de la mañana
 Me levanto completamente vestido
 Tengo una pastilla de jabón en la mano
 Que me ha enviado alguien a quien amo
 Voy a lavarme
 Salgo del agujero donde dormimos
 Estoy dispuesto
 Y contento de poder lavarme después de tres días de
                                                             [no hacerlo
 Una vez aseado me hago afeitar
 Luego azul del cielo me confundo con el horizonte
                    hasta la noche y es un placer muy dulce
 No decir nada más todo lo que hago es un ser invisible
                    quien lo hace
Porque una vez abrochado todo azul y confundido con
                    el cielo me vuelvo invisible


 Agrego el primer verso de otro poema de Apollinaire,
llamado Siempre:
                    Siempre
     Iremos más lejos sin avanzar nunca

Guillermo Alberto Vladimiro Alejandro Apolinar nació
en Roma de madre polaca y padre desconocido, el 26 de
agosto de 1880.
El 10 de agosto de 1914 se alista en el ejército francés.
El 17 de marzo de 1916, a las cuatro de la tarde, en el 
bosque des Buttes, es alcanzado por una esquirla de obús,
que atraviesa el casco y lo hiere en la sien derecha.
Operado de urgencia, derivado de hospital en hospital,
logra reponerse parcialmente. Un año después enferma 
de pulmonía. Al salir de esta internación contrae matrimo-
nio con Jaqueline Kolb. Pero a principios de noviembre
de 1918, unos meses después de la boda, cae enfermo de
gripe y el 9 de noviembre de ese año, muere en el hospi-
tal.


 Hay algo de cierto estado del ser que me hace vincular
estos textos. Por supuesto que el de Apollinaire es muchí-
simo más bello. 
Pero sugerencias son sugerencias, aires son aires.
El chico indio era una ensoñación, y el hombre que sale
una mañana de la trinchera y se siente feliz por ese obse.
quio tan significativo (el elemento que purifica, el envío
del amor lejano), es tanto un soñador como un loco.

(La cita proviene de Poesía de Apollinaire, que con ver-
siones de Agusti Bartra, editó Joaquín Mortiz en 1967.)

La otra relación es entre indios y locos. No es difícil ubi-
car qué tienen en común: además de excluidos, son con-
siderados salvajes.
Cuando H. y yo éramos chicos, él 'hacía de blanco' 
y yo 'hacía de indio'. Él en un pueblo que habíamos cons-
truido (disponíamos de un enorme terreno por circunstan-
cias que podríamos describir tanto como casuales como
extraordinarias), y que giraba alrededor de un saloon, y
yo 'galopaba' por una suerte de colina en la zona más
distante del terreno: 'la naturaleza abierta'.
De esa temprana identificación partirían tanto las aventu-
ras como los proyectos y las luchas perdidas.
Era la primera vez que sentía 'elegir' mi identidad, en lugar
de representar la impuesta por los otros.



viernes, 14 de septiembre de 2018

OCHO POETAS COREANOS, SIGLOS XIV A XVI

   


  En 1997 la Universidad de Seúl publicó en cinco tomos
una gran antología de la literatura coreana desde la antigüe-
dad hasta nuestros días. El primer tomo está dedicado a la
poesía clásica, tanto oral como escrita. De este volumen pro-
vienen estos textos. Todos ellos fueron escritos en chino lite-
rario, ya que la poesía en Corea era considerada la cima de 
la literatura, sin importar la lengua en la que fuese escrita.
Aún así, la poesía escrita en chino era tenida por la máxima
expresión, y todos los miembros educados de la sociedad
la estudiaban y escribían.

   YI SAEK (1328-1396)

   Vastas nubes se reúnen alrededor del valle
        donde aún yace la nieve.
   ¿Dónde está el acogedor ciruelo,
        en qué lugar florece?
   He perdido el camino, solo,
        en el sol poniente.



   WÖN CH'ÔNSÔK (ca. 1401-1410)

   La suerte determina ascenso y caída,
       la Terraza de la Luna Llena es pasto de otoño.
   La flauta de un pastor resuena
       a los trabajos reales de quinientos años.
   Un viajero no puede retener las lágrimas
       en el sol poniente.



    HWANG HÛI (1361-1452)

   ¿Están cayendo las castañas
         en el valle de las azufaifas?
   ¿Y los cangrejos arrastrándose en el rastrojal?
         después de una cosecha de arroz?
   El vino está maduro, y pasa un vendedor de cedazos.
         ¿Qué otra cosa puedo hacer que distenderme y beber?





    SÔNG SAMMUN (1418-1456)

     Si me preguntaras qué me gustaría ser
          después de mi muerte,
     Te respondería, un pino, alto y fuerte
          sobre el pico más alto del Monte Pongnae,
     Y ser verde, solitario, verde,
          cuando la nieve llena cielo y tierra.



    SÔ KYÔNGDOK (1489-1546)

      Mi mente es tonta,
         todo lo que hago parece en vano.
     ¿Quién vendría a lo profundo de la momtaña
         con sus espesas nubes, pliegue sobre pliegue?
     Miro para ver si vienes por casualidad,
         cuando quiera que las hojas caídas crujen en el viento.



   CHO SIK (1501-1572)

    Usando ropas de cáñamo en el más crudo invierno,
        mojado de lluvia y nieve en la cueva,
    No he recibido el sol,
        oculto por las nubes.
    Sin embargo, ver el sol poniente
        trae lágrimas a mis ojos.



   KWÔN HOMUN (1532-1587)

    La naturaleza aclara el aire ventoso
         y hace brillar la luna redonda.
    En el jardín de bambúes, sobre el
         cerco de pinos, ni una mota de polvo.
    ¡Qué fresca y limpia mi vida
         con un laúd largo y pergaminos apilados!



    SÔNG HON (1535-1598)

     La montaña está en silencio,
         el agua sin forma.
     Una brisa clara no tiene precio.
         la luna brillante no tiene amante.
     Aquí, siguiendo su estilo,
         envejeceré en paz.




FUENTE


Peter H. Lee. The Columbia Anthology of Traditional
      Korean Poetry. Columbia Univ. Press, 2002.

lunes, 10 de septiembre de 2018

UNOS TEXTOS BREVES

   


 (Dos encontrados el otro día en las páginas en blanco,
llamadas extrañamente "páginas de respeto" o "páginas
de cortesía", de El buen soldado Shveik, libro al que in-
tenté leer por completo en más de una ocasión, sin éxito.)

  1.

 en sus ligeros espejos de aguas suavísimas
 pequeñas flores azules dudan
 entre
 flotar
 y
 sumergirse


   2.

 Cuando el padre de J. se mató, calculo ahora, tanto J.
como yo tendríamos unos 9 años. ¿Qué hacer? Lo acom-
pañé un poco autómata por toda la casa. Y eso que él iba
de un lugar a otro, sin ton ni son. De pronto iba a la des-
pensa, a hurgar como solíamos hacer en tiempos normales,
buscando el chocolate escondido, escondido precisamente 
de él. O  a la salita del piano, que destapaba y volvía a ta-
par como 4 veces, antes de salir al patio y ponerse a patear 
la pelota contra la pared. ¿Y yo qué hacía, entretanto?, me pregunto. Trataría de no hablar y menos todavía acerca del 
padre, que por otra parte era quien compraba el chocolate, 
tocaba el piano, y le había regalado esa pelota para su cum-
pleaños.
Era como una farsa de desentendimiento, como un ritual de
olvido. Él actuaba de algo y yo lo seguía. Buscaba el choco-
late, esperaba al lado del piano como cuando él tocaba, in-
tentaba dirigir la pelota hacia sus pies cuando llegaba cerca
mío.



  HOY DIRÍA

 Había que poner todo en marcha nuevamente
 la sensación era
 que había que poner en marcha motores
 que ni siquiera se encontraban en algún lado

  

 EN CIERTOS MOMENTOS

 En ciertos momentos
 el ojo gira como una llave
 dentro del cerrojo de la realidad



 ENTRADA

 Entro en un libro de poesía griega
 -contemporánea-
 como se entra en un mercado de objetos
 desconocidos
 "Dame sorpresas"
 Algo que recorra súbito
        el espinazo
 Reflejos que se deslicen fuera de los espejos
 Algo que abrace el cuerpo desabrazado
 Allá están los mensajes mudos
                      de todos esos muertos,
 acá la liebre erguida
 el silencio de la lana
 el lugar en el que tejen memoria y anhelo
 Esos talleres
      de secretos
 Thálasa, el mar
 debajo de todo, como siempre,
 El mar en el que hay una luna
      quieta
 dejándose lamer dormida
 y sin dormirse nunca



DOS POEMAS DEL MALTÉS IMMANUEL MIFSUD

  


  EL VEINTE DE SEPTIEMBRE

 Brotan del acordeón como jóvenes
 con el pelo enrulado largo hasta los tobillos.
 Y salen al viento en el mar abierto
 y cuentan las olas que vienen a descansar a sus pies.

 Brotan del acordeón como pensionistas,
 sus ojos abatidos y rojos de sueño.
 Caminan y caminan sobre la ruta al mañana.

 Brotan como notas anónimas,
 y yo soy como la que apenas puedes oír.

 Como una nota que no tiene ningún deseo de terminar.




 EL DÍA DE LOS MUERTOS (EN BRATISLAVA)

 Si estuvieras aquí, te pediría que recites
 Capítulos enteros ahora enterrados en el polvo.
 Entonces podría tener alguna clave de cómo
 Encontré el camino a esta apagada estación.
 De la cual ningún tren ha de partir nunca,
 De la cual ninguna pisada me conduce afuera.

 Si estuvieras hoy aquí, podrías colorear
 el mapa en blanco por el cual fui guiado solo
 a través de las calles, las esquinas ciegas que doblé
 para que ahora haya arribado a este preciso lugar.

 No tengo la menor idea de cómo sacarme de acá.

 Mi sangre, la feria en la que los demonios pasan el rato.


 Immanuel Mifsud nació en Malta en 1967. Es autor de va-
rios libros de poesía y al menos dos novelas, pero se ha
destacado especialmente como autor y director de teatro.

 Ambos poemas fueron traducidos de las versiones en in-
glés que hiciera Maurice Riordan.

 FUENTE

Wayne Miller and Kevin Prufer. New European Poets. 
Graywolf Press, 2008.




martes, 4 de septiembre de 2018

ALGUNOS POEMAS DEL RUSO ANDREI TURKIN

     



    (Me compré)

     Me compré las Obras (Selectas) de Lenín
    y cuanto más leía, más dejaba 
    de ser un escabroso delincuente
    y me convertía en un hombre ordenado.

    Ya no un inadaptado, un friki paranoide,
    yo estaba tranquilo como tu laucha mascota.
    Cuando junte lo suficiente para sus Obras (Completas)
    ¿en qué clase de hombre me convertiré?




   (Hace mucho que dejamos la tierra)

  Hace mucho que dejamos la tierra.
  ¿Ves las cruces lado a lado?
  Vos y yo - nosotros somos esas tumbas.
  Yo soy la izquierda, vos la derecha.
  
  Sobre un pequeño banco de verde
  Nuestros hijos están bebiendo Cahors.
  Y mi cruz, mi cruz está arrojando
  Una sombra enamorada sobre tu montículo,
  
  Mientras se estira hacia tu cruz.
  Sólo a veces en los cruces
  Nuestros rostros son parecidos,
  Sólo en plácidos días de verano.



   PRIMAVERA

  Tus pequeños dedos dibujaron
  Sobre la hoja de papel
  Dos cosas dobles
  Con patas y cola.

  ¡¿No te diste cuenta
  En tu pura simplicidad
  De lo que dibujaron tus pequeños dedos
  Sobre la hoja de papel?!

  Pero de repente tomaste
  La propia simplicidad de los dibujos,
  Qué rápido hiciste
  Una bola con esa hoja.

  Y salió volando por la ventana
  La hoja a los arbustos.
  Y una vez más cerraste
  Y le pusiste llave a mi corazón.




  ¡Tengo miedo de tus penetrantes miradas!
  Se parecen tanto a cuchillos.
  Sobre mi cuerpo tallás algunos diseños,
  Pero, decime, ¿qué diseños son?

  Ahora raspaste mi corazón y cuello,
  Y estás alzando los ojos para encontrar los míos.
  ¡sobre mi cuerpo estás tallando -un lirio!
  ¡Pero te negás a pronunciar una palabra!

  ¿O estás tallando un arbusto de
  Simples ramitas desnudas de sauce?
  Por esto es que soy transparente como el aire,
  Y temeroso de tus afilados cuchillos,

  Porque deliberadamente, sin apuro,
  Ahora el filo cortará en dos
  No un lirio, y no ramitas de sauce,
  Sino mi corazón, enamorado de vos.



  EN LOS BOSQUES

  Termino mi cigarrillo en silencio,
  y un placentero sentimiento de liberación
  me hace orinar sobre la fronda de helechos,
  cagar sobre las coles de mofeta.
  Me derrito más y más en la naturaleza,
  meando con la fuerza de las bestias.
  ¡Soy un chacal! ¡Un jabalí! ¡Muerdo!
  ¡Soy un lobo! ¡Soy la esposa salvaje del lobo!


  
  (Moví un libro...)
    Moví un libro al borde de la mesa
  y lo froté sin pensar en nada.
  Mi amante estaba dormida junto a la mesa.
  Ella ni me notaba.

  En su cama, una abundancia de pierna
  entre dos frazadas.
  Entre las plantas de sus pequeños
  pies, una sábana arrugada.

  La había arrugado mientras dormía.
  Había una bicicleta en su sueño.
  Ella era cartera
  en el campo, sólo diecisiete.

  Ahora le estaba entregando una carta a un hombre
  del que estaba enamorada
  porque él tenía el pecho peludo.

  Más tarde esa mañana
  tiré el libro del borde de la mesa.
  Era casi mediodía.


  
Andrei Turkin nació en 1962. Estudió en la Universidad de
Moscú. 
Dice acerca de su poética: "Primero y principal: no-objetivi-
dad. Los objetos (incluyendo las palabras) forman la flecha 
de un vector que acelera hacia la auto-destrucción.
 Recibo gustosamente a la entropía en toda forma y me alzo
en su defensa, ya que me esfuerzo en privar a las palabras
de sentido.
 Tal es mi método creativo:
 Mientras repito la palabra "deslizarse", treinta veces su 
sentido se pierde, y queda un objeto vacante. Trato de lle-
nar esos objetos de vacío y de cerrarlos y sellarlos, para
que ningún sentido pueda volver a filtrarse. Entonces, ali-
neadas en un verso, las palabras de pronto explotan, absor-
biendo en un fogonazo todo el mundo, eso es tan querido
por mi corazón. De esto se crea la impresión de que el mun-
do es una clase de paquete para el cual no existe ningún em-
paquetamiento posible..."
 "Tengo mucho amor por el idioma Búlgaro Antiguo. Es
blando, profundo, y empobrecido al punto de la idiocia.
(Antes estas dos palabras tenían un sentido diferente al ac-
tual. Empobrecido (ubogii) significaba "cercano a Dios",
mientras que idiocia significaba "una existencia alejada
de las leyes civiles y sociales." De este modo, Sócrates,
desde todos los aspectos, era un idiota empobrecido.) Las
viejas palabras búlgaras, o palabras usadas en el estilo del
Búlgaro Antiguo, se encuentran a menudo en mis poemas.
 "En mi opinión, un hombre debe cambiar sus puntos de
vista cada cinco minutos, debe someterse, ser un confor-
mista, comportarse tan discretamente como sea posible.
Sólo de este modo puede engañar a los materialistas, lo
cual, por supuesto, es absolutamente necesario."


FUENTE

Kent Johnson and Stephen M. Ashby. Third Wave. The 
New Russian Poetry.  The Univ. of Michigan Press, 1992.

  

   

jueves, 23 de agosto de 2018

ALGUNOS VERSOS DE LA ISLANDESA SIGURBJÖRG THRASTARDÓTTIR




 Nació el 27 de agosto de 1973, es escritora y periodista en Reykiavik.
 Su segundo libro de poemas, Hnattflug (Circunnavega-
ción), fue designado como la mejor colección de poesía
del año por las librerías islandesas. Su primera novela,
La historia del sol, ganó el premio Tómas Gudmundsson
en 2002. Ha sido traducida a doce lenguas.


 REYKJAVIK II

 Tengo la intención
 de construirte

 robusto silencio
 de pilares lavados
 que resistirán
 el fresco viento norte
 y las molestias

 un profundo silencio
 del encofrado en madera
 si los motores zumban más fuerte

 sólido silencio
 de robles seniles
 si nada mejor aparece.


 SOLA EN UNA ISLA GRIEGA, I

 Grecia es en blanco-y-negro
 observé eso
 en una película acerca de Zorba
 llueve también
 con una fuerza tal
 que los ferries se retrasan
 hasta las diez

 sin embargo no es cierto
 como se sostiene a menudo
 que la bella gente
 muere allí
 bajo el alborotado aplauso
 de los feos

 de hecho eso sucede a menudo
 pero nunca ahí



 SIENDO FERTILIZADA

 Dentro mío
 nada un pez
 corre como un rayo en círculos y hace cosquillas
 extraño
 sentimiento algo vivo dentro tuyo

 sin duda es un pez de criadero
 he probado de comer pescado 
 para tenerlo contento
 pero aún siento mis entrañas comidas
 una tras otra

 no sé ni
 cuan lejos he ido
 ni como le llama a esto
 los demás
 tal vez ilusión, temor,
 orgasmo



 UN TOUR TURÍSTICO MUY PLATÓNICO

 No parecían muy impactantes
 esas ruinas
 sin embargo cobraban admisión
 y valseamos alrededor un rato
 medio de apuro porque
 se suponía que iba a haber
 un atardecer asombroso
 en un lugar de la ciudad totalmente distinto
 - nuestra guía dijo
 ¡sigamos adelante!
 pero yo pensé que era una lástima
 tenía cierta esperanza de toparme con Platón
 en los cimientos llenos de agua
 preguntarle acerca
 de ese asunto del amor
 si de verdad nunca lo había hecho
 pero él no se encontraba ahí
 ese día
 tal vez él también pensaba que eran
 unas ruinas pobretonas
 p.d.
 el atardecer, malísimo



 Y TUS LÁGRIMAS

 La cama está
 en el medio del suelo
 las sábanas abanicando fríos azulejos
 sé que estás pensando en acá
 día y noche
 es por eso que yazgo quieta como la tumba
 bajo el cielorraso blanco
 que pronto ha de florecer
 porque te estás muriendo por mí
 día y noche
 prometí mentir
 en el medio de la isla
 en el valle profundo
 queridísimoamor
 y tus lágrimas bajan planeando en paracaídas de tulipanes
 sobre mi edredón
 para que yo pueda dormir



FUENTE




Anni Sumari & Nicolaj Stochholm (Eds.) The Other Side
of Landscape. An Anthology of Contemporary Nordic
Poetry., Slope Editions, 2006.
Las versiones al inglés son de Bernard Scudder.




lunes, 20 de agosto de 2018

NOF4: NANNETTI, DE VOLTERRA




                      NOF4: NANNETTI, DE VOLTERRA

Suelos que fueran de tierra
pisos
apisonados por millones de pasos anónimos
de los insomnes diurnos
hasta volverlos minerales
despojados de tierra
"de aquí la vida ha migrado
como el sueño de los árboles"

'Parecemos pisar el hueso fósil de la tierra
(del mundo)'

'he pelado los muros con las uñas'
'he fabricado nieve con los ojos'
'he mordido los barrotes hasta oxidarme los dientes'
'he despellejado el viento pegado a las paredes'
'he visto remolinos detenidos
y he penetrado en esos remolinos
y he sido remolineado 
hasta la orilla de la muerte'
'he barrido su zócalo'
'he abierto su puerta de piedra'

'Soy Nannetti Oreste Fernando, NOF4,
el de la hebilla,
31 de diciembre en Roma, 1927'

'el vuelo del viento alpino, 
su turbión de nieve,
¿nadie más lo vio?
estaban todos enterrados en sus catres
sábanas de hielo y óxido'

'he lamido el agua del piletón negro
la lámina de agua del piletón
era la verdad:
si la pisabas
si la tocabas
sí, la he lamido muchas noches'

'todos parlotean o se callan
yo he arrancado mi voz y la de los otros'
'las voces tocan y huelen'
'he visto enjambres de voces
clavados en los muros de Volterra'

'alguien me dijo: "si un loco te dice que está loco,
no está loco"
y palpé el peligro de esa frase
y decidí que la astrofísica era un lugar más seguro'

'comí la caca de los pájaros
cuando estaba caliente'
'la dejaban caer en mis brazos,
en mi espalda, sobre mi cráneo,
en mi cara'
'comí algunas plumas 
y había encontrado un lugar 
oculto en la tierra
que me proveía de unos grandes
tréboles morados
que junto con la caca de los pájaros
y las pequeñas escasas plumas que juntaba,
eran una fiesta sin plato'

'nunca he tocado la felicidad'
'la vi pasar de lejos y me aterraba
más que el electroshock,
más que la recorrida de sala de los médicos
una vez al año'

'he habitado diversos terrores
durante tantos muchos años
y nunca supe separarlos'

'la corriente eléctrica entra en el cuerpo
y éste tiene que emplear una gran violencia
para desalojarla
y la agonía es un gran cansancio'

'yo he sentido el cansancio de la piedra en las paredes
y el cansancio del hierro en las rejas
y el cansancio del tiempo sin tiempos
[¿pasado/presente/futuro?]
y sin embargo tantos cansancios
no han logrado secarme'

El Volterra fue construido en la Toscana en 1887.
Entre 1902 y 1909 se agregaron nuevos pabellones:
el Verga, el Charcot, el Ferri.
Nannetti Oreste Fernando fue trasladado a ese Hospital
en 1958. Antes de eso había pasado 10 años en el Hos-
pital Psiquiátrico Santa María della Pietá en Roma.
En el 59 fue trasladado a la sección judicial Ferri. Luego
pasa al Charcot (del 61 al 67). Cuando fue Franco Basa-
glia a ese Hospital, el Ferri solo contenía 6 mil pacientes,
con 2 inodoros por cada 200 pacientes.

'creo que querían secarme
como a las legumbres, los hongos, los frutos, las nueces,
los tomates'
'pero no me secaba'
'eso que ellos llamaban mi locura
me mantuvo mojado a salvo'
'y me ha condenado'

'"el Volterra es un lugar del que nadie sale",
me decían,
pero yo veía desde las ventanas de arriba
el cementerio
y a esos los veía salir y entrar 
de noche
entre rocas lunares fosforescentes
e irse corriendo por los pastizales'

'he caminado desnudo hasta la ciudad de las torres,
he orinado contra la Torre Grossa,
pero nadie me ha visto
y a nadie se lo he contado'

'viví escondido 
de todo
no para vivir
sino para que no me encontraran'

'sin saber por qué
necesitaba expresarme,
aunque nunca hablé con nadie 
desde el primer día en esta cárcel'
'lo raro es que no sentía que fuese raro
necesitar eso
cuando habría tantas muchas cosas
que necesitaba'

'no sé si ha sido fácil 
vivir ocultándome
o si nunca me han mirado'

'con este silencio 
de hierro
que duerme entre los ruidos
y que espera el silencio de la noche
para atacar'

"este frío vacío debe ser la Eternidad"

'este patio que alguna vez fue de tierra
y que ahora era una protuberancia ósea del planeta,
este cementerio
porque el otro, entre árboles y pasto y yuyos altos
es un jardín,
y este otro es el verdadero,
nuestra tumba-casa
la gran bóveda en la que se tuercen día a día
una multitud de seres a los que se les extirpara
la esperanza'
'una bóveda es un lugar del que nadie sale
ni siquiera los astrofísicos
ni siquiera sus espíritus'

el Jefe de Guardia del Hospital
patina por las noches por los pasillos vacíos
con las manos a la espalda,
sembrando en el tufo del Hospital
una cancioncilla tenue 
e irónica
patina hasta altas horas
mientras la niebla humedece los vidrios donde
hay vidrios
o ingresa de contrabando al cerebro 
de los durmientes-muertos
donde no los hay
el Jefe de Guardia nocturna
se pasa la lengua por los labios secos,
piensa en una amante a la que verá mañana,
y gira varias veces 
como un vórtice al final del pasillo,
para retomar su marcha deslizante

tenía el cablerío húmedo
tenía el cablerío de tripa porque en aquellos tiempos
        había -lógicamente- escaseado el material
tenía el cablerío obsoleto
o, también, tenía el cablerío inadecuado: ese cablerío
no era para él
¿le habían puesto un cablerío equivocado?
¿el que le tocaba a otro?
¿o uno usado, usado ya por muchos demasiados otros?
¿otros que los habían descuidado, desgastado?
pensó en ropa vieja, ropa que no era de su talle,
en ropa sucia, gastada, deshecha,
ropa en la que las fibras ya habían entregado todo
lo que tenían para dar

pensó, también, en cableríos nuevos, brillosos,
lustrados, precisos, correspondientes, adecuados,
certeros: sacados de la caja con todo su potencial
intacto, nunca usados por nadie más; listos para
iniciar una vida útil, varias vidas útiles (cierto que
cada una un poquito menos útil que la anterior)

pensó que habría cableríos apenas usados
y que habría cableríos extenuados, desnaturalizados
por el desgaste
incluso podía haber cableríos desenterrados
cableríos extraídos de pilas de cableríos herrumbrados
cableríos que se habrían vuelto a usar sin siquiera lim-
piarlos, aunque sea a golpes de electricidad
o a golpes contra el metal, sin pulido alguno,
y puestos, puestos a andar-
arrancar con la máquina ya arruinada
y tener que atravesar la vida con un juego de cablerío
absolutamente 'estragado'
remarla, pedalearla, arrastrarla,
una vida contra natura por un cablerío inútil
del cual debía sin embargo extraer energía,
ideas, deseos, perspectivas, sentimientos, anhelos,
alma

'momentos en los que sé que estoy encerrado en mí
mismo;
en los que estoy encerrado en mí mismo'
'el terror de afuera
el terror de adentro
terror como terrón
como terrón de tierra seca'

'a veces es llegar a tiempo
cavarse un agujero
en la pared de tierra seca
para respirar'

'el terror es una máquina rota
que ponen en tus manos
una máquina rota que no se puede
reparar'

'tuve que prestarme fuerzas a mí mismo,
fuerzas cuyo origen es más oscuro que cualquier origen,
fuerzas que no sé de dónde vienen ni a qué,
si a asistirme o a aniquilarme'
'y más adelante tuve que comprar fuerzas,
sin tener nada con qué pagarlas, por supuesto,
y entonces debí endeudarme
endeudarme hasta lo irremediable'

'deuda progresiva, impagable, inmensa,
que no me permite siquiera la salida-escape
de la muerte'

'de esa clase de lucha
es que he estado hablando sin decir una palabra'

'como si para avanzar tuviese que ir 
poniéndome piedras en los bolsillos'
"¡qué bolsillos tan grandes!"
'sí, muchos bolsillos, por todas partes,
bultos, jorobas, montones, tumores'

aún así, si se pertenece a un sistema astrofísico
si, ausente Dios, 
(porque de esa ausencia se trata,
y de cualquier sustituto terreno de Dios)
se pertenece sin embargo a un sistema astrofísico
cualquiera
se forma parte, aunque sea del culo
de un telar astrofísico
extendido en el incomprensible espacio
entonces
todo esto que ocurre, que ocurría
y que seguirá ocurriendo,
no es más que una minucia,
un punto cualquiera de una red intergaláctica
y tal vez infinita
y este cablerío estragado que carga como una armadura
fija
este pedrerío que lleva
como una lenta avalancha,
tiene explicación y sentido
tiene razón y motivo
¡ah, maravilla de pertenecer 
a un misterio insondable!
qué poca cosa el pedrerío
qué insignificante el cableado
inútil y aborrecido:
ha encontrado al fin su fuerza
entre lo oscuro
su fuerza
su verdadera fuerza
por más interminablemente absurda 
que parezca

y
entonces
graba señales







NOTA
He dejado, como resulta bien visible, varios cabos sueltos.
Dependerá del lector tirar de ellos.
Este escrito es deudor del notable trabajo de una poeta íta-
lo-mexicana llamada Enzia Verduchi. He leído algunos pe-
queños fragmentos de una obra inédita (hasta donde sé) de
esta autora acerca de Fernando Oreste Nannetti, publicados
en Diario de Poesía, que me parecieron muy bellos -en el
sentido extenso de la palabra.