martes, 29 de mayo de 2012

POEMAS-CANCIONES DE LOS INDIOS DE AMERICA DEL SUR Y DE AMERICA CENTRAL



Como he consignado en otra parte, tanto América Central
como América del Sur no han tenido tanta suerte con los
etnógrafos y antropólogos de fines del siglo XIX y princi-
pios del XX como sus hermanos de sangre del Norte.
Más de una vez ha relatado Claude Lévi-Strauss que apren-
dió cuanto sabía de etnología en la New York Public Libra-
ry.
Uno de los fundamentos de este pequeño sitio es justamen-
te el deseo de traer a nuestra lengua textos que aún no hayan
sido publicados o difundidos en ella. Por eso he desistido
de incluir en esta antología inicial de textos de los indios
del centro y sur de América los notables trabajos de Angel
Garibay K. y de Miguel León-Portilla, así como las plegarias
de los Mbyá-guaraní volcadas al castellano por Carlos Mar-
nez Gamba ("El canto resplandeciente") y los notables tra-
bajos de León Cadogan acerca de los guaraníes y de Deme-
trio Sodi acerca de los mayas, editados por Joaquín Mortiz
en México.


Los CARIBE (Surinam)

PALABRA DEL TRUENO

Yo soy el Trueno; el terror de la tierra refleja que soy
único.
La tierra hago vibrar, yo el Trueno.
Toda la carne teme, eso refleja la cualidad de único del
trueno.
Paso a través de mis campos.
Con rapidez debe moverse todo y salir del camino.
El relámpago me precede.
El hacha de trueno he creado, yo el Trueno.

Los GUARAO (Surinam)

Al principio de los tiempos no existía la noche, era todo un
perpetuo día. La oscuridad la tenía metida un indio en su
petaca o baulito envuelta en una especie de paño y nadie
lo sabía.

Ahora se oyó al trueno, se vio al relámpago en las nubes,
se deslizaba como culebra de candela.

El rayo es piedra de la lluvia; el rayo es el resplandor de la
lluvia en el mar de arriba [el cielo].

Desde lejos veían al Arco Iris, la corona de plumas de la cu-
lebra. Estaba desplegada en el aire, secando sus plumas a la
luz del sol.

[Dice Fray Cesáreo de Armellada: "Los guaraos (o waraos)
que mueren sin ser bautizados se transforman en mariposas
con alas de pluma."]


Los CALLAHUAYAS (AYMARÁ) (Bolivia)

DEL CÓDIGO MORAL

* El secreto de la vida es no engañar ni ser engañado

* El camino de la vida es largo y no tiene sentido tropezar
con tus propios pies. La mayor de todas las estupideces es
sentir vergüenza.

* Así como la decencia del cuerpo consiste en cubrirse, la
decencia espiritual yace en la humildad.

* Siempre aprende, pero nunca enseñes.

* Si un hombre le teme a los espíritus, debería tener un te-
mor aún mayor de las mujeres ya que ellas crean tanto a
los hombres como a los espíritus.

* Sólo los borrachos hablan y cantan en voz muy alta. Los
hombres decentes deberían hablar siempre con tranquilidad.

* Nunca mientas, pero esconde prudentemente la verdad. Si
puedes hacer feliz a alguien mintiendo, sin embargo, enton-
ces miente...

* Uno debería temer siempre a los espíritus, dioses y ances-
tros, pero nunca  a los vivientes.


Los JÍBAROS (Ecuador y Perú)

CANTO DE PLANTÍO DE LAS MUJERES A SU TIE-
RRA-MADRE

Siendo hijas de Nungüi, la mujer,
Vamos a sembrar.
¡Nungüi, ven aquí y ayúdanos,
Ven y ayúdanos!
¿No eres tú nuestra madre,
y no somos nosotras vuestras criaturas?
¿A quién debemos invocar?
Sólo contemplamos bosque y colinas.
Tú eres la única que puede ayudarnos,
A nosotras que hemos de plantar el fruto.


Los INCAS (Perú)

HIMNO A VIRACOCHA

Raíz de todo ser, Viracocha,
Dios siempre cercano,
Señor de las Deslumbrantes Vestimentas,
Dios que gobierna y preserva.
Que crea por el mero decir
QUE HAYA HOMBRE
QUE HAYA MUJER,

Pueda yo a quien has creado
Vivir libre y sin peligro.

¿Dónde habré de encontrarte,
Más allá o en este mundo,
Entremedio de las nubes,
O entremedio de las sombras?

Escúchame,
Respóndeme,
Permíteme vivir muchos días
Hasta que mi pelo encanezca,
Alzame,
Tómame en tus brazos,
Y en mi debilidad
Ayúdame
Dondequiera que estés,
Padre Viracocha.


Los OTOMÍ (México)

SIETE CANTOS ERÓTICOS

1.
Aparta la mirada
vamos hacia allá.
Aparta la mirada
estamos trepando hacia allá.

Para cuando se den cuenta,
tu madre y padre,
estaremos de vuelta
de hacer lo que hemos planeado.

2.
¿De qué tienes miedo?
¿De qué tienes miedo?
¿De mancharte las enaguas?
La, la, la, la.

3.
Cuando lo necesitas, lo necesitas.
Cuando no, ¿porqué no?
Cuando te digo que vengas,
No me salgas con un No.

4.
Dile a mi compinche
a ver si ella la quiere,
porque su fulano
se está muriendo de frío.

5.
"No lo hagas de esa manera,
cuñada."
"¿Cómo puedo hacerlo
parada sobre el suelo?"

6.
-temblorosos pechos,
manzana, pequeña mujer, ¡caray!
Abre tus hermosos muslos,
¡tengo mucha urgencia, caray!

Pon el mango en la tierra,
mi querida pequeña paloma.
"¿Te gustan mis enaguas?"
"Son del color de las rosas."

6.
Toca una parte
con la espiga del maguey, Celestino.
Toca una muy lindamente
y haz saltar a todos mis gatos.

7.
En el cielo, una luna;
en tu rostro, una boca.
En el cielo, muchas estrellas,
en tu rostro, sólo dos ojos.


Los PURÉPECHA (México)

LA FLOR DE LOS MUERTOS

No habrá duda alguna, joven señora,
de que somos pobres pequeños indios;
¡pero en verdad somos los grandes Purépechas!
¡De veras lo somos, joven señora!
Nunca nos cansamos
de plantar
la flor de los muertos.
¡Animo! ¡Animo! joven señora,
hemos llegado a la época
cuando comienzan las lluvias.
¡Poque en verdad somos los grandes Purépechas!
¡Realmente lo somos, joven señora!
Nunca nos cansamos
de plantar
la flor de los muertos.


Los TAPLANEC (México)

LA PALABRA SIEMPRE FLORECERA

La palabra siempre florecerá.
En tanto la cigarra cante,
en tanto el picaflor se zambulla,
y mientras la hormiga siga su curso,
la palabra siempre florecerá.
En tanto un niño sonría,
en tanto se escuche tu voz,
y tú estés conmigo,
la palabra siempre florecerá.
En tanto una flor abra sus pétalos,
en tanto el clamor del río persista,
y pueda atisbarse el amanecer.
No perturbes a la cigarra,
no perturbes a la hormiga,
no perturbes al río
para que la palabra pueda siempre florecer.


Los GUAYAKÍ (Paraguay)

LA CREACION DEL MUNDO HUMANO

Los primeros ancestros de la gente vivían en la honda tie-
rra tenebrosa.
Los primeros ancestros de la gente partieron de la honda
tierra tenebrosa.
Todos emergieron.
Los sobacos de los primeros ancestros de la gente olían mal.
Su piel era amarga, su piel era muy oscura.
Por un camino de agua bellísima los primeros ancestros de
la gente partieron de la honda tierra tenebrosa.
Emergieron todos.
Como armadillos, los primeros ancestros de la gente escarba-
ron su salida con las uñas.
Los primeros ancestros de la gente tenían las manos vacías,
sin arcos, sin flechas, sin tapones labiales.
Todas las mujeres tenían las manos vacías.


Los APINAYÉ (Brazil)

EL SUBMUNDO

Debajo de nuestra tierra hay otro mundo. Se dice que es muy
hermoso: es todo pura llanura y todas las palmeras son real-
mente bajas. Hay gente allí y buena caza; los chanchos salva-
jes nos llegan desde allí.
Una vez un Indio estaba cavando para sacar un armadillo. Ca-
vó más y más hondo en la tierra en pos de su presa. Su com-
pañero lo llamó en vano para que abandonara la presa y salie-
ra. Finalmente punzó la tierra y rodó hasta el submund, vi-
niendo a caer sobre una mullida palmera. Su compañero vol-
vió lamentándose a la aldea y comentó lo ocurrido. Entonces
un curandero ofreció traer al hombre perdido de vuelta al
mundo superior. Después de cuatro días tuvo éxito conducién-
dolo a través del camino de los chanchos salvajes.


Los PEMÓN (Venezuela/ Brazil)

ASI

Así como los párpados son la corteza de los ojos,
El corazón es la semilla del pecho.
Querer es poner el pecho a una cosa.
Pensar es escoger color en el almacén de los ojos [memoria].
Y el río no tiene ribera sino labios
Y el hombre dormilón es una cesta de sueño.

["Venepeutii-ko", 'caramba, he soñado'. Así suelen comenzar
el relato de sus sueños los indios Pemón.]


Los JÍBAROS (Ecuador/ Perú)

Tú, tú como un vuelo de tucanes en el crepúsculo, y tú mi
                                                                                   [mujer
"Es de verdad la tumba del día", piensas quizá
¡Pero soy yo! ¡Soy yo!
Es mi cabeza brillante que se aproxima, llego radiante
Amarillo incandescente, vengo a ti
Cantando kirua, kirua, me abismo en el sol poniente
Quédate pues contemplándome, mi mujer, tú, tú sola
"Es de verdad el crepúsculo", piensas quizá
Pero soy yo que vengo hacia ti
Mi cabeza rueda hacia ti
Llego radiante, llego
Fija en mí tus ojos impasibles
Bajo tu mirada intensa, me abismo en el sol poniente.

[Estos cantos se denominan anent, y son glosas poéticas
de la vida cotidiana. El tucán simboliza la belleza viril, la
potencia sexual y la armonía conyugal.]



Los SELKNAM (Argentina)

CANTO DE LAMENTO

Kausel fue un gran mago,
y un buen hombre;
murió hace mucho tiempo.
A mi padre lo consideraban el mejor cazador de todo el grupo.
Nunca volvía a casa sin una presa.
Cuando yo todavía era un niño,
oh, qué grande era entonces el número de los Selknam.
Hoy somos sólo unos pocos.
Todos mis hermanos y hermanas están muertos,
yo ya soy un anciano.
Mi espíritu guardían era muy fuerte,
me traía noticias muy lejanas,
pero ahora está cansado y rendido.


CONJURO DEL CHAMÁN TENENESK

Todos nuestros antepasados fueron muy poderosos
uno de ellos fue un gran mago.
Kran es el más fuerte.
Nosotros, el pueblo del sur, sabemos
todo lo que sucedió en tiempos lejanos.
Esta es la tierra de los Selknam.
Los Howenth vivieron aquí antes.
Kwanyip vino del norte,
con una manada de guanacos precediéndole.
Él venció a los Caskels.
Canes era una mujer malvada.
Muchos errores cometen nuestros magos
cuando aceptan el favor de una Canes.
Por los magos, muchos Selknam fueron asesinados.


Los YAGANES (Argentina)

PLEGARIA

¡Ay! ¿Porqué vuelves a vigilar, oh Poderoso, en lugar de
dejarme disfrutar de la abundancia de comida?
¡Ay, Padre mío! ¿Porqué estás tú en lo alto enfadado con
todos nosotros?
¡Ay, Padre nuestro, ahora te demostramos que nosotros tam-
poco estamos contentos contigo!
¡Ay! ¿Dejará a mi hijo, Él, que está en lo alto?
¡Ay! ¿Después de que Él, que está en lo alto, se llevase a mi
hija?


Los PAMPAS (Argentina)

CANTO DE UNA MUJER

Cuando yo era una jovencita buena y ágil
Me trataban como a un tesoro

¡Oh, corazón!

Muchos soles y muchas lunas yo ví
El tiempo pasa

¡Oh, corazón!

Cómo he cambiado. Ya no soy una niña
Soy muy vieja

¡Oh, corazón!

De qué sirve lamentarse
Si nadie escuchará

¡Oh, corazón!


Los WARAO (o GUARAOS) (Venezuela/Guyana)

EL MUNDO SUBACUATICO DE LOS NABARAOS*

DOS CANCIONES

1.
Mi marido es un Nabarao
y quiero vivir con él;
pero mi hermana mayor me previene
y maltrata porque ella odia
a los Nabaraos.

Él vive en el fondo del
río y quiero estar con
él, sólo que mi hermana me previene
porque es un Nabarao...

A pesar de ella he de regresar
a él, si se atreve a maltratarme
más.
Regresaré con mi marido Nabarao.

2.
Él trata a todos los niños como si fuesen
suyos, como si él fuese el padre,
el Nabarao, mi marido, trata
a todos los niños como si fuesen suyos.

Él duerme en el fondo de un remolino,
dentro de su casa,
y cuando venga a buscarme yo me iré con él.

[*Nabaraos: una suerte de demonio/dios de las aguas. Se los
encuentra también entre los Náhuatls de México, la cultura
Nazca de Perú y también en la India (¿origen de los demás?)
representados por las Nagas, serpientes del agua.]


Los KOGI (Colombia)

MITO DE LA CREACION

El mar existió primero. Todo estaba oscuro. No había sol,
ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas, sólo el mar, en to-
das partes. El mar era la Madre. Ella era agua, agua donde-
quiera. Ella era río, lago, arroyo, y mar, existía en todas par-
tes. Así, en el comienzo había sólo la Madre. Ella se llamaba
Gaulchovang.
La Madre no era una persona, ni nada, nada de nada. Ella era
aluna [alma, vida, deseo]. Ella era el alma de lo que iba a ve-
nir, y ella era pensamiento y memoria. La Madre sólo existía
como aluna en el mundo más bajo, la profundidad más hon-
da, sola.
Mientras la Madre existía de ese modo, las tierras, los mun-
dos, se formaron sobre ella, hasta donde nuestro mundo exis-
te hoy.
Los nueve mundos preliminares contenían:
1. La Madre, acompañada por un espíritu paterno y un espí-
ritu niño.
2. El espíritu de un padre jaguar.
3. Los comienzos de la vida humana, aún deshuesada y sin
fuerzas, "como larvas y gusanos", nacidos de la Madre.
4. Un espíritu paterno que comprendió que los humanos
tendrían un cuerpo, piernas, brazos, y una cabeza.
5. La idea, o plan, de la primera casa, también los pies del
primer humano.
6. Brazos, tronco, piernas y cabeza.
7. Sangre dentro del cuerpo.
8. El enteramente formado héroe cultural Sintana y los de-
más ancestros.
9. Un gran árbol, también el primer templo, colgando del
cielo sobre el agua.


Los PIAROA (Venezuela)

CANCION

Si tú me miras,
soy como la mariposa roja;
si me hablas,
soy el perro que escucha;
si me amas,
soy la flor, que se calienta
entre tus cabellos.
Si me rechazas,
soy como una canoa vacía
que boga por el río,
y los peñascos destrozan.



Los TIMOTES (Venezuela)

CANTO GUERRERO

Corre veloz el viento; corre veloz el agua;
Corre veloz la piedra que cae de la montaña.
Corred guerreros, volad contra el enemigo:
Corred veloces como el viento,
Como el agua,
Como la piedra que cae de la montaña.

Fuerte es el árbol que resiste al viento,
Fuerte es la roca que resiste al río;
Fuerte es la nieve de nuestros páramos que resiste al sol.
Pelead, guerreros; pelead, valientes; mostraos fuertes
Como los árboles,
Como las rocas,
Como la nieve de las montañas.


Los TUKANO (Amazonas)

MITO DE LA CREACION

En el comienzo había el Sol y la Luna. Eran hermanos me-
llizos. Al principio vivían solos, pero entonces el Sol tuvo
una hija, y vivió con ella como si fuese su esposa. El herma-
no Luna no tenía esposa y se puso celoso. Trató de hacerle
el amor a la mujer del Sol, pero el Sol se enteró. Hubo un
baile arriba en el cielo, en la casa del Sol, y cuando el her-
mano Luna vino a bailar, el Sol le arrancó, como un casti-
go, la gran corona de plumas que usaba y que era parecida
a la corona del Sol. Dejó al hermano Luna con una corona
de plumas pequeña y con un par de aros de cobre. Desde en-
tonces, el Sol y la Luna han permanecido separados, y están
siempre apartados en el cielo como consecuencia del castigo
que el hermano Luna recibió por su mala acción.


Los ÑANGATÚ (Amazonas)

CANCION

Vengan acá, gente linda,
a beber mi caxiri;
es dulce como la miel,
emborracha como el capi.
Vengan enseguida,
que estoy solita.
Soy Adana de Nubedá,
la hija de Kukulhy.
Mi padre murió ayer.
Vengan y miren mis ojos que están hinchados de llorar.
Vengan a beber conmigo
que soy moza soltera
enemiga de Kurukuky,
que tal vez mañana
me mande matar.
Vengan enseguida, vengan enseguida,
 a beber mi caxiri;
es dulce como la miel,
emborracha como el capi.


Los TUPÍ (Amazonas)

DOS CANCIONES DE AMOR

1.
Tú, Poder Mágico en los cielos
que amas las lluvias,
haz de manera que él
no importa cuántas mujeres tenga,
piense acerca de ellas que son feas;
hazlo acordarse de mí
acordarse de mí
esta tarde
cuando el sol viaje hacia el oeste.

2.
¡Luna nueva, oh Luna nueva
recuérdale a ese hombre de mí!
Aquí estoy en tu presencia,
haz que ocurra que sólo yo
ocupe su corazón...

[Entre los Tupíes estaban algunos de los más tremendos
caníbales de la tierra.]


Los UITOTO (Colombia)

LA CREACION

Sólo un fantasma, nada más existía en el comienzo; el Padre
tocó una ilusión, aferró algo misterioso. Nada existía. A tra-
vés de la influencia de un sueño nuestro Padre Naimuena
(el que es o tiene un fantasma) conservó el espejismo en su
cuerpo, y ponderó mucho y pensó profundamente.
Nada existía, ni siquiera un palo para sostener la visión:
nuestro Padre ató la ilusión al hilo de un sueño y lo conservó
con la ayuda de su aliento. Pareció alcanzar el fondo de la
aparición, pero no había nada. Nada existía verdaderamente.
Entonces el Padre volvió a investigar el fondo del misterio.
Ató la ilusión vacía al hilo del sueño y oprimió la sustancia
mágica sobre él. Así, por el auxilio de su sueño él lo sostuvo
como una hebrilla de algodón crudo.
Entonces rompió el fondo del espejismo y golpeó repetida-
mente sobre él, sentándose al fin sobre su tierra soñada.
La tierra-fantasma ahora le pertenecía, y él escupió repeti-
damente su saliva para que pudiesen crecer los bosques. En-
tonces se acostó sobre su tierra y la cubrió con el techo del
cielo. Como era el dueño de la tierra colocó sobre ella el
azul y el blanco del cielo.
Desde entonces, Rafuema, "el hombre que tiene las narra-
ciones", sentado al pie de los cielos, reflexionó y creó esta
historia para que pudiésemos oirla sobre la tierra.

[Para los Uitoto, la tierra es una creación de la luna.]


Los CORA (Panamá)

EL AGUILA Y LA DIOSA LUNAR
(Un canto de los ritos de fertilidad)

Bajo el cielo el águila, ahí es donde habita, ahí muy por en-
                                                                         [cima nuestro.
Muy hermosa se muestra.
En sus talones se sostiene su mundo.
Usa su ropaje gris, uno hermoso, vívido-húmedo ropaje de
                                                                                   [nubes.
Ahí espera las palabras de Tetewan.
Con brillantes ojos observa desde lo alto su mundo.
Hacia el oeste están vueltos sus ojos.
Con brillantes ojos observa desde lo alto las aguas de la vida.
Su semblante irradia calamidad.
¡Magnífico es su ojo, el sol!
Rojos son sus pies.

Ahí habita, muy lejos, encima nuestro.
Ahí es donde recuerda a aquellos que viven sobre esta tierra.
Anchurosamente despliega sus alas sobre la tierra.
Y debajo de sus alas los dioses conceden la lluvia,
Los dioses conceden el rocío.
El rocío de la vida aparece aquí en la tierra.
Su voz se alza sobre nosotros.
Somos quienes la escuchamos, amorosas son las palabras.
Hasta Tetewan las escucha, ella que habita en el submundo.
Ahí la Madre la escucha.
Y ella responde; aquí escuchamos las palabras de Tetewan.
Aquí se encuentran con las palabras del águila, aquí se entre-
                                                                                  [mezclan.

Las palabras del águila se desvanecen, lejos sobre las aguas
                                                                                [de la vida.
Hacia allí derivan las palabras de la Madre.
Ahí mueren, mucho más lejos, bajo la cúpula del cielo.
Mucho más lejos, las palabras desaparecen.


Los TULE (Panamá)

CANCION DE AMOR

Voy entre las jóvenes -las veo a todas,
Pero sólo me gusta aquella con quien caminé primero,
Mis ojos están abiertos para ella-
Miro a las otras como si estuviese soñando,
Le digo, "Cuando me muera debes pensar en mí todo el tiem-
                                                                                          [po".
Miro a las demás como si estuviese soñando.
La joven está soñando también.


Los KURÜUINKA (Rama de los Mapuches)(Argentina/
Chile)

CANCION DEL CACIQUE ABEL KURÜUINKA

Toda la tierra es una sola alma
somos parte de ella.
No podrán morir nuestras almas
Cambiar sí que pueden
pero no apagarse
Una sola alma somos
como hay un solo mundo.


Los CÁGABA (Colombia)

CANCION

Nuestra madre de los campos brotados, nuestra madre de
los arroyos, tendrá compasión de nosotros.
¿Pues a quién pertenecemos? ¿De quién somos las semi-
llas? Sólo a nuestra madre le pertenecemos.


Los QUECHUA (Ecuador/Perú/Bolivia/Argentina)

¿Adónde vas, padre mío?
Me voy a la gran foresta, me voy caminando.
¿Porqué te vas? ¿Quién va contigo?
Voy a cosechar la hoja de la coca dulce, voy solo.
Regresa pronto, regresa pronto.
Te esperaré llorando.
Te esperaré sufriendo.

En los bosques a los que debes ir
Una bandera negra está flameando.
En el espacio abierto que tú debes atravesar
Las altas hierbas desparraman racimos de flores.
¿Qué corazón es este amargo corazón
que deja la paloma?

Pequeña campana de Paucartambo,
Repica un adiós por mí.
Me voy a la gran foresta.
Nunca regresaré.


Los UITOTO (Colombia)

Arriba y abajo ella jaló su miembro, ya que las hierbas
dulcemente perfumadas de Hitoma la habían excitado.
Arriba y abajo jaló su miembro Husikobikanyo, ya que
las hierbas perfumadas de amor la estaban urgiendo. El
brillante colibrí cantó.


BIBLIOGRAFIA

-John Bierhorst. The Sacred Path. Spells & Power Songs
  of the American Indians. Quill, NY, 1984.
-José María Arguedas. Canciones y cuentos del pueblo
  quechua. Ed. Huascarán. Lima, 1949.
-Willard Trask. The Unwritten Song. Poetry of the Primi-
  tive and Traditional Peoples of the World. Vol. II. The
  Macmillan Co., NY, 1967.
-Hugh Fox. First Fire. Central and South American Indian
  Poetry. Anchor Books, NY, 1978.
-Antonio Brandao de Amorío. Amazonia. Ed. Nova, Bs.
  As., 1943.
-Margot Astrov. American Indian Prose and Poetry. "The
  Winged Serpent". An Anthology. Capricorn Books, NY,
  1962.
-John Bierhorst. The Mythology of South American Indians.
  W. Morrow, 1988.
-W.S. Merwin. Selected Translations, 1948-68. Atheneum,
  1968.
-F. de Armellada/ C. de Napolitano. Literaturas indígenas ve-
  nezolanas. Monte Avila, 1975.
-John Bierhorst. In the Trail of the Wind. American Indian
  Poems and Ritual Orations. Sunburst. US, 1998.
-Miguel A. Bartolomé. Ülcantum. Cantos de la tribu Aigo.
  Montanari Edit., Bs. As., 1968.
-Philippe Descola. Las lanzas del crepúsculo. Relatos Jíba-
  ros Alta Amazonia. FCE, Bs.As., 2005.
-Rudolph van Zantwijk. "La flor de los muertos. Un canto
  Tarascano". En "Tlalocan", vol. V, 1965.
-Julian H. Stewart. Handbook of SouthAmerican Indians.
Univ. of Michigan Press, 1946.



Como se ve, he tomado algunos textos de libros en castella-
no. La razón es que me parece que son muy poco conocidos
y merecedores de una mayor difusión.




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