domingo, 6 de mayo de 2012

POESIA DEL DESIERTO: LOS TUAREGS

Existen alrededor de 300 mil Tuaregs. Se los llama los "hom-
bes azules", por la anilina que despiden sus velos. Los hom-
bes usan velo hasta para comer y beber. Una mujer decía que
hace 25 años que está casada y nunca le ha visto la boca a su
marido. El velo es precisamente para cubrir la boca y su ex-
tensión forma, arrollada en la cabeza, un turbante. Los lina-
jes entre los tuáregs son dados por la mujer, en una sociedad
monogámica.

1. Tuaregs del Taitok (norte de Níger)

UN ALTO DE MEDIODIA EN UN VIAJE

Hacia el mediodía mis pensamientos se volvieron muchos,
Pensé en lo que uno me había dicho:
"No habrá más de esos encuentros,
Tú y el hermano de Tiheiaouin."
Los camellos aguardaron en la escasa sombra de los
                                                                              gomeros.

(Poema irónico de la poetisa Kanimana oult Ourzig (1800-
60) Nótese la sucesión de 6 vocales en el nombre del aman-
te.)


CANTO DE UNA MUCHACHA (Muy antiguo)

Oh primo mío, mi bienamado,
Una vez pensé que no te amaba.
Cuando regresaron diciendo que te habían dejado muerto,
Subí  la colina donde estará mi tumba.
Junté piedras, enterré mi corazón.
Tu olor que huelo entre mis pechos
Dispara fuego al interior de mis huesos.


2. Tuaregs del Sahara

ANTIGUO CANTO DE GUERRA

Cargo al hombro mi espada.
Las lanzas atraviesan.
Los bravos caen.
Las madres lloran.


CANTO COMPUESTO POR UN GUERRERO QUE
YACE HERIDO EN EL DESIERTO


Pienso en mi bellísima esposa.
Veo su collar,
Su pulsera,
La alfombra extendida, lista.


ACERCA DEL VIOLÍN TUAREG

Humildemente adoro los actos del Más Elevado
Que le ha dado al violín más que un alma
De modo que cuando suena, los hombres callan
Y sus manos descienden los velos para esconder su emoción.
Las penas de amor me hubiesen puesto pronto en la tumba,
Pero por el poder del violín, Oh hijo de Aiclum,
Dios me ha devuelto a la vida.

[Unica referencia hallada de Aiclum, en un viejo diccio-
raio inglés. "Aiclum dice: 'Repréndelo con suavidad, lo
que lo logrará tanto que se enmiende, como que prosiga
alegre el camino del amor.' "]


3. Tuaregs de Kel Ahaggar (Confederación Tuáreg de Aha-
ggar, en Argelia, "extinta" en 1977.)

FRENESÍ GUERRERO

Duermo hasta el inicio de la última guardia nocturna;
Oigo que una mujer quiere hablar conmigo;
Me cuenta noticias que me matan el alma.
Tomo mi montura por el pomo y las cinchas,
Aferro la manija de mi escudo,
Lo hago vibrar al punto de partirse,
Produce un parejo, largo sonido, como los sonidos que
                           se escuchan a veces en lo alto del cielo,
Siento la vibración del eco en todos mis huesos,
Deslizo el escudo suavemente a lo largo de mi pierna.


LOS PENSAMIENTOS NOCTURNOS DE UN ANCIANO

Me quedé hasta que la luna se mostró sobre el pasaje;
Tomé mi morral de cuero, prendí el fuego;
Tomé una vasija, saqué leche, la bebí
Hasta que el del medio estuvo satisfecho.
El sueño me habló: "No te haré esperar,
Pues (a tu edad) no hay deseos en vos de hacer lo que no
                                                                               puedes."
Le dije al sueño: "¡Que se muera tu madre! Hay innumerables.
En los días en los que no había luz mezclada con mi oscuridad
                                                                                  (del pelo),
Nada podía retenerme de las cortes de amor, fui a todas ellas.
Mis compañeros no eran otros que hombres jóvenes de alta
                                                                                                cuna,
Caminamos juntos abiertamente, sin esconder nada."

['El del medio': la panza. 'Innumerables': literalmente, 'diez'.]


ALGUNAS NOTAS ACERCA DE LOS TUAREGS POR
PAUL BOWLES

"Los tuareg, antiguos descendientes de los bereberes de las ca-
bilas de Argelia, no supieron agradecer la "misión civilizado-
ra" de las legiones romanas y dcidieron poner unos 2 mil kms
de desierto de por medio (...) Los tuareg retuvieron su dominio
del Hoggar, esa inmensa meseta situada en pleno centro del Sa-
hara. Su tradicional odio a los árabes, sin embargo, no parece
haber sido lo bastante fuerte como para impedirles islamizarce
en parte, aunque no son en absoluto un pueblo completamente
musulmán. (...) Aquí son los hombres los que deben ponerse
velo día y noche. El velo es de fina gasa negra y se lleva, así
lo explican, para proteger el alma. Dado que para ellos aliento
y alma son una misma cosa, no es difícil encontrar una razón
física, si se desea. El velo conserva la humedad del aliento, es
una especie de aire acondicionado que contribuye a mantener
lejos a los malos espíritus que de otro modo manifestarían su
presencia haciendo sangrar la nariz, cosa nada extraña en esta
parte del mundo.
El término "tuareg" es un término de oprobio que significa
"almas perdidas", que le dieron sus tradicionales enemigos
los árabes. A sí mismos se llaman Imochag, los que son li-
bres. Entre los pueblos de lengua bereber son los únicos que
han inventado un sistema para escribir.(...) es un alfabeto
realmente fonético, tan bien planificado y lógico como el ro-
mano, con veintitrés letras sencillas y trece compuestas."

[Estos fragmentos pertenecen a uno de los mejores libros de
Paul Bowles, lo que es mucho decir, ya que ha escrito varios
libros extraordinarios. En este caso se trata de "Cabezas ver-
des, manos azules", que reúne crónicas de viajes de Bowles
por el norte de Africa.]



FUENTE

Willard Trask. The Unwritten Song. Poetry of the Primitive
and Traditional Peoples of the World.  Vol. I. The Macmillan
Co., NY, 1966.

Paul Bowles. Cabezas verdes, manos azules. Alfaguara, 1997.



No hay comentarios: