miércoles, 13 de agosto de 2014

POESIA ORAL DEL NORTE DE AFRICA: LOS BEREBERES


 

 


Ellos se llaman a sí mismos los Amazigh (singular). ¿Pero
qué saben? Son tantos los pueblos que pretenden un nombre propio... Mejor es dejarse denominar por los otros. Esos sí que saben. Por supuesto que 'bereber' proviene de 'bárbaros'. Ellos
insisten, entretanto en llamarse Imazighen (plural). Cuando
eran los 'libios' (así los conocían los griegos), conquistaron
Egipto, allá por el 935 antes de Cristo. Han tenido el tupé de
iniciar su calendario justamente en esa fecha. En realidad se
trata de numerosos pueblos diseminados en un área geográfica
que abarca varios países del norte de Africa. Son los Ghada-
mes, los Siwa, los Jerba, los Zeri, los Drawa, los Chaori, los
Tuaregs, los Kabil, los Shawia. Entre otros. Se convirtieron
al Islam a fines del siglo VII de nuestra era. En el año 711,
junto a los árabes, entraron a Al-Andalus (hoy la península
ibérica). Permanecieron allí 700 años.
 Su población actual se ubica entre los 25 y los 45 millones.
Como se ve, 20 millones de bereberes más o menos, no signi-
fican, para 'nuestra era' al menos, tanto.


UN CANTO DE EXILIO Y VARIOS CANTOS DE AMOR

1.
Madre mía, oh mi dulce madre,
Mi mente está enroscada como un tronco de vid.

Cuando vine en mí
Ya la multitud había partido.
Y conocí mi soledad.

Detrás de las montañas ha descendido el sol,
Los puentes al pasado están rotos.


2.
Cuando hago el amor con mi amante
es como si estuviese limpiando grano para alimentarme:
como y como, un campo entero,
y aún así mi corazón no está satisfecho.


3.
¡Oh mi amante muerta!
Como cuando los niños colocan una vela
en una linterna,
la luz surge
entre las rocas de tu sepulcro.


4.
Ojalá pudiese poner el dolor
en los platillos de una balanza,
para dividirlo en partes iguales
entre mi amada y yo.


5.
Saliva de mi amante, tú lavas mi corazón.
Tú refrescas mis huesos como la lluvia al pasto.


6.
Lo dejé sin despedirme de él:
Ah partida que no previne,
Vienes como el día de mi muerte.


7.
No holles más los surcos, pequeña gacela.
Estoy listo para mostrarte
El camino que no conoces.




FUENTE
Willard Trask. The Unwritten Song. Poetry from the Primi-
tive and Traditional Peoples of the World. Vol. I. The Mac-
millan Co., 1966.

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