martes, 20 de octubre de 2015

20 POETAS SUECOS

 



 En alguna ocasión he dicho que si puedo elegir un 'regreso',
me gustaría ser sueco. Pero, si fuese posible, teniendo algún
pequeño cuarto con vista al gran canal en Venecia. Dicha esta
pavada, paso a hablar brevemente de la poesía sueca.
 La más temprana poesía sueca no ha dejado muchos re-
gistros. Hay inscripciones rúnicas y se sabe que estaba muy
difundida la poesía oral. Puede haber trazas de poesía sueca
en el Beowulf así como en el Ynglingatal.
 Ya en los siglos XIII y XIV, las baladas folclóricas son muy
ricas, comparables a las escocesas, tanto en su estructura co-
mo en su espíritu.
 Salto al siglo XX. Uno de sus poetas más importantes es
Pär Lagerkvist (1891-1975) que al final de la Primera Guerra
Mundial, estaba imbuido, como sus pares, de un profundo pe-
simismo, así como un cuestionamiento religioso. También
Erik Blomberg (1894-1965) encabeza el movimiento moder-
nista sueco. Ambos influyen en las nuevas generaciones. En
1929 aparece la decisiva antología Cinco jóvenes poetas, en-
tre los cuales se hallan Harry Martinson y Artur Lundkvist,
inspirados tanto en las ideas freudianas como en cierto pri-
mitivismo poético, como el de D.H. Lawrence. Gunnar
Ekelöf (1907-1968), que comenzó su actividad poética en
el campo surrealista, elabora más tarde una obra extraordina-
ria, utilizando principios musicales de estructura poética, así
como una sintaxis no-lógica, y telescopía verbal, al modo
de James Joyce.
 Hay más lectores que deportistas en Suecia y sus bibliotecas
resultan más visitadas que sus estadios. Ya hemos publicado
poemas de Tranströmer, así como de otros varios poetas sue-
cos. Es que el género poético sigue siendo el género literario
por excelencia en Suecia. Como ocurre en otros países nórdi-
cos -claramente a la cabeza de la civilización de todos los
tiempos, a mi entender- los escritores pueden dedicarse de
lleno a su tarea, ya que reciben un gran apoyo del estado.
Recuerdo ahora la visita de un escritor finlandés a la Argen-
tina y su entrevistador le pregunta a qué se dedica, cómo se
gana la vida. Él le responde que es "escritor". Entonces el
cronista insiste, "Sí, ¿pero de qué vive?" - "No entiendo la
pregunta", le dice el finlandés, "le dije que soy escritor".
Hubo que explicarle que las cosas no funcionaban así en
otras partes. Entonces comentó que el Estado compra una
cantidad de ejemplares de cada libro editado... para distri-
buirlos entre las múltiples bibliotecas de su país. Y que ese
ingreso, por sí sólo, bastaría para sostenerse económicamen-
te. No necesitó mencionar las becas y subvenciones.


 WERNER ASPENSTRÖM (1918-1997)

 CARTA DE NIEVE

Una carta te envío ahora,
hermana en la baranda azul,
una carta escrita con nieve
en respuesta a tus preguntas.
Un caballo y un jinete de nieve
la llevarán hasta tu puerta.

Es verdad que la llanura es dolorosamente libre
y su severo rey es el silencio.
Dadme una montaña y un eco, pide la voz.
Un horizonte suave los ojos demandan a menudo.
Con todo, tu inquietud es demasiado grande, hermana:
pueden alzarse torres de pájaros en estas campiñas,
y palomas blancas atravesar la neblina nocturna,
los recuerdos construir sus cuevas,
y los sueños encender sus lámparas.

Es verdad lo que preguntas sobre el viento.
A menudo fuimos inducidos a salir por descuido:
alguien oyó pasos; alguien, voces.
Siempre fue el mismo viento filoso
entremezclando nieve con nieve.
Por eso el día puede hacerse largo, pero quienes esperan
comparten su espera.
Los que están despiertos comparten su vigilia
y los que duermen se dan cita en los sueños.

Por supuesto que hay calor entre nosotros,
aunque hayamos sido hechos de nieve;
un fuego hacia el que tendemos las manos,
aunque no arda con llamas.
Quienes tan largamente vivimos bajo bóvedas de escarcha,
podemos ser alzados de repente como por una ola,
podemos ser atravesados por un amor desconocido,
un himno inmenso que los frágiles tubos del órgano de la
                                                                                 [sangre
nunca nos hizo oír.

Una carta te escribo,
hermana en la baranda azul,
un mensaje de que habré de quedarme
y quizá nunca volveré.
He tomado un vino de nieve,
amo a una mujer de nieve.
De nieve es el jinete, de nieve el caballo
que esta carta lleva ahora hasta tu puerta.


 LARS HULDEN (n. 1926)

 Amar la tierra natal
 era en un tiempo la cosa más hermosa
 que podías hacer.
 Y sigue siendo hermoso todavía
 según el modo de pensar de mucha gente
 (aún el mío).
 Pero tienes que recordar
 que este tipo de amor es unilateral.
 Tu tierra natal te matará
 sin el más leve reparo.
 Trepa a un árbol y salta,
 y tu tierra natal te matará.



ERIK LINDEGREN (1910-1968)

 LA PRADERA

Amo el día en nuestros cuatro ojos
  lo invisible en estas flores
  el ombligo de las palabras

(la gota de un recuerdo)

(una vez quisieron ahogarme)
    por fin libre
la fe de la mariposa en el viento.


 GUNNAR EKELÖF (1907-1968)

 ENSUEÑO

Solo, de noche, me encuentro mejor:
solo con la misteriosa lámpara,
libre del inoportuno día,
inclinado sobre un siempre inconcluso trabajo.
¿No sale el 'solitario'? ¿Y qué?
Tengo la noche. En algún lado,
muy lejos, todos duermen. En mi memoria
se escuchan flautas de coribantes que anuncian:
El gran Pan ha renacido
y la verdad ya fue dicha una vez.
¿Por qué, por lo tanto, inquietarse?
Mas escuchen aquí,
distraídos, al viento en la noche
y la lengua de los eternos caminantes.



JOHANNES EDFELT (1904-1997)

DOS
                     A Brita Elisabeth Ester

 Tu mano en la mía, juntos vamos hacia la noche y las
cenizas. Tú, cuyos pasos oigo a mi lado, las heridas de
tu vida se volvieron mías, tu dolor y tu alegría resonaron
en mí como fugas en tubos de órgano. Tu mano en la mía-
hasta, cuando llegue el tiempo, que uno de nosotros afloje
su apretar en el otro y se deslice hacia la innombrabilidad
de la noche.


 HARRY MARTINSON (1904-1978)

 MITO TROPICAL

 La lluvia arrojó su red sobre la selva,
atrapando al demonio de la sequía.
Los relámpagos sostuvieron alta su lámpara,
titiló, se apagó, se volvió a encender
hasta que todo hubo terminado
y los árboles se sacudieron la humedad.
Todo se volvió claro de nuevo.
Los monos tejieron
a la ascendente luna
en una blanda cesta de lianas.
La luna escapó
pero soltó ascuas
sobre los voladores monos carayá en sus ramas
de los árboles de mora:
Así es como nacieron las luciérnagas.


ARTUR LUNDKVIST (1906-1991)

 EL TENEDOR

Con él prolongas la mano, reemplazas la garra del ave de
                                                [rapiña y la zarpa de la fiera.
Con el tenedor perforas la carne más cruda sin mancharte
                                                             [los dedos de sangre.
Con el tenedor mantienes distancia con el animal muerto.
Con el tenedor puedes comer de guante blanco, y conservar
              [tus manos refinadas y bien cuidadas y no necesitas
                                              [quitarte los anillos para comer.
Gracias al tenedor puedes pulirte las uñas o pintártelas, cor-
            [tártelas al ras o dejarlas crecer, pálidas, frágiles, co-
                           [mo las sombras transparentes de una zarpa.
En realidad deberías comer con un tenedor en cada mano y
                   [rasgar la carne con ambos. El cuchillo es sólo
                   [el instrumento propio del crimen y no debería
                   [estar nunca en la mesa (los tajos de cuchillo en
                   [la carne arruinan su sabor y hacen brotar sangre.
Sabes distinguir perfectamente entre el tenedor de carne y el
                    [de pescado: por sus dientes cortos y anchos, es-
                    [te último nos recuerda el arpón de pesca, el tri-
                    [dente del dios del mar.
El tenedor es tu intermediario, tu criado fiel: con él extiendes
                    [tu señorío y estableces una distancia digna con
                    [tus acciones. No precisas tocar siquiera a la víc-
                    [tima, ni siquiera al comértela.



 ARNE JOHNSSON (n. 1950)

De Cambios

 BOCETO XXV

 El balde del aguatero está lleno,
él derrama su amor sobre
el ganado, los cazadores y la gente. Ahora es
Agosto, el mes del depredador:
                                                 Agua, cenizas, tierra caliente,
el mes de fuego. Somos niños que por un tiempo
borran a la muerte. No puedo hacer más, me dices.
No te olvides del río, te digo con la lengua de un león. Es
Agosto,
el aguatero derrama
su lluvia sobre nuestras
espaldas, nos levanta. Quiero que tú
me digas que no hay ninguna
muerte. Él baja su balde, lo llena
derrama nuestro edén terrestre sobre nosotros.
Nos convertimos una y otra vez
                           (muero de aquello que no me dices)



BRUNO ÖIJER (n. 1951)

 El lago dormía
bajo una frazada
una frazada de olas
los viejos
caminos de gravan dormían
dormían con sus brazos rodeando las casa
el trueno dormía
un peine
y un espejo dormían
todo dormía
todo aquello que alguna vez durmió
tu rostro dormía
una rama dormía
dormía en un jarrón



KATARINA FROSTENSON (1953-   )

SONETO DE SOMBRA DE UN REGALO

Día de Cecilia, Día de Celan
después de y en el otro
la delgada dicha de la monotonía
lenta incolora llovizna
Música miope sobre el campo
El peso es lo que debería sentirse
Sólo una clase de luz trabajando
en las tiras de neón y blanco gráfico
Sobre una elevación una casa
monolítica y gris-niebla
es la condición,
lo que es urgente, lo que suave
penetra, proviene
de vos



 EVA RUNEFELT (n. 1953)

CLAVEL

Un ramo
de relámpagos de verano,
destellos de rosado profundo

A través de los cristales de la ventana los grandes pájaros
de la humedad y la plata
dividen la montaña azul con facilidad: dentro
el brillo rojo sangre de la elusiva roca
mientras nuestras manos se mezclan
en tus negros guantes

La esfera del sol detrás de una sábana de ceniza
y caballos grises como surgidos de las chimeneas
Las cabezas soltándose de sus cuerpos
Entre el rincón derecho de mi boca
y mi mejilla izquierda
tú plantas una súbita media-luna
con el sabor de un clavel


 ANN JÄDERLUND (n. 1955)

 EL JARDÍN ABANDONADO

 Hoy sale un sol helado
 sobre el jardín
 Una mujer está muerta
 Sus pequeños huesos y posesiones
 yacen desparramados
 en el pasto.
 
 Entonces se levanta viento
 Y su vestido
 se alza
 en la luz.



 ELIZABETH RYNELL (1954)


 EL VIENTRE

 La cuestión de la matriz de
 la mujer. Un bote ungido de miel
 y así empujado al agua
 afuera con el bote ¿Quién
 rema? Puede
 que un dios sea el que reme  Él tiene
 manos de oro   Toma los remos

 Extraño  Ahora
 ella está siendo remada  Ahora él encuentra
 el ritmo   Ahora ella es remada
 El agua se aparta
 para ella
 y ella no pierde
 su virginidad     Salvo
 por aquel que nunca viene

 trabajo de madre
 en virginidad toda  se abren
 intocados
 para la criatura
 mientras los hombres beben
 llenos de su propia fuerza   de dientes
 beben la bebida de las mujeres  excavan
 en los cuerpos de las mujeres   saborean
 saborean esos labios

 La cuestión de las matrices de la concha qué
 decir  cómo hablar acerca de ellas  Todas las impurezas
 lanzadas sobre ellas  Bote embadurnado
 con miel  con leche   Bote
 embadurnado con semillas   Bote agujereado

 y como en los viejos tiempos
 allí está preparada
 para un invitado inesperado
 allé está preparada
 en espera  un fuentón  un vaso   Bebe
 mi amigo

 La matriz. La cuestión
 de la matriz

 a lo lejos en
 la niebla del placer ella permanece
 intocada   Rémame
 dice ella  Déjame
 partir las aguas





 KIELL HJERN (1916-1984)

 SENTIDO PARA LA VIDA


Me siento solo y abandonado por Dios y por el hombre
y la desesperanza no está lejana. Entonces me acuerdo de
repente que tengo un par de zapatos que debo retirar de lo
del zapatero, por los cuales ha estado esperando más de un
mes que se los pague. Mi depresión ha desaparecido en un
fino aire y descubro que todavía queda algún sentido para
la vida.




 ANN JÄDERLUND (n. 1955)

 Un poema de Pronto el verano caminaré

 Dentro de un campo el sol cayó en claros colores muertos.
Y la tierra también cayó a las lombrices. Llevaron un cisne al campo y lo enterraron en la tierra negra. Un picaflor de cuello
negro. Un corazón de mantarraya con boca de paraíso. Faméli-
co respiraba más y más hondo. Enterraron sus plumas en el
campo. Y cosieron al cisne con sus propias feas semillas. Olía
como los muertos. Pero resurgió como los amados. Un resto
de garganta con ojos hermosos. Sobre el radiante collar de la
tierra. Y formó una flor.




 HÄKAN SANDELL (n. 1962)

 Nature morte: iv. Sobre una cáscara de huevo.

 La materia está muerta, supongo.
 Una vez, allá en el siglo veinte,
 encontré olvidada en mi cabina
 en el tren a Berlín, en los coches dirigidos a Polonia,
 una cáscara de huevo chupada y punzada con
 un pedazo de pajita como un rayo de sol.
 Vacía como una pelota de ping pong,
 redonda como un capullo de gusano de seda,
 un pequeño cráneo -el de a laucha, tal vez-
 de la cual alguien desconocido, un dios del destino
 o un demonio, había succionado la vida
 dejando sin embargo completamente indivisos
 cielo y tierra como uno en ese óvalo.
 Como si oyese en un caracol que contuviese el océano
 oí en esa cáscara dura
 veranos desaparecidos, lágrimas silenciosas,
 los batidos de alas sobre campos infantiles
 de pájaros, abejas y libélulas;
 oí el eco de patios escolares vacíos
 y toqué esa armadura calcárea,
 me agaché sobre esos dibujos en el asfalto,
 esas cándidas representaciones
 de los misterios del sexo más oscuro.
 Un mundo preservado y encerrado
 detrás de frágiles paredes y totalmente vivo,
 casi como sobre ese quebrado sol.



 ÖSTEN SJÖSTRAND (1925- 2006)

 LA REMOTA LUZ LUNAR DE LA MEMORIA

 La remota luz lunar de la memoria
 ensombrece el cuarto con imágenes;
 las columnas de la Acrópolis blanca como la nieve-
 
 La punta de una aguja brilla
 como escamas de pescado cerca del film de aire del mar.



 LARS LUNDKVIST (1928-2012)

 DOS VIDAS
                        Para David Wagoner

 Me acuerdo de él,
 el chico que se convirtió en un salmón

 y fue asesinado por su padre
 en la ignorancia y la confusión.
 
 Cuando el padre vio su sangre
 cavó un foso

 y se acostó en él
 sin Biblia ni libro de himnos, sin fe.

 La línea de pesca y el cuchillo de pesca
 se tragó.

 La fecha en la que esto sucedió
 no puede determinarse.


 MÄRTEN WESTÖ (n. 1967)

 OTOÑO

 Las grúas se han disuelto en el gran ojo verde
 que mira de lo bosques. Sólo la sombra
 de su arado aún se estremece como
 una señal del camino en el cielo. El viento
 del mar hace vibrar la porcelana
 en las abandonadas casas de campo. Y donde
 él cayó dormido las primeras nieves
 han construido nuevos paisajes, los castillos de arena
 del verano se han deshecho, como una
 respuesta a una de sus preguntas.



 PÄR HANSSON  (n. 1970)

 ABEDULES

 Miro televisión, observo lo que se muestra. Una casa gran-
de, de madera roja es transportada por un tractor remolque
a lo largo de la calle principal de un pequeño pueblo; la gen-
te del pueblo se alinea a lo largo de la calle y su mirada sigue
la ruta del tractor oruga. Una pareja mayor le ha iniciado jui-
cio a la municipalidad porque dos abedules de su lote han si-
do cortados sin su permiso. Los árboles estaban en el camino
cuando pasaba la casa. Los árboles bloqueaban el avance de
la casa y fueron talados por manos hábiles. Primer plano: El
sollozar contenido de la señora mayor mientras narra cómo
su propia madre siendo joven había plantado los dos abedu-
les. Segundo primer plano: Los pies de su marido, como si
se hubiesen vuelto de piedra, junto a los tocones y el serrín
desparramado en el pasto. La casa es transportada delante del 
mercado del pueblo de Vänäs; la calle está alineada de gente.
Hombres y mujeres asienten y charlan, los chicos comen ca-
ramelos y helados. Parece un desfile.  Como un collar de cabe-
zas en frente de un bosque ardiente. Veo lo que veo. Veo lo
que es visible y me siento muy cerca de la pantalla de TV,
corro mi dedo sobre el seco, polvoriento cristal y trato de dis-
tinguir las caras en la multitud.




FUENTES

William Jay Smith/ Leif Sjöberg. The Forest of Childhood.
New Rivers Press, 1996.

Edita Page. The Baltic Quintet: Poems from Estonia, Finland,
Latvia, Lithuania and Sweden. Wolsack and Wynn, 2008.

Anni Sumari & Nicolai Stockholm. The Other Side of Land-
scape. An Anthology of Contemporary Nordic Poetry. Slope
Editions, 2006.

Wayne Miller and Kevin Prufer. New European Poets. Gray-
wolf Press, 2008.


 




 
 
 




 

 










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