¿A quién se le ocurre seguir las huellas de un salmón?
Por ocurrencias que concurren a los pasillos vacíos
de la mente,
ante el riesgo de convertirte en un mero guardián del tedio.
¡Ser un salmón entre las aguas -sumergido en lo real
de la lucha entre la vida y la muerte!
Ser un salmón y apagar las preguntas que giran una y otra
vez de "¿Por qué?" a "¿Para qué?"
Y el río que no percibías se convierte en vertiginosa
tromba.
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