martes, 26 de julio de 2016

ORIGEN DE LOS NOMBRES (INDIOS CREE)




 Un vez, estando en Arizona, me encontré con un grupo de in-
dios Navajo. Una mujer me ofrecía sus artesanías en topacio,
y entablamos cierta conversación. Cuando me dijo su nombre,
le pregunté cuál era su verdadero nombre, sabiendo que los in-
dios tienen un nombre publico y otro 'secreto'. Lo de 'secreto' 
tiene varias facetas: puede serlo en el sentido de que no se ha-
bla de ello con el hombre blanco, puede serlo dentro de la mis-
ma tribu, puede ocurrir dentro del propio individuo. En gene-
ral, cada sujeto indio es nombrado en una ceremonia, y su nom-
bre tendrá incidencia en su vida, a diferencia del mundo occi-
dental en el que el nombre tendrá un origen religioso, cristiano.
 Los indios Swampy Cree (se pronuncia cri, y Swampy significa
literalmente 'de los pantanos') del norte de Canadá, suelen tener
como fuente de sus nombres ciertas afiliaciones con animales.
Asimismo, un acontecimiento perinatal, ciertos rasgos físicos,
o el sueño de un chamán en el día anterior a su nacimiento,
dan sustento a la particularidad del nombre propio. 
 No cabe duda de que el asunto de los nombres de las cosas
está entremezclado con el origen de la poesía. Sin los nombres,
esta no tendría posibilidad alguna de existencia. Como escri-
bió Whitman, "los nombres son magia (o mágicos)" y también:
"ningún país tendría sus propios poemas si no tuviera sus pro-
pios nombres".
 Gertrude Stein lo relacionó más con los sustantivos. "Los sus-
tantivos son los nombres de lo que sea. Piensen en toda esa
poesía temprana, piensen en Homero, piensen en Caucer, pien-
sen en la Biblia y verán lo que quiero decir se darán cuenta de
verdad que estaban borrachos de nombres, para nombrar para
saber cómo nombrar tierra mar y cielo y todo lo que estaba en
ellos era suficiente para hacerlos vivir y amar en nombres, y 
eso es lo que es la poesía es un estado de saber y sentir un 
nombre."

  En otra ocasión hablaré de los trabajos de Benjamin Lee
Whorf acerca de la lingüística Hopi, "Un modelo del Universo
por el Indio Americano", que ha constituido una contribución
notable a la lingüistica y a la antropología.

 Howard Norman tuvo relación con los indios Swampy Cree
en su infancia. Zoólogo de profesión, se interesó siempre por
ese mundo tan diferente que había conocido a través de los
indios y cuenta algo de esa experiencia en un artículo llama-
do "Nacido Atando Nudos". Ese nombre le fue dado a un ni-
ño sin intervención del chamán, a raiz de un incidente duran-
te el parto: el cordón umbilical estaba anudado dice Norman,
alrededor de los dedos de los pies del niño:

      oyó la historia
    de su nacimiento.
    Eso causó que comenzara a atar nudos de nuevo.
    Ataba cosas cerca de su casa,
    FUERTE, como si todo pusiese irse flotando
    en un río.

    Otro relato acerca del origen de un nombre es el testimonio
de un indio Cree llamado Yakwama yetum ("Él es cauto")
  "Encontré un buen nombre para aplicarle a alguien. Te diré
acerca de eso. Yo estaba parado en un lugar alto, bien al nor-
te. Estaba viajando allí, en esa tierra norteña. Vi una manada
de renos. Estaban comiendo. Había muchos pero yo elegí uno
y lo observé. Pronto, la razón por la cual lo elegí se me hizo
clara. Él comenzó a sacudir la cabeza arriba y abajo rápido.
Lo hizo muchas veces. ¡También intentó tropezar una pata de-
lantera con la otra, como tratando de tropezarse! Toda la ma-
nada se movía lentamente. caminaban. pero este movimiento
no era suficiente para él. No, él tenía que estar inquieto de o-
tras maneras. Lo observé aún más. Entonces me volví a mi
casa. Le dije a unos nuevos parientes: tengo un buen nombre,
un nombre fuerte. Es "El reno inquieto". Ellos adoptaron ese
nombre para su hijo. Eso fue después que les conté la historia.
por eso sucedió."

 A veces el nombre aparece cuando el chico ya no es un bebé.
En ese caso se dice que se ha "ganado" (kuskëtumowab) el
nombre. 

 Los nombres provienen entonces de episodios de la infancia,
de talentos, afinidades, o, como decía un chamán que era in-
vitado a menudo a los bautismos, "Los nombres  me eran 
traídos de todas partes." El nombre de ese chamán era Maki-
demawabe y decía una cosa muy interesante: "Decir el nom-
bre es comenzar la historia." En otras palabras, cada nombre
que se le sugería debía tener una historia detrás. Entonces se
podía ligar ese nombre a cierta persona.

 El mismo Makidemawabe, contó esta historia:

 ÁRBOL MUJER ANCIANA

 Ella se quedó cerca de un árbol y arrugó
la cara, APRETADA,
y esta era su cara de corteza-de-árbol.
Se la sentía como corteza, también, cuando pasabas los
                                                                  [dedos por ella.

Árbol mujer anciana,
aún cuando era joven.

Entonces su cara se alisaba
en la cara de una mujer joven de nuevo. una vez,
después de poner su cara de corteza-de-árbol, dijo,
"¡Yo era un árbol y vi a un pájaro carpintero
que quería mi cabeza! Por eso
alisé mi cara tan rápido!"

 Miramos a lo alto a esos árboles buscando el pájaro
                                                                     [carpintero,
pero no estaba ahí. Así, nuestros ojos se volveros
a ella. ¡Ella también había desaparecido!
La encontramos en un lago. Se sostenía
en unas cañas de la orilla
con las piernas flotando detrás.
¡Nos miró CON LA CARA ARRUGADA
DE UNA RANA! ¡Estábamos seguros de eso!
Entonces ella alisó su cara de nuevo,
diciendo, "¡La más grande tortuga del mundo
estaba nadando por mí, pensando que yo era una rana!
Por eso alisé mi cara
tan pronto!"

Ni siquiera buscamos
a esa tortuga.

Esta vez mantuvimos los ojos sobre ella
y fue a sentarse 
junto a un hombre anciano, el más viejo
del pueblo.
Se sentó junto a él.

Sus dos caras tan cerca una de la otra,
y la de ella empezó 
a arrugarse de nuevo.


[Las palabras escritas en minúscula fueron pronunciadas suavemente, como suelen
hablar los indios. Las palabras escritas en mayúsculas fueron pronunciadas con fuerza.]


 Todo esto es poesía. También este 'Canto de Muerte' de los
Sioux:

       Desde el centro
       De la gran agua
       Soy llamado por los espíritus.

 También los espíritus utilizan un lenguaje. 
 Como comenta Margot Astrov: "la luz como el último aliento
de los moribundos, estas palabras aletean y parecen mezclarse
con los suaves vapores y nieblas que se alzan del río en la ma-
ñana". Y luego dice: "Es como si la canción, con la levedad de
la pluma de un pájaro, llevase al alma que parte adonde están
reluciendo las estrellas y allá donde el arco iris toca el domo
del cielo."

 Hacemos nuestro el mundo que podemos nombrar. Excluidos
de él, sin embargo logramos ligarnos a través de las palabras,
de los nombres, nuestra forma de atar y de atarnos al mundo.
Demasiado fácil se transforma éste en siniestro (en el sentido
de lo familiar convertido en extraño), o nos muestra su brutal
alteridad. (La misma suerte corrida por las 600 tribus que ha-
bitaban América al norte del Río Grande lo certifica. El siglo
XX con sus masacres y genocidios lo vuelve a certificar.)
 Que la poesía extienda los dominios humanos, con su cuota
de poder, claro, porque nombrar es también dominar un poco.
 El poeta hace crecer el mundo para todos... cuando lo logra.
 O, en estos tiempos, lo hace permanecer, cuando todo pasa
demasiado pronto o sin sentido. Mientras pueblos enteros,
con sus lenguas inimitables, se pierden en el anonimato eter-
no. 

 ¿Chamán? En el sentido de que el sentido lo traspasa, de que
aquello con lo que trata lo supera, se expresa a través suyo. Su
poder es el menos real de los poderes de este mundo. Y sin
embargo, se aventura en la inmensidad casi absoluta de lo
innombrable. Con una pluma.

 Con su muerte aleteando como una mariposa en el corazón,
la sombra del nombre le da luz a las cosas.


Fuentes

Jerome Rothenberg & Diane Rothenberg. Symposium of the
  Whole. A Range of Discourse Toward an Ethnopoetics. Univ.
  of California Press, 1983.
Margot Astrov. American Indian Prose and Poetry. "The
  Winged Serpent". Capricor Books, 1962.
                                                                              

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