sábado, 23 de julio de 2016

DOS POEMAS DEL RUSO VLADISLAV JODÁSEVICH



                                           Nina y Vladimir

 Nabokov lo consideraba el mayor poeta ruso del siglo XX. 
 Nacido en Moscú en 1886, de familia polaco-lituana, y de
madre judía, Vladislav Felitsianovich Jodásevich, a pesar
de su educación rusa, conservó siempre ese ángulo extranje-
ro para observar la realidad. Siendo más joven que Blok y
los demás simbolistas, dejó de lado sus técnicas y desarro-
lló un estilo propio, con paralelismos con el modernismo
occidental. Dejó Rusia en 1922, acompañando a su mujer.
la célebre escritora Nina Berberova, exiliándose en el Pa-
rís en el que se reunieran tantas desventuras de rusos en el
exilio. Fue un poeta prolífico, aunque abrumado por los su-
cesos que iban teniendo lugar en Rusia, abandonó la poesía.
Sin embargo siguió escribiendo múltiples ensayos. Su libro
acerca de la vida en Rusia y del exilio en París, titulado Ne-
crópolis es una deuda de los editores de habla castellana.
 Hay dos versiones acerca de su muerte, acaecida en 1939,
pocos meses antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial:
según algunos murió de tuberculosis -su salida de la Unión
Soviética en el 22 se justificó sólo por sus problemas de sa-
lud; y otros dicen que murió de cáncer hepático.
 De todos modos, la muerte, en junio del 39, lo eximió de
haber terminado sus días en Aushwitz, como le ocurriera a
su segunda esposa, Olga.


Y POR QUÉ NO EL YAMBO DE CUATRO PIES...

¿Y por qué no el yambo de cuatro pies,
amado desde antes del diluvio?
 ¿Y qué cantar, si no cantar
 el don del yambo, tan rico y bueno?

Los ángeles lo bajaron de las alturas
sobre las estrellas, donde moran las Musas,
más glorioso que todas las banderas rusas,
y más poderoso que un muro del Kremlin.

Consumidos por los años, los nombres de quienes
habían caído en Kotín, y por qué,
y todavía la "Oda sobre Kotín"
fue para nosotros el grito inicial.

Ese día surgió una musa rusa
sobre las colinas nevadas, y se detuvo
a cantar su primera y prodigiosa nota
a toda su distante hermandad.

Desde entonces en estricta diversidad,
como en la famosa "Cascada",
a través de los mismos cuartos de pasos
los versos rusos espuman y hierven. 

Cuanto más saltan desde los riscos,
más se retuerce el remolino
más secreto en sus armonías,
y más alto salta su centelleante rocío-

ese rocío donde, como un sueño radiante
suspendido feliz en su altura,
juega allí cromáticamente con sentido
el arco iris de ideal deleite.

***

Su naturaleza es misteriosa,
donde el espondeo duerme y el paeon canta,
una ley se sostiene en su interior libertad.
Libertad es la ley que nos trae...


NOTAS

Los asteriscos señalan la ausencia de una estrofa. Como este es 
el último poema que escribiera Jodásevich, esa estrofa faltante
termina haciendo metáfora del silencio. 
La "Oda sobre Kotín" es de Mijail Vasilievich Lomonosov
(1711-65), acerca de una batalla entre turcos y tártaros en 1739.
"La Cascada" es de Gavrila Romanovich Derzhavin (1743-
1816). Ellos establecieron el yambo tetramétrico en la tradición
rusa. 
Paeon era el médico griego de los dioses. Estos cantos son de
tipo panegírico, o bien cantos de triunfo o, incluso, de alegría.
Un tetrámetro yámbico es una estrofa que comprime 4 yam-
bos. Tanto el triolet, como la estrofa Onegin, como la estrofa
In Memoriam, son formas clásicas de este tipo de versos.
El yambo proviene  de la Poesía Clásica Griega, en la cual
un yambo consiste en una sílaba corta seguida de una larga.
También se logra un yambo cuando se acentúan las sílabas
pares de un verso.
Se lo considera el más semejante a la cadencia natural del
habla.



UN ENCUENTRO

 Era de mañana en Santa Margarita
 cuando la encontré. Ahí estaba parada
 sobre el pequeño puente, de espalda al parapeto, los dedos
 descansando sobre la piedra gris livianos
 como pétalos. En su vestido blanco, vagamente
 discernibles, sus rodillas estaban juntas.
 Esperando a alguien. ¿Quién? ¿Quién es el sueño
 de una preciosa muchacha inglesa de dieciséis años
 en Venecia? No lo sé- y no me está dado 
 saberlo. No es por una inútil conjetura
 que recuerdo a esa chica hoy.
 Estaba parada ahí, inmersa en la luz del sol, pero
 con el blando borde de su panamá tocando
 sus ligeramente alzados hombros, y la fresca
 sombra que cubría su rostro. Azul profundo
 y puro era su mirada mientras fluía de allí,
 como arroyos de agua corriendo frescos a través
 del canal rocoso de un riachuelo de montaña,
 veloz y melodioso... En ese momento
 podía atisbar esa mirada inexpresiva
 que es nuestro deseo de poetas atrapar
 alguna vez, y recordarla para siempre.
 Se muestra a sí misma, un solitario destello delante nuestro,
 divina sobre la tierra, descendiendo al azar
 para ocupar algunos ojos con lápiz lázuli.
 Pero están llenos hasta el borde con esa tormentas llameantes,
 retorciéndose en su interior donde esos remolinos azul-cielo,
 que reverberan entonces para mí
 en el brillo solar, en el salpicar de negras góndolas,
 las fugitivas sombras de palomas, y el rojo
 flujo del vino.
 Y más tarde esa noche, cuando caminé de regreso
 a casa, seguía oyendo suspiros de la misma
 desde los melodiosos pasos de las mujeres venecianas,
 y sentí mis propios pasos más resonantes,
 impetuosos, ligeros. ¿Ah, pero dónde,
 dónde en ese segundo se voló, mi corazón,
 cuando la pesada llave hizo un ruido mullido mientras
 la hacía girar en la cerradura? Y cuando entré 
 en el fresco umbral del pasillo,
 ¿por qué permanecí ahí junto a la cisterna de piedra
 en la oscuridad durante tanto tiempo?
 Tanteando el camino por la escalera,
 estar enamorado es como llamé a esa agitación.
 Ahora me doy cuenta
 de que había saboreado un vino fuerte ese día-
 y todavía sentía en mis labios
 ese momentáneo sabor. La eterna embriaguez
 vino más adelante.


 13 de mayo de 1918.


Nota
 Este es uno de los 7 poemas en verso blanco que escribiera
Jodásevich en este período. El verso blanco es bastante raro
en ruso, aunque alguna vez lo usara Pushkin. El poeta había
viajado a Venecia en 1911, a los 25 años de edad, detrás de
un asunto amoroso con una mujer casada. La aventura termi-
nó, pero ese viaje incidió poderosamente en su vocación lite-
raria.

 De él dijo Nabokov: "Este poeta, el más grande poeta ruso 
de nuestro tiempo, es el descendiente literario de Pushkin
en la línea sucesoria de Tyutchev, y permanecerá como or-
gullo de la poesía rusa mientras viva su memoria."
 También esto: "La simplicidad y la plenitud de su perfección
verbal aliada con una casi matemática precisión imaginaria
son más difíciles de reproducir que la efusividad colorida o
menos límpida de poetas menos vigorosos." 

 FUENTES

Modern Poetry in Translation. Third Series, Number Seven-
teen. Parnassus. 2012. Las versiones en inglés son de Peter
Daniels.

Vladimir Nabokov. Verses and Versions. Three Centuries
of Russian Poetry. Harcourt, 2008.





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