miércoles, 25 de diciembre de 2019

UN INOLVIDABLE POEMA DE ROBERT BLY



              MI PADRE A LOS 85

  Sus grandes orejas lo escuchan
  todo.
  Un ermitaño despierta 
  y duerme 
  en una choza debajo
  de sus demacradas mejillas.
  Sus ojos azules, 
  alerta, des-
  ilusionados y recelosos
  se quejan.
  Yo no le traigo
  el mismo tipo de chistes
  que las enfermeras.
  Es un pajarito
  esperando ser alimentado,
  casi puro pico,
  un águila o un buitre,
  del sirviente del Faraón
  justo antes de la muerte.
  Mi brazo descansa
  en la barandilla de la cama,
  con amor nuevo.
  Todo lo que sé
  de los Trovadores
  lo traigo a su cama.
  Ya no deseo 
  ni preciso
  ser avergonzado por él
  nunca más.
  El general de la vergüenza
  lo ha dado de baja
  y lo ha dejado en 
  este pequeño pueblo
  de provincia de Egipto.
  No deseo avergonzarlo
  entonces 
  ¿por qué 
  no amarlo?
  Sus largas manos,
  grandes, venosas, capaces,
  aún son capaces
  de retener lo que él quería.
  ¿Pero es eso lo que
  él deseaba?
  Algún poderoso
  río de deseo
  sigue fluyendo
  a través suyo.
  Nunca nombró
  lo que deseaba,
  y yo soy
  su hijo.




 FUENTE

 Robert Bly. Common Ground. A Gathering of Poems
from the 1985 Marshall Festival. Dakota Territory Press,
1988.

NOTA

¿Cómo no asociar este poema con varios de Sharon Olds
dedicados a su padre, ya sea moribundo o muerto? 
Hay una afinidad en la forma de relacionarse con aquel
que ha sido de cierta manera (violenta, humillante) y que
a la vejez o ante la muerte, se transmuta en otro, reflotan-
do los ocultos sentimientos amorosos.

Versión del inglés: Robert R. Rivas (c)
  

CULTURAS ORIGINARIAS: LOS CHEREMIS DE FINLANDIA

 UN CANTO DE HECHIZO 
     (Los CHEREMIS)

 Emerge el sol de la mañana,
 Emerge como-de-oro.
 Desciende el sol de la tarde,
 Desciende como-de-plata.
 Nuestras vidas desaparecen.
 Desaparecen como-hilo-de-seda.
 Fluimos y vamos fluyendo-como-ríos.

 FUENTE

 Anthropos, vol. 48, 1953.

Versión del inglés: Robert R. Rivas (c)

UNA INSTANCIA

 La estación de tren en el pueblito
 cuando ya ha pasado el último
 (¿único?)
 tren de la tarde,
 y alguien está sentado en el banco
 del andén
 observado por la inmensa soledad 
 que lo rodea.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

TRES TEXTOS SUELTOS

 1.

 En las salopas -perdón, a veces me olvido de que muchos 
lectores no hablan en licmian- en las cañerías de esas casas
circulaban ruidos extraños. Cómo música de torturados. 
 Si se abría una mompa - otra vez perdón, es evidente que
quise decir "grifo"- la música se ponía en movimiento: se 
sentía el volar súbito de cien mil murciélagos -¡cuánto ter-
ciopelo!, murciélagos flix, con los labios apenas untados 
de vainilla- y unos címbalos amenazantes -¿para qué?- de
fondo, como si una tormenta pugnase por brotar de todas
las mompas de la ciudad.
 De noche sólo un reflujo. Sin apagarse del todo, se suavi-
zaba y los sonidos se alejaban hacia las cuevas, los cuartos.
 ¡Sarosta! Habían construido esas ciudades sobre cemen-
terios de guerra. Nuestra casa... venía allá lejos, una cha-
lupa solitaria en un sigmag -océano- de rocas rodadoras.


 2.

 Lo irreparable
 Lo irreparable siempre va a tener que tener que ver con
el paso del tiempo 
 Sino, no hay irreparabilidad posible.

 Lo irreparable es lo que una de las paredes de nuestras
construcciones ambulantes -se hizo lo mejor que se pudo-
 Una de las paredes, quiero decir, se dedica a mantener
a lo irreparable del lado de afuera
 Lo ajeno (enajenante)
 La locura
        (que viene a ser el sinsentido cargado al máximo de
          sentido)
 Lo inexorable
 Lo incontrolable

 No alcanzan las paredes, por supuesto

 Y queda (Now you're talking!) el "habitante" de la construc-
ción ambulatoria. ¿Es confiable?
 Es su propio inquilino...         El inquilino

 Éste trata de distraerse de la pesadilla que significaría tener
que estar atendiendo todo el tiempo a las filtraciones, los de-
fectos de construcción, las nuevas y cambiantes amenazas,
las puertas, los techos, las ventanas y todo aquello que man-
tiene andando a la construcción ambulatoria en medio de tan-
tas acechanzas.
 ¡Ahínco! (Eso es lo que hay que tener en este mundo)



 3.

 "En directa", solía decirse de la marcha elegida con ciertos
vehículos mecánicos.
 "Voy en directa"
 Suena, ahora, a certidumbre.
 ¿Había certidumbre en esa época, o es tan sólo otra creencia
improbable?
 Habría que volver a escuchar esos motores.
 A oler su combustible
 Siempre resulta: "¿Es así, o acaso ignoramos lo esencial?"

 John Ashbery se cruza en la ruta. Entre las múltiples incom-
presibles cosas que habla, se escurre justo esta: "Vuelve, án-
gel, por favor. Permite que olamos tu olor celestial de nuevo."

 ¿Es nafta de aviación, o diésel, o mezcla de nafta y diésel co-
mo el extinto DKW?

 Siglas (DKW) que nos remiten al cerco invisible. sentirse
un checo en 1950, o un húngaro o hasta un rumano, en los
setenta. 
 Todo reside en qué amplitud requiere el rodeo que hay que 
dar para no ser aplastado por el sistema.

 Algunos están atribulados
 Siempre hay una gama de reacciones posibles.
 Otros usan como combustible una rabia de segunda, inútil
para procesos activos; afuera de ellos -que son por lejos los
más numerosos- hay siempre un puñado que está de fiesta,
avivando sin importarles las llamas de los consumidos con
sus ingeniocínicas inequidades.
 Casi nadie es realmente consciente de nada.
 Otro raro acierto de Ashbery, debo reconocerlo, aparece en
este instante: 

  Como una atribulada madre mece la cuna
  sin importarle el niño que llora

 ¡Claro que él dice otra cosa! Siempre estamos diciendo otra
cosa.


lunes, 25 de noviembre de 2019

CANTOS DE LOS ABORÍGENES AUSTRALIANOS

   


  Los aborígenes ("desde el principio") australianos cons-
tituyen la cultura continua más antigua del planeta. Han arri-
bado, según prueban los recientes estudios de ADN a la re-
gión denominada Sahul, ¡cuando Nueva Guinea y Australia
aún no se habían separado!, hace entre 75 mil años. La
hazaña mayor es que tienen que haber recorrido la distancia
que los llevó ahí navegando, cuando siempre se consideró
que el ser humano había alcanzado la técnica necesaria para
navegar miles de años después. En 1770 el hombre blanco 
acecha por vez primera este continente: el capitán Cook y su
pequeña flota. Son múltiples los testimonios de la época que 
certifican que el capitán Cook bombardeaba desde sus embar-
caciones a los aborígenes de las costas. Para 1788 ya están
llegando los primeros colonos, y se inicia el suplicio de los
habitantes originarios de Australia. Existen varias interpreta-
ciones acerca de la población aborigen existente en ese mo-
mento, y las cifras varían entre los 400 mil y los 900 mil ha-
bitantes. A principios del siglo XX, sólo quedaban cerca de
90 mil. No sólo eran frecuentes las matanzas, sino que a las
enfermedades infecciosas como causa de múltiples muertes,
se le sumó el robo de niños, para ser usados como sirvientes
y mano de obra gratuita entre los colonizadores(1). Esta verda-
dera tragedia humanitaria se extendió de una forma que podría
parecer inverosímil, ya que recién en 1967 y debido a un refe-
réndum, se optó por considerar personas a los aborígenes en
Australia. Y no fue hasta 2008 que el gobierno australiano pi-
dió oficialmente perdón a los mismos. Actualmente hay un
importante movimiento de los aborígenes de toda Australia-
antes de la colonización se hablaban entre 250 y 400 lenguas, además de varios cientos de dialectos en ese amplio territorio.
En el siglo XXI se han reducido a menos de 20 y varias de 
ellas se hallan en grave peligro de extinción. La mayoría de
los aborígenes eran cazadores-recolectores, además de ser
semi nómadas. Todos ellos reconocen como lugar sagrado
el Uluru, o Ayers Rock, un inmenso monolito de roca blanda
ubicado en el corazón del árido Territorio del Norte. Ahí es
donde se reúnen los activistas actualmente. La población to-
tal ronda las 550 mil personas. Muy pocos viven en las gran-
des ciudades de Australia. El racismo que han sufrido a lo
largo de los últimos 230 años queda evidenciado por este
dato: tienen 18 veces más posibilidades de acabar en prisión
que la población blanca(2). La inmensa mayoría vive en condi-
ciones de gran marginación y pobreza. Seguramente el hecho
de que los colonizadores declararan a Australia terra nullius,
un término latino que significa 'sin habitantes humanos', y la
inevitable migración de los sobrevivientes a los territorios 
más inhóspitos (y Australia está llena de ellos), tiene algo que
ver con la situación actual de los aborígenes.

 Las sociedades aborígenes australianas tienen en común
una mitología que sustenta su sistema de vida. Esos mitos
explican la creación del Universo, a la vez que establecen
las reglas de conducta que todos deben seguir; se trata de
revelaciones de verdad absoluta que fundan tanto la vida
social como la secular y ceremonial de los aborígenes. 
 Para ellos la naturaleza es aquello en lo que se han trans-
formado los dioses, que desaparecieron una vez que la tie-
rra fue creada tal como es. Los más de 400 pueblos distin-
tos que constituyen hoy la cultura aborigen australiana com-
parten estas ideas. Para ellos hubo un tiempo de la creación,
que se denomina "el Tiempo del Sueño". Ese tiempo, a dife-
rencia de lo que se piensa en Occidente, es horizontal en lu-
gar de vertical. En otras palabras, la creación, el Sueño, si-
gue teniendo lugar porque es continua, y se produce en un
presente eterno y real, en lugar de un pasado distante. Asi-
mismo, están convencidos de que se puede ingresar en ese
Sueño, a través de los ritos, los cantos, las narraciones y la 
danza. Los padres de la Creación son conocidos como Pri-
mer Pueblo: ellos despertaron en un mundo que carecía de 
forma y de contenidos, pero que era transformable. Y eso 
hicieron viajando por toda la tierra, trazando rutas sagradas, 
a las que se llama "senderos del Sueño". Gracias a ese Primer Pueblo, la tierra quedó impregnada de espíritu, llamado 
djang. Ese espíritu tiene su centro: el Uluru.
 Como muchos otros pueblos originarios, los aborígenes
australianos piensan que la tierra es una herencia recibida
de los dioses, pero a su vez han heredado la responsabilidad
de cuidar de ese regalo. 
 La mayoría de estos grupos étnicos ven al sol como una mu-
jer, que provee el calor y la luz al mundo. Al final del día ella
viaja a través de una larga ruta subterránea para iniciar una
nueva jornada a través del cielo. La luna, por otra parte, es
masculina: hace el recorrido inverso al del sol, muere tres
días al mes y es eternamente restituido a la vida.
 La astronomía aborigen le otorga una gran importancia a
la Vía Láctea, a la que llaman "un río en el cielo". Asimismo,
tanto Orión como las Siete Hermanas son objeto de varias le-
yendas. También desarrollaron un calendario fruto de sus ob-
servaciones astronómicas, en el cual basan sus rituales totémi-
cos, sus épocas de cosecha (recolección), y sus movimientos
estacionales.
 Sus mitos giran alrededor de dos temas fundamentales: los
que se concentran en algún rasgo de la naturaleza o en un
sitio totémico, y los que se conocen como los mitos de viaje,
que son más importantes para ellos, y que se refieren a cómo
los creadores -como Baiami o Daralulun- viajaron cientos de
kilómetros creando la topografía, los animales, los alimentos,
y a la vez decretando los procedimientos de los rituales que
administran la vida social de hombres y mujeres. En muchos
lugares -como la Tierra de Arnhem-, muchos de los creadores
más importantes son mujeres, como Djunkgao y Wawalik.
 De todos modos, esta es una somera semblanza del sistema
de creencias de los aborígenes australianos. En realidad, su
mitología y la relación de ésta con la vida real de las personas 
es de una complejidad extraordinaria. Peter Weir creó una ver-
sión artística de esta cultura en "La última ola" (1977).

 Los niños aborígenes crecen en un ambiente de mucho cui-
dado y afecto por parte de los adultos.
Cuando los varones alcanzan la edad suficiente -el crecimien-
to del pelo en el rostro marca ese momento- deben pasar por
un duro rito de iniciación. Las sociedades originarias se carac-
terizan por imprimir ciertos valores éticos en sus individuos,
y son muy severos en ello. Estos rituales pueden extenderse
durante años, al fin de los cuales el iniciado podrá ocupar un
lugar -secundario todavía- en el consejo tribal.

 (1)  Se calcula que no menos de 100.000 niños sufrieron este
traspaso cultural, que incluía la prohibición de hablar en sus
lenguas natales.
 (2)  Esta diferencia es 6 veces mayor que la que se produce en
los Estados Unidos, por ejemplo.



  LOS YAORO (AUSTRALIA OCCIDENTAL)

  CANTOS

  1    Recitado antes de ir a pescar a la playa

  El viento se ha calmado.
  La playa está bastante seca.
  El país yace desierto.
  La playa está bastante seca.

  ¡Ah, marea, estás tiñendo el mar
  Las rompientes revuelven el barro!


  2    Canto del Cazador cantado mientras arponea
       tortugas

  Apareces brillando como la sangre sagrada.
  Cabalgando arriba y abajo las olas,
  Pronto arriba el extranjero.

  La tortuga llegó
  desde el sur
  destellando y reluciendo en las olas,
  brillando y rutilando sobre las olas.



 LOS BAD   (AUSTRALIA OCCIDENTAL)

 UN TRÍPTICO ACERCA DEL DUGÓN

                        1

 En Narel el dugón se ha detuvo.
 Hacía un sonido fuerte al respirar.
 En Narel el dugón fue detenido.
 Hacía un sonido siseante al sorber el aire
 El dugón

                        2

  La marea se ha retirado, el mar regresará pronto.
  La marea baja ha terminado, el flujo regresará pronto.
  Un dugón ternero ha venido, un joven dugón ha llegado.
  Un joven dugón ha entrado en la bahía, un ternero dugón
                                                                  [ha llegado.

                         3

  Colgando de la cola de su madre
  Abajo en la profundidad del océano
  El ternero de dugón nada con su madre.
  Con la anciana madre se sumerge.






  UN PUEBLO SIN IDENTIFICAR DE LAS ISLAS
BATHRUST Y MELVILLE

 CANTO DE UNA MUJER PARA SU MARIDO MUERTO

 "¿Por qué vienes aquí cada día a mi tumba?"
 "Porque," dice ella, tus postes están pintados y listos.
 ¡Vamos, levántate de esa tumba!
 Te he visto bailando hace un momento,
 Sacudiéndote con la danza."
 "¿Por qué no vienes conmigo acá?" pregunta él.
 "No soy vieja, soy demasiado joven," le responde ella.
 "Bueno, te estoy esperando aquí...
 Me alegro de que mi esposa viene cerca mío.
 Tendrás sed, no puedo darte agua;
 Te estoy llevando a un país seco y sin agua."

 [Cuando los postes están listos, aclara C.H. Berndt, se los
coloca en posición alrededor de la tumba, y ya se puede 
proceder con la danza ceremonial.]






  LOS LARAGIA  (NORTE DE AUSTRALIA)

  UN ANCIANO LARAGIO SE LAMENTA POR EL
PAÍS QUE YA NO LE PERTENECE

  Las olas acercándose; olas altas acechando las rocas,
  Rompiendo, ¡shi!, ¡shi!
  Cuando la luna está alta con su luz sobre las aguas:
  Marea primaveral; marea que fluye hacia la hierba,
  Rompiendo, ¡shi!, ¡shi!
  En sus encrespadas aguas, las jóvenes muchachas
                                                                [bañándose.
  ¡Escucha el sonido que hacen con sus manos mientras
                                                                [juegan!


   LAMENTO

  Un blanco pájaro gidgid caza peces,
  atravesándolos con su pico y chillando al volar,
  en busca de pesca se lanza sobre la superficie del agua
  y los peces se alejan espantados.
  "Tú y yo, madre gaviota, nosotros volamos."
  El pájaro vio soplar el viento del oeste mientras cazaba.
  Y los peces saltaron hacia adelante espantados,
  alejándose de su pico, cuando el viento pasó soplando.



  LOS MUDBARA (NORTE DE AUSTRALIA)

 Rompe el día, los primeros rayos del sol naciente, estiran
                                                                    [sus brazos.
 Despunta el alba, mientras el sol se pone de pie,
 Sol naciente, dispersando la oscuridad, encendiendo la tierra.
 Con su disco brillando, trayendo la luz del día, mientras los
                                  [pájaros silban y llaman,
 Las personas andan por ahí, conversando, sintiendo el calor.
 Ardiendo a través de los desfiladeros se alza, marchando ha-
                                  [cia el oeste,
 Luciendo su cinturón de cabello humano.
 Brilla sobre el coolibah en flor, con sus raíces extendiéndose,
 Sus sombreadas ramas expandiéndose.



 LOS EUAHLAYI 

  CANTO DE DESPEDIDA DE UNA MUJER (SUR DE
AUSTRALIA)

 Ella nos ha dejado; nunca regresará a nosotros como ha sido.
 Nunca más como alguna vez hizo picará la miel,
 Nunca más con su palo de cavar extraerá boniatos.
 Nos ha dejado; nunca regresará como fue.

 Hay muchos mejillones ahora en el río,
 Pero ella que yace aquí ya no los extraerá.
 Pescaremos como antes el bacalao,
 Pero ella que yace aquí no nos pedirá aceite;
 Aceite para su pelo, ya no lo querrá.

 Nunca más usará un fuego.
 Adonde ella va, los fuegos no existen.
 Ya que va con las mujeres, las mujeres muertas.
 ¡Ah, las mujeres no pueden hacer fuegos!
 Fruta hay suficiente y semillas de hierbas,
 Pero ningún pájaro ni bestia en el cielo de las mujeres.





 LOS NARRINGERI (SUR DE AUSTRALIA)

 CANTO: EL TREN DE LA VÍA FÉRREA

 Ves el humo en Kapunda
 El vapor jadea regularmente,
 De un vistazo, parece escarcha,
 Corre como el agua que corre,
 Sopla como el chorro de una ballena.



 LOS MURRING (SURESTE DE AUSTRALIA)

 CANTO DE UMBARA*

 Zozobrando yo golpeando yo
 el viento sopla   fuerte  el mar  muy extendido
 entre  golpeando   pegando fuerte   golpeando
 yo   llego corriendo   yo    golpeando


 * Umbara, un Murring, componía sus canciones mientras
andaba a los tumbos entre las olas con su barca.
  


  LOS LORITJA (AUSTRALIA CENTRAL)

  CANTO SAGRADO DEL CULTO DEL JACKANGURO*

 El jackanguro, el jackanguro
 Tiene alas de pájaro, tiene alas de pájaro.

 El jackanguro tiene una cresta,
 El jackanguro tiene alas de pájaro.

 El jackanguro con su cresta lloraba añorando una vagina,
 El jackanguro, el jackanguro.

 Ah, jackanguro, quédate quieto,
 Para de silbar.

 El jackanguro se sienta ahí,
 Habiendo silbado con los demás.

 El jackanguro se sienta ahí,
 Después de silbar, se voló.

 Voló lejos en el aire, muy lejos,
 Después de silbar, se voló.

 El pájaro jackanguro vino volando,
 Voló en la dirección del sol.

 Estoy sentado en la buena higuera, yo, el jackanguro,
 Pongo mi flecha en el arroja-flechas.

 Él flecha a la lechuza,
 Sus flechas hacen ruido mientras pelean.

 El lagarto negro corre tambaleante,
 No le queda rodilla, no puede correr ahora.

 Se alzó un gran humo,
 El jackanguro está asando el lagarto.


 [*Jackanguro es una traducción literal de 'Jackeroo', un tér-
mino usado por los aborígenes para nombrar a un hombre
blanco que no vive en su comunidad (blanca). Luego los
hombres blancos adoptaron esa nominación para los jóve-
nes aprendices de ovejeros.]






 LOS ARANDA  (AUSTRALIA CENTRAL; DESIERTO
DE SIMPSON; TERRITORIO NORTE)


 CANTO SAGRADO DEL CULTO A LA AVOSETTA*

 Las avosettas están viniendo,
 Muchas avosettas estaán viniendo.

 Las avosettas vienen una después de la otra,
 Las avosettas vienen una después de la otra.

 Las avosettas se zambullen,
 Los gansos tjirkoa se zambullen en el lago.

 Las avosettas vuelan hacia arriba,
 Los gansos tjirkoa del lago vuelan hacia arriba.

 En el lago de sal vuelan hacia arriba,
 Los cormoranes del lago vuelan hacia arriba.

 Las avosettas son flacas.
 Las avosettas son flacas.

 Se paran sobre piernas largas,
 Las avosettas se paran ahí.

 Las avosettas ven el océano,
 Haciéndose sombra con sus manos, ven el océano.

 Las avosettas ven el océano,
 Ven este anchísimo océano.

 Las avosettas ven el océano,
 Ven las olas verdes del océano.

 Las avosettas vuelan sobre las colinas del océano,
 Las avosettas vuelan sobre las colinas del océano.

 Las avosettas se zambullen en lo mojado,
 Las avosettas juegan al pilla pilla.

 Las avosettas mueven rápido los huesos del hombro,
 Mueven rápido sus alas y sus colas.


 [*La avosettas son aves zancudas migratorias.]


 [Los cantos de los Aranda muy a menudo están dedica-
dos a diversos animales, ya que se trata de una cultura to-
temica. Eso los convierte en avezados observadores de los
animales que los representan.]


 CANTO DEL CLAN DEL UALABÍ

 Mastican con sus dientes
 Estas semillas de acacia.

 Un viento frío corre a través
 De los matorrales de hierbas y cañas.

 Las acacias tienen capullos blancos.
 Los ualabis están vestidos con capullos blancos.

 Tienen el lomo arqueado,
 con su pelo enhiesto marchan
 con el lomo arqueado.





 ABORÍGENES DE LA TIERRA DE ARNHEM

 CANTO DE PARTIDA Y DE ADIÓS

 La vela mayor se sumerge de lado a lado,
 Mientras la barca se aproxima desde el sur...
 La vela desplegada en el mástil aletea en el viento,
 Se yergue y aletea, mientras la barca avanza.
 El viento empuja la vela arriba en el mástil,
 Y la cabeza del mástil se mueve, sumergiéndose de lado
                                     [a lado.
 La vela en el mástil aletea, bailando, y "habla" en el viento...

  
  CANTO DE DOLOR

 El fuego está ardiendo en Birginbirgin y en Gamwardla
                     [y en Nuga,
 Quemando al ualabí y al canguro.
 Ah, hija mía, hermano, sobrino, nieto, primos,
 Vinimos aquí desde nuestro hogar, hija mía, mi nieto.
 Viajamos y hasta acá vinimos,
 Vinimos a este lugar hostil, hija mía, mi nieto.
 ¡Mi bebé murió aquí!
 Los dos vinimos acá con nuestra criatura, aquí encontramos
                      [enfermedad.
 Mi tierra está muy lejos, acá vinimos,
 Viajando de lugar en lugar, hermano mío, el hijo de mi 
                      [hermano.
 Llorando lo transporté enfermo.
 ¿Quién está mirando y observando mientras padre llora?
 ¡Ah, hija mía, mi hija, mi nieto!

 [El ualabí es un marsupial, en realidad un pequeño can-
guro, que no alcanza el tamaño de este último.]




 BIBLIOGRAFÍA

 Willard Trask. The Unwritten Song. Poetry of the Primitive
and Traditional Peoples of the World. Volume I. The Mac-
Millan Co., 1966.
 Denys Thompson. Distant Voices. Poetry of the Preliterate.
Heinemann, 1978.
 C.W. Bowra. Primitive Song. Mentor, 1962.
 Charles P. Mountford y Ainslie Roberts. The First Sunrise.
Australian Aboriginal Myths. Rigby, 1971.
 Ronald M. Berndt. Three Faces of Love. Traditional Abo-
riginal song-poetry. Nelson, 1976.
 Ronald M. Berndt. Love Songs of Anrhem Land. Nelson,
1976.
 T.G.H. Strehlow. Songs of Central Australia. Angus and
Robertson, 1971. (Inhallable)

  


Y un detalle anecdótico-simbólico: una moneda, nada menos,
¿qué elemento puede haber más simbólico que ése? Una cara
de la moneda incorpora, al fin, al aborigen australiano. La
otra celebra que la Reina Elizabeth II cumple 50 años de rei-
nado ¡En Gran Bretaña!
  

viernes, 22 de noviembre de 2019

CULTURAS ORIGINARIAS: LOS KAREN DE MYANMAR

 CANCIÓN DE UNA BANDA DE GUERRA QUE
PARTE (Los KAREN)

 Voy a la guerra. Soy enviado.
 Voy a pelear. Soy enviado.
 Vísteme con una pechera de hierro.
 Dame el escudo de hierro.
 Soy débil. Que pueda obtener vigor.

 Voy con una hueste de hombres.
 Alcanzaremos los escalones de la casa
 Y dispararemos mosquetes y gritaremos fuerte.
 Los hombres vendrán con esposa e hijos.
 Levanta la lanza y desenvaina la espada.
 Conmueve el cuello y atraviesa el flanco.
 La sangre mana púrpura.

 El gran halcón vuela sobre la casa.
 Cae sobre el gallo rojo del jefe.
 Toma a su presa cerca del último escalón.
 Luego mata también al gallo blanco del jefe,
 Y alza vuelo, el gran halcón,
 Dejando atrás al jefe que llora.




  Existen varios grupos étnicos minoritarios en la antigua
Birmania. Los más numerosos son los pertenecientes a las
etnias Bamars y Shans. Los Karen o Kayin, constituyen la
tercera etnia en términos de población (el 7% de la pobla-
ción total de Myanmar, que es de alrededor de 50 millones).
Viven -en conflicto- en el sur y el sureste del país, y tam-
bién una parte de los Karen habitan la zona fronteriza de
Tailandia. Hablan en 3 variedades, como mínimo, de una
lengua sino-tibetana. Se puede saber más acerca de su vida
actual en su sitio: KHRG.org.

 W.S. Merwin reunió varios dichos tradicionales de la región
que antes se llamaba "Burma". Son muy bonitos.

  No puedes afilarlo
  Una vez que está podrido

  *

  Uno de los sueños
  del tonto

  *

  Ningún árbol
  gobierna a un arbusto

  *

  Ciego
  no temeroso
  de ver fantasmas

  *

  Hablándole a un pez
  acerca del agua

  *

  Sin arroz
  arréglate con porotos
  Sin cerebro
  alístate en el ejército

  *

  Pareja labios de liebre
  soplando sobre su fuego

  *

  Trata de apagar un incendio
  Y atraerás al viento

  *

  Demasiado sucio para comerlo
  Demasiado tentador para tirarlo

  *

  Fue cuando íbamos ganando
  Que se rompió el remo

  
  FUENTES

  El texto de los Karen proviene de Willard Trask: Poetry
of the Primitive and Traditional Peoples of the World.
The MacMillan Co., 1966.
  Las Figuras, de W.S. Merwin: The Asian Translations.
Copper Canyon Press, 1998.

Versión del inglés: Robert R. Rivas (c)

jueves, 7 de noviembre de 2019

LA POESÍA DE HENRIK NORDBRANDT

  


  LA AGENDA

 No sé qué hacer:
 la mitad de los nombres de mi agenda
 están bloqueados por una cruz invisible
 y las llaves en mis bolsillos pertenecen a cerraduras
 que hace rato han sido cambiadas.

 Tengo que compartir mis febriles noches 
 con cada una de las casas en las que viví.
 Por la mañana unos extraños me llevan a mi
 casa en la tierra-de-nadie.

 Me recargo a mí mismo como un imán
 que se vuelve loco cuando cae la oscuridad:
 todo y todos quieren aferrarse a mí
 sólo para morir cuando la corriente se apaga.

 Mi tiempo es como el tiempo que podemos leer
 en un reloj heredado
 y no me animo a comprar uno nuevo.



 LA CASA DE MI ABUELO

 La tormenta hace temblar la casa
 pero los viejos ejemplares de Mecánica Popular
 de mi abuelo yacen firmes en su lugar
 polvorientas, descoloridas y amarillentas
 y llenas de fotos
 de sensacionales cosas mecánicas
 pasadas de moda ya hace veinte años.
 -Si yo abriera las puertas de la casa
 se volarían en todas las direcciones.

 En cambio pongo mi oído contra la pared
 donde descansan los clavos oxidados de mi abuelo
 en madera que ya eran viejas 
 cuando él la compró.
 Y a través de las pausas de la tormenta
 lo oigo manejando a través de los caminos
en un enorme auto Americano
 cuyo motor suena mejor y mejor
 cada vez que se detiene
 lo repara y lo arranca de nuevo.



 De EL TEMBLOR DE LA MANO EN NOVIEMBRE

      3
 Cuando el sol por fin brilla en noviembre
 brilla tan poderosamente
 que hasta los ciegos están sorprendidos
 oyendo el estrépito de sus sombras

      4
 Una buena tierra donde morir, ésta:
 una carpa sobre una planicie interminable,
 la carpa abierta a las cuatro esquinas del mundo.
 No puedes pensar más allá de viento y estrellas.

      16
 ¡Por el amor de Dios no te establezcas en una ciudad!
 Cada ciudad tiene su cementerio.
 Constrúyete una casa de madera sobre una meseta plana
 y pídele a tu Señor un buen golpe de rayo.

      43
  Noviembre es por cierto el mes de la oscuridad.
  Cuando por fin sale el sol
  se parece a la sonrisa de un dictador
  cuando elogia la paz en su país.

      44
  Debajo de la oscuridad de noviembre yace la tierra.
  Debajo de la tierra yacen los muertos.
  Mientras la tierra yace, algunos de ellos carecen de cabeza
  y en ese sentido semejan a los gobernantes de la tierra.

       45
  Esta calavera nació en algún momento de una mujer.
  Pero su portador la ha moldeado, así como es.
  A través de las cavidades oculares vacías todavía puedes
                                                                                [ver
  la voluntad que la mantuvo erguida cuando la espada del
                                                   [verdugo giró.

         51
  Él, sentado esperando la muerte, ése soy yo.
  Él, que no puede creer en la muerte, ése soy yo.
  Él, que ha vivido hasta ahora, ése soy yo.
  Él, que no puede creer que ha vivido, ése soy yo.

          65
  Mis palabras son fortuitas. No símbolos.
  Sin embargo de cuando en cuando reconozco algo
  como el contorno de un pescado sacado a la tierra
  en un campamento militar romano en Bretaña.


 Henrik Nordbrandt, como cualquiera puede comprobar
aunque sea leyendo estos tres poemas, es un notable poe-
ta. Nació en Dinamarca en 1945, y ha vivido durante unos
cuantos años en el sur de Europa, en Turquía y en Grecia.
Ha recibido muchos premios, por supuesto, incluyendo el
que se conoce como "el pequeño Nobel". Hay varios libros
suyos traducidos al castellano. No dudo en decir que es uno
de los mayores poetas vivos.
 Escribió los noventa epigramas de El temblor de la mano 
en noviembre, en el término de un mes, en el año 1986.
Puentes de sueños es una obra que transcribe experiencias
oníricas de Nordbrandt, sin retoques ni corrección alguna.
3 X Nordbrandt es la suma de tres obras escritas a su regre-
so a Dinamarca. También se han publicado en castellano
Nuestro amor es como Bizancio, y La ciudad de los cons-
tructores de violines.

Fuente

Modern Poetry in Translation. N° 18. European Voices, 
2001.


Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)