sábado, 25 de julio de 2020

UNA SERIE BREVE

 ¿Ligados entre sí?
 ¿Ligados aunque sea consigo?
 Se buscan relaciones, conexiones, lazos.

 Lo suelto

 Lo suelta

 LEER TIEMPO

 Leí unos poemas antes de empezar a trabajar:
 Seamus Heaney, Viendo visiones,
 Breyten Breitenbach, Los sueños son también heridas,
 Alastair Reid, Mi padre, agonizante.

 Ese tiempo entre, o antes de
   que es otra clase de tiempo
   que el tiempo "común".
   Saborizado.
   Tiempo robado -escurrido- al tiempo.

 El tiempo sin arneses
   suelto
 como un caballo sin corral
 tan suelto
 que se ha ido, en realidad,
 no hay nada/nadie ahí.

 En cambio este otro tiempo
  el del corral, sí,
  es vigoroso
    recorre al trote o al galope
    la distancia del deseo

 ¿La barrera del corral hace a la pradera
  más deseable para el caballo?



  UN CHICO

 Era un chico
 ¿Cuántos...?
 Dejemos de lado
      calcular lo incalculable
 Mirémoslo jugar
 está jugando
 Estamos en pleno juego
 Quiere decir, quiero decir,
  que todo está en juego
   en pleno juego
 Ahora arroja la cortapluma
   dentro del rectángulo en la tierra
 Clava
 Tira la línea oblicua 
    desde ese punto
     tratando de ganar el mayor terreno posible
 Es su territorio*
 Saber que contará con eso
  (para 'vivir')
  aunque no sabe 
  qué quiere decir
  -todavía- 'vivir'.
 ¿Llegará a saberlo?
 Imposible predecirlo 
  'a ciencia cierta'
  como suele decirse
 Tal vez la muerte
  le revele alguna clave oculta
 Tal vez para entonces haya
   aprendido algo
  -básico, seguramente-
  acerca de ese tipo de
  claves
 Entretanto...
  reina en él,
  como en todos los otros-
   pero minucias de noción acerca
    de qué o quiénes son los otros-
 reina en él,
  la ausencia.


 * Pero ahora es el turno 
      del otro.
   Esa es la única clase de estabilidad disponible:
   los turnos, las reglas.
   ¿Lo sabrá?
   ¿Puede saberlo sin saber qué es saber?
   Lo que es es solo lo que se va
     haciendo
   Y deshaciendo en el movimiento
     siguiente
   Están él y el otro, dos cuerpos
      (y los demás otros, en una especie
        de niebla)
   Es una tarde, después del colegio.
   Del pequeño trozo de tierra
     brotan ejércitos
       de mañanas

   Pero él, en ese momento,
     solo mira su porción de territorio
     su 'propiedad transitoria'
     en este mundo
     en el que por ninguna circunstancia
     se lo dice algo adentro
     debe perder pie

   La tarde pasa 
      y no regresa
   Es de algo muy parecido al aire
  
   ¡El aire es un gas inimitable!




   GALPÓN

  Decían que guardaban ahí un dirigible
  Alemania era una referencia fuerte 
     en esos años, todavía
  Pero debía estar desinflado
  Se decía que buscaban voluntarios (pibes)
    para volver a inflar el dirigible
  Decían.
  Pero seguro que era a soplidos
  pasábamos de largo
  Aunque...



   ROLLOS Y CARRETELES

  Ya de chico había extenuado
     su pereza
  Ya no le quedaba
  ¿Quién sabe cuántos carreteles
   de las más diversas especies
   constituían todo nuestro caudal?
  ¿Incluyendo el largo de la vida?
  Y cuántos de ellos, tempranamente,
    ya no tenían cuerda alguna
    y giraban vacíos
    mientras nosotros, 
    que no teníamos acceso a la caja
    en la que se guardaban todos esos
    aparatos
    andábamos por ahí,
    ignorando reservas y existencias.



   CONSTRUIR CRISÁLIDA

  es un construir crisálida
  con los materiales
  que nos aporta el mundo
  de los otros
  nuestra mente se teje
  y al mismo tiempo teje
  y al mismo tiempo
  pero más en el fondo
  se trata
  de grandes y pequeños
  desarraigos.


jueves, 23 de julio de 2020

LA SUGESTIVA POESÍA DE YVONNE CAROUTCH

  



 No he encontrado traducciones al castellano de la poesía
de Yvonne. Nació en París en 1937 (tiene 83 años), de pa-
dres mongoles. Viajó mucho por Europa, América Latina,
Turquía, la ex Unión Soviética, Oriente Medio y Extremo,
y vivió durante cierto tiempo en Venecia, donde tradujo la
poesía de Dino Campana, Montale y Ungaretti. Su primer
gran reconocimiento lo obtuvo en 1954, cuando su primer
libro de poesía compitió con Bonjour tristesse de Francois
Sagan, como uno de los dos eventos literarios del año. En
1974 recibió el premio Jean Cocteau por La voie du couer 
de verre. También ha escrito teatro, novelas y cuentos.
  Su poesía, plagada de símbolos misteriosos, sólo tiene un
aire surreal. Son escenas que estaríamos tentados de situar
entre lo onírico y lo real más profundo. 


  La noche se abre como una almendra
  El sol estalla en las paredes
  Estrellas de carne saludable
  cuelgan de nuestros torsos
  Heridas perforan la arena
  El pasto salvaje de nuestra mirada
  desciende hasta el corazón
  Pero en nuestra sangre conservamos
  el olor de la lluvia en un bosque
  En nuestras frías camas nos dedicamos
  a la interminable caída de  los silencios.

  *
  Niño de sombra y silencio
  yaces en grandes camas
  de ortigas silvestres y menta
  Soñaste sobre el inmenso río
  devorado por la llama de la luna
  Tus manos fluyeron en el viento
  de océanos y bosques
  Dónde están perdidas tus noches angel
  Crepúsculo Escucha a la sangre demasiado pesada
  palpitando en las fundiciones de acero
  Sientes el temor entrando en ti
  como un cuchillo en tu pecho
  Tú pasas a través de nuestras tierras
  barco perdido en las nieblas
  No ves brillar el sol
  como la primera mañana en la tierra

  *
  Cuando somos dos soles ebrios
  en la quietud de las higueras
  cuando la húmeda noche se desmorona lejos
  sobre ciudades muertas
  cuando oímos
  el grito compacto de semillas ocultas
  bajo el espesor de la tierra
  haremos un gran fuego de menta 
  para anunciar la boda
  de las oscuras almas de los ríos
  y nuestras múltiples ansias

 *

  Vengo a vos con los vértigos de la fuente
  anestesiados en roca
  Parándome frente a la muerte enredada en los pastos
  penetramos en un imperio sin contornos
  bien abiertos a nuestra desproporción
  El silencio contiene el aliento
  en medio de un viendo inmóvil
  y las revueltas de los espejos
  Altos muros pacientemente conquistados por nuestros ritos
  vigilan sobre nuestros movimientos
  Somos estrellas monótonas
  pasmados insectos en mundos de plumas

  *

  La rama de los bosques se alza
  detrás del remolino del follaje
  Gente fantasmal gravita debajo de la corteza
  acomete tus castillos de nuez moscada
  Espina sublime plantada en tiempo escarlata
  Talón alado de arcano estrellado
  Casa de azufre y mercurio
  sostenida en un hechizo por una pluma
  aumentada por ese peso
  en las balanzas de los sueños
  La lógica en este triple estadio
  de esta comunión sangrante

  Hizo rotar a la blanca rosa de los vientos
  Nada puede ensombrecer
  una retina incorruptible





  FUENTE

  Aliki Barnstone y Tony Barnstone. A Book of Women Poets 
from Antiquity to Now. Schoken Books, 1992.

Las versiones del inglés son de Robert R. Rivas (c)






miércoles, 15 de julio de 2020

POETAS JAPONESAS DEL SIGLO VII AL XIII

  


  Si algo distingue a la poesía japonesa de la de otros luga-
res geográficos o históricos, es la trascendente participación
de las mujeres, tanto en su tradición como en sus innovacio-
nes. Durante el período más rico de la poesía japonesa, el
Heian (980-1113), se destacaron particularmente varias
mujeres: Murasaki Shikibu, considerada la 'inventora' de la 
novela, Sei Shonagon, Ise Tayü (la sacerdotisa de Ise), Aka-
some Emon y mi preferida, Izumi Shikibu (sin vínculo san-
guíneo con Murasaki). Por cierto, todo esto ocurría en la Cor-
te, y estas mujeres o bien pertenecían a la nobleza o bien eran cortesanas. Ellas participaron activamente del inicio del gran movimiento que es la poesía japonesa, con su notable inser-
ción en la sociedad, aunque estuvieran lejos de ser aceptadas 
como iguales por los hombres de su tiempo. Ninguna de ellas 
tenía nombre propio, sino que eran conocidas por sus títulos, 
sus sobrenombres y en ocasiones por derivativos del nombre 
del marido o del padre.

 En el siglo V se introdujo en Japón la escritura china. La poe-
sía de aquellos siglos fue escrita en esa lengua. Los silabarios
japoneses primeros son del siglo IX. El Manyoshû, una de las
grandes antologías, está escrito en una adaptación salvaje y
hoy en día no completamente inteligible de caracteres chinos
a un uso parcialmente fonético llamado Manyogana. Es, por
otro lado, un libro masculino. 
La incorporación de la escritura fonética conocida como hira-
gana, que es la más utilizada por las mujeres -cuya presencia
en las antologías es muy antigua- es la que inicia el desplaza-
miento de los ideogramas, produciendo una suerte de escritu-
ra paralela (a la oficial), que se adecua muy bien a la forma
del tanka. A partir de ahí, se crea una tradición nueva, com-
puesta por tres géneros: las novelas o relatos más extensos,
llamados monogatari; los diarios, llamados nikki, y las mis-
celáneas o zuihitsu, que incorporan a los tankas comentarios 
acerca de los mismos, intercalados con los poemas.


 La poesía clásica, de la cual presentamos hoy unos cuantos 
textos, sigue teniendo una gran popularidad en Japón. 

 El lenguaje japonés, por otra parte, es más cercano en lo es-
tructural al coreano y a otros miembros del grupo Uro-Altai-
co. Se trata de un lenguaje tan fluido que no cabía en los 
moldes habituales del verso. Por siglos, la única forma que
se reveló capaz de contenerlo ha sido el tanka, un poema bre-
ve de 31 sílabas, dispuestas en la forma 5-7-5-7-7.

 Un rasgo notable de la poesía japonesa es que en los últimos
1500 años ha sostenido ciertos temas recurrentes: 
 a) La naturaleza (las estaciones, la luna, el viento, el rocío,
la nieve, los gansos salvajes, las hojas rojas del arce, los ce-
rezos, etc.)
 b) La suave melancolía
 c) El amor que termina o que no es correspondido
 d) Las muestras de transitoriedad de la naturaleza
 e) Los dolores y placeres de la soledad

 Asimismo, esta poesía está caracterizada por la sugerencia,
la elipsis, la brevedad y la pregnancia.

 Desde el punto de vista técnico, hay dos 'secretos' en los
tankas. Uno de ellos se llama MAKURAKOTOBA, o palabra-
almohada: un atributo convencional o un epíteto que habitual-
mente ocupa toda una línea y modifica una palabra (general-
mente la primera) de la línea siguiente. Algunas son tan viejas
que su significado se ha perdido. El gran poeta Hitomaro, se
cree, inventó la mitad de las que usó. La más común de estas
palabras-almohada es ashihiki no en lugar de yama (colinas,
montañas). El significado original de la frase es incierto, pero
se cree que está relacionado con 'cañas' (que son de las llanu-
ras). Pero en la época de la segunda gran colección de poemas
ordenada por los emperadores (la primera es el Manyoshu,
como dijimos, realizada en el siglo VIII), el Kokinshu, del siglo
X, se creó la falsa etimología "arrastrando las piernas" o "dolor
de pies" para sugerir el esfuerzo de trepar una loma.
 La otra convención de esta forma poética, es el KAKEROTOBA 
o palabra-pivote, que cobró importancia a medida que las ante-
riores makurakotoba perdieron la suya. Es mucho más clara en
sus trabajos que la anterior, pero más difícil de traducir (al in-
glés o al castellano). Por ejemplo: fureba, significa tanto "mien-
tras cae la lluvia", como "mientras pasa el tiempo".


 PRINCESA NUKADA (Siglo VII)

 Añorándote,
 amándote, 
 esperándote,
 las persianas de bambú se cerraron
 sólo por el viento de otoño.



EMPERATRIZ JITÔ (615-702)

 Pasan las estrellas.
 Pasa la luna.
 Nubes azules pasan sobre las montañas al norte.
 Pasan los años.

 LA SÚBITA APARICIÓN DE FLORES DE CEREZO

 La primavera ha pasado
 y parece como si hubiese llegado el verano
 Y una tela blanca fuese desplegada para secarse
 en las cuestas del Monte Perfume Celestial



 OTOMO NO SAKANOE NO IRATSUME (siglo VIII)

 Mi amor me hiere porque tu no puedes conocerlo-
 Amor como el lirio de una doncella,
 floreciendo en los matorrales de un páramo.



YOSAMI, Esposa de HITOMARO (siglo VIII)

 No volveremos a vernos cara a cara.
 Rezo porque las nubes se alcen sobre el Río de Piedra
 Para que siempre pueda verlo en mi recuerdo.



 LA DAMA KII (siglo VIII)

 Conozco la reputación 
 de las formas relajadas
 de la playa de Takashi.
 No me acercaré a ellas,
 porque de seguro me mojaría las mangas.



 LA DAMA KASA NO IRATSUME (siglo VIII)

 Los Dioses del cielo son irracionales.
 Así que puedo morir sin llegar a conocerte,
 siendo que te amo tanto.



  ONO NO KOMACHI (siglo IX)

 Me quedé dormida pensando en él,
 y vino a mí.
 Si hubiese sabido que era sólo un sueño
 no me habría despertado nunca.



 LA DAMA ISE (s. IX-X)

 ¿Es tu orden
 que debemos atravesar esta vida,
 sin volver a encontrarnos,
 aún por el espacio tan breve como los nódulos
 de las cañas de Naniwa?



 SHIROME (s. X)

 Si tan solo estuviese segura
 de que podría vivir tanto como quisiera,
 no lloraría
 al alejarme de vos.



 LA DAMA UKON (s. X)

 He sido olvidada.
 No me importa de mí misma,
 pero tengo pena de él
 por las promesas que juró
 y su vida renegada.



 MURASAKI SHIKIBU (974-1031)

 Esta vida no te causaría tristeza
 si la pensaras como
 las flores de cerezo de la montaña
 que brotan y se disipan en un día.



 AKAZOME EMON (?-1027)

 Yo, que podo mis tristezas
 como un talador,
 debería pasar mi vida en las montañas.
 ¿Por qué todavía añoro
 el mundo flotante?



SEI SHONAGON (s. X)

 Dado que nuestras relaciones 
 son como el desmoronamiento
 del Monte Imo y del Monte Se,
 ellos, como el Río Yoshino
 en ese desfiladero
 nunca volverán a fluir con suavidad.



 La madre de MICHITSUMA (s. X)

 ¿Ha concluido nuestro amor?
 Si tan solo pudiese preguntarle a tu fantasma
 reflejado en la superficie 
 del estanque que construimos
 como un símbolo de nuestro amor-
 pero su superficie está cubierta de ovas.



 DAINI NO SANMI (La hija de Murasaki) (s. X-XI)

 Desde el Monte Arima,
 sobre las plantas de bambú de Ina,
 el viento sopla haciendo crujir las hojas.
 ¿Cómo podré olvidarlo alguna vez?



 IZUMI SHIKIBU (s. XI)

 Pronto dejaré de ser.
 Cuando esté más allá de este mundo,
 ¿puedo tener el recuerdo
 de sólo un encuentro más?



  ISE TAYÛ (s. XI)

 Ya es tarde esta noche
 para nuestro encuentro,
 pero es melancólico no detenerse
 en el vado de Saho
 para oír lamentarse a los chorlitos.



 LA DAMA SAGAMI (s. XI)

 No hay noche 
 en la que no destellen los relámpagos,
 ¿pero dónde está ahora el espejismo
 que llegué a entrever por un instante?



 LA DAMA SUWÔ (s. XI-XII)

 Apoyada mi cabeza en tu brazo
 sólo durante el sueño de una noche de primavera,
 me he convertido en sujeto de chismorreos
 aunque nada haya pasado.



  LA PRINCESA SHIKISHI (?-1201)

 Dormí en el pasado,
 que nunca regresará,
 como si fuese el presente.
 Alrededor de mi almohada en mis sueños
 flotaba el perfume de las flores de naranjo,
 como la fragancia de las mangas
 del hombre que se ha ido.



 KENREI MON-IN UKYÔ DAIBU (s. XII)

 Las hojas del arbusto de trébol susurran en el viento.
 Yo, que no soy una hoja,
 te miré sin un sonido.
 Tal vez pensaste que no te presté atención.



GIÔ (s. XII)

 El pasto que brota esperando la primavera,
 y el pasto que comienza a marchitarse, fueron una vez 
                    el mismo
 pasto silvestre del brezal.
 Más tarde o más temprano
 seguramente se encontrarán con el otoño
 y terminarán en la temporada del hastío.



 YOKOBUE (s. XII)

 ¿Cómo puedo quejarme
 de que te hayas afeitado el pelo?
 Desde que nunca más podré
 tirar de las fibras de tu corazón
 como un arco de madera de catalpa,
 me he convertido en una monja
 siguiendo tu Camino.



 SHIZUKA (La amante bailarina de Yoshitsune) (s. XII)

 Cómo añoro al hombre que ascendió al Monte Yoshino
 atravesando la nieve blanca
 que yacía espesa sobre sus alturas.



 LA DAMA HORIKAWA (s. XII)

 ¿Cuánto durará?
 No conozco
 su corazón.
 Esta mañana mis pensamientos están tan enredados
            con la ansiedad
 como mi pelo negro.



La HIJA de MINAMOTO NO TOSHITAKA (s. XII)

 ¿Por la ventura de una noche de un poco de sueño
 junto a la bahía Naniwa,
 debo vivir añorándolo,
 agotando mi carne?



 LA HIJA DE SHUNZEI (1171?-1252?)

 ¿Cómo podría culpar a las flores del cerezo
 por rechazar este mundo flotante
 y yéndose sin rumbo con el llamado del viento?



 ABUTSU-NI (1209-1283)

 Quién sabe
 que en lo profundo del barranco
 de la montaña de mi oculto corazón
 una luciérnaga de mi amor está en llamas.



 OKAYEME, una joven de Buzen  (Del Manyoshû)

 En el crepúsculo
 Es difícil ver el camino.
 Espera hasta el amanecer
 Para que pueda verte marchar.



 LA DAMA SONO NO OMI IKUHA (Fechas desconocidas)
   
 Todos me dicen
 Que mi pelo está demasiado largo
 Lo dejo
 Como tú lo viste la última vez
 Desordenado por tus manos.



 LA EMPERATRIZ EIFUKU (1283-1342)

 Nos vestimos el uno al otro
 Apurándonos para despedirnos
 En lo profundo de la noche.
 Nuestros soñolientos muslos se tocaron y 
 Fuimos sorprendidos en la cama por el amanecer.






FUENTES






 Kenneth Rexroth and Ikuko Atsumi. The Burning Heart. Wo-
men Poets of Japan. The Seaburry Press, 1977.




 Kenneth Rexroth. One Hundred Poems from the Japanese.
New Directions, 1964.




 Kenneth Rexroth. One Hundred More Poems from the Japa-
nese. New Directions, 1976.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


domingo, 5 de julio de 2020

POEMAS DE LA ALBANESA LULJETA LLESHANAKU





 EL DESPERTAR DEL EREMITA

 Todas las ideas se me escapan

 una por una, se deslizan secretamente
 como testigos de un crimen político.

 Cuando se arrastran de vuelta, lentitud-de-tortuga
 el aire tiembla nerviosamente en su silla de ruedas
 y yo me levanto.

 Mi sombra, liberada, vaga
 por el cuarto sobre una cuerda invisible
 gravedad súbita como una mosca muerta
 caída del nido de una araña.

 Todas las ideas se me escapan-
 cuan lejos esta vez no sé decirlo.
 Tal vez aparezcan en una estación de tren en alguna parte
 en un pueblo donde todavía son poco gratas.

 Afuera, la luna presiona contra las colinas
 como la lengua de un profeta contra su paladar.

 Las paredes, protestando,
 devuelven mi voz dos, tres, cuatro veces
 en un eco que se replica horriblemente a sí mismo
 mientras lentamente dentro mío
 se despierta el eremita.



TRAICIONADOS

 Mujer traicionada, como una camisa que ha quedado chica
 como el agujero gastado de un viejo cinturón
 como un cuello almidonado...
 Mujer traicionada, que se despierta de pesadillas
 sintiéndose como una basura en el rincón de un ojo
 como una pava retirada de la cocina
 todavía humeante.

 Sus caderas se balancean rítmicamente
 en un movimiento masticatorio
 mientras se mueve en diagonal a través de la casa.
 ¡Los niños, ah los niños, burbujeando!
 Tarde a la noche, una tapa de aluminio
 sobre un ramito de perejil-
 nervio blando flotando en un caldo frío con sabor a limón.

 Hay un hombre traicionado, también,
 traicionado por ángeles oscuros
 con los hombros cubiertos de helechos.

 Hombres traicionados y mujeres
 aceptan noblemente el destino
 como uno podría aceptar un turbio vaso de agua
 en una parada de descanso a lo largo del camino.
 Traicionados hombres y mujeres
 en un largo viaje.



 AUSENCIA

 La luna
 la nicotina de un beso...

 Una mirada de soslayo
 como el mástil de un barco pirata
 detrás de una isla lejana.



 ESPERANDO UN POEMA

 Estoy esperando un poema,
 algo agreste, ni elaborado ni fuera de control,
 algo imperturbable por las ofensas, un cuervo blanco
 liberado de la oscuridad.

 Las palabras que vienen naturalmente, sin apuntarle a nada,
 una bala sin un blanco,
 tiros de advertencia al cielo
 en tierras recién ocupadas.

 Un poema que brote de mi pecho

 Y hasta que llegue
 escucharé a mis hijos peleando en el cuarto de al lado
 y arrojaré mi mirada a lo largo de la mesa
 a un vaso de leche vacío
 con un trazo de blanco alrededor del borde
 mi cuello envuelto en plata
 una servilleta en un aro servilletero
 esperando que arriben los tardíos invitados...



 LULJETA LLESHANAKU

 Nació en Elbasan, Albania, en 1968. Creció bajo una forma 
de arresto domiciliario y no se le permitió publicar o asistir a
la universidad hasta la caída de la dictadura estalinista de En-
ver Hoxha, en 1991. Lleshanaku y el novelista Ismael Kadaré 
son los escritores más importantes en lengua albanesa. 
 Henry Israeli, que tradujo uno de sus 4 libros de poesía al in-
gles -Fresco, editado por New Directions en 2002-, dijo que
su poesía imagista es "Liviana como una pluma india... puede
fácilmente alcanzar la luna"...

FUENTES

Eliot Weinberger (Ed.) World Beat. International Poetry Now.
New Directions, 2006. A él pertenecen los tres primeros.

Poetry Foundation: "Esperando un poema".

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)

viernes, 3 de julio de 2020

ALGUNOS CANTOS DE AMOR DE LOS INDIOS DE AMÉRICA





 ORACIÓN DE UNA MUJER (ANAMBÉ)*

 ¡Rudá! ¡Rudá!
 ¡Oh tú que moras en los cielos,
 Que amas la lluvia-
 Oh tú que moras en los cielos!
 Haz que suceda que él encuentre poco atractivas
     a todas las demás mujeres.
 Haz que piense en mí,
 Cuando el sol desaparece en el oeste.

* Los Anambé son una tribu ahora extinta del sudeste
del Amazonas. Rudá era el dios del amor, imaginado
como un guerrero que vivía en las nubes. Su función
era generar nostalgia en el corazón de los hombres que
salían a cazar o a guerrear, para que regresaran más tem-
prano a su hogar. Mientras canta esta oración, la mujer
extiende los brazos en la dirección en la que supone se
halla su amado. 



 CANTO (INCAS)*

 En un lugar inaccesible
 dormirás.
 A medianoche
 Yo vendré.

* La versión original de estos versos es una traducción
que hiciera Garcilaso de la Vega. Ha tenido múltiples
versiones desde entonces.



 PARA PONER A DORMIR A LA FAMILIA DE UNA
                    MUJER  (CHEROKEE)*

 ¡Gente, el sueño está viniendo!

 Muy rápido todos ustedes se están entregando.

 La noche está viniendo.

 Sigan a través de la noche: ¡la Luna Oscura ha venido
        solo para vivir en vuestra alma!

* Traducido del cherokee al inglés por J.F. y A.G. Kilpa-
trick. Usada por un hombre para poner a dormir a una mu-
jer deseada y a su familia. La dice 4 veces, y después de
cada vez sopla su aliento hacia la casa de la mujer.
 

 CANTO (QUECHUA)*

 Temprano al alba verde naciente,
 Ah... ¿es tan verde el sauce?
 En los campos verdes,
 Me diste tu amor.

* Estos cantos se llaman huayños, y se usaban acompañando
las danzas. 



 EL CANTO DE UN HOMBRE (CHIPPEWA)*

 Es mi forma y persona lo que me hace grande.
 Escucha la voz de mi canto- es mi voz.
 Me protejo con diversas envolturas.
 Todos tus pensamientos me son conocidos - ¡ruborízate!
 Podría traerte aquí, aunque estuvieras en una isla lejana;
   aunque estuvieras en el otro hemisferio.
 Le hablo a tu corazón desnudo.

* Se trata de una interpretación que hiciera H.R. School-
craft de los pictogramas dibujados sobre cortezas de abe-
dul. Cada línea corresponde a un dibujo.



 HECHIZO MÁGICO PARA TORCER EL CORAZÓN
      DE UNA MUJER  (AREKUNA)*

 Aquí,
 aquí estoy yo,
 un pobre.
 Doy vuelta a esta buena joven mujer,
 hija de los ancianos,
 hacia mí,
 hacia mí mismo,
 hacia mis cejas,
 hacia mi cabeza,
 hacia mis brazos,
 hacia mi pecho,
 hacia mis manos,
 hacia mis piernas,
 hacia mi corazón.
 No dejo nada sin nombrar.

* Los Arekuna son una tribu del este de Venezuela. Tam-
bién llamados Pemon.



 EL CANTO DE UN HOMBRE (KWAKIUTL)*

 ¡Como dolor de fuego desciende por mi cuerpo mi amor
       a vos, mi querida!
 ¡Como el dolor corre por mi cuerpo mi amor por vos, mi
       querida!
 Igual que la enfermedad es mi amor por vos, mi querida.
 Igual que un hervor me duele mi amor por vos, mi querida.
 Igual que el fuego me quema mi amor por vos, mi querida.
 Estoy pensando en lo que me dijiste.
 Estoy pensando en el amor que guardas por mí.
 Tengo miedo de tu amor, mi querida.
 ¡Oh dolor! ¡Oh dolor!
 ¿Oh, adónde va mi amor verdadero, mi querida?
 Oh, dicen que será llevada lejos de aquí. Ella me dejará,
      mi amor verdadero, mi querida.
 Mi cuerpo se siente paralizado por la importancia de lo que
      dije, mi amor verdadero, mi querida.
 Adiós, mi amor verdadero, mi querida.

* Traducido del Kwakiutl, tribu del noroeste de América del
Norte. Entre ellos, los cantos de amor y los de duelo se de-
signan con un sólo término. Los cantos de amor son entona-
dos de un modo que imita el llanto. En los viejos tiempos, 
un grupo de muchachos recorrería las calles del poblado
cantando estas canciones para tentar a las muchachas.



 CANTO DE UNA DANZA (QUECHUA)

 Esa princesa que no puede amar-
 La arrojaremos a las dulces aguas del lago.
 Allí, allí ella aprenderá,
 Bebiendo esas aguas dulces,
 Que yo he de ser deseado,
 Que yo he de ser amado.

 Esa mujer que no puede amar-
 La arrojaremos 
 La arrojaremos al árido campo nevado.
 Allí, allí ella aprenderá,
 Helada por la nieve blanca,
 Que yo he de ser deseado,
 Que yo he de ser amado.

 Esa muchacha que no puede amar-
 La arrastraremos hasta el puente, la arrojaremos en las
         barrosas aguas del río.
 Allí, allí ella aprenderá,
 Bebiendo esas aguas barrosas,
 Que yo he de ser deseado, 
 Que yo he de ser amado.



 CANTO DE DUELO (DAKOTA)*

 ¡Mientras los (hombres) jóvenes pasaban
 Yo lo estaba buscando!
 ¡Me sorprende de nuevo que él no está!
 ¡Es algo a lo que no puedo resignarme!

* Los Dakota son una parte de la gran tribu Sioux





 CANTO DE AUSENCIA*  (KIOWA)

 Tengo un solo amor,
 Ido a algún lugar, un lugar lejano.
 El tiempo se alarga.
 Él está solo y cansado.

 * Un Gomda Daagya: Canto de Viento, solitario como el
viento de la pradera.



  HECHIZO MÁGICO PARA ENCONTRAR A UNA
         MUJER  (AZTECA)*

 Tierra Espejo, un lugar de encuentro.
 Pido por una mujer, canto por una mujer, llorando hacia
               arriba y hacia abajo,
 trayendo a mi ayudante, Xochiquetzal, vestido en una ser-
         piente, con una serpiente en sus caderas, alrededor de
         sus entrañas.
 Ayer, el día anterior, lloré, sollocé.
 Pero este es un verdadero espíritu, verdadero poder.
 ¿Mañana? ¿El día siguiente?
 Hoy.
 Soy yo, el joven guerrero.
 Yo brillo, yo amanezco.
 ¿Venido de ningún lado? ¿Nacido en ningún lado?
 ¡Brotado de la flor de una mujer! ¡Nacido de la flor de una
       mujer!
 Este es espíritu verdadero, poder verdadero.
 ¿La encontraré mañana? ¿El día siguiente?
 Hoy.
 Soy yo, el joven guerrero.
 ¿Soy verdaderamente un guerrero? No de guerra lo soy, sino
       de mujer.

* Xochiquetzal es la diosa del amor. La idea general del can-
to es que el que habla será capaz de atraer a una mujer por-
que él ha nacido de una mujer.



 EL SUEÑO  (ESQUIMAL AMMASSALIK)*

 Anoche soñé contigo.
 Soñé que estabas caminando sobre los guijarros de la playa
 y yo caminaba contigo.
 Anoche soñé contigo.
 Y aunque estaba despierto,
 soñé que te seguía,
 que te quería como a una foca joven,
 que eras deseada por mí
 de la manera que el cazador
 desea a una foca joven
 que se sumerge cuando siente que la siguen.
 Así es como eras deseada
 por mí,
 que soñé contigo.

* Esquimales del este de Groenlandia y oeste de Canadá.



 CANTO  (KWAKIUTL)

 Que yo pudiese ir, mi amor,
   A sentarme junto a vos,
 ¡Junto a vos, mi amor, mi querida!
 Que yo pudiese ir, mi amor,
   Sentado dentro de una nube,
   Adentro de una nube móvil,
   Moviéndome en una nube voladora,
 Para sentarme junto a vos, mi amor, mi querida.



 CANTO DE AMOR EN LA LLUVIA  (HOPI)*

 ¡Las plantas de maíz en la lluvia!
 Muchachas mariposa jugando a perseguirse
  Justo después de la lluvia.
  Mira cómo revolotean
  Encima y a través del maíz.
  Así ellas, cantando, se divierten.

* Un canto ceremonial transformado en canto de cortejo.
Las "muchachas mariposa" evoca no sólo a las mariposas
y abejas de un campo de maíz después de la lluvia, sino 
también a las jóvenes solteras, con su pelo formando un
moño a cada lado de sus cabezas, semejando alas de mari-
posa. Los Indios Papago tienen una canción parecida:
 "Sobre la tierra plana una casa de lluvia cubierta de nubes.
Está ahí, muy blanca. Alas de mariposa andan por ahí.
   Me gusta. Lo he visto todo."





 GUARDANDO UNA MOSCA   (QUECHUA)*

 Estoy guardando una mosca
 con alas de oro,
 guardando una mosca
 con ojos de fuego

 con muerte en sus ojos de fuego,
 muerte
 en sus pelos de oro,
 en sus adorables alas,

 guardándola
 -en una botella verde.
 Nadie sabe si bebe,
 nadie sabe si come.

 Vaga de noche
 como una estrella,
 mata con un explosivo brillo rojo
 en sus ojos de fuego,

 amor en sus ojos de fuego,
 amor que conserva en su corazón,
 su sangre,
 brillando en la noche.

 Insecto de la noche,
 vuela, portadora de la muerte,
 en una botella verde la conservo,
 amándola tanto.

 Pero, por supuesto, por supuesto,
 nadie sabe
 si la dejo beber,
 si la dejo comer. 

* El texto nos resulta extraño, porque desconocemos la su-
cesión de metáforas utilizadas en su construcción. Se trata
de un huayño muy antiguo que se fue renovando a lo largo
de los siglos.





NOTA
Un pequeño recordatorio. Se ha generado un debate acerca
de la conquista de América. Durante cierto tiempo quedó 
claro que se había tratado del mayor genocidio de la histo-
ria de la humanidad. Pero poco a poco se fueron alzando vo-
ces de protesta, en el sentido de que los conquistadores no
habían hecho, después de todo, tanto daño. Algunos se ani-
man a postular -y lo hacen con fuerza- que se trató de un "encuentro de culturas". 
A la idea de un "Descubrimiento de América", ha respondi-
do ya un cacique tradicional de los iroqueses de Onondaga,
llamado Dehatkadons: "No se puede descubrir una tierra ha-
bitada. De lo contrario, yo podría cruzar el Atlántico y "des-
cubrir" Inglaterra."
No todos los muertos entre los habitantes originales de Amé-
rica fueron masacrados ya sea en combate o por simple ase-
sinato masivo de personas indefensas. La gran mayoría murió
como consecuencia de las enfermedades infecciosas que porta-
ban los invasores. Probablemente el nombre más adecuado pa-
ra ese acontecimiento trágico sea "invasión catastrófica" (Ri-
chard Wright). Cuando los conquistadores llegaron a América,
vivían en este extenso continente aproximadamente 100 mi-
llones de nativos americanos, es decir: una quinta parte, más
o menos, de la raza humana. Las diversas pestes traídas en los
barcos desde el Viejo Mundo (sarampión, peste bubónica, fie-
bre amarilla, viruela, cólera y malaria), que no existían en 
América, aniquilaron, para el 1600 a unos 90 millones de per-
sonas. Su equivalente, hoy, para que se capte de alguna mane-
ra la dimensión de dicha masacre, sería de más de un billón
de seres humanos. La mayor mortandad de la historia.
En 1592, Montaigne, una de las mentes más elevadas de la
civilización occidental, conversó con 3 tupinambas cautivos
llevados de Brasil a Francia y exhibidos ante el rey-niño Car-
los IX. Y lo cuenta así: "El Rey habló un rato con ellos; se les
mostró nuestro modo de vida, nuestra magnificencia, y las co-
sas dignas de verse en una bella ciudad. (Yo) les pregunté qué
pensaban de todo esto y qué les había parecido lo más nota-
ble. (Ellos dijeron) que habían advertido entre nosotros algu-
nos hombres atiborrados de toda clase de cosas mientras que
sus otras mitades eran mendigos ante sus puertas, demacra-
dos por el hambre y la pobreza. Les pareció extraño que es-
tas menesterosas mitades tuvieran que sufrir tanta injusticia
y no agarraran a los otros del cuello o incendiaran sus casas".

Ellos vivían en comunidades equitativas, sin un Poder central.
La tierra no les pertenecía: ellos eran invitados en el reino de
la naturaleza, no dueños. Muchos de los grandes conflictos
que condujeron a sucesivas masacres de los indios por parte 
de los colonizadores partieron de esta raíz: los blancos que-
rían la propiedad de las tierras, y los indios no podían ni ce-
derlas ni venderlas, tanto porque ahí reposaban los restos de
sus antepasados, como porque la tierra no les pertenecía. 
En 1978, en el congreso de los Estados Unidos, un indio Che-
rokee habló de esta manera: "En nuestra propia historia, en-
señamos que fuimos creados ahí (en nuestra tierra), lo cual
es más verídico que la verdad antropológica porque fue ahí
donde se nos dio nuestra visión como pueblo cherokee... En
el idioma de mi pueblo... hay una palabra que significa tie-
rra: Eloleh. Esta misma palabra también significa historia, 
cultura y religión. No podemos separar nuestro lugar en la
tierra de nuestras vidas en la tierra, ni de nuestra visión y
significado como pueblo. Desde la infancia se nos enseña
que los animales e incluso los árboles y plantas... son nues-
tros hermanos y hermanas. De modo que cuando hablamos
de tierra no estamos hablando de propiedad, de territorio y
ni siquiera del trozo de tierra sobre el cual están situadas
nuestras moradas y crecen nuestros cultivos. Estamos ha-
blando de algo verdaderamente sagrado."




FUENTES

 John Bierhorst. The Sacred Path. Spells, Prayers & Power 
Songs of the American Indians. Quill, 1984.


 A. L. Soens. I, the Song. Classical Poetry of Native North
America. The University of Utah Press, 1999.



 Ronald Wright. Continentes robados. América vista por los

indios desde 1492. Anaya & Mario Muchnik, 1992.


Las fotos de los "indios" (ellos deploran ser llamados de esa
manera -otra cuestión irresuelta luego de 500 años-) son del
incomparable Edward Curtis (1868-1952), un autodidacta
que fotografió a los nativos americanos (lamentablemente 
sólo al norte del Río Grande) en su hábitat original.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)





  

jueves, 2 de julio de 2020

VEHÍCULOS DEL SUEÑO

             


             Duerme, pero sigue oyendo el chirriar
             de las ruedas de la casamata ambulante
             mientras las chispas que lanza el tranvía
             entre los cables al torcer en la esquina,
             y los silbidos y tintineos y las agonías
             de las ruedas de hierro en lucha continua
             con la tozudez de los rieles
             obliga a los sueños a viajar colgados
             de las manivelas de la despavorida dresina
             y el cartel de la máquina del tren
             que dispara fuegos, vapor y fragores
             anuncia el destino: Futuro Siniestro

             Se despierta aliviado, entre sudores
             y escalofríos diversos: no pueden ser tan obvios
             -apelo a un probable Freud- los sueños.




 NOTA

 Me recuerda que otro viejo (¿reminiscencias del padre?)
-Heidegger- escribió que "Lo sagrado es propiamente lo
tremendo". Pero a continuación agregó esta frase: "Pero 
lo tremendo permanece escondido en la dulzura de un le-
ve abrazo."