jueves, 12 de enero de 2012

UNA LUNA PARA OCHO ISLAS: TANKAS JAPONESES DE 8 SIGLOS



"UNA LUNA PARA OCHO ISLAS: TANKAS JAPONE-
SES DE 8 SIGLOS", es un libro no nato.

Contiene alrededor de 600 poemas (en japonés "wakas")
que van del siglo VII al XV.
Hace unos cuantos años -la situación no ha variado escen-
cialmente- percibí una fuerte inclinación de la tendencia edi-
torial de habla castellana hacia la Poesía China, en desmedro
de la Poesía Japonesa y, dentro de ésta, hacia el haiku, que es
sin duda merecedor de una gran atención por ser una forma
poética original y maravillosa, pero dejando de lado el tanka,
que me parecía también poseedor de una belleza notable.
Entonces -porque yo era así, y porque 'la situación no ha varia-
do escencialmente'- tomé este camino, por lejos mucho menos transitado, y traduje durante varios años, del inglés -la biblio-
grafía es riquísima en ese idioma- varios centenares de tankas.


Los períodos históricos de Japón se denominan según el
lugar en el que residía la capital del Imperio. Nara, hasta el
año 794, Heiano (Kyoto) hasta 1156, cuando por primera vez
los militares copan el gobierno, y Kamakura, período que du-
ra hasta 1338. A su vez, una forma paralela de distinguir los períodos poéticos va a estar marcada por las grandes antolo-
gías que caracterizan cada época. Fundamenalmente el Manyô-
shu, "Colección de una miríada de hojas", realizada a fines del
siglo VIII por Otomo Yakamochi y otros; y el Kokinshû, "Li-
bro de las Estaciones", colección de poemas antiguos y moder-
nos dirigida por Ki no Tsurayuki, Midu Tamamine y otros,
unos 20 libros conteniendo 1111 poemas y realizada por orden Imperial hacia el año 900.
Podríamos hablar de las muchas Antologías Poéticas Impe-
riales, de las características de la Corte, de la mezcla de Bu-
dismo, Shintoísmo, Taoismo y Confucionismo que hay en
sus poetas; de la enorme popularidad de la poesía en esos
tiempos; de los grandes concursos que representaban el ma-
yor desafío posible para sus participantes; del aware, del yu-
gen, de los temas de su poesía; de las características gramati-
cales del idioma japonés, de cómo sus verbos están goberna-
dos tanto por los temas como por los tópicos; de las palabras-almohada (o makurakotoba) y de las palabras-pivote (o kakekotoba); de sus adjetivos "en labor", ya que son tan inde-
pendientes del sustantivo que hasta son conjugados; de que el
tanka se construye con cinco versos, de 5,7,5,7,7 sílabas, así
como el más conocido haiku parece una abreviación máxima,
de 5,7,5 sílabas; o que el período de 784 a 1100, llamado perí-
odo clásico temprano es el más original y rico de la literatura japonesa; o de que en el siglo XI Kyoto ("Ciudad de la Paz"),
era la capital cultural más importante del mundo; o de que en
ese mismo siglo 'de Oro', se produjo el extraordinario fenóme-
no de que las mujeres se igualaron a los hombres en el plano
del prestigio literario, algo que no había ocurrido -ni volvería
a ocurrir hasta fines del siglo XX- en ninguna época o región...
Podríamos contar también la historia de mi relación con el
Maestro Kuwata, y de cómo intenté hacer con él una revisión
de estas versiones que, por provenir del inglés, no me parecie-
ron lo suficientemente legítimas como para publicarse.
Sólo puedo agregar que esta poesía japonesa es TAN bella,
que en muchas casos resiste la doble traducción y aún con-
mueve.
Pero ya pasó mucho tiempo. Vayamos, mejor, a los TANKAS.
Están presentados guardando un orden cronológico.


1
Hacia arriba en dirección a Yamato
Sopla el viento oeste,
Dispersando las nubes;
Aunque separados como estas nubes,
¿He de olvidarte alguna vez?

Emperador NINTOKU (313-399)


2
El sauce
Que crece junto al río-
Mientras fluye el agua,
Se inclina, luego se yergue,
Pero no pierde sus raíces.

Príncipe WOKE (s. V)


3
(En alegría)

En lo alto de la cascada
Que se derrama por las rocas,
Brotes de helecho.
La primavera ha venido.

Príncipe SHIKI (668- 716)


4
(Cuando fue revelada su secreta relación con el Príncipe
Hozumi)
Aunque las palabras de la gente
Son desenfrenadas y el rumor me duele,
Cruzo el río de la mañana que jamás
En mi vida había cruzado.

Princesa TAJIMA (m. en 708)

5
(A Dama Ishikawa)
En el goteante rocío
De la montaña que fatiga los pies
Permanecí esperándote.
Mojándome con el goteante rocío
De la mañana.

Príncipe OTSU (663- 686)


6
(La Dama Ishikawa contesta)
El goteante rocío
De la montaña que fatiga los pies
Donde tú me esperaste,
Mojándote:
Eso me hubiese gustado ser.

La Dama ISHIKAWA (s. VII)


7
La correntada salina
A la boca del río
Refluye hacia el mar:
Con la oscuridad a mis espaldas,
¿Debo partir, dejándole a él atrás?

Emperatriz SAIMEI (s. VII. Poema de duelo ante la muerte
de su nieto Takeru. Pertenece a una serie de 4 poemas.)


8
(Otro de los poemas relacionados con la muerte de su nieto)
Como las espumantes aguas
del Río Asuka,
Moviéndose incesantemente:
Sin descanso
Regresa mi mente a él.

Emperatriz SAIMEI


9
Las estrellas pasan.
La luna pasa.
Nubes azules pasan sobre las montañas
Hacia el Norte.
Los años se deslizan.

Emperatriz JITÔ (645-702)


10
Te esperé
Y suspiré por tí.
Mi persiana
Se conmovía por el roce
De la brisa otoñal.

Princesa NUKADA (s. VII, era considerada la mayor poetisa
de su tiempo.)


11
Mi enredado cabello
No he de cortar:
Tu mano, mi amadísmo,
Lo ha tocado como a una almohada.

ANÓNIMO (Del MANYÔSHU)


12
(Refiriéndose al trueno)
Como ese resplandor y rugido próximo
A las nubes del cielo,
Verlo me aterra,
No verlo me entristece.

ANÓNIMO  (del KOKASHÛ)


13
Ah ¿cuándo terminará esta noche
Y romperá el alba?
Añoro ver los brotes del ciruelo
Que los pájaros desparraman,
Saltando de rama en rama.

ANÓNIMO (Del KOKASHÛ)


14
Mil años, dijiste.
Mientras se derretían nuestros corazones.
Miro la mano que tú sostenías,
Y el dolor es difícil de soportar.

Dama HEGURI (s. VIII)


15
De viaje y solitario
Veo al pie de una colina
El bote pintado con arcilla roja
Bogando hacia el mar abierto.

TAKECHI no KUROHITO (comienzos del s. VIII. Sirvió
en la Corte Imperial de la Emperatriz JITÔ. Sus poemas de
viajes constituyen algunos de los primeros ejemplos de este
género.)


16
Por todo el prado
En el que florecen las rosas amarillas,
Multitudes de violetas se han abierto
Con esta lluvia de primavera.

Princesa TAKATA (s. VIII. Del MANYÔSHU)


17
Las poleas de mis pensamientos de amor
Llenarían siete carruajes-
Carruajes inmensos y de pesadas ruedas.
Así es la carga que llevo
Por propia elección.

Princesa HIROWAKA (s.VIII)


18
La escarcha yace blanca
Sobre el suspendido
Puente de las Urracas.
La noche se ha ido hace rato.

OTOMO no YAKAMOCHI (718-785). Fue General, hombre
de la Corte, Gobernador Provincial y Gran Consejero de Esta-
do.


19
¿Con qué comparar
La vida de este mundo?
La barca de remos
Que en la clara mañana
Se aleja sin dejar rastro.

Monje MANUZEI (Fines del s. VIII)


20
Las coloreadas hojas
Han escondido los senderos
Sobre la montaña de otoño.
¿Cómo puedo encontrar a mi muchacha
Vagando por caminos que no conozco?

KAKINOMOTO JITOMARÔ (ca. 680-700). El mayor
poeta del Manyôshu.


21
Las murmuraciones crecen como hierbas
En el prado de verano
Mi muchacha y yo
Dormimos abrazados.

JITOMARÔ


22
(Su último poema)
Sobre las rocas del monte Kamo
Me encuentro tendido.
Tal vez mi hermana no lo sepa
Y continúe esperándome.

JITOMARÔ


23
Otros pueden olvidarte,
Pero no yo.
Soy visitada
Por tu hermoso
Fantasma.

Emperatriz YAMATOJIME (Com. s. VIII) Era la esposa
del Emperador TENJI y luego de la muerte de su marido en
671, actuó un tiempo como Regente.


24 y 25
(Poemas de guardias fronterizos enviados a la costa Kyûshû
contra una posible invasión desde el continente asiático)

He recibido
La espantosa orden.
Desde mañana
Dormiré con la hierba,
Sin ninguna esposa a mi lado.

MONONOBE AKIMOCHI

Esa esposa mía
Debe amarme mucho:
En el agua que bebo,
Aún, su sombra.
Nunca podría olvidarla.

WAKAYAMA MIMARÔ


26
No sonrías para tí mismo
Como una nube que pasa flotando
A través de una verde montaña.
La gente sabrá que estamos enamorados.

Dama OTOMO no SAKANOE (s. VIII)


27
Ya que no viniste
Para cuando la luna de perla
Llegaba a su cenit,
Tuve que soñar contigo
Para darte el amor que sentía.

Dama OTOMO no SAKANOE


28
Soñé que sostenía
Una espada de doble filo
Contra mi carne.
¿Qué presagia?
Que te veré pronto.

Dama KASA (s. VIII. Amante de Yakamochi)


29
[¿Uno de los poemas más bellos que se hayan escrito?]

Como la perla de rocío
Sobre la hierba de mi jardín
En las sombras de la noche,
Dejaré de ser.

Dama KASA


30
¡Ni siquiera los patos salvajes
Que rastrean la orilla
De la laguna de Karu
Duermen solos
Entre las delicadas malezas del agua!

Princesa KI (s. VIII)


31
He venido con el corazón leve
A arrancar unas violetas.
Luego no pude partir
Y pasé la noche aquí
En el prado de esta primavera.

YAMABE no AKAHITO (s. VIII. Este poema es menciona-
do por Bashô, en su célebre libro de viaje).


32
(Dirigido a una joven)
¿Qué puedo hacer contigo,
Tú que semejas
El laurel en la luna,
Que puedo ver con mis ojos
Pero no tocar con mis manos?

Príncipe NUJARA (S. VIII. El 'laurel que crece en la luna',
es una leyenda de origen chino.)


33
En la profundidad de la montaña,
Hollando las rojas hojas de arce,
Escucho lamentarse al venado
En el pesar del Otoño.

Monje SARUMARU (Vivió antes del s. IX. Era un monje
shintoísta o Tayû.)

34
Mirando a la luna
Me siento triste de mil maneras
Aunque el otoño
No sea sólo mío.

ÔE no CHISATO  (s. VIII)


35
Como el río Minano
Que cae en cascada
Desde lo alto del Tsukuba,
Mi corazón se ha tornado
Agua profunda.

Emperador YOSEI (fines del s.  IX)


36
Cuando el viento sopla
Sobre blancas gotas de rocío
En los campos del otoño,
Las desatadas cuentas
Se esparcen.

FUN'YA no ASAYASU (Com. s. IX)


37
Cuando sople la brisa del este
Envíame, amado ciruelo, tu aroma.
No te olvides de la primavera,
Aunque tu señor no esté contigo.

SUGAVARA MIJIZAME (s. IX. Ministro, poeta tanto en
chino como en japonés. También fue cartógrafo... y enviado
al destierro.)


38
Mi mente está deslumbrada:
¿Viniste a visitarme?
¿O yo a tí?
¿Fue nuestra noche un sueño?
¿Estaba yo durmiendo? ¿O estaba despierta?

La Sacerdotisa del Santuario de Ise (s. IX. Este poema fue
enviado por la Sacerdotisa de Ise a su amante, el afamado
poeta, (pero también amante) Ariwara no Narijira


39
(Respuesta al anterior)
Erro a través de la más negra sombra
De la oscuridad del corazón,
Aturdido.
Tú que conoces el mundo del amor, decide:
¿Es mi amor realidad o sueño?

ARIWARA no NARIJIRA (825-880. Autor del Ise Monoga-
tari, Cuentos de Ise. "La oscuridad del corazón" es la metáfo-
ra budista para el apego a este mundo y en especial para el
amor humano.)

40
Si no existieran
Las flores de cerezo
En este mundo,
¡Qué tranquilos estarían nuestros corazones
En primavera!

ARIWARA no NARIJIRA


41
Saber o no saber-
¿Porqué haríamos
Esta vana distinción?
Extrañar intensamente
Es la señal [faro] luminosa del amor.

MUJER ANONIMA (s. IX. En respuesta al poema de Nari-
jira.)


42
La bata de niebla
Usada por la primavera-
¡Qué delgada la trama:
Por el viento de montaña
Tan prontamente desordenada!

ARIWARA YUKIJIRA (813-893). Era el hermano mayor
de Narijira.


43
El viento ha detenido
La corriente del arroyo de montaña
Tan sólo con una gavilla
De rojas hojas de arce.

JARUMICHI no TSURAKI (m. 920. Fue Gobernador Pro-
vincial)


44
No, el corazón humano
Es incognoscible.
Pero en mi lugar natal
Las flores aún huelen
Igual que siempre.

KI no TSURAYUKI (882-946). Uno de los mayores poetas
de la literatura japonesa, editor principal del Kokinshû. Tam-
bién uno de los mayores calígrafos del Japón. Además, com-
piló el Shinsenwakashû y escribió un diario, el Tosa Nikki.

45
En la palma de mi mano
Un poco de agua -sólo un instante
Reflejada por la luna.
¿Era ella realmente?
Así fue mi paso por este mundo.

KI no TSURAYUKI (Su último poema)


46
Sin duda caerán
Sin haber visto la luz
Del resplandeciente sol
Las coloreadas hojas encerradas entre rocas
Allí en la profundidad de las montañas.

FUJIWARA SEKIO (815-853. Vivió en reclusión. Músico
y calígrafo.


47
A la deriva y sin meta
Ni resistencia, estos frágiles pétalos
Caen flotando
Como la espuma de un arroyo
Y se esfuman.

SUGANO no TAKAYO (Cs. 810)


48
Imperceptible
Se marchita en el mundo
Este corazón humano
Semejante a una flor.

ONO no KOMACHI (834-880. Es la belleza legendaria del
Japón. Uno de los Seis Genios de la Poesía del Kokinshû.


49
Aunque regreso a tí contínuamente
Por los senderos de los sueños,
Aquellas noches de amor
No merecen de tí
Una caricia que me despierte.

ONO no KOMACHI


50
Los pinos de la montaña Tokiwa
Están siempre verdes.
Me pregunto,
¿Reconocerán el otoño
Por el sonido del viento que sopla?

ONO no KOMACHI

51
¿Acaso mi amor es como
Las hierbas escondidas en lo profundo
De las montañas encantadas
Que cada día crecen más frondosas
Y sin embargo nadie las ve?

ONO no YOSHIKI (m. en 902)

52
Aunque estén distantes
Aquellas montañas de la primavera
Alzándose donde la niebla alcanza el cielo,
La fragancia de las flores recién brotadas
deriva hasta aquí con la más leve brisa.

ARIWARA MOTOKATA (Ca. 900. Nieto de Narihira)


53
En un día de primavera
En el que todo está bañado
Alegremente por el sol,
¿Porque caen en cascada los capullos de cerezo?
¿Porqué no desean permanecer?

KI no TOMONORI (s. X. Sobrino de Tsurayuki y su ayudan-
te en la compilación del Kokinshû)


54
El crisantemo blanco
Está disfrazado por la primera helada.
Si quisiera arrancar un pétalo,
Sólo podría encontrarlo por casualidad.

OSHIKOSHI no MITSUNE (Com. s. X)


55
En el amanecer
Cae la blanca nieve
Sobre la aldea de Yoshino
Como la luz
De la luna de la mañana.

SAKANOUE no KOREMORI (s. X)

56
Tanto la dura maleza del bambú
Como los blandos mimbres
Vuelven a crecer cuando se los corta.
¿Porqué es el amor de una mujer
más de lo que un hombre puede soportar?

MINAMOTO no HITOSHI (880-951)

57
(De las Tierras del Este)
Muelo el arroz
Y mis manos están cuarteadas.
Esta noche, mi joven príncipe
Tomando mis manos suspirará.

MUJER ANONIMA


58
Al amanecer
Bajo el parpadeante sol,
Hay tristeza
Mientras nos vestimos
El uno al otro.

ANONIMO del KOKINSHÛ

59
Oscuramente
A través de las nieblas de la mañana
Mis deseos rastrean la barca
Que desaparece de la vista
Bogando silenciosamente tras la isla.

ANONIMO

60
¿A quién, me pregunto,
Pertenecerán sus verdaderos sentimientos:
Esa azucena
Inclinándose con cada brisa
En el prado de otoño?

FUJIWARA TOKIHIRA (m. en 909. Era Ministro.)

61
Suavemente,
En la luz lunar del amanecer,
Un viento barre
Hojas carmesí
Por la ladera de la montaña.

MINAMOTO no SANEAKIRA (910-970


62
El venado en las montañas de pinos,
Donde no hay hojas que caen,
Conoce el advenimiento del otoño
Sólo por el sonido de su propia voz.

ONOKATOMI no YOSHINOBU (Fines s. X. Era Oficial
de la Corte y fue uno de los compiladores de la Antología
Imperial llamada GOSEN SHÛ.)


63
Como un barquero
Cruzando el Estrecho de Yura,
Perdido el timón,
Desconozco el rumbo
De esta travesía del amor.

SONE YOSHITADA (fines s. X. Yura: 'Los Estrechos de la
Buena Razón')


64
Sin sonido alguno
Pero ardiendo de pasión,
La luciérnaga está más triste
Que el quejumbroso insecto.

MINAMOTO SHIGEYUKI (s. X. Biznieto de un Emperador
y uno de los "36 genios poéticos".)


65
Desde que ella partiera
Tan impasible
Como la luna en la mañana,
Nada tan cruel
Como la luz del alba.

MIDU TADAMINE (s. X. Uno de los antólogos del Kokin-
shû y uno de los "36 poetas geniales". Autor del trabajo crí-
tico "Los diez estilos de Poesía Japonesa".)


66
Puedo sentir como crece
La soledad en mi aldea de montaña
Cuando tanto las flores como los ojos
De los hombres han partido.

MINAMOTO no MUNEYUKI (m. en 940. Nieto del Empe-
rador Kwôkô, de la familia Minamoto -una de las dos más
importantes, junto a los Taira, del medioevo japonés.)


67
El verde del pino
Es siempre verde.
Llega la primavera:
El verde del pino
Es aún más verde.

MINAMOTO no MINEYUKI

68
Hierbas y árboles
Mutan sus colores;
Pero para el florecimiento de las olas
En la vasta llanura marina
No adviene ningún otoño.

BUNYA YASUHIDE (mediados del s. X, uno de los "6 ge-
nios poéticos")

69
Que la niebla de primavera
Pareciera multicolor
Se debía simplemente
A que reflejaba los capullos
De las montañas por las que se deslizó.

FUJIWARA OKIKAZE (ca. 900. Renombrado músico.)

70
Ah, el corazón humano
Es incomprensible.
¿Qué razón hay
Para sufrir estas solitarias angustias
Siendo que ambos nos amamos?

KIYOWARA no FUKAYABU (ca. 910. Tenía un puesto
secundario en la Corte.)

71
Si no fuese por la voz
Del ruiseñor,
¿Cómo esta aldea de montaña
Donde la nieve aún no se derrite,
Conocería la primavera?

La Dama NAKATSUKASA (c. 970)

72
Los pétalos del cerezo
De la casa sin dueño
De la llanura de juncos
Seguramente caerán en el viento
Con un corazón complaciente.

HOSHI YEKEI (c. 990)


73
En una noche en que la luna
Brilla tan intensamente
Los pensamientos impronunciados
Del más discreto de los corazones
Se hacen visibles.

ISUMI SHIKIBU (n. 976?)

74
Te esperé con la ansiedad
Con que espero la llegada
De la luna,
Y tú me dejas
Tan serenamente como ella se hunde.

MURASAKI SHIKIBU (973-1014?1025?) Considerada la
inventora de la novela. Escribió el Genji Monogatari.


75
Lejana como la distante China
Está la mente
Que despierta de un sueño
En el corazón
Del otoño.

DAINI no SAMMI (s. XI)


76
Ingrávido,
Puedo seguir viviendo
En el pasajero mundo,
Sin olvidar nunca
Esta luna de medianoche.

El Emperador SANJÔ (s. XI. Reinó 5 años, antes de ser for-
zado a retirarse.)


77
El sonido de las rompientes
En la costa de Takashi;
Mis mangas gastadas y mojadas de lágrimas
Seguramente te probarían
Que yo también seré constante.

La Dama KII (Fines s. XI. Vivió en la Corte del Emperador
Horikawa. Takashi: un lugar en la costa de la provincia de
Izumi.)


78
En la noche
Las hojas de arroz en el jardín
Susurran el misterioso mensaje
Del viento de otoño
A través de mi choza de cañas.

MINAMOTO no TSUNENOBU (m. en 1096. Ministro de
Estado, o Dainagon. Poeta, pintor, músico, calígrafo. "Susu-
rran", como la seda de las Cortes que él había abandonado.)


79
A mi cabaña
Solitaria y cubierta de bardanas
Nadie se acerca,
excepto el otoño.

EGYO (s. XI. El poema alude a un tanka anónimo del Go-
senshû: "Mi cabaña donde crecen las bardanas, tiene las
voces de los insectos del verano, pero ninguna persona se
acerca a visitarme")


80
¿Acaso necesitaba otra manera
De conocer la soledad?
A lo largo de las laderas
Las encinas inclinan sus ramas
Y aún entonces la nieve no cesa de caer.

FUJIWARA KUNIFUSA (Ca. 1080. No hay más datos
acerca de este poeta)


81
No he de morir de amor
Sino que seguiré viviendo, parece:
Un grano de arena
Flotando en la espuma
De la marea que avanza.

ANONIMO (s. XI)


82
Noche de primavera:
Hasta los rayos de luna
Filtrándose por el ciruelo
Próximo a los aleros
Parecen quedar perfumados.

FUJIWARA no SHUNZEI  (1114-1204. Compilador del
Senzaishu, la Séptima Antología Imperial.)

83
¿Acaso volveré a ver esto:
Cazando capullos de cerezo
En el Prado Katano,
El atardecer de la primavera
Y las flores cayendo como nieve?

FUJIWARA no SHUNZEI


84
Uno no puede preguntarle a la soledad
Cómo o dónde comienza.
En la montaña de los cipreses,
Primeras horas de la noche otoñal.

El Monje JAKUREN (Fines del s. XII. Uno de los antólogos
del Shinkokinshû.)

85
Shiga, la capital,
Shiga, la de las olas agitadas,
Yace ahora en ruinas.
Los cerezos en la montaña
Permanecen como antes.

TAIRA TADANORI (1144-1184)


86
Guardián de la Empalizada Suma,
¿Cuántas noches
Te has despertado
Con el grito de los pájaros de la costa
De la Isla de Awaji?

MINAMOTO no KANEMASA (s. XII. Miembro de una es-
tirpe de la nobleza, rivales de los Taira.)

87
Ya han regresado
Las flores a sus semillas
Y las aves a sus antiguos nidos.
Pero ninguno sabe
Adónde se ha ido la primavera.

El Emperador SUTTOKU (s. XII)


88
Puede que viva
Hasta extrañar este tiempo
En el que estoy tan infeliz,
Y recordarlo tiernamente.

FUJIWARA no KIYOSUKE (m. en 1177. Compilaba una An-
tología, la Zoku Shika Shu, que quedó incompleta debido a su
muerte y por eso no figura entre las Antologías Imperiales.)

89
¿Me amará siempre?
No puedo leer su corazón.
Esta mañana mis pensamientos
Están tan desordenados
Como mis negros cabellos.

La Dama HORIKAWA (s. XII)


90
En la aldea montañesa
Me despierta
El viento entre las hojas.
En lo profundo de la noche
Oigo gritar a los venados.

MINAMOTO no MORITADA (s. XII. Oficial de la Guardia
Imperial.)


91
¿De qué cumbres
Provienen estas flores?
Caen en cascada
Sobre mi jardín
Como liberadas de un dique.

Princesa SHIKISHI (m. en 1201, era la tercera hija del Em-
perador Go-Shirakawa (1127-1192). Una de las "Tres Talen-
tosas Mujeres" junto a Kunaikyo y a 'la hija de Shunzei')

92
Por la luz o la oscuridad
Del verde de los campos
Donde jóvenes tallos brotan,
Puede saberse con certeza
Donde la nieve se derritió primero.

KUNAIKYO (m. en 1207. También reconocida como pin-
tora.

93
¿Dónde están los pastos
Que estoy destinado a liar
Para armar una almohada de viajero?
Cualquier punto de detención es un destino,
Entre los brezales, mientras cae la noche.

KAMO no CHOMEI (1153-1216)


94
La manga de mi vestido,
Como una roca en el mar abierto,
Oculta y desconocida para el hombre,
Aún cuando descienda la marea,
Ni por un instante se seca.

La Dama SANUKI (Com. s. XIII)


95
Si tan sólo el mundo
Pudiera permanecer así para siempre:
¡Qué delicadas, las líneas de remolque
De los pequeños pesqueros
Remolcados a lo largo de la costa!

MINAMOTO no SANETOMO (1192-1219. Fue el tercer
Shogun de la Era Kamakura, asesinado por su sobrino.


96
Cuando el guerrero alza el brazo
Para enderezar las flechas en el carcaj,
Fulgura el granizo
De su guante.
La llanura de pasto-bambú de Nasu.

MINAMOTO no SANETOMO


97
Cerca de la cima del Monte Miyoshino
Los vientos de otoño soplan tristeza;
Las aldeanas baten paños de tela*.
Escucho su alegre estrépito,
En esta noche tan fría y clara.

El Consejero MASATSUNE (1170-1221. Hijo de Toshinari,
hermano de Sadaiye, fue uno de los compliladores del Shin-
kokinshû.
*Las batas eran golpeadas con un mazo de madera sobre un
bloque de madera en el otoño. Evoca a la esposa limpiando
las batas de un marido lejos del hogar.


98
Sobre rocas caminé
De montaña en montaña
Sin mirar hacia atrás:
Hasta que a mis espaldas los capullos
Se convirtieron en capas de nubes blancas.

ASUKAI MASATSUNE (1170-1221)


99
Porque la neblina envuelve
La cabaña de hierbas
En que vivo,
Siento como si
Me hubiese disuelto en el cielo.

MYOE (1173-1232. Monje budista del período Kamakura.)


100
Cuántos otoños he pasado
De mil maneras deshecho
Afligiéndome
A solas
Con la luna.

FUJIWARA no TEIKA (1162-1241)

101
Sólo este año
Ha comenzado a florecer:
¿Cómo puede ser, entonces,
Que el perfume del naranjo silvestre*
Sea uno de hace tanto tiempo?

FUJIWARA no IETAKA (1158-1237. Sobrino de Fujiwara
no Teika y uno de los compiladores del Shinkokinshû, en el
que aparecen 43 poemas suyos.)
* Tachibana: conocido por la belleza de sus flores, se creía
que su perfume era un fuerte estimulante de la memoria.


102
Llegado el invierno,
Puede haber algún claro
En las nubes de lluvia,
Pero ningún día pasa
Sin chaparrones de hojas que caen.

FUJIWARA no TAMEIE (1198-1275) Hijo de Teika, llegó
a ser Ministro de la Corte y recopilador de dos Antologías
Imperiales.


103
En Sasanami
Los pinos son tal como fueran
En la Era de los Dioses-
Y también como en los tiempos idos
Es el viento de la bahía.

FUJIWARA no TAMEUJI (1222-1286. Hijo de Fujiwara
no Tameie y nieto de Teika.


104
Ni siquiera por el ratito
Que llevaría contarle a los demás
Que han florecido
Querría dejar mi sitio
Debajo de los cerezos.

YOSHIDA no KENKO (n. en 1283)


105
Aunque el suave brillo
Del sol al atardecer
Relumbra sobre las olas,
La pequeña isla en la distancia
Se hunde suavemente en la penumbra.

KYOGOKU TAMEKANE (1254-1332) Biznieto de Fujiwa-
ra no Teika, dos veces exiliado, compiló el Gyokuyôshû.


106
Hace ya tiempo sin nubes,
Este corazón mío se ha despejado
De su propio acorde-
Es bueno mirar y mirar
Hasta que uno ha absorbido la luna.

La Dama JUSAMI CHIKAKO (ca. 1300) Mezcla del sím-
bolo religioso tradicional, la luna, con la influencia del Zen.

107
En cada casa de familia
Apurados ruidos de gente ocupada:
El inicio del día.
Pero qué sereno es el blanquear del cielo
sobre las colinas.

El Emperador HANAZONO (1297-1348)











2 comentarios:

Ana Muela Sopeña dijo...

Qué blog tan interesasnte. Me encanta.

Te felicito.

Un saludo
Ana

Orlando Granda dijo...

Me gusta el blog. Felicitaciones. He aquí un bello tanka:

Mañana
tal vez
me olvidarás.

Sería bueno, entonces, que muriera
hoy,
mientras todavía me amas.