domingo, 6 de enero de 2019

LOS LIBROS QUE MÁS ME GUSTARON

 Tuve que elegir esa palabra. Es una palabra usurpada por
ciertos medios masivos de "comunicación". Como dice un
filósofo coreano que se ha formado en Alemania, esta es la
época de los "me gusta", sin la opción de "no me gusta".
 Pero usaré este término a pesar de esa forma alienante que
ha cobrado. Porque lo utilizo de otra manera: una manera 
muy amplia. Que engloba desde lo que me gusta un poco,
lo que me afecta profundamente, lo que me emociona, lo
que me cambia la manera de ver el mundo, de pensarme, de
escuchar a los otros, y eso. También incluye aquello que me
ha gustado de una vez y para siempre, los libros que releo sin
cansarme nunca de ellos. Los libros. Es tanto lo que tendría
que decir acerca de los libros que prefiero este ejercicio, con
todo lo que muestra y oculta, sugiere y tienta, a enhebrar una 
serie de pensamientos teóricos tanto acerca de la literatura co-
mo de la lectura. 
 Una lista que se inicia con los que han sido los libros "capi-
tales" en mi vida, aquellos que más me han movido. Luego,
aquellos libros que me han gustado mucho, que me han pro-
porcionado mucho placer. O goce -en el sentido psicoanalí-
co, y siguiendo la división que estableciera Roland Barthes
en "El placer del texto" -¿dónde si no?- entre aquella litera-
tura que es armónica con los modos lógicos o habituales del
pensamiento, llamados del orden del placer, versus aquellos 
que nos desordenan, alteran nuestra lógica, generan una sen-
sación de anomalía, llamados textos del orden del goce.

 Finalmente, una lista de libros que me han gustado de distin-
tas maneras, en distintas épocas de mi vida, sin llegar a esta-
blecerse a lo largo del tiempo. 

 Las listas muestran los huecos, así como los textos mues-
tran lo no dicho. En este caso, lo no leído. O lo que leí y no
me movió. O no lo leí bien. Y así indefinidamente. De mane-
ra que una lista, que parece destinada justamente a definir
alguna cosa, termina siempre fracasando.

 Alguien, no cualquier alguien, decía que una de las mejores
maneras de recrear el pensamiento de un hombre sería recons-
truir su biblioteca. Es muy posible. Sin embargo, esta lista es
una biblioteca dentro de la biblioteca. Algunos de estos ejem-
plares ni siquiera están ya en mi biblioteca. Sólo en el recuer-
do. Lo que es muy difícil de rearmar es la manera en que ese
hombre ha leído esos libros. No siempre la atención o la sen-
sibilidad están en el mismo nivel. Todo es tan variable, que
en este barco que se sacude en las mareas, va, vuelve, gira,
viaja, se pierde, reencuentra, hace puerto, naufraga, cualquier
forma de identidad firme es casi una broma. Si no nos gene-
rase náuseas la divergencia del movimiento del mar-mundo
por una parte, y de los muchos uno-mismo por la otra, nos 
reiríamos con ganas.

 Y también hay que mencionar a Eric Jarosinski, que escri-
be aforismos en Twitter.
 "#ListaDeLecturas
 En primavera: Proust. En París.
 En verano: Kerouac. En la carretera.
 En otoño: Sontag. En Nueva York.
 En invierno: Dostoievski. Con un viento helado. Y un abri-
         go fino."

 Me doy cuenta de que ninguno de estos autores está en mi
lista...


Franz Kafka. Diarios (¿Es el libro más determinante que he
                     leído?) 

Franz Kafka. El castillo.

Franz Kafka. Escritos acerca de sus escritos.

Franz Kafka. Carta al padre y otros escritos.

Franz Kafka. La muralla china y otros relatos.

Franz Kafka. La condena.

Franz Kafka. Consideraciones acerca del pecado, el dolor,
                     la esperanza y el camino verdadero.

Franz Kafka. El proceso.

Franz Kafka. Cartas a sus padres 1923-1924.

Henri Michaux. Poemas 1927-1954. (¿Es el libro más deter-
                    minante que he leído?)

Henri Michaux. La vida en los pliegues.

Henri Michaux. Ecuador.

Henri Michaux. Un bárbaro en Asia.

Henri Michaux. Conocimiento por los abismos.

Henri Michaux. En otros lugares.

Henri Michaux. Darkness moves.

Henri Michaux. La noche se agita/ Plume precedido por
                         Lejano interior.

Henri Michaux. Frente a los cerrojos (seguido de) Puntos
                          de referencia.

Henri Michaux. Emergencias/ Resurgencias.

Ezra Pound. Antología poética. (Edición de Fabril)

W.G. Sebald. Los anillos de Saturno.

W.G. Sebald. Los emigrados.

Robert Walser. Jakob von Gunten.

Valéry Larbaud. Obra completa de A.O. Barnabooth.

Thomas Bernhard. Trastorno.

Fernado Pessoa. Poemas (Edición de Fabril)

Fernando Pessoa. El poeta es un fingidor.

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.

Fernando Pessoa. Poemas de Alberto Caeiro.

Fernado Pessoa. Odas de Ricardo Reis.

Fernado Pessoa. Poemas de Alvaro de Campos. Tomos
                         I, II y III.

Aldo Pellegrini. Antología de la poesía surrealista.


Luego


W.G. Sebald. Austerlitz.

Paul Bowles. El cielo protector.

Paul Bowles. Déjala que caiga.

Paul Bowles. El tiempo de la amistad.

Paul Bowles. Un episodio distante.

Paul Bowles. Cabezas verdes, manos azules.

Flann O'Brien. El tercer policía.

Flann O'Brien. La gente corriente de Irlanda.

Tomas Tranströmer. Deshielo a mediodía.

Tomas Tranströmer. El cielo a medio hacer.

Gena Caponi. Conversations with Paul Bowles.

Russell Lucas. Noches en Mongini's.

Philip Roth. Patrimonio.

Walter Benjamin. Infancia en Berlín hacia 1900.

Andrzej Stasiuk. Camino a Babadag.

Jacques Lacan. Seminario 3: Las psicosis.

Jacques Lacan. Seminario 7. La ética del psicoanálisis.

Jacques Lacan. Seminario 16. De un Otro al otro.

Jacques Lacan. Seminario 20. Aún.
                         El triunfo de la religión.
                         Mi enseñanza.


Viktor Shklovski. Tercera fábrica/ Erase una vez.

Viktor Shklovski. Zoo o cartas de no amor.

Serena Vitale: Shklovsky: Witness to an Era (entrevistas).

Viktor Shklovsky. A Reader.

Antonin Artaud. Van Gogh, el suicidado por la sociedad.

Antonin Artaud. El pesa-nervios.

Antonin Artaud. Cartas a la vidente.

René Daumal. El monte análogo.

Roland Barthes. Fragmentos de un discurso amoroso.

Ezra Pound. Cantares completos.

Ezra Pound. Personae.

Ezra Pound. Primeros poemas 1908-1920.

Ezra Pound. Antología de poemas. (Univ. de Sevilla)

Justin Cartwright. Soñando con los Masais.

Michael Ondaatje. Escrito a mano.

Michael Ondaatje. El viaje de Mina.

Martin Amis. La zona de interés.

Jorge L. Borges. Ficciones.

Jorge L. Borges. El Aleph.

Jorge L. Borges. Otras Inquisiciones.

Lorrie Moore. Como la vida misma.
                        Al pie de la escalera. ("Temía que Sarah fue-
            se una de esas mujeres que en vez de reírse decían
            "qué gracia", que en vez de sonreír decían "es curio-
            so", o que en vez de decir "eres tonta del culo" de-
            cían "bueno, creo que es un poco más complicado 
            que eso".)
                         Hospital de ranas
                         Autoayuda
                         Pájaros de América

Maggie O'Farrell. La extraña desaparición de Esme Lennox.
                (La mejor caracterización que he encontrado de 
                 una persona psicótica)

Jean Rhys. Sonríe, por favor.

Claire Keegan. Tres luces.

Ezra Pound. Las Analectas de Confucio.

Joseph Roth. Viaje a Rusia.

Jospeh Roth Crónicas berlinesas.

Jean Cocteau. Opio. Crónica de una desintoxicación.

Amitav Ghosh. Líneas de sombra.

W.H. Auden. La mano del teñidor.

Paul Bowles. La misa de gallo.

Paul Bowles. La tierra caliente.

Paul Bowles. Memorias de un nómada.

Rudy Kousbroek. El secreto del pasado.

Tillie Olsen. Dime una adivinanza.

Bruno Schulz. Obra completa.

Joy Williams. Cuentos escogidos.

Denis Johnson. Ángeles derrotados.




Luego

Frédéric Beigbeder. 13,99 euros.
                                Socorro, perdón.
                                Windows on the world.

Djuna Barnes. El bosque de la noche.

Agota Kristof. Claus y Lucas.

Herta Müller. El hombre es un gran faisán en el mundo.

Louis-Ferdinand Celine. Viaje al fin de la noche.

Richard Ford. Rock Springs.
                       Francamente, Frank.
                       Pecados sin cuento.
                       Canadá.
                       La última oportunidad.
                       Incendios

Philip Roth. El lamento de Portnoy.

Jon Lee Anderson. La herencia colonial y otras maldiciones.

Kathryn Harrison. La mujer de nieve.

Artur Lundkvist. Journeys in Dream and Imagination.

Michel Surya. Georges Bataille. An Intellectual Biography.

Witold Gombrowicz. Lo humano en busca de lo humano.
                     (Conversaciones con Dominique de Roux)

Giorgio Chirico. Hebdomeros.

Malcolm Lowry. Por el canal de Panamá.

Anton Chejov. Cuaderno de notas.

David Kidd. Historias de Pekín.

Denis Johnson. Sueños de trenes.

Cynan Jones. La tejonera.

Georges Simenon. Carta a mi madre.

Lawrence Durrell. La celda de Próspero.
                              Limones amargos.

Maurice Blanchot. Thomas el oscuro.
                               La sentencia de muerte.
                               El espacio literario.
                               De Kafka a Kafka.

Rainer Maria Rilke. Los apuntes de Malte Laurids Brigge.

Werner Herzog. Conquista de lo inútil.
                           Herzog por Herzog. (Notable repaso de su
                                  filmografía)
                           Del caminar sobre hielo.
                           Manual de supervivencia. (Conversaciones
                             con Hervé Aubron y Emmanuel Burdeau)

Josh Bazell. Burlando a la Parca.

Witold Gombrowicz. Testamento.
                                   Diario (1953-1969)
                                   Bacacay.

Stanislas I. Witkiewickz. Insaciabilidad.
                                         Adiós al otoño.

Russell Lucas. La fábrica de hielo.

Renate Dorrestein. Álbum de familia.

Kazuo Ishiguro. Cuando fuimos huérfanos.

Marguerite Duras. La pasión suspendida.

Marguerite Yourcenar. Alexis, o el tratado del inútil com-
                                bate.

Tom Reiss. El orientalista.

Sandor Marai. Confesiones de un burgués.

Hunter Thompson. Miedo y asco en las Vegas.

Georges Bataille. Mi madre.

Leon Tolstoi. La muerte de Iván Illich.

Chantal Maillard. India.

Alejandra Pizarnik. Obra poética completa.
                                Diarios. 1954-1971.

Michael Ondaatje. Running in the family.

Giorgio Agamben. Lo que queda de Auschwitz.

Jacques-Alain Miller. El ultimísimo Lacan.
                                   Extimidad.

Gerard Pommier. La excepción femenina.

Cornelius Castoriadis. Lo que hace a Grecia. 1. De Homero
                          a Heráclito.

Roland Barthes. El grano de la voz. (Entrevistas)
                           Cómo vivir juntos.
                           La preparación de la novela.
                           Lo neutro.
                           La cámara lúcida.
                           Ensayos críticos.

Dan J. Marlowe. El nombre del juego es muerte. (El mejor
policial que he leído)

Juan Rulfo. Pedro Páramo. 
                   El llano en llamas. (Hace unos cuantos años, pe-
                ro no tantos, estaba parado, solo, en un stand de
                la Feria del Libro. Uno de los mayores escritores
                del siglo, ignorado, esperando en vano que algún 
                lector le pidiera su firma.)

Raymond Carver. Tres rosas amarillas.
                              De qué hablamos cuando hablamos de
                                 amor.
                              Catedral.
                              Principiantes.
                              ¿Quieres hacer el favor de callarte, por
                                    favor?
                              Un sendero nuevo a la cascada.

Harold Brodkey. Esta salvaje oscuridad.

Cormac Mccarthy. La carretera.

Conversations with W.G. Sebald. The emergence of me-
                 mory. (Lynne Sharon Schwartz).

John Cheever. Diarios.
                        Relatos completos.





Luego

Martin Amis. Koba el terrible.

Imre Kertesz. Yo, otro.

Imre Kertesz. Diario de la galera.

Francois Bizot. El portal. Prisionero de los jemeres rojos.

Geoff Dyer. Yoga para los que pasan del yoga.

Geoff Dyer . Arenas blancas. Experiencias del mundo exterior.
                  
Geoff Dyer. Zona.

Geoff Dyer. Amor en Venecia, muerte en Benarés.

Peter Englund. La belleza y el dolor de la batalla. La 1°
                     Guerra Mundial en 227 fragmentos.

Marcel Gauchet. La condición histórica.

Kathryn Harrison. Los pies de la concubina.

Paul Bowles. Palabras ingratas.
                      Desafío a la identidad.

Henri Michaux. El infinito turbulento.

Octavio Paz. Poemas 1935-1975.

Paul Klee. Diarios.

Walter Benjamin. Haschich.

Solomon Volkov. Conversations with Joseph Brodsky.

Mariusz Szczygiel. Gottland. (El libro es acerca de la Re-
            pública checa -su "Gottland"- durante el régimen
            soviético. "El señor K. (educación superior, tres
            idiomas) trabajaba en comercio exterior. El Parti-
            do decidió que ahora va a poner asfalto en las ca-
            lles. El señor K. es una de las 700 mil personas a
            quienes obligaron a cambiar de trabajo en 1970.")

Charles Simic. Alquimia de tendajón. (Horrible traducción
          del título -Cornell notebooks es el original-, pero lue-
          go las versiones de los textos son mucho más respe-            
          tuosas. Y los textos, estupendos.)

Alfred Polgar. La vida en minúscula.

Varlam Shalámov. Relatos de Kolimá. Vol. III. El artista de
                                    la pala.
                               Relatos de Kolimá. Vol. V. El guante o
                                    RK-2.

Jacques Rancière. El maestro ignorante.

Sándor Marai. Diarios 1984-1989. (Tristes, pero ricos)

María Esther Vazquez. Borges, sus días y su tiempo. (Entre-
                 vistas con Borges, el brillante)

Ray Monk. Ludwig Wittgenstein.

Vita Sackville-West. Pasajera a Teherán.

Zbigniew Herbert. Un bárbaro en el jardín.
                               El laberinto junto al mar.
                               Informe desde la ciudad sitiada.

Ian Mcewan. Los perros negros.
                      El inocente.

Justin Cartwright. Míralo de esta manera.

Julian Barnes. Hablando del asunto.
                        El sentido de un final.

Alexander Lernet Holenia. El estandarte.

Isak Dinesen. Anécdotas del destino.
                       Sombras en la hierba.

James Joyce. Ulises. ("No hay inmundicia concebible para
                la mente humana que no haya sido vertida en es-
                tas páginas imbéciles", dijo de este libro un tal
                Alfred Noyes.)
James Joyce. Giacomo Joyce.

Jean Rhys. Ancho mar de los Sargazos.
Jean Rhys.  Los tigres son más hermosos.

Michel Tournier. El Rey de los Alisos.
                            Medianoche de amor.
                            El árbol y el camino.

Fleur Jaeggy. El ángel de la guarda.
                      Los hermosos años de castigo.
                      Proleterka.
                      El temor del cielo.

Ian Buruma. Mientras se juega el partido.

Robert Walser. La rosa.

James Salter. Anochecer.
                      La última noche.
                      Juego y distracción.

Lawrence Durrell. Poemas escogidos 1935-1963.

Giorgio Agamben. Autorretrato en el estudio.
Giorgio Agamben. El fuego y el relato.

Philip Kerr. Una investigación filosófica.

Ernst Jünger. Pasados los setenta.
                      El teniente Sturm.

Giogio Faletti. Apuntes de un vendedor de mujeres.

Pete Dexter. El chico del periódico.
Pete Dexter. Paris Trout.

Hunter Thompson. El diario del ron.

Harry Matthews. Veinte líneas por día.

Thomas de Quincey. Bosquejos de infancia y adolescencia.
                                1785-1800.

J.M.G. Le Clezio. El africano.

Henri Michaux. Miserable milagro.

Arturo Carrera. El Vespertillo de las Parcas.

Valerio Magrelli. Vetas y naturalezas.
                             Ora serrata retinae.

Charles Baudelaire. Diarios íntimos.

Jacques Lacan. Mi enseñanza.

Isidoro Vegh. El prójimo.
                       Retorno a Lacan.

Michel Foucault. La hermenéutica del sujeto.

Lawrence Durrell. Antrobús. 

Helen Garner. La habitación de invitados.

C.M. Bowra. Poesía y canto primitivo.

Nikolaus Watschmann. KL Una historia de los campos de
                    concentración nazis.

Roberto Bolaño. El gaucho insufrible. 

Milan Kundera. Los testamentos traicionados.
                          El telón. Ensayo en siete partes.
                          La insoportable levedad del ser.

Yukio Mishima. Confesiones de una máscara.

Lanza del Vasto. Peregrinación a las fuentes.
                            Principios y preceptos del retorno a la
                                 evidencia.

Alexander Solzhenitsyn. Un día en la vida de Iván Deni-
                            sovich.
                                        La casa de la matrona.

Tzvetan Todorov. Deberes & delicias.

Octavio Paz. Versiones y diversiones.

Paul Auster. Leviatán.

Alexander Lernet Holenia. El Barón Bagge. (Una suerte de
                                   antecedente de "Pedro Páramo")

Italo Calvino. Las ciudades invisibles.

V.V.A.A. Introducción a Ezra Pound. Antología general de
               textos.

Yasmina Reza. Una desolación.
                         Hammerklavier.

Osamu Dazai. El sol que declina.
                        Indigno de ser humano.

Pierre Lemaitre. Nos vemos allá arriba.
                           Irene.
                           Camille.
                           Vestido de novia.
                           Alex.

Paul Auster. Experimentos con la verdad.

Italo Calvino. Seis propuestas para el próximo milenio.

Predrag Matvejevic. Breviario mediterráneo. (También
                      él ha escrito un libro acerca de Venecia. Se
                      llama "The Other Venice: Secrets of the City")

Antonio Tabucchi. El ángel negro.

Ryonosuke Akutagawa. Kappa.

Ella Maillart. Oasis prohibidos.

Peter Fleming. Noticias de Tartaria.

Bruce Chatwin. En la Patagonia.
                          Colina negra.
                          Anatomía de la inquietud.
                          Los trazos de la canción.
                          ¿Qué hago yo aquí? ("Rock escribió que es-
                  te tipo de suicidios eran como <espíritus del vien-
                  to>, trayendo a la memoria de Pound al Paolo y
                  la Francesca de Dante, cuyas sombras <tan ligeras
                  eran en el viento>, y que, como los lectores del
                  Infierno recordarán, se enamoraron locamente
                  cuando leían un libro de caballería.")

Franz Werfel. Una carta con letra de mujer. (También tradu-
                      cido en otra versión como Una letra femenina
                      azul pálido.)

Eudora Welty. La palabra heredada. Mis inicios como escri-
                        tora.

André Gide. Viaje al Congo.

Frederic V. Grunfeld. Profetas malditos. 

Jean Servier. El hombre y lo invisible.

Annie Ernaux. Diario del afuera./ La vida exterior. 

D.H. Lawrence. Phoenix. Poemas.

Anthony Northey. El clan de los Kafka.

Miguel Sanz. Thomas Bernhard: una biografía.

Ludwig Wittgenstein. Diarios secretos. (Sus diarios en el
                         frente de guerra, entre octubre del 14 y agos-
                         to de 1916.)

Kjell Askildsen. Cuentos reunidos.

Samuel Beckett. Poesía completa.

Torgny Lindgren. El agua y otros cuentos.

Kenzaburo Oé. Salto mortal.

Ronald Laing. El yo dividido.

William Goyen. Ángeles y hombres.

P.G. Wodehouse. ¡Pues vaya! Lo mejor de Wodehouse.

Andrzej Stasiuk. El mundo detrás de Dukla.

Joseph Roth. Hotel Savoy.
                      La cripta de los capuchinos.
                      Fuga sin fin.
                      La tela de araña.
                      El juicio de la historia.

A. Bioy Casares. Borges.

Rodrigo Rey Rosa.  Imitación de Guatemala.
                                Tres novelas exóticas.
                                 Fábula asiática.
                                 La cola del dragón.
                                 El material humano.
                                 1986. Cuentos completos.

Roberto Calasso. Cien cartas a un desconocido.
                            Los cuarenta y nueve escalones.
                            K.

Michel Houellebecq/ Bernard-Henri Lévy. Enemigos públicos.

Victor Segalen. Viaje al país de lo real.

Victor Segalen. Estelas.

Clarice Lispector. La legión extranjera.
                             Cerca del corazón salvaje.

Jorge Baron Biza. El desierto y su semilla.

Junichiro Tanizaki. El elogio de la sombra.

Lucia Berlin. Manual para mujeres de la limpieza.
                      Una noche en el Paraíso.

Amy Hempel. Cuentos completos.

Tess Gallagher, El amante de los caballos.

Joan Didion. El año del pensamiento mágico.
Joan Didion. Noches azules.
Joan Didion. Según venga el juego.

Pat Barker. Línea difusa.
                   Doble visión.

Boris Pahor. Necrópolis.

Pankaj Mishra. Los románticos.

Carlos Busqued. Bajo este sol tremendo. [Tremendo es el
                           libro]

Salvador Dalí. Rostros ocultos.

Adam Thirwell. La novela múltiple.

Max Beckmann. Escritos, diarios y discursos (1903-1950)

Marcelo Percia. Sujeto fabulado 1 y 2.

Carmen González Táboas. La salvación por el síntoma. Una
                         apuesta lacaniana. (Un libro notable)

Lisa Randall. La materia oscura y los dinosaurios.

Blake Crouch. Wayward Pines. El paraíso.

V.V.A.A. Bartleby: Preferiría no hacerlo. Lo bio-político,
                         lo post-humano.

Angus Charles Graham. El Dao en disputa. La argumenta-
                         ción filosófica en la China antigua.

Howard Griffin. Conversations with Auden.

Henri Michaux. Las grandes pruebas del espíritu.

Marek Bienczyk. Melancolía. 

Michel Tournier/ Jean-Max Toubeau. El vagabundo inmó-
                        vil.

Cees Nooteboom. Cartas a Poseidón.
                              Hotel Nómada.
                              La historia siguiente.

Eric Vuillard. El orden del día.

Jean Hatzfeld. Una temporada de machetes.

Eric Mccormack. Paradise Motel.

Jean Francois Billeter. Cuatro lecturas sobre Zhuangzi.


Pascal Quignard. Las sombras errantes.
                            Retórica especulativa.                            
                            La barca silenciosa.
                            El sexo y el espanto.

Amitav Ghosh. El cromosoma Calcuta.

Marguerite Yourcenar. Cuentos orientales.
                                     Memorias de Adriano.

V.V.A.A. Kafka: preindividual, impersonal, biopolítico.

Kazuo Ishiguro. Los restos del día.

Grace Paley. Enormes cambios en el último minuto.

Marguerite Duras. El amante.
                              El vicecónsul.
                              La vida material.
                              Los ojos verdes.

Albert Camus. La caída.
                        El verano/ Bodas.

Jacques Derrida. Seminario La bestia y el Soberano. Tomos
                          1 y 2.

William Goyen. La misma sangre.

Tristan Tzará. Poemas. ("y nadie tendrá el corazón tal vez
                      de franquear el espeso silencio de lana/
                      sin recuerdo")

Mauro Armiño. Antología de la poesía surrealistaaaa...
                        ("Buscas mas te sobra angustia
                          Para hallar tu paradero". René Crevel)

Braulio Arenas. Actas surrealistas.

Jules Renard. Diarios íntimos.

Juan Gelman. Si dulcemente. [Los poemas dedicados a su
                      hijo asesinado]

Hubert Benoit. La doctrina suprema. 

Romain Rolland. Vida de Vivekananda.

Orlando Figes. Los que susurran.

Emmanuel Carrére. El adversario.
                                Limónov.
                                Una semana en la nieve.

Ethan Canin. El ladrón de palacio. (En especial, los cuentos
                      "La ciudad de los corazones rotos" y "El ladrón
                      de palacio")

Yorgos Seferis. Poesía completa.
                         Seis noches en la Acrópolis.
                         Días 1925-1968. (21 de mayo (1938) "Las
                        flores han despertado con tantas ganas este
                        año")

Peter Handke. Ayer, de camino.
                        El peso del mundo.
                        Escrito a lápiz.

Rithy Panh. La eliminación. [El encuentro con uno de los
                  cerebros y mayores asesinos del régimen Khmer
                  Pol Pot, en Cambodia.]

Eliot Weinberger. Las cataratas.
                             Algo elemental.
                             Invenciones de papel.

Jacques-Alain Miller. Del síntoma al fantasma. Y retorno.
                                   Introducción a la clínica lacaniana.
                 ("El analista es la escena misma, lo que se llama
                 el lugar del Otro, ofrecida al paciente: una esce-
                 na en la que se escucha un monólogo.")

Mircea Eliade. Fragmentos de un diario.

Pablo Maurette. La carne viva.

Anne Michaels. Piezas en fuga.

Arturo Carrera. Tratado de las sensaciones.

D.H. Lawrence. Amores.

Kathryn Harrison. El beso.

Ed Regis. ¿Quién ocupó el despacho de Einstein?

Patrick Deville. Ecuatoria.

Marcel Gauchet. La condición histórica.

Sharon Olds. La materia de este mundo.

César Aira. Continuación de ideas diversas.

Olivier Rolin. Meroe.

Curzio Malaparte. El Volga nace en Europa.

Helen Garner. Historias reales.

Ryszard Kapuscinski. Ébano. 
                                    Imperio.

Felicien Marceau. Carne y cuero.

Vasili Grossman e Ilya Ehrenburg. El libro negro.

V.V.A.A. Poesía a contragolpe. Antología de poesía polaca
               contemporánea.

Viktor Shklovski. Viaje sentimental.

Hanns Zischler. Kafka va al cine.

Henri Michaux. El pulso de las cosas. Antología poética.
                     (Versiones de Ulalume González de León y
                       Jorge Esquinca) ("Sueña, con el anzuelo
                       en el corazón")

Woody Allen. Para terminar de una buena vez con la cultura.

Alan Wall. Bendito sea el ladrón.

Adam Zagajewski. En la belleza ajena.

Claude Levi-Strauss. De cerca y de lejos. (Entrevistas por
                                 Didier Eribon) ("¿Por qué he trabaja-
                     do tanto? Cuando trabajo, vivo momentos de
                     angustias, pero cuando no trabajo siento un
                     aburrimiento sombrío y mi conciencia me per-
                     fora. La vida de trabajo no es más alegre que
                     la otra, pero al menos no se siente pasar el 
                     tiempo.")

Michael Ondaatje. Divisadero.
                               Luz de guerra.

Hans Magnus Enzensberger. El hundimiento del Titanic.
                                               Hammerstein o el tesón.

Jane Bowles. Dos damas muy serias.

Henry Miller. La sabiduría del corazón.

Ernesto Cardenal. En Cuba.
                              Homenaje a los Indios Americanos.

Juan D. Nasio. El magnífico niño del psicoanálisis.

Russell Lucas. Lip Service.

Djuna Barnes. Una noche entre los caballos.

Guido Ceronetti. El silencio del cuerpo.

Marina Tsvietáieva. El diablo.
                                 Cartas  a la Amazona                                                                           Diarios de la Revolución de 1917.

Valerio Magrelli. Epígrafes para la lectura de un diario.
                            La vecindad de la carne.

Massimo Recalcati. Las manos de la madre. deseo, fan-
                            tasmas y herencia de lo materno.

Michel Houellebecq. Intervenciones.

Walter Mosley y toda la serie de su personaje Easy Rawlins.
            Un perro amarillo.
            De pesca.
            El demonio vestido de azul.
            Mariposa blanca.
            Betty la Negra.
            Una muerte roja. (¡Todos magníficos!)

W.G. Sebald. Pútrida patria.
                      Campo santo.

William Maxwell. Adiós, hasta mañana.
                              The Outermost Dream. Literary Sket-
                                       ches. (Excelentes ensayos litera-
                                       rios.)

Roald Dahl. Cuentos completos.

Denis Lehane. Río místico.
                        Ese mundo desaparecido

Lawrence Osborne. Los perdonados

Wolf Wondratschek. Autorretrato con piano ruso.

Raymond Carver. Todos nosotros (Poesía completa)

Benjamin Labatut. Un verde insoportable.
                               Maniac

André Aciman. Homos irrealis







También

Slavenka Drakulic. Como si yo no estuviera.

John Mcgahern. Cuentos completos.

Leonardo Sciascia. A cada cual lo suyo.
                                Cándido o un sueño siciliano.
                                Sicilia como metáfora. Conversaciones.

Tennessee Williams. En el invierno de las ciudades.

Kurt Vonnegut. Barbazul.
                          Matadero cinco.

Jon Krakauer. Hacia rutas salvajes.
                       Por mandato del cielo.
                       Mal de altura. [Un relato apasionante]

Ioan P. Couliano. Más allá de este mundo. Paraísos, purga-
                      torios e infiernos; un viaje a través de las cul-
                      turas religiosas. ("De acuerdo con Ginzburg,
                      la brujería europea no es otra cosa que el cha-
                      manismo".)

Mircea Eliade. Diario íntimo de la India.
                         La prueba del laberinto.

Jean-Claude Carrière. Diccionario del amante de la India.

Philippe Sollers. Diccionario del amante de Venecia.

Juan José Saer. Una forma más real que la del mundo.
                        Conversaciones compiladas por Martín 
                        Prieto. ("Lo único que queda de nuestra
                        experiencia del mundo son textos.")

Anna Ajmatova. Réquiem.
                           Poemas escogidos.

Joseph Brodsky. Marca de agua. (Su libro sobre Venecia)
                           No vendrá el diluvio tras nosotros. Anto-
                                logía poética (1960-1996).

Imre Kertesz. La última posada.
                       La bandera inglesa.
                       Sin destino.
                       Dossier K.

Geza Von Cziffra. El santo bebedor. Recuerdos de Joseph
                             Roth.

Joseph Roth. La marcha de Radetzky.

Georges Duhamel. Diario de un aspirante a santo.

Nathaniel Hawthorne. Wakefield. (Un antecedente de Bar-
                        tleby el escribiente y de "Me voy", de Eche-
                        noz.)

Sandor Marai. ¡Tierra, tierra!

Giorgio Bassani. Los anteojos de oro.
                            El jardín de los Finzi Contini.
                            Detrás de la puerta.

Georges Schehadé. Poesías.

Grace Paley. Batallas de amor.

Antonio Tabucchi. Dama de Porto Pim. 

Vicente Fatone. El budismo nihilista.
                          La existencia humana y sus filósofos. (Mi
                      primer acercamiento al existencialismo, una
                      verdadera 'reve/revolución')

 Juan Arnau. La palabra frente al vacío. Filosofía de Nagar-
                     juna. (Un trabajo impresionante)

Thomas Bernhard. Maestros antiguos.
                               Relatos autobiográficos.
                               Hormigón.

Patrick Modiano. El horizonte.

Kenzaburo Oe. Cartas a los años de nostalgia.
                          ¡Despertad, oh jóvenes de la nueva era!

Isidoro Vegh. El abanico de los goces.

Italo Svevo. La conciencia del señor Zeno.

César Aira. La costurera y el viento.

Torgny Lindgren. En elogio de la verdad.

Hunter Thompson. Mescalito.

Pier Paolo Pasolini. El olor de la India.

Arundhati Roy. El final de la imaginación.

V.V.A.A. Contexto en psicoanálisis 8. Los goces.

Edgardo Castro. Diccionario Foucault. ("Después de 
                Nietzsche, la filosofía ya no tiene como tarea
                tratar de decir una verdad que pueda valer para
                todos y para todos los tiempos, sino diagnosti-
                car.")

Claudio Magris. El infinito viajar.
                           El Danubio.

Jonas Mekas. Ningún lugar adonde ir. (Acaba de morir, ene-
          ro de 2019.)

Richard Gwyn. El desayuno del vagabundo. (Enfermo de
         muerte, esperando un trasplante de hígado que re-
         quiere que otro deba morir, surge este libro. "Mien-
         tras tropiezo con las palabras como despojado, confi-
         nado a un lenguaje inferior, a una especie de letanía
         murmurada, a un lenguaje de deterioro y locura.")

Joao Gilberto Noll. Hotel Atlántico.

Paul Davies. Cómo construir una máquina del tiempo.

Mircea Cartarescu. El ojo castaño de nuestro amor.

Jean Giono. Renadio.

John Ashbery. Otras tradiciones.

Katherine Mansfield. Diario 1910-1922.

Oscar del Barco. Escrituras. Filosofía.

César Antonio Molina. Regresar a donde no estuvimos.

Jean Amery. Levantar la mano contra uno mismo.

Nicholson Baker. Humo humano. Los orígenes de la Se-
             gunda Guerra Mundial y el fin de la civilización.

Otto Dov Kulka. Paisajes de la Metrópoli de la Muerte.
             (Regreso a Auschwitz)

Karl Kraus. Dichos y contradichos.

Hans Magnus Enzensberger. El perdedor radical.

Constantino Kavafis. Poesía completa.

Francis Picabia. Caravanserail. ("Mi amigo Francis Picabia,
            el más flexible espíritu que conozco" Jean Cocteau)

Hugh Kenner. The Pound Era.

Sandor Marai. El último encuentro.

Georges Simenon. Los vecinos de enfrente.

Alan Isler. El Príncipe de West End Avenue.

Sergio Bizzio. Rabia.
                        Borgenstein.
                        Mi vida en Huel
                        Diez días en Ré

Graham Greene. Viajes con mi tía.
                            El cónsul honorario.
                            El americano impasible.
                            Un cierto sentido de la realidad.
                            La infancia perdida y otros ensayos.

Henning Mankell. El hombre inquieto.

Gabriel Ferrater. Noticias de libros.

Henry Miller. Los libros en mi vida.

T.S. Eliot. Poesías reunidas 1909-1962.

Derek Walcott. El reino del caimito.

Victor Serge. El caso Tuláyev.

Rolf Rothmann. Morir en primavera.

Vladimir Nabokov. Habla, memoria.

Cesare Pavese. El oficio de vivir/ El oficio de poeta.
                 "La mejor defensa contra un amor es repetirse
                 hasta el bourrage [el hartazgo], que esa pasión
                 es una tontería, que no vale la pena, etc. Pero la
                 tendencia de un amor es justamente ilusionarnos
                 con que se trata ed un gran acontecimiento, y su
                 belleza estriba justamente en la continua concie-
                 cia de que nos está ocurriendo algo extraordina-
                 rio, inaudito."

Miklós Szentkuthy. A propósito de Casanova.

Adolfo Bioy Casares. De jardines ajenos.
                                   Descanso de caminantes.

Amelie Nothomb. Estupor y temblores.
                              Ordeno y mando.
                              La nostalgia feliz.

Paul Celan. Amapola y memoria.

Jerome David Salinger. El guardián entre el centeno.

Julien Gracq. A lo largo del camino.

Walter Benjamin. El libro de los pasajes.

Eugenio Trías. Filosofía y carnaval.

Yves Depelsenaire. El reverso del decorado (o la guerra
                        que siempre recomienza)

Francois Cheng. La escritura poética china.

Francois Jullien. La gran imagen no tiene forma.
                           Elogio de lo insípido.

Bertold Brecht. Poemas y canciones.

Ernest Hemingway. Cuentos.

Denis Lehane. Ese mundo desaparecido.
Denis Lehane. Después de la caída.

M. John Harrison. Preparativos para un viaje.

Edward Bunker. No hay bestia tan feroz.

Geoff Dyer. Amor en Venecia, muerte en Benarés. 

Don Carpenter. Dura la lluvia que cae.


Las revistas literarias que más me gustaron

En primer lugar (cronológico, en este caso), Sur. Leía
pocos artículos de cada ejemplar, pero los dedicados
a la literatura de un país me gustaron mucho: Estados
Unidos, Gran Bretaña, Francia, Italia, India y Japón,
por ejemplo.

Crisis. Tengo toda la colección. No la releo, pero en su
momento leía prácticamente de punta a punta cada nú-
mero, que esperaba con ansia.

Diario de poesía. Una gran publicación, que logró ex-
tenderse en el tiempo, una verdadera hazaña. Y con
muchas notas buenísimas.

Cormorán y Delfín. Valiosa colección de poetas de todo
el mundo, realizada por Ariel Canzani D. (He publicado 
algún escrito ahí)

Luego... El lagrimal trifurca, Opium, Tsé-Tsé, Hablar de
poesía, Eco contemporáneo, El escarabajo de oro y algu-
nas otras que iré recordando.


 Y las antologías.
 Gran debilidad por las antologías.
 Una de ellas, con una sola (buena) alcanza, me abrió el
camino a una gran diversidad de poetas desconocidos. Es
la que encabeza la lista.
 Pero me parece un verdadero jolgorio poder conocer a
una interesante cantidad de poetas en un solo libro.
 La segunda fue también enormemente fecunda para mí.
 Y las otras...
 En el caso de las antologías agrego datos de edición, pa-
ra que no sean confundidas con otras.

 Miguel Brascó. Antología Universal de la Poesía. Ed.
      Castellví. Como le pegaba a las páginas en blanco
      de este libro recortes y copias a máquina de otros
      poetas, la fecha de edición me ha quedado vedada.
      Quedó registrada, sin embargo, la fecha en que lo
      compré: marzo de 1965.
 Aldo Pellegrini. Antología de la poesía surrealista. Fa-
      bril, 1961. (Mi ejemplar es del 74)
 José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal. Antología de
      la poesía norteamericana. Aguilar, 1963. (1965)
 Lysandro Z.D. Galtier. La traducción literaria. Antología
      del poema traducido. Tomo II. (Galtier es el autor de
      la excepcional traducción de los poemas de Michaux
      que editara Fabril). Ed. Culturales Argentinas, 1965.
 Raúl Gustavo Aguirre. Poetas franceses contemporáneos.
      Fausto (que produjo durante unos -escasos- años una 
      serie de grandes ediciones de poesía), 1974.
 Rodolfo E. Modern. Poesía alemana del siglo XX. Faus-
      to, 1974.
 E. L. Revol. Poesía inglesa contemporánea. Fausto, 1974.
 Horacio Armani. Poetas italianos del siglo XX. Fausto,
       1973.
 E. L. Revol. Poetas norteamericanos contemporáneos. Faus-
       to, 1977.
 William Shand y Alberto Girri. Poesía norteamericana con-
       temporánea. Bibliográfica Omega, 1966.
 Alberto Girri. 15 poetas norteamericanos. Bibliográfica
       Omega, 1966.
 Antología de la poesía francesa actual 1960/76. Sin títulos
       acerca de los traductores. Editora Nacional, 1979.
 Manuel Alvarez Ortega. Poesía francesa contemporánea
       (1915-1965). Taurus, 1967.
 Revista Espiral 8. Nueva escritura francesa. 1980.
 Antonio Cisneros. Poesía inglesa contemporánea. Barral,
        1975.
 Horacio Armani. Antología de poesía italiana contempo-
        ránea. Losada, 1997.
 Jorge Fondebrider. Poesía francesa contemporánea 1940-
        1997. Libros de Tierra Firme, 1997.
 Jorge Fondebrider y Gerardo Gambolini. Poesía irlandesa
        contemporánea. Libros de Tierra Firme, 1999.
 Rigas Kappatos y Carlos Montemayor. Antología de la
        poesía griega del siglo XX. Unam, 1993.
 Mauro Armiño. Antología de la poesía surrealistaaa...
        Visor, 1971.
 Santiago Kovadloff. Poesía contemporánea del Brasil.
        Fabril, 1972.
 Darie Novaceanu. Poesía rumana contemporánea. Barral,
       1972.
 Jaime Tello. Poetas norteamericanos traducidos por poe-
       tas venezolanos. Caracas, 1976.
 José Pierre y Jean Schuster. Los arcanos mayores de la 
       poesía surrealista y su exaltación. Argonauta, 1992.
 Tedi López Mills. Traslaciones. Poetas traductores 1939-
               1959. (Realmente estupendo)
 César Moro. Versiones del surrealismo. Tusquets, 1974.







 Faltan muchos. ¿Demasiados? Seguirán arribando a este
homenaje los que vaya recordando. Libros que me enrique-
cieron, aunque siga siendo pobre. Mi mente debería estar
llena de lugares, escenas y frases para recorrer, producto de
mis lecturas, y sin embargo no sucede nada de eso.
"Rico de un amor inmerecido, perdí con ser amado: toda mi 
fortuna se fundió en un sólo día", escribió Henri Michaux en 
uno de los poemas más bellos que he leído. Probablemente provenga de algo así el deseo de escribir una lista. Para recordármelos a mí mismo, además (además) de dejar algún registro. Pocas cosas dicen tanto de nosotros como las lec-
turas que hemos hecho. Lo que dejé afuera, ya sea porque no 
lo leí o porque no me gustó; los escritores cuyas obras apare-
cen mencionadas en varias ocasiones; las afinidades, los recorridos. 
 Tres de estos libros diría que son fundacionales (de algo).
Los Diarios de Kafka, en la hermosa edición del Emecé de
entonces, y los Poemas, tanto de Fernando Pessoa como de
Henri Michaux, ambos en la edición de Fabril, que en esos
años nos brindó una serie muy valiosa de libros de poesía.





















jueves, 27 de diciembre de 2018

UN POETA ZAPOTECA CONTEMPORÁNEO: VÍCTOR TERÁN



 Como una addenda a "La poesía de las paremias", estos pre-
ciosos poemas de Víctor Terán. 
 Nació en Juchitán de Zaragoza, en 1958, es el más reconoci-
do poeta zapoteca, y difusor de esa antigua cultura mexicana.
 Ha sido traducido a varias lenguas.
 Estos son cinco poemas para niños.


  EL CAMARÓN

 Tiene dos barbas largas
 se dobla y se estira.
 Es una tajada de luna
 pescada en el mar.


 EL SOL

 Parece un horno,
 un horno encendido,
 donde Dios cocina
 toda su comida.


 EL GRILLO

 Dos antenas como barbas
 y elevado sobre sus seis patas
 verás al grillo cantar
 sobre la cocina.                       [estufa]

 Canta realmente mal,
 dice el caracol.
 La termita responde:
 ¡cállate, tonto!

 Sus antenas se doblan
 y casi carece de importancia
 pero entre sus alas
 su canto es interminable.



 LA ARDILLA

 No es una liebre
 ni una rata.
 ¿Una tajada de miedo?
 Pareciera, pero no.


 EL CIEMPIÉS

 Aun si tuviese dinero
 no le compraría zapatos.
 Estoy seguro de que se enojará,
 ¿pero por qué, si tiene tantos pies?



FUENTE


Modern Poetry in Translation. Third Series- Number sixteen.
The Dialect of the Tribe. 2011.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)

martes, 25 de diciembre de 2018

LA POESÍA DE LAS PAREMIAS




 La poesía, para suerte o desgracia, no está en todas partes.
 Para suerte, porque cualquier totalización resulta inmedia-
tamente abrumadora. Y, en el caso de la poesía, la naturale-
za de aparición, o de sorpresa, se anularía. Por desgracia, 
porque cada vez es más escasa su presencia, al mismo tiem-
po que necesaria. Para saltearme varias casillas, vuelvo a la
definición que diera Ezra Pound de la poesía: "el máximo
de sentido con el mínimo de palabras".
 Los proverbios forman parte de un cuerpo de expresiones
lingüísticas orales llamadas paremias. Estas son frases 
que tienen un origen popular, y que son repetidas tradicio-
nalmente de la misma forma, expresando ya sea una idea
moral, una enseñanza o un consejo. Otros tipos de paremias
son las máximas, las sentencias, los aforismos, las frases
proverbiales, los refranes, los apotegmas y los adagios.
 Para nuestra suerte el poeta estadounidense W. S. Merwin
ha coleccionado una buena cantidad de estos, provenientes
de las culturas asiáticas. Él las llama "figuras", resaltando
la afinidad evidente que existe entre las formas sucintas 
como las paremias y la poesía. Menciona como un ejem-
plo de lo que quiere decir, un poemita de Antonio Macha-
do:
     EL ARTE DE COMER

    lección número uno
    no levantes la cuchara 
    con el tenedor.

Luego nos explica el origen de estos textos que se apresta
a publicar. Dice que hace muchos años la señora Crown,
de la Sociedad Asiática de Nueva York, le entregó una
cantidad de colecciones de pequeños poemas, proverbios 
y adivinanzas que podrían interesarle. El material se presen-
taba en los idiomas originales, acompañados por una suerte
de traducción literal de los mismos. Lo que aportó entonces
Merwin fue una mejor (más precisa, más poética) traducción
de esos ideogramas. 

 Les propongo seguir el hilo sutil y breve de estas declara-
ciones


FIGURAS COREANAS

Los pequeños frutos amargos
maduran primero
estallan primero


Bebé feo
el que hay que amar
bebé enojado
el que hay que abrazar


Semillas de arvejas
bebés de arvejas


Nada para comer
como un oso
que se lame las plantas de los pies


Caballo ciego
sigue
campanas


Demasiado caliente
ningún sabor


Muy bien vestido
caminando en la oscuridad


Labios quemados con caldo
ahora soplan el agua fría


Las plumas vienen primero
luego el vuelo


Conoce el camino
deja de ver


Ni siquiera puedo mendigar
sin ropa


Tu propia hacha
te mordió


Nada que hacer
rezá


Mejor morir
de demasiado


El carbón
escribe todos los nombres
en negro


Vaca en el arroyo
comiendo de ambas orillas


Fácil
como cabalgar
una vaca dormida


El cuervo
tiene doce notas
ninguna de ellas música


Quieto
como una grulla mirando
un agujero sobre el agua


El sufrimiento duele
no la muerte


Cualquier tambor
la pone a bailar


El hombre con diez vicios
mira con desdén al de uno solo


Más anuncios
que platos




FIGURAS BURMESAS


No podés afilarlo
una vez que se pudrió


Ciego
sin temor
de ver fantasmas


No hay árboles
así que un arbusto manda


Cuando te moriste una vez
ya sabés cómo


Peor no saber nada
que no tener nada


Hablándole a un pescado
acerca del agua


Aún cuando está rezando
vigilale
las manos


El hombre a diferencia de la caña de azúcar
sólo dulce a veces


Tratá de apagar un fuego
atrae al viento


Fue cuando íbamos ganando
que se rompió el remo


Demasiado sucio para comerlo
demasiado tentador para tirarlo




FIGURAS JAPONESAS


Las naciones mueren
los ríos siguen andando
las montañas
siguen andando


En todas partes 
los pájaros hacen
esa canción


El hielo proviene del agua
pero no puede enseñar nada
acerca del frío


Otoño
el color propio
del venado


Si vas a ser un perro
sé el perro de un hombre rico

[Ligado al anterior]
Detenete
bajo un árbol grande


La nieve en mi sombrero de hierba
pesa liviano
cuando la pienso como propia


El mundo rota
a través de separaciones


Ama hasta 
el cuervo de su techo


La cautela
no toma castillos


Estrella 
mirando
cómo rompe el día


Tan hermosa
se llevó
mis ojos


No tenés ropa
no podés perder la camisa


Los pies del portador de la lámpara
se mueven en la oscuridad


Lustrarla
no la convertirá en un diamante


Peces
bailen todo lo que quieran
pero permanezcan en el agua


Sus sermones de cien días
todos idos con un solo pedo


La palabra se escapa
cuatro caballos veloces
no pueden atraparla

[Ligado al anterior]
La boca
es una de las puertas 
del infierno


Mano habilidosa
pero no puede retener el agua


Puede soportar el dolor
hasta tres años
si es el de otro


Un perro le ladra a nada
otros diez mil
se lo van pasando


Mirá cómo se ve
la madre


Parte una vez
es olvidado día
tras día


Mejor que el feriado
es el día anterior


El cielo 
de otoño cambia
siete veces y media


Lo que viene
es la incertidumbre


Una criatura
te ata por el cuello
a los tres mundos


Tan cerca 
uno del otro
que pueden retener agua


Muchos hombres ciegos
siguiendo
a un ciego


Trata de atrapar la luna
mientras pasa flotando


El cielo
es dormir


La edad viene sola
pero no el aprendizaje


El traidor
tiene el mejor
disfraz de patriota


Pobre 
como los muertos


Nos encontramos
para separarnos


No importa 
lo que están diciendo
andá a ver


Lo conseguí justo a tiempo
para perderlo


Un problema se aleja
para hacerle espacio a otro


Muchos años
muchas vergüenzas


Hablá acerca de mañana
las ratas
se reirán




FIGURAS FILIPINAS


El coco
tiene a la luna adentro


Ciempiés en la pared
el peine de la Virgen


La mosca
come con los mejores


El abuelo gato
viejo como es
nunca se ha bañado


En cualquier clima
los pantalones de las gallinas
están arremangados


La casa de la Virgen
es un huevo
ni escaleras ni puerta


El agua
no necesita pies
se cura a sí misma


Barca féretro
el piloto dormido
navegando


Quién mira a un espejo
para ver un espejo


La almohada
comió una sola vez
desde que nació




FIGURAS CHINAS


Truenos grandes
lluvia pequeña


Si te metés en una pelea con un tigre
llamá a tu hermano


No maldigas a tu mujer
a la hora de ir a la cama


No hace nada 
durante todo un día
como los inmortales


Un metro arriba tuyo
los espíritus


Un hombre no puede caminar un centímetro
sin la ayuda del cielo


Es difícil desmontar
de un tigre


Antes de pegarle a un perro
averiguá de quién es


La verdad
es lo que dicen los ricos


En la primera mitad de la noche
ponderá tus propias faltas
en la segunda mitad las de los otros


Los huevos
si son sabios
no se pelean con las piedras


Cuando el corazón muere
ni siquiera podés
apenarte


Vive un día
qué puede saber
de las estaciones


Brilla con sus propios
sol y luna


Toma prestadas las flores
del santuario


A quién podría gustarle escuchar
buenos consejos


Las vacas corren con el viento
los caballos en contra


Todos tus trabajos (esfuerzos)
fluyendo al este en los ríos


Montaña vacía
lo escucha todo


Pisada de una oca salvaje
en la nieve


Tratá a la gente
tan cuidadosamente
como a una herida


El sol llega tan pocas veces ahí
que los perros le ladran


Corazón ansioso
aletea como una bandera


Ido como la flor de hoy
mañana


No juzgues a un hombre
hasta que su féretro se haya cerrado


Si no podés sonreír
no abras un negocio


Ida vos
cada día es como tres otoños




FIGURAS MALAYAS
(He publicado una serie de estas figuras en otra nota,
pero las que aparecen aquí permanecían inéditas.)

Remanso encendido de luna
es un príncipe egipcio saludando
pero la luz en mis ojos sos vos


Algunas usan pulseras en sus muñecas
yo las uso en mis tobillos
y sigo mi propio camino en el amor


Moriría 
de tus dedos
si pudiese ser enterrado en tu palma


Es sólo donde viven las chicas lindas
que él piensa que su gallina perdida
puede ser hallada



El árbol de lima se dobla al agua quieta
qué dulce que es tu voz
cuando estás pensando en otro


El faro
revela los mangles de la orilla
vos me das esperanzas y el cielo
regresa desde muy lejos


Estoy cansado de plantar arroz en tierra de pinos
he sembrado las semillas de la bondad una y otra vez
pero lo único que les interesa es el oro


FUENTE

W.S. Merwin. East Window. The Asian Translations. Co-
   pper Canyon Press, 1998.

















miércoles, 28 de noviembre de 2018

SEIS MAGNÍFICAS POETAS RUMANAS

 MARÍA BANUS (1914- 1999) Nacida en Bucarest, estu-
dió abogacía y filología. Publicó su primer poema a los 14 
años. Ha traducido poesía del alemán, ruso, castellano, tur-
co y francés. También ha escrito obras de teatro y ensayos. 
Durante cierto tiempo, posterior a la guerra, fue una de las 
poetas oficiales del estalinismo. Más adelante abandonó esa
postura, para reencontrarse con su poesía lírica.






  HORA DE REGALOS

 Desde el agua de luna, desde la neblina en el espejo, surgió
un delgado cuerpo de porcelana.
 Un jarrón pálido y pesado. Lleno de frambuesas de sangre.
 ¿Cómo podés soportar esta tristeza, mi amante, mi amor?

 No llegues tarde. Dame tu tobillo y tu frente, No mañana.
 Hoy las paredes de mi cuarto están frescas,
 tiernas y escondidas como el interior del pan.

 Mirá, todavía brillan blancas y deliciosas de noche: mis
 rodillas. Tomalas. Son tuyas. No las ves, temblando
 y llenas como dos copas de leche.




 MAGDA ISANOS (1916-1944). Su poesía neo-romántica
es de una gran sensibilidad. Isanas murió muy joven. Pade-
cía tuberculosis. La mayor parte de su obra fue publicada en
forma póstuma.





 ÁRBOL DE DAMASCOS

 Esta mañana me despertó
 un impaciente rascado en la ventana,
 los dedos-ramas
 del damasco que floreció durante la noche.

 Al principio no lo reconocí
 entre el derroche de tanto blanco y rosa
 pensé que un ángel se había abatido
 rompiéndose un ala en el árbol.

 ¿Podría ser el damasco? Pensé.
 Entonces molesto por mi silencio
 me tajeó la mejilla con una rama floreciente.
 Entonces lo vi.

 el amigo de la infancia que amaba.



 ILEANA MALANCIOIU (1940-     )  Doctora en filosofía,
nacida en la ciudad de Godeni, censurada por el régimen co-
munista.






 sangre de oso

 Para curarte Hieronimus te había traído
 sangre de oso te rogué
 te susurré probalo te va a hacer bien
 de veras creía
 esa noche que ibas a curarte

 no quisiste tocar la sangre
 sentí ganas de forzarla por tu garganta
 era espesa permaneció alrededor de tus labios
 yo la despegaba callada y la arrojaba
 lejos para traer otra jarra de ella
 la volcabas de nuevo  y gritabas contra mí
 no podés imaginar Hieronimus lo mal que me sentí
 esa noche debió ser diferente
 tus desparramados huesos reunidos como se podía
 en un lugar
 la sangre de oso incapaz de curarlos



 CONSTANTA BUZEA (1941- 2012)  Nació en Bucarest.
Estudió literatura y fue editora de revistas literarias. También
escribió libros para niños. Se mantuvo algo alejada, sin em-
bargo, de los medios literarios. 




 YO NO ESTOY AQUÍ    NUNCA ESTUVE

 me recuerdan los vestimentas
 que alguna vez me propuse arrojar
 alrededor de los árboles en invierno

 el dormir de mi hijo
 y su hermana camina silenciosa
 sobre patines de tela para no despertarlo

 en la otra punta del mundo me desgarro
 entre el atardecer en casa
 y la medianoche que me rodea

 mi pesadilla
 está llena de sonidos puros
 de diferentes contiendas

 en vano

 yo no estoy aquí nunca estuve
 sólo estoy enferma y sobre la tierra

 como una ramita clavada en un muñeco de nieve



 GABRIELA MELINESCU (1942-)  Nacida en Bucarest,
graduada de la Universidad Rumana de Lengua y Litera-
tura. Vive desde hace muchos años en Suecia. También es 
pintora.




 NACIMIENTO

Saquemos afuera esos pesados dados
 hechos de patas de elefante.
 Martillémoslos sobre la tierra mojada
 hasta que se rompan bajo los golpes.
 Y salga la buena suerte.
 Nadie sabe qué aspecto tiene:
 tal vez sea una bestia horrible
 o vapor cerniéndose sobre la nunquidad.
 Me siento sobre las rodillas. Ilumino
 el incierto nacimiento del marfil,
 y los elefantes vienen chillando.
 Sostienen mis templos con sus colmillos.



 ANA BLANDIANA (!942-     ) Nacida en Timisoara, estu-
dió filosofía en Cluj, aunque las autoridades comunistas le
prohibieran estudiar en la universidad por ser la hija de un
hombre encarcelado por el régimen. Siempre fue crítica del
dictador Ceausescu, a pesar de lo cual ha podido encontrar
la manera de viajar extensamente por Europa.




 sólo necesito quedarme dormida
 para regresar
 donde sólo yo creo haber partido
 yo y los perros
 que perciben mi acercamiento
 y llenan el sueño
 con su alegría en estampida
 sólo necesito dormir
 para oler el casi impúdico verde
 pasto alto tentador para
 dormir adentro dormir
 luz menguante luz interior
 interior el sensual omnisciente 
 aullido de los perros
 en el borde mismo de tus pestañas
 donde el paisaje está aplastado bien fino
 y es todo
 tuyo



 FUENTE

 Aliki Barnstone y Willis Barnstone. A Book of Women
Poets from Antiquity to Now. Schoken Books, 1992.




Otros textos vinculados:

sábado, 17 de noviembre de 2018

EL FAQUIR Y EL ENCARGADO DE LA CORRESPONDENCIA REAL

  EL FAQUIR

 Como un faquir, logra detener el pensamiento y luego,
si es en verdad un buen faquir, porque hay toda clase de
faquires - forjadores, vaciadores, tilingos y permutantes-,
si es uno bueno, decía, uno dedicado a combatir la natu-
raleza demasiado simple de las cosas, entonces podrá co-
locar ese pensamiento sobre la punta de una aguja que
llevaba casualmente consigo ese día. ¡Algunos ya me es-
tán preguntando para qué sirve eso! Bueno, no se puede
atender a todo el mundo. Aunque se dividiera el tiempo
del que dispone la humanidad en su conjunto, de inicio
a fin -brrr, un temblorcito-, en fracciones muy pero muy
pequeñas, igual no alcanzaría para atender a la inmensa
cantidad de gente que no está dispuesta a entender ni piz-
ca.
 Pero volvemos a la aguja. Bullen, se ordenan, precipitan,
mutan, observan, tiemblan allí esos inquietos, mientras se
multiplican. Una vez que el faquir ha producido una can-
tidad suficiente de pensamientos a partir del primer pensa-
miento, y, mediante otro pase magistral los ha transforma-
do en el sistema celular de un organismo, hace descender
con sumo cuidado la aguja -sostenida por sus largos e in-
teligentísimos dedos- hasta el suelo. Una vaca, en efecto,
cierto que muy muy pequeña, se baja y sale andando. ¿Un 
poco confundida? Sí, puede ser, pero obsérvese también 
cómo menea el rabo.



 EL ENCARGADO DE LA CORRESPONDENCIA
REAL

 Siguen llegando cartas al Reino, a pesar de que el Empe-
rador y la Emperatriz han sido desprolijamente asesinados,
y de que la Corte ha abdicado en pleno al día siguiente.
 Sé que les costará creerme, pero es así: seguirán llegando
durante un buen tiempo. ¿Nostalgia? ¿Falta de instinto de
realidad? ¿Moradores de lugares demasiado remotos del
Reino? Vaya uno a saber (no es mi asunto). He ejercido
mi ocupación de secretario-encargado de la correspon-
dencia Real en 4 naciones y siempre pasa lo mismo. Sim-
plemente siguen llegando, aunque es cierto que con el pro-
greso del tiempo -¿es verdad que el tiempo progresa?- su
número y, debo decirlo, su volumen, van mermando. Esa
situación ya repetida siempre me lleva a pensar en cuál
será la última carta. Por falta de tiempo -muchas son en
realidad mis tareas- es la única que leo.
 Eso me recuerda un juego de naipes, actividad en la que,
lo digo sin falsa modestia, me he destacado, y que en el
fondo explica por qué diversos reyes y algún emperador
han considerado que dispongo de sobrada aptitud para el
importante cargo de secretario-encargado de la correspon-
decia del Reino que sea. La partida esa noche... (sigue una
minuciosa descripción del salón principal; la fecha celebra-
da y la historia de la misma; la música que la orquesta real
ejecutaba en el momento culminante de la partida; el tipo
de vestimenta de las damas de la corte; los títulos y las ca-
racterísticas de los notables participantes de la partida, etc.,
etc.)
 El relato, entretanto, concluye así:
 Al salir, la lluvia pellizcaba el agua ya caída. Me di cuen-
ta en ese instante de que no recordaba haber visto llover 
en mi infancia. Por supuesto que habría llovido muchísi-
mas veces, pero yo no recordaba ver llover de chico. Ni
una sola vez. ¿No es extraordinario? Como solía decir
mi padre: "La mayoría de las veces lo que suena raro es
raro."

sábado, 3 de noviembre de 2018

POEMAS DE MARGARET ATWOOD




 SUEÑO 2: BRIAN EL CAZADOR-EMBOSCADO

 El hombre que vi en el bosque
 solía venir a nuestra casa
 cada mañana, nunca decía nada;
 después supe por los vecinos
 que una vez intentó cortarse el cuello.

 Lo encontré al final del sendero
 sentado sobre un árbol caído
 limpiando su arma.

 No había viento;
 alrededor nuestro las hojas crujían.

 Me dijo:
 mato porque debo hacerlo

 pero cada vez que apunto, siento
 que mi piel se torna pelaje
 mi cabeza se carga con astas
 y durante el estirado instante
 en el que la bala planea en su hilo de velocidad
 mi alma corre inocente como cascos.

 ¿Es justo Dios con sus criaturas?

 Muero más a menudo que muchos.

 Miró hacia arriba y vi
 la blanca cicatriz trazada por el cuchillo de caza
 alrededor de su cuello.

 Cuando desperté
 me acordé: él se había ido
 hacía veinte años y no se sabía más nada.



 MUERTE DE UN HIJO JOVEN POR INMERSIÓN

 Él, que había navegado exitosamente
 el peligroso río de su propio nacimiento
 partió una vez más

 en un viaje de descubrimiento
 hacia la tierra en la que yo flotaba
 pero que no podía ni tocar ni reclamar.

 Sus pies resbalaron en la orilla,
 las corrientes se lo llevaron;
 se revolvió con hielo y árboles en el río crecido

 y se sumergió en regiones distantes,
 su cabeza una batisfera;
 a través de las finas burbujas de cristal de sus ojos

 miró, temerario aventurero
 en un paisaje más extraño que Urano
 en el que todos hemos estado y algunos recuerdan.

 Hubo un accidente; el aire se trabó,
 él colgaba del río como un corazón.
 Ellos devolvieron el cuerpo inundado,
 mojón de mis planes y futuros mapas,
 con postes y ganchos
 de entre el empuje de los troncos.

 Era primavera, el sol seguía brillando, el pasto nuevo
 saltó a la solidez;
 mis manos relucientes de detalles.

 Después del largo viaje estaba cansada de las olas.
 Mi pie tocó roca. Las velas soñadas
 colapsaron, hechas trapo.

      Lo planté en este condado
      como a una bandera.



 ELEGÍA PARA LAS TORTUGAS GIGANTES

 Deja que otros recen por la paloma pasajera,
 el dodo, la grulla gritona, el esquimal:
 cada uno debe especializarse 

 me confinaré a mí misma a la meditación
 acerca de las tortugas gigantes
 marchitándose finalmente en una isla remota.

 Me concentro en estaciones de subte,
 en parques, no logro verlos del todo,
 se mueven hacia la periferia de mis ojos

 pero en el último día estarán allí;
 ya el evento
 como una ola que viaja da forma a la visión;

 en el camino en el que estoy se materializarán,
 caminando lentamente en una fila rezagada
 incómoda sin agua

 sus pequeñas cabezas sopesando
 de lado a lado, su inútil armadura
 más triste que los tanques y la historia,

 en su cerrada mirada océano y luz solar paralizados,
 subiendo pesadamente los escalones, bajo las arcadas
 hacia los cuadrados altares de cristal

 donde se guardan los dioses precarios,
 las reliquias de lo que hemos destruido,
 nuestros sagrados y obsoletos símbolos.




 DAGUERROTIPO TOMADO EN LA VEJEZ

 Sé que cambio
 he cambiado

 pero de quién es esta insulsa cara
 deshuesada y vasta, rotunda
 suspendida en papel vacío
 como en un telescopio

 la luna granular

 me levanto de mi silla
 tironeando contra la gravedad
 me voy
 y salgo al jardín
 doy vueltas alrededor de los vegetales,
 mi cabeza pesada
 reflejando el sol
 en sombras de los barrancos agujereados
 cortados en mis mejillas, las cuencas-
 de mis ojos 2 cráteres

 entre los senderos
 orbito
 los manzanos
 blancas blancas estrellas
 giratorias a mi alrededor

 estoy siendo
 consumida por la luz




 MORADA

 El matrimonio no es
 una casa o siquiera una carpa

 es anterior a eso, y más frío:

 la orilla del bosque, la orilla
 del desierto
                    los escalones sin pintar
 al fondo donde nos acuclillamos
 afuera, comiendo pochoclo

 la orilla del glaciar que retrocede

 donde dolorosamente y con asombro
 de haber sobrevivido todavía
 hasta acá

 estamos aprendiendo a hacer fuego



Margaret Eleonor Atwood nació en Ottawa, Canadá,
el 18 de noviembre de 1939.

FUENTE

Aliki Barnstone and Willis Barnstone (Eds.). A Book
of Women Poets from Antiquity to Now. Schocken
Books, 1992.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)