domingo, 25 de diciembre de 2011

ENHEDUANNA, LA PRIMERA ESCRITORA

ENHEDUANNA, Princesa Lunar Acadia, hija de Sargón
(2334-2279 a.C.), "Rey de Acad, comisario de Innana, Rey
de Kish, sacerdote de Anu, Rey del País, gobernador de
Enlil", quien fundara el primer Imperio del mundo, entre
Persia y el Mediterráneo, nacida circa 2300 a.C., es la pri-
mera persona que une nombre y obra preservados en la histo-
ria de la literatura.
Palabras atribuídas a su padre, el Rey, aparecen grabadas en
tabletas cuneiformes del temprano primer milenio: "Mi madre
sacerdotal me concibió; secretamente me trajo al nacimiento;
me colocó en un arca; hizo trabar mi puerta. Me confió al
río, que no me hundió. El río me trajo hasta Akki, el labra-
dor, quien me condujo a ser su hijo... Durante mi jardinería,
la diosa Ishtar me amó, y durante cincuenta y cuatro años
mío fue el Reinado".

                                      Probable Cabeza de Sargón. Museo Nacional de Irak.
                                                                    ¿Estará, todavía?

Los poemas de Enheduanna están dirigidos a la diosa Sume-
ria del amor, Innana: le habla a una deidad que a veces trae
la felicidad y a veces el desastre sobre la tierra.
Estas 7 estrofas pertenecen a un sólo poema, llamado "La
exaltación de Enheduanna a Innana", que contiene un total
de 18. Representan una muestra parcial de su estilo poético,
y pueden completarse en una segunda presentación, más ade-
lante. Pero ahora, me he atrevido a agregarle otras versiones,
ya que una escritura en una lengua tan antigua (y 'muerta',
como se las llama cuando ya no las habla nadie) seguramen-
te debe originar distintos ritmos, composiciones (son him-
nos, cantos, no hay que olvidarse de eso tampoco) y estilos.
La idea de este trabajo es dar a conocer algún rostro en me-
dio de las palabras. Un rostro facilita -o debería tender a ha-
cerlo- asociar las palabras con un cuerpo viviente: traer de
un fuerte soplido de la memoria del mundo algo muy lejano
y olvidado, al presente.
¡Ah! En la Universidad de Yale se guardan: un disco de 25
cms. de diámetro, en piedra caliza, en el que aparece la ima-
gen de Enheduanna, acompañada por tres mujeres, y las ta-
bulae cuneiformes en los que se hallan inscriptos estos versos.


"LA EXALTACION DE ENHEDUANNA A INANNA"

l. INNANA Y LAS ESCENCIAS DIVINAS

Señora de todas las escencias, luz plena,
buena mujer vestida de esplendor
a quien el cielo y la tierra aman,
amiga de templo de An,
tu llevas grandes ornamentos,
tú deseas la tiara de la alta sacerdotisa
cuyas manos sostienen las siete escencias,
O mi señora, guardiana de todas las grandes escencias,
las has escogido y colgado
de tu mano.
Has reunido las escencias sagradas y las has puesto
apretadas sobre tus pechos.

2. INANNA Y AN

Como un dragón has cubierto el suelo
de veneno.
Como el trueno cuando ruges sobre la tierra,
árboles y plantas caen a tu paso.
Eres una inundación descendiendo desde una montaña,
¡Oh primaria,
diosa lunar del cielo y de la tierra!
Tu fuego sopla alrededor y cae sobre nuestra nación.
Señora montada sobre una bestia,
An te da cualidades, órdenes sagradas,
y tú decides.
Tú estás en todos nuestros grandes ritos.
¿Quién puede entenderte?

3. INNANA Y ENLIL

Las tormentas te prestan alas, destructora de nuestras tierras.
Amada por Enlil, tú vuelas sobre nuestra nación.
Tú sirves a los decretos de An.
Oh mi señora, al oir tu sonido,
colinas y llanuras reverencian.
Cuando nos presentamos ante tí,
aterrados, temblando en tu clara luz tormentosa,
recibimos justicia.
Nosotros cantamos, nos lamentamos, y lloramos ante tí
y caminamos hacia tí a través de un sendero
desde la casa de los enormes suspiros.

4. INANNA E ISHKUR

Tú lo derribas todo en la batalla.
Oh, mi señora sobre tus alas
llevas la segada tierra y embistes enmascarada
en una atacante tormenta,
ruges como una rugiente tormenta,
truenas y sigues tronando, y resoplas
con vientos malignos.
Tus pies están llenos de inquietud.

En tu arpa de suspiros
yo escucho tu canto fúnebre.


5. INANNA Y LA ANUNNA

Oh, mi señora, la Anunna, los grandes dioses,
aleteando como murciélagos delante tuyo,
se vuelan hacia los farallones.
No tienen el valor de caminar
delante de tu terrible mirada.
¿Quién puede domar tu furibundo corazón?
Ningún dios menor.
Tu malevolente corazón está más allá de la templanza.
Señora, tu sedas los reinos de la bestia,
tú nos haces felices.
Tu furia está más allá de la templanza,
¡Oh hija mayor de Suen!
¿Quién te ha negado alguna vez reverencia,
señora, suprema sobre la tierra?

6. INANNA Y EBIH

En las montañas en las que no eres venerada
la vegetación está maldita.
Tú has convertido en cenizas sus grandes entradas.
Por tí los ríos se inflan de sangre
y la gente no tiene nada que beber.
El ejército de la montaña va hacia tí cautivo
espontáneamente.
Saludables hombres jóvenes desfilan ante tí
espontáneamente.
La ciudad danzante está colmada de tormenta,
conduciendo a los hombres jóvenes hacia tí, cautivos.


7. INANNA Y LA CIUDAD DE URUK

Has dicho tu sagrado mandato sobre la ciudad
que no ha declarado:
"Esta tierra es tuya,"
que no ha declarado:
"Le pertenece a tu padre y al padre de tu padre,"
y tú has bloqueado su paso hacia tí,
tu has alzado tu pie y abandonado
su granero de la fertilidad.
Las mujeres de la ciudad ya no hablan de amor
con sus maridos.
Por las noches ellos no hacen el amor.
Ya no están desnudas delante de ellos,
revelando íntimos tesoros.
Gran hija de Suen,
impetuosa vaca salvaje, suprema señora comandante de An,
¿quién se atreve a no venerarte?


DEl "HIMNO A INANNA"

Señora de todos los poderes
En quien la luz aparece,
Una luz radiante
Amada por Cielo y Tierra,
Tiara-coronada
Sacerdotisa del Más Alto Dios,
Mi Señora, tú eres la guardiana
De toda grandeza.
Tu mano sostiene los siete poderes:
Tú alzas los poderes de ser,
Tú los has colgado sobre tus dedos,
Tú has reunido los muchos poderes,
Los has abrochado ahora
Como collares sobre tu pecho.

****

Como un dragón,
Envenenaste el suelo-
Cuando le rugiste a la tierra
En tu trueno,
Nada verde podía vivir.
Una inundación cayó de la montaña:
Tú, Inanna,
Primera en el Cielo y en la Tierra.
Señora cabalgando una bestia,
Tú lloviste fuego sobre la cabeza de los hombres.
Tomando tu poder del Altísimo,
Señora de los grandes ritos,
¿Quién puede entender todo lo que es tuyo?


*****

Fue en tu servicio
Que entré por primera vez
En el templo sagrado,
Yo, Enheduanna,
La más alta princesa.
Portaba el canasto ritual,
Cantaba tu alabanza.
Ahora he sido arrojada
Al lugar de los leprosos.
Llega el día,
Y la luminosidad
Es oculta a mi alrededor.
Sombras cubren la luz,
La entapizan en tormentas de arena.
Mi bella boca sólo conoce la confusión.
Aún mi sexo es ceniza.

****

Oh, mi Señora
Bienamada del Cielo,
He dicho tu furia con verdad.
Ahora que su sacerdotisa
ha regresado a su lugar,
El corazón de Inanna se restaura.
El día es auspicioso,
La sacerdotisa está vestida
En hermosas túnicas,
En femenina belleza,
Como en la luz de la ascendente luna.
Los dioses han aparecido
En sus legítimos lugares,
El umbral del Cielo exclama "¡Salve!"
Alabanza a la destructora dotada de poder,
A mi Señora envuelta en belleza.
Alabanza a Inanna.


ALGUNAS REFERENCIAS

INANNA es la gran diosa de Uruk; en Sumerio (una lengua
extraña en el sentido de que no se han podido establecer sus
orígenes, ni su relación con otras lenguas) su nombre signi-
fica "Señora del Cielo" -originalmente "Nin-an-ah"; es la
diosa del amor y de la fertilidad y más tarde se la dotó con
los atributos celestiales de la semítica Ishtar.

AN: o Anu, el cielo y el dios de los cielos, el hijo de Anshar
y Kishar y el padre de Ea.

ANUNNA: también llamados Anunnaki, generalmente los
dioses de las infraregiones; en el texto "El viaje de Inanna
al Infierno", del cual publicaremos fragmentos próximamen-
te, son los siete jueces del infierno.

ENLIL: es el Dios del aire universal, el dios principal de
Nippur (la ciudad sagrada de los Sumerios). Su templo ma-
yor se denominaba 'Ekur', 'La ciudad resplandeciente'.

URUK: es la ciudad bíblica de Erech, la moderna Warka,
una importante ciudad del sur mesopotámico, en la que
Inanna tenía su templo principal.


BIBLIOGRAFIA

William HALLO. The Worlds Oldest Literature. Studies in
Sumerian Belles-Lettres. Brill, 2009.
Thorkild JACOBSEN. Treasures of Darkness. Yale Univ.,
1976.
Aliki BARNSTONE. Women Poets from Antiquity to Now.
Schoken Books, 1992.
Charles DORIA/ Harris LENOWITZ. Origins. Creation Texts
from the Ancient Mediterranean. Anchor Books, 1976.
Jerome ROTHENBERG. Technicians of the Sacred. A Rava-
ge of Poetry from Africa, America, Asia, Europe & Oceania.
Univ. of Calif. Press, 1985.
N.K. SANDAS. Poems of Heaven and Hell in Ancient Me-
sopotamia. Penguin, 1971.
William HALLO/ J.J. Van DIJK. The Exaltation of Inanna.
Yale Univ. Press, 1968.
Diane WOLKESTEIN/ Samuel Noah KRAMER. Inanna,
Queen of Heaven and Earth. Harper & Row, 1983.
Jane HIRSHFIELD. Women in Praise of the Sacred. Harper,
1994.

Para la pregunta irónica que figura al pie de la foto de la pro-
bable cabeza del Rey Sargón, ver "The looting of the Iraq
Museum. Baghdad: The Lost Legacy of Ancient Mesopota-
mia", de Angela SCHUSTER y Milbry POLK.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Sargón, y su "hija", son unos mil años posteriores a los Sumerios, quienes inventaron la escritura y nos dejaron el Poema de Gilgamesh, y la lucha entre el Caos y el Órden: Mardruk y Tiamat.
Las civilizaciones de la época de Sargón tradujeron a sus idiomas esas obras literarias, las primeras según se sabe hasta hoy, y Las copiaron en sus bibliotecas durante siglos.

Robert Rivas dijo...

Sargón y su hija (no "hija")Enheduanna, "Sacerdotisa de Inanna" de ninguna manera son mil años posteriores al Poema de Gilgamesh. Ver: Roberta Binkley. Biography of Enhedianna. Univ. of Pennsylvania Museum, 1998, además del resto de la bibliografía.

Joshua BedwyR dijo...

Efectivamente, el primer comentario indica un total desconocimiento de la cultura sumeria y de su historia. Cuando Sargón de Akhad creó el Imperio Acadio, sumeria existía. El Imperio acadio se coloca entre la II Dinastía de Ur y la II Dinastía de Ur o Período neosumerio. El dios Marduk es un dios asirio. En la época sumeria ni Marduk ni Tiamat existían. Existía el dios Ningirsu, el cual con los acadios se transformó en Ninurta, quien con los asirios y babilonios pasó a ser maduk. ¡Menudo cacao mental!

Por cierto, Robert Rivas, un sólo fallo tuyo. Enheduanna era devota de Inanna, pero no sacerdotisa de Inanna. Era Entu del dios Nannar (Sin en acadio). Nunca hubiera podido ser Entu de Inanna porque en Sumeria las mujeres mandaban en templos de dioses (Entum) y los hombres en templos de diosas (En). En los templos de Inanna, mandaba un hombre siempre.

Robert Rivas dijo...

Muchas gracias por tus puntualizaciones. Son muy valiosas.