sábado, 31 de mayo de 2025

UN POEMA DEL DESTACADO POETA INGLÉS MARK WALDRON

 




OJALÁ AMASE LAS CORTADORAS DE
PASTO


 Realmente desearía que me suceda eso. Porque si amase

 las cortadoras de pasto podría ir


 al museo de cortadoras de pasto del que recién oí

 hablar en la radio en una nota


 acerca de pequeños museos.

 Está en Southport aparentemente -


 un pueblo costero 'bordeado al norte por

 el Estuario de Ribble' de acuerdo a Wikipedia.


 Sería un largo viaje ir hasta allá arriba,

 y es casi seguro 


 que tendría que pasar la noche ahí. Creo que podría

 quedarme en el Hotel Prince of Wales que parece


 estar convenientemente situado respecto a la estación

 y también al museo. Apenas puedo soportar


 el pensar en cuánto estaría deseando 

 realizar ese viaje  si amase las cortadoras de pasto.


 Por la radio dijeron que tienen toda clase

 de modelos desde los Victorianos en adelante


 hasta uno de avanzada - robótico

 que funciona a energía solar.


 Si estuviese planeando la visita probablemente haría

 una pequeña recorrida virtual


 por Street View, y de hecho acabo de hacer

 justamente eso en un esfuerzo por captar la sensación


 que tendría si estuviese de verdad anticipando 

 un viaje al museo de las cortadoras de pasto.


 Explorando el área descubrí

 que Southport se parece mucho


 a Weston-Super-Mare, donde, de hecho, en verdad,

 permanecí en un hogar-de-transición hace


 muchos años, después de haber estado una temporada

 en rehabilitación. Ahora heroína - que me encantó.



 Mark Waldron nació en Nueva York en 1960, pero se crio 

desde chico en Londres, donde vive desde entonces. Traba-

ja como creativo publicitario, y recién empezó a escribir poe-

sía a principios de este siglo. Publicó su primer libro de poe-

mas en 2008. Su mezcla de ternura y sentido del humor ya

estaban presentes desde esa obra. La presencia del mar es un

hecho recurrente en su poesía, que se caracteriza por su mane-

ra de escurrirse dentro de aquel o de aquello que nos va con-

tando. Acuña nuevas palabras y reutiliza las viejas. Se instala

en el lugar/no lugar entre lo que existe y lo que no existe. A

menudo se vincula su poesía a la de Beckett, Ashbery y Berry-

man, en relación al aire surreal y absurdo que transmite su es-

critura. Es reconocido como un innovador de la poesía británi-

ca del siglo XXI.


FUENTE


poetryinternational.com y poemhunter.com


Versión del inglés al castellano: Robert R. Rivas (c).


 

  

viernes, 2 de mayo de 2025

TRES POEMAS DEL GRAN FAZIL HÜSNÜ DAGLARCA

 





 MIS TRADUCTORES


  

La noche convierte

La oscuridad en luz.


        El agua transforma

        La tierra en verde.


 La mano convierte

 Golpes en escritura.


        La ciencia transmuta

        El cielo dentro de la tierra.


 El viento cambia

 Rocas por esculturas.


          El pájaro traduce

          El silencio en canto.


 Los héroes transfiguran

 La esclavitud en libertad.




  CUARTETOS


 BLANDO

 La boca 

 de un hombre hambriento

 Hace que el pan

 Cobre vida


 DE UN GATO

 Viudas

 Mientras cierran la puerta

 Siempre oyen

 Un gato subiendo las escaleras


 DIOS Y YO

 Él 

 Es el poeta de su trabajo

 Yo soy el Dios

 Del mío


 GATOS

 El gato

 De la viuda

 Está más calentito

 Que el gato de la novia*



[ *En este caso "bride" se puede traducir por "novia" o por

"recién casada".]




 DE: LA ÉPICA DE SAKIR *


                    - La claridad, en la forma de manos y pies, me han inquietado.


 He decidido que he de morir

 En medio de poderosos ríos, sin temor.

 En la luz y con inscripciones remotas,

 El hecho colgará y permanecerá alrededor de mi cuello

 Como un amuleto con una plegaria.


 Hace años, la era azul de las semillas,

 Decidí, con el consentimiento de los pájaros de la noche,

 Que he de rodearme de grandes vasos vacíos,

 Y con la sed de cadáveres resecos,

 Como un sultán los miraré con deleite.


 Más liviano que el aire, más antiguo que ciertas mujeres,

 La verdad de nuestro crudo desnudo nacimiento...

 Perpetuo en las ciudades y colinas sobre todo el mundo

 La belleza del tiempo se mece con la flora,

 Un recuerdo amado por su valor.


 Lentamente, como rocas y troncos

 Dentro del adulterio de la mente,

 Desde el blanco y brillante cielo de la historia,

 He decidido que moriré

 Y compartiré con esqueletos animales el misterio de la vida.


 [* La épica de Sakir (1945) es una creación de Fazil Hüsnü

Daglarca y no una épica preexistente.]


Fazil Hüsnü Daglarca nació en Estambul, Turquía, en 1914

y murió en esa misma ciudad en 2008. Su nombre de nacimien-

to es Mehmet Fazil. Se ha dedicado, en el campo de la literatura

exclusivamente a la poesía. Es, junto a Nazim Hikmet, el mayor

poeta de Turquía de la era moderna. Y ha sido traducido a múlti-

ples idiomas. Pero... me parece que no ha sido traducido al cas-

tellano. Primero hizo la carrera militar, luego, al retirarse de la

misma en 1950, trabajó como inspector laboral, tarea que dejó

para abrir una librería llamada Kitap ("libro"), en 1959. En 1970

cerró la librería y desde entonces se dedicó exclusivamente a la

poesía. Escribió también poesía para niños. Obtuvo un premio

literario muy importante en su país, el Premio Vehbi Koc, en 

2005.


FUENTE


Talat S. Halman. A Brave New Quest. 100 Modern Turkish

Poems. Syracuse University Press, 2006.


Versiones del inglés al castellano: Robert R. Rivas (c)

 

 


  

      

jueves, 1 de mayo de 2025

DOS POEMAS DEL TURCO-CHIPRIOTA GURGENC KORKMAZEL

  



 STAVROGONNO


 No hay ningún Rey, sólo el registro de siete idiomas.

 Aún si la historia pudiese oler

 tan fresca como el cuero del recién despellejado venado-

 Los viejos han sido enterrados y abordando naves

 los jóvenes han partido hacia islas más lluviosas.


 Los viñedos y las glorietas han invadido esos lugares

                                                [abandonados.

 Gallinas del tamaño de gansos rascan el suelo

 desenterrando las oxidadas herramientas de los recuerdos


 El Santo de la pequeña capilla bajo la cruz

 se levanta y los tesoros lusignanos perdidos para siempre

 yacen en el mismo valle.

 Desde que el pueblo fue abandonado

 cabras locas vagan sobre tejados cubiertos de pasto.




 MI EDAD TRES


  

 Un camino de piedra de una aldea fue mi edad tres

 donde me caía una y otra vez sobre mis sangrantes rodillas


 Un par de botas de soldado

 siempre demasiado grandes para mis pies infantiles


 Un almendro cubierto de flores en la primavera

 donde enterré llorando a mi gorrión muerto


 Disparos fue mi edad tres

 donde mi madre me apretaba fuerte contra su pecho llorando


 Ella era una mujer que se arrancaba el pelo

 la joven muchacha orinándose de miedo


 Hinchados cuerpos sanguinolentos fue mi edad tres

 ustedes saben donde yo pensaba que se hacían los muertos.



Gurgenc Korkmazel nació en Pafos, Chipre, en 1969. Tuvo

que mudarse con su familia a Lisi, Famagusta en 1974.

Creció y se educó en Chipre y Turquía, y actualmente vive

en Gran Bretaña. Es también traductor, del inglés al turco y

viceversa. Ha escrito también cuentos. Y publicado más de

una antología de la poesía chipriota.


FUENTE



Modern Poetry in Translation. N° 17. Mother Tongues: Non-

English Language Poetry in England. 


Versiones del inglés al castellano: Robert R. Rivas (c).

DOS POEMAS DEL ITALIANO ALFONSO GATTO

  



   LA ARAÑA


  ¿Con quién razona acerca de sí mismo en la oscuridad

  y con luz y labios polvorientos 

  marca su boca? la araña con sus tretas

  teje el verano.


  Dado que tiene sus alas enruladas en el broche

  de su temblor, el insecto en delirio

  se enjambra inmóvil y ávido en el ojo

  de su esplendor.


  De ojos abiertos que no ven,  el hombre

  lentamente se consume a sí mismo en la huella

  de su pasado; desapareciendo de sí mismo, vive.


 

 EL DÍA DONDE LA HORA


 El día donde está la hora de la muerte

 puede no ser el lugar, pero el féretro 

 desciende en todos lados hacia sus puertas

 de oscuridad, la tierra no aprende


 el nombre que sus vivientes han elegido para ella.

 En los límites invisibles que tocás,

 desde el cielo a las montañas a los árboles adonde llegas

 muriendo por verlo nuevamente con tus ojos,

 la tierra es la distancia y tu viaje.

 Pero, una vez ahí, la tierra está toda cerca de sí misma,

 la perpetua interceptación de un espejismo

 que se fija sobre cada pestaña que ha arrancado.



 Alfonso Gatto nació en Salerno en 1909 y murió en Orbe-

tello en 1976. Discípulo de Ungaretti, llegó a ser muy apre-

ciado como poeta por su maestro. Su estilo lírico-metafísico

lo emparenta también con la poesía de Montale y de Lizi.


 Versión del italiano y del inglés: Robert R. Rivas (c)


 FUENTE



 Raleigh Trevelyan (Ed.). Italian Writing Today. Penguin,

1967. 


 

  

  


  


domingo, 23 de marzo de 2025

LOS CUATRO TEMAS: FEMENINO

  Estos son cuatro temas de esos cuatro relatos.

 Prescindiré del VIDZ (que lo une todo) y le daré alcance 

a las palabras, antes de que se vayan.

 Este mismo relato es parte de aquellos cuatro. ¿Orígenes

o variantes del destino? Aunque todo parezca de cablerío

muy flojo y, además, endeble.

 Son solamente sugeridos, sugestos, sugestibles.

 a) LELILíES: Los gritos o voceríos de las mujeres moris-

cas; 

  b) "Madre decía que los gatos son como la felicidad:

nunca están donde deberían estar." *

  c) Dos grandes marchas, en África, durante el siglo XIX.

Columnas de prisioneras Hakili, conducidas por sus futu- 

ros circuncidadores al norte de Nenba, se cruzan con la co-

lumna de prisioneras  Jasinthe, conducidas por sus dueños

(y vendedores) árabes. El encuentro es totalmente casual y

se produce en una zona subsahariana, al este de Mikanaha-

bbi, al atardecer. Ambas columnas portan teas y se producen 

rápidas y espontáneas escaramuzas entre las mujeres de los

dos grupos, para solaz de sus guardianes. Se atacan y se pro-

ducen ligeras quemaduras. Pero la situación: la llegada de

la noche africana, las Otras mujeres, los hombres-amos azu-

zándolas, el fuego creciente de las antorchas, las exalta y ele-

va a un "estado sobrehumano" -según cuentan las escasas 

crónicas orales confiables de Nenba. Se dice en ellas que los 

gritos de dolor y los gritos de goce desatado junto a los gritos

de fervor y de furia se fueron multiplicando a lo largo y ancho

de la noche. Al unirse, las prisioneras produjeron una nueva

caravana terrible de mujeres poseídas por la ferocidad, Dirá

un cronista portugués (Alvaro da Fonseca) que las viera pa-

sar por su pueblo, escondido y pertrechado detrás de persianas

metálicas: "No se las reconocía, sin duda. No eran tanto crueles

(los hombres sí lo hubiésemos sido, en su lugar), como salva-

jes: no aceptaban ningún límite a sus deseos. Lo que querían

lo hacían (y deshacían). No puedo saber si sus rostros conser-

vaban la belleza por la que habían sido escogidas. Uno aparta-

ba la mirada de sus rostros, intuitivamente. Parecían poder de-

tectar y rastrear con seguridad absoluta una mirada (aunque

fuese escondida como la mía) y yo no quise por nada del mun-

do que me viesen mirándolas. Pero los cuerpos sí: magnifica-

da su belleza por un grado de exaltación que yo nunca hubiese

creído posible, de pronto se envolvían en una nube de silencio,

o, sino, de esa exaltación brotaba un movimiento explosivo

que exponía a esas mujeres en su propio fuego y sombras, 

transidas, con el rostro acopiando todas las emociones posi-

bles, vertiginosamente, hasta producir una expresión de sere-

nidad completa, que hacía pensar enseguida en lo que se ha-

bía contado siempre de las mujeres santas..."

  d) "Estar sola con el libro no escrito es estar aún en el pri-

mer sueño de la humanidad..."**

 

sábado, 22 de marzo de 2025

ROBERT R. RIVAS DE UNA RECORRIDA

  

  Con cierta frecuencia encontramos, en los interminables 

páramos de NULDA: bárbaros rezagados y abandonados, 

en sus precarias torrecillas de vigías, hechas de telas blan-

das y sus jirones. Los bárbaros-vigías-de regiones-casi-ima-

ginarias, en sus crisoles.


   *


   Todo su arte lo han desplegado y concentrado en las jacillas.

Esos son sus frágiles, evanescentes tesoros. Muchos se pasan

la vida en su custodia, porque abundan los merodeadores. 

    ¡Cuántos de custodia junto a su bella, fresquísima jacilla!


     *


   En el mar de Agtria, las famosas olas de viaje.

   Todas vacías, por ahora.

   En Zumicia, carreras de olas, nadando su única brazada.

   Hay lugares en los que por pura distracción dejan abierta

 la puerta del mar.

    Hemos visto en las noches, aterrados, cómo se sumergen 

grandes lunas salvajes, embisténdose, en el feroz silencio del 

mar de Chun.


    *


   Parques de Bálijáli: los faisanes despavoridos por la locura

que les producen sus propios gritos.


    *


    Su patria es el cuerpo. Ciertamente no el propio, que es

apenas ese fragmento de territorio que les permite situarse

como extranjeros. Su patria es el cuerpo de la mujer amada,

y ellos son y serán los desterrados.


   *


   Se puede imperfectamente vivir exiliado en el cuerpo.

   Se puede sentir que el fondo último del cuerpo son esos

huesos que se helaron en el lugar de la infancia.

    Puede 'el ser' anidar en un lugar que ya hace mucho tiempo

que no-ex-iste.

   

EL SUFRIMIENTO Y LAS PALABRAS QUE SUSCITA (UN FRAGMENTO)





  En una tarde en la que el sufrimiento y el vacío se vuelven

sumamente intercambiables, recuerdo a Komokwa, un dios

de los Kwakiutl -uno de los pueblos llamados "de la canoa" 

de los Indios Noroccidentales de Canadá y Estados Unidos.

En sus canoas recorren la antigua ruta marina de miles de ki-

lómetros de largo, que va del golfo de Puget hasta Alaska, cu-

yas aguas son tan turbulentas como ricas en remolinos y otros 

peligros. 

En el fondo de esa región de un mar helado, vive Komokwa,

reclinado en su canapé, ya que se trata de un inmenso dios in-

válido. Las focas son sus sirvientes y el pulpo está dedicado a 

la vigilancia. Trato de imaginar qué clase de palabras pueden

usarse para hablarle a un dios inválido.

¿Se le puede pedir auxilio? ¿O solamente consuelo?


En el siglo IX Sugavara Mijizame le habla a los árboles: le

pide a su ciruelo, desde el destierro, que le envíe su aroma

en primavera...

Y desde mucho antes de eso, las mujeres Kwakiutl le habla-

ban a los cedros, disculpándose por usar su corteza, a la que

llamaban su "vestido".


En el siglo XII, otra vez en Japón -la otra costa de ese mismo

Océano- la dama Junii Tameko sabía que la ira nos aparta de

una tristeza insoportable.


Y 150 años antes de Cristo, Lucilio hablaba de los días malos

como aquellos en los que se tiene a un dios en contra...


Y mucho después, pero el tiempo es apenas un fantasma de

sí mismo en este tema, Alejandra Pizarnik declararía que le

encantaba sufrir, porque de ese modo no se aburría (hay co-

sas peores que sufrir, insospechadas), y, además, el sufrimien-

to hacía que su vida adquiriese 'interés, emoción y aventura'...

Y es que ya no había Dioses a los que dirigir una súplica o una 

queja.