viernes, 14 de julio de 2017
UN POETA MARROQUÍ DEL SIGLO XVI: SIDI ABDERRAHMANE EL MEJDOUB
Sólo puedo decir de él que fue un poeta sufí, nacido en
Tit Mellil, cerca de Casablanca, a principios del siglo XVI
y que murió en 1568. Lo demás son sus poemas.
CUARTETOS
ni pienses ni busques mucho
no andes siempre abatido
los planetas no son inamovibles
y la vida no es eterna
no juegues con los sentimientos de tu mejor amigo
y si la gente lo insulta, calma su mente
a quien te ama, ámalo más
pero si te traiciona, nunca más seas su amigo
los buenos días pasados se han ido
los duros están aquí
a quien se atreva a decir la verdad
le cortarán la cabeza
convertí a la nieve en una cama
y me tapé con el viento
convertí a la luna en una lámpara
y me fui a dormir en la noche estrellada
la tristeza debería ser escondida
y cubierta por un velo
cubre la herida con la piel
y la herida pronto cicatrizará
ah amigo, sé paciente
esconde tu carga
duerme desnudo sobre espinas
espera por un día más radiante
viaja y conocerás gente
y sé obediente del que es noble
al imbécil panzón
véndelo por diez céntimos
todo lo que poseí en la vida es una cabra
pero he escrito hermosos cuartetos
muchos son agraciados con el favor de Dios
pero se atribuyen esas gracias como propias
no pienses en la opresión de este tiempo
mira qué amplio es el tiempo en Dios
las dificultades barren con los débiles
pero los hombres barren con las dificultades
el silencio es oro en abundancia
y las palabras destruyen un buen clima
no digas nada si ves algo
y si te pregunten dí no, no
no te encarames a la montura antes de embridar
y ata nudos fuertes
piensa dos veces antes de hablar
o lo lamentarás para siempre
mi débil corazón no puede soportar ningún dolor
y por Dios que ustedes son bárbaros
me sostuvieron cuando yo era fuerte
y me abandonaron cuando me volví débil
sucio y feo me vieron
ahí va ese cabeza hueca dijeron
de hecho soy más como un libro abierto
hay muchas cosas útiles dentro de esta cabeza
ah mi corazón te quemo
y si quieres haré más
oh mi corazón tú me avergüenzas
porque te gusta alguien que no gusta de vos
FUENTE
Pierre Joris and Habib Tengour. Poems for the Millennium.
Volume Four. Univ. of California Press, 2012.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
lunes, 3 de julio de 2017
EL POETA ESLOVENO TOMAZ SALAMUN
Nació en Zagreb, Croacia -en ese tiempo fusionadas bajo el
nombre de Yugoslavia, que tal vez no se refería al Yugo, pe-
ro que con el tiempo terminó representándolo- de padres
cultos. Cuando era chico, su familia se mudó a Eslovenia,
donde se crió y cuya nacionalidad internalizó. Nació duran-
te la guerra, en el '41. Escribió muchos libros de poesía y se
lo ha considerado un revolucionario para la poesía eslovena.
Murió en Liubliana en 2014.
CANTO FOLCLÓRICO
Cada verdadero poeta es un monstruo.
Destruye gente y destruye su habla.
Su cantar eleva una técnica que barre
la tierra para que no nos coman los gusanos.
El borracho vende su sobretodo.
El ladrón vende a su madre.
Sólo el poeta vende su alma para separarla
del cuerpo que ama.
(Versión al inglés de Charles Simic)
JONÁS
¿cómo se pone el sol?
como nieve
¿de qué color es el mar?
grande
¿Jonás sos salado?
soy salado
¿Jonás sos una bandera?
soy una bandera
las luciérnagas están descansando ahora
¿cómo son las piedras?
verdes
¿cómo juegan los perros?
como flores
¿Jonás sos un pez?
soy un pez
¿Jonás sos un erizo de mar?
soy un erizo de mar
escuchen a la corriente
Jonás es el corzo corriendo a través de los bosques
Jonás es la montaña que respira
Jonás es todas las casas
¿oyeron alguna vez un arco iris semejante?
¿cómo es el rocío?
¿estás dormido?
(Versión al inglés de Tomaz Salamun y Elliot Anderson)
PALABRAS
Agarrás agua con una aguja,
el agua se vuelve aguanieve.
Le apuntás a un árbol con tu mano,
el árbol se quema.
Dividís las líneas con una sombra.
Abrís la puerta para el amor y la muerte.
Versión al inglés de Tomaz Salamun y Anselm Hollo)
PROVERBIOS
1 Tomaz Salamun hizo parpadear al Partido, lo amansó,
lo desmanteló, lo reconstituyó.
2 Tomaz Salamun dijo: Rusos ¡váyanse! y lo hicieron.
3 Tomás Salamun duerme en el bosque.
(Versión al inglés de Tomaz Salamun y Anselm Hollo)
ECLIPSE II
Voy a agarrar clavos,
clavos largos
y los voy a martillar dentro de mi cuerpo.
Muy muy suavemente,
muy muy lentamente,
para que duren más.
Armaré un plan preciso.
Me revestiré cada día
digamos por caso cinco centímetros cuadrados.
Después le prenderé fuego a todo.
Arderá por un largo tiempo.
Arderá por siete días.
Sólo los clavos permanecerán
todos soldados entre sí y oxidados.
Así permaneceré.
Así sobreviviré a cualquier cosa.
(Versión al inglés de Veno Taufer y Michael Scammell)
FUENTE
Michael March (ed.). Child of Europe. A New Anthology
of East European Poetry. Penguin, 1990.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
viernes, 30 de junio de 2017
MOVIMIENTOS
Sugerir -susurrar- poner en marcha murmullos
que o viajan
o se trepan a las paredes
Insurgencias: las palabras dicen su decir
sin qué ni quién
Le confiesa: lo que sentía por vos era devoración
Claro, era temprano en nuestras vidas
(Todavía no apagaste la luz en ese cuarto
y esa casa hace añares que no te pertenece)
Desplazarse únicamente sobre impresiones
Dando por sobreentendido casi todo
o más que eso
Gracia que se ha hundido hasta lo más espeso del ser
y la vuelve volátil
(Le disuelve el lastre)
En el piso alto de la mente
Arrancar ese nervio de lo que no arranca
Hablo sin decir
sin sentir
tan sólo deslizando
la serpiente del deseo
por la hierba de lo impensable
El my heart still beats for you de Anna Ternheim
escuchado como my heart still bleeds for you
Esas voces en la luz, en las caras
Esas otras voces en las sombras, en las 'almas'
Ha reencontrado un trozo de sendero
por el que andar
Cavando en el otro, en ella, en ellas
Ese cavar que era lo contrario de la muerte
De 'cavarse la fosa'
Y oír el come back to you
en lugar de 'volver con otra persona'
como 'volvé a vos misma, volvé a ser
quien eras para mí'
Se dice 'el pasado'
Pero hay varias especies de pasado
Hay uno ausente, que no dejó registro
Hay otro recordado, pero que perdió sus raíces
Y hay un pasado, ¿que es el que cuenta?, cuyas raíces
siguen llenándose en las fuentes de la vida
en las fuentes vivas
También hay un deseo que elimina tanto el pasado
como el futuro:
Hagamos así nuestra vida un día,
Ignorando, Lidia, voluntariamente
Que hay noche y después
De lo poco que duramos
escribió Pessoa como Ricardo Reis.
No dice 'un día', sino 'un día'.
No dice 'alguna vez', sino 'un momento
que condensa y da sentido a todos los momentos'
No es exactamente 'la silla de montar el presente'
desde la que se ve mejor el camino
Ha sido -y sigue siendo- 'un camino largo y sinuoso'
(long and winding road)
Cada uno tiene sus remolinos y anda evitándolos
o anda -sin querer queriendo- buscándolos
Entre las variadas clases de soledad
Victor Segalen finaliza Viaje al país de lo Real diciendo
Conclusión de un viaje con los dos mejores amigos de la
tierra: viajar solo.
Esto último escrito como hipótesis de actitud literaria.
Y además el viajero Solo es más libre y más Sí en sus pensa-
mientos y en sus escritos.
Como un insecto bajo la lluvia intensa
martes, 20 de junio de 2017
EL POETA ESLOVACO KAMIL PETERAJ
Kamil Peteraj nació en Bratislava en 1945. Estudios de vio-
lín en el Conservatorio y luego de dramaturgia en la Univer-
sidad de Artes Musicales.. A partir de 1979 comienza a escri-
bir como freelance, en especial como autor de letras de música
rock. Desde 1991 trabajó como publicitario y luego regresó a
la escritura. Vive en la capital de Eslovaquia.
HOSPITAL
en un rincón de la habitación verde
están punzando una agotada vena
y afuera la Muerte anda vagueando
y cosechando castañas para pasar el tiempo
ACERCA DE NO MORIR
la lluvia vino de lejos máquinas de escribir
de agua tipearon meticulosamente
compilaron el inventario de setiembre
que permaneció acá después de la temporada
qué mariposas qué bolsas de oro
que cantidades de barro heno estrellas solares
y en algún lugar junto al río
un hombre con sombrero a lo saroyan
atrapó el pez de plata "acerca del no morir"
fumó y se vio
a sí mismo en la otra orilla
haciendo lo mismo
MAÑANA PUEDE SER DEMASIADO TARDE
Grito
y despierto a mis vecinos
y les digo
griten ustedes también
y despierten a sus vecinos
y díganles a esos vecinos
que ellos también deben gritar
y despertar a sus vecinos
porque mañana puede ser demasiado tarde
DURMIÉNDOSE
es como entrenarse para morir
en la adquirida
casi definitiva posición
con una precisión que asusta
el corazón se convierte en una calle oscura prolongadísima
llena de piedras desparramadas
cuentas o billetes descartados
pájaros ocultos
y desconocidos transeúntes
faros en la distancia
un sueño viene brillando
y encandilando
PEZ
Mirá, un pez que dice:
Soy de plata viviente
que el Creador lanzó entre las olas,
soy una esquirla de misterio,
uno de los bailarines
del gigantesco circo del mar:
nunca podrás apreciar
mi mudo teatro,
arias de ballet,
y la loca coreografía de mis movimientos
con la música del silencio eterno.
Soy una cantidad única,
de otra cantidad, un número innumerable
e inexpresable,
soy un amoroso ejemplar de transitoriedad-
yo, pez del viento:
la mudez es mi lenguaje,
la custodio junto con los secretos de Dios
desde el comienzo para siempre amén.
Parado sobre ese pez
flotaré cuerpo sobre superficie
como una bandera lunática.
CASA DE LA VIRGEN
yo digo: sé mi tumba
enterrame en vos
lavá con tu sangre
mi inquieto polvo
olvidame
como la piedra olvidó
su ayer:
atascado en ella pero nadie puede desenredarla
lo prometo: para eso seré
tu amplio cementerio
que carece de cruces
o palomas de mármol
lágrimas o remordimiento de consciencia
seré el lugar
cerca del cual podrás detenerte
y luego ir más allá y más hondo
más allá de las raíces del pelo
bajo la lengua
y pasar entre dos
ilimitádamente lejanos latidos
donde nos buscamos el uno al otro
donde enviamos
anticipadamente nuestros pensamientos
y donde todo
está por experiencia
preparado
FUENTE
Igor Hochel. Six Slovac Poets. Arc Publications, 2010.
Traducciones al inglés por John Minahane.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
lunes, 15 de mayo de 2017
POEMAS DEL THERIGATA (MONJAS BUDISTAS)
El Therigata es la antología de poesía femenina más anti-
gua que se conoce. Reúne los cantos compuestos por las
Theris o monjas superioras budistas, que vivieron en el siglo
VI a.C. En otras palabras, fueron contemporáneas de Buda.
Esta colección de 522 estrofas fue volcada a la escritura re-
cién en el año 80 a.C. Da testimonio de la conversión de es-
tas mujeres a las enseñanzas de Buda y festejan una libera-
ción. Junto a la antología de los cantos, el Paramatta Dipa-
ni, un comentario con notas acerca de los mismos y datos
biográficos de las autoras. El budismo surgió en la región
que hoy conocemos como Bijar (Bihar), un estado mucho
más democrático que los estados vecinos, dominados por
extensas monarquías. Se trata en esos tiempos de un pueblo mayormente dedicado a la agricultura, en una región que iba mejorando su calidad de vida progresivamente.
Cada canto del Therigata refleja una experiencia epifánica
en la cual las ataduras de la vida secular se rompen y el tor-
mento de los sentimientos se apaga mientras se alcanzan la
paz y la libertad del nirvana.
(Cada poema va precedidos del nombre de la monja superio-
ra autora del mismo)
MUTTA
Tan libre soy, tan gloriosamente libre,
Libre de tres cosas insignificantes:
Del mortero, del pilón y de mi retorcido señor,
Libre del renacimiento y de la muerte soy,
Y todo lo que me ha retenido
Lo he arrojado lejos.
SUMANGALAMATA
¡Una mujer bien liberada! Qué libre soy,
Qué maravillosamente libre, del trabajo fastidioso de
[la cocina,
Libre de la severa sujeción del hambre,
Y de las ollas vacías,
Libre también de ese hombre inescrupuloso,
El tejedor de sombrillas.
Calma ahora, y serena soy,
Todo deseo [lujuria] y odio purgados.
A la sombra de esos árboles que se extienden voy
Y contemplo mi felicidad.
UBBIRI
"¡Ah Ubbiri, que gime [llora] en el bosque
¡Oh Jiva! ¡Querida hija!'
Regresa a tus sentidos. En este vertedero de cadáveres
Innumerables hijas, alguna vez tan llenas de vida como
[Jiva,
Arden. ¿A cuál de ellas llorarás?"
La flecha escondida en mi corazón arrancada,
El dardo alojado allí, quitado.
La angustia de mi pérdida,
La aflicción que me dejó desfalleciente ida,
El anhelo detenido,
Al Buda, el Dhamma, y el Sangha
Me vuelvo, mi corazón por fin curado.
METTIKA
Aunque estoy débil y cansada ahora,
Y mi paso juvenil ha partido hace rato,
Sostenida por este bastón,
Trepo al pico de la montaña.
Mi manto arrojado, mi bol volcado,
me siento en esta roca.
Y sobre mi espíritu sopla
El aliento
De la libertad
He triunfado, he obtenido las gemas triples,
El camino del Buda es mío.
FUENTE
Susie Tharu y K. Lalita. Women Writing in India. 600 b.C.
to the Early 20th Century. Pandora Press (de Harper Co-
llins), 1993.
Las versiones al inglés de este capítulo del libro son de
Uma Chakravarti y Kumkum Roy.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
lunes, 17 de abril de 2017
UN POETA POLACO CASI SECRETO: TIMOTEO KARPOWICZ
Antes de la Revolución Húngara del 56, pocos habían oído
hablar de Timoteo Karpowicz, uno de los jóvenes escritores
que se había establecido en Silesia. Su poesía maduró lenta
y secretamente. Mientras tanto vivió como periodista y editor
de una revista semanal en Wroclaw (también llamada Bres-
lavia), preservando su libertad interior de los llamados de
la época. Producto de su concisión, su poesía puede parecer
excesivamente sencilla o difícil. "Una lección de silencio",
para tomar un ejemplo, es una imagen traspuesta de toda una
era. Milosz sugiere que Karpowicz es un poeta enamorado,
enamorado de la Tierra. Que mantiene una relación íntima
con los árboles, las flores, y los animales. En determinado
momento de su vida fue profesor de literatura polaca en la
Universidad de Illinois. Nació en Polonia en 1921 y murió
en Chicago, en 2005.
AMOR
Yo creía:
un árbol cuando besado
no perdería las hojas-
las hojas caen
de árboles
besados.
Un río abrazado
por una mano enamorada
no fluiría-
se va fluyendo
hacia la niebla.
Hay en mi paisaje
errores de colores y perfumes
aún así siempre amo
lo que incesantemente
cambia.
como una pelota dorada
ella corre delante mío:
acercándose una y otra vez,
mi amada,
Tierra.
ROTA
pacientemente
la tierra rota
y las sobras de bronce del movimiento
se incrustan por capas en el picaporte de la puerta
más y más resistente es mi puerta
detrás de la cual relucen los animales
los pájaros florecen
los árboles se enjambran
habiendo elegido erróneamente
mi reino sobre una nube rota
hoy habré de flotar
sobre una vuelta más de la tierra
más tarde -acordate:
dale de beber a mi venado dorado
y dale de comer a los pájaros
que dejé
más allá de la pesada puerta
EL SUEÑO DEL LÁPIZ
Cuando el lápiz se desviste para dormir
firmemente decide
dormir de manera envarada
y negramente
a esto lo ayuda
la innata inflexibilidad
de todos los meollos del mundo
el meollo espinal del lápiz
se rompe pero no se dobla
él nunca soñará con
ondas de pelo
sólo un soldado parado en posición de firme
o féretros
lo que halla su lugar en él
es lo derecho
lo que está más allá de lo torcido
buenas noches
UNA LECCIÓN DE SILENCIO
Cuando quiera una mariposa
plegó demasiado violentamente
sus alas-
hubo un llamado: ¡Silencio, por favor!
En cuanto una pluma
de un sorprendido pájaro
empujó contra un rayo de luz-
hubo un llamado: ¡silencio, por favor!
De esa manera fueron educados
para caminar sin un sonido
el elefante sobre su tambor,
el hombre sobre la tierra.
Los árboles estaban creciendo
mudos sobre los campos
como crece el pelo
de los horrorizados.
FUENTE
Czeslaw Milosz. Postwar Polish Poetry. Univ. of Califor-
nia Press, 1983.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
sábado, 8 de abril de 2017
PEQUEÑOS INVENTARIOS (PC) 1: NATURALEZA
A veces pienso en la naturaleza de esta página (odio el
nombre 'blog', me suena a un sapo ahogándose). ¿Qué es
lo que quiero, qué es lo que intento? Realmente.
¿Registrar en un lugar abierto aquello que imagino, valoro,
junté, extraje, rescaté y guardé a lo largo de una vida?
Ésa es la expresión que justamente utiliza Ezra Pound en el
Canto XCVIII: "There is no substitute for a lifetime." El pro-
blema al que se han enfrentado los traductores, es que lifeti-
me aparece habitualmente como 'vida'. Pero la expresión 'vi-
da' produce, me parece, un malentendido. Lifetime es aquí
más bien 'el transcurso de una vida', lo experimentado, lo
vivido a través de una vida. De lo contrario, se lo podría con-
fundir con el muy mentado asunto del valor de la vida huma-
na, por ejemplo.
A lo largo de una vida.
Por lo tanto, podría decir que cada frase que voy a reproducir
a continuación tiene una pequeña historia, la lectura del texto
al que pertenecen, el momento de la vida de esa lectura, las
asociaciones mnémicas y emocionales que me producen. En
cierto sentido es como escuchar música, con sus resonancias,
con sus inevitables conexiones.
Empiezo por una cualquiera, en este caso la naturaleza, para
soltar las cuerdas y hacer que en poco tiempo naveguen en
estas aguas unos cuantos barquitos, en lugar de un acorazado
o una nave de gran porte.
Intentaré generar alguna ligazón mínima entre los diversos
textos.
NATURALEZA
El atardecer oscurece el pasto, la brisa
como humo púrpura, despeina su superficie.
Desmond O'GRADY. Poesía irlandesa contemporánea.
Las montañas calladas, sin nadie.
La luna gira entre las constelaciones.
TU FU. En O. Paz, 'Versiones y diversiones".
Hay jardines que ya no tienen país
Y están solos con el agua
Georges SCHEHADÉ. Poesías.
Paisajes como cubrirse con un manto la cabeza.
Henri MICHAUX
El viento sopla en el pinar. Un susurro pesado y ligero.
El Báltico susurra también en medio de la isla, en lo más
profundo del bosque uno se encuentra en alta mar.
Tomas TRANSTRÖMER. Bálticos.
Los cebúes de mi infancia: los animales con los ojos más her-
mosos, adorables y tristes de toda la creación.
Rudy KOUSBROEK. El secreto del pasado.
y el sol en octubre,
como en verano,
en el hombro de la colina.
Dylan THOMAS. Poema de octubre.
Es primavera:
la colina sin nombre
entre la niebla
BASHÔ
Más allá vio las Rocosas canadienses todavía iluminadas
por el sol y coronadas de nieve, a un centenar de kilóme-
tros de distancia, como si la tierra se encontrara todavía en
plena creación y las montañas estuvieran extrayendo su sus-
tancia de las nubes.
Denis JOHNSON. Sueños de trenes.
En la teología de los videntes védicos las "aguas", ápas, tie-
nen un privilegio respecto del resto: son el único elemento
"omnipresente". Por eso todo rito debe comenzar por el con-
tacto con el agua.
Roberto CALASSO. El Cazador Celeste.
Los viñedos de colores pizarra y violeta, como dibujados
por una aguja helada
W.G. SEBALD. Vértigo.
PREGUNTA Y RESPUESTA EN LAS MONTAÑAS
Me preguntan porqué vivo en las montañas verdes.
Sonrío y no respondo; mi corazón está en paz.
Los pétalos de durazno fluyen en la corriente, sin dejar
[rastro-
Y hay otras tierras y cielos que éstos.
LI BAI (también llamado LI PO). En V. Seth, Three Chi-
nese Poets.
Negras nubes de tormenta se amontonan a contraviento,
apilándose en lo alto más allá del volcán.
Malcolm LOWRY. En Hablar de poesía.
El sol de Alaska es incomprensible, todos los días gasta una
nueva broma, arrastrando sus arcos y sus parjelios y otras
raras y errantes parafernalias ópticas, demasiado perezoso y
distraído como para subir muy alto, rodando sobre las cimas
de las montañas, infundiendo un extraño y verdoso tono do-
rado a la niebla helada.
Kathryn HARRISON. La mujer de nieve. (Y sigue así:
"Halos y falsos soles, cortinas boreales de color morado y
rosa, coronas de un verde lívido arrastrando jirones blancos,
torbellinos helados barridos por el aire cuyos tonos cambian
del rojo al azul, arcoiris secundarios e incluso terciarios, ex-
plosiones prismáticas y arcos de luz reverberantes, la ensena-
da en llamas, el cielo oscuro, titilante.")
Todo el mundo sabe que los vientos de mueven en direc-
ción este en torno al planeta, por la rotación de la tierra.
(...)
Calor. Frío. La tierra también es un sistema cerrado. El
calor del ecuador sube. El aire frío de los polos desciende.
Y se forman enormes contracorrientes. Corrientes que flu-
yen contra los vientos que soplan de este a oeste.
Kathryn HARRISON. La mujer de nieve.
por una aguja helada
W.G. SEBALD. Vértigo.
El mar me resulta peor que antes; su extensión, áspera,
gris azulosa y lluviosa, sin aves marinas, no me dice nada
en este momento y, claro, ahora entiendo el temor que Joy-
ce sentía del mar: (¿Quién sabe lo que vive en él? No quie-
ro pensar en esto. Anoche se me ocurrió un pensamiento
aterrador, cuando, dice Primrose, que la desperté diciendo:
"¿Pondrán a mamá otra vez en el mar?" ¿Qué cosa terrible
significa esto? ¿creencia en la existencia de las sirenas')
Malcolm LOWRY. Por el canal de Panamá.
PREGUNTA Y RESPUESTA EN LAS MONTAÑAS
Me preguntan porqué vivo en las montañas verdes.
Sonrío y no respondo; mi corazón está en paz.
Los pétalos de durazno fluyen en la corriente, sin dejar
[rastro-
Y hay otras tierras y cielos que éstos.
LI BAI (también llamado LI PO). En V. Seth, Three Chi-
nese Poets.
Negras nubes de tormenta se amontonan a contraviento,
apilándose en lo alto más allá del volcán.
Malcolm LOWRY. En Hablar de poesía.
Karim pensó en la frase de Arquíloco, hijo de una esclava:
"Muchas cosas sabe el zorro, pero el erizo sabe una muy im-
portante."
Ferdinand von SCHIRACH. Crímenes.
Una piedra solitaria que sueña en la tierra.
Göran SONNEVI. En: "Poesía sueca contemporánea".
(Litoral, segunda entrega).
Y allí donde nada llega, los álamos cortan el aire caliente. Los
álamos son cuchillos verdes.
Herta MÜLLER. La piel del zorro.
Un viento suave abanica la noche tranquila
FU HSÜAN (m. en 278 d.C.). En Lucía Carro Marina, "Cien-
to setenta poemas chinos".
Una rosa que quema
las puntas de sus cuerpos, labios,
extremos de los dedos, pezones.
Robert DUNCAN. En J.M. Coetzee. 51 poetas.
El desierto nunca es tan bello como en la penumbra del
alba o del crepúsculo. El sentido de la distancia se pierde:
una ondulación muy cercana de la arena puede ser una
cadena montañosa alejada, cada pequeño detalle puede
cobrar la importancia de una variante capital del tema re-
petido del paisaje.
Paul BOWLES. El cielo protector.
Y el viento salvaje del este, el tirano entre los vientos de
Siberia.
Joseph ROTH. La cripta de los capuchinos.
últimos secretos del viento
Henri PASTOUREAU. En A. Pellegrini, "Antología de la
poesía surrealista".
mientras la luz del sol cae
como gruesas sedas italianas sobre las casas
cuadradas hacia el Bósforo
Denis DEYLIN. Poesía irlandesa.
Una rosa que quema
las puntas de sus cuerpos, labios,
extremos de los dedos, pezones.
Robert DUNCAN. En J.M. Coetzee. 51 poetas.
El desierto nunca es tan bello como en la penumbra del
alba o del crepúsculo. El sentido de la distancia se pierde:
una ondulación muy cercana de la arena puede ser una
cadena montañosa alejada, cada pequeño detalle puede
cobrar la importancia de una variante capital del tema re-
petido del paisaje.
Paul BOWLES. El cielo protector.
Y el viento salvaje del este, el tirano entre los vientos de
Siberia.
Joseph ROTH. La cripta de los capuchinos.
últimos secretos del viento
Henri PASTOUREAU. En A. Pellegrini, "Antología de la
poesía surrealista".
mientras la luz del sol cae
como gruesas sedas italianas sobre las casas
cuadradas hacia el Bósforo
Denis DEYLIN. Poesía irlandesa.
Empero, fui un árbol en el bosque
Y muchas cosas comprendí
Que antes me parecieron rematadas locuras.
Ezra POUND. Personae.
El viento volaba a nuestro encuentro. El dulce y salvaje
viento de la primavera rusa.
Mijail BULGÁKOV. Morfina.
el viento sopla muy suave, tan suave
Como si un grillo cantara dentro de un tulipán.
Charles SIMIC. Mil novecientos treinta y ocho.
De estas ciudades quedará el que las atravesaba: ¡el viento!
Bertolt BRECHT. Cien poemas.
Pregúntale al viento,
de preferencia al suave.
Él sigue su inmenso viaje,
y a menudo regresa
con una buena respuesta.
Olav H. HAUGE. Tres poetas noruegos. Es el poema completo.
Sesenta y seis veces han contemplado estos ojos
la cambiante escena del otoño.
He dicho lo suficiente sobre la luz de la luna,
No me pidáis más.
Escuchad tan sólo la voz de los pinos y los cedros
Cuando no hay el menor soplo de viento.
RYONEN (Monje Zen). En Nyogen Senzaki y Paul Reps:
"101 cuentos zen".
los párpados del Alba se alzaron un poco más
Valery LARBAUD. Diarios de A.O. Barnabooth.
El viento volaba a nuestro encuentro. El dulce y salvaje
viento de la primavera rusa.
Mijail BULGÁKOV. Morfina.
el viento sopla muy suave, tan suave
Como si un grillo cantara dentro de un tulipán.
Charles SIMIC. Mil novecientos treinta y ocho.
De estas ciudades quedará el que las atravesaba: ¡el viento!
Bertolt BRECHT. Cien poemas.
Pregúntale al viento,
de preferencia al suave.
Él sigue su inmenso viaje,
y a menudo regresa
con una buena respuesta.
Olav H. HAUGE. Tres poetas noruegos. Es el poema completo.
Sesenta y seis veces han contemplado estos ojos
la cambiante escena del otoño.
He dicho lo suficiente sobre la luz de la luna,
No me pidáis más.
Escuchad tan sólo la voz de los pinos y los cedros
Cuando no hay el menor soplo de viento.
RYONEN (Monje Zen). En Nyogen Senzaki y Paul Reps:
"101 cuentos zen".
los párpados del Alba se alzaron un poco más
Valery LARBAUD. Diarios de A.O. Barnabooth.
Yo me siento al amparo de las nubes
(cada una en la calma que le es propia)
Friedrich HÖLDELIN. Himnos tardíos/ Otros poemas.
Oír
el canto del cisne salvaje, es
olvidar todo lo que se sabe
Henri DELUY. En Diario de poesía N° 27.
Oír
el canto del cisne salvaje, es
olvidar todo lo que se sabe
Henri DELUY. En Diario de poesía N° 27.
una columna de nubes livianas avanza afanosamente hacia
el Este, en silencio
Flann O'BRIEN. Crónica de Dalkey.
y escuchar el mar que carga en la pendiente de la playa
su peso calmo, insistente.
Peter SIRR. La memoria esparcida. Poesía irlandesa actual.
Cómo me gustaría enraizarme
en lo más profundo de las estaciones,
llegar a ser como un pino
o un reno,
observar el lento crujir y deslizarse de los glaciares
hacia los fiordos del norte,
resistir esta Némesis,
este tiempo reseco.
Raymond CARVER. Sin heroísmos, por favor.
LENTEJA DE AGUA
A flote en su propio reflejo estas hojas,
Con raíces que llegan sólo a medio camino,
Se quedarán dormidas a fines del verano,
Se arremangarán las faldas y se hundirán a fondo.
Michael LONGLEY. Poesía irlandesa contemporánea.
(Es el poema completo)
la primera madeja del corazón de un chico
Sharon OLDS. La materia de este mundo.
Cómo me gustaría enraizarme
en lo más profundo de las estaciones,
llegar a ser como un pino
o un reno,
observar el lento crujir y deslizarse de los glaciares
hacia los fiordos del norte,
resistir esta Némesis,
este tiempo reseco.
Raymond CARVER. Sin heroísmos, por favor.
LENTEJA DE AGUA
A flote en su propio reflejo estas hojas,
Con raíces que llegan sólo a medio camino,
Se quedarán dormidas a fines del verano,
Se arremangarán las faldas y se hundirán a fondo.
Michael LONGLEY. Poesía irlandesa contemporánea.
(Es el poema completo)
la primera madeja del corazón de un chico
Sharon OLDS. La materia de este mundo.
Diana miraba el cielo hacia un extremo de la cala, donde
tres gaviotas flotaban en el aire. Mantenían las alas exten-
didas y de vez en cuando las doblaban para descender un
metro o dos, como si simularan caer, como si se hicieran el
muerto, luego ascendían otra vez y repetían la maniobra.
La actividad parecía no tener ningún motivo claro. Quizá
aquél fuera un lugar al que regresaban porque sabían que
el trazado de la cala atrapaba el viento.
Hisham MATAR. El regreso.
Arden toda la noche
los astros deslumbrantes
ÍBICO (s. VI a.C.) En 'El mundo antiguo'.
Arden toda la noche
los astros deslumbrantes
ÍBICO (s. VI a.C.) En 'El mundo antiguo'.
Las libélulas, más antiguas que los pájaros, vieron pasar a
los dinosaurios.
Pascal QUIGNARD. Abismos.
Con peras amarillas pende
y llena de silvestres rosas
la tierra sobre el lago.
Friedrich HÖLDERLIN. Himnos tardíos y otros poemas.
(También: "Veloz desciende el áspero sendero entre la
roca")
El mar es viejo,
Severo y frío, secreto como la antigüedad
Bajo el rumor del tiempo. Y el mar delira
Atravesado de tormentas, agitado de truenos,
Pero tiene una poesía tan profunda
Que sólo la no obturada oreja atada al mástil
La escuchará, o tal vez los perdidos,
Pacientes cuerpos de los náufragos.
John Peale BISHOP. Revista Sur, Nos. 113/4.
Y el sol de octubre
veraneaba
al hombro de la colina.
Dylan THOMAS. Cuaderno de traducciones.
El mar es viejo,
Severo y frío, secreto como la antigüedad
Bajo el rumor del tiempo. Y el mar delira
Atravesado de tormentas, agitado de truenos,
Pero tiene una poesía tan profunda
Que sólo la no obturada oreja atada al mástil
La escuchará, o tal vez los perdidos,
Pacientes cuerpos de los náufragos.
John Peale BISHOP. Revista Sur, Nos. 113/4.
Y el sol de octubre
veraneaba
al hombro de la colina.
Dylan THOMAS. Cuaderno de traducciones.
Allí fuera en la hierba húmeda
se arrastra un recuerdo de la Edad Media, el caracol de huerta,
un caracol sutilmente resplandeciente.
Tomas TRANSTRÖMER. Bálticos.
Quien no ama las nubes
que no venga a Ecuador.
Henri MICHAUX. Ecuador.
"Nubia Nublada": esto es una contradicción en términos
actuales. Es verdad que el cielo claro de Nubia no está siem-
pre despejado. Nubes en forma de elegantes plumas de aves-
truz aparecen ocasionalmente allí a grandes alturas, atesti-
guando la fuerza y la velocidad de los vientos de gran alti-
tud.
Arnold TOYNBEE. Entre el Nilo y el Níger.
Quien no ama las nubes
que no venga a Ecuador.
Henri MICHAUX. Ecuador.
"Nubia Nublada": esto es una contradicción en términos
actuales. Es verdad que el cielo claro de Nubia no está siem-
pre despejado. Nubes en forma de elegantes plumas de aves-
truz aparecen ocasionalmente allí a grandes alturas, atesti-
guando la fuerza y la velocidad de los vientos de gran alti-
tud.
Arnold TOYNBEE. Entre el Nilo y el Níger.
el arroyuelo, cuya agua como de azogue, a finales del verano,
descendía por los últimos peldaños del granito del fondo del
valle, con su proverbial murmullo, que yo conocía de algún
pasado familiar, para entregar silenciosa su alma en la playa
y ser absorbida por la arena.
W.G. SEBALD. Campo Santo.
(...) una parte de las preñeces de los conejos no llega a término
cuando, por ejemplo, hay exceso de población o cuando, en los
veranos secos, existe el peligro de morir de hambre por falta de
alimento. En un punto más o menos avanzado de su desarrollo
los embriones se disuelven; su sustancia es devuelta al metabo-
lismo de la madre, Así la pérdida queda compensada en la eco-
nomía interna: esa pérdida es menor si se produce un aborto.
Cuando esto último ocurre, la madre devora al feto, como he
observado en una de mis gatas siamesas.
Ernst JÜNGER. Pasados los setenta I (1965-1970). (Y agrega:
"Y aún más asombroso resulta, en este caso, el hecho de que
el devenir y el perecer de las criaturas transcurran sin dolor; la
individuación no pasa de ser un soñar con la madre o un sueño
tenido por ésta.")
El sol de Alaska es incomprensible, todos los días gasta una
nueva broma, arrastrando sus arcos y sus parjelios y otras
raras y errantes parafernalias ópticas, demasiado perezoso y
distraído como para subir muy alto, rodando sobre las cimas
de las montañas, infundiendo un extraño y verdoso tono do-
rado a la niebla helada.
Kathryn HARRISON. La mujer de nieve. (Y sigue así:
"Halos y falsos soles, cortinas boreales de color morado y
rosa, coronas de un verde lívido arrastrando jirones blancos,
torbellinos helados barridos por el aire cuyos tonos cambian
del rojo al azul, arcoiris secundarios e incluso terciarios, ex-
plosiones prismáticas y arcos de luz reverberantes, la ensena-
da en llamas, el cielo oscuro, titilante.")
Todo el mundo sabe que los vientos de mueven en direc-
ción este en torno al planeta, por la rotación de la tierra.
(...)
Calor. Frío. La tierra también es un sistema cerrado. El
calor del ecuador sube. El aire frío de los polos desciende.
Y se forman enormes contracorrientes. Corrientes que flu-
yen contra los vientos que soplan de este a oeste.
Kathryn HARRISON. La mujer de nieve.
Enciendo mi luz sobre el Atlántico...
Tierras incógnitas, orillas nocturnas
despiertan ante mí.
Yo soy el alba fría.
Soy la diosa implacable del día
envuelta en nebulosos velos grises
con el tenue relucir del yelmo de la mañana.
Ligeros corren mis vientos sobre el mar.
[...]
El alba surge del océano.
Edith SÖDERGRAN. Antología poética.
LA NIEBLA
La niebla llega
con pisadas de gato.
Se sienta
sobre sus ancas
silenciosas
para observar
el puerto y la ciudad.
Luego se marcha.
Carl SANDBURG. En T. López Mills. "Traslaciones".
La manteca enterrada hace
más de cien años
fue recobrada salada y blanca.
La tierra misma es blanda manteca negra.
Seamus HEANEY. Poemas.
Rauda como la sombra del pez
Que rueda en el agua verde pálida.
Ezra POUND. Antología poética.
Los patos están parados bajo la lluvia, mudos e inmó-
viles, pensando intensamente en nada.
Werner HERZOG. Conquista de lo inútil.
cual cigarras posadas sobre los árboles, sus claras voces
hacen cantar a los bosques
HOMERO. La Odisea.
Bandadas de papagayos vuelan en dirección al sol ponien-
te, como si tuvieran negocios urgentes que nosotros no co-
nocemos.
Werner HERZOG. Id.
Avanzo bajo un sol que no teme las intemperies, que emplea
sin tacañería sus potes de fresco color local para cielos a
pleno viento que de un solo tirón se van hasta el cenit...
Jules SUPERVIELLE. En Lysandro Z.D. Galtier, "La tra-
ducción literaria".
la nieve descendiendo minuciosamente en todas partes
Edward Estlin CUMMINGS. Sur, Nos. 113-114.
un colibrí... advertí su temblor,
semejante al de cien mil voltios
que silban en los cables eléctricos, de poste en poste
Valerio MAGRELLI. Epígrafes.
Aún el año pasado en la isla de Sevan, en Armenia, pasean-
do por la hierba alta hasta la cintura, admiré la descarnada
ignición de las amapolas. Brillantes hasta el dolor quirúrgi-
co, como artificios de cotillón, grandes, demasiado grandes
para nuestro planeta, mariposas incombustibles de bocas
abiertas crecían en velludos tallos enfrentados.
Ósip MANDELSTAM. Viaje a Armenia.
el físico Hans Thirring escribió, acerca de la relatividad:
"Le quita a uno la respiración el pensar en lo que podía
pasarle a una ciudad si la energía de un sólo ladrillo fue-
ra liberada... bastaría para arrasar una ciudad de un millón
de habitantes."
Anne MICHAELS. Piezas en fuga.
Los textos de Bernhard exponen con terca insistencia que
la Naturaleza es una casa de locos mayor aún que la socie-
dad.
W.G. SEBALD. Pútrida patria.
la naturaleza y su belleza son cosas muertas e insignifican-
tes a las que sólo el arte puede prestar sentido.
W. SOMERSET MAUGHAM. El caballero del salón.
Al igual que los grandes mitólogos, Freud sitúa como funda-
mento de todas las cosas, aquello de lo que menos puede ha-
blar: el retorno a lo inorgánico. En sus migraciones de milla-
res de kilómetros, pájaros y peces buscarían su patria origina-
ria, que es la inercia de la materia, antes de que surgiera la
vida.
Roberto CALASSO. Las ruinas de Kasch.
Adiós. Y gracias por tu furia
Instructiva. Hoy no es el fin del mundo:
Dobla la no desnuda rama
El fruto sin cortar- y nos espera.
Charles TOMLINSON (A Van Gogh). La insistencia de
las cosas.
LA NIEBLA
La niebla llega
con pisadas de gato.
Se sienta
sobre sus ancas
silenciosas
para observar
el puerto y la ciudad.
Luego se marcha.
Carl SANDBURG. En T. López Mills. "Traslaciones".
La manteca enterrada hace
más de cien años
fue recobrada salada y blanca.
La tierra misma es blanda manteca negra.
Seamus HEANEY. Poemas.
Rauda como la sombra del pez
Que rueda en el agua verde pálida.
Ezra POUND. Antología poética.
Los patos están parados bajo la lluvia, mudos e inmó-
viles, pensando intensamente en nada.
Werner HERZOG. Conquista de lo inútil.
cual cigarras posadas sobre los árboles, sus claras voces
hacen cantar a los bosques
HOMERO. La Odisea.
Bandadas de papagayos vuelan en dirección al sol ponien-
te, como si tuvieran negocios urgentes que nosotros no co-
nocemos.
Werner HERZOG. Id.
Avanzo bajo un sol que no teme las intemperies, que emplea
sin tacañería sus potes de fresco color local para cielos a
pleno viento que de un solo tirón se van hasta el cenit...
Jules SUPERVIELLE. En Lysandro Z.D. Galtier, "La tra-
ducción literaria".
la nieve descendiendo minuciosamente en todas partes
Edward Estlin CUMMINGS. Sur, Nos. 113-114.
un colibrí... advertí su temblor,
semejante al de cien mil voltios
que silban en los cables eléctricos, de poste en poste
Valerio MAGRELLI. Epígrafes.
Aún el año pasado en la isla de Sevan, en Armenia, pasean-
do por la hierba alta hasta la cintura, admiré la descarnada
ignición de las amapolas. Brillantes hasta el dolor quirúrgi-
co, como artificios de cotillón, grandes, demasiado grandes
para nuestro planeta, mariposas incombustibles de bocas
abiertas crecían en velludos tallos enfrentados.
Ósip MANDELSTAM. Viaje a Armenia.
el físico Hans Thirring escribió, acerca de la relatividad:
"Le quita a uno la respiración el pensar en lo que podía
pasarle a una ciudad si la energía de un sólo ladrillo fue-
ra liberada... bastaría para arrasar una ciudad de un millón
de habitantes."
Anne MICHAELS. Piezas en fuga.
Los textos de Bernhard exponen con terca insistencia que
la Naturaleza es una casa de locos mayor aún que la socie-
dad.
W.G. SEBALD. Pútrida patria.
la naturaleza y su belleza son cosas muertas e insignifican-
tes a las que sólo el arte puede prestar sentido.
W. SOMERSET MAUGHAM. El caballero del salón.
Al igual que los grandes mitólogos, Freud sitúa como funda-
mento de todas las cosas, aquello de lo que menos puede ha-
blar: el retorno a lo inorgánico. En sus migraciones de milla-
res de kilómetros, pájaros y peces buscarían su patria origina-
ria, que es la inercia de la materia, antes de que surgiera la
vida.
Roberto CALASSO. Las ruinas de Kasch.
Adiós. Y gracias por tu furia
Instructiva. Hoy no es el fin del mundo:
Dobla la no desnuda rama
El fruto sin cortar- y nos espera.
Charles TOMLINSON (A Van Gogh). La insistencia de
las cosas.
en los días de verano grises
la luz viene de otro mundo
y el trueno arrolla
nuestro aire soñoliento
como todo lo demás.
William WALL. La memoria esparcida. Poesía irlandesa actual.
No esperes.
Ama
en agosto. Septiembre
llega pronto con sus arrugas
y la boca seca.
Mira -las golondrinas disparan flechas.
Rolf JACOBSEN. Tres poetas noruegos.
¡Oh rosa, estás enferma!
El gusano invisible
que cuela en la noche,
en la tormenta aullante,
Ha encontrado tu lecho
de alegría carmesí,
y su secreto amor oscuro
destruye tu vida.
William BLAKE. En 'Cuaderno de traducciones'.
¡Oh rosa, estás enferma!
El gusano invisible
que cuela en la noche,
en la tormenta aullante,
Ha encontrado tu lecho
de alegría carmesí,
y su secreto amor oscuro
destruye tu vida.
William BLAKE. En 'Cuaderno de traducciones'.
Me acuerdo de aquel verso de Tennyson: "La naturaleza, ro-
ja en el colmillo y en la garra"; como se hablaba tanto de la
benéfica naturaleza, Tennyson escribió aquello.
Jorge Luis BORGES, Diálogos.
bajo nubes tan vastas como Asia
Derek WALCOTT. El reino del caimito.
porque sé que comprendo la Naturaleza por fuera;
y no la comprendo por dentro
porque la Naturaleza no tiene adentro;
si no, no era Naturaleza.
Fernado PESSOA. Poemas de Alberto Caeiro.
la negra tea que las tormentas agitan
Michel LEIRIR. En Álvarez Ortega, "Poesía francesa con-
temporánea".
semilla que hiende toda la tierra para hallar la primavera
Odyseas Elytis. En Revista Letra, N°47.
Fue allí, no en la agreste y hermosa Bona Vista, donde empe-
cé a sentir que amaba la tierra y a saber que nunca la olvida-
ría. Allí emprendía, a solas, nuevos paseos. Es extraño crecer
en un lugar muy bello, y notar que es bello. Aquello tenía vida
, de eso yo estaba segura. Tras los brillantes colores, la suavi-
dad, las colinas como nubes y las nubes como fantásticas coli-
nas. Había algo austero, triste, perdido, todas estas cosas...
Quise identificarme con ello, perderme en ello. (Pero todo
pareció volver la cabeza, indiferente, y eso me partió el cora-
zón.)
Jean RHYS. Sonríe, por favor.
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