viernes, 3 de septiembre de 2010

UN NUEVO CATÁLOGO DE OLORES



Se detuvo en el umbral para ponerse los guantes de trabajo y fue como si
husmeara el claro aire vespertino, antes de tomar la carretilla y llevársela
por el césped. La roca contra la que mi padre daba mazazos olía a pólvora,
a pino de los leños detrás de la valla de piedra, a tierra recién excavada y a
bosque, y en el suave viento del norte había un aroma a sal.
Karl Ove KNAUSGARD. La muerte del padre.

Quiero apretar la cabeza contra el muro abierto de sus ingles. Está firme y
madura, un oscuro compuesto de alfalfa para el ganado y Madonna del In-
cienso. Es incienso y mirra, penetrantes olores hermanos de la muerte y la
fe.
Cuando sangra, los olores que conozco cambian de color. Durante esos
días tiene hierro en el alma. Huele como un arma de fuego.
Jeanette WINTERSON. Escrito en el cuerpo.

Es curioso, una de las cosas que me retienen es el recuerdo de un camino
embarrado que conozco, bordeado de terraplenes de tierra batida y, por
encima, unas hayas que se inclinan. Es una especie de olor f´rio, a tierra,
del que mi olfato no logra liberarse nunca.
W. SOMERSET MAUGHAM. El caballero del salón.

Un perfume sin nombre, fétido, dulzón, al que la gangrena añadía su almiz-
cle negro, revolvía el estómago.
Jean COCTEAU. Thomas el impostor.

el olor a nogal del papel viejo
Zygmunt MILOSZEWSKI. La mitad de la verdad

No, el corazón humano
es incognoscible.
Pero en mi lugar natal
Las flores aún huelen
Igual que siempre.
KI no TSURAYUKI

La cerveza, la semilla de alcaravea, la cera de abeja, el café, los troncos de
pino y la nieve en fusión se combinaban con el humo de gruesos y cortos
cigarros que impregnaban la atmósfera de un grato aroma en el que de vez
en cuando se percibía el fantasma del Sauerkraut.
Patrick Leigh FERMOR. El tiempo de los regalos.

Las avispas zumbaban sobre la grupa sudorosa de los caballos; las maripo-
sas jaspeadas huían del acre olor de esa tropa en marcha.
Victor SERGE. El caso Tuláyev.

Apenas hubo atravesado el carro fúnebre el umbral de la gran verja de entra-
da -y al atravesarlo dio un lento brinco- un olor penetrante, de heno cortado,
llegó de improviso hasta el cortejo fúnebre oprimido por el calor y lo alivió.
Qué alivio. Y qué paz. Se produjo de repente un brusco, casi alegre, agitarse
simultáneo.
Giorgio BASSANI. El olor del heno.

El olor como símbolo del celo en los animales. El olor a vainilla de la vagi-
na. ¿Hay que elevarse por encima de lo animal o lo correcto sería, por el
contrario, el retorno a lo natural? La preferencia por el propio olor, ¿es una
degeneración o un fundamento de la conciencia de la propia raza? ¿Existen
respuestas para estas preguntas?
Robert MUSIL. Diarios. 1899-1941/2.

Las mujeres gordas, sentadas una a cada lado de nosotros, comentaron el
hecho con deleite, a los gritos, para escucharse por encima del rugido del
motor. A medida que el sol las hacía sudar, el olor a ajo se volvía más re-
pulsivo. Armstrong y yo encendíamos un cigarrillo tras otro, el último con
el anterior: los golpes de aire apagaban los fósforos.
Julian MALAREN-ROSS. Veneno de tarántula.

 Deliciosas mandarinas olorosas de la Sra Croisset, útiles para evocar el calor
 terriblemente ausente. Escríbeme una larga carta.
Jean COCTEAU (a su madre)

aroma de frambuesas recién recogidas, dispuestas en numerosos cestos para
su venta en el pequeño puerto.
Annemarie SCHWARZENBACH. Todos los caminos están abiertos.

Las habitaciones de los hoteles de lujo andan bien durante los primeros días,
pero no tarda en desprenderse de sus paredes y de sus muebles mortecinos la
misma tristeza que de los hoteles de mala muerte. Lujo insípido; olor dulzón
por los pasillos, que no consigo identificar, pero que debe ser el mismísimo
olor de la inquietud, de la inestabilidad, del destierro y de la pacotilla.
Patrick MODIANO. Villa Triste.

Desde la constelación del Can Mayor, Sirio dominaba el cielo. Su ardiente he-
dor se hundía un pie bajo el suelo. En esos días, cuando el Sol se vuelve hacia
la Tierra y los días masculinos acorralan a ls femeninos, la mordedura de un
perro puede ser venenosa, los perfumes que destilan las flores flotan sobre el
mar como nieblas, envenenan a los peces y sus huevas huelen a miel.
Milorad PAVIC. Paisaje pintado con té.

Amsterdam, como siempre, olía a arenque, a humo, a canela, a frutas podri-
das y a ese penetrante, inolvidable desabrimiento del agua estancada.
Orson WELLS. Mister Arkadin.

Sentir la sal en la cara es sólo una imaginación, es cierto; no, en cambio,
las hierbas salvajes del borde del camino, el tomillo, la salvia, el romero
(todos ellos más fuertes, más pequeños y más genuinos -en cada hoja y en
cada pincho está ya la escencia de la especia- que en nuestros huertos), la
vaharada de la menta nudosa, africana casi, la resina, que gotea de los pi-
nos, las bolas de los enebros, que hacen pensar en una bebida fuerte (sin
peligro de que con ella te emborraches).
Peter HANDKE. La repetición (está en el Karst)

En las 3 perfumerías, también se olía ácida y maravillosamente a chucrut
guardado en barriles de madera, a queso blanco con cebollitas de verdeo o
con páprika, a smétene fresca, a jugoso salchichón de pato (nunca supe por
qué se llamaba de pato, ya que, por supuesto, descarto cualquier posibilidad
de que se elaborara con pato. Quizás aludía a la condición del cliente), a las
terroríficas cantidades de ajo de los wurschtn que colgaban del techo, a miel
y a léicaj y a knishes y a béigalaj y a matze y hasta en ocasiones, uno creía
percibir lejanísimos aromas encerrados en frascos de legítimo caviar ruso, o
en latitas redondas de sprätn ahumadas del Báltico.
Jorge SCHUSSHEIM. Todo al costo.

Lo mismo que una partícula de almizcle llena toda la casa, así la más mínima
 influencia del judaísmo basta para colmar toda una vida. ¡Oh, qué fuerza tiene
su aroma!
¿Podía, acaso, no darme cuenta de que en las casas auténticamente judías
olía de distinto modo que en las casas de los arios? Y no se trata tan sólo del olor
de la cocina, sino también de las personas, las cosas, la ropa. Recuerdo ahora
cómo me vi envuelto por ese dulzón olor judío en la casa de madera de mis
abuelos de Riga, en la calle Kliucheváia.
Ossip MANDELSTAM

Lo más maravilloso del olfato es que no implica ninguna posesión. En plena
calle, uno puede sentirse apuñalado de placer por el perfume que lleva alguien
no identificado. Es el sentido ideal, distinto en eficacia al oído, siempre tapado,
distinto en discreción a la vista, con modales de propietario, distinto en sutileza
al gusto, que sólo disfruta si hay consumación. Si viviéramos a sus órdenes, la
nariz haría de nosotros unos aristócratas.
Amelie NOTHOMB

La noche huele a gente de pelo negro.
Pierre KEMP

Las cimas de los picos más latos de
La Sierra Nevada de California
Están impregnados con el aroma de
Una flor que sólo crece allí- la
Azul Polemonium Confertus Eximium, de
Un azul suave y profundo, como
Los ojos de la inocencia invulnerable.
Kenneth REXROTH. Actos sacramentales.

Venecia está aquí, sentada a orillas del mar, como una bella mujer que se
extinguirá con el día; el viento de la tarde alborota sus perfumados cabellos;
muere saludada por todos los encantos y todas las sonrisas de la naturaleza.
CHATEAUBRIAND

Pero el dolor se evaporará con el tiempo, exactamente igual que el olor.
Slavenka DRAKULIC

viejas mantas ásperas hechas jirones -un caballo se estremecería de horror si le
cubrieran el lomo con ellas-, que huelen curiosamente a ácido fénico y a lisol,
a sudor humano, a moho y a lanas animales.
Arthur ROESSLER

A veces percibo un olor que despliega ante mí la fantasmagoría de un pasado
tan vívido que por momentos me hace vacilar. Pero en seguida reflexiono que
no he hecho más que percibir un olor nuevo, de una especie tan particular que
despierta en mí sensaciones que llamo recuerdos pero que no lo son, simplemen-
te porque no hay nada que recordar.
Juan José SAER. (Cuentos completos)

¡El olor de la noche y de los cubos de basura me dice
mucho más sobre mi Soberana que el olor de manos o piel!
Mi Soberana está muerta, o se ha ido, o la han esparcido
en miles de olores y todos tienen algo de Ella...
Gunnar EKELÖF

El olor de los cuerpos que se descomponen es insoportable, pesado, dulzón,
repugnante, penetrante como una pasta viscosa. Flotaba tan densamente sobre
las llanuras, después de las grandes batallas, que los hombres más hambrientos
se olvidaban de comer.
Ernst JÜNGER

Escaleras de metro arrojan aire muerto
Rudolf PEYER

a partir del 4° piso, una especie de tufo extraño descendía hacia mí, un olor
frío de tierra y piedra que conocía de maravilla porque en la habitación formaba
parte de mi vida.
Maurice BLANCHOT

observaba cómo volvía la cabeza para contemplar el desfile de anuncios en las
paredes y aspirar el subterráneo olor a electricidad, humedad y desodorante
rancio
Amitav GHOSH

Tengo conmigo 450.000 soles prensados en forma de bloque; el paquete pesa
bastante, como un ladrillo. Cuando me quise acostar a dormir el paquete olía tan
intensamente a sudor antiguo y ácido que envolví la plata en una bolsa de
plástico y la até con fuerza.
Werner HERZOG

Es ese frío sutil que congela hasta el vello de las fosas nasales y posee
un aroma propio: tenue, penetrante, levemente amoniacal.
John CHEEVER

En mi soledad a fuerza de husmear el olor de las muchachas
Mi cabeza se hincha y mi nariz pronto va a caer
Blaise CENDRARS

La muerte estaba en el aire. La respirabas. Ni siquiera había amanecido
cuando nuestros cuerpos afeitados, untados y lavados ya estaban de pie
desnudos en la nieve alemana de febrero.
Boris PAHOR

¿No ves que siempre que la solicito,
hallo en ella aroma aún sin haber perfume?
IMRU'L-QUAYS (s. VI)

El olfato es una vista extraña. Evoca paisajes sentimentales mediante
un súbito dibujo del inconsciente.
Fernando PESSOA

Me gustaba el olor de las curtiembres, sobre todo en las mañanas
húmedas. Era un olor a moho, vinagre y trenes. Una mezcla de olores
(a piel de oveja, al ácido de corteza de roble que se usaba para curtir
y a humo de carbón) típica de la ciudad.
J. MITCHELL

Me basta sentir el olor de sus iglesias
El olor de sus ríos en sus ciudades
El perfume de las flores en las plazas
Oh Cornelio Agrippa el olor de un perrito me hubiese bastado
Para describir exactamente a tus conciudadanos de Colonia
Guillaume APOLLINAIRE

En 1967, mientras Saul Bellow se movía entre los cadáveres en el Sinaí
("es un olor 'agridulce', como a cartón podrido, que acaba conviertiéndose
en un sabor de boca")
Martin AMIS

Y la nota de fondo del perfume de tal mujer era el nardo.
Patrick MODIANO

el olor de los comercios, de las habitaciones -esa mezcla de col roja y de
soda cáustica.
Michel TOURNIER

La primera vez que descubrí una gruta, me adentré tanto en ella que al final
no me llegaba luz del exterior. El suelo y las paredes estaban mojados y esca-
mosos de guano. Un fuerte olor a  ahumado dominaba el aire, un olor viejo
como las ascuas de una extraña lumbre de carbón de azúcar.
Tash AW

Si no hubieran esparcido por todos los cuartos manzanas frescas, dijo mi
padre, no se hubiera podido aguantar el olor de los 2 viejos y el perro lobo.
Thomas BERNHARD

Picasso me decía: "el olor del opio es el olor menos estúpido del mundo."
Sólo podría comparársele al olor de un circo o al de un puerto de mar.
Jean COCTEAU

Según ella, el National Geographic tenía un aroma a almidón caliente,
mientras que la edición de ultramar del Daily Mirror olía a galletas de avena;
Harper's Bazaar le recordaba el aliento de su perrito y Punch poseía un
tenue aroma a jabón y menta verde. El Illustrated London News tenía un
ligerísimo perfume a créme de menthe en tanto que Life era puro serrín
mojado.
Russell LUCAS

y así leían a Livio-oh estación de brotes-
entre el olor a tiza a aburrimiento a la nafta con la que se fregaba el piso
Zbigniew HERBERT

Grey y esta mujer Snyder mataron al marido de ella por el dinero del
seguro. Walter Lippman asistió al juicio un día, y ella pasó muy cerca de
él. ¿Cómo se llamaba? Lee Snyder. Walter dice que le pareció muy raro
inhalar el perfume o ser rozado por el vestido de una mujer que iba a ser
electrocutada.
James CAIN

los desfiladeros entre mostradores, mesas y cajones y atravesando un
sinfín de olores, de los cuales el del alcanfor contra la polilla y el del jabón
de murguete eran siempre los que resaltaban, mientras que la borra y el
Loden sólo le subían a uno a la nariz cuando el clima era húmedo, y el
arenque y el aceite de linaza cuando hacía calor.
Winfred G. SEBALD

Y cuando sor Rosemary la besó en la frente pudo aspirar esa fragancia
a tomillo silvestre y almidón tibio combinada con la acre intimidad del
sudor en contacto con las prendas de hilo.
Russell LUCAS

La grava, pequeña como guisantes, se mueve bajo mis pies y de ella se levanta un
polvo liviano, el perfume de la ciudad.
James SALTER

Dentro de una cabaña masai el olor a humo y a pequeños animales cuelga
pesadamente en el aire. Ningún masai (...) deja de asociar el olor caliente de esos
animales con la humanidad.
Justin CARTWRIGHT

Te consuela aspirar la furia de los animales
con el aroma de los bosques
que rodean tu calma.
Thomas BERNHARD

el olor dulzón que despedían las escamas de piel leprosa achicharrada (tratamos
con 1906) llenaba el dispensario.
Graham GREENE

En el aire de la habitación de la mujer amada hay algo tan íntimo, unas emanaciones
voluptuosas, como un aire balsámico, que un amante al que se obligara a escoger
entre ese lugar y el paraíso no dudaría un instante en la elección.
CASANOVA

Le dí un hachazo
y me asombró su aroma,
bosque invernal.
BUSON

California rueda hacia/ el verano soñoliento, y el aire
está cargado con el humo agridulce/ del pasto que arde
en las colinas de San Francisco.
Kenneth REXROTH

Hay perfumes frescos como carne de niño, dulces como oboes, verdes como
praderas. Y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes, que tienen la expansión
de las cosas infinitas, como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso, que
cantan los transportes del espíritu y los sentidos.
Charles BAUDELAIRE

Si de mierda se trata, la bosta de vaca y de caballo es relativamente más
agradable. Puede inclusive provocar nostalgia. Huele a grano fermentado y hay
un rastro lejano de heno y hierba en su olor. La mierda de las gallinas es desa-
gradable e irrita la garganta por la cantidad de amoníaco que contiene. Mientras
se limpia un gallinero hay que salir de vez en cuando a tomar un poco de aire
fresco. El olor del excremento de los cerdos y de los hombres sin embargo,
es el peor, porque el hombre y el cerdo son animales carnívoros y su apetito es
indiscriminado. Tiene un resabio dulce, nauseabundo de podredumbre. Hay un
rastro lejano de muerte.
John BERGER

mientras el humo del pequeño cigarro negro de Wang, que me recuerda los
Grandson, me transporta como por arte de magia a un vagón de 3° entre
Lausana y Berna.
Ella MAILLART

De la escarcha nocturna no quedaba más que el aroma fresco.
Nadine GORDIMER

en estos vetustos muros, el aroma agridulce del lúpulo y la cebada recuerda el
olor de la estepa tras el aguacero.
Danilo KIS

en los climas templados la pobreza tiene un olor acre, pero en las regiones cálidas
tiene un olor dulzón y repugnante.
Peter MATTHIESSEN

Cuando las naves todavía estaban aproximándose, 10 millas mar afuera, los capitanes
derramaban canela sobre la cubierta e invitaban a los pasajeros de a bordo a oler
Ceylan antes de que la isla fuese siquiera visible.
Michael ONDAATJE

Catálogo de libros antiguos: uno los hojea y siente el universo de la escritura como
"hospital universal", como camposanto lluvioso. olor de crisantemos, ganas de salir.
Gesualdo BUFALINO

Hacía un día muy caluroso. Todas las puertas y algunas ventanas estaban abiertas.
Olía a cebolla, pescado, grasa y fruta, a niños de pecho, aguamiel, ropa sucia y al-
cantarilla.
Joseph ROTH

Dentro se ve un horroroso montón de mierda. Tantos judíos murieron en Auschwitz
que las cosas que dejaron -el pelo, las piernas de madera de los veteranos que habían
luchado por Polonia en la Primera Guerra Mundial, los zapatos de los niños, etcétera-
llenan las vitrinas de habitaciones enteras, dentro de las cuales se pudren y apestan.
Josh BAZELL

Sus hondonadas más sombrías albergaban entonces especial olor a hongo, que hace
que las narices rusas se dilaten: una oscura, húmeda y agradable combinación de
musgo húmedo, tierra rica, hojas en putrefacción.
Vladimir NABOKOV

Al amanecer el aire está húmedo y el dulce olor de la tierra se mezcla con los del
humo, el pescado frito y las aguas muertas del río. No es casual que semejante muestra
de luz y color nos conmueva; es nada menos que la diferencia entre la cordura y el
horror.
John CHEEVER

por última vez lavo la camisa/ de mi padre que murió.
La camisa huele a sudor. Recuerdo ese sudor desde mi infancia (...)
De todos los cuerpos del mundo,/ animal, humano,
sólo uno exudaba ese sudor.
Lo aspiro por última vez. Lavando esta camisa
lo destruyo/ para siempre.
Anna SWIR

el sofocante calor de la sala de lectura le molestó. La cúpula parecía cerrada hermé-
ticamente impidiendo que saliese el aire viciado. Se cernía sobre la escena como un
cielo tropical antes de una tormenta; y el tenue y acre olor de los libros y cubiertas
carcomidas era como el hedor de la vegetación podrida de algún estancado y fétido
río oriental.
David LODGE

Es la hora preferida de las mujeres porque entonces se visten con sus más preciosos
saris, perfuman sus cabellos con aceite de canela...
Mircea ELIADE

Celeste (nombre del mucamo de Proust)
con su rigor, dulce, me hunde en el jugo negro
de vuestra pieza
que huele a corcho tibio y a hogar apagado.
Paul MORAND

Oh vivir en ese aroma a naranja en niebla fresca
Valery LARBAUD

El olor fino solitario de tus axilas
César MORO

Hacia 1932, en el Estudio 28, un jueves de Mayo por la tarde, sólo, ví "El Perro
Andaluz"; al salir, a las 5 de la tarde, la calle Tholozé olía a café con leche, que
tomaban las lavanderas entre planchado y planchado.
Roland BARTHES

aquel oscuro bosque de Inglaterra que olía a sótano...
Giorgos SEFERIS

En la escalera, Av. de los Castaños N° 30, por la tarde a las cuatro y media olía
fugazmente
a ratones muertos absortos
Elke ERB

Mientras limpio la maleza alrededor de las peonías oigo las manzanas arrancadas
por el viento; las oigo caer al suelo y golpear las ramas durante la caída. El aroma
inmemorial de las manzanas, viejo como el mar. Mary hace compota. El aroma
de las manzanas sale de la cocina, sube por la escalera y penetra en todas las
habitaciones.
John CHEEVER

Si la teoría estereoquímica de los olores desarrollada por AMOORE es correcta, las
diversidades caulitativas que a nivel sensorial es imposible analizar e incluso describir
adecuadamente pueden reducirse a simples diferencias entre las propiedades geomé-
tricas de las moléculas odoríficas.
Claude LEVI-STRAUSS

Olía a jarcia, a navegación y a mercancías exóticas, un olor que conocía bien pero
que dolía, como el olor de los abrigos de piel de las mujeres bajo la lluvia.
Malcolm LOWRY

Los motores rugieron como espectadores de un lejano partido de fútbol y el
húmedo olor a polímeros de la comida calentada en el microondas invadió len-
tamente el aire estancado de la cabina.
Hari KUNZRU

Al mismo tiempo, una concienzuda ama de casa desenvuelve un queso curado del
editorial de su periódico favorito, y se siente un tufillo a política y comida.
Joseph ROTH

Olor a máquina de mis camisas de la Nava, guardadas allí todo el invierno, usa-
das verano tras verano, no mudadas en siete días. Poso de sudor fresco, de chorros
de sudor, buena fatiga.
Jaime GIL de BIEDMA

El olor de las flores no va contra el viento, ni el del incienso ni el del sándalo ni
el del jazmín.
Pero el perfume de la virtud sopla contra el viento: el Justo se expande en todos
los sentidos.
El DAMMAPADA

El perfume que exhalaba su cuerpo tenía el dejo de los hongos, esa carne de tierra
que huele a humedad concentrada y es, a la vez, tan seca, mezclado con el aroma
del aceite de ámbar, que es una enfermedad íntima del mar, como si la muchacha
hubiese invadido un sueño temeraria e íntegra.
Djuna BARNES

Entró en el templo con esos pensamientos; el aroma del incienso, mezclado con
el aroma de las ramas de abedul acabadas de cortar, con el sudor de los numero-
sos campesinos, la cera de sus botas lustradas y la inevitable tela roja se filtraban
agradablemente por su nariz...
Andréi BIÉLI

Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.
Alejandra PIZARNIK

Dulce es el jazmín. Dulce es la fragancia de los árboles del Paraíso. Dulce es el
saúco, ay, qué fiero, mareante y dulce. La más dulce es la acacia blanca que aca-
ba de florecer, hay toda una hilera de acacias aquí abajo, camino a la cabecera
del puente. Las dulces emanaciones de las tupidas flores me asfixian, me entran
a borbotones por la boca y la nariz, como el gas, quiero quedar ciego y sordo con
ellas.
Ernö SZÉP. La manzana de Adán.

siempre que pienso en esa época de mi vida noto el olor de la nieve, que es más
bien como un frescor que te congela los pulmones y acaba por confundirse, para
mí, con el olor del éter.
Patrick MODIANO

ese olor a cadáver que exhala la carne mal lavada de los presos, sus ropas, todo lo que
tocan o llevan.
Curzio MALAPARTE

Es, no hay duda, el aroma a reparación y rehabilitación de viviendas a gran escala.
Madera recién aserrada, PVC blanco y limpio, el tufillo a lejía de Sakrete, el picor
de la silicona, el efluvio dulzón de la tela asfáltica y el alcohol desnaturalizado. La
almidonada esencia del Tyvek mezclada con la urdimbre sulforosa del mar y el he-
dor proveniente de la bahía de Barnegat.
Richard FORD

Mi recuerdo más antiguo se refiere a mi niñera. Se llamaba Bertha, era alta, gruesa
y bondadosa(...) Cuando pienso en ella es como si la oliera. Un perfume bueno, seco,
de sudor, como el que despiden los vestidos que no se cambian ni con mucha ni con
poca frecuencia. Yo debía tener por entonces unos 4 ó 6 años.
Robert MUSIL

Argentina me ha dado los olores del campo. Cada país tiene su propio olor, su yuyo,
su yerba. A mí me cautivan los aromas de mi tierra. es como cuando uno vuelve a casa a
caballo y hay un momento en que el animal levanta la cabeza y relincha, porque sabe que
está oliendo su pago. ¿Porqué no lo va a hacer la persona que va arriba?
Atahualpa YUPANQUI

Debe de haber miríadas de pequeñas partículas en movimiento en la atmósfera. Sí, eso es.
Ya que esas islas perfumadas, las Molucas, esos cingaleses esta mañana, se les huele a
leguas de distancia. Voy a decirles a ustedes lo que es. Como un velo, muy fino, muy fino,
o una red que tienen sobre la piel, tenue como se llaman filamentos y eso se teje y sale
en todo tiempo más fino que nada, impalpable como el arcoiris.
James JOYCE

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