miércoles, 1 de septiembre de 2010

VERSIONES/ RAYMOND CARVER

EL RESTO

Las nubes cuelgan blandamente sobre esta extensión de la montaña
detrás de mi casa. Dentro de un rato, la luz
se irá el el viento vendrá
a dispersar esas nubes, o algunas otras,
a través del cielo.
Me dejo caer sobre las rodillas,
volteo el gran salmón sobre su costado
en el pasto húmedo, y comienzo a usar
el cuchillo con el que nací. Pronto
estaré ante la mesa de la sala,
tratando de poner de pie a los muertos. La luna
y el agua oscura, mis compañías.
Tengo las manos platinadas de escamas.
Los dedos se confunden con la sangre oscura.
Por fin, libero la masiva cabeza.
Entierro lo que necesita ser enterrado
y me quedo con el resto. Le echo una última mirada
a la alta luz azul. Me vuelvo
hacia la casa. Mi noche.

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