lunes, 27 de diciembre de 2010

ACERCA DE LA MUERTE/ UN CATALOGO


Quisiera creer algo distinto
Y no que la muerte te venció.
Quisiera poder expresar la fuerza
Con la que entonces deseamos,
Ya caídos,
Poder caminar, una vez más, juntos
Y libres bajo el sol.
P. LEVI

por una calle pequeña
de una pequeña ciudad
bajo un baldaquín de castaños
corro feliz, corro alegre,
al lugar donde hallaré la muerte.
J.A. IHNATOWICZ

¿Por qué me reí? Conozco este usufructo del ser,
mi fantasía se extiende a sus gozos extremos;
sin embargo yo moriría esta misma medianoche,
y las chillonas enseñas del mundo vería hechas jirones;
versos, fama y belleza son sin duda intensos,
pero más intensa es la muerte, la alta recompensa de la
                                                                               vida.
John KEATS

La noche del otoño llega tan fría,
reluciente de estrellas
sobre los destrozados huesos de los hombres,
la monja taciturna.
G. TRAKL

Los soles pueden descender y regresar.
Para nosotros, cuando se gasta la breve luz,
Viene una interminable noche para ser dormida.
CATULO

Y la muerte no hubiese acudido
como un rastrillo de cristal
y la muerte no lo hubiese recogido
como una colilla
Benjamin PERET

Engendrad para la muerte. Construid para la destrucción.
Todos pasaréis.
Muerte, de ti no hallo escapatoria.
Cuando llegas eres imparcial.
Asaltas a mi vejez
como la vejez asalta a la juventud.
ABÜ-L-'ATAHIYYA (s. VIII)

El caballo -animal grande e indefenso- no sabe esconderse;
durante los bombardeos se queda quieto, esperando la muer-
te.
Ryszard KAPUSCINSKI

Hay que dejar la vida como dejó Ulises a Nausica, bendi-
ciéndola, y no enamorado de ella.
F. NIETZSCHE

En Homero "aflojar la rodilla" significa siempre "morir".
P. HANDKE

Toda mi vida, no admiré nada tanto como a las personas
que se suicidan... En lugar de matarme, entro en los com-
promisos más repugnantes... me refugio en la falta de ca-
cácter como en una maloliente pero blanda piel, en una
lamentable sobrevida.
Thomas BERNHARD

Si al culpable y al inocente, dice el emperador Otón según
Tácito, les aguarda el mismo fin, más hombre es aquel que
se merece la muerte.
G. LEOPARDI

Ahora, casi todas las noches, ella cuenta sus muertos. Siem-
pre se equivoca, olvida a algunos: es como si unos estuviesen
más muertos que otros.
J. RENARD

(Ahora que el niño ha venido al mundo)... Inmortal todavía
nueve meses atrás, como una idea eterna, un principio divino,
está ahora ya a merced de la muerte, ha consumido ya 24 ho-
ras del capital de tiempo con el cual tendrá que contentarse.
A. POLGAR

El niño duerme. Todo lo demás acabó.
M. de SÁ CARNEIRO

Sobre los ojos pusieron antiguas monedas de 5 kopeks, para
que los párpados se le endurecieran cerrados.
Ella yacía en calma, yendo hacia la muerte, así como el ano-
checer va hacia la noche.
V. SHKLOVSKI. (acerca de su abuela)


Después que me haya ido,
dijo el viejo cacique,
si me necesitan, llámenme.
CH. TOMLINSON

El gran tañido de las campanas, como si los muertos mismos
tirasen de la cuerda con los pies.
J. RENARD

Es primavera:
vendrá el verano,
luego la muerte.
ESTRATÓN (s. II d.C.)

EPITAFIO DE UN ESCLAVO
Vivo,
este hombre fue Manes el esclavo,
Muerto, ya es par del rey Darío.
ANYTE (s. III a.C.)

¿No es acaso algo espantoso morir sin haber hecho alguna
cosa humana mientras estábamos vivos y por consiguiente
sin conocer ninguna clase de cosa, sin tener el recuerdo de
ninguna cosa? Pero es lo que pasa con un bebé que muere,
¿no es así?
K. OÉ

El rostro del moribundo lo ilumina todo: es la gravedad que
surge del ser todavía vivo en el que se está apagando la ener-
gía vital. No hay nada que se parezca a esta expresión, que ha
eludido la capacidad de los mayores pintores o escultores.
S. MARAI

La muerte tiene al principio el rostro de lo que no
pudo ser.
A. ARTAUD

DIÁLOGO DE LOS MUERTOS
-¿Siempre duermes?
-Sí, ¿y tú?
-Yo también. No sé qué tengo, pero no puedo despertarme
por la mañana.
J. RENARD

Juan Preciado (en "Pedro Páramo") relata el momento de
su muerte: "No había aire. Tuve que sorber el mismo aire
que salía de mi boca, deteniéndolo con las manos antes de
que se fuera. Lo sentía ir y venir, cada vez menos; hasta
que se hizo tan delgado que se filtró entre mis dedos para
siempre".
J. RULFO

Abrió los ojos; sólo vio el cielo tenue tendido encima para
protegerlo. Lentamente se abriría la grieta, el cielo retrocede-
ría, y el vería detrás eso de lo que nunca había dudado, acer-
cándose a la velocidad de millones de vientos. Su grito era
una cosa separada, estaba a su lado, en el desierto. No ter-
minaba nunca.
P. BOWLES

y su vida
se disolvió en un lecho de hospital
como el espejo en el café que se empañaba lento
un quieto día sin clientes.
J. MALL

No soy novato en esto de velar a la cabecera de los mori-
bundos. A quienes sufren es preciso hablarles de sí mismos;
a los de mente lúcida, alabarles el mundo que abandonan.
No hay dignidad alguna en abandonar un mundo desprecia-
ble, y quienes mueren suelen temer que la vida acaso no
haya valido los esfuerzos que les ha costado.
T. WILDER

El atardecer es rojo. Es el fin del mundo. Yo no muero contra
nadie. Simplicidad de esta muerte. He dejado de vivir. Me es
indiferente, este momento de mi muerte me resulta indiferen-
te.Muriendo no me reúno con él, dejo de esperarlo.
M. DURAS

morir es sacarse el sobretodo
MACEDONIO

Ahora, junto al mar donde su brillo era una lluvia de peces,
de agua. ¡Papá había muerto de la misma manera que era
profundo el mar! Papá había muerto, de la misma manera
que no se ve el fondo del mar.
C. LISPECTOR

Todo aquel que no logre morir joven dejará detrás de sí
una imagen caricaturesca de su orgullo.
CIORAN

El alivio que tú y yo sentiremos en el instante que precede
a la muerte, cuando la suerte nos desate de la triste certi-
dumbre de ser alguien y del peso del universo.
J.L. BORGES

El costoso desviar de la muerte los ojos
Por debajo de todo, corre el deseo del olvido.
P. LARKIN

La muerte estaba en el aire. La respirabas. Ni siquiera
había amanecido cuando nuestros cuerpos afeitados,
untados y lavados ya estaban de pie desnudos en la
nieve alemana de febrero.
B. PAHOR

El animal [un elefante] se estaba muriendo, muy lenta-
mente y con gran agonía, pero en algún mundo remoto
donde ni siquiera una bala podía causarle ya daño.
G. ORWELL

¡Mañana! ¿Dónde me hallaré mañana?
¿Cuando la luz se apaga, dónde va?
OMAR EL KAYYAM

"Muerte, acéptame como hijo tuyo" (Kosztolányi). Sería
mejor así: "Muerte, te acepto como padre".
S. MARAI

Siempre se cree que cuando uno está ante la muerte goza
más profundamente de la vida, la bebe a grandes sorbos.
Eso es lo que cuentan los poetas. No es así. Simplemente
se siente uno liberado de una ligadura, como de una rodilla
anquilosada o de una mochila demasiado pesada. De esa
ligadura que supone el deseo de querer estar vivo, del ho-
rror ante la Muerte. Uno ya no se siente atado. Se es libre.
Es la sensación de ser el propio amo.
R. MUSIL

Pero para él fue su última tarde como sí mismo,
una tarde de enfermeras y rumores;
las provincias de su cuerpo se rebelaron,
las plazas de su mente estaban vacías,
el silencio invadía los suburbios,
la corriente de su sentir falló;
se convirtió en sus admiradores.
W.H. AUDEN (acerca de Yeats)

ahora
con
un dulce sol
dentro, ahora con un
millón
flamante billón de clases
de innominado
silencio
E.E. CUMMINGS

"La ternera dormida que es sacada del carro de un mata-
rife"
HEBBEL (cit. por Canetti)

EPITAFIO
Oh ciudadanos, contemplad el aspecto del viejo Enio
que eternizó las gloriosas
empresas de vuestros padres.
Nadie me honre con lágrimas, ni con funeral llanto.
¿Por qué? Por las bocas de los hombres revoloteo vivo.
ENIO (239 a 169 a.C.)

La vejez y la muerte de Gide estuvieron rodeados de tes-
tigos. Pero ¿qué ha sido de estos testigos? La mayoria, se-
guramente, ha muerto también. Llega un momento en que
los testigos mueren a su vez, y sin testigos, la Historia está
hecha, pues, de pequeños reventones de vida, de muertos
sin relevo [...] (La muerte, la verdadera muerte, tiene lugar
cuando muere el testigo. Chautebriand, hablando de su
abuela y de su tía-abuela, dice: "Quizá yo soy el único hom-
bre en el mundo que sabe que esas personas han existido...")
R. BARTHES

Si tuviera que morir ahora, diría: "¿Fue eso todo?" Y "No
le pude entender muy bien." Y: "Había mucho ruido".
K. TUCHOLSKI (durante el ascenso nazi al poder)

Oh las rosas de tu sangre
suavemente empapan la muerte
(No temo ya a la muerte)
E. LÁSKER- SCHÜLER

La inmensa red del cielo
no atrapará a los muertos.
P. HUCHEL

La presencia envolvente, placentaria, de la abuela se iba
retirando poco a poco de la vivienda y concentrándose en
las cuatro paredes de la habitación.
A. GHOSH

Saliste victoriosa en el irreversible juego de no estar
O. OROZCO

La gran muerte que cada uno lleva en sí
es el fruto en cuyo rededor todo se mueve.
R.M. RILKE

Feliz el que muere antes de haber encontrado la muerte:
apunté a la ligera que eso lo había dicho Bacon.
(...) yo estaba pensando en esa frase triste de Moliere: Sólo
se muere una vez y por tanto tiempo.
(...) Péguy tendrá razón al decir: Cuando una persona mue-
re, no muere sólo de la enfermedad que padece, muere de
toda su vida.
I. von KIESERITZKY

En el Bardo Thödol, el Libro de los Muertos tibetano, el
muerto, durante el período de indecisión en que sigue
muriendo, es enfrentado primero con la clara luz primor-
dial, luego con las divinidades apacibles, luego con la fi-
gura terrorífica de las divinidades irritadas. Si no tiene la
fuerza de reconocerse en esas imágenes, si no ve en ellas
la proyección de su alma espantada, ávida y violenta, si
trata de huir,les dará realidad y espesor, y él mismo vol-
verá a caer en el extravío de la existencia.
M. BLANCHOT

Para todos la muerte tiene una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.

Será como dejar un vicio,
como contemplar en el espejo
resurgir un rostro muerto,
como escuchar unos labios cerrados.
Bajaremos al remolino silenciosos.
C. PAVESE

Ahora, Lupo, lo ves, te dan muerto un guiso
de sardinas y sopas exquisitas de pez siluro.
HORACIO (Lupo era su enemigo, un político corrompido)

Ciega vidente con mirada azul-de-más-allá
rodeada de una multitud de minutos
que quedan por inspirar y expirarse
una leve muerte envuelve a la novia en su velo
dispuesta para salir.
N. SACHS

Tu muerte me fue mostrada. Héla aquí: nada...
y su reverso: nada.
Ni lo que ocurre ni lo que no ocurre, todo el resto sigue
igual.
En ese espejo circular, virtual y cerrado, el lenguaje no
tiene poder.
Cuando tu muerte haya terminado, y terminará porque
habla, cuando tu muerte haya terminado, y terminará,
como tu muerte, como todo.
Cuando tu muerte haya terminado, voy a estar muerto.
J. ROUBAUD

La madurez no existe, porque uno está siempre cambiando
y nunca llega a nada. Llegar a algo tampoco es necesario.
Morir, sí: todo lo inevitable es necesario.
P. BOWLES

'Una vida mejor'. Qué agradable sería la vida si concluyera
antes de la muerte.
BIOY

La muerte hace la vida cotidiana tan poética...
NOVALIS

Bebe, duerme, muere, es preciso librarse de sí mismo
de una u otra manera.
O.W. LUBICZ MILOSZ

loca campana de mi muerte
BATAILLE

una respuesta es siempre una forma de muerte
J. FOWLES

Aunque los sabios reconocen al morir que la tiniebla
                                                                      [ es justa,
porque ningún relámpago ha clavado sus palabras
no entran dócilmente en esa plácida noche.
D. THOMAS

Porque todos morimos y somos como agua que se
derrama en la tierra, que no puede volver a recogerse.
SAMUEL II, 14-14

Pero también la muerte es algo que sucede: ¿cómo
                                                          muere un hombre?
Pero también se gana cada uno su muerte, su propia
                                                                           muerte,
que no corresponde a nadie más.
Y este juego de niños es la vida.
G. SEFERIS

(Para el Día de los Muertos)
Pongan sobre mi tumba un bote salvavidas
porque uno nunca sabe.
R. DESNOS

Mas no es dado a nosotros
tregua en paraje alguno;
desaparecen, caen
los hombres resignados
ciegamente, de hora
en hora, como agua
de una peña arrojada
a otra peña, a través de los años
en lo incierto, hacia abajo
HOLDERLIN

¡Tan pronto pasa todo lo que pasa!
¡Muere tan joven ante los dioses todo cuanto
                            [ Muere! ¡Todo es tan poco!
Nada se sabe, todo se imagina.
Circúndate de rosas, ama, bebe.
Y calla. el resto es nada.
F. PESSOA

La muerte nos piensa
O. PAZ

La muerte (o su alusión) hace preciosos y patéticos a los
hombres. Estos conmueven por su condición de fantasmas;
cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro
que no esté por desdibujarse en el rostro de un sueño. Todo
entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo
azaroso.
J.L. BORGES

Olga volvió junto a Chéjov (es la luna, Chéjov ya ha muerto).
Se sentó en un taburete, y tomó su mano. De cuando en
cuando le acariciaba la cara. "No se oían voces humanas,
ni sonidos cotidianos- escribiría más tarde-. Sólo existía la
belleza, la paz y la grandeza de la muerte".
R. CARVER

Cuerpo que me temblás entrado al alma
frío que me enfrías
manito tuya
manando sombra
sombra
sombra
¿paro tu deshacerte en algún lado?
J. GELMAN (a su hijo)

Otro relato, recogido cerca de Oldenburg, en el Ducado
de Holstein, trata de una dama que comía y bebía alegre-
mente y tenía todo cuanto puede anhelar el corazón, y que
deseó vivir para siempre. En los primeros cien años todo
fue bien, pero después empezó a encogerse y arrugarse,
hasta que no pudo andar, ni estar de pie, ni comer ni beber.
Pero tampoco podía morir. Al principio la alimentaban como
si fuera una niñita, pero llegó a ser tan diminuta que la me-
tieron en una botella de vidrio y la colgaron en la iglesia.
Todavía está ahí, en la iglesia de Santa María, en Lubeck.
Es del tamaño de una rata, y una vez al año se mueve.
J.G. FRAZER

La peor de las muertes es el gratillo (laringitis diftérica) y
la mejor es el beso de la muerte. El beso de la muerte es
como sacar una pelo de la leche.
El TALMUD

La muerte del poeta fue ocultada a sus poemas
W.H. AUDEN

La guerra, sí la guerra está encerrada en la tumba con los
huesos de aquel niño.
Muerto con los árboles del bosque normando, de la misma
muerte, ilimitada.
M. DURAS

Mi padre ha muerto y está siempre a mi lado. Cuando
quiero escandir versos de Swinburne, lo hago, me dicen,
con su voz. Sólo el que ha muerto es nuestro, sólo es
nuestro lo que perdimos.
J.L. BORGES

SE PODRÍA COMPRENDER
la muerte sería un bello y largo viaje
y las vacaciones ilimitadas de la carne de las estructuras
                                                                 y de los huesos
T. TZARÁ

Sí, recuerda el asombro general ante la extrañeza de una
noche de la que se hablaba como de algo que hay que
fijar fuera de la muerte, para más adelante poder contarlo
a los niños.
M. DURAS

Sí, como los muertos saben
que la eternidad es ahora...
T. ROETHKE

No toda la muerte ocurre o es lo que ocurre al fin del
vivir, ni es en ella todo muerte: venía de antes y no
ocurre del todo nunca.
MACEDONIO

Río que debe llenarse cuando yo deje de morir
L. ZUKOFSKY

Sus contemporáneos se rieron de Homero;
pocas veces los teatros aplaudieron a Menadro;
a Ovidio solamente lo conoció su Corina.
Sin embargo, no tengáis prisa, mis libritos:
si la fama viene con la muerte, no me apresuro.
MARCIAL

Ya no fumo. Reino con dulzura y mi palacio negro es muy
grato. Ciertamente la muerte es grata y noble y dulce. La
muerte es muy habitable. Habito en la muerte y me complazco
en ella.
V. SEGALEN

Devuelvo mi nombre
al entrar
en este Edén de flores
INSEKI

¡Tontos y niños sois, humanidad! Lloráis
a los muertos y no la muriente flor de la juventud.
THEOGNIS (de Megara)

considero la muerte como un silencio, un silencio y una
intimidad intangible, como la suspensión de la reacción
y las opiniones, un alivio, un  privilegio, un silencio afortu-
nado, precioso y perfecto por el que hay que dar gracias.
H. BRODKEY

Cada vez que los veo en mis sueños, los muertos parecen
silenciosos, preocupados, extrañamente deprimidos, muy
diferentes a su querida y alegre forma de ser. Los encuentro,
sin el menor asombro, en lugares que jamás visitaron durante
su vida terrena, en casa de algún amigo mío al que nunca
llegaron a conocer. Se sientan aparte, mirando ceñudos al
suelo, como si la muerte fuese una oscura mancha, un
vergonzoso secreto de familia.
V. NABOKOV

Porque la muerte está al principio
para que el signo esplenda
más allá del sueño.
Aldo OLIVA

En general, los hombres mueren por sí mismos. Tengo cier-
ta experiencia de cómo y de por qué mueren los hombres.
En el fondo de la muerte de un hombre en una revolución o
una guerra hay siempre un pequeño "yo", un pequeño miedo
o una pequeña vanidad. No se muere más que por la fe pro-
pia y por la propia cruz. No se muere más que por uno mismo.
Curzio MALAPARTE

MUERTE DE ALEXANDER POPE
-¿Qué es eso?- pregunta el moribundo, indicando el aire,
y al rato murmuró con una sonrisa feliz: -Era una visión.
Cit. por BORGES/ BIOY

Al principio el hombre fue creado por dos dioses. El dios
de la tierra lo hizo de madera o arcilla, el dios del cielo
le dio la vida. Pero los creadores discutieron entre sí, y
por tanto cada uno volvió a llevarse lo suyo. Por esta
razón mueren los hombres, lo cual implica que la vida
regresa al cielo, mientras que el cuerpo vuelve a la tierra.
Relato MALGACHE (cit. por N. BARLEY)

Alma mía, sé joven.
Pronto otros serán hombres
y yo estando muerto
seré tierra negra.
MIMNERMOS (600 a. C.)

Y tú, que censuras que asista a la guerra  y a los placeres
me entregue, ¿puedes tú hacerme inmortal? Si no puedo
evitar mi muerte, déjame abordarla con lo que poseo.
TARAFA (s.VI)

La muerte recogerá un fruto todavía verde.
H. MICHAUX

A espaldas de la gente muele la muela de la muerte.
ABÚ-L- ATAHIYYA (s. VIII)

Habla de la muerte de su padre con un tono muy indife-
rente. "El absceso se abrió en su oreja un minuto después
de su muerte. Se iba después de haberlo matado, como si
ya no tuviera nada que hacer".
F. MARCEAU (acerca de CASANOVA)

Cuando la música sonaba
Desperté y vi el invierno alrededor.
Está claro que en el puerto de la vida
la muerte es la única soberana.
A. AJMÁTOVA

¿Tienes miedo a la muerte? La muerte no es nada:
el sello de plomo aplicado a un frasco repleto.
Si es vida lo que quieres,
¡ven, goza tu domingo
mientras puedas!
R. GRAVES

Un anciano ve un muerto sobre el que caía la claridad de
la luna. Reúne gran número de animales y les dice:
-¿Cuál de vosotros, valientes, quiere encargarse de pasar
el muerto o la luna a la otra orilla del río?
Dos tortugas se presentan: la primera, que tiene las patas
largas, carga con la luna y llega sana y salva con ella a la
orilla opuesta; la otra, que tiene las patas cortas, carga con
el muerto y se ahoga.
Por eso la luna muerta reaparece todos los días, y el hombre
que muere no vuelve nunca.
Los SANDÉ (por B. CENDRARS)

ahora sé que la muerte es nada una vez que ha arribado, ni
oscuridad, ni impresiones visuales, como si uno nunca hubiese
existido, un reposo como una llama extinguida, que no deja
ningún rastro.
A. LUNDKVIST

La muerte es la última disposición divina por la cual la gente
aún siente un poco de respeto.
K. CAPEK

La muerte se ha considerado siempre como la otra patria del
hombre.
W.G. SEBALD

En el camino de la muerte
Mi madre se encontró con un enorme iceberg.
Ella quiso hablar
Pero ya era tarde:
era un enorme iceberg de algodón.
Ella nos miró a mi hermano y a mí
Y después se puso a llorar.
Nosostros le dijimos- mentira verdaderamente absurda-
que lo comprendíamos todo.
Entonces ella tuvo esa sonrisa tan graciosa
de cualquier muchacha ,
Como era en realidad,
Esa sonrisa tan bonita, casi de diablillo.
A continuación fue apresada por la Sombra.
H. MICHAUX


ENLACES

DEL AMOR -UN CATALOGO

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