miércoles, 9 de noviembre de 2016

UN PEQUEÑO CATALOGO DE FALTAS, PÉRDIDAS AUSENCIAS Y PERDICIONES



Sin embargo, oh amigo,
Ya que estar libre de sí mismo es alcanzar el cielo,
Hacerle trampa al mundo y no dejar aquí huella alguna:-
¿No es esto lo mejor?
T.E. LAWRENCE. Revista Sur 153/6.

 Nos vinculan a nuestras pérdidas: o peor,
nos muestran lo que tenemos como antaño fue,
en su cegadora plenitud, como si de haber actuado de otro
                                                                                    [modo
pudiéramos haberlo conservado así.
Philip LARKIN. Las bodas de Pentecostés.

Idea, para un atisbo de relato, basado en un ápice de fantasía,
de 2 personas que constantemente han oído hablar una de o-
tra, constantemente han estado a punto de cruzarse, constan-
temente se han perdido. No se han visto nunca por más que
repetidas veces les han dicho que deberían conocerse, etc.
Henry JAMES. Cuadernos de notas (1878-1911).

Se ha encontrado el "manjar de los dioses", pero nosotros
no lo comemos.
Viktor SKLOVSKI. Zoo o cartas de no amor.

He sido amada por algo extraño que me ha olvidado.
Djuna BARNES. El bosque de la noche.

Te dejó en recuerdo una pulsera de plata,
un anillo de oro,
magullones en el muslo...
Estás cansada, por eso lloras.
Tennessee WILLIAMS. En el invierno de las ciudades.

Bajo las hojas de arce
Mi viejo hogar
Enterrado.
Entre los helechos del alero
El viento pasa.
Minamoto no Toshitori (s.XIII) Japanese Verse.

Cuando un alcohólico deja de beber, pierde la piel que lo
había protegido de todo aquello de lo que huye.
Alan WALL. Bendito seaa el ladrón.

¡Oh, bienaventurados fingimientos,
que en una ausencia tal, dulces engaños
ofrecéis a los tristes pensamientos!
Luis de CAMOENS (s. XVI) Antología del poema traducido.

La mayor pérdida de Usama, un caballero árabe de la época
de las cruzadas: su biblioteca de 4000 volúmenes.
"¡4000 tomos, escritos valiosísimos! ¡Mientras viva, su pér-
dida seguirá siendo una herida en mi corazón!"
Elias CANETTI. El suplicio de las moscas.

Mi vocación se despertó tempranamente: a los 8 años decidí
ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió
fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin
vocación y tuve muchos oficios.
Rodolfo WALSH. Ese hombre.

La perdición del creyente es encontrar su iglesia.
René CHAR. Citado por M. Benabou: Por qué no he escrito
mis libros.

LO PERDIDO
Canto lo perdido y lo ganado,
recorro una batalla que se libra de nuevo,
mi rey un rey perdido, perdida tropa mis hombres;
asi corran los pies hacia el alba y el ocaso,
siempre golpean la misma pequeña piedra.
William B. YEATS. Símbolos. (Poema entero)

(Kafka) sabe que el idioma pertenece a los muertos y a los
que todavía no nacieron. A los vivos, sólo les está permiti-
do utilizarlo por un tiempo determinado; después, como el
fuego que no es eterno, se apaga.
Luis GUSMÁN. Kafkas.

Aquello que no pudimos cumplir,
      aquello negado al amor,
perdido en la anticipación,
      se cumple en un descenso,
sin fin: indestructible.
William C. WILLIAMS. En 'Cuaderno de traducciones'.

Si te vas es como si no existieras,
y como si tampoco yo existiera.
Marina TSVIETÁIEVA. Antología poética.

Mi caso, para ser breve, es éste: he perdido completamente
la facultad de reflexionar o hablar en forma coherente sobre
cualquier tema.
Hugo von HOFFMANNSTHAL. La carta de Lord Chandos.

CEMENTERIO
Sotos de hojas cercan
           el cementerio.
Y con la voz suave del verano
           dicen
           lo que no puede volver.
Por la hierba algún viento busca algo
           perdido.
Pero el tiempo ya se fue
          por las puertas enrejadas.
Harry MARTINSON. En O. Paz: Versiones y diversiones.
Poema completo.

Tú eras mi muerte,
mientras todo se me escapaba
a tí te podía retener.
Paul CELAN. Cit. por P. Auster en "Pista de despegue".

Quien posee una llave sin cerradura nunca debe tener los
dos pies en el mismo zapato. Tiene que recorrer los mares
y los continentes, con la llave en la mano, probándola en
todo aquello que tenga apariencia de cerradura. ¿Para qué
sirve esto?, suelen preguntar los niños todo el rato, per-
suadidos de que cada objeto es una llave que justifica una
cerradura.
Michel TOURNIER. El árbol y el camino.

Habrá una escritura de lo no escrito.
     Algún día esto llegará.
Una escritura breve, sin gramática, una
     escritura hecha sólo de palabras.
Palabras sin gramática de apoyo. Perdidas.
Allá, escritas. Y enseguida abandonadas.
Marguerite DURAS. Esto es todo.

Así la ayuda vuelve a irse sin haber ayudado.
Franz KAFKA. En las notitas que escribió en sus últimos
días, cuando ya no podía hablar.

Bach, que, cuando murió su mujer, dijo a los criados que
le dijeran a su mujer que se ocupara de las exequias.
Fleur JAEGGY. El último de la estirpe.

lo que siempre acaba por descubrirse con asombro y per-
plejidad: el hombre al que se ama es un extraño.
Annie ERNAUX. Pura pasión.

Quedaba el último recodo del camino. Por un momento
fue como si una luz nunca vista antes, increíblemente viva,
inundase la tierra. Unos pasos más aún y en aquella luz ve-
ría su casa, y su madre se acercaría a él hijo pródigo, y él 
se arrodillaría ante ella, las jóvenes y bellas manos de ella
se posarían sobre su cabeza calva y cana.
Vio los matorrales, los lúpulos. Ni casa, ni pozo; sólo algu-
nas piedras blancas, dispersas en medio de la hierba polvo-
rienta, quemada por el sol.
Permaneció allí, de pie: canoso, encorvado y aún así el
mismo de antes, inalterable.
Vasili GROSSMAN. Todo fluye. (Son las palabras finales
del último libro que escribió.)

Toda la isla está sembrada de homéricos huesos amarillos,
restos de los devotos picnics de la gente de las cercanías.
Aparte de eso, está literalmente pavimentada por la ígnea
losa rojiza de las tumbas sin nombre, que se yerguen, se
quiebran y se desmigajan.
Osip MANDELSTAM. Viaje a Armenia. (Se trata de la is-
la de Sevan)

No la amada que está lejos; la lejanía es la amada.
Karl KRAUS. Dichos y contradichos.

Estoy en todas partes y en ninguna. Un pasajero en un bar-
co fantasma. 
Charles SIMIC. El monstruo ama su laberinto.

Y si no hay mayor dicha que en la coincidencia de un amor
y de una gran esperanza humana, no hay probablemente ma-
yor desgracia que cuando el abandono llega para quitároslo
todo, desde lo que un instante antes era aún lo más carnal-
mente próximo a vosotros, hasta los vastos horizontes que
el pensamiento creía abrazar.
Olivier ROLIN. Port Sudan.

Rico de un amor inmerecido, perdí con ser amado. Toda mi
fortuna se fundió en un sólo día.
Henri MICHAUX. Poemas.

Mira el mirlo, la linda golondrina ansiosa,
el milano, y todas las aves que se deslizan
en el suave flujo escencial
del tiempo a través de los hombres, que desaparecen.
Allen TATE. Poemas selectos.

Ya dijo Schopenhauer que lo que tenemos puede no hacernos
felices, pero lo que nos falta nos hace ciertamente desdichados.
Jorge L. BORGES. (¿Fuente?)

en cuanto ella dejaba de ser lo desconocido, Proust dejaba de
estar sediento de conocer, dejaba de amar. El amor volvía
con la sospecha de una mentira, por la que Albertine se hur-
taba al conocimiento, a la voluntad de posesión.
Georges BATAILLE. La experiencia interior.

Nos creíamos pobres, desposeídos de todo,
Pero poco a poco perdíamos una cosa y otra.
Así, cada día se convirtió
En una conmemoración de muerte:
Componíamos canciones
Sobre la generosidad de Dios
Y sobre nuestra antigua riqueza.
Anna AJMÁTOVA. Poemas escogidos.

Ya no tengo ninguna noción sobre lo que creía saber o espe-
rar volver a ver.

Ya está, esto es todo.
Marguerite DURAS. Esto es todo.

Oh no tan pronto hagas+De mí un ausente
Y el ausente de mí
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.
Macedonio FERNANDEZ. En G. García: MF la escritura en
objeto.

Se ha ido. Ta no como:
quedó sin gusto el pan.
Se ha ido -todo es tiza
si lo llego a tocar.
Marina TSVIETAIEVA. Antología poética.

Espera en vano a ese desaparecido que no se decide a volver
para quedarse a su lado.
Su madre sí está viva. Pero tan poco viva, tan preocupada,
tan sola. La soledad del pequeño y la soledad de la madre
no concilian ni se encuentran.
Entonces el niño mira el mar gris. Sí, su mirada está perdida.
J.-B. PONTALIS. El que duerme despierto.

Sólo ella a mi lado podría hacerme dormir. El símbolo de lo
inaccesible en este mundo.
Yorgos SEFERIS. Días 1925-1968.

Vivo próximo al río en el puente de Meng
Mi puerta enfrenta la boca del puerto de Meng
Naves que vienen del sur siempre están llegando-
¿Hay alguna carta para mí?
Wang Wei. Poems.

Al final de este día queda lo que quedó de ayer y quedará de
mañana: el ansia insaciable e innúmera de ser siempre el mis-
mo y otro.
Fernando PESSOA. Libro del desasosiego.

Pájaros blancos sobre el río gris.
Flores escarlata en las colinas verdes.
Veo pasar la primavera y me pregunto
Si alguna vez regresaré a casa.
TU FU. En C. Milosz. A Book of Luminous Things.

El amo de la casa, ¿está o no está?
Hierbajos en el umbral,
polvo en la casa:
El amo de la casa, ¿está o no está?

Mientras en el cuerpo,
lujuria en el corazón:
no, el dueño de la casa no está,
nuestro señor de los Ríos Encontrados.
BASAVANNA (1106-1167). Cantos a Siva.

Obstáculo tan leve sobre mi pecho, cómo te apoyas ahora,
te apoyas tanto ahora que ya no estás.
Henri MICHAUX. El pulso de las cosas.

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