viernes, 4 de noviembre de 2016

DOS POEMAS DEL FRANCÉS PATRICE BERAY

 NOCHE EUROPEA

 el invierno en Amsterdam es un río azul
       de negocios y de vidrieras

 esta tarde un viento frío ha adormecido el mar
            más blanco que un mar del Norte
    y el gesto amplio del viajero es en vano

          rápido como Cagney 
          en Calor blanco

     yo imagino, solo, una ciudad portuaria que
  agita mi pulso a ciento veinte pulsaciones por minuto

 yo imagino
      los templos chocando con orillas marrones
   que mi voz
 rota
   ya no alcanza los micrófonos de la noche

 las luces en mi cabeza indican
            en los puños rotos de las ventanas
      que el viaje del arco iris ha hecho una curva
    bajo un cielo de granito

 lanzando las bases de mi presencia
                             alucinada
         en los sanatorios del ritmo

 esta mezcla de imágenes y mapas
 este comercio de horas desnudas frente a las especies
                                                       de extractos de raíces
 esta frotación de la sangre
        entre Punk y gigoló de Todo-París
   o en la fauna de Moscú la maiacovskiana
 me hacen decir que los caminos interiores
 han alcanzado los bulevares de coral de una Metrópolis
                                                                        del Norte

 el invierno ha roto las ventanas
      la nieve ha cortado los puentes sobre las ciudades

 el pájaro de las tempestades dio vuelta la fiebre amarilla
                                 hacia las costas africanas
 la Pan American ya no realiza sus vuelos regulares
                                                                     interestelares

        la seria Belleza     sin el misterio de las novedades

 yo estoy casi aburrido

 yo imagino que no tiene importancia

[Calor blanco, "White Heat", película de 1949, con James
Cagney. En francés se la llamó L'Enfer est á lui. Ah, en la Ar-
gentina se la bautizó "Al rojo vivo".]


 PASAJEROS DE LA NOCHE 
 (OBERTURA)

 Cerca de las estaciones, canales y bulevares se enredan
 hasta las periferias anaranjadas de la noche naciente.

 Yo vengo de una ciudad destruida y me oriento entre las
 lumbres del sueño, de la víspera.
 Yo conozco el sustituto del viaje; amo esta profunda
 turbación entre los seres; también vivo en la sombra
 de aquellos que amo.

 Soy un actor provisorio en la labilidad del tiempo.
 Esta tarde, nada me está esperando. En ninguna parte.
 Detallo con los dedos los ángulos finos de mis ropas.
 Escribo cartas. Vuelvo a pegar la ciudad, una ciudad
 imprevisible, un mapa de agua y de silencio donde se
 difumina mi fiebre, donde brotan los gritos con cuchilla
 de mis suicidios.



Patrice Beray nació en 1956. Eso es casi todo lo que sé de
él.

 Y este texto me fue susurrado después de leer y traducir
sus dos poemas


 quemando los muebles
      en el jardín
 quemando el jardín también
   "esta es la voluntad del mar"
 la noche estando en su espejo
     encantamientos circulares
 en las manos de la luz y del tiempo
  en el alma de la nieve
 toda la noche la radio de la piedra
  rompiendo el mundo en sombras
         y pedazos
 mientras que la luna se mantuvo a flote
    sobre la superficie del pasado
 recordaba el sabor del fuego
     del primer día
 el orden metamórfico de las cosas
  "la voluntad del mar"
 el papel de las alas
     llegando al fin
        al final de la noche


Los poemas de Patrice Beray provienen de
Jean-Yves Reuzeau: French Poets of Today. Guernica, 1999.
Siendo una edición bilingüe, las posibilidades de haber gene-
rado traducciones fieles se duplican.
Parece el chiste de Woody Allen: "Si eres bisexual, automá-
ticamente se duplican tus posibilidades de conseguir una cita
el fin de semana."


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