martes, 15 de noviembre de 2016

DEL POETA POLACO WOJCIECH BONOWICZ




 Wojciech Bonowicz
 nacido en 1967
 en Oswiecim, sur de Polonia, región llamada también
pequeña Polonia, cuya capital es Cracovia
 es autor de seis colecciones de poemas
 además de ensayista y crítico literario

  Estos poemas provienen de uno de sus más recientes libros
 titulado Polskie znaki "Signos polacos", de 2010.


  DE LA ANTOLOGÍA PALATINA

 'Tristes. Aunque han estado muertos desde hace rato.
 Aquí están, tristes. Quieren beber de nuestros labios
 ya que aún disfrutamos de la vida. Es justo
 quitarle a unos y darle al siguiente.
 Así es como se comportan los dioses.'



 MI SUEÑO CON RELOJES

 Estábamos comiendo relojes de tazones de lata.
 Los relojes tenían ojos, como todo en un gulag.
 Cada rendija nos escrutaba con su ojo helado.
 Los muertos se iban a dormir a los surcos y a los lechos
                                                             [de los ríos. Nadie
 tenía relojes en su muñeca. Esta era nuestra única comida.
 Por otra parte, el hielo que no podía ser movido,
 la pared de hielo, sobre ella mi aliento meciéndose al alba.



 LIMPIEZA

 El día se posa en los cuartos
 aún en el baño
 se desliza una línea de luz.

 Doblado sobre mi bañera
 sostengo entre mis dedos
 mi viejo pelo.



 ÁRBOLES

 Los muertos caminan entre nosotros. Y
 nosotros imaginamos que no nos han olvidado.
 Decimos: ah han regresado urgidos
 por la añoranza. Y sin embargo caminan entre
 nosotros como entre árboles.



 CÓMO AYUDAR

 De vez en cuando un poema
 alza su cabeza.
 Entonces piensas

 cómo ayudarlo
 retén la brillante mirada
 de los desorientados.



 EL POETA

 El poeta tiene que mirar. El poeta observa
 mirada de cerca aún cuando se aleja
 él es un poeta. El poeta no puede
 cerrar sus ojos. Dentro
 él tiene otro par de ojos pero
 ¿alcanzan? No, no alcanzan.
 La maldición de la poesía, este mirar
 mirar en busca. Mientras otros duermen, el poeta
 no duerme. Se mantiene en vigilia. Sobre el gran ojo
 que no le pertenece.



 HISTORIA PRIVADA

 "No duele", dice ella dormida. Sé que me dice eso
 a mí. Entonces ella regresa al lugar pautado

 por el miedo. Gato y paloma un momento antes
 de la persecución y la fuga. Una flor tragada en el silencio

 y los dedos escriben en el aire las tres primeras
 letras del día. No duele. "Dolerá", le digo.


 FUENTE

Modern Poetry in Translation. Third Series, Number
Eighteen. Transitions. Londres, 2012.




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