domingo, 27 de noviembre de 2016

LA NECESARIA POETA POLACA ANNA SWIRSZCYNSKA


                                    Anna Swirszcynska en sus tiempos de enfermera.

 También conocida como Anna Swir
 Nacida en Varsovia en 1909
 Muerta en Cracovia en 1984
 Hija de un pintor, criada en un ambiente artístico
 Su primer libro en 1936
 Pasó los años de ocupación nazi en Varsovia
 Participó como enfermera del Alzamiento de Varsovia de
     1944
 Pensaba que un escritor tiene dos metas básicas: "Primero,
     crear su propio estilo. Segundo, destruir su propio estilo."
 Su crónica del Alzamiento de Varsovia apareció en 1972 y
     se denominó Construyendo la barricada.
 Se la ha descrito como 'feroz, lúcida, extática, aterradora'.
 Siempre se la consideró ocupando un lugar ligeramente más
     allá de ser una poeta eminente, siempre se las ingenió para
     desconcertar y sorprender.



  ESTOY PINTANDO

 Por qué hablar
 si uno puede gritar
 por qué caminar
 si uno puede correr
 por qué vivir
 si uno puede arder.

 Estoy corriendo y gritando de alegría
 Estoy corriendo y gritando de desesperación
 Estoy jadeando
 mis pulmones trabajan como locos.

 Los sentimientos violentos
 son buenos, he oído decir, para tu salud.



 ELLA NO SE ACUERDA

 Ella fue una malvada madrastra
 En su vejez está muriendo lentamente
 en una casucha vacía.
 Ella se estremece
 como un manojo de papel quemado.
 Ella no se acuerda de que era malvada.
 Pero sabe
 que tiene frío.



EL MISMO INTERIOR

 Caminando hacia tu casa para una fiesta amorosa
 vi en una esquina
 a una anciana mendiga.

 Tomé su mano
 besé su delicada mejilla,
 hablamos, ella era
 el mismo interior que yo soy, 
 de la misma clase,
 me dí cuenta al instante
 como un perro conoce por su olor
 a otro perro.

 Le dí dinero,
 no podía apartarme de ella.
 Después de todo, uno necesita
 a alguien que esté cerca.

 Y entonces ya no supe
 por qué iba caminando para tu casa.



ME GOLPEÉ LA CABEZA CONTRA LA PARED

 De chica
 puse un dedo en el fuego
 para convertirme
 en santa.

 Como adolescente
 todos los días me golpeaba la cabeza contra la pared.

 Como una joven
 salí por una ventana de un altillo
 al techo
 en orden de saltar.

 Como mujer
 tenía piojos por todo el cuerpo.
 Crujían cuando estaba planchando mi pulóver.

 Esperé sesenta minutos
 para ser ejecutada.
 Tuve hambre
 durante seis años.

 Entonces tuve un hijo,
 me estaban esculpiendo
 sin ponerme a dormir.

 Entonces me mató un rayo
 tres veces
 y tuve que surgir de los muertos tres veces
 sin ayuda de nadie.

 Ahora estoy descansando
 después de tres resurrecciones.



 MÁTAME

 No me beses, mi amor.
 No me abraces, mi amor.
 Si me amas
 mátame, mi amor.



 UNA MUJER LE HABLA A SUS MUSLOS

 Es sólo gracias a su buena apariencia
 que puedo formar parte
 de los ritos del amor.
 Éxtasis místicos,
 traiciones delicia
 como un lápiz labial carmesí,
 un rococó perverso
 de involuciones psicológicas,
 dulzura de los anhelos de la carne
 que pueden quitarte el aliento,
 hoyos de desesperación
 hundiéndose hasta el mismo fondo del mundo:
 todo esto se lo debo a ustedes.

 Qué tiernamente debería cada día
 azotarlos con un látigo de agua fría,
 si sólo ustedes me permiten poseer
 belleza y sabiduría
 irreemplazables.

 Las almas de mis amantes
 se abren a mí en un momento del amor
 y las tengo bajo mi dominio.

 Yo miro como lo hace un escultor
 a su trabajo
 a sus rostros cerrados de pronto con párpados,
 inmolados por el éxtasis,
 espesados 
 de felicidad.
 Yo leo como lo hace un ángel 
 pensamientos en sus cráneos,
 yo siento en mi mano
 un corazón humano batiente,
 y escucho las palabras
 que son susurradas por un ser humano a otro
 en el momento más sincero de la vida de uno.

 Entro en sus almas,
 vago por 
 un camino de deleite o de horror
 a tierras tan inconcebibles
 como el fondo de los océanos.
 Más tarde, cargada de tesoros
 regreso lentamente
 a mí misma.

 Ah, muchas riquezas,
 muchas preciosas verdades
 creciendo inmensas en un eco metafísico,
 muchas iniciaciones
 delicadas y sorprendentes
 te debo, muslo mío.

 El más exquisito refinamiento de mi alma
 no me proveería ninguno de esos tesoros
 si no fuese por el claro, suave encanto
 de un pequeño animal amoral.



 De CONSTRUYENDO LA BARRICADA

 CONSTRUYENDO LA BARRICADA

 Teníamos miedo mientras construíamos la barricada
 bajo fuego.

 El tabernero, la amante del joyero, el peluquero,
 todos nosotros cobardes.
 La sirvienta cayó al suelo
 mientras arrastraba un adoquín, estábamos terriblemente
                                                                         [asustados
 todos nosotros cobardes-
 el conserje, la señora-del-mercado, el pensionista.

 El farmacéutico cayó al suelo
 mientras arrastraba la puerta de un baño,
 teníamos todavía más miedo, la mujer-contrabandista,
 el modisto, el conductor de tranvía,
 todos nosotros cobardes.

 Un pibe del reformatorio se cayó
 mientras arrastraba una bolsa de arena,
 usted ve cómo estábamos realmente
 asustados.

 Aunque nadie nos obligaba,
 igual construimos la barricada
 bajo fuego.



 VEINTE DE MIS HIJOS

 En mi sala
 yacen veinte vientres de soldados.
 Destripados, sangrientos,
 luchando fieramente
 por sus vidas.
 Los conozco a todos de memoria,
 de día les llevo escupideras, les lavo el excremento.
 De noche sueño
 que les llevo escupideras,
 les lavo el excremento.

 Cuando uno de sus vientres
 muere en mi sueño
 me despierto con un susto
 y voy hasta su cama en puntas de pie.

 En mi sala
 peleando con uñas y dientes contra la inexistencia están
 veinte de mis hijos.



 APLASTA BARRICADAS

 A lo largo de una calle a la que se le barrió la gente
 rueda un tanque disparando.
 Ejecuta casas
 aplasta barricadas.

 De una entrada salta un pibe
 con una botella de gasolina en el puño.
 A lo largo de la calle a la que se le barrió la gente
 corre agazapado
 tras el tanque.



 ÉL ROBA PIELES

 Un proyectil despedazó la puerta
 del negocio del peletero.

 Un hombre salta dentro,
 agarra una brazada de pieles,
 las arrastra hasta la entrada en una sola corrida.

 A la entrada otro proyectil
 despedaza al hombre.



 UNA MUJER LE DIJO AL VECINO

 Una mujer le dijo a su vecino:
 "Desde que mi marido fue asesinado no puedo dormir,
 cuando hay disparos me sumerjo bajo la frazada,
 tiemblo toda la noche bajo la frazada.
 Me voy a volver loca si tengo que estar sola esta noche,
 tengo algunos cigarrillos que dejó mi marido, por favor
 no dejes de pasar por casa esta noche."



 HE ESTADO ESPERANDO

 Ese joven larguirucho tal vez medía un metro ochenta,
 ese trabajador de corazón ligero de Powisle
 que luchó
 en el infierno de la calle Zielna, en el edificio de teléfonos.
 Cuando le cambié el vendaje de
 la pierna que estaba despedazada
 gesticuló de dolor, y se rió.

 "Cuando termine esta guerra
 iremos a bailar, señorita.
 Yo invito".

 Lo he estado esperando
 estos treinta años.



NOTA
Acerca de el Alzamiento de Varsovia, escribió Anna:
 "El Alzamiento de Varsovia fue uno de los eventos más
trágicos de la Segunda Guerra Mundial. La destrucción
que produjo en una ciudad de más de un millón de perso-
nas sólo puede compararse con la destrucción que se vio
en Hiroshima. Varsovia fue transformada en un páramo
cubierto de cadáveres, ruinas y cenizas ardientes. La par-
te de la población que sobrevivió al infierno fue sacada 
de ahí y deportada a varios campos de concentración. Los
soldados alemanes quemaron y dinamitaron sistemática-
mente los edificios restantes. Himmler dijo: 'Varsovia debe 
ser nivelada al suelo, en orden de establecer un desalenta-
dor ejemplo para el resto de Europa'".


 FUENTE
Czeslaw Milosz. Postwar Polish Poetry. Univ. of Califor-
nia Press, 1983.

 Las versiones en inglés de los primeros poemas son del
mismo Milosz; las versiones de Construyendo las barri-
cadas, son de Magnus Jan Krynski y Robert A. Maguire.









  

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