jueves, 26 de mayo de 2016

UN POEMA DE LA INGLESA STEVIE SMITH





Es una poeta rara y diferente. Casi todos han enfatizado lo
de 'rara'. Parece no haber más remedio. Seamus Heaney, 
Philip Larkin, Amy Clampitt "la desolación de lo habitual", 
D.J. Enright "algo griega", y muchos otros han convergido
alrededor de esta poeta. Se dice de ella que es una mezcla
de Emily Dickinson, Dorothy Parker, Ogden Nash y... los
hermanos Grimm. Alguien dijo que era la versión femenina
de William Blake. Cada lector encontrará sus afinidades y
rechazos en estos nombres. En 1977 Hugh Whitemore es-
cribió una obra de teatro llamada "Stevie", alrededor de su
personaje. Y en el '78 Robert Enders dirigió la película, con
Glenda Jackson en el papel de esta escritora.
 Nació en Hull en 1902 y murió en marzo de 1971, de un tu-
mor cerebral.
 Su discutida obra, su discutida posición poética, permanece-
rán en el terreno de la discusión.
 Sus poemas, en cambio, permanecerán o no, pero en otro te-
rritorio.
 Ahora acaba de publicarse una versión bastante completa de
sus escritos, lo cual ha requerido seguramente un trabajo muy
intenso de parte de Will May ya que Stevie volvía una y otra 
vez sobre sus poemas, motivo por el cual resulta casi imposi-
ble decidir cuál es la versión un poco más definida o aun defi-
nitiva de sus poemas. El libro se llama All the Poems, consta 
de 806 páginas y lo editó New Directions, este año, en Londres.

Este me resultó sugerente y por eso lo traduje y reproduzo.


 TENER QUE IRSE

 Ella se levantó y se fue
 ¿Debería no haberlo hecho? ¿No hecho qué?
 Se levantó y se ha ido.

 Sí, pienso que debería haber
 Porque se estaba poniendo más oscuro.
 Todavía quedaba algo
 De día cuando se fue, bueno,
 Lo suficiente como para ver el camino.
 Y era la última vez que ella hubiese podido...
 ¿Podido?... levantarse e irse.
 Era la última vez la ultísima vez para
 Después ella ya no podría
 Haberse levantado e irse nunca más.


 Digamos que es un poema un tanto becketiano, o bien
beckético, o hasta un poco beckélido. Consiste en cierta
forma de distancia y de aparente frialdad. La frialdad del
escalofrío, en todo caso.
 Son esos poemas que uno dice: ¿debió haber escrito esto?
 Y ya tiene, con tan poco, una de esas preguntas con las que
no se sabe qué hacer.
 Muchos versos de Stevie Smith viajan por esta línea funám-
bula, que ella ha creado. Con sus vías principales y sus múl-
tiples ramales secundarios.
 Cada uno debe conjeturar adónde se dirigen esas líneas 'de
transporte', que Deleuze hubiese con gusto llamado 'de fuga',
y a la vez decidir si se sube o no.

Versión del inglés: Robert R. Rivas (c)

jueves, 19 de mayo de 2016

NIÑOS EN LA LLUVIA




 No hace mucho leí una historia llamada "Niños en Dobruja"
que le trajo a mi cuerpo verdaderos recuerdos pelados de la
infancia. Pero poco después vi "La lluvia en Oltenia", filma-
da íntegramente bajo lluvias naturales en esa región caracte-
rizada por el polvo y el olvido. La coincidencia de ver niños
bajo la lluvia tuvo por efecto guiarme por los callejones de
mi infancia y este recorrido en parte forzado -si le llamamos
"fuerza" a todo aquello que impele- me condujo a algunos
lugares que habían quedado si no en una oscuridad infranquea-
ble, en un limbo mnésico. De pronto surgió Dombrad con una
prestada claridad. En Dombrad no es infrecuente encontrarse
con cosas de la infancia. Lo raro es encontrarlas en un lugar
tan distante de donde ocurrieron y, a su vez, un lugar en el que
la raridad se pierde de inmediato. Un camino de tierra que re-
corrimos descalzos, sintiendo el suelo entre los dedos y las
plantas de los pies, comiendo mandarinas silvestres; una bi-
cicleta apoyada contra un árbol, la misma fácilmente recono-
cible por las manijas que colocamos sobre los cuernos metá-
licos del manubrio una tarde calurosa, antes de partir con un
grupo de chicos en excursión por las veredas del río. Los
gritos de una pareja discutiendo detrás de un cerco de made-
ras todo roto, y los chicos llorando también a gritos y un pe-
rro corriendo nervioso entre el pasto alto. Conejeras, las nues-
tras, también semi-abandonadas como aquellas terminaron des-
pués de la fulminante epidemia que exterminó a la familia que
hasta entonces no dejaba de multiplicarse; las jaulas con los
pisos de hojalata todavía tapizadas por las numerosas caquitas
negras y redondas, ya secas de nuestros delicados e incom
prensibles animales.
 También se me apareció Negoiu, el lugar en el que cavan tú-
neles en esa oscuridad local demasiado densa que les ha toca-
do. Tienen que hacerlo, cada vez que cae la noche, porque allí
las noches son acumulativas, caen justo justo sobre Negoiu. 
Uno puede elegir a qué dedicarse solamente en lugares en los 
que no sucede que la noche se vaya volviendo cada vez más 
densa, cada vez más espesa, noche sobre noche y piénsese 
ahora en décadas y siglos y, ¿por qué no?, milenios, también
milenios.
 Hay que excavar, no queda otra. Las mujeres, sin embargo,
cocinan, sólo que tanto el repollo como la carne de pato toman
un olor en el que finalmente también tendrán luego los hombres
los ancianos y los niños que cavar otro túnel para llegar a su
comida.
 En realidad, en esa realidad, todas las cosas cobran la densi-
dad propia de Negoiu. La más peligrosa es la noche, por supu-
esto, la gran amenaza de que se cierre definitivamente el espa-
cio y entonces, no sólo los actuales -siempre escasos- habitan-
tes de Negoiu perderán toda noción y sentido, sino que resulta inevitable pensar en las futuras generaciones de Negoiuanos 
que no podrán ni soñar con un faro recorriendo el aire, ni cono-
cerán otra niebla que la noche cegada, ni verán astros en el cie-
lo, ni flores y frutos en la tierra. Sus propios sueños transcurri-
rán en una luz tan mínima que deberán adivinarlos.
 Sueños de innúmeras toneladas de grava negra cayendo y de-
positándose, en un aire alquitranado.
 Nada de esto ocurre en Pálhaza, donde han logrado, por si
acaso, y sólo por el temor que alguna histórica y ya perdida
visita de sus antiguos exploradores a Negoiu ha dejado en sus
ancestros, construir grandes desbaratadoras de tinieblas: apa-
ratos provistos de gigantescas hojas de calatorii, esa planta
que imita a la madera hasta en sus más ínfimos detalles. Agi-
tadas por un mecanismo autogenerante, que demuestra el in-
genio y a la vez el  bien aprendido miedo de los habitantes de Pálhaza. Eso sí, ¡el sonido de los motorcitos, ya sea cuando
uno se sienta a tomar una blitsa en un barcito cualquiera, o
bien intenta leer el indescifrable diario de esas regiones, o,
también, cuando uno intenta conciliar el sueño, aunque sea
durante una improvisada siesta en un cuarto de alquiler, el 
ruido de los motorcitos andando todo el tiempo, sin posible
interrupción, el ruido constante, persistente, implacable y en-
loquecedor!... El ruido sin descanso de esas máquinas disipa-
doras de tinieblas, como si estuviesen generando tiempo jus-
tamente, un tiempo chirriante, un tiempo sin curvas, fijo, in-
móvil, que se resiste a ser extraído de lo remoto.
 Hojas de calatorii girando por todas partes, las 24 horas, den-
tro y fuera de los cuartos, carcomiendo cada grano de oscuri-
dad al mismo tiempo que se forman, deteniendo y deteniendo,
grano a grano, la horda del pasado.
 ¡Con razón me ha costado tanto tener recuerdos en Pálhaza!
 ¡Con gusto le hubiese entregado la infancia a las lluvias del
dolor, del placer, del olvido y hasta del desencanto!





 (Por lejano que parezca, el fantástico escritor polaco Andrezj
Stasiuk tiene mucho que ver con este texto. A veces la tenta-
ción, tan entrañablemente unida con el deseo, genera una es-
pecie particular de dolor. Lo llamaría ahora, porque es tarde
para andar inventando cosas, el dolor del deseo. Es tal vez
la cara más invisible del deseo, pero, a mi entender, es la que
causa los verdaderos estragos, porque es la cara-verdad del
deseo. La que evita la muerte, intenta escapar de ella sin ne-
garla, estirando (el movimiento del deseo de ir hacia, de
querer alcanzar algo, como una cuerda de goma que se esti-
ra desde el centro emisor del deseo hacia su objeto) al máxi-
mo, dolorosamente, la cuerda de la flecha, que está atada al
'corazón' del que la lanza. Los trovadores 'descubrieron' la correspondencia entre el renacer de la naturaleza (la prima-
vera) y la renovación interior de los humanos, la cara vida
del deseo. ¿Por qué Stasiuk? Porque en sus libros, en espe-
cial De camino a Babadag, pero también en El mundo de-
trás de Dukla y en Taksim, recorre el patio trasero de Euro-
pa, con su deterioro y aislamiento, su pobreza y, de alguna 
manera, su falta de significación -ese estar fuera de la geo-
grafía y del tiempo, en sus dos vertientes: el tiempo que es 
eterno presente, que no fluye, y la época.) 


martes, 17 de mayo de 2016

EL POETA LETÓN KÄRLIS VËRDINS



 Kärlis Vërdins nació en Riga en 1979. Se graduó en Litera-
tura en la Universidad de Letonia. Trabaja en el Instituto de
Literatura, Folklore y Arte de la Universidad de Letonia. Ha
sido traducido a varias lenguas y él mismo es traductor al le-
tón de Walt Whitman, Emiliy Dickinson, T.S. Eliot, Georg
Trakl, y muchos otros.


 VICTORIA

 ¡Juguemos a un juego en el que pudieras ganar!
 Podría ser tenis de mesa,
 como también orientarse en la selva de Kalngale.
 Podemos comparar nuestros pititos o tiros con volteo-
 estoy preparado para aceptar tus reglas.

 Me gustaría ver la sonrisa,
 que iluminará tu cara después de la victoria.
 Me gustaría ver cómo te quedás dormido, satisfecho,
 dejándome insomne-
 yo, que cuando escucho 'victoria', 'logro', éxito'.
sólo me estremezco de disgusto.


 ¡BON APPETIT!

 Si supieras lo que hay en esa salchicha,
 seguramente no te la comerías.
 Si supieras cómo se lavó ese plato,
 seguramente no lo lamerías hasta el final.
 Si supieras quién cosió tu saco
 y cómo se obtuvieron los derechos de venta,
 seguramente no lo usarías.
 Si tu madre supiera,
 quién te sacará el saco esta noche,
 puede que no hubiese querido cargarte.

 Si supieras en qué asuntos pudo andar mi boca,
 seguramente no me besarías.
 Si supieras las cosas que ha dicho mi boca,
 seguramente no escucharías.
 Así que comete tu salchicha, abrochate el saco,
 vamos a pagar y vamos a mi casa.
 Lo que puedo decirte con total sinceridad
 sólo requiere un par de palabras: ¡bon appetit!


 LIMPIANDO           (podría ser "Pasando el plumero")

 El espacio que me rodea mudó su antigua piel,
 y está reunido en los rincones como remolinos de polvo.
 El espacio sigue viviendo sin recordar.
 Trato de aprender de él: levanto el polvillo,
 me doy una ducha, me restriego la vieja piel.

 La nueva rosada, húmeda piel no recuerda nada.
 De qué otra manera podría estar sentado en el mismo cuarto,
 durmiendo en la misma cama, tomando la misma ducha,
 restregándome con aquellas mismas manos.

 Sino tendría que dejarme caer en el rincón,
 convertirme en polvo, terminar en una negra bolsa de plástico,
 esperar al martes o al sábado
 cuando pasara el camión de la basura
 para ponerme en un contenedor y luego seguir viaje
 a estas mismas calles familiares,

 Duermo en la misma cama,
 mi frente como un piso recién barrido,
 mi piel como una rosada funda de almohada,
 y yo no recuerdo nada.



FUENTE
MODERN POETRY IN TRANSLATION. Third Series,
Number Seventeen. PARNASSUS. Londres, 2012.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)

martes, 10 de mayo de 2016

FRAGMENTOS DE "FRAGMENTOS DE VIDA" DE PER WÄSTBERG



 Fragmentos de vida es un poema de Per Wästberg, un
poeta sueco, nacido en Estocolmo en 1933, que ha publi-
cado ensayos, novelas y poesía. Es miembro de la Acade-
mia Sueca.


    DE TRES-LÍNEAS (FRAGMENTOS DE VIDA)


 Un cambio en el clima pone la nieve en llamas
 Sobre una ladera donde los vencejos-de-la-arena se reúnen.
 Lamo tus labios, sello nuestro amor desde adentro.

 Saliendo trabajosamente de la poco manejable ropa con cierres
 Establecido sobre vos, pesadamente, como una depresión.
 De pronto me encontré inimaginablemente amado.

 *

 Sólo porque estaba equivocado acerca del unicornio,
 Ignacio Loyola y la envidia del pene,
 Seguramente no necesitabas dudar de mi amor por vos.

 Las sábanas, todavía arrugadas con tus fragancias
 Colgaban entre árboles de manzanas. El jilguero deja caer 
 Su flauta entre nuestros cuerpos.

 El amor apareció como un tardío invitado del verano. 
 Difícil de aceptar que otros
 Entraron en tu cuerpo, y el mundo, antes que yo. 
 No hay nada de vos que yo haya sido el primero en descubrir.

 Antes, también llamé a tu puerta cuando no estabas en casa.
 Ahora duermo a tu lado cuando no estás.
 De esa manera perdemos menos tiempo el uno con el otro.

 *

 Hay un vocabulario erótico que ya hace rato he gastado.
 Cuando amaso tu hombro mi muñeca cepilla contra tu pezón.
 Manejamos la mayoría de las cosas sin palabras.
 Nuestras miradas tan desvergonzadas permanecieron incrus-
                                                              [tadas la una en la otra.
 Mi alma dijo: "No podés seguir así."
 Mi cuerpo respondió: "Lo discutimos más adelante."

 Corro a vos como uno corre hacia las luces de tránsito
 En la distancia: preguntándome si llegaré
 Antes de que cambien.

 *

 Me acuerdo de repente qué excitado estaba
 La primera vez que plegué tu vestido y lo puse
 Sobre mi camisa en la silla.

 *

 Durante la noche nuestras espaldas se frotan como botes
                                                                              [de remo
 Atados el mismo anillo de amarre. Los maderos mostrando
                                                  [signos de desgaste, los años
Sosteniéndolos juntos. Flotamos.

 *

 Uno comienza amando a alguien por lo que es familiar,
 Pero gradualmente uno también comienza a amar
 Aquello que uno no entiende.

 *

 Tus ojos se oscurecen, una bandada de grajillas vira en 

                                                                                  [ellos,
 No me ves. Pero en los pasamanos nuestras manos
 Se encuentran inesperadamente, igual que en una de mis
                                                                 [historias de amor.

 *

 Dormís, respirando fuerte en un staccato agitado. No te
                                                                    [despierto. Estoy
 A merced de tus sueños. Te sacaste el anillo de bodas.
 La piel es más clara ahí. Tu mano, desprotegida.

 *

 Estirás los dedos como si ya no hubiese nada
 Por alcanzar. Saboreo tu ausencia, húmedamente íntima
 Pero desconocida. Como punta-de-lengua contra punta-de-
                                                           [lengua en la oscuridad.

 *
 Manejando a casa solo a alta velocidad a través de la noche
 Tan llena de agujeros como un paraguas gastado
 Siento tu mano venir entre mi mano y el volante.

 *

 Los sentimientos y los estados pueden extinguirse como
                                                                [especies animales.
 Mi inocencia me dejó sin que yo lo notase.
 Frotó el herrumbre del filo del cuchillo.
 Sacó a relucir el brillo del amor.



FUENTE

 Modern Poetry in Translation N° 16. German and French
Poetry. Londres, 2000.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)

sábado, 7 de mayo de 2016

LOS POEMAS DE LA MELANCOLÍA DE ROBERT WALSER

  


 Estas son versiones del único libro de poemas que publica-
se Robert Walser en vida. Son escritos tempranos traídos al
inglés por el excelente poeta y traductor Michael Hamburger,
que no llegó a dar a luz estos escritos, ya que murió poco an-
tes de hacerlo. Sin embargo, dejó unas notas en una carta del 
22 de mayo de 2007, en las que menciona la anticipación que 
podía hacerse de los problemas psicológicos de Walser que, recordemos, pasó internado psiquiátricamente los últimos 30 
años de su vida. Recuerda también Hamburger que parece ha
ber cierta continuidad o contigüidad entre estos poemas y el 
famoso Scardanelli de Hölderlin, quien también terminase en 
el asilo las últimas décadas de su existencia (de 1802 a 1843).  
En ese poema, datado en 1807, Hölderlin declama: "Yo, señor 
mío, ya no tengo el mismo nombre".  Preguntado Walser si se-
guía escribiendo durante su larga internación, éste respondió: 
"No estoy aquí para escribir sino para estar loco".



 A UN COSTADO

 Tomo mi paseo diario;
 esto me conduce ni lejos ni ancho
 y a casa; entonces sin habla
 ni sonido se me pone a un costado.


 NIEVE

 Está nevando, nevando, cubre la tierra entera
 con una pesada pila, tan ancha, tan ancha.

 Tan dolorosamente se tambalea desde el cielo,
 este remolino por todos lados, la nieve, la nieve.

 Esto te da a vos, oh, una amplificación, un descanso,
 este mundo de blancura oprimida me debilita.

 Tan pequeño al principio, luego grande, mi anhelo
 se convierte en lágrimas calientes que me invaden, ardiendo.


 ABATIMIENTO

 Por tanto tanto tiempo he esperado tonos
 dulces y saludos, un sonido alegre.

 Ahora me abato: ni un tarareo, ni un tañido,
 sólo nieblas derivando, y éstas abundan.

 Lo que en secreto cantaba desde un oscuro escondite,
 tú, tristeza, ahora endulza mi arrastrante paso.


 COMO DE COSTUMBRE

 La lámpara todavía está ahí,
 la mesa también está ahí,
 y yo estoy en la habitación;
 y mi añoranza, me temo,
 todavía suspira, como de costumbre.

 Cobardía, ¿todavía estás ahí?
 ¿Y, mentira, tú también?
 Un oscuro 'sí' yo oigo:
 la tristeza todavía está ahí,
 en la habitación yo persevero
 como de costumbre.


 DECEPCIÓN

 Ahora las manos cansadas otra vez,
 ahora las piernas cansadas otra vez,
 una oscuridad que no se eleva.
 Me río, para que las firmes paredes se corran.
 Pero ahora estoy estoy mintiendo, confieso;
 estoy llorando, sin embargo.


 DEMASIADO FILOSÓFICO

 Qué fantasmal en su hundimiento
 y en su creciente es mi vida.
 Para mí mismo me veo saludando con la mano
 y desaparezco del saludante.

 Como risa me veo a mí mismo
 y luego como la más profunda tristeza,
 después como un salvaje tejedor de palabras;
 sin embargo todo su hunde, se va abajo.

 Y seguramente en todo momento
 nunca he podido tener razón.
 Vagabundear por lugares olvidados
 siempre ha sido mi situación.


 ATARDECER

 Amarillo-negro en la nieve delante mío
 un caminito brilla y vientos bajo árboles.
 Atardece, y los colores
 humedecen pesadamente el aire.

 Los árboles bajo los que camino
 tienen ramas como los chicos manos;
 suplican interminablemente,
 indeciblemente queribles, cuando el caminante se detiene
                                                               [y se queda parado.

 Jardines y cercos distantes
 arden en la oscura confusión,
 y un brillante cielo, helado-de-miedo,
 ve estirarse las manos de los chicos.


 MÁS

 Quise detenerme, quedarme quieto
 pero fui empujado más y más,
 más allá de los árboles que eran todos negros,
 pero bajo esos árboles negros
 quise detenerme, quedarme quieto,
 sin embargo fui llevado más y más,
 pasando prados que eran verdes,
 pero junto a esos prados verdes
 yo sólo quería parar, quedarme quieto,
 y fui llevado más y más,
 pasando casuchas de los pobres;
 en una de esas pobres casuchas
 quise detenerme de todas maneras
 para contemplar su pobreza
 y cómo su humo tan lentamente
 se enrula en el cielo, anhelo
 detenerme aquí mucho tiempo,
 dije todo esto y me reí,
 el humo surgió sonriendo humeantemente,
 fui empujado más y más.


 TEMOR

 Quisiera 
 que las casas se soltasen
 y fueran por mí.
 Eso sería aterrador.

 Quisiera
 que mi corazón pudiese torcerse,
 mi razón congelarse.
 Eso sería aterrador.

 Lo que es más espantoso de todo
 quisiera apretar contra mí.
 Anhelo el máximo posible 
 de agonía.


 Y SE FUE

 Sin una palabra saludó con su sombrero
 y se fue, dicen acerca del hombre que viaja.
 Arrancó las hojas de todos los árboles
 y se fue, dicen acerca del grosero otoño.
 Sonriendo compartió sus favores, la gracia
 y se fue, dicen de su majestad.
 Durante la noche golpeó la puerta
 y se fue, dicen del sincero dolor.
 Llorando él apuntó a su corazón
 y se fue, dicen acerca del pobre hombre.


 LUZ OPRESIVA

 Dos árboles se yerguen desnudos en la nieve,
 los cielos, agotados por la luz,
 se mueven camino a casa y aquí debajo
 sólo la tristeza se cruza en mi vista.

 Y detrás de los árboles se avecinan
 casas tan altas, tan oscuras.
 Ahora se dice algo en la pesadumbre,
 ahora los perros comienzan a ladrar.

 Ahora los queridos, redondas
 lámparas-luna se encienden en la casa.
 Y ahora está saliendo,
 boquea como una herida.

 Qué pequeñas son nuestras vidas acá
 y qué vasta la nada.
 Los cielos, agotados por la luz,
 le dieron a la nieve todo lo que poseen.

 Los dos altos árboles inclinan
 sus cabezas, como para conversar.
 Las nubes derivan a través de la quietud,
 bailan a través del universo.


 EN LA LUZ DE LA LUNA

 Pensé cuando la noche era profunda
 que las estrellas debían estar cantando,
 ya que, despierto de mi sueño,
 oí un suave tañido.

 Pero era una pequeña arpa
 que atravesó las paredes de mi cuarto,
 y a través del frío, y la filosa
 noche sonó como la fatalidad.

 Pensé en luchas vanas, vanos enredos,
 la oración, la maldición fue soplada lejos,
 y por un buen rato escuché los cantos,
 yací largamente despierto.




FUENTE

Modern Poetry in Translation. Third Series, Number Eight.
Getting it Across. Londres, 2007.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)











martes, 26 de abril de 2016

LOS CUADERNOS. EL CUADERNO CELESTE, DESDE EL 15 DE ENERO DE 1998. UN FRAGMENTO

 hicieron el trayecto y se perdieron.
 los encontró la tormenta

 adminículos en Tdvushka

 es una música larga, como una vida.
 ¿cuántos instrumentos?
 ¿quién escribió la música que... emplean?

 mensajes benzelucas
 que hablan a través de los grillos zigzag
 ¿antes de qué?

 habían inventado, le confió, una rueda para emperadores.
 pero no encontraban a ninguno para probarla.

 tres filos

 palabras que rozan la cosa
 palabras que rosan la rosa

 casi todo lo verdadero es verdaderamente inexpresable

 el delicado seudopodio
 de una palabra se extiende
 y toca, 'nombrando'
 "¡A veces una palabra alcanza tanto!"

 la mirada, el oído, trayendo señales
 el ciego-sordo-mudo tacto
 ¿en qué lenguaje?
 (como se pregunta, "¿en qué idioma?")

 la música, a veces
 como querer abrazar el agua

 afable: "a quien se puede hablar"
 (fari: hablar)
 ineffabilis: de iffabilis, 'expresable'
 afhabile (neologismo): "que tiene la habilidad de que se le
    puede hablar

 "son naranjas árabes", agregó, "rematadamente árabes"

 náufragos del buque-cárcel: ¡cuántas sensaciones encontra
       das!

 el libro de las advertencias

 para finalizar, entonces, ¿duerme un árbol?
 en su tercer viaje se plantea esta pregunta, cuyo origen re-
 side en esas noches dormidas bajo el mástil, o los mástiles
 de un bosque (el viento generalmente cede de noche, aún
 en los bosques deshabitados)


unos cuantos años antes, leía los ejemplares de El Corno
Emplumado, que llegaban a mis manos. Bilingüe (inglés-
castellano, con predominio claro de esta lengua), a veces
incluía un dossier especial. Como este número de 1965,
con una vasta selección de poesía finlandesa. Ahora que 
acabo de publicar el famoso poema La hoja, de Bronislaw
Maj, encuentro estos versos de Tuomas Anhava: "Asomo
a la ventana; calma completa:/ cae una hoja, caen dos,/ y
tres". Y siguen cayendo las hojas todavía.

 Diluciones

 Compadritos y comparsas- alguien que no sea

 pasa despotricando a nuestro vagón un hombre (¿de qué
edad? ¿tendrá edad, aunque sea? medio sucio, sin estar an-
drajoso) con un bolso de Boca en una mano y cuaderno es-
piral en la otra. "El cuaderno espiral con alambre de campo
cromado", dice aproximándose a una señora. ¿Impresión de
agresividad? Después a un muchacho de veintipico. Éste le
hace un gesto (bien) de que no quiere comprar.. "¿Y para
qué vas a querer vos, boludo?"

 se zambulle tu cuerpo en tu cuerpo
 o emerge tu cuerpo de tu cuerpo
 ¿tengo que preguntarlo?
 ¿todo el cuerpo? ¿o ese ombligo
 que liga, en lo invisible,
 tu cuerpo a tu cuerpo
 hace que no desaparezcas en tus aguas,
 que no te disuelvas en mi aire mental?

el PAFUÍ relámpago (tachado) explosivo
y la luciérnaga de Dufuitén
"los fuegos artificiales de los pobres"

 un día Wundum decidió construirse un avión -de uso per-
sonal- tal vez para vuelos breves o quién sabe y vuelos cur-
vos, o en todo caso mixtos y vuelos de ascención ¿hasta
dónde? ¿dónde hay descanso, Wundum? para enroscarse
en el cielo y tirabuzonear de lo lindo y para dirigirse de una
buena vez al horizonte

 "sólo el horizonte me llama", le había escrito un náufrago
a W. "últimos mensajes", p. 18 "quiera la luz marina, húmedo-
pálida estremor extremo loca y filosa y marina albuminoidea,
posarse sobre mi ala"
 "quiera el aire anestesiar el dolor del ala"

 ¿quiera Wundum volarse de Wundum?

 Wundum en lo oscuro, sin lucesitas
 y su avión desplumado

 Títulos:
 Ángeles del mar blanco
 Fugas de amantes
 Luz que queda
 Penúltimos mundos
 Arena, arenas
 Cementerio de hábitos
 Hamacas y liebres, lemures y hélices
 El Palacio imperfecto
 Los señores de los puertos cerrados
 El bebedor de locuras

 Dejarse inundar: música, dolor 
 dejarse inundar

 Causa, cauce del dolor
 El dolor que si no tiene causa no encuentra cauce
 y sin cauce no rueda ni se gasta

 (útil -o más o menos corriente- estar vacunado contra la
histeria)

 (Hoteles cercanos a Constitución. También varias clases
de edificios: ninguno es muy alto ni muy moderno. Debe 
resultar casi imposible vivir acá sin deprimirse hasta el hue-
so)

 Sentimientos sin sentimentalismo
 Limpiar la carne de la grasa
 ¿Sabores, solamente?
 Valores... sabores, ¿qué vale más, qué es más sabroso?
 O también, ¿qué es mejor, valorar o saborear?

 La vecina Trencia. Riesgo puro para todos los hijos. Enviar
un hijo a Trencia... humm

 la subjetividad -y la escritura es uno de sus mejores reinos-
permite lo que las reglas, los códigos y las morales suprimen:
relacionar, entremezclar, pasar el registro consciente a uno
que está en una suerte de limbo, ése descripto en sánscrito
con una sola palabra, nevasaññannasaññayatanna
 lo que no pertenece ni a la conciencia ni al inconsciente
 en ese lugar se traman las cosas, se vincula lo aparentemen-
te alejado, tienen que ver las cosas que no tenían nada que
ver (las cosas ciegas)
 voy a seguir un curso de ésos, ahora
 el de cómo mientras voy leyendo, aparecen referencias in-
ternas, asociaciones vinculantes
 Walter Benjamin dice que "en toda la obra de Kafka no
aparece el nombre de Dios" entonces viene su explicación,
que es más compleja de lo que uno creería o querría
 "el gesto más distinguido de Kafka es la vergüenza" (ahí
empiezo a estar, porque es la vergüenza la compañía inevi-
table que llevo o me lleva cuando visito el pasado) "Ser vis-
to por Dios sobre esta Tierra es insoportable y no es posible
imaginar a alguien que la observe. Por eso Kafka no habla
nunca de Dios."
 Resulta que Brecht, no tan casualmente, decía que Kafka
era "un escritor profético."
 Y dice que el tema de Kafka es el asombro
 Me veo tentado de subrayar esta palabra, mientras asocio:
el proverbio árabe que siempre me fascinó: "vende tu astu-
cia y compra asombro" Como la astucia forma parte justa-
mente de aquella vergüenza, el asombro aparece como su
perfecto contrario: Astucia=especulación, medida, benefi-
cio; Asombro=aventura, riesgo, indefensión.
 Enseguida agrega Brecht algo asombroso: dice que se mez-
cla en el asombro de Kafka "un terror cerval". Transporte
inmediato al relato de un paciente que me contó una vez
que cuando su madre estaba cerca de morirse sólo hablaba
en alemán (de paso, la lengua en la que escriben tanto Ben-
jamin como Brecht como el mismo Kafka), un idioma que
había aprendido de chica y abandonado por la migración
poco tiempo después. Que al médico, por ejemplo, sólo le
hablaba en esa lengua. Pero lo que más me impresionó del
relato de mi paciente es que en un momento la madre lo
llamó para hablarle casi al oído y que entonces le dijo que
ella sentía "un terror cerval". Era una forma inusual de ha-
blar del miedo, una forma que grababa la gravedad del su-
frimiento que padecía de una manera imborrable.
 Un cruce, algo que seguramente por cierto desconocimiento,
me resulta absurdo. Brecht llama a Kafka "el único escritor
bolchevique genuino". (!) Me acuerdo de los signos de ad-
miración o de interrogación, según si la jugada había sido
muy buena (sorprendente) o muy mala (lamentable), que
usaba en sus comentarios de las partidas de ajedrez alguien
que se había apodado, en forma muy poco original, Capa-
negra
 Pero vuelvo a las otras asociaciones. Se me ocurren cuando
Benjamin escribe que "Kafka precisamente está emparentado
con Klee", que ha sido siempre mi pintor favorito. Su sensibi-
lidad extraordinaria, en pequeños cuadros que parecían exten-
derse hasta el infinito. O, al menos, señalarnos el camino ha-
cia él. Klee, otra K. posible, esta vez en la pintura.
 Benjamin afirma que ese parentesco él lo encuentra en "el 
mundo en varios sentidos tan jovial e influido por ángeles
(de Kafka) es el complemento exacto de su época, que se
dispone a exterminar a los habitantes de este planeta en
cuantiosas masas."
 Praga, agrego yo, en el medio de los dos grandes asesinos
masivos del siglo XX. Kafka, vuelvo a agregar, que escribe
en sus Diarios una muy breve entrada: "2 de agosto. Alema-
nia le declaró la guerra a Rusia. Por la tarde, en la escuela
de Natación." El día anterior -es imposible que no estu-
viera al tanto de la inminencia de la guerra (Mundial): "
de agosto. Acompañé a K. hasta la estación. La oficina lle-
na de parientes. Me gustaría ir a visitar a Valli." Cuatro días 
después se ve aún más claro que K. está en otro tema: "Contemplado desde el punto de vista de la literatura, mi 
destino parece bastante simple. El deseo de representar mi fantástica vida interior ha desplazado todo lo demás, y ade-
más la ha agotado terriblemente, y sigue agotándola. Nin-
guna otra cosa podrá jamás conformarme."

 Todo esto podría llevarnos tranquilamente a la cuestión
que más le importaba a Proust, según sus propias palabras,
que era: ¿En qué medida el escritor está en lo que ha escri-
to? Por cierto, Proust se refiere a la novela -en este caso era
Jean Santeuil- y a la aparición de sus secretos autobiográfi-
cos en ella. Pero ahora me interesa plantear una pregunta dis-
tinta: ¿En qué medida está/estoy, el autor de un diario en sus
escritos? Se supone que en el caso de la novela, el autor quie-
re a su vez contar lo que le pasa y, al mismo tiempo, ocultar
ciertos datos que no quisiera que se sepan acerca de él. En
esa misma línea, los Diarios de Kafka rebosan de comenta-
rios terribles acerca de sí mismo, como que está lleno de odio,
envidia, auto-desprecio, etc., etc., pero se cuida muy bien de
decirnos a qué se refiere específicamente. Cuál es su odio,
a quiénes envidia, y todo eso. En todo esta masa de confesio-
nes y ocultamientos campea justamente la vergüenza. 
 Preguntarse en qué medida está uno en lo que escribe tanto
como diarios o cuadernos, como lo que puede escribir como
auto-biografía implica el tema de la identidad. Despega la
página pegada de la identidad. NO soy idéntico a mí mismo.
Y tampoco sé quién soy o por qué siento de la manera que
lo hago. Por qué prefiero esto a aquello (argumentos a un
lado), por qué no me gusta tal comida y me encanta tal otra,
por qué me enamoré de tal mujer, de dónde provienen mis 
más profundos miedos, y todo lo demás. La identidad es en
realidad no-idéntica por naturaleza. La construimos a medias
entre yo y el Otro, va cambiando con el tiempo, nos recono-
cemos o no nos reconocemos en ciertos actos, en ciertos di-
chos nuestros. Las circunstancias de la vida hacen aflorar
aspectos 'propios' que desconocíamos. Una muerte, un acci-
dente, un encuentro, un vínculo...

 creo que sigue faltando la metáfora más justa o bien la más
hermosa, acerca de la identidad

 imitadores de gestos, hay dos especies
los que lo hacen a propósito, los que lo hacen sin querer, sin
darse cuenta
 en ambas especies hay artistas
 parece ser que nunca es muy difícil identificar a un artista
  en algunas regiones es aquel que lanza la flecha a través del
follaje y da en la presa
 "si quiere", dicen algunos
 "si le sale", comentan otros

 ¿Desde cuándo estoy preocupado?
 ¿Puede, verdaderamente, ser desde siempre?
 ¿Puede, acaso, no serlo?

 un solo, perdido, bocinazo de un tren en el aire ligeramente
neblinoso de angustia de las tres de la mañana
 ahora estoy despierto, tren, ¿era eso?

 a veces las hojas se mueven como insectos

 son salas: la Sala TFIKI, que se abre en ocho Salas-brazos
 superpuestas, entrecruzadas
 la Sala GHÚ, la sala de Dresgha, el Inquietísimo
 salas de apóstatas, la de JLIBAM, que se decía conducía
a "la ría de los hombres"

 ¿cómo se entra a un filo?

 "Bebí sol
  Ahora
  Me beberá la luna"

cantará sordamente la tierra a través de mis huesos
cuando ya no haya cantos, habré renacido

Pequeña luz
al nacer
Qué! nunca floreció

 ante tu desnudez, la misma sensación que ante un día be-
llísimo, ¿qué, cuánto, cómo hacer con él? esa mezcla esa
agitación del entusiasmo, no puede no tener cierta dosis
de angustia

 había decidido empezar a escribir porque, al leer el Iván
Illich, se dio cuenta de que él también se iba a morir
 y le parecía un tema triste pero esencial, porque darse
cuenta de que uno se va a morir lo cambia todo
 pero I.I. se iba a morir pronto, ya que era un hombre muy
mayor y, además, estaba muy enfermo
 en cambio S. rondaba los 50 y, hasta donde sabía, estaba
en muy buena salud
 o hasta donde puede saberse
 S. empezó a pensarlo todo al estilo de Iván Illich:
 ¿para qué sirvió esto, para qué aquello otro?
 pensar así a los 50 tiene consecuencias
 al menos si se es consecuente y se sigue adelante
 (infrecuente)
 S. lo hace
 va 'hacia adelante' yendo hacia atrás
 pero él siente que su dirección debe ser otra
 ¿intencional, inexorable?
 quiere saber, quiere ir 'hacia lo hondo'

 de cómo Música para camaleones (Capote), me condujo
(págs. 274 a 276) a Willa Cather y a su Dama perdida

 (Ayer un paciente: "queda lejos, como qué sé yo, de acá
a Bella Vista." Dos horas después, otra paciente, "porque
íbamos, cuando era chica, a visitar... yo tenía... una tatara-
buela que vivía lejísimo, en Bella Vista." ¿Habrá quedado
algo en el aire? ¿Se habrían puesto de acuerdo?)

 Coincidencias
 Darshan y un amigo (T.) viajan en el micro desde Gessell.
Llueve y está oscuro. D. piensa en la vez que se quedó el
Daihatsu... empieza a contarle a T.: "te acordás..." y T., mi-
rando por la ventanilla, lo interrumpe: "mirá, Ledesma, don-
de se quedó el Daihatsu la otra vez".

 que fuera (el saber) una herida
 ¿cuántas capas, manos, de presente?
 Zucchero canta Doménica

 tenso, ¡mi alrededor es tan inmediato! He tenido hallazgos,
sin embargo, y los he perdido en esa misma inmediatez que
me pellizca, irrita, carcome
 si un budista entrase en la composición de partes que soy,
tardaría en reunir los desconciertos, como un campesino que
recién empieza a trabajar en una hacienda y lo envían a jun-
tar al atardecer los animales... y no sabe cuáles ni cuántos
son

 (de un viaje)
 esta mujer que viene por el pasillo con pasos tan cortitos,
¿es japonesa o está dormida?
 dormí en varias posiciones nuevas para la anatomía humana,
debería escribir un apéndice para Testut
 C. le dijo a B. "en un tiempo parecíamos inseparables", y B.
le dijo a C. "somos inseparables, lo que pasa es que yo estoy
muy enamorada..."
 D. dijo: "el viaje de ustedes es de placer, el de la India fue de
experiencia, no de placer" (este año el trabajo lo envía a Tie-
rra del Fuego, Córdoba y Jujuy)
 escena Marlboro: gran foto, cae la tarde, dos cowboys ac-
tuales a caballo, de espaldas, uno dice: "I miss my lung, Bob"
más adelante, otra parecida: "I have emphisema, Bob"
 el hombre viejo que manejaba como el culo, cerca de Santa
Mónica y que en los semáforos se metía un grueso dedo en
la nariz con una expresión tan idiota que parecía a propósito
 se abren las autopistas a velocidad; tomo la 57 por error, en
lugar de la 10, y era la correcta
 entre el completo artificio del Las Vegas nocturno, pequeña,
bellísima, la luna
 en el regreso, gran sensibilidad, voy leyendo "Writers" com-
prado de oferta (9,99) en el aeropuerto. Mirando esos rostros
[se trata de un libro de fotos de escritores, cada una con un
comentario del mismo o bien con un fragmento extraído de
alguno de sus libros] tan presentes, tatuados de personas,
pequeñas manchas, arrugas, miro alrededor, capto ligeros
detalles
 en el aeropuerto (LA), la misma gavilla de azafatas tailan-
desas
 en el avión pude leer con tranquilidad: no tengo otras cosas
que hacer, nada me demanda o compele Tengo el tiempo
porque casi siempre tengo tiempo pero como hay deberes
y usos posibles, chau

 ¿se puede ser desprolijo en el colegio y luego místico?
me recuerda 3 libros de un tiempo que supongo más o menos
simultáneo: "Carne y cuero" de Felicien Marceau, "El hombre
que atravesaba las paredes" de Marcel Aymé y "Diario de un
aspirante a santo", de Georges Duhamel
a los 3 los sigo considerando importantes
releer me es difícil, salvo a Kafka

 reducción de atmósferas (el ejemplo de Auster)

 [una paciente, XE, llega idéntica a la de 'Tiré a mi madre
del tren']

 estábamos llenos de imángenes

 cómo dicen "gracias"
 "gracias, gracias, etc.
 en Psunbia

 tema: el Otro 'no se tiene quieto'

 ser su apoya-silencios

 escribi-irse, ex-cribirse, es-cribi-circe, ex-in-cribarse

 una historia proviene de otras historias, le dijo

 un estado de animalma

 escribir: después se reconocerá

un inglés que no conozco, en Film & Arts
dice que la religión está basada en el miedo (a morir), eso
es la religión para la mayoría de las personas; un Dios que
mira es un villano; la religión para mí (él) es la herida, no
el vendaje; el reconocimiento del dolor, etc.
dice que la infancia está tan llena de temores, diversión, an-
siedades, q una vez perdió una lapicera, ¡la pérdida de esa
lapicera!
que un acto malvado puede traer buenas consecuencias
y que un acto bondadoso puede traer nefastas
(estas transcripciones siempre parecen empobrecer mucho
el original)

título: CUENCAS, CUENCOS

también: CAUSAS, CAUCES

sí, las estelas blancas de los que llamábamos 'supersónicos',
muy alto, 'aviones militares', se decía   no sabíamos mucho
-y no nos importaba

¿qué es peor: no tener nada escrito o no tener nada que es-
cribir?

el analista vive de las vivencias de los demás
vivencias traducidas a significantes
¿como el trabajo está traducido al dinero que produce?

Joyce, siguiendo a Ibsen, considera que el exilio es condi-
ción del escritor ¿por qué no vuelve a Dublin?, le suelen
preguntar. "porque me impediría escribir sobre ella"
tomó la frase "me impediría"
tomó "escribir", guardó "sobre ella"
(le parecía que no debía mostrarse "sobre ella")

una traducción, el poema de Brecht, llamado "La emigración
de los poetas"
Homero no tenía hogar: Dante
Tuvo que dejar su ciudad natal.
Li-Po y Tu-Fu vagaron a través de guerras civiles
Que devoraron a 30 millones de personas
Amenazaron a Eurípides con la ley
Y mantuvieron callada la boca moribunda de Shakespeare.
Francois Villon no sólo tenía a la Musa
Detrás suyo sino también a la policía.
Lucrecio apodó 'el Bienamado'
Y se fue al exilio
Así mismo hizo Heine y también
Brecht rajó bajo el techo holandés.

se despertó: estaba soñando con unas vecinitas que tenía
y que hablaban cosas que él no debía escuchar. se durmió.
ya no se despertó.

el cansancio del dolor
como 'esperando el cansancio del dolor'

eclécticas
el tipo de tranquilidad que produce una erección
otro, de la familia, tener plata, gastable sin culpa, en el bol-
sillo
otra, familiar también, ganar un buen partido de tenis
distinto: escribir algo bueno
semejante: verse bien en el espejo
semejante: sentir que se ayudó a alguien

la idea misma de la horda se había torcido y luego de algu-
nas marchas y algunas tormentas furibundas mezcladas en-
tre sus marchas, la idea torcida tal vez para siempre desvia-
ba su curso a poco de emprenderlo

si había alguna paz en un cuerpo en algún lugar que no fue-
se el dormir, la desconocía

el manual Nimagna de las vagas impresiones

"tiranías brevísimas pero consecutivas"

"¿es mejor intentarlo? Libro del Desistir

como fuori naturae, por donde fueras

cuando pienso "L.A.", son unas 4 o 5 fotos que tengo en la
cabeza. poco, pero después de todo, ¿para qué más? sólo yo
tengo esas fotos como el álbum mental de L.A. quiere decir
que se irán conmigo, como en un bolsillo de la mente

gestos interoexternos

de la luz de la cara oscura de la luna

ni el rostro de quién
tendría que comprarme una de esas memorias africanas,
una buena Ababundala
Shka se compró una memoria marina (sí, si se puede so-
portar el movimiento)
las pausas, los patios de la memoria
la pequeña garra que, dormida, se enreda con el hilo de al-
gún recuerdo

un movimiento extremadamente silencioso, como la expan-
sión de la conciencia al despertar

y esta mujer que aparece acá, de pronto: "era delgada como
papel: sus costillas como armazón de barrilete" (Tenessee
Williams) la he visto, la he tenido entre mis brazos, estoy
seguro de eso

el tono de las personas, no el de su voz. el 'tono vital' (ter-
minología psiquiátrica germano-hispánica). el tempo en el
que viven, por ejemplo. se relación, al mismo tiempo, con
el tiempo y con la satisfacción-insatisfacción de lo que ha-
cen con él y con lo que el tiempo hace con ellos
para no hablar de lo cómodos o incómodos que están con
o dentro de su cuerpo

la jaula de las fieras, ¿de qué lado de los barrotes?

rara cosa es una musaraña, pero también un topo o un
hurón para el insecto Aiglí

rara cosa un molino, aunque entienda mucho de hélices
rara cosa un rostro, la expresión de un rostro
rara cosa un gesto de despedida, un atardecer, una efímera
ráfaga de música al pasar por una puerta

había siempre otro pensamiento
como se siente que alguien está detrás de la puerta

¿cuánto pesan sus sueños? la cola de ese sueño, esa falda
de tela soñada q se va para allá, ¿cuánto pesa?
ese tren, esa plaza del sueño, ¿cuánto pesan, también?

'colectividad' es más adecuado que 'pueblo' para ellos
una colectividad de insectos a rosca y a fricción, como los
Ducadisis, aburridísima.
todas sus frases, sus ideas, sus relatos, son parábolas

que no se apagan, que no gastan o no se les gasta la luz

¿enguantados en nosotros?
¿o somos el guante mismo?
de una mano cuya única existencia es haber creado la forma
del guante
guante que pregunta, "¿hace frío?", o "¿pincha?"
no busca saber, busca servir

"¡qué trivialidad devoradora, la del rostro de la gente!" (Fer-
nando Pessoa)

 escalones
 ¿de qué son tus escalones?
 ¿de polvillo lunar?

 hay que acostumbrarse al dolor
 o lograr que este se acostumbre a uno

 juntamos nuestros ojos para tocar lo invisible