martes, 13 de noviembre de 2012

LIBROS Y ALPARGATAS (1 y 2)

 
 
Sería mejor decir "Libros Y alpargatas"
 
Y no agregar nada.
 
 

Digan lo que digan.


¡Cómo me gusta que me guste lo que me gusta porque
me gusta y nada más!

lunes, 12 de noviembre de 2012

LAS 20 (ENTRADAS A LAS CONVERSACIONES CON PAUL BOWLES)



Me gustan mucho los libros de entrevistas con escritores
(y artistas). Hay una suerte de intimidad revelada, aunque
sea a medias, además de la posibilidad de conocer ciertas
trastiendas de las obras de esos autores que nos han conmo-
vido o simplemente gustado.
Existe una buena serie de libros de entrevistas con escritores
en inglés: Hemingway, Cheever, W.C. Williams, Vonnegut,
Ishiguro, T. Williams, P. Roth, Walcott, Brodsky, entre mu-
chos otros, tienen un libro que recopila sus entrevistas.
Pero de todos ellos, éste es mi preferido. No sólo porque
Paul Bowles me resulta un escritor extraordinario y por-
que Paul Bowles me resulta un ser entrañable, sino porque
hay escritores a los cuales las entrevistas le prestan una
nueva manera de pensar y pensarse y otros que las detestan.
Tomo como representante de esta línea a Justin Cartwright,
que me decía que no les encontraba sentido y entonces casi 
nunca se prestaba a ellas. gustaban y que por eso no se presta-
ba a ellas.
Supongo, por los resultados, que además de estas posiciones
extremas, hay escritores que se prestan a estos diálogos con
gusto, pero los resultados son de lo más variables.

Es esa suerte de frialdad (distancia justa) que fue logrando,
con mucho trabajo interior, mezclada con su notable sensi-
bilidad, lo que han hecho de PB un artista único.

Las 19 entrevistas que agrupa "Conversations with Paul
Bowles", editado por Gena Dagel Caponi, a través de la
University Press de Mississippi en 1993, desbordan de co-
mentarios sutiles y precisos, tanto acerca de los lugares en
los que Bowles ha vivido -en este caso se trata predominan-
temente de Marruecos-, como de las personas con las que se
ha vinculado en su fructífera existencia. Un verdadero semi-
llar del cual resulta injusto elegir sólo unas pocas.


1.  De 'Paul Bowles en el exilio', por Jay McInerney (1985)

Jack Kerouac estuvo en Tánger en 1956, pero Bowles, que
estaba en Portugal en ese momento, no se encontró con él.
Cuando Allen Ginsberg llegó, Bowles estaba fuera de nuevo,
esta vez en Sri Lanka. "Jane me escribió una magnífica car-
ta", recuerda, "diciéndome que Ginsberg había llamado por
teléfono. Ella nunca había oído hablar de él. El dijo, en su
estilo descarado, 'Hola, habla Allen Ginsberg, el poeta bop'.
Ella dijo, '¿El qué?' El dijo, 'El poeta bop'. Y ella respondió,
'Al poeta lo tengo, pero ¿el poeta qué?' El dijo, "Bop, bop,
bop' Y ella dijo 'Bueno'. Entonces él dijo, ¿Crees en Dios,
Jane?' Y ella dijo, 'De ninguna manera voy a discutirlo por
teléfono. Mejor esperá hasta que Paul llegue a casa'.


2. Interview w. PB. Daniel Halpern, 1975.

H: Vos estás contra Sartre porque se toma la vida demasiado
en serio. Sin embargo cuando decís de tu vida que sólo estás
tratando de llevarla lo mejor que podés, me suena a mí como
si vos te tomaras el vivir muy seriamente.
PB: Ah, todos se toman su propia existencia seriamente, pero
eso es lo más lejos que llego. Si postulás que la vida misma
es seria, estás hablando fuera de lugar. Estás invadiendo la vi-
da de las otras personas. La vida de cada hombre tiene la cua-
lidad qué él le da, pero no puede decirse que la vida en sí mis-
ma tenga cualidad alguna. Si sufrimos, es porque no hemos
aprendido a no hacerlo. Tengo que recordarme eso a mí mis-
mo.
H: ¿Es la vida una experiencia penosa para vos?
PB: Tenés que seguir andando, y tratar al menos de mante-
ner una cara amable.


3. PB interviewed, por John Spilker, 1982.

JS: Sos capaz de explorar el inconsciente sin forzar ni distor-
sionar la sintaxis...
PB: Dado que la única forma de expresar una idea es a través
del lenguaje, se entiende que el lenguaje debería ser usado en
la forma más concisa y lúcida posible; la idea está enteramen-
te a merced de las palabras usadas para expresarla. La investi-
gación en una forma innovativa se lleva a cabo en otros depar-
tamentos del laboratorio literario, no aquí en el mío. Mi mayor
preocupación está en encontrar oraciones que traducirán mis
ideas con el máximo de precisión.


4. Conversation with PB, por Gena Caponi, 1986.

Bowles siempre ha declarado que regresó a Marruecos en
1947 a causa de un sueño. Le pregunto si aún sueña de noche,
y me dice qué sí lo hace, pero no guarda sus sueños, ni hace
uso de ellos para su ficción.
"Soy totalmente hedonista acerca de soñar. No me aporta na-
da pero es la parte más placentera del día. Sueño con lugares.
Muy raramente sueño con alguien que conozco. Hay gente,
pero sólo son personas que pasan, gente que conocí viajando.
Sueño con paisajes. O Nueva York. La mayor parte del tiem-
po estoy en Nueva York.


5. Interview with PB por Allen Hibbard, 1988.

AH: Frecuentemente escribís acerca de lugares diferentes de
aquel en el que estás al escribir.
PB: Hum, sí. Bueno, es natural.
(...)
Nunca me gusta escribir acerca del lugar en el que estoy. Pue-
do hacerlo a veces, si tengo que. Cuando estaba en mis días
de viajero siempre escribía acerca de otros lugares en los que
había estado. Eso es porque uno tiene que inventar la atmós-
fera. Esto es, recordar. Cuando se escribe acerca de un lugar
en el que uno está, se convierte en periodismo.


6. Interview with PB, por Ira Cohen, 1965.

PB: yo solía llevar un loro verde por ahí encima de mi hom-
bro. Lo llevé por todo el Sahara. Son muy buenos para viajar
con ellos. Están contentos, no sufren viajando. Intentá viajar
con un gato, y se pone mal. A los loros no les molesta trasla-
darse. Se aferran a una persona, y el lugar en el que están se
va al cuerno.
IC: Cuando hablás con un loro, ¿hay algún tono especial que
usás para colarte en el lenguaje del loro?
PB: Trato de imitarlos, sí. Naturalmente esa es la única cosa
que se puede hacer, supongo, imitarlos en orden de que ellos
te imiten después a vos. Tratás de hacer los mismos sonidos
que ellos hacen, porque cada uno es diferente. Ni uno solo
de ellos se parece a otro. Tienen diferentes voces, hablan en
diferentes tonos. Cada loro individual es diferente de todos
los demás.


7. (Daniel Halpern, 1975)

DH: ¿Porqué es que viajaste tanto? ¿Y a lugares tan remotos?
PB: Supongo que la primera razón es que siempre quise ale-
jarme lo más posible del lugar en el que nací. Lejos tanto geo-
gráfica como espiritualmente. Dejarlo atrás. Siempre me ale-
gra salir de Estados Unidos, y cuanto más lejos me voy más
feliz me siento, generalmente. Pero hay una cosa más: siento
que la vida es demasiado corta y el mundo está ahí para ser
visto y uno debería conocer tanto como sea posible. Uno per-
tenece al mundo entero, no sólo a una parte de él.



8. Conversation in Morocco: The Rolling Stone Interview.
Michael Rogers, 1974.

MR: ¿Qué hay acerca de las mujeres en Marruecos?
PB: Bueno, si oís ruidos en la calle y enviás a un marroquí a
la ventana y le decís, "¿Qué está pasando? Un montón de
gente en la calle?" ellos dicen, "No, sólo dos". Pero vos escu-
chás un ruido terrible así que decís, "¿Sólo dos?" y ellos
contestarán, "Pero el resto son mujeres." Las mujeres no son
personas. Las mujeres son decoración y son enviadas por
Dios para perpetuar la raza. Por ejemplo, no podés recibir
rasgos del lado materno de la familia, eso es imposible. No
pueden explicar cómo un bebé puede parecerse a la madre,
siendo la madre un vehículo.
MR: ¿Enseña esto el Islam?
PB: No exactamente. El Islam enseña que las mujeres son
criaturas muy peligrosas y que uno debe apartarse de ellas
lo más posible. No tengas trato con ellas, excepto, natural-
mente, que es una necesidad casarse y tener hijos. Esa es
la única razón que se supone válida para acercarse a las mu-
jeres en absoluto.


9. An Interview with PB., por Oliver Evans, 1971.

Cada una es diferente. No planeé El cielo protector en abso-
luto. Sabía que iba a desarrollarse en el desierto, y que iba a
ser básicamente la historia del profesor de "Un Episodio Dis-
tante". Era una novela autobiográfica, una novela de la me-
moria, esto es.
(...)
Estoy pensando en términos de la carrera de uno. La primera
novela que uno escribe a menudo se escribe sola: todo se
vuelca en ella y es generalmente la mejor novela que uno es-
cribe. En ese sentido fue autobiográfica: -la que estuve empo-
llando durante diez o quince años sin saberlo. Y salió de esa
manera. Pero la siguiente, Déjala que caiga, sí la planée mu-
cho. Fue completamente construída y alisada, hasta los deta-
lles de la decoración, la elección de elementos simbólicos en
las paredes, y así. Toda la cosa estuvo planeada. Tenía que
serlo. Era una historia de aventura, después de todo, en la
cual los detalles debían ser realistas. No podría haber exis-
tido otra forma de darle cualquier semblanza de realidad. Es
una historia completamente irreal, y todo el libro está cons-
truído en orden de conducir a esa situación imposible del
final. Parace imponer sus propios ritmos, usted sabe.


10. (Gena Caponi)

GC: ¿Leíste a Nabokov?
PB: Tanto como pude. Lo que dijo de Borges, eso fue horri-
ble. Lo puso en boca de su mujer- mi esposa se acordaba de
eso. Dijo que Borges era un paisaje con maravillosas facha-
das, hermosa arquitectura. Pero cuando vas ahí, no hay na-
da. Son como sets cinematográficos. Y además no es muy
atractivo ni simpatiza de un escritor que te haga saber que
él piensa que es grandioso.


11. (Jay McInerney)

La verdadera razón por la que empecé a traducir fue que
la Sra. Bowles estaba enferma y yo no podía escribir, por-
que sólo tenía veinte minutos y después me llamaban des-
de la planta baja. Uno necesita soledad y privacidad y un
tiempo más o menos ilimitado para escribir.
(...)
Aquí está mi mensaje [pausa y sonrisa]: todo se vuelve
peor. (Todo empeora).


12. An Interview with PB, por Karen LaLonde Alenier,
Francine Geraci y Ken Pottiger, 1984.

Sí, viajar en barco es lo mejor. Me subí a un barco en 1957,
y mientras estaba a bordo, me las ingenié para escribir un
largo artículo para Holiday y un entero, largo cuento. El
día que descendí del barco en Sri Lanka, le envié por co-
rreo uno a Holiday y uno a Harper's Bazaar. Solían pu-
blicar ficción... Trabajar a bordo de un barco es fácil por-
que tenés claras las horas de tus comidas. Es como estar
en el hospital. Es magnífico- nunca pasa nada... cada día
es igual al día anterior, al minuto, es perfecto para trabajar.
(...)
Te deja libre, absolutamente libre. No tenés responsabilidad
alguna, lo cual es maravilloso.


13. (Daniel Halpern)

Tuve la idea para El cielo protector viajando en un ómnibus
por la Quinta Avenida un día en el que iba ciudad arriba des-
de la Calle Décima.
(...)
Comencé a escribir (Déjala que caiga) en un carguero mien-
tras pasaba por Tánger una noche. Iba camino de Antwerp a
Colombo, en Ceilán, y pasamos por Tánger y me sentí muy
nostálgico- podía ver pálidas luces en la niebla y supe que
era Tánger. Tenía muchas ganas de detenerme y verla, pero
no pudiendo hacerlo, dado que el bote siguió de largo, creé
mi propio Tánger. Comencé por imaginarme que estaba pa-
rado sobre la colina mirando hacia el lugar donde yo estaba
sobre el barco. Me transporté a mi mismo desde la nave di-
recto a esas colinas y empecé ahí. Esa fue la primera parte
que escribí. Trabajé para atrás y para adelante, como fuera,
desde esa escena original.


14. (Gena Caponi)
GC: Una vez dijiste en una carta a tu editor de Random Hou-
se que todas tus historias eran misterios, siendo el misterio
la motivación de la conducta de los personajes. ¿Comienzas
con ese misterio, la motivación, en mente?
PB: A menudo no tengo ni idea de lo que voy a escribir cuan-
do me siento. Nunca planifico de antemano, de modo que
¿cómo podría conocer la motivación?
GC: Del inconciente.
PB: Exacto. ¿Y si viene del inconciente, como podría ser
errado?


15. PB Interview, por David Seiner, 1982.

PB: Uno escribe lo que escribe, uno no decide qué escribir,
uno escribe lo que sale. Cualquier cosa que uno escriba es
en cierto sentido autobiográfica, por supuesto. No factual-
mente, pero sí en un sentido poético.
DS: ¿De manera que no investigás para tus novelas?
PB: No, nunca. Son completamente intuitivas. Formadas
orgánicamente. Simplemente salen.
DS: ¿Te considerás un romántico?
PB: ¿Qué otra cosa podría uno ser? Sin duda no soy un cla-
sisista.


16. (Daniel Halpern, 1975)

H: En retrospectiva, ¿dirías que hay alguna cosa que ha per-
manecido importante para vos a lo largo de los años? ¿Algo
que has mantenido en tu escritura?
PB: La continuidad de la conciencia (lo conciente), la infini-
ta adaptabilidad de la conciencia humana a las circunstancias
externas, la absurdidad de todo, la desesperanza de todo este
aunto de vivir. He escrito muy poco estos últimos años. Pro-
bablemente porque emocionalmente todo se vuelve menos
intenso a medida que uno envejece. La motivación está en
un grado bastante más bajo, eso es todo.


17. (Michael Rogers, 1974)

Una vez que se han bailado hasta un estado de trance, los
Aissaoua, por ejemplo, comen escorpiones y cobras, les
arrancan la cabeza a mordiscones y se las tragan, o beben
agua hirviendo, o rompen botellas y se comen el vidrio
-los he visto hacerlo- o se arrojan en pilas de cactus. He
visto bailarines con la piel erizada de agujas de cactus, y
sangre por todas partes. Ésos son los Aissaoua.
Los Jilala se arrojan en fogatas y se queman. Podés ver a
uno que danza saltar dentro del fuego y yacer sobre las
brasas -y pensás, Dios mío, está muerto- y entonces él sa-
le con una expresión extática en la cara y se frota mano-
jos de ascuas por todo el cuerpo, en la boca, untándose,
y no hay señal de nada, y media hora más tarde está bai-
lando de nuevo, y es lavado, y no hay señales de nada-
ninguna quemadura.


18. (Daniel Halpern, 1975)

PB: A nadie le gusta sentirse solo. Lo sé porque siempre me
pienso a mí mismo como estando completamente solo, y me
imagino a la gente como parte de otra cosa.
H: ¿Y te gustaría unirte a la multitud?
PB: Es una necesidad universal. Siempre lo he querido. Des-
de la más temprana infancia. O para ser más exacto, desde la
primera vez que fui presentado a otro chico, lo cual ocurrió
cuando tenía cinco años.
H: ¿Y fuiste rechazado?
PB: Ya era demasiado tarde. Quería juntarme en mis propios
términos. Y ahora ya no importa.


19. (Alenier, Geraci, Pottiger, 1984)

(Acerca del Islamismo)
A-G-P: ¿Te parece una enseñanza autoritaria?
PB: No, pero la encuentro una enseñanza que inhibe el pen-
samiento.
A-G-P: ¿Te parece que esta cultura tiene algo que enseñarle
a Occidente?
PB: Ah, sí, mucho. Por supuesto. Ah, sí. Paciencia, en primer
lugar. Vivir tranquilamente, sin apuro. Por supuesto, a la ma-
yoría de los americanos les gustaría hacerlo de todas maneras.
Y la aceptación de la vida como viene, lo cual me parece que
es importante. Nunca dicen, "Voy a hacer esto la semana que
viene, el mes que viene, el año próximo" porque nunca están
seguros de si van a estar vivos. Siempre están preparados pa-
ra morir.


20. (Ira Cohen, 1965)

IC: ¿Alguna vez escuchaste grabaciones de voces de pájaros
enlentecidas? ¿Es cierto que sale como una pieza compuesta
de música ordenada?
PB: Absolutamente. Muy precisamente.
(...) Si enlenteces el canto de los pájaros lo suficiente, suena
como leones rugiendo. Le hace asumir a uno que su sentido
del tiempo debe ser bastante diferente, así que para ellos de-
be sonar como suena para nosotros cuando es enlentecida.
Obviamente el espectro de su sensibilidad debe ser bastante
diferente del nuestro, porque algunos de los tonos no pode-
mos siquiera oirlos. Asi que su sentido del tiempo obviamen-
te es también distinto, dado que va tan rápido que es muy
posible que entre ellos suene como gente hablando o como
leones rugiendo.
IC: ¿Cuál es el primer instrumento?
PB: Se supone que es el tambor, la palma de la mano, y la
voz.
IC: Esas son las más cercanas a la comunicación directa.
PB: La buena música sigue estando basada en eso. El aplau-
dir de las manos y la voz.












viernes, 2 de noviembre de 2012

¡AL RESCATE! JACOBO FIJMAN ILUMINADO POR ZITO LEMA por ROBERT RIVAS




En 1970, un año inaugural sin duda, un pequeño libro edi-
tado por Rodolfo Alonso me voló el techo, y entonces me
llovió poesía.
El autor del libro era Vicente Zito Lema que a través de va-
rias visitas a Jacobo Fijman en el Hospicio (que él delicada-
mente llama el Hospital Neuropsiquiátrico), logró estimular
y captar la profunda, la altísima capacidad poética del loco.
"Los locos... ¿Pero acaso hay otra gente? No, no la hay", di-
ce el mismo poeta loco.
Luego de una breve presentación, Zito Lema, él mismo un
excelente poeta, le cede la palabra a Fijman en un capítulo
llamado "Los fuegos mentales". La tercera parte del libro, denominada "Viaje hacia la otra realidad", es la multiplica-
ción poética que se genera cuando Zito Lema le desliza-dis-
para una serie de preguntas a este santo medio enajenado,
que a partir de ellas asciende a los cielos y desciende a los
infiernos con asombrosa facilidad. Finalmente, se incluye
un resumen biográfico que completa este retrato a mi enten-
der único, que Vicente Zito Lema traza del poeta mayor
que es Jacobo Fijman.

Transcribo aquí palabras de Fijman que no debieran quedar
encerradas en ese casi inencontrable, bellísimo libro.

* "Los médicos me aplicaron el electroshock. Seguramente
veían en mí un mal que pretendieron expulsar con la elec-
tricidad. Y ciertamente parece que me hizo bien. Hace años
que no me resfrío..."

* "Vine a la Argentina cuando tenía seis años. Nací en Urif,
Besarabia, Que después pasó a ser Rumania. Pero cuando
yo nací era de jurisdicción rusa. Y ahora no sé. Los rusos
han cambiado toda la geografía. (...) Mis padres murieron
hace tiempo. A veces los veo, hablamos..."

* Recorrí los conventos romanos. Desde el interior, aunque
no haya sol, se puede ver cualquier montaña. En Florencia
iba al convento de San Marcos; en cada una de sus celdas
había pintado Fra Angelico. Los colores del cielo eran a ve-
ces conocidos por los hombres... En una celda, pequeña, res-
guardada por un perro con cabeza de triángulo, estaba el ca-
dáver de San Buenaventura.

* Con lo que ahorré pude ir a España. Lo primero que me
impresionó fue una exposición de cuadros no conocidos del
Grecco. En Toledo, en casa de Valle Inclán. También cono-
cí al escritor; recuerdo que una noche, en su peña, se produ-
jo un incidente entre él y unos escritores portugueses. Estos
lo llamaron imbécil y arrojaron vino por los aires. Yo me
paré sobre una mesa y les grité que no podía ser imbécil
quien escribió Flor de Santidad. Así nació mi amistad con
Don Ramón.

* Y sin embargo, existe la muerte. Ella también se corpori-
za. Pero aquí, en el hospicio, sus apariencias son las más te-
rribles. ¿Acaso imaginan el velatorio de un loco?...

*Yo, sobreponiéndome a todo, con ayuda divina, me cons-
sidero un muerto. Vivo en Cristo. No es una muerte fácil-
mente entendible. Aunque también es corporal. Y estoy
muerto aquí. Muerto porque he seguido esa carrera. De
muerte en muerte. En cambio, para los corruptos, muerte
será la oscuridad. Nunca tendrán la visión...

*El símbolo de mi vida es la cruz.
Pero a veces me despierto y grito Cuervos, Cuervos.
Y me agarro la punta de los pelos.


DE VIAJE HACIA LA OTRA REALIDAD


* El color negro...
Hubo muchos pintores que no lo han tenido en cuenta como
color; pero sí lo es.
Lo caracteriza su luz mínima, pobrísima.
(...)
Y si no fuera color entraría en la categoría de misterio.

* El número uno es multirud. Dos es el primer número.

* Todo lo que uno recibe es pasión.
Se tiene pasión del sol. Y de esos carros al pasar...

* Dios, en cambio, me ha dado personalmente el pan.
Pan francés. Con fiambre. Era exquisito. Sin pedir nada.
Premiando simplemente mi bondad.
Ello prueba la existencia de la poesía.

* El remordimiento proviene, según San Agustín de "mor-
sus", que quiere decir morder.

* Muchos hombres odian a las mujeres.
Yo los he visto besarse en el parque.
Indefectiblemente estos seres luego matarán a sus mujeres.
Pero de esto no es culpable ningún médico.

* Pero sin embargo en el Apocalipsis se lee que la Luna
caerá sobre la Tierra. La Luna tiene también aire y fuego, y
sólo el milagro puede darnos a entender que los astros se
mantengan en el cielo. Que no destruyan esta ciudad.

* Todas las palabras son esenciales. Lo difícil es dar con
ellas.

* Yo estoy esperando que Dios haga de mí lo que quiera.

* El séptimo día descansó. Pero según la Ley o el Antiguo
Testamento Dios descansó de su obra el día sábado.
Según la Ley de Gracia o del Nuevo Testamento, el descan-
so es el domingo. Porque es el día de la resurrección.
Nunca he tenido un día de esos que los humanos llaman
felicidad, y en el que se come parece que ravioles.
La felicidad también es pasión.
Aunque no mire al sol tengo pasíon del sol. Y estoy movi-
do no sólo por el sol sino por todas las cosas. Pero también
sería difícil precisar cuál es el día de mi mayor dolor.

* Delirio es como salirse del surco. Como si un arado se
saliese del surco.
(...)
El delirio son instantes. Puede durar toda la vida.

* La pregunta la hace uno al otro.
Los animales tienen una fantasía, parece interrogante.
Fundamentalmente cuando no se les da la comida a la hora.
(...)
Distinto es contestar que dar una respuesta.
La respuesta se hace en la pregunta.

* Yo podría tocar el alma.

* El alma del león tiene la forma del león.

* Los espiritistas llaman al alma para saber qué número se-
rá premiado en la lotería. Pero viene la policía y les pega.
Por idiotas.

* Fin del mundo no quiere significar destrucción, sino sim-
plemente falta de movimiento.
Se pararán los astros... todo quedará inmóvil, estático.
La muerte...
Mi padre, que ha muerto, comía manzanas en esos valles.

* No es muy fuerte mi afecto hacia las cosas.
Además, prácticamente no tengo nada. Alguna ropa, unos
libros, una pipa... Pero hay casas donde hasta un cuadro de
Modigliani está fuera de lugar. Y amo entonces la mesa y
el mantel.

* A Artaud lo conocí en un café. Estuvimos a punto de pe-
learnos. Yo me identificaba con Dios y Artaud con el Dia-
blo.
Sin embargo, le tengo aprecio.
Un poeta tiene que estar al servicio de Dios.
Y si no que esté al servicio del Demonio.

* -¿De qué manera está estructurado el paraíso?
Es una especie de selva. Nadie ha entrado.

* Si viene la pantera y me invade, yo quedo quieto...
En mis sueños a veces viene la pantera. la miro... la dejo
hacer...
He pasado la acción y la oración. Ahora soy un contempla-
tivo.

* El médico no contempla nada. Para ellos el bien es salud.
Muchos médicos están por la experiencia; otros por la razón.
Todo es una tragedia.

* En esta ciudad nadie sabe lo que es el tacto, la vista, el ol-
fato...

* Los pobres ahorcados quedan lívidos; sin sangre.
A uno lo bajaron del árbol, lo pusieron en el suelo.
Y lo toqué...
Nadie entiende lo que es un sentido...

* Caminando por las vías que llegan a Resistencia, donde
luego se toman un vaporcito, encontré un asesino. Me contó
que toda la noche se quiso separar de su víctima, pero por
más que corría y corría, el muerto siempre estaba a su lado.

* Los médicos no entienden esas cosas. Se portan fácilmente
bien.
Pero no pueden ser lo que no son.
Simplemente toman la temperatura de la piel. Dan pastillas,
inyecciones, como si se tratara de un almacén.
Y olvidan que en el fondo es una cuestión moral.
Y es que no existe nadie que pueda entender la mente.
Sin embargo no los odio. Hacen lo que pueden.
Lo terrible es que nos traen para que uno no se muera por
la calle.
Y luego nos morimos todos aquí...

                                              Vicente Zito Lema a fines de los 70.

Todo cuanto se lee aquí lo considero un semillar.
Al menos así ha funcionado para mí.
También se podría decir que Zito Lema ha tocado el alma
de Jacobo Fijman. Y que al hacerlo, brotó poesía.
He tocado mil veces estas palabras, conozco sus notas y los
grandes silencios que las sobrevuelan y los grandes silencios
que les subyacen.
Todo funciona por relaciones invisibles, conexiones eviden-
tes y maravillosas.
Por eso es que Cocteau decía que Picasso decía que todo era
milagro y que también era un milagro no disolverse como un
cubo de azúcar en la bañera.

En aquellos mismos tiempos leí un libro de Zito Lema lla-
mado "Feudal cortesía en la prisión del cerebro", editado tam-
bién por Rodolfo Alonso, en 1969.

Este es un fragmento de un poema publicado en otro libro de
Z.L. titulado "Rendición de cuentas" (Poesía 1971-1981), edi-
tado por la Comisión Argentina de Derechos Humanos, en
Amsterdam, 1982.

TRISTEZAS POR LA MUERTE DE UN POETA

                                            in memoriam de Jacobo Fijman

Es abril y llueve desciendes bóveda del suplicio
            en la ciudad
Mientras recuerdo a un viejo amigo con el letrero
            de loco
La marca de la infamia en su cabeza pelada
Y en los ojos hierba de miseria
Durante 30 años lo habían recluído en una jaula
Expuesto a la curiosidad
Como a una bestia negra de aliento de fuego y
             de veneno
Y a cambio del sufrimiento nos dió la poesía
Hablando con Dios
Y repartiendo a manos llenas las flores del saber
Que llevaba en su alma en una cajita de música
Junto al sol los evangelios y peces de cristal
             azules y verdes
No fui a visitar su tumba
A pesar de andar toda la tarde con la tristeza de su muerte
Pero me senté en un parque y leí lentamente uno de sus libros
Y cuando volví a la vida algo en mí debe haber cambiado
Tendría aspecto de león o de homicida o de un descabezado
             que echaba por el cuello señales de humo.....

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Otros textos vinculados:

lunes, 22 de octubre de 2012

22 DE OCTUBRE: LA ULTIMA CARTA DE NADEZHDA MANDELSTAM



El 22 de octubre de 1938, y sin saber si el gran poeta ruso
Osip Mandelstam vivía o había muerto -detenido por órde-
nes de Stalin en diversos campos de Siberia- Nadezhda
Mandelstam le escribió esta última carta.

¡Osia, mi bienamado, lejano corazón mío!
No tengo palabras, mi queridísimo, para escribir esta car-
ta que tal vez tú nunca puedas leer. Estoy escribiéndole a
un espacio vacío. Tal vez tú regreses y no me encuentres
aquí. En ese caso esta sería la última cosa por la cual po-
drías recordarme.
Osia, qué dicha ha sido vivir juntos como chicos -todas
nuestras riñas y discusiones, los juegos que jugamos, y
nuestro amor. Ahora ni siquiera miro al cielo. Si veo una
nube, ¿a quién se la mostraría?
¿Te acordás de cómo traíamos de vuelta provisiones para
hacer nuestros pobres festines en todos los lugares en los
que establecíamos nuestra carpa como nómades?
¿Te acordás del buen sabor del pan cuando lo conseguíamos
por milagro y lo comíamos juntos? Y nuestro último invier-
no en Voronezh. Nuestra alegre pobreza, y la poesía que
escribiste. Me acuerdo de una vez cuando volvíamos de los
baños, y compramos algunos huevos o salchichas, y pasó
un carro cargado de heno. Todavía hacía frío y yo me esta-
ba congelando con mi corto saco (pero nada como lo que
debemos sufrir ahora: sé cuánto frío debes tener). Ese día
me vuelve y me vuelve ahora. Entiendo tan claro, y sufro
el dolor de eso, que aquellos días de invierno con todos
sus problemas fueron las mayores y últimas felicidades
que nos fuesen otorgadas en la vida.
Todo mi pensamiento es acerca de vos.  Cada lágrima y
cada sonrisa son para vos. Bendigo cada día y cada hora
de nuestra amarga vida juntos, mi bienamado, mi compañe-
ro, mi guía de ciego de la vida.
Como dos cachorros ciegos éramos, tocándonos con los ho-
cicos  y sintiéndonos tan bien juntos. Y qué enfebrecida esta-
ba tu pobre cabeza, y qué alocadamente desperdiciamos los
días de nuestra vida. Qué dicha era esa, y cómo siempre su-
pimos qué dicha que era.
La vida puede ser tan larga. Qué duro y largo para cada uno
de nosotros morir en soledad. ¿Puede éste ser el destino pa-
ra nosotros, que éramos inseparables? Cachorros y chicos,
¿nos merecíamos esto? ¿Merecías vos esto, mi ángel? Todo
sigue su curso como antes. No sé nada. Sin embargo sé to-
do -cada día y hora de nuestra vida son simples y claros pa-
ra mí como en un delirio.
Viniste a mí cada noche en mi sueño, y me seguí preguntan-
do qué había pasado, pero no me contestabas.
En mi último sueño yo estaba comprando comida para vos
en un roñoso restaurante de hotel. La gente que estaba con-
migo me era totalmente ajena. Cuando la hube comprado,
me dí cuenta de que no sabía adónde llevarla, porque no
sé dónde estás.
Cuando me desperté, le dije a Shura: "Osia está muerto."
No sé si aún estás con vida, pero en el tiempo que trans-
currió desde ese sueño, he perdido todo rastro de vos. No
sé dónde estás. ¿Me escucharás? ¿Sabés acaso cuánto te
amo? Nunca podría decirte cuánto te amo. No puedo si-
quiera decírtelo ahora mismo. Sólo te hablo a vos, sólo a
vos. Estás conmigo siempre, y yo que he sido tan impetuo-
sa y enojadiza y que nunca aprendí a llorar simples lágri-
mas -ahora lloro y lloro y lloro.
Soy yo: Nadia. ¿Dónde estás?
Adiós.
               Nadia.

Nadezhda publicó en Occidente un libro llamado "Esperan-
za contra esperanza" y luego "Esperanza abandonada" (el
nombre Nadezhda significa en ruso justamente 'esperanza')
quince años antes de que el Glásnost (deshielo) ruso permi-
tiera su edición en el idioma original.
Ambos libros despertaron reacciones intensas, ya que en
ellos denunciaba a múltiples colaboradores del régimen.
Fueron escritos cuando Nadezhda tenía 65 años. Antes de
eso nunca había escrito nada.
Como dice Joseph Brodsky, en un artículo denominado
"Nadiezhda Maldelstam (1899-1980): Necrología": "Si hay
algún sustituto del amor, es el recuerdo. Así, pues, memo-
rizar es restablecer la intimidad."
En 1933, Osip Mandelstam, uno de los mayores poetas ru-
sos de todos los tiempos, compuso el poema satírico llama-
do "El Epigrama de Stalin". Es un acto que, en otro tono y
en otro tiempo y lugar, repetiría Rodolfo Walsh con su
"Carta a Videla", que le costara la vida en pocos días.
En el caso de Mandelstam, en cambio, su poema, transmi-
tido de boca en boca hasta que algún espía de los que abun-
daban en esos tiempos en la URSS, lo denunciara, significó
su detención y tortura en las lóbregas salas de interrogatorio
en la Lubyanka de la feroz NKVD.

Luego de un tiempo y un tanto incomprensiblemente, se le
permitió elegir un exilio (primero a Cherdyn en los Urales,
y al mes siguiente en Voronezh) y ser acompañado a él por
su esposa Nadezhda. Nunca se recuperaría realmente de esa
detención y tortura -tuvo dos intentos de suicidio, una vez
cortándose las venas y la otra saltando por la ventana del
viejo hospital de Cherdyn- pero eso no le impidió retornar
a la poesía. Como no le era permitido escribir, durante mu-
cho tiempo su mujer fue quien le auxilió en la tarea, con-
virtiéndose en su memoria, grabando en su mente los poe-
mas para más adelante transcribirlos.
Después de tres años de detención en Voronezh, se les per-
mitió a los Mandelstam regresar a Moscú. Eso sucedió el
16 de mayo de 1937. Se mudaron varias veces, pasando
por Savelovo (en el Volga), Leningrado (allí visitaron dos
veces a Anna Akhmatova), Kalinin y por fin en un sanato-
rio en Samathika. El 3 de mayo de 1938 el poeta fue nueva-
mente arrestado, interrogado (Vitaly Shentalinsky, un nota-
ble investigador de los archivos de la KGB, publicó un li-
bro acerca de las 2 detenciones de Mandelstam "El archivo
literario de la KGB. El caso contra Mandelstam, el poeta")
y enviado a un campo de trabajos forzados, en camino al
cual, a la altura de Vladivostok, murió por una falla cardía-
ca el 27 de diciembre de 1938, según pudo averiguar Shen-
talinsky en 1991.

EL EPIGRAMA DE STALIN

Nuestras vidas ya no sienten el suelo debajo suyo.
A diez pasos ya no puedes oir nuestras palabras.

Pero dondequiera hay un cachito de habla
hablamos del montañés del Kremlin.

Los diez gruesos gusanos sus dedos,
sus palabras como medidas de peso,

las enormes cucarachas rientes de su labio superior,
el destello de las puntas de sus botas.

Rodeado de una escoria de patrones cuello-de-gallina
juguetea con los tributos de estos medio-hombres.

Uno silba, el otro maúlla, un tercero lloriquea.
Sólo él habla ruso.

Forja decretos en línea como cascos de caballos,
Uno para la ingle, uno para la frente, la sien, el ojo.

Cada muerte es para él, buen georgiano,
una frambuesa que se mete en la boca.




 Joseph Brodsky: "Yo la vi por última vez el 30 de mayo de
1972, en aquella cocina suya, en Moscú. Era hacia el atar-
decer y estaba sentada, fumando en el rincón, en la densa
sombra que hacía el alto aparador en la pared. La sombra
era tan densa, que las dos únicas cosas que se podían dis-
tinguir eran el débil parpadeo de su cigarrillo y sus dos pe-
netrantes ojos. El resto -su cuerpecito bajo el mantón, sus
manos, el óvalo de su cenicienta cara, su pelo, gris como la
ceniza- estaba consumido por la sombra. Parecía un resto
de un gran fuego, como una pequeña pavesa que arde, si la
tocamos."
 En "Menos que uno. Ensayos escogidos." Siruela, 2006.


BIBLIOGRAFIA
Osip Mandelstam. The Voronezh Notebooks. Poems
1935-1937. Translated by Richard & Elizabeth McKane.
Bloodaxe Books. 1996.
Carolyn Forché. Against Forgetting. XXth Century
Poetry of Witness. W.W. Norton Co. 1991.
George Steiner, en su libro 'Extraterritorial. Ensayos
sobre la literatura y la revolución del lenguaje', edita-
do por A. Hidalgo en 2009, se refiere a este poema del
poeta ruso diciendo: "En el poema de Mandelstam las
palabras literalmente asesinan al poeta."


miércoles, 17 de octubre de 2012

TEXTOS DE LOS SUMERIOS



Los Sumerios construyeron nada menos que la piedra basal
de lo que conocemos como Civilización sobre este planeta.
Precedidos por los Ubaidianos en la ocupación de los terri-
torios mesopotámicos que, entre los ríos Tigris y Eufrates,
van desde la actual Bagdad al Golfo Pérsico, vinieron del
Asia Central a través de Irán y se mezclaron con aquellos.
Esto sucedió unos 3500 años antes de Cristo. Alzaron allí
las primeras ciudades del mundo y sus modelos de organi-
zación social, pensamiento religioso, arte, educación y co-
municación fueron la base de todos los desarrollos poste-
riores de las Civilizaciones Mesopotámicas.
Tuvieron una administración secular y un gobierno demo-
crático, ya que sus organismos gobernantes eran designa-
dos por una asamblea integrada por los ciudadanos libres
(había de los otros) de la ciudad. La vida religiosa giraba
en torno al templo para el cual era necesario tanto compo-
ner himnos y oraciones como celebrar festivales sagrados.
Cuando su comunidad se vio amenazada por grandes ene-
migos, esas asambleas decidieron seleccionar a uno de sus
ciudadanos más capaces y valientes para enfrentar a esos
enemigos. Se lo llamó el lugal, el término sumerio que de-
signa al rey, y su autoridad era transitoria y limitada. Supe-
rada la crisis bélica, renunciaba a sus poderes.
Pero... como los enemigos siguieron llegando, alrededor de
3000 a.C. se estableció la monarquía, hereditaria, dinástica
y despótica. Batallas constantes.
Me faltó decir que los Sumerios crearon la escritura. Que
los anales de los reyes sumerios, escritos casi mil años des-
pués de la muerte del Rey Etana, que gobernó la ciudad de
Kish, la primera que obtuvo el control de toda Sumeria, enu-
mera a casi todos los gobernantes de este Reino a través de
los siglos. A Etana se lo llamó precisamente "el estabiliza-
dor de todas las tierras".
La sumeria es la escritura cuneiforme y a partir de 2600 a.C.
adquiere un carácter poético notable, preservada en table-
tas de arcilla, la mayoría de las cuales pertenece a ejercicios
escolares, ya que aún los escribas administrativos eran edu-
cados en el aprendizaje de la poesía tradicional.
 La escritura cuneiforme, compuesta de signos que presen-
tan un ápice triangular que se extiende en una línea forman-
do una suerte de clavo, o bien que se separa en dos líneas
como una cuña. Esta escritura transmite una sensación de
movimiento rápido, de elegancia y de regularidad en la com-
posición.
Actualmente existen unas 5 mil tabletas y fragmentos sume-
rios, y sólo un tercio de ellos ha sido publicado. La gran ma-
yoría provienen del siglo XVIII a.C., aunque sin duda fueron
compuestos mucho antes de eso. Se conservan al menos 20
mitos Sumerios. Dan cuenta de la creación y organización
del universo, del nacimiento de los dioses, de la creación del
hombre, la inundación, y del enigma y misterio de la muerte.
El más famoso de los reyes fue Gilgamesh, quien se supone
reinó en el siglo XXVII a.C. Gracias a los mitos y leyendas
que se crearon en torno a las hazañas de este gran rey, se fue
convirtiendo en un semidiós de Mesopotamia y el héroe po-
pular supremo, así como en una de las figuras épicas predo-
minantes de todo el mundo antiguo.
Hemos hablado del rey Sargón (2400 a.C.) en nuestro capí-
tulo dedicado a Enheduanna, la primera escritora registrada
de la humanidad. Sargón volvió a unificar el Imperio y eri-
gió una nueva capital en una de la ciudades más espléndidas
de la antigüedad, en Akkad, a la que él rebautizó Agadé.
Del territorio de Akkad proviene el lenguaje acadio-semí-
tico que llegó a ser el más hablado en Mesopotamia. Aca-
dio es el término con el que los historiadores denominan
al período histórico dominado por Sargón.
La caída de la ciudad de Ur a manos de los elamitas en
1850 a.C. señala el fin del Imperio Sumerio.
Sin embargo su herencia cultural siguió teniendo un inmen-
so valor. En los 15 siglos siguientes, reyes Babilonios en la
región meridional y Asirios en el norte, forjarían sus podero-
sos imperios sobre las bases sentadas por los Sumerios.
De hecho, las tabletas escritas a partir del siglo XVIII a.C.
pertenecen al período de desaparición del Imperio como tal.
Sin embargo, las abundantes referencias lexicales permiten
conocer el significado de las palabras sumerias con notable
precisión. Lamentablemente nuestros conocimientos fonoló-
gicos de la lengua sumeria no tienen la misma profundidad.
No podemos, por tanto, determinar los patrones métricos y
desconocemos la cualidad y cantidad de sus vocales, así co-
mo su sistema de acentuación.
La mayoría de sus poemas están escritos en líneas de 8+5
sílabas. Conocían y usaban, aunque en menor medida, la
aliteración y la rima sonante.

                                                             Escribas


Su lenguaje poético se caracteriza por variados tipos de pa-
ralelismo, refranes, repeticiones y lenguaje figurativo.
Es, primordialmente, una tradición oral. No se conocía el
término "poeta". Sus versos están pensados para ser recita-
dos en forma pública por el nar, "músico" o, en el caso de
los cantos de culto, por el gala o "cantor".
Los poemas más extensos son de tipo narrativo. Cinco de
ellos forman el ciclo épico de Gilgamesh, otros son textos
mitológicos acerca de seres divinos de los cuales traducire-
mos aquí algunos ejemplos, como "El descenso de Inana al
Hades".
Los cantos de elogio de las deidades son particularmente nu-
merosos. Y la diosa Inana es una figura central en muchos
de ellos.
El promedio de longitud de un poema es de 300 a 400 líneas,
pero muchos de ellos están divididos en capítulos subtitula-
dos que hoy diríamos contienen 'poesía propia'.
Muchos temas de los textos sumerios reaparecerán en la Bi-
blia y J.B. Pritchard se ha ocupado de señalar esos numero-
sos e importantes antecedentes en su obra "Ancient Near
Eastern Texts".

                                                 Escritura cuneiforme en una figura votiva.


EL INFRAMUNDO SUMERIO
(Originalmente publicado en alemán por E. Ebeling
en Orientalia, 18 (1949), llamado "Una descripción
del Inframundo en la lengua Sumeria".)

Allí se alza una casa bajo la montaña del mundo,
un camino corre hacia abajo, la montaña lo cubre
y ningún humano conoce el camino. Es una casa
que ata a los hombres malvados con sogas
y los encierra en un lugar estrecho.
Es una casa que separa a los malvados
y a los buenos; esta es una casa de la cual
nadie se escapa, pero los hombres justos no necesitan temer
                                                                           [ante su juez,
ya que en este río de almas gastadas los buenos
no morirán nunca aunque los malvados perezcan.
Esta es mi casa, sobre sus cimientos se alzan
las montañas del amanecer, ¿pero quién habrá de mirar
en su foso? Es una casa que separa
los malvados de los justos; es una casa
que alisa en arcilla las almas que vienen a ella.
Es la casa del sol poniente,
el pálido dios en lívido esplendor; el umbral
es un monstruo con mandíbulas que se abren
y las jambas de las puertas son filosas cuchillas
para despedazar a los hombres malvados. Las dos orillas
del río del infierno son el golpe del estoque
del terror, y un salvaje leon lo custodia
¿y quién puede enfrentar su furia? Aquí también yacen
los jardines con arcoiris de la Señora.

EL VIAJE DE INANA AL INFIERNO
(Un extenso poema acerca de la diosa Inana -a veces llama-
da Innin-, una diosa diferente de la semítica Ishtar, la guerre-
ra que la sucedería, ya que Inana es la diosa de la fertilidad
y de la tierra. Es también la Señora del Cielo. Inana es la her-
mana del dios sol Utu, también diferente -y más pacífico-
que su sucesor semita, Shamash, aunque ambos fuesen jue-
ces de los hombres.)

INANA EN EL AVERNO

Desde las cimas del cielo
  Miró ella el foso,
Ella era un dios en las cimas del cielo
  Pero mi corazón estaba en el infierno.
¡Oh, Inana, en las cimas
  Tu corazón en el infierno!

Esta señora dejó tierra y cielo
  Y se hundió en el foso,
Poderes y títulos dejó ella,
  Se hundió en el foso,
Dejó Emushkalamma en Badtibira,
  Se hundió en el foso,
Partió de Zabalam en Giguna,
  Se hundió en el foso,
Eshara dejó en Adab,
  Se hundió en el foso.

Partió de Nippur, Baratusgarra,
  Se hundió en el infierno,
Partió de Kish, Hursgkalamma,
  Se hundió en el infierno.
Eulmash dejó en Agade,
  Se fue caminando al infierno.

Llevó los signos en las manos,
Se colocó las sandalias en los pies,
Las siete insignias: se colocó en la cabeza
La Shugurra, la corona del desierto,
Sobre su frente arregló la peluca,
Sosteniendo en la mano la vara de medir
Lapizlázuli oscuro, y la línea,
Alrededor de su cuello ató
Pequeñas gemas de lapizlázuli.

Dos piedras, óvalos perfectos, descansan sobre su pecho,
Un anillo dorado ajustado en su mano,
Las joyas pectorales que anonadan a los hombres están
                                                                                [sujetas
Sobre su pecho, ella ensombreció sus ojos
Con hechizante kohl, y sobre su cuerpo
Portaba el Pala, túnica de soberanía;
Y así Innana descendió caminando al Averno.


LA RESPUESTA DEL HIJO
(Al canto de Inana, su madre)

No hay respuesta posible
A su desolado grito,
Resuena en el desierto,
Ya que yo no puedo responder.
Aunque la hierba brote
De la tierra
Yo no soy hierba, no puedo responder
A su llamado.
Las aguas se alzan por ella,
Yo no soy agua para acudir
A sus gemidos.
No soy brotes de hierba
En una tierra muerta.


CANCION DE UNA MUJER MUERTA EN EL PARTO
(ACADIO)


Viví con él que era mi amante.
La muerte entró reptando a mi cuarto.
Me sacó de mi casa,
Me arrancó de mi marido,
Puso mis pies en una tierra sin retorno.


RITUAL PARA LA PURIFICACION DE UN TEMPLO
(Texto Súmero-acadio, una pieza importante que conecta
a estos pueblos diversos. De T. Thureau-Dangin: Rituels
Accadiens.)

Casa brillante   casa de dios   lugar sagrado   aún no
sin juncos   ningún árbol hecho
ningún ladrillo puesto   ninguna casa construída
ninguna casa construída   ninguna ciudad dispuesta
ninguna ciudad dispuesta   ningún ser siendo

ningún Nippur hecho   ningún Ekur construído
Ningún Uruk listo   ninguna Eana construída

Ninguna casa Apsu construída  ningún Eridu construído

ningún lugar   para la casa brillante   la casa de dios   hecha

ninguna tierra   mar


Movimiento en el coño del mar

Eridu hecho   Esagil alzándose
Lugaldukuda permanece  en Esagil  en el coño marino
Babilonia ciudad construída   Esagil completa

Marduk hizo una ciudad pura   el corazón del amor
por el Igigi   el más alto   lo llaman

Marduk pone juncos en el agua
le da forma al polvo   derrama alrededor de juncos
forma al hombre   descanso de dios   en casa del corazón
                                                                             del amor

la diosa Aruru hace del hombre semilla   con él
le da forma a los animales   y toda vida de los campos
hace el Tigris y el Eufrates   los pone en sus lugares
los llama por su nombre y les da su ventura
hace la hierba   los pastizales del pantano  juncos   selvas
Planta verde salvaje   tierra   pantano
vaca salvaje,   ternero   cordero   y domestica a las ovejas
árboles-jardines    selvas
carnero-padre   y la cabra de montaña

Bel Marduk    construye un dique   para el mar
le da forma a los juncos   hace los árboles
pone los ladrillos   alza edificios
hace casas   construye ciudades
seres siendo ha hecho   en ciudades ha hecho
él hace Nippur   construye Ekur
Hace Uruk   construye Eana

                                                       Maestro de escribas. Figura hallada
                                                       en Lagash, del 2000 a.C. aproxima-
                                                       damente.


EL CANTO VULVAR DE INANA
(De la versión literal de Renata Leggit, inédita, luego
retocada por Jerome Rothenberg, que señala que el poema
muestra la celebración de la sexualidad femenina y proba-
blemente forme parte de una ceremonia estival llamada el
casamiento sagrado de la diosa y del rey-pastor (Dumuzi).
Una fórmula para estimular el deseo, seguramente.)


Yo soy señora yo
que en esta casa
de lápizlazuli sagrado
rezando
en mi santuario digo
mi oración sagrada
yo que soy señora
que soy la reina del cielo
deja que el recitador
hable de ello
que el cantor cante acerca de ello
y deja que mi novio
mi Dumuzi toro salvaje
me deleite
deja que sus palabras caigan
de sus bocas
oh cantantes
cantando por su juventud
su canto que se eleva
en Nippur para dar
al hijo de dios
yo que soy señora canten
para alabarlo
yo que soy Inana
doy mi canto vulvar para él
oh estrella mi vulva del cazo
vulva sutil barca del cielo
nueva luna creciente belleza vulva
inlabrada desierta vulva
campo abandonado para los gansos salvajes
donde mi montículo añora
su inundación
colina mi vulva yaciendo abierta
y la muchacha pregunta
¿quién habrá de ararla?
vulve mojada de inundación
de mí misma la reina
que trae este buey para que se plante aquí
"señora él labrará para tí
nuestro rey Dumuzi él labrará para tí"
ah labra mi vulva oh mi corazón
mis muslos sagrados están empapados
de él
oh madre sagrada.


POEMA EPICO DE LA CREACION (Fragm)

Cuando los cielos no tenían nombre
y debajo no había nombre para la tierra,
cuando no se habían construído aún cámaras para los dioses
ni se podían ver tierras en los pantanos.
Apsú, el dios del agua dulce, y Tiamat, la diosa del agua
                                                                                   [salada
mezclaron sus linfas
y crearon con ellas a los dioses, sus hijos.


ACERCA DEL ARCA DE UTA NATHISPUN

[Se piensa que el Diluvio 'Universal' tuvo lugar en la Meso-
potamia hacia el año 4500 a.C. Inundó una superficie de 700
kms de largo y 150 kms de ancho.]

Había una ciudad a la orilla del Eufrates
llamada Suripak, y protegida de los dioses.
Antigua era esa ciudad
y los dioses que en ella residían aera Anú, Enlil y Ea.
Enlil decidió hacer una gran tormenta.
Pero Ea llevó la noticia
a una choza de cañas
en la que vivía Uta Nathispún [Noé para los hebreos].
Ea no se animaba a decírselo a la cara.
Habló con él como si estuviese hablando con la choza.
-¡Escucha, choza de cañas!
¡Escúchame, pared!
Díganle a Uta Nathispún que deje esta casa y que construya
una nave cuadrada -de iguales largo y ancho
y que la lance al Océano.
Uta Nathispún respondió desde el interior de la choza:
-¡Ya te escuché, Ea, comprendo tu mensaje!
Haré lo que tú me dices de inmediato.
Pero, ¿qué debo decirles a los demás, vecinos y ancianos?
Ea dijo: -Di: el dios Enlil no me quiere entre vosotros,
no puedo permanecer más tiempo aquí,
nunca más veré la ciudad sagrada de Enlil.
Me iré al Océano con mi dios Ea.
En cambio, sobre vosotros lloverán riquezas
tendréis multitud de aves y de peces,
florecerán para vosotros grandes cosechas.


ALGUNOS PROVERBIOS SUMERIOS

En mi corazón soy un ser humano,
pero ante mis ojos no soy todavía un hombre.
*
Te tocan de día, te tocan de noche,
Ah lacrimosa lira, ¿debes estar constantemente a mano?
*

El zorro habiendo orinado en el mar,
"Todo el mar es mi orina", dijo.
*
El destino es una furiosa tormenta soplando a través de la
                                                                                  [tierra,
El destino es un perro que lo hace a uno caminar detrás suyo.


Representación de la diosa Inana, que
aparece junto a su insignia: jambas con
gallaretes.
 
 
 

  BIBLIOGRAFIA

N.K. Sandars. Poems of Heaven and Hell from Ancient
                       Mesopotamia. Penguin, 1971.
Charles Doria & Harris Lenowitz. Origins.. Creation Texts
                        from the Ancient Mediterranean. Anchor
                        Books, 1976.
Jerome Rothenberg. Technicians of the Sacred. A Range of
                        Poetries from Africa, America, Asia, Europe
                        & Oceania. Univ. of California Press, 1985.

 
 
 
 

T. Jacobsen. The Harps that Once... Sumerian Poetry in
                    Translation. Yale Univ. Press, 1997.
Benjamin Foster. Before the Muses: An Anthology of
                     Akkadian Literature. Univ. Press of Mary-
                     land, 2005.
Jeremy Black. The Literature of Ancient Sumer. Oxford
                     Univ. Press, 2006.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)