miércoles, 7 de marzo de 2012

CUATRO POEMITAS DISTICO-MISTICOS

¡Aire del tiempo!:
te respiramos.
.

En esos momentos se encuentra en sí misma
como el agua en el agua

.

Recién a esa hora se sabe
que hay fuego en el aire

.

Tierra-tierra:
todavía rechazo tu abrazo


*
El primer dístico-místico decía:
¡Aire del tiempo!:
te rexpiramos.

El segundo dístico-místico decía
En esos momentos estaba ensimisma
como el agua en el agua.

El tercer dístico-místico decía
Recién a esa hora se sabe
que sangra la tarde.

El cuarto dístico-místico, en cambio
Me anidarás -algún día- (¿signo de ironía?)
en tus térreos abrazos

lunes, 5 de marzo de 2012

UNA ESCUELITA, 2° PARTE

Cómo llegan
cantores
de dónde
que igual no duran mucho

Desinteresados
cantores de paso
que dormitan
cantando

En el pequeño cementerio
de la iglesia
les enseñan
que no se trata de esto.
Que los muertos están
por todas partes.

-"El canto,
¿le llega al muerto?"

-Sólo el aire
del susurro y del suspiro,
sin el susurro
ni el suspiro.

*

(El pequeño cementerio de la iglesia
que por la mañana estuviera habitado
por vivos visitantes,
ha retomado la calma.
Los cerquitos, la grava,
pequeños gorriones
pantallazos de sol
la llovizna
el silencio de muertos y lápidas.
Bajo este bosque de sólo tres árboles
caen las hojas
como la revelación de un calendario
de otro mundo.
La brisa y la lluvia
son ahora
las únicas voces
escuchables.)

domingo, 4 de marzo de 2012

MÁS POEMAS DE AMOR DEL ANTIGUO EGIPTO

                            Papiro (en este caso, de Nany, Tebas. 21° Dinastía)


Recientes estudios de la Biblia indican al Libro de Salomón,
uno de los capítulos más eróticos del Libro Sagrado, como
proveniente en forma directa de los poemas amorosos del
Nuevo Reino Egipcio (1550-1080 a.C.) Este es el período
que va entre la Decimoctava Dinastía (1550-1305 a.C.),
(a la que pertenecen la Reina Hatshesup que contruyó su tem-
plo y su tumba en el Valle de los Reyes; Tutmosis III, que bo-
rró el nombre de la Reina de sus monumentos; Akenatón y su bellísima reina Nefertiti, que apadrinó el monoteísmo venera-
dor de Atón; su yerno, Tutankamón, cuya tumba fue abierta
por Howard Carter en 1922); la Décimonovena Dinastía
(1305- 1195 a.C., a la cual pertenece Ramsés II, el constructor
de colosales monumentos), y la Vigésima Dinastía (1195-1080
a.C., con Ramsés III, ya fuertemente acosado por sus enemigos
extranjeros).

Como dijimos antes, hay 4, que al desdoblarse el 1° de ellos en
2 partes, generan 5 documentos relevantes que son la fuente de
estos poemas.
Papiro Harris 500 Grupo A
Papiro Harris 500 Grupo B
Ostracón del Cairo (un fragmento de cerámica o bien piedra
alisada para escribir sobre ella)
Papiro de Turín
Papiro Chester Beatty I


Estos cantos pertenecen a la Corte, en la que las mujeres se
mueven con mucha libertad, siendo muchas de ellas músicas.
Otras cantaban y también bailaban, sea en forma sedativa o
acrobática.
En estos cantos se aprecia también la alegría generada en los
egipcios por la fecundidad del Valle del Nilo, con su variadas
flora y fauna.

La ingenua sensualidad de los poemas se explica porque las
muchachas en cuestión tenían entre 13 y 14 años.

En este caso, presentamos los poemas ordenados por el papiro
u ostracón al que pertenecen. Todos están escritos en hierático,
que es la forma cursiva de la antigua escritura jeroglífica.


                                                  Estatua de Yuni, Dinastía 19, 1294-1213.


PAPIRO HARRIS 500 GRUPO A

1.
(Muchacha)

¿Acaso no estoy aquí contigo?
¿Adónde diriges tu corazón?
¿No deberías abrazarme?
¿Ha regresado mi acto....?
.....la diversión....
si tú intentas acariciar
mis muslos....

¿Es acaso porque pensaste en comida
que te levantaste?
¿Es porque te has convertido
en un hombre de su panza que te vas?
¿Es porque te preocupas de tus ropas
que quieres irte?
Tengo una sábana de lino.
¿Es porque tienes hambre
que quieres irte?
Entonces toma uno de mis pechos
y que su leche fluya para ti. Mejor
un día en el abrazo de mi hermano
que diez mil miles.....

[Los puntos suspensivos indican borramientos del original.
Los amantes suelen llamarse "hermano" y "hermana".]

2.
(Muchacha)

Tu amor está mezclado en mis miembros
como la miel se mezcla con el agua,
como mandrágoras
mezcladas con goma resinosa,
o la combinación de harina y sal.
Apúrate a ver a tu hermana,
como un corcel al campo de batalla,
como un....
....son plantas....
mientras el cielo te concede,
como el arribo de un combatiente, mi amor.

[La mandrágora es un afrodisíaco, la traducción probable de
rrmt, una fruta de significación erótica.]




PAPIRO HARRIS 500 GRUPO B

¡Ha sucedido la cosa más encantadora!
Mi corazón desea ser
la señora de tu casa,
mientras tu brazo descansa sobre mi pecho,
ya que mi amor te circunda.
"¡Dadme a mi príncipe esta noche,
o seré como una muchacha
que yace, muerta, en su tumba!"
¿Acaso no eres la salud y la vida?
El solo asomar de tu cara
me hará regocijar por tu salud,
ya que mi corazón te anhela.


2.
(Muchacha)

Portulaca *

Mi corazón tiene una porción del tuyo.
Hago su voluntad para tí
cuando estoy en tus brazos.
Mi oración es la pintura de mis ojos.
La visión de tí hace brillar
a mis ojos. Me aproximo
y veo tu amor por mí.
¡Querido señor de mi corazón!
¡Qué encantadora mi hora contigo!
Fluye para siempre para mí
desde la primera vez que me acosté contigo.
Sea en pena o alegría,
tú has exaltado mi corazón.
Nunca me dejes, te ruego.

[Hay tres cantos llamados "Canto de las flores". El primer
verso hace un juego de palabras con el título, que es el nom-
bre de una flor o de un árbol.
* En egipcio, mhmh que se supone es la portulaca.]



                                 Cabeza fragmentada de una Reina. Dinastía 18. 1391-1353 a.C.

DEL OSTRACÓN DEL CAIRO

1.
(Muchacha)

Habito en tu amor
a través de la noche y todo
el día, a través de las horas
que duermo y cuando
me vuelvo a despertar al alba.

..........
Tu belleza nutre corazones.
Tu voz crea el deseo.
Vuelve a mi cuerpo fuerte.
"......él está cansado...."
Así que puedo decir cuando quiera....
No hay ninguna otra muchacha
en armonía con su corazón.
Soy la única.

2.
(Muchacho)
Habré de abrazarla.
Sus brazos bien abiertos.
Soy como un hombre de Punt.
Es como la planta rrmh
que se convierte en una medicina.
Su fragancia es puro bálsamo.

[rrmh: una planta no identificada.]

3.
(Muchacho)

¡Si mi hermana fuese mía
todos y cada día,
como la frescura del verde
que una guirnalda entreteje!
Los juncos del río están secos.
El cártamo ha florecido.
Los lotos están arracimados.
Las mandrágoras
y los brotes de lapis lázuli
han echado retoños.

Las yemas de Hatti están maduras.
La mrystica ha florecido.
El sauce enverdeció.
Ella estaría conmigo
todos y cada día
como la frescura del verde
que una guirnalda va trenzando.
............
Todos los brotes de las praderas
con crecientes flores.                   .

[Hatti es la tierra de los Hititas.]

                                     Un Ostracón de la Dinastía 19/20, entre 1295 y 1069 a.C.


DEL PAPIRO DE TURÍN

El higo del sicomoro balancea
su follaje-boca y dice:
"Considera lo que haré.
Iré hacia esa muchacha. ¿Hay
algún árbol tan noble como yo?
Y sin embargo, si no hay esclavos,
seré el esclavo Sirio,
botín de guerra traído para su
amada muchacha. Ella me tenía
plantada en su huerto
pero no servía ninguna libación para mí
en el día de beber.
No llenaba mi panza
con agua de las pieles.
Yo sólo era para su entretenimiento
abandonado sin un trago.
¡Mientras mi alma viva, lo juro,
Oh mi amada muchacha,
esto te ha de volver!



                                           Protome (La imagen de un león que simboliza al
                                           faraón subyugando a un Nubio, enemigos tradicio-
                                           nales de los Egipcios.)


PAPIRO CHESTER BEATTY

1.
(Muchacha)

Mi corazón se revolotea
enseguida cuando recuerdo
tu amor. No me deja andar
como los humanos andan
sino que ha saltado de su justo lugar.
No me permite ponerme
una túnica. No puedo ponerme
mi manto. No puedo pintarme
los ojos. No puedo ungir
con bálsamo mi cuerpo para nada.
"¡No te rindas hasta
que hayas entrado a su casa!"
Así me habla mi corazón
cuando me acuerdo de él.
No crees, mi corazón,
tanta locura dentro mío. ¿Porqué
te comportas tan alocadamente? Cálmate.
Espera a que tu hermano
venga a tí. Entonces yo
haré todas las cosas.
No dejes que la gente diga,
"Esa muchacha se derrumbó porque
estaba tan enamorada."
Sé firme, mi corazón, cuandoquiera
pienses en él. No salgas disparando
como un animal.


                                                   Rostro de una estatua. Heliópolis. Del
                                                   culto al dios sol Ra.

2.
(Muchacha)

Si hubieses venido a tu hermana
tan velozmente como una gacela
que salta a través de los arenales.
Sus piernas temblorosas, su cuerpo
exhausto, ya que el temor llena
sus miembros. Un corazón con sabuesos
lo persigue, pero no pueden ver
ni sus rastros. Él piensa
en un lugar de descanso como en una trampa.
El río él lo toma como un camino.
Antes de que puedas besar tu mano
cuatro veces, habrás arribado
a la cueva de ella. Buscarás
el amor de tu hermana, por Hathor,
la Dorada, que es la que
la ha destinado para tí.



Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


miércoles, 29 de febrero de 2012

HIERRO

1.
¿Puede ser que ahora tenga los huesos mucho más pesados?
¿Y que eso tenga que ver con algo?
¿Puede ser que antes mis huesos fuesen de aluminio
y ahora sean de hierro?
Una pregunta más antes de que cierre la mirilla, ¿puedo?
El hierro, ¿siempre duele?

2.
Muerde y su morder convierte en hierro
la blanda masa mordida.
Y luego abre las mandíbulas
despegándolas de su propia mordedura,
y se cumple a rajacincha la sentencia:
"El que a hierro muerde
a hierro huele".

3.
En tu silla de hierro,
talla el hierro del silencio para nada,
pero déjate seducir por el mundo,
de vez en cuando.

lunes, 27 de febrero de 2012

UNA ESCUELITA

Una escuelita
de cantores a la muerte

dispersos en el patio
reunidos como hojas
por el viento
al llamado
de un invisible maestro

¿quién abrirá la primera nota?
¿quién cierra el libro de músicas?

arriba la noche
como un visitante
al patio de la iglesia

algunos cantos vuelan hasta la luna
¿quién podría repetirlos,
o soplarlos siquiera
hacia la ingravidez?

los árboles aletean fino
como grandes espectros espantados

la bicicleta muele la grava

el camino es demasiado corto
o demasiado largo

y al alba
            escarcha


domingo, 26 de febrero de 2012

CONEXIONES: LOS VIAJES Y LA SOLEDAD



Son conexiones que parecen hacerse por sí mismas.
¿Cuántas veces la metáfora de la vida como un viaje desde
la estación nacimiento hasta la estación "fin del recorrido"?
Siempre se dice que en el fondo estamos solos.
Que las herramientas que tenemos para no estar fatalmente
solos, son el amor y las palabras, que hacen lo que pueden.
Ni el amor llenará el hueco, que nos ahueca pero que a su
vez nos permite respirar, ni las palabras lograrán ser más
que una leve alusión a las cosas: tanto a los objetos percep-
tibles como al amplio y diverso mundo subjetivo.
Viajar, por otra parte, sostiene la ondulante fantasía de ser
otro sin dejar de ser uno mismo.
La primera anotación que registro acerca de este tema, es
una de Víctor Segalen, de su notable "Viaje al país de lo
Real".
"Conclusión de un viaje con los dos mejores amigos de la
tierra: viajar solo.
Esto último escrito como hipótesis de actitud literaria. Y
además el viajero Solo es más libre y Si en sus pensamientos
y en sus escritos."


Estar sentado en un ferrocarril, olvidarlo, vivir como en casa,
acordarse de pronto, sentir la fuerza fascinante del tren, con-
vertirse en viajero, sacar la gorra de la maleta, toparse con o-
tros viajeros de una forma más libre, más cordial, más insis-
tente, ser conducido a la meta del viaje sin merecerlo, sentir
esto de manera infantil, convertirse en el favorito de las muje-
res, estar sometido a la constante fuerza de atracción de la ven-
tanilla, posar siempre como mínimo una mano extendida en el
borde de la ventanilla. Situación de corte más nítido: olvidar
que se ha olvidado, convertirse de golpe en un niño que viaja
solo en un tren expreso y en torno al cual va apareciendo asom-
brosamente hasta en sus más ínfimos detalles, como de la mano
de un prestidigitador, el vagón que tiembla por las prisas.
Franz KAFKA. Diarios. 31 de julio de 1917.

Ustedes saben, uno es arriero. Por puro gusto. Por platicar con
uno mismo, mientras se anda por los caminos.
Juan RULFO. El llano en llamas.

Un día, a los veinte años, le llegó una brusca iluminación.
Se dio cuenta, por fin, de su anti-vida, y de que debía probar
el otro extremo. Ir al encuentro de la tierra a domicilio y des-
pedirse de lo modesto. Se marchó.
Henri MICHAUX. La noche se agita. Lejano interior.

Lo que verdaderamente importa a alguien -entonces por ese
alguien al que es único y está solo por esencia- es justamen-
te lo que lo hace sentir que está solo.
Paul VALERY. Monsieur Teste.

En Comale los muertos hablan, pero cada muerto está en lo
suyo, de espaldas a la pared que es el futuro, con la cara vol-
teada hacia todo el pasado acumulado y para siempre concluí-
do.
Fabienne BRADU. Ecos de Páramo.

"Soledad": qué eufemismo para encubrir un estado indigno.
Peter HANDKE. Historia del lápiz.

"Cuando viajas con alguien", me dijo, "siempre tiendes a mirar
lo que te rodea con extrañeza mientras que, cuando viajas so-
lo, el extraño siempre eres tú."
Enrique VILA-MATAS. El viaje vertical.

Un hombre tendrá un lenguaje tanto más potente cuando más
profunda sea la soledad de la cual proviene, inversamente, el
hombre sociable, el ángel de la sociabilidad, debería callar y
mirar.
Hugo von HOFMANSTHAL. Revista Hablar de Poesía.

La luz misma, a la que yo acababa de hacer el favor de encen-
derla, no quería saber nada de mí. Ardía por sí misma, como
en una habitación vacía.
Rainer M. RILKE. Cuadernos de Malte.

en cuanto había terminado los trabajos prácticos y los estu-
dios de mapas, y el curso sobre Australia del viernes a la
mañana que seguía fielmente cada semana mi único estu-
diante, cargaba mi bolsa a la espalda y partía por las rutas:
nada se hallaba tan vacante y abierto, acogiendo al cami-
nante, como las rutas de la Francia ocupada- abandonadas,
se hubiera dicho que por el efecto de un hechizo, embota-
das y soñadoras como jamás las había visto...
Julien GRACQ. Recuerdo de una ciudad desconocida.

Ella murió en silencio, imperceptiblemente, y como cumplien-
do con un plazo, según lo prescrito.
Así se va de noche el tren, envuelto en el humo silencioso de
debajo del techo de la estación. En las ventanas de los vago-
nes hay oscuridad.
Víktor SHKLOVSKI. Érase una vez.

En todo el mundo yo en definitiva
siempre he permanecido en casa.
Henrik NORDBRANDT. 3 X Nordbrandt.

Cuando salgo de casa me transformo en el paseante solita-
rio, ese personaje típicamente romántico de obligada apari-
ción en las pinturas oscuras de finales del siglo XIX. ¿Qué
piensa el paseante solitario? No lo sabemos ni tenemos por
qué saberlo, pues eso lo haría menos solitario, lo cual no es
bueno para el cuadro.
Cees NOOTEBOOM. Cartas a Poseidón.

Cuando se está viajando, uno acepta todo; la indignación se
queda en casa. Uno mira, escucha y se le despierta el entu-
siasmo por las cosas más espantosas simplemente porque
son nuevas. Los buenos viajeros son inhumanos.
Elias CANNETTI. El suplicio de las moscas.

Dormir. Dormir solo. Solo hasta en sueño. Sueños maravillosa-
mente desiertos. Bosques sin pájaros estúpidos, sin aguas susu-
rrantes. Solo como nunca, solo, ¿cómo decirlo? Limpio. Sí, eso
es: limpio del otro. Limpio como sábanas donde nadie se mue-
ve. Sábanas sin suspiros, sin aliento, sin sobresaltos. Una llanu-
ra, al fin. Una interminable llanura interior.
Louis ARAGON. Cit. por P. Sollers.

Sólo tengo una ambición: ser libre. Por ella lo he sacrificado
todo. Pero a menudo, a menudo, pienso en lo que me aportará
la libertad... ¿Qué haré, solo entre la multitud desconocida?
Fiodor DOSTOIEVSKI. Cartas a su hermano.

Yo era un nómada a quien él no había visto nunca, ni volve-
ría a ver en su vida, una persona que había irrumpido momen-
táneamente en su vida monótona, y algún impulso arrincona-
do lo invitaba a desnudar su alma. Yo he aprendido más co-
sas sobre los hombres en una noche (sentado junto a un sifón
o dos y a una botella de whisky, con el mundo hostil e inex-
plicable más allá del radio luminoso de una lámpara de ace-
tileno) que lo que podría haber aprendido tras diez años de
un trato ininterrumpido.
W. SOMERSET MAUGHAM. El caballero del salón. (Me
recuerda un comentario de J.-B. Pontalis: "Me pregunté
si acaso los pacientes del psicoanalista no eran esos des-
conocidos, esos extranjeros con los cuales -y es la parado-
ja de la situación- podía establecerse una relación más con-
fiable, más íntima, más intensa que con nuestros amigos.
Con los amigos estamos lejos de decírnoslo todo, ya sea
por miedo de herirnos mutuamente o de poner en peligro
nuestra amistad.")

 A fuerza de buscar la soledad uno acaba a veces harto de
ella.
Patrick DEVILLE. Ecuatoria.

de la misma forma que he podido comprobar desde enton-
ces con frecuencia en quienes viajan solos, que por lo gene-
ral agradecen que se les hable después de haber pasado a ve-
ces días enteros de silencio ininterrumpido.
W.G. SEBALD. Austerlitz.

En cualquier caso, en mi descenso por el Rin, ya no sabía en
}qué época de mi vida estaba. A través del resplandor del atar-
decer, veía la aurora incandescente que en otro tiempo se ex-
tendió por la otra orilla, y pronto encendió el cielo entero, y
también cuando hoy pienso en mis viajes por el Rin, de los
que el segundo apenas fue menos terrible que el primero, todo
se confunde en mi mente, lo que viví y lo que leí, los recuer-
dos que surgen y vuelven a hundirse, las imágenes que esca-
pan y los dolorosos puntos muertos en los que ya no hay na-
da.
W.G. Sebald. Austerlitz.

En la Puerta del Norte el viento sopla hinchado de arena
¡Solitario desde el principio de los tiempos!
Ezra POUND. Antología poética. (El poema es de Rihaku)

¡Lo que sucede es siempre más de lo que podemos llevar
con nosotros! No hay de qué asombrarse. Estos pensamien-
tos me transportan tan fielmente como Susi y Chumba car-
gan la momia de Livingstone a través de África.
Tomas TRANSTRÖMER. El cielo a medio hacer.

Svolvaer. Las calles están vacías, y tras las ventanas las per-
sianas de papel bajadas. ¿Duerme la gente? Es más tarde de
la medianoche; de una vivienda sale el sonido castañeteante
de una comida; de otra, música de gramófono. Cada palabra
en voz alta que resuena por la calle hace que esta noche se
convierta en un día que no está en el calendario.
Walter BENJAMIN. Escritos autobiográficos.

No hay necesidad de que salgas de casa. Quédate en la mesa y
escucha. Ni siquiera escuches, sólo espera. Ni siquiera esperes,
quédate completamente callado y solo. El mundo se te apare-
cerá para que lo desenmascares; no puede hacer otra cosa; en
éxtasis se retorcerá ante ti.
Franz KAFKA. Diarios.

      Como hormiga solitaria de un hormiguero
          desbaratado
de las ruinas de Europa, ego scriptor.
Ezra POUND. Cantos Pisanos.

Pero últimamente ya no me cuesta renunciar al camino porque
el viaje, en el sentido en que lo ejercí durante mi larga vida -
como aproximación sensual al mundo-, ha desaparecido. Ya
no existe el viaje en el sentido de Ulises. Ahora es sólo cam-
biar de sitio.
Sandor MARAI. Diarios.

Hoy, cuando en teoría cualquiera puede viajar a cualquier si-
tio, el libro de viajes tiene otra función; el énfasis se ha despla-
zado de los lugares en sí al efecto que éstos tienen en la perso-
na. El libro de viajes se ha vuelto, por necesidad, más subjeti-
vo, más "literario".
Paul BOWLES. Días y viajes.

Y como cuando alguien ha entrado tan hondo en una
         [enfermedad
que todo lo que fueron sus días se vuelve unos puntos
         [centelleantes, un enjambre
frío y escaso sobre el horizonte.
Tomas TRANSTRÖMER. El cielo a medio hacer.

Un servicio de correos de tipo europeo -le escribe a Scho-
lem el 10 de mayo- existe aquí una vez a la semana, por lo
que todo invita a escribir largas cartas.
Walter BENJAMIN. En V. Valero: Experiencia y pobreza,
Walter Benjamin en Ibiza, 1932-33.

Cuando en el verano de 1968 Havel se encontró en Estados
Unidos al escritor checo Egon Hostivský, que había emigra-
do en 1948, justo después del golpe de Estado comunista,
éste le dijo que había emigrado de sí mismo.
Hasta ese punto temía lo que podría haber llegado a hacer
de haberse quedado.
Mariusz SZCZYGIEL. Gottland.

Svidrigáilov y sus incursiones aparentemente banales al otro
lado de la existencia.
Andrzej STASIUK. Una vaga sensación de pérdida.

Antes se llevaban a la página
los sucesos del día, ahora sin embargo
se habla sólo de las palabras(...)
Así pasando
de una orilla a la otra
todas las mercancías se pierden
y el viajero
olvidándose del viaje
sólo sabe hablar del peligro corrido.
Valerio MAGRELLI. Ora Serrata Retinae.

Lejos
del intercambio del amor yacer
inalcanzable dentro de una habitación
que el tráfico se aparta para dejar pasar
nos acerca más a lo que nos queda,
y difumina en la distancia todo lo que somos.
Philip LARKIN. Las bodas de Pentecostés.

Cuando queda nuestro cuerpo durmiendo, en un cuarto de
hotel, en una ciudad desconocida, tocamos el fondo de la so-
ledad.
Adolfo BIOY CASARES. Guirnalda de amores.

- ¿Conoces entonces tu meta?
-Sí, respondí, ya te lo he dicho: "lejos de aquí", ésa es mi
meta.
-No lleva provisiones de comida- me dijo.
-No necesito -dije-. El viaje es tan largo que necesariamen-
te pasaré hambre si no me dan algo en camino. Ninguna pro-
visión de comida puede salvarme; felizmente es un viaje en
verdad tremendamente largo. 
Franz KAFKA. Relatos completos. Este se llama "La parti-
da".

Pequeñas habitaciones de hotel,
grandes máquinas de soledad.
Valerio MAGRELLI. Ocho poemas inéditos. En Diario de
Poesía N° 79.

Por no hablar de la más terrible de las drogas -nosotros mis-
mos- que tomamos en la soledad. 
Walter BENJAMIN. Ensayo sobre el surrealismo.

Cierta noche se hincha el desconsuelo.
Farol antineblina. Bliss también.
Pensé que no vendría más aquí.
Pero aquí estoy.
Ana CRISTINA CESAR. "Fotografiando" y otros poemas.

De todos modos: solo no consigues nada; lo único que con-
sigues solo es volver a donde estabas cuando eras niño.
Hanif KUREISHI. Amor + odio.

Pero bien pensado, los encuentros auténticos son los de dos
personas que no saben nada una de otra, ni siquiera de noche
en una habitación de hotel.
Patrick MODIANO. La hierba de las noches.

Solo, habiendo disuelto la ilusión de no estar más solo, solo,
no está más solo de estar solo.
René DAUMAL. La guerra santa.

Despertarse en una habitación de hotel de una ciudad extran-
jera a la que hemos llegado la víspera. Número de fracciones
de segundo y, quién sabe, número de segundos que hacen fal-
ta para situarse, salir del desarraigo en el que despertamos. Es-
toy seguro de que este breve lapso de tiempo (no hay mejor
palabra que lapso del latín lapsus) aumenta con la edad. Estoy
seguro de que ahora necesito más tiempo que hace treinta años
para reunir los hilos de mi vida. ¿Y si el "lapso" en cuestión
llegara a prolongarse? Sería pura y simplemente la locura,
irrumpir desnudo en los pasillos del hotel, aferrar a los clientes
y al personal con esta lacerante pregunta: ¿quiere decirme dón-
de estoy y qué hago aquí?
Michel TOURNIER. El vagabundo inmóvil.

¿Es bueno estar solo? Sí, lo es. Sólo que acentúa el carácter
dramático del porvenir.
Werner HERZOG. Del caminar sobre hielo (su marcha a pie
desde Munich a París)

[Acerca de viajar al Sahara]
Quizá la pregunta que lógicamente cabe hacerse en este punto
sea: "Entonces, ¿para qué ir?" La respuesta es que el que ha ido
allí y experimentado el bautismo de la soledad no puede ya e-
vitar volver. Una vez que ha quedado embrujado por esta tierra
inmensa de luz y silencio, no encontrará otro lugar que posea
tanta fuerza para él; ningún otro entorno podrá proporcionar
la sensación de satisfacción suprema de existir en medio de al-
go que es absoluto. Cualquiera que sea el coste que tenga que
pagar en dinero o en comodidades, volverá, porque lo absoluto
no tiene precio.
Paul BOWLES. Cabezas verdes, manos azules.

Soledad es tener apenas el destino humano.
Clarice LISPECTOR

La soledad no se encuentra, se hace. La soledad se hace sola.
Marguerite DURAS. Escribir.

El final era frío, húmedo, blanco y negro. La ciudad se fue pre-
cisando. "Y la tierra no tenía forma, y estaba vacía; y la oscuri-
dad yacía sobre la faz de las profundidades. Y el espíritu de
Dios se movió sobre la faz de las aguas", para citar a un autor
que estuvo aquí antes. Después vino aquella mañana siguiente.
Era domingo y todas las campanas repicaban.
Joseph BRODSKY. Marca de agua. [Venecia]

Si imagino, veo. ¿Qué más hago si viajo? Sólo la debilidad ex-
trema de la imaginación justifica que haya que desplazarse pa-
ra sentir.
Fernando PESSOA. Libro del desasosiego.

Richard Lee calculó que a un niño bosquimano lo transporta-
rán a lo largo de una distancia de 7.900 kilómetros antes de
que empiece a caminar por sus propios medios. Puesto que,
durante esta etapa rítmica, nombrará constantemente el con-
tenido de su territorio, será imposible que no se convierta en
poeta.
Bruce CHATWIN. Los viajes.

Tuve que hacer un enlace justísimo en Venecia y pasé los
cuatro días siguientes en el Espresso Egitto. Era una auténtica
cafetera flotante, a cargo de una tripulación que actuaba como
una comuna de insomnes condenados a aquel trayecto como
castigo por crímenes contra la humanidad.(...) La segunda no-
che me quedé en cubierta con Yusuf, el vendedor de Toyota,
que me habló de sus tres esposas y me explicó que su máxima
aspiración en la vida era vivir solo.
Douglas KENNEDY. Más allá de las pirámides.

Una vez, viajé ochenta y cuatro cuadras con un taxista que re-
petía una y otra y otra vez:
 -Y nunca me abrazó, nunca me besó- hasta que cuando llegó
a la calle Ocho, estaba llorando y yo tuve que bajarme. No
pude soportarlo.
Lorrie MOORE. Hospital de ranas.

sin compañía excepto el miedo
Malcolm LOWRY

Recuerdo haber visto personas en manicomios. Siempre pa-
recen agazaparse en los rincones, en busca de soledad. Bus-
can soledad en la increíble soledad en la que están. ¿Intenta-
rán también escaparse de los otros internos, como hago yo
ahora?
Jonas MEKAS. Ningún lugar adónde ir. [Se encuentra en
un campo de refugiados. Un poco más adelante escribe: 
"Quien sea que haya inventado la idea de privacidad, de un
hogar privado, fue el genio más grande de todos los tiem-
pos"]

(Ananda Coomaraswamy) en cuanto cumpla los 70 años renun-
ciará a escribir, a publicar, romperá todo contacto con el mundo
y la cultura para inaugurar la última etapa que conoce la tradi-
ción hindú, vanaprastha, el retiro, el aislamiento "en la selva".
Mircea ELIADE. Fragmentos de un diario.

Nadie que me acompañe
en este trance:
anochecer en otoño.
BASHÔ

Estaba solo
en lo hondo del solo-solo
Benjamin PERET

Frío especial de las mañanas de viaje
Alvaro de CAMPOS (F.P.). Antología.

Ese estar solo en el que me he justificado desde hace veinte
años, no debe convertirse en una excepción, en unas "vaca-
ciones" que debería pedir a una dicha que vela sobre mí, en
medio de múltiples justificaciones. Debo vivir sin fronteras
dentro de dicha soledad. No debe dejar de ser la conciencia
profunda y básica a la que puedo regresar siempre, no con el
designio de arrancarle ahora, rápidamente, un determinado
beneficio, ni con la esperanza de que me sea necesariamente
fecunda; sino de un modo espontáneo, no acentuado, inocen-
te: como al lugar al que pertenezco.
Rainer M. RILKE. El testamento.

Laponia 1745: verano e invierno vistos en un día,
caminar a través de nubes, a la busca del fin del mundo,
el albergue nocturno del sol.
Linneo, según Hans M. Enzensberger. Mausoleo.

Verdaderamente, las mujeres y los servidores son difíciles de
llevar. Si se les admite cerca de uno, pronto dejan de ser sumi-
sos. Si se los tiene alejados, entonces están descontentos y con
odio.
Confucio, según la biografía de Soulie de Morant.

Le gustan mucho los viajes. Lo que le fastidia es cambiar de
lugar.
Jules RENARD. Diario.

También es una sensación maravillosa, cuando se viaja sin
normas o reglas en un ferrocarril, en el que casi no hay na-
die.
Max BECKMANN. Escritos, diarios y discursos (1903-1950)

Y descubrí que Conrad -sesenta años antes, en una época de
paz- había estado en todas partes antes que yo. No como de-
fensor de una causa, sino como alguien que ofrecía, como
en Nostromo, una visión de las sociedades a medio hacer
que continuamente se hacían y deshacían, en las que no ha-
bía ninguna meta y en las que siempre "algo inherente a
las necesidades de una acción exitosa (...) conllevaba la de-
gradación de la idea".
V.S. NAIPAUL. Momentos literarios.

Moverse mucho es una buena manera de postergar el día del
juicio. Yo soy más feliz cuando estoy en movimiento. Cuando
uno se ha apartado de la vida que llevaba y todavía no ha esta-
blecido otra clase de vida, es libre. Esa es una situación muy
placentera. Si uno no sabe dónde va, es todavía más libre.
Paul BOWLES. Confesiones de escritores.

CANCION PARA YUAN DANQIU
Yuan Danqiu
Amante de la inmortalidad
Al alba bebes el agua clara del río Ying
Al crepúsculo retornas a la niebla púrpura del monte Song
Recorres las treinta y seis cimas
Eterno vagar
Por estrellas y arco iris
A lomos del dragón volador, tus orejas soplan viento
Cruzas ríos y mares, llegas hasta el cielo
Sé que tu alma viajera no tiene límites
Li Po. 50 poemas.

Para describir este viaje, sería preciso el deslumbrante aparato
de un prestidigitador. Banderas, ramilletes, linternas, huevos,
pescados rojos.
Jean COCTEAU. El gran extravío.

Comenzamos nuestro viaje
de observadores de la luna
llamando a detenerse
a un barco que ascendía por el río.
SORA, acompañante de Bashô en su primer viaje.

Viajar en tren de noche [se trata de África] es como hacerlo
en una fundición; el sueño es imposible.
Justin CARTWRIGHT. Soñando con los masai.

Que sea otro el que viaje y vaya a explorar los remotos Íberos:
el que se queda tiene más vida; el que se va, más camino.
Claudiano (370-406). Antología de la poesía latina.

CUANDO YU-K'O PINTA
Cuando Yu-k'o pinta bambúes
Todo es bambú, nadie es gente.
¿Dije que no ve a la gente?
Tampoco se ve a sí mismo:
Absorto, bambú se vuelve,
Un bambú que crece y crece.
Ido Chuang Tzú, ¿quién otro tiene
Este poder de irse sin moverse?
SU-TUNG-PO. En O. Paz: Versiones y diversiones.

Hay un mundo al otro lado de la puerta, pero qué inquietante
                                                                                      [resulta
encontrarse junto al propio equipaje en un escalón frío cuando
                                                                                      [el alba
tiñe de rosa los ladrillos, y antes de tener ocasión de lamentarlo
llega el taxi haciendo sonar una vez la bocina,
deslizándose hasta la acera como un coche fúnebre- y subimos.
Derek WALCOTT. El testamento de Arkansas.

Durante 1957 recorrí más de 70.000 kilómetros. Comencé  a
viajar allá por el 30, ¿es ésta la razón por la cual la vida me ha
parecido tan interminablemente larga?
Graham GREENE. En busca...

sentía el lento viento en las mejillas, el cálido olor de la mula,
el acompasado ruido de las pezuñas sobre el camino.
Ella MAILLART. Oasis prohibidos.

DE REGRESO DE BUCAREST
Vuelvo tras diez días apenas y ella alegre
por primera vez ella nada
turbada desde el otro
extremo del
hilo

me cuenta en seguida la infinita
cantidad de cosas que ha hecho
mientras he estado
tan lejano y callado tan
separado

Pero, ¿no sera éso lo que querías? - me digo entretanto-
Cuando al poco reaparecieses en un sueño
suyo -en caso de que así
sea alguna vez -a tocarle tímido
una mano

¿qué mejor cosa podrías desear sino que ella pronunciara
sonriente a flor de labios -como hace un
instante- sólo su plácido un poco
distraído ah
eres tú?
Valery LARBAUD. Los diarios de A.O. Barnabooth.

Quería viajar, y sobre todo quería parecerme a los héroes de
las novelas de aventuras... Después me convertí en novelista.
La literatura es la única salida para quienes sólo pueden vivir
anormalmente.
Wolfgang KOEPPEN. Cit. en Hoteles literarios.
[El camino inverso al de Rimbaud, que cumple el mito del
escritor que se pierde definitivamente en el mundo. En su
poema dedicado al joven Arthur, dice W.H. Auden:
"Ahora, galopando a través de África, soñó
Con una nueva identidad, un hijo, un ingeniero,
Su verdad aceptable para la mentirosa humanidad".]

Riéndonos de Lalla, porque Lalla casi se ahoga también. Ve-
rán, fue atrapada por una corriente y en lugar de luchar con
ella sencillamente se relajó y fue con ella mar afuera y even-
tualmente regresó en un semi-círculo. Dice que pasó cerca de
barcos.
Michael ONDAATJE. Running in the family.

Los que viajan cambian de cielo, no de alma.
LUCRECIO. Cit. en L-J . Calvet: Roland Barthes, una biografía.

en realidad, iba pensándolo desde que el autobús salió de Mu-
ssoorie. Era por la felicidad que siempre me invadió en el Hi-
malaya, una especie de júbilo interior que al momento disipó
las tensiones de los últimos días, que parecieron pasar a formar
parte de otra vida carente de verdadera realidad o significación.
Pankaj MISHRA. Los románticos.

Los viajeros en el país Dankalí conducidos por los Issas son
atacados por los dankiles, mientras que si son conducidos por
los dankiles serán atacados por los issas.
Jules BORELLI. Cit. por I. Rimbaud, en 'Mi hermano Arthur'.
[Dankalí -singular, daanakil- es despreciativo. Ellos se llaman
Afares y pertenece a la etnia cuchítica. Etiopía/ Djibuti. Bryce
Etchenique. Crónicas]

Si no viajas solo, en cualquier viaje estás con extraños.
Cees NOOTEBOOM. La historia...

otra obsesión que había tenido mucho tiempo: la de un herma-
no gemelo que había hecho conmigo aquel viaje interminable
y que, sin moverse, se había sentado en el rincón de la ventana
del compartimiento, mirando fijamente a la oscuridad.
Winfried G. SEBALD. Austerlitz.

Último atardecer griego en La Canea.
Maró:
-Qué hermoso viaje podríamos haber hecho en este barco...

Pero el verdadero viaje es éste; no conoces el destino, no sabes
si llegarás.
Yorgos SEFERIS. Días 1925-1968.

Desde ayer el tren se hace inmenso
porque mañana te marchas.
Nikíforos BRETTACOS. Ant. poesía griega siglo XX, edic.
de R. Kappatos y C. Montemayor.

Las mujeres, sin la compañía de los hombres, se marchitan;
los hombres, sin la compañía de las mujeres, se idiotizan.
Anton CHÉJOV. Cuaderno de notas.

Con tristeza contaré esto
en algún sitio de aquí a muchos, muchos años:
dos caminos divergían en un bosque, y yo-
tomé el menos trillado,
y en eso ha estado toda la diferencia.
Robert FROST. Poemas.


Soledad, madre mía, cuéntame otra vez mi vida.
Oscar W. de Lubicz MILOSZ. Cit. por Ch. Simic en 'Alquimia
de tendajón'

Al parecer aprendemos algo del arte cuando experimentamos
aquello que la palabra soledad pretende designar.
Maurice BLANCHOT

se escribe para poblar el desierto; para no estar más solos en
la voluntad de estar solos; para distraerse de la tentación de la
nada o al menos para prorrogarla.
Gesualdo BUFALINO. Las razones de la escritura.

Lo único común entre St. G. y Piran: tanto la iglesia de allí
como el baptisterio de aquí tienen vallas románicas -sólo que
la valla de Piran se dirige hacia el este, no hacia el oeste, co-
mo ocurre con la valla de lirios de mi país.
Peter HANDKE. Ayer, de camino.

SENTADO, SOLO, EN LA MONTAÑA JIN TANG
Los pájaros se han ido, volando en bandadas
Se aleja, lentamente, una nube solitaria
Mirarnos el uno al otro no nos cansa
Solos tu y yo, montaña Jin Tang.
LI BO. 50 poemas.

¡Extraño, andar en la neblina!
vivir es estar solitario.
Ningún hombre conoce al otro.
Cada uno está solo.
Herman HESSE. Antología del poema traducido.

Si se quiere llegar al final, hay que desaparecer, sufrir la so-
ledad, sufrirla dulcemente, renunciar a ser reconocido.
Federico NIETZSCHE. Cit. por Kristeva.

Te encaminas allí, directamente hacia la soledad.
Yo, no, tengo los libros.
Marguerite DURAS. Esto es todo.

Cien leguas de escarcha
y en el barco yo solo
poseo la luna.
BUSON. Haikus inmortales.

La única experiencia profunda es la que se hace en soledad.
Emile CIORAN. Conversaciones con E. Cioran.

La soledad me deprimía en el restaurante en el que había bus-
cado en vano un rostro familiar, y ordené un bife con manteca
de ajo. El espléndido plato atemperó mi melancolía y el ajo
hizo que mi sentimiento de desolación se evaporara; el sabor
me siguió durante el resto del día y cuando me sumergí a la
noche en mi fresca cama, aún tenía compañía, que una y otra
vez me hacía sentir su presencia.
Kjell HJERN. The Forest of Childhood.

Desarraigarse una vez es seguir para siempre en la carretera.
Nirad CHAUDURI. Cit. por Buruma.

La soledad verdadera, es decir sufrida, lleva consigo el deseo
de matar.
Cesare PAVESE. El oficio de vivir.

La misantropía siempre ataca un poco al cerebro.
Robert WALSER. Jakov von Gunten.

Necesitaba su soledad a modo de desamparo.
Elías CANETTI. El otro proceso de Kafka.

Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.
Alberto CAEIRO (F.P.) Poemas

Tiene suerte: no se le ve la soledad.
Peter HANDKE. El peso del mundo.

Muy, muy pocas veces he conseguido transgredir esa frontera
entre la soledad y la sociedad; hasta he llegado a establecerme
más firmemente en esa frontera que en la soledad misma.
Fran KAFKA. Diarios.

Toda persona sola está un poco loca.
Adolfo BIOY CASARES. En viaje.

Cuando vives solo, acabas obsesionándote por los detalles -ho-
rarios de trenes, vuelos, reservas de restaurantes, libros sacados
de la biblioteca que te olvidaste de devolver a su debido tiempo
y muchas cosas más. Tal vez sea porque al ahorrarte las trivia-
lidades de la vida familiar, necesitas algo en qué emplear ese
excedente de energía.
Justin CARTWRIGHT. Míralo de esta manera.

Al viaje circular, tradicional, clásico, edípico y conservador
de Joyce, cuyo Ulises vuelve a casa, le releva el viaje rectilí-
neo, nietzscheano de los personajes de Musil, un viaje que
procede siempre hacia delante, hacia un malvado infinito,
como una recta que avanza titubeando en la nada.
Claudio MAGRIS. El infinito viajar.

Tomó un pequeño bocado de su sándwich y cambió de posi-
ción para que quedásemos una al lado de la otra, ambas vuel-
tas en la misma dirección. Al apartar su mirada de la mía, me
liberó, igual que uno se siente libre de decir verdades en un
coche durante un largo viaje nocturno.
Helen GARNER. La habitación de invitados.

Cuando me marché de Ottawa me pregunté: ¿A quién voy a
decirle adiós?, y no se me ocurría nadie. Algunos me saludan
con sonrisas sinceras, pero pasan años de mi ausencia sin que
se den cuenta, y mi conversación les parece protesta.
Elizabeth SMART. En Grand Central Station me senté y lloré.

El propio Pound respondió en alguna ocasión que estaba en
el infierno. ¿Qué infierno?, pregunta el otro. Pound señala
entonces su corazón y dice: "Aquí, aquí".
Como una hormiga solitaria fuera de su hormiguero destruido
surgido del naufragio de Europa, ego scriptor.
Philippe SOLLERS. Diccionario del amante de Venecia.


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sábado, 25 de febrero de 2012

LA WISLAWA (SZYMBORSKA)



Wislawa SZYMBORSKA (Polonia, 1923-2011) parece haber
escrito para todos nosotros. De hecho, fue extraordinariamente
leída en Polonia y, traducida a múltiples lenguas, ha hecho lle-
gar su sencillo y mágico mensaje a muchos lugares.
Como ha sido también traducida al castellano, sobre todo des-
pués de recibir el Premio Nóbel en 1996, he seleccionado algu-
nos poemas que no he visto vertidos a esta lengua para este es-
pacio.
Otro Premio Nóbel polaco, también entre otras cosas poeta,
Czeslaw Milosz (1911- 2004), editó en inglés una antología de
poesía polaca, en 1965, es decir varios años antes de su pro-
pia premiación en 1980, en la que incluye a W.S. con esta cu-
riosa presentación:

"Hay muchas mujeres entre los poetas polacos de posguerra.
Szymborska, siento, ejemplifica mejor que nadie sus méritos y
sus defectos. Ella es ingeniosa, atrevida, dueña de recursos,
pero a menudo demasiado aficionada al engreimiento. La poe-
sía polaca siempre se vio atraída por las figuras barrocas del
habla; el presente jugando con ideas prestadas de la antropo-
logía y de la filosofía favorece esa tendencia. Cuando Szym-
borska dice:
                    En un río de Heráclito
                    Un pez pesca peces
                    un pez descuartiza a un pez con un filoso pez
                    un pez construye un pez, un pez vive en un pez
                    un pez escapa de un atacado pez

somos conquistados en principio, pero la figura sostenida a
través de varias estrofas produce el efecto de un automatismo.
Sospecho que las actitudes de la progresivamente sofisticada
intelligentsia alientan el preciosismo y son demasiado depen-
dientes de la moda para ser buenas para la poesía. Aún así
los poemas de Szymborska son a menudo bastante auténticos.
Hablan de las pasiones y misterios de la carne con melancóli-
ca franqueza. Su filosa, cristalina mordacidad está simboliza-
da por el título de su más significativo libro: Sal."



Incluyo este comentario justamente para agregarle un poco
de sal a la presentación de los poemas de "la" Wislawa, como
me he permitido llamarla, ya que esta mujer ha logrado deslizar
una delicada y entrañable persona en su preciosa obra.


LAS CARTAS DE LOS MUERTOS

Leemos las cartas de los muertos como dioses impotentes,
pero dioses, aún así, dado que conocemos las fechas que siguen.
Sabemos qué deudas nunca serán pagadas.
Cuáles viudas volverán a casarse con el cadáver aún caliente.
Pobres muertos, muertos con los ojos vendados,
crédulos, falibles, patéticamente prudentes.
Vemos las caras que la gente hace a sus espaldas.
Percibimos el sonido de los legados cortados en tiras.
Los muertos se sientan cómicamente delante nuestro, como
                                                            [sobre pan enmantecado,
o persiguen frenéticos los sombreros que se volaron de sus
                                                                                     [cabezas.
Su mal gusto, Napoleón, el vapor, la electricidad,
los remedios fatales para enfermedades curables,
su tonto apocalipsis de acuerdo a San Juan,
su falsificado cielo en la tierra de acuerdo a Jean-Jacques...
Miramos los peones de su tablero en silencio,
aunque los vemos tres casillas más adelante.
Todo lo que los muertos predijeron terminó siendo completa-
                                                                        [mente diferente.
O un poquito diferente- que es como decir, completamente di-
                                                                                       [ferente.
Los más fervientes de ellos miran confiadamente a tus ojos:
sus cálculos les dicen que allí encontrarán la perfección.


NOTAS DE UNA INEXISTENTE EXPEDICIÓN AL HIMA-
LAYA

Así que éstos son los Himalayas.
Montañas corriendo carreras a la luna.
El momento de su partida grabado
en el sobrecogedor, desgarrado telón del cielo.
Agujeros punzados en un desierto de nubes.
Estocada contra nada.
Eco: un mudo blanco.
Silencioso.

Yeti, ahí abajo tenemos Miércoles,
pan y alfabetos.
Dos por dos es cuatro.
Las rosas son rojas allá
y las violetas son azules.

El crimen no es
a lo único que nos dedicamos allá abajo.
Yeti, no todas las oraciones allá
significan muerte.

Hemos heredado la esperanza-
el don de olvidar.
Verán como damos
nacimiento entre las ruinas.

Yeti, tenemos a Shakespeare allá.
Yeti, jugamos al solitario
y tocamos el violín. Al atardecer,
prendemos las luces, Yeti.

Aquí arriba no es ni luna ni tierra.
Las lágrimas se congelan.
¡Oh, Yeti, semi-hombredelaluna,
regresa, piénsalo de nuevo!

Le hablé así al Yeti
entre cuatro paredes de avalancha
golpeando los pies buscando calor
en la sempiterna
nieve.


MUSEO

Aquí hay platos pero no apetito.
Y anillos de bodas, pero el amor correspondiente
se ha ausentado ya hace unos trescientos años.

Aquí hay un abanico -¿dónde está el rubor de la doncella?
Aquí hay espadas- ¿dónde está la ira?
Tampoco sonará el laúd a la hora del crepúsculo.

Dado que la eternidad estaba sin existencias,
diez mil cosas deteriorables han sido acumuladas en su lugar.
El guarda cubierto de moho en su dorado dormitar
afianza su bigote sobre el Número de Exhibición...

Ocho. Metales, arcilla y plumas celebran
sus silenciosos triunfos sobre las fechas.
Sólo ríe tontamente una horquilla de falda Egipcia.

La corona ha sobrevivido a la cabeza.
La mano ha sido derrotada por el guante.
El zapato derecho ha vencido al pie.

En cuanto a mí, aún estoy viva, como ven.
La batalla con mi vestido prosigue furiosa.
¡Él lucha, cosa necia, tan empecinadamente!
¡Decidido a seguir viviendo cuando yo me haya ido!


VOCABULARIO

"¿La Pologne? ¿La Pologne? ¿No hace un frío terrible ahí?",
me preguntó ella, y luego suspiró con alivio. Tantos países
han estado apareciendo últimamente que la cosa más segura es
hablar acerca del clima.
"Madame," deseo responder, "los poetas de mi gente escriben
todos con mitones. No quiero decir que nunca se los sacan; lo
hacen, en verdad, si la luna está lo suficientemente cálida. En
estrofas compuestas de estridentes chillidos, porque sólo tales
pueden ahogar el constante rugido de las tormentas de viento,
ellos glorifican las simples vidas de nuestros pastores de mor-
sas. Nuestros Clasicistas graban sus odas con carámbanos en-
tintados sobre pisoteados ventisqueros. El resto, nuestros Deca-
dentes, lamentan su destino con copos de nieve en lugar de lá-
grimas. Aquel que desea ahogarse debe tener un hacha a mano
para cortar el hielo. Oh, madame, queridísima madame."
Eso es lo que hubiese querido decir. Pero olvidé la palabra pa-
ra morsa en francés. Y no estoy segura de carámbano y de ha-
cha.
"¿La Pologne? ¿La Pologne? ¿No hace un frío terrible ahí?"
"Pas de tout,", contesto gélidamente.


[El siguiente tiene una reminiscencia del poema de Robert
Graves que publicamos hace unos días]

PODRÍA HABER

Podría haber sucedido.
Tenía que suceder.
Sucedió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Sucedió, pero no a vos.

Vos te salvaste porque fuiste el primero.
Vos te salvaste porque fuiste el último.
Solo. Con otros.
A la derecha. La izquierda.
Porque estaba lloviendo. A causa de la sombra.
Porque el día estaba soleado.

Tuviste suerte- había un bosque.
Tuviste suerte- no había árboles.
Tuviste suerte- un rastrillo, un gancho, una viga, un freno,
una manija, una vuelta, un cuarto de pulgada, un instante.
Tuviste suerte- justo cuando una pajita pasó flotando.

Como resultado, siempre, a pesar de.
Qué hubiese pasado si una mano, un pie,
en una pulgada, por un pelo de
una desafortunada coincidencia.

¿Así que estás acá? ¿Todavía mareado por otro esquive,
un pasó raspando, un aplazamiento?
¿Un agujero en la red y vos te escurriste a través?
No podría estar más sorprendida o sin palabras.
Sentí,
cómo tu corazón golpea dentro mío.


PAISAJE CON UN GRANO DE ARENA

Lo llamamos un grano de arena,
pero no se llama a sí mismo ni grano ni arena.
se las arregla lo más bien sin un nombre,
sea éste general, particular,
permanente, pasajero,
incorrecto o apto.

Nuestra mirada, nuestro tocar nada significan para él.
No se siente ni visto ni tocado.
y que haya caído en el alféizar
es sólo nuestra experiencia, no la suya.
Para ello, no se diferencia en nada de caer sobre cualquier
                                                                                 [otra cosa
sin ninguna seguridad de que ha terminado de caer
o de que aún está cayendo.

La ventana tiene una hermosa vista al lago,
pero esa vista no se ve a sí misma.
Existe en este mundo
incoloro, informe,
insonoro, inodoro, e indoloro.

El piso del lago existe sin piso,
y su orilla existe sin orilla.
Su agua no se siente a sí misma ni mojada ni seca
y sus olas para sí mismas no son ni singulares ni plurales.

Rompen sordas a su propio sonido
sobre piedras ni pequeñas ni grandes.

Y todo esto bajo un cielo por naturaleza sin cielo
en el cual el sol se pone sin ponerse en absoluto
y se esconde sin esconderse tras una indiferente nube.
El viento lo altera, siendo la única razón
que sopla.

Un segundo pasa.
Un segundo segundo.
Un tercero.
Pero sólo son tres segundos para nosotros.

El tiempo ha pasado como un mensajero con noticias urgentes.
Pero ése es sólo nuestro símil.
El personaje es inventado, su prisa es sólo fantasía,
sus noticias inhumanas.


FERIA DE MILAGROS

El milagro del lugar común:
que tantos milagros comunes tengan lugar.

El milagro habitual:
perros invisibles ladrando
en lo muerto de la noche.

Uno de los muchos milagros:
una pequeña y aireada nube
es capaz de eclipsar a la masiva luna.

Varios milagros en uno:
un aliso se refleja en el agua
y es revertido de izquierda a derecha
y crece de corona a raíz
y nunca toca el fondo
aunque el agua no sea profunda.

Un milagro corriente:
vientos de suaves a moderados
tornándose ventosos en las tormentas.

Un milagro en el primer lugar:
las vacas serán vacas.

Siguiente pero no menor:
sólo este vergel de cerezos
viniendo sólo de esta pepita de cereza.

Un milagro de la galera:
aleteantes palomas blancas.

Un milagro (de qué otra manera puedes llamarlo):
el sol salió hoy a las tres y catorce a.m.
y se pondrá esta noche a la ocho y uno.

Un milagro que se ha perdido en nosotros:
la mano tiene de hecho menos de seis dedos
pero aún tiene más de cuatro.

Un milagro, sólo hecha un vistazo alrededor:
la inescapable tierra.

Un milagro extra, extra y ordinario:
lo impensable
puede
ser pensado.