miércoles, 9 de noviembre de 2016

UN PEQUEÑO INVENTARIO DE FALTAS, PÉRDIDAS, AUSENCIAS, OLVIDOS Y PERDICIONES



Mira mi fidelidad:

con toda el alma
y con todo el pensamiento
estoy contigo,
aunque en la distancia ausente.

Quien de otra manera ama,
en vano en el Destino rueda.
De CARMINA BURANA.

SEPARACIÓN
Tu ausencia ha pasado a través de mí
como hilo por una aguja.
Todo lo que hago es cosido con su color.
W.S. MERWIN. The Second Four Books of Poems.

Ayer noche en la cama me había puesto
por la parte de la derecha la que ocupa
           ella cuando está aquí
y esta mañana al despertarme me he encontrado
a la izquierda de donde en la oscuridad escucho insomne
       a veces
     el potente latido de su ser
Entonces ¿Qué es lo que me ha inducido durante la noche
      a abandonar el espacio de su gran 
                cuerpo ausente
         sino el deseo de ser también yo
                     nada?
Giorgio BASSANI. Epitafios. Es el poema completo.

Alejaré de mí la sabiduría y rechazaré el conocimiento.
Mis pensamientos errarán por el Gran Vacío.
CHI K'ANG (223-262 d.C.) En Lucía Carro Marina,
"Ciento setenta poemas chinos".

Mientras miro a la oscuridad
te alejo de mi memoria
como se arrancan las entrañas a un pez que colea.
Henrik NORDBRANDT. Nuestro amor es como Bizancio.

cómo Öe, el novelista
narra el día en que Hirohito salió al aire y habló
como un hombre mortal: "Los adultos se sentaron en torno
a la radio y lloraron."
Anne CARSON. La belleza del marido.

Ningún amor termina,
yace en la cara oscura de la mente
como los objetos en un cuarto
luego de apagar la lámpara.
María MORENO. Cit. por E. Cozarinsky, 'La tercera mañana'.

Nació en Czernowicz, en Bukovina, en una familia de habla
alemana. Cuando los alemanes invadieron el país, mataron a
su madre y enviaron a su padre a un campo de concentración.
(...) "Se aprende a vivir sin memoria del mismo modo que se
aprende a vivir sin un miembro del cuerpo".
J.M. COETZEE. Costas extrañas. [Habla del escritor Aharon
Appelfeld]

yo he perdido tu garganta menuda,
menuda,
y tu inefable proximidad.
Henri MICHAUX. Poemas (Fabril)

¡Qué ultraje! Este mismo momento ido para siempre.
Charles SIMIC. El monstruo ama su laberinto.

Difícilmente consigo un ratito para escribir a la verdadera Mi-
lena, ya que otra más verdadera aun estuvo aquí conmigo, todo
el día, en la habitación, en el balcón, en las nubes.
Franz KAFKA. Cit. por N. de Saint Phalle, 'Hoteles literarios'.

De niño adoraba fervientemente a los tigres... Me pasaba las ho-
ras delante de su jaula, en el zoológico; juzgaba las enciclope-
dias y los libros de historia natural por el esplendor de sus ti-
gres. (Aún recuerdo aquellas ilustraciones: yo, que apenas pue-
do recordar los ojos o la sonrisa de una mujer.)
Jorge Luis BORGES. Cit. por E. Weinberger, 'Las cataratas?.

Soy lo que falta
del mundo donde vivo,
al que entre todos
nunca encontraré
Valerio MAGRELLI. Ora serrata.

(Vamos paseando juntos. Ella murió hace treinta años.)
Tomas TRANSTRÖMER. Bálticos.

¿qué es el espacio
si no la ausencia del cuerpo en cada punto?
Joseph BRODSKY. No vendrá el diluvio tras nosotros.

conducente al irrefutable sentimiento de que el pasado no
ha desaparecido, sino que está en otra parte.
Rudy KOUSBROEK. El secreto del pasado.

La pena, ya de tener mañana pena de haber tenido pena hoy.
Fernado PESSOA. Libro del desasosiego.

La ausencia de Antonietta se notaba en todo, incluso en el
transcurrir de las horas, era como si al tiempo le faltara su
punto de referencia, y el tiempo y la estación fueran cosas
abstractas, sin medida ni realidad.
Curzio MALAPARTE. Baile en el Kremlin.

Podré amar mañana, mi poema muerto,
lo ausente que está aquí.
Tomi KONTIO. (Finlandia, 1966). En T. López Mills, 'Tras-
laciones'.

El coche había llegado a una curva de la carretera; lo per-

dió de vista. Siguió corriendo. Cuando llegó a la curva, la
carretera estaba vacía.
Paul BOWLES. (Final de) La casa de la araña.

Hablar no permite separar las palabras
La calma de esta angustia
La omnisciencia de este vértigo
Las agujas traslúcidas son fluidas
En el oro de cada memoria
El pasado se retuerce como alambre.
Kenneth REXROTH. El hielo cubrirá Nineveh.

Blanco depositado en todas partes.
Por encima, sin fin,
la huella de trineo de lo perdido.
Paul CELAN. En "Poesía alemana de hoy. 1945/1966".

...la oscuridad no se desvanece sino que se espesa al pensar lo
poco que podemos retener, cuántas cosas y cuánto caen conti-
nuamente en el olvido, al extinguirse cada vida, cómo el mun-
do, por decirlo así, se vacía a sí mismo, porque las historias
unidas a innumerables lugares y objetos, que no tienen capa-
cidad para recordar, no son oídas, descritas ni transmitidas por
nadie...
W.G. SEBALD. Austerlitz.

Así es como Calímaco eligió recordar a su amado Heráclito:
 Alguien me contó, Heráclito, tu muerte y en mí provocó
 el llanto y recordé cuántas veces los dos
 en conversación hicimos ponerse el sol.
Christopher HITCHENS. Mortalidad.

Has muerto, madre, y me siento aliviado.
Este verso, lleno de terror y de veneno, se me ha ocurrido un
día en que me separaba de ti, luego de una escena inútil donde
cientos de malentendidos se habían precipitado de repente des-
de la laringe a los labios, a la vez voluntarios e inconscientes, 
como una avalancha de guijarros.
Alain BOSQUET. Una madre rusa.

Nunca volveré a ver este alto prado verde, cubierto de gran-
des árboles negros.
Victor SEGALEN. Viaje al país de lo real. (Su diario de via-
je por la China Central, en 1914. "Escribir este viaje al país
de lo Real, como si yo estuviera solo. Concluir: este viaje
sería imposible de realizar de a dos. Y sería completamente
ridículo de a tres.")

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
Idea VILARIÑO. Cit. por Tomás Eloy Martínez, en 'Purga-
torio'.

Sé en mí como el ánimo eterno
     del viento helado, y no
como las cosas pasajeras:
      la alegría de las flores.
Tenme en la recia soledad
       de acantilados sin sol
y grises aguas.
        Que los dioses hablen suavemente de nosostros
en días futuros,
         que las umbrías flores del Orco
te recuerden.
Ezra POUND. Antología poética. [Es el poema completo. 
El Orco es el infierno para los romanos.]

El frío no es así. El frío tiene frío, obviamente, y quiere to-
do tu calor. Y se pone encima de ti. Y te agarra y te cachea
en busca de todo tu calor.
Martin AMIS. La casa de los encuentros.

SEPARACIÓN
Tu ausencia ha pasado a través de mí
como hilo por una aguja.
Todo lo que hago es cosido con su color.
W.S. MERWIN. The Second Four Books of Poetry. Es el poe-
ma completo.

Un signo somos, sin interpretación,
y casi hemos 
perdido el lenguaje en el extranjero.
Friedrich HÖLDERLIN. Cit. por E. Junger, "Pasados los 70,
tomo I"

Al parecer, nuestra civilización se había reafirmado en el fer-
voroso axioma romántico según el cual lo que no ha aconte-
cido no envejecerá.
Cristian CRUSAT. Europa Automatiek.

No existe una auténtica memoria de uno mismo.
El único medio seguro de comprender mi realidad de entonces
es buscar las leyes y los ritos, las creencias y los valores que 
definían los distintos medios, la escuela, la provincia en las
que me hallaba atrapada, y que dirigían, sin que yo percibie-
ra sus contradicciones, mi vida.
Annie ERNAUX. La vergüenza.

Mi religión no conoce la confesión individual, mientras mani-
festamos tácitamente y mediante el mensaje de nuestro pastor
que somos impenitentes, merecedores de la perdición, porque
hemos pecado de mil maneras contra los mandamientos. Nues-
tro Dios nos absuelve sin pedir detalles ni explicaciones.
Magda SZABÓ. La puerta.

Olvidamos que nunca más
confiará en el mundo un dios.
Paul MULDOON. En T. López Mills (Comp.). Traslacio-
nes.

La existencia de lo absoluto se oculta y se mueve detrás del
tapiz del mundo. No se la ve, se manifiesta por una ausencia
que es más activa que las presencias, como en una velada a
la que falta el amo de la casa.
Jean GRENIER. Cit. por M. Tournier en "El espejo de las
ideas".

Pronto
voy a olvidarlo: ¿qué 
hay que no haya olvidado?
O que algún día no vaya a olvidar:
este jardín, la brisa
en calma, incluso
las palabras, crisantemos coreanos.
James SHUYLER. Una ciudad blanca.

si acaso la sangre se vuelve negra en su memoria y se
                            rebalsa
Giorgos SEFERIS. Antología poética. (me recuerda a la
semilla llamada "un objeto karragá")

Lo que pasa es que, por haber de todo, al final ya no hay na-
da; mientras que, como te decía, a pesar de haber todo, antes
era mejor, era en otro sentido era más lógico, no había nada
pero había todo ya que sólo había eso.
Marguerite DURAS. Los ojos verdes.

No estás, y por eso llevaremos a partir de ahora una doble
                                                 vida,
en la luz y en la sombra a la vez, en el sol estridente del día,
en la frescura de los pasillos de piedra, en el duelo, en la
                                                  alegría.
Adam ZAGAJEWSKI. Poemas escogidos.

El cúmulo de mis asuntos, como negro hollín,
hecho cisco, canoso humillo del carburo,
pasará como si fuera un fragmento de paisaje,
reflejado en el espejo retrovisor.
Dmitri VEDENYAPIN. En M. Ignatieva, "La hora de Rusia.
Poesía contemporánea".

El padre de Héctor, militante demócrata, muere asesinado en 
1987 por unos paramilitares en una calle de Medellín. Su hijo 
llega casi de inmediato. En un bolsillo del traje de su padre,
encuentra un poema atribuido a Borges que empieza con ese
verso en el que se basa el título de su libro: "Ya somos el olvi-
do que seremos."
Philippe LANCON. El colgajo.

el presidente del Reich alemán, Hindenburg, ha reconocido
públicamente que no había leído un solo libro en su vida.
Joseph ROTH. Crónicas berlinesas.

estrato por estrato, descubrirá en las canteras de Montmartre y
en los yacimientos de pizarra de los Urales los fósiles de los
animales que vivieron antes del diluvio, y su alma se espanta-
rá ante los miles de millones de años y los millones de pueblos
que ha olvidado la débil memoria de la humanidad.
W.G. SEBALD. Campo Santo. [Acerca de Bruce Chatwin]

ah, los atardeceres de la frontera,
leídos y perdidos para siempre.
Roberto BOLAÑO. Poesía reunida.

Sé nadar como los otros, pero tengo una memoria mejor que
ellos, no he olvidado el anterior no-saber-nadar. Como no lo
he olvidado, el saber-nadar no me ayuda en nada, y realmen-
te no sé nadar.
Franz KAFKA. Carta al padre.

Es extraordinaria la cantidad de cosas que nos han enseñado
a no comprender.
Oscar WILDE. Mínimas.

En esta fiesta, a la orilla del río de la muerte, las más hermo-
sas -desperdiciaban sin consideración su tiempo- soñadoras
incurables de una recompensa celeste.
Takis SINÓPOLUS. Antología de la poesía griega contempo-
ránea.

La incredulidad es el instinto correcto, porque ¿cómo pue-
den estar los muertos realmente muertos? Pienso esto por-
que la ausencia nunca me ha parecido vacía o pasiva, sino
más bien un lugar ocupado, ruidoso e insistente.
Hisham MATAR. El regreso.

Todas las pasiones pasan y se van apagando, excepto las
más antiguas, las de la infancia. Los mitos ambiciosos o libi-
dinosos de la infancia son insaciables, porque la edad madu-
ra -el único momento de la vida que podría saciarlos- desper-
dicia las ocasiones- frescura de los sentidos, circunstancias
positivas en las que esas pasiones podrían haberse expandido
de manera natural.
Cesare PAVESE. Carta del 5 de abril de 1949.

A ti también te dejaré, a ti cuyo nombre no voy a decir,
y de quien no sé casi nada,
aunque a menudo haya pasado tan cerca de ti
que creía que mi vida podría detenerse en ese instante.
Henri MICHAUX. Los que fui.

¡Cuánto más fácil resulta querer al que se despide! Pues la
llama destinada a quien se aleja arde con mayor pureza, ali-
mentada por el fugaz pañuelo que hace señas desde el barco
o la ventanilla del tren. El alejamiento penetra como un tin-
te en aquel que desaparece impregnándole de un suave ardor.
Walter BENJAMIN. Calle de mano única.

Es que estos miles no eran ya regimientos como en tiempos
de paz. Ni siquiera podían compararse a unos cuantos bata-
llones de tropa común como la que había antes. Pero el asun-
to era que no debían haber vuelto. No eran ya oficiales, ni si-
quiera eran soldados, ya no eran nada. Tampoco la revolución
era una revolución, sólo era lo que quedaba cuando todo lo
demás había terminado.
Alexander LERNET-HOLENIA. El estandarte.

"IONE; MUERTA DESDE HACE UN AÑO"
Vacíos los senderos,
Vacíos los senderos de esta tierra
Y las flores
    Doblegan sus cabezas pesarosas.
Más en vano.
Vacíos los senderos de esta tierra
     Donde Ione
Antaño paseaba y hoy, ausente,
Parece que acaba de alejarse.
Ezra POUND. Antología poética (Fabril). Es el poema com-
pleto.

Es dulce adormecerse en el corazón roto de las cosas. 
Aimé CESAIRE. Antología poética (Fausto)

Pudo gozar por fin a gusto del lujo supremo que consiste en
prescindir de todo.
Marguerite YOURCENAR. Cuentos orientales.

La tradición oral está muerta y con ella las memorias. La
tribu gitana recuerda, pero los que saben escribir olvidan.
Anota y olvida.
Tomas TRANSTRÖMER. El cielo a medio hacer.

En el universo no se pierde nada. Las cosas que se pierden
en la tierra, ¿dónde van a parar? A la luna. En sus blancos
valles se encuentra la fama que no resiste al tiempo, las ple-
garias de mala fe, las lágrimas y los suspiros de los amantes,
el tiempo perdido por los jugadores. Y allí, en ampollas se-
lladas, se conserva el juicio de quien ha perdido el juicio,
del todo o en parte.
Italo CALVINO. Orlando furioso. Narrado en prosa del poe-
ma de Ludovico Ariosto.

La pasión de amor la barre el hambre;
si no, el tiempo;
y si no puedes servirte de estos remedios, la soga.
CRATES de TEBAS. (s. IV a.C.)

¿Quién nos dirá de quién, en esta casa, sin saberlo, nos hemos despedido?
Jorge Luis BORGES. Antología poética.

El hombre actual sólo quiere recobrar lo maravilloso, lo mara-
villoso de la extrañeza verdadera.
Henri MICHAUX. 

Ya nunca más nos saludamos
con el hermoso saludo de lágrimas.
Indios AXE (de Paraguay), hablando de su extinción.
También dijeron: "Ahora/ nuestras hijas/ lindísimas mujeres/
¿la tierra grande no las cubrió?/ Yo que ya no estoy por entre
las columnas de la selva,/ todavía nada sé que me sosiegue."


En la educación de los hijos, que dura desde los 5 hasta los
20 años, solamente les enseñan tres cosas: montar a caballo,
disparar el arco y decir la verdad.
Ningún hijo se presenta a la vista de su padre antes de los 5
años; antes vive y se cría entre las mujeres de la casa; y esto
se hace con la mira de que, si el niño muriese en los primeros
años de su crianza, ningún disgusto reciba por ello su padre.
HERODOTO. Libro I.

Resuenan pisadas en la memoria
Por el sendero que no recorrimos
Hacia la puerta que no abrimos nunca
En el jardín de rosas
T.S. ELIOT. La tierra baldía. [Jardín de rosas: una metáfora
frecuente en Eliot para el Paraíso.]

está todavía el conmovedor epitafio de Adriano que hizo cons-
truir este imponente mausoleo, tumba de emperadores, hace
unos dos mil años (la fortaleza de Castel Sant'Angelo): "Peque-
ña alma vagabunda y trémula, huésped del cuerpo..."
Vlady KOCIANCICH. Sobre Roma en un artículo publicado
en Clarín el 7/9/97.

Nunca he sido estrechado por los brazos de una mujer con la
plenitud de abandono, los nudos recíprocos, el ardor de pa-
sión que he buscado y cuyo encanto valdría toda una vida.
CHATEAUBRIAND. Cit. por A. Camus en "Carnets".

Yo que tantos he sido
no he sido aquel en cuyos brazos
desfallecía Matilde Urbach.
Jorge Luis BORGES. Poesía completa.

Sin embargo, oh amigo,
Ya que estar libre de sí mismo es alcanzar el cielo,
Hacerle trampa al mundo y no dejar aquí huella alguna:-
¿No es esto lo mejor?
T.E. LAWRENCE. Revista Sur 153/6.

 Ya no hay hombres como los que, en tiempos pasados, daban
gracias por el nacimiento de una nueva mañana.
RIGVEDA, Mandala I, Himno 113.

No saqué billete para la vida,
erré la puerta del sentimiento,
no hubo voluntad u ocasión que yo no perdiese.
Fernando PESSOA. Tabaquería.

Pensé en Ptolomeo y por alguna extraña razón ese pensamiento
se precipitó hacia la frase: "¡Cuántos encuentros perdidos!"
RR

Un cabaret con pretensiones (El Patio). Un letrerito al lado, co-
mo quien no quiere la cosa: SE NECESITA BARMAN, MO-
ZOS Y BAILARINAS.
Alfredo BRYCE ECHENIQUE. Crónicas.

Se mece la laguna en oleaje:
sus mil mínimos destellos martirizan la pupila gris
por el tesón de recordar este paisaje
capaz de prescindir de mí.
Joseph BRODSKY. No vendrá....


Dirijo sin cesar al ausente el discurso de su ausencia: situa-
ción en suma inaudita: el otro está ausente como referente, 
presente como alocutor. De esta distorsión singular nace una
suerte de presente insostenible; estoy atrapado entre dos tiem-
pos, el tiempo de la referencia y el tiempo de la alocución:
has partido (de ello me quejo), estás ahí (puesto que me dirijo
a ti). Sé entonces lo que es el presente, ese tiempo difícil: un
mero fragmento de angustia.
Roland BARTHES. Fragmentos de un discurso amoroso.

HIC ET NUNC
Soy una estatua mutilada
   en el fondo de agua clara.
Fijo en un gesto -y roto.
Sólo un temblor de cosas
espejadas -árboles que se encielan
y rápidos vuelos - puede darme
delirio de tiempo,
transformar la nada en palabra.
Leonardo SCIACIA. Sicilia, su corazón. En Diario de poe-
sía N° 16. Poema completo.

 Nos vinculan a nuestras pérdidas: o peor,
nos muestran lo que tenemos como antaño fue,
en su cegadora plenitud, como si de haber actuado de otro
                                                                                    [modo
pudiéramos haberlo conservado así.
Philip LARKIN. Las bodas de Pentecostés.

Lo decías a menudo: siempre
falta algo.
*
Acababas de morir.
Henri DELUY. En Diario de Poesía, N° 27, 1993.

Yo he perdido tu garganta menuda,
menuda,
y tu inefable proximidad.
Henri MICHAUX. Poemas.

De pronto,
al perderte,
eras todo lo que me quedaba
RR

Me acordaba de la persona que había yo dejado de ver, y
no comprendía cómo puede dejarse alguna vez de ver a las
personas.
Rainer M. RILKE. Los cuadernos de Malte...

Te fuiste y fui
nada queda de mí.
Max AUB. Antología traducida. (Los textos de Aub son ca-
si siempre apócrifos. Pero en este caso se cita a sí mismo co-
mo si él también fuese un 'autor apócrifo'.)

NOMBRARTE
No el poema de tu ausencia,
sólo un dibujo, una grieta en el muro,
algo en el viento, un sabor amargo.
Alejandra PIZARNIK. Poemas. (Poema completo)

CANCIÓN
Lo olvidó en sueños.
Lo olvidó todo
y se abrazó a él.

Olvidó que se divorciaban.
Eran en sueños. Lo olvidó
y se abrazó a él.
Agnieszka WOLNY-HAMKALO (n.1979). Poesía a contra-
golpe.

Tuve a veces caridad.
No logré que fluyese a través.
Una lucecita como de hacha de viento
que nos guíe y devuelva el esplendor.
Ezra POUND. Canto 116.

Oh, Eli,
este poema
(si alguien lo lee algún día)
te conservará
en las playas doradas de California,
en la mirada dulce del mar.
Arturo DÁVILA. En "Diario de Poesía", N° 61.

Cuando los ojos
hayan hecho su parte,
el pensamiento
hará durar
tal maravilla
en el corazón.
Samuel DANIEL. En T. López Mills. Traslaciones.

Cuando nos separemos, tú serás como la hierba acuática
que vaga a 10 mil li.
LI PO (El li, valga el juego de palabras que casualmente
se produce, mide 576 metros)

Todo lo raro pierde un 90% en el habla.
Henri MICHAUX. Antología poética.

Podría decirse, por ejemplo, que tomar una esposa es dotar-
se de una historia. Y si ello es así, debo entender que yo es-
toy ahora fuera de la historia.(...) O podría decirse que mi
historia me ha dejado. O que he de seguir viviendo sin his-
toria.
Raymond CARVER. Tres rosas amarillas.

Aunque estoy en Kyoto,
cuando canta el cuclillo
extraño a Kyoto.
BASHÔ. En viaje.

No es la bienamada quien está lejana, sino que es lo leja-
no la bienamada.
Karl KRAUS. 

Sin ti
me tomo en mis brazos
y me llevo a la vida
a mendigar fervor
Alejandra PIZARNIK

Tantas veces, en el curso de mi vida, la realidad me había
decepcionado porque, en el momento en que la percibía,
mi imaginación, que era mi único órgano para gozar de la
belleza, no podía aplicarse a ella en virtud de la ley inevi-
table que quiere que no se pueda imaginar más que lo que
está ausente.
Marcel PROUST. Cit. por Bataille.

¡Qué difícil era en aquella habitación -frente al calendario,
rodeado de las pertenencias de mi madre, mientras el suave
cántico de los miembros del ashram llegaba apaciblemente
por las ventanas abiertas- negar el hecho de que el pasado
que había dado forma y coherencia a la vida de mis padres
ya no existía para mí!
Pankaj MISHRA. Los románticos.

En opinión de Elías Canetti, la singularidad de Walser con-
sistía en que, al escribir, negaba siempre su miedo en lo más
íntimo, excluía continuamente una parte de sí mismo. En esa
ausencia, decía Canetti, se basaba lo peculiarmente inquie-
tante que había en él.
W.G. SEBALD. El paseante solitario. En recuerdo de Robert
Walser.

¡Argentina! En sueños, con los ojos entornados, vuelvo a
buscarla en mi interior -con todas mis fuerzas. ¡Argentina!
Es extraño y sólo quisiera saber, ¿por qué nunca se me
produjo en Argentina semejante pasión por Argentina?
¿Por qué me asalta ahora, cuando ya me he alejado?
Witold GOMBROWICZ. Diario argentino.

vienen/ iguales y distintas
con cada una es igual y diferente
con cada una la ausencia de amor es diferente
con cada una la ausencia de amor es semejante
Samuel BECKETT. Detritus.

El alejamiento penetra como tinta en aquel que se aleja,
impregnándole de un suave ardor.
Walter BENJAMIN. Dirección única.

Nuestro padre fue sin duda alguna una figura autocrática,
impresionante, solitaria. Había crecido en una familia de
cellistas, amantes de la cultura alemana, había visitado
Alemania en 1930, cuando tenía diez años; había visto a
Hiter en el vestíbulo de un hotel y Hitler lo había deslum-
brado. Pero cuando toda esa celebridad y esa música se in-
terpretaron a sí mismas tan mal en la historia, él se retiró con
sus pasiones, se hizo bautista, escuchó, transportado, sinfo-
níasny trató de recordar los nombres de sus hijos.
Lorrie MOORE. Hospital de ranas.

Lamento haber extraviado aquel primer cuaderno. Recuer-
do la sensación de desasosiego -ahora, atenuado aquello,
sólo me resta curiosidad-, como si al perderlo se me hu-
biera perdido algo de valor incalculable. Siempre me pasa
lo mismo con las cosas que extravío, más aún si son car-
tas o escritos de cualquier índole.
Abelardo CASTILLO. Diarios. 1954-1991

Was is Kunst? ¿Qué es el arte. Una de las respuestas: "El
arte es un intento de defender la integridad del mundo, la
secreta unión entre todas las cosas. Sólo el arte presupone
una secreta relación entre la uña del dedo meñique de mi
mujer y el terremoto de Kobe".
Dubravka UGRESIC. El Museo de la rendición incondi-
cional.

Mis piernas, si tú supieras, ¡qué humo!
Pero tengo siempre tu rostro en la calesa...
Henri MICHAUX. Cit. por G. Picon.

Llegas a mí silenciosa como la lluvia no caída.
Brian PATTEN. Antología.

También llamaba: "¡Oh, vos que me sos tanto y para
quien, quizás, yo no sea ya, casi nada, espejismo en medio
de mi horizonte, rostro tan hermoso siempre en la distancia,
cómo se siente, mi ser, de miserable cuando pienso en nues-
tro amor! ¡Oh, lo no acontecido. Ya no sé buscar lo que me
es bueno. Ya no sé escapar de lo que es mi mal! Las tierras
labradas están detrás de mí. ¡Oh, qué difícil se hace sobre-
llevar el pensamiento de esta idea!"
Henri MICHAUX. Vientos y polvaredas (Inédito en castella-
no)

Estoy persuadido de que una Musa es una mujer muerta,
inaccesible o ausente; de que la estructura poética -como 
el cañón que es sólo un agujero rodeado de acero- sólo
puede basarse sobre lo que no tiene y de que en última
instancia sólo podemos escribir para llenar el vacío o al
menos para situar, en relación con las partes más lúcidas
de nosotros mismos, el lugar donde este abismo inconmen-
surable bosteza en nuestro interior.
Michel LEIRIS. Cit. por J. Hawkes en 'Travestía'

Idea, para un atisbo de relato, basado en un ápice de fantasía,
de 2 personas que constantemente han oído hablar una de o-
tra, constantemente han estado a punto de cruzarse, constan-
temente se han perdido. No se han visto nunca por más que
repetidas veces les han dicho que deberían conocerse, etc.
Henry JAMES. Cuadernos de notas (1878-1911).

Se ha encontrado el "manjar de los dioses", pero nosotros
no lo comemos.
Viktor SHKLOVSKI. Zoo o cartas de no amor.

No olvidar las zanahorias.
Los pepinitos. Las hierbas
que se comen. Los repollos.
Las cebollas. Los puerros.
Los rábanos, los nabos, los perifollos,
el perejil. El cebollín y 
su orgullo: la lechuga.

No olvidarse de luchar contra la soledad.
Henri DELUY. En Diario de Poesía N° 27.

He sido amada por algo extraño que me ha olvidado.
Djuna BARNES. El bosque de la noche.

Yo tenía un millón y medio de estrellas en el bolsillo; mucho
me temo que se haya perdido alguna.
Henri MICHAUX. Los que fui.

Epicteto decía que cuando Dios ya no es capaz de proveer-
nos de fe, amor, o de lo que sea, es porque está dando señal
de retirada.
Sergio BIZZIO. Rabia.

Te dejó en recuerdo una pulsera de plata,
un anillo de oro,
magullones en el muslo...
Estás cansada, por eso lloras.
Tennessee WILLIAMS. En el invierno de las ciudades.

Luz de gas en las tiendas,
el sino de los barcos,
y el viento de marea
toca la vieja herida.

Hasta que se te entumezcan los nervios y tu ahora sea
un tiempo demasiado tardío para el amor o para tenderse.
Acostumbrado al fin
a haber perdido,
a aceptar la penuria,
la sombra de la muerte.
W.H. AUDEN. Poemas.

Bajo las hojas de arce
Mi viejo hogar
Enterrado.
Entre los helechos del alero
El viento pasa.
Minamoto no Toshitori (s.XIII) Japanese Verse.

Cuando un alcohólico deja de beber, pierde la piel que lo
había protegido de todo aquello de lo que huye.
Alan WALL. Bendito seaa el ladrón.

¡Oh, bienaventurados fingimientos,
que en una ausencia tal, dulces engaños
ofrecéis a los tristes pensamientos!
Luis de CAMOENS (s. XVI) Antología del poema traducido.

Pensamiento olvidado, quisiera escribirlo; escribo, en cam-
bio, que lo he olvidado.
PASCAL. Pensamientos.

Esos cuerpos de nieve
no se van a fundir en sentimiento
si se conservan

Frescos, en el aire de la noche
sobre la superficie de la memoria.
Roxana PÁEZ. La indecisión. En Diario de Poesía 41, 1997.

En la noche del 19 de enero de 1979, cuando me dormía, 
oí la voz de mi padre, que me decía algo. Me despabilé, pa-
ra poner atención, y en seguida empecé a olvidar irremedia-
blemente.
Adolfo BIOY CASARES. Descanso de caminantes. Diarios
íntimos.

L.D. se puso la bolsa bajo el brazo y cogió la maleta.
-Sólo quiero decir una cosa más -empezó.
Pero le resultó imposible imaginar cuál podría sea aquella
cosa.
Raymond CARVER: De qué hablamos cuando hablamos de
amor.

La mayor pérdida de Usama, un caballero árabe de la época
de las cruzadas: su biblioteca de 4000 volúmenes.
"¡4000 tomos, escritos valiosísimos! ¡Mientras viva, su pér-
dida seguirá siendo una herida en mi corazón!"
Elias CANETTI. El suplicio de las moscas.

"Cuando el tirador está en posición, su espíritu se concentra
para llegar a un estado de meditación completa." Interpreta
el tiro con arco japonés como un proceso de concentración
que va hasta la aniquilación de sí mismo. En el momento en
que lanza la flecha, el tirador vuelve en sí, y el mundo fami-
liar retoma su aspecto ordinario.
Hisayasu NAKAGAWA. Introducción a la cultura japonesa.
(Se refiere a Herrigel)

En el papel vacío se hallan los cantos más hermosos.
MALLURSSET (¿?). Citado por Marcel Bénabou en "Por
qué no he escrito ninguno de mis libros".

Que toda creación perezca , tan pronto como se la haya con-
cebido;
Que todo dios sea el dios del momento.
Marcel SCHWOB. El libro de Monelle.

Mi vocación se despertó tempranamente: a los 8 años decidí
ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumplió
fue mi hermano. Supongo que a partir de ahí me quedé sin
vocación y tuve muchos oficios.
Rodolfo WALSH. Ese hombre.

Es la frase de Toukaram: He sufrido males espantosos. Ig-
noro lo que me reserva todavía mi pasado.
Pascal QUIGNARD. Las sombras errantes.

La perdición del creyente es encontrar su iglesia.
René CHAR. Citado por M. Benabou: Por qué no he escrito
mis libros. (Cito ahora a Imre Kertész: "Recuerdo las pala-
bras del párroco de Straslund el año pasado: 'Dios no tiene
religión'". En La última posada.)

LO PERDIDO
Canto lo perdido y lo ganado,
recorro una batalla que se libra de nuevo,
mi rey un rey perdido, perdida tropa mis hombres;
asi corran los pies hacia el alba y el ocaso,
siempre golpean la misma pequeña piedra.
William B. YEATS. Símbolos. (Poema entero)

PADRES
Y cómo flotan esos muertos
en sus palabras
en sus sombras.
FOGWILL. En Diario de poesía N° 27.

Esté todo el tiempo encima de la gente y logrará interferir
con el amor que le estaba destinado; muérase y dejará espa-
cio para usted.
Mark STRAND. En Diario de poesía N° 61.

(Kafka) sabe que el idioma pertenece a los muertos y a los
que todavía no nacieron. A los vivos, sólo les está permiti-
do utilizarlo por un tiempo determinado; después, como el
fuego que no es eterno, se apaga.
Luis GUSMÁN. Kafkas.

Yo soy no enuncia nada que esté dado antes de la enuncia-
ción.
Jean-Luc NANCY. Ego sum.

Me dijo que las víctimas de un trauma no asimilado creen
que están muertas y que no lo saben.
Amy HEMPEL. Cuentos completos.

cuando más vale que un hombre inexistente 
haya partido
(ausencia que es gas para inflar globos)
y nos queda aplastado el pensamiento,
la sensación, la voluntad.
Marge PIERCY. En T. López Mills, "Traslaciones".

Aquello que no pudimos cumplir,
      aquello negado al amor,
perdido en la anticipación,
      se cumple en un descenso,
sin fin: indestructible.
William C. WILLIAMS. En 'Cuaderno de traducciones'.

Creces como cuantos están olvidados
Paul CELAN. Amapola y memoria.

Si te vas es como si no existieras,
y como si tampoco yo existiera.
Marina TSVIETÁIEVA. Antología poética.

La besé en la boca, que estaba vacía de toda pasión pero no
tenía ya la indiferencia de merluza distraída de la primera
vez, sino una tenue calidez amistosa.
Salvador BENESDRA. El traductor.

Mi caso, para ser breve, es éste: he perdido completamente
la facultad de reflexionar o hablar en forma coherente sobre
cualquier tema.
Hugo von HOFFMANNSTHAL. La carta de Lord Chandos.

CEMENTERIO
Sotos de hojas cercan
           el cementerio.
Y con la voz suave del verano
           dicen
           lo que no puede volver.
Por la hierba algún viento busca algo
           perdido.
Pero el tiempo ya se fue
          por las puertas enrejadas.
Harry MARTINSON. En O. Paz: Versiones y diversiones.
Poema completo.

Tú eras mi muerte,
mientras todo se me escapaba
a tí te podía retener.
Paul CELAN. Cit. por P. Auster en "Pista de despegue".

Quien posee una llave sin cerradura nunca debe tener los
dos pies en el mismo zapato. Tiene que recorrer los mares
y los continentes, con la llave en la mano, probándola en
todo aquello que tenga apariencia de cerradura. ¿Para qué
sirve esto?, suelen preguntar los niños todo el rato, per-
suadidos de que cada objeto es una llave que justifica una
cerradura.
Michel TOURNIER. El árbol y el camino.

Habrá una escritura de lo no escrito.
     Algún día esto llegará.
Una escritura breve, sin gramática, una
     escritura hecha sólo de palabras.
Palabras sin gramática de apoyo. Perdidas.
Allá, escritas. Y enseguida abandonadas.
Marguerite DURAS. Esto es todo.

Así la ayuda vuelve a irse sin haber ayudado.
Franz KAFKA. En las notitas que escribió en sus últimos
días, cuando ya no podía hablar.

Bach, que, cuando murió su mujer, dijo a los criados que
le dijeran a su mujer que se ocupara de las exequias.
Fleur JAEGGY. El último de la estirpe.

Su espíritu se retrajo a una región más alejada de la vida de
relación, menos responsable, en la que los pensamientos
quedaban libres de girar hacia la esperanza sin arrastrar con-
sigo las tristezas cotidianas.
Jorge BARÓN BIZA. El desierto y su semilla.

No sé qué hacer con el conocimiento que he adquirido.
Podría dárselo a alguien, supongo. Espera, no, entonces
no sabrían qué hacer con él.
Supongo que podría relajarme. 
Sí, es lo que debe ser sonreímos.
John ASHBERY. Secretos chinos.

Un día nada es. El tiempo justo de volverse uno mismo,
y sobreviene la noche.
PETRONIO. El Satiricón.

Algunas de las fotos las llevo tan grabadas en el alma que
a menudo siento como si hubieran sido impresas sobre mi
persona en lugar de sobre papel. Se hicieron en mi presen-
cia; yo vi la transformación, en un solo segundo de una per-
sona en fotografía, y sé que de otro modo ese segundo se
habría disuelto en la inmensidad del olvido...
Cees NOOTEBOOM. Lluvia roja.

La poesía es el gato muerto del mundo consumista, hedo-
nista y mediático en el que vivimos. No se puede imaginar
una presencia más ausente, una grandeza más humilde, un
terror más dulce.
Mircea CARTARESCU. El ojo castaño de nuestro amor.

lo que siempre acaba por descubrirse con asombro y per-
plejidad: el hombre al que se ama es un extraño.
Annie ERNAUX. Pura pasión.

Quedaba el último recodo del camino. Por un momento
fue como si una luz nunca vista antes, increíblemente viva,
inundase la tierra. Unos pasos más aún y en aquella luz ve-
ría su casa, y su madre se acercaría a él hijo pródigo, y él 
se arrodillaría ante ella, las jóvenes y bellas manos de ella
se posarían sobre su cabeza calva y cana.
Vio los matorrales, los lúpulos. Ni casa, ni pozo; sólo algu-
nas piedras blancas, dispersas en medio de la hierba polvo-
rienta, quemada por el sol.
Permaneció allí, de pie: canoso, encorvado y aún así el
mismo de antes, inalterable.
Vasili GROSSMAN. Todo fluye. (Son las palabras finales
del último libro que escribió.)

Toda la isla está sembrada de homéricos huesos amarillos,
restos de los devotos picnics de la gente de las cercanías.
Aparte de eso, está literalmente pavimentada por la ígnea
losa rojiza de las tumbas sin nombre, que se yerguen, se
quiebran y se desmigajan.
Osip MANDELSTAM. Viaje a Armenia. (Se trata de la is-
la de Sevan)

Mamie sonrió. Pensó en lo agradable que debía de ser ha-
llarse pacíficamente libre del amor, del amor y de sus de-
seos implícitos, un marido y una mujer como dos colegas
del ejército que se cuentan anécdotas y apuestan en los
campeonatos nacionales de béisbol.
Lorrie MOORE. Como la vida.

Estoy en todas partes y en ninguna. Un pasajero en un bar-
co fantasma. 
Charles SIMIC. El monstruo ama su laberinto.

Y si no hay mayor dicha que en la coincidencia de un amor
y de una gran esperanza humana, no hay probablemente ma-
yor desgracia que cuando el abandono llega para quitároslo
todo, desde lo que un instante antes era aún lo más carnal-
mente próximo a vosotros, hasta los vastos horizontes que
el pensamiento creía abrazar.
Olivier ROLIN. Port Sudan.

Rico de un amor inmerecido, perdí con ser amado. Toda mi
fortuna se fundió en un sólo día.
Henri MICHAUX. Poemas.

Cuando leemos nos reencontramos, y cuando vamos al cine
nos perdemos.
Marguerite DURAS. Los ojos verdes.

Sólo existe la lucha por recobrar lo que se ha perdido
Y encontrado y vuelto a perder muchas veces: y ahora
                                        [en condiciones
Que no parecen propicias. Pero tal vez ni ganancia ni pér-
                                        [dida.
Para nosotros, sólo existe el intento. El resto no es cosa
                                        [nuestra.
T.S. ELIOT. La tierra baldía.

Esa tarde estaba sentado en el café Deux Magots [...] De
golpe, con una violencia irresistible, se apoderó de mí la
idea de un gráfico que esquematizara mi vida, y en el
mismo momento supe cómo había que encararlo. Era una
cuestión muy simple con la cual exploraba mi pasado, y 
las respuestas se dibujaban solas sobre la hoja. Cuando
perdí esa hoja, uno o dos años después, me sentí inconso-
lable.
Walter BENJAMIN. Cit. por Genevieve Brisac. Clarín Cul-
tural, 5/7/90.

Mira el mirlo, la linda golondrina ansiosa,
el milano, y todas las aves que se deslizan
en el suave flujo esencial
del tiempo a través de los hombres, que desaparecen.
Allen TATE. Poemas selectos.

El hermano que no existió porque vos exististe en su lugar. Si 
te hubieran concebido segundos antes o segundos después, no 
serías quien sos y no sabrías que tu existencia se perdió en el 
aire de ninguna parte sin que siquiera te enteraras. Lo que no 
llega a ser nunca se sabe que pudo haber sido.
Tomás Eloy MARTÍNEZ. Purgatorio.

Ya dijo Schopenhauer que lo que tenemos puede no hacernos
felices, pero lo que nos falta nos hace ciertamente desdichados.
Jorge L. BORGES. (¿Fuente?)

Los egipcios parecen haber desconocido el número cero. Pese
a todo, fueron conscientes de tal carencia. Así, en las fuentes,
siquiera de manera esporádica, se puede observar un vacío es-
pecífico dejado por el escriba en el lugar donde nosotros ha-
bríamos puesto en la actualidad un cero.
César VIDAL MANZANARES. La sabiduría del Antiguo 
Egipto.

En el fondo, lo que consumo con felicidad resulta ser una
ausencia: proposición en absoluto paradójica, si tenemos en
cuenta que Mallarmé la ha convertido en el principio de la
poesía: "Digo: una flor y... musicalmente se levanta, idea
misma y suave, la ausente de todos los ramilletes".
Roland BARTHES. Lo obvio y lo obtuso.

Habrá una escritura de lo no escrito.
   Algún día esto llegará.
Una escritura breve, sin gramática, una
   escritura hecha sólo de palabras.
Palabras sin gramática de apoyo. Perdidas.
Allá, escritas. Y enseguida abandonadas.
Margueritte DURAS. Esto es todo.

en cuanto ella dejaba de ser lo desconocido, Proust dejaba de
estar sediento de conocer, dejaba de amar. El amor volvía
con la sospecha de una mentira, por la que Albertine se hur-
taba al conocimiento, a la voluntad de posesión.
Georges BATAILLE. La experiencia interior.

Nos creíamos pobres, desposeídos de todo,
Pero poco a poco perdíamos una cosa y otra.
Así, cada día se convirtió
En una conmemoración de muerte:
Componíamos canciones
Sobre la generosidad de Dios
Y sobre nuestra antigua riqueza.
Anna AJMÁTOVA. Poemas escogidos.

Ya no tengo ninguna noción sobre lo que creía saber o espe-
rar volver a ver.

Ya está, esto es todo.
Marguerite DURAS. Esto es todo.

Oh no tan pronto hagas De mí un ausente
Y el ausente de mí
¡Que no te lleves mi Hoy!
Quisiera estarme todavía en mí.
Macedonio FERNÁNDEZ. En G. García: MF la escritura en
objeto.

...la ausencia completa de una relación entre la existencia y
la vida real. Ser carente de existencia, o mejor dicho: ser sin
existencia. He aquí la gran novedad de la época.
Imre KERTESZ. La última posada.

Espera en vano a ese desaparecido que no se decide a volver
para quedarse a su lado.
Su madre sí está viva. Pero tan poco viva, tan preocupada,
tan sola. La soledad del pequeño y la soledad de la madre
no concilian ni se encuentran.
Entonces el niño mira el mar gris. Sí, su mirada está perdida.
J.-B. PONTALIS. El que duerme despierto.

Sólo ella a mi lado podría hacerme dormir. El símbolo de lo
inaccesible en este mundo.
Yorgos SEFERIS. Días 1925-1968.

Vivo próximo al río en el puente de Meng
Mi puerta enfrenta la boca del puerto de Meng
Naves que vienen del sur siempre están llegando-
¿Hay alguna carta para mí?
WANG WEI. Poems.

Al final de este día queda lo que quedó de ayer y quedará de
mañana: el ansia insaciable e innúmera de ser siempre el mis-
mo y otro.
Fernando PESSOA. Libro del desasosiego.

Pájaros blancos sobre el río gris.
Flores escarlata en las colinas verdes.
Veo pasar la primavera y me pregunto
Si alguna vez regresaré a casa.
TU FU. En C. Milosz. A Book of Luminous Things.

Aquello que él había olvidado decirle, fortaleció el cariño en
ausencia de ella.
Peter HANDKE. Historia del lápiz.

El amo de la casa, ¿está o no está?
Hierbajos en el umbral,
polvo en la casa:
El amo de la casa, ¿está o no está?

Mientras en el cuerpo,
lujuria en el corazón:
no, el dueño de la casa no está,
nuestro señor de los Ríos Encontrados.
BASAVANNA (1106-1167). Cantos a Siva.

Obstáculo tan leve sobre mi pecho, cómo te apoyas ahora,
te apoyas tanto ahora que ya no estás.
Henri MICHAUX. El pulso de las cosas.

Se ha ido. Ya no como:
quedó sin gusto el pan.
Se ha ido -todo es tiza
si lo llego a tocar.
Para mí era el pan, 
era la nieve;
ya la nieve no es blanca,
el pan no sabe a nada.
Marina TSVIETÁTIEVA. Antología poética.



Otros textos vinculados:

viernes, 4 de noviembre de 2016

DOS POEMAS DEL FRANCÉS PATRICE BERAY

 NOCHE EUROPEA

 el invierno en Amsterdam es un río azul
       de negocios y de vidrieras

 esta tarde un viento frío ha adormecido el mar
            más blanco que un mar del Norte
    y el gesto amplio del viajero es en vano

          rápido como Cagney 
          en Calor blanco

     yo imagino, solo, una ciudad portuaria que
  agita mi pulso a ciento veinte pulsaciones por minuto

 yo imagino
      los templos chocando con orillas marrones
   que mi voz
 rota
   ya no alcanza los micrófonos de la noche

 las luces en mi cabeza indican
            en los puños rotos de las ventanas
      que el viaje del arco iris ha hecho una curva
    bajo un cielo de granito

 lanzando las bases de mi presencia
                             alucinada
         en los sanatorios del ritmo

 esta mezcla de imágenes y mapas
 este comercio de horas desnudas frente a las especies
                                                       de extractos de raíces
 esta frotación de la sangre
        entre Punk y gigoló de Todo-París
   o en la fauna de Moscú la maiacovskiana
 me hacen decir que los caminos interiores
 han alcanzado los bulevares de coral de una Metrópolis
                                                                        del Norte

 el invierno ha roto las ventanas
      la nieve ha cortado los puentes sobre las ciudades

 el pájaro de las tempestades dio vuelta la fiebre amarilla
                                 hacia las costas africanas
 la Pan American ya no realiza sus vuelos regulares
                                                                     interestelares

        la seria Belleza     sin el misterio de las novedades

 yo estoy casi aburrido

 yo imagino que no tiene importancia

[Calor blanco, "White Heat", película de 1949, con James
Cagney. En francés se la llamó L'Enfer est á lui. Ah, en la Ar-
gentina se la bautizó "Al rojo vivo".]


 PASAJEROS DE LA NOCHE 
 (OBERTURA)

 Cerca de las estaciones, canales y bulevares se enredan
 hasta las periferias anaranjadas de la noche naciente.

 Yo vengo de una ciudad destruida y me oriento entre las
 lumbres del sueño, de la víspera.
 Yo conozco el sustituto del viaje; amo esta profunda
 turbación entre los seres; también vivo en la sombra
 de aquellos que amo.

 Soy un actor provisorio en la labilidad del tiempo.
 Esta tarde, nada me está esperando. En ninguna parte.
 Detallo con los dedos los ángulos finos de mis ropas.
 Escribo cartas. Vuelvo a pegar la ciudad, una ciudad
 imprevisible, un mapa de agua y de silencio donde se
 difumina mi fiebre, donde brotan los gritos con cuchilla
 de mis suicidios.



Patrice Beray nació en 1956. Eso es casi todo lo que sé de
él.

 Y este texto me fue susurrado después de leer y traducir
sus dos poemas


 quemando los muebles
      en el jardín
 quemando el jardín también
   "esta es la voluntad del mar"
 la noche estando en su espejo
     encantamientos circulares
 en las manos de la luz y del tiempo
  en el alma de la nieve
 toda la noche la radio de la piedra
  rompiendo el mundo en sombras
         y pedazos
 mientras que la luna se mantuvo a flote
    sobre la superficie del pasado
 recordaba el sabor del fuego
     del primer día
 el orden metamórfico de las cosas
  "la voluntad del mar"
 el papel de las alas
     llegando al fin
        al final de la noche


Los poemas de Patrice Beray provienen de
Jean-Yves Reuzeau: French Poets of Today. Guernica, 1999.
Siendo una edición bilingüe, las posibilidades de haber gene-
rado traducciones fieles se duplican.
Parece el chiste de Woody Allen: "Si eres bisexual, automá-
ticamente se duplican tus posibilidades de conseguir una cita
el fin de semana."

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


martes, 1 de noviembre de 2016

ALGUNOS POEMAS DEL MÁGICO MICHAEL ONDAATJE




 Su sensibilidad
 Uno de sus libros de poemas fue traducido al castellano y se
llama Escrito a mano
 Es uno de los más hermosos libros de poesía que he leído
 (Siendo que leo muchas más antologías de un autor que los
diversos libros individuales del mismo)
 ¿Otros casos? Charles Simic, Alquimia del tendajón (sí, la
traducción del título no anuncia nada bueno, el título original
en inglés es Cornell's notebook: the art of Joseph Cornell, pero 
los textos son preciosos. ¿Otro? El vespertillo de las Parcas
de Arturo Carrera.
 De los libros en prosa de Onddatje el que más me ha gustado,
el que me ha parecido bellísimo es Running in the Family, que 
tiene versión castellana: Cosas de familia, una crónica de su 
regreso por una temporada a su Sri Lanka natal, y el maravillo-
so El viaje de Mina, su último título traducido a nuestra lengua.
 Me doy cuenta de que en esta breve reseña he hablado mucho
de la belleza, de lo precioso, de la maravilla. ¿Por qué será?

 Michael Onddatje nació en Sri Lanka, en una familia de ori-
gen holandés. Su padre, Mervyn Ondaatje, un díscolo que le
había dado dolores de cabeza a sus padres, es enviado a la
Universidad en Inglaterra, luego de terminar sus estudios se-
cundarios. Allí finge haber entrado en Cambridge, motivo por
el cual sus padres le giran el dinero necesario para tres años 
de carrera universitaria. Que nunca inició siquiera. Pero allí 
se comprometió con Kaye Roseleap, que provenía de una fa-
milia prestigiosa y cuando sus padres aparecieron por Londres
para confrontarlo, esa noticia detuvo su proyectado castigo.
Lo cierto es que 2 semanas después de regresar a Ceylan, el 
padre de Michael anunció su compromiso de boda con Doris
Gratiaen. Después de muchas escaramuzas, en el fondo bas-
tante divertidas, sus padres se casaron en 1932.
 Él nació en 1943 y en 1962 se trasladó a Canadá donde vive
desde entonces. Su novela más conocida, por supuesto, es El
paciente inglés, pero ha escrito varias novelas más, y también
algunos libros de poemas.


 NACIMIENTO DEL SONIDO

 A la noche la parte más privada del largo cuerpo de un perro
                                                                                    [gime.
 Acompaña a su ultimo estiramiento
 en el oscuro corredor fuera de nuestro cuarto.
 Los chicos se duermen.
 Una ventana trata de quebrarse con el frío
 el otro perro rasca la alfombra buscando piojos.
 Estamos solos.


 NOCHE DE CAMPO

 La luz del baño arde sobre el espejo

 En la negrura de la casa
 las camas gimen del agotamiento del día
 sostienen los cansados hombros magullados
 y piernas tajeadas la inesperada
 erección de las 3 a.m. El sueño de alguien
 involucra una sierra el sueño de
 alguien involucra una mujer.
 Todos hemos soñado con encontrar al perro perdido.

 La última luz de arriba
 arroja un dibujo circular
 a través del conducto de ventilación de hierro decorado
 para convertirse en una luna de la sala de estar.

 El sofá llama al perro, el gato
 en perfecta negrura camina sobre la cocina.
 En el cuarto de luz permanente
 las cucarachas marchan sobre esmalte.
 La araña con muslos de joyas coloreadas la polilla marrón
 con franjas corporales
           ascienden cañerías
 y se miran en los espejos.

 Toda la noche la verdad sucede.


 [LA GEOGRAFÍA DE ESTE CUARTO]

 La geografía de este cuarto   que conozco tan bien
 esta noche   podría levantarme en la oscuridad
 sentarme a la mesa     y escribir sin luz.
 Estoy acá en el país de las lluvias cálidas.
 Una pequeña cabaña -un balde de vidrio,
 madera, lata en la Orilla del Pacífico-

                    Los gecos trepan
 por la ventana para espiar adentro,
 y todo el día las repetidas olas azul pálido
 tocan la negra orilla de piedra volcánica

 y caen hechas pedazos aquí


 EL PALACIO

 7 a.m.      La hora de la luz roja del día

 Camino a través de los terrenos del palacio
 despertando a los centinelas
                        bufandas
 alrededor de sus cuellos y bocas
 filtran aliento niebla
 Los gibones dan vueltas
 a veinte pies de altura
 a través de los arcos de las torrecillas
 y sobre el borde
 del parapeto marrón
 estoy solo
             inclinándome
             en aire que vuela

 Antiguos gritos de un rey
 que soltó su pajarera
 como una ola a la ciudad de allá abajo
 celebrando el día de su nacimiento
 y ellos cuando alimentados
 regresarían a su mano
 como la paga del grano

 Sobre todo el Rajastán
 los palacios mueren jóvenes
                a esta altura
                un viento rojo
 mi camisa y sweater fríos

 De la blanca ciudad de allá abajo
 un hermoso lamento
 de la voz de una mujer se alza
 300 transistores de las calles
 tocando simultáneamente
 la única estación de radio de Udaipur


 GRIFO DE LA NOCHE

 Estoy sosteniendo en mis brazos a mi hijo
 sudando después de las pesadillas
 pequeño yo
 los dedos en su boca
 su otro puño apretado en mi pelo
 pequeño yo
 sudando después de las pesadillas.


 SUBASTA DEL NEGOCIO DE BUCK LAKE

 Jardín de arbustos.
         Un encadenado
 perro tenso y oloroso.
 50 centavos por un colchón. 50 centavos
 por puertas que permitían la privacidad.

                    Una copia
 hinchada por la lluvia de Jack London
 el dibujo de un conejo de una revista
 bordeada con marcas de chinches.
 6 gallinas, jaula de pájaros (vacía),
 tabla de cortar chucrut

                      árboles
 bajando hasta las piedras

 no tomándome el trabajo de mirar
 en los ojos de la vieja mujer
 mientras entramos, sacar un número
 tener el poder de ofertar
 sobre todo lo que está expuesto.
 Después de una hora en este sol
 esperaba que ella se desenroscara
 el brazo izquierdo y lo donara
 para excitación del subastador.
 En ciertos rituales deseamos
 sólo lo que no podemos tener.
 Mientras que para ella, la Sra Germain,
 este es el ojo de la aguja
 donde los maniáticos de la tierra seleccionan.
 Mire, quería decirle,
 $10 por el perro
 con los ojos de azul desteñido.


 TRADUCCIONES DE MIS POSTALES

 el pavo real significa orden
 los canguros peleando significan locura
 el oasis significa que pegué agua

 el posicionamiento de la estampilla- la cabeza del déspota
 horizontal, o 'policía montada',
 significan peligro político

 la fecha falsa quiere decir que yo
 no estoy donde debiera estar

 cuando hablo del clima
 quiero decir negocios

 una postal en blanco dice
 que estoy en tierra salvaje



 (DIME...)

 Dime
 todo lo que sabes
 acerca del bambú

 creciendo salvaje, verde
 creciendo en suaves arcos
 en el terreno del templo

 las tradiciones

 transportado entre manos
 a través del corazón
 durante la tortura

 y sobre todo

                 esto

 pequeña pipa de bambú
 no del todo horizontal
 que gotea
 cada diez segundos
 en un cuenco poco profundo

 amo esto
 estar acá
 ni una palabra
 sólo la leve
 caída del líquido
 el boom de una campana budista de hierro
 en el corazón súbito 
 como el bambú ceremonial


  (CADA LUGAR...)

 Cada lugar tiene su propia sabiduría. Ven.
 Es hora de que hablemos del mar,
 las largas olas
         'atrapadas alrededor de islas'


 (SÁBADO)

 Los tres troncos 
 del nogal

 los patos ceremoniales 
 que pasan por debajo del cerco
 y se deslizan en el jardín

 Manzano    casa blanca y azul
 sé que esto es hermoso

 Hoy quería escribir
 acerca de cosas pequeñas
 que podían hacerme desistir
 de mis deseos

 Las líneas que leí
 acerca de 'cobardía' y 'lealtad'
 no sé si esto es ahogarse
 o emerger en busca de aire

      A la noche
 te doy mi mano
 como un cadáver
 fuera del agua



AGREGADO




Estos poemas provienen de un libro de Ondaatje llamado
The Cinnamon Peeler (El pelador de canela), publicado
por Alfred Knopf en 1994.
En la 1° página dice que compré el libro el 11 de agosto de
2010.
En la última página está escrito este texto (suelo escribir ahí
en los libros que leo, por no tener un cuaderno a mano) que
probablemente -¿pero quién podría saberlo ahora?- fue ins-
pirado por algún poema de Ondaatje.

 BAILABA EN SUEÑOS

 Bailaba en sueños
 Era imposible detenerla   Bailaba con soltura
del (mínimo) deslizamiento al remolino sin fondo
mientras el sueño estaba en su mejor momento;
y luego se deshilvanaba hasta la hora de despertar
 No es que se moviera por todo el cuarto,
ni que hiciera vibrar la cama en su arrebato...
todo ocurría en su espíritu, digamos así
 Bailaba hasta quedar exhausta y recién entonces
se apagaba su sueño  Y luego soñaba y bailaba
un poco más, nunca una danza completa,
y entonces sí se ablandaba como ropa blanda 
y se dejaba extraer de sí misma por el dormir,
mas liviana que la espuma


Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


jueves, 6 de octubre de 2016

LOS WAKA DEL MONJE SAIGYÔ

  


  El Monje Saigyô nació en Japón en 1118, en una rama me-
nor del poderoso clan Fujiwara, hecho que le permitió parti-
cipar de la vida cortesana, de riquísima cultura en la que era
entonces la capital del país, Heian. Cabe decir que en el siglo
XI, Heian era uno de los lugares más cultos del planeta. El si-
glo XII, en cambio, ya era testigo de la lucha encarnizada por
el poder entre los Taira y los Minamoto, hasta que estos últi-
mos tomaron el poder en 1185. Eso significó el traslado de la
capital al pueblo fronterizo de Kamakura. A los 23 años, Sai-
gyô se convirtió en monje budista. En ese momento magnífico
de la poesía japonesa, en la forma de tankas o wakas, primaba
la metáfora botánica, ciertamente vinculada a las cuatro esta-
ciones. Las convulsiones del siglo envolvieron a Saigyô y las
formas poéticas, aunque retuvieron los 5 versos y las 31 síla-
bas. Pero el colapso de la sociedad centrada en la ciudad de
Heian, que había comenzado en 794 (hoy se llama Kyoto),
significó el fin de una forma de poesía extremadamente cul-
ta, tal como aparece reflejada en la primera novela escrita en
el mundo, en este caso por la Dama Murasaki, llamada El 
cuento de Genji. Ya en 1156 hubo un golpe de estado en 
Heian y a partir de ahí, comenzó a correr la sangre. Hasta el
tradicional concepto de mujo (cambio) sufrió una transforma-
ción y se lo vinculó a la llegada de guerras, así como otras
catástrofes (inundaciones, terremotos, etc.). Saigyô está en
el centro de ese cambio de paradigma. Su nombre de bautis-
mo era Norikiyo; la suya era una familia perteneciente a la
rama Satô del clan Fujiwara, de formación militar. Norikiyo
siguió esta tradición y se convirtió en capitán del cuerpo de
élite de guardias que protegían a la familia imperial. Grandes
poetas de ese tiempo se reunían en el palacio. Ya antes de
adoptar los hábitos religiosos, Saigyô había abrazado la idea
de probarse al máximo, un hecho que condicionaría también
su vida monacal. En 1147 inicia su primer viaje, al lejano
norte. Su segundo gran viaje lo realiza en 1168, a los 51 años
de edad, dirigiéndose a la isla de Shikoku. En 1180 se muda a
Ise, el sitio más sagrado de la religión del Shinto. Era el mo-
mento de las más feroces batallas entre los clanes enemigos.
La tragedia de la guerra lo golpeó duramente. A los 69 años,
vuelve a viajar al noreste, retomando la ruta que había em-
prendido en su primer viaje. Murió en 1190, tal como había
predicho en un poema: 
   Que sea de esta manera:
   Bajo las flores del cerezo,
     Una muerte de primavera,
   En el medio del segundo mes
   Cuando la luna esté llena.

 Más tarde ese hecho lo convertiría en santo para muchos,
que le asignaron un conocimiento sobrenatural. Más allá de
eso, sin duda el monje Saigyô es uno de los mayores poetas
japoneses. Matsuo Bashô, el mayor poeta japonés para el
canon, eligió a Saigyô como el maestro de quien más había
aprendido en el arte poético: "una mente a la vez obediente de,
y, a la vez, unificada con la naturaleza a través de las cuatro
estaciones."
 Espero que no se haya perdido la musicalidad de este maestro
en las traducciones. Saigyô no era especialmente respetuoso de
la sintaxis tradicional. Dentro de los límites aportados por el gé-
nero se trató de un explorador del mismo.



  

  La nieve ha caído sobre
  Los senderos del campo y los de la montaña,
  Enterrándolos a todos
  Y no puedo distinguir el aquí del ahí:
  Mi viaje en la neblina del cielo.



  Cerré el viejo año
  Y sostuve un sueño de primavera detrás
     Mis ojos cerrados... hasta ahora
  Esta mañana los abro para ver
  Que realmente ha venido al mundo.



  Abarcando toda la primavera
  Como compañía para mí, un otro
    En una choza de ermitaño-
  ¡No abandones tu nido
  Aquí en el valle, parúlido!



  Viajando solo:
  Ahora mi cuerpo conoce la ausencia
     hasta de su propio corazón,
  Que se quedó atrás ese día cuando
  Vi las copas de los árboles de Yoshino.



  Un mundo sin
  La dispersión de las flores,
     Sin las nubes
  Sobre la luna me privarían
  De mi melancolía.



  ¿Por qué yo, que rompí
  Tan completamente con el mundo,
  Encuentro en mi cuerpo
  Aún el pulsar de un corazón
  Alguna vez teñido por los tintes de las flores?



  Debo esforzarme para ver
  Los escasos capullos que este viejo árbol    [Un cerezo]
  Trabajó para abrir...
  En el pathos somos uno y me pregunto
  Cuántas más primaveras habremos de encontrarnos aquí.



  Las limitaciones idas:
  Desde que mi mente se fijó a la luna,
      La claridad y la serenidad
  Hacen algo para lo cual
  No hay fin a la vista.



  Ni un atisbo de sombra
  Sobre el rostro de la luna... pero ahora
    Pasa una silueta-
  No la nube que pensé que era,
  Sino una bandada de ánades.



  Pensé que estaba libre 
  De pasiones, así que esta melancolía
  Viene de sorpresa:
  Una perdiz se dispara del pantano
  Donde cae el crepúsculo de otoño.



  Todos los caminos desaparecidos
  Bajo espesuras de hojas caídas,
     Que enterraron mi casa-
  Completamente fuera de temporada,
 ¡Encerrado ya por el invierno!



  La mente por la verdad
  Comienza, como un arroyo, superficial
    Al principio, pero luego
  Agrega más y más profundidad
  Mientras adquiere mayor claridad.



  Con la luna ahí arriba
  Tan brillante, todas las nubes
     Se hundieron bien abajo
  En el valle, urgidas a lo largo
  Por vientos que barren las cumbres.



  Haciéndome un camino
  A través de los tumultuosos rápidos
     Del Río Miyataki,
  Tengo la sensación de ser lavado
  Limpio hasta la base de mi corazón.



  Montañas Yoshino:
  Acá abajo son cascadas de
     Agua esparcida con
  Pétalos blancos; allá arriba en las cumbres
  Arranca corriendo bajo nieve espesa.



  Delicadas gotas de rocío
  Sobre una telaraña son las perlas
     Enhebradas en collares
  Usados en el mundo que el hombre hace girar:
  Un mundo que se esfuma rápido.



  La gente se va
  Y la verdad de este mundo pasajero
     Me impresiona
  De vez en cuando... pero sino mi opaca
  Sensatez dejan que esta verdad también se vaya.

     [Irse: morir]



  Montañas Yoshino-
  El que llegará a conocerlas
  Por dentro y por fuera seré yo,
  Ya que me he habituado a ir
  A tus profundidades buscando flores.



  Durante muchas primaveras
  He venido aquí a encontrar
      Y unir mi mente
  Con las flores que brotan- así que
  Estoy hecho de muchas recolecciones.



  Enrulándose en el calor,
  Estas hojas de pasto de un pequeño prado
    Ahora encuentran refugio
  Bajo refrescantes nubes: cae la noche
  Con lluvia de un cielo vasto.



  La luna de esta noche revuelve
  La memoria de un pacto para permitir
    Que haga esto con nosotros:
  Tal vez ella, allá donde nos amamos,
  Tiene las mangas mojadas de lágrimas como las mías.



  Mientras cada noche de otoño
  Se torna más fría que la anterior,
   El chillido del grillo
  Se vuelve más débil: cada noche se
  Mueve más lejos en la distancia.



  En un arroyo de montaña,
  Un pato mandarín que se volvió soltero
    Por la pérdida de su pareja
  Ahora flota calladamente sobre las pequeñas olas:
  Un estado de ánimo que conozco bien.



  ¿Así, entonces, es el que
  Ha arrojado su sí mismo
  Aquél que se piensa es el perdedor?
  Pero aquel que no puede perder su sí mismo
  Es el que realmente ha perdido.



  En ninguna parte hay lugar
  Para detenerse y vivir, así que sólo
     Todos los lugares servirán:
  Cada choza hecha de pasto pronto deja
  Su lugar en este marchitante mundo.



  Un pequeño brote en un jardín
  Cuando hace mucho vi este pino-
    Ahora tan crecido, sus altas
  Ramas en su susurro dicen
  Que el tiempo pasa y una tormenta se avecina.



  En profundo ensimismamiento 
  Acerca de cómo el tiempo lo sacude todo,
     Escucho golpes cayendo
  Sobre la campana de un templo... extrayendo más
  De sus sonidos y de mi tristeza.



  En el retrato 
  Emergiendo sobre la luna espié
     Tu rostro... tan claramente,
  La causa de las lágrimas que entonces
  Arrojaron rápidamente a la luna de vuelta a las nubes.



FUENTE

Saigyo. Mirror for the Moon. Translated with an introduction
by William R. LaFleur. Foreword by Gary Snyder. New Di-
rections, 1978.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)

  



  




  



  
  

  

miércoles, 5 de octubre de 2016

POEMAS DE LA FRANCESA MARIE-CLAIRE BANCQUART

  


  FUERA

 Infinitiva y suave
 habla del bosque
 vendimia de jugos en la tierra.

 Entre resina y sangre
 el sol se enternece con las hojas
 filtra a través de un largo sueño sobre estos verbos
 cuyo susurro
 sin pasado ni futuro
 un acto sin defecto:
 bebiendo
 viviendo
 uniendo el cuerpo de uno con las agujas de los pinos.

 Tendido mitad fuera de sí mismo
 uno es un instante de dicha de los árboles.



 TÁCITO

 Fiel al verdor que vela en la cereza
 nuestros corazones
 lavados en la tarde
 hibernan sobre el enigma.

 No comenzamos con los himnos.

 Esperamos que la noche exalte el pan sobre la mesa
 para recoger el sabor del verano.

 En una oscuridad de boca
 todos los rumores se reúnen.

 La pimienta fresca del olivo
 deviene ofrenda
 para el dios presentido.



 SIN LUGAR SINO PARA NUESTRA ESPERA*

 La semilla se abre
 en el lugar exacto de toda semilla.

 El mirlo en su nido
 se fija en espacio palpable.

 Mas nosotros a la deriva
 nuestras manos unidas sin palabras para el rezo
 separadas en lo alto
 dejando pasar un gran cuerpo de ángel timonel.

 Nos deslizamos detrás suyo
 sin lugar sino en nuestra espera.


 [* l'attente puede traducirse tanto como espera o esperanza
o expectativa]



  HACIA EL ORÁCULO

 Cada mañana volvemos a partir hacia los dioses despojados.

 Vestimos uno, muy modesto,
 dios de la cerradura del pan fresco.

 Buenos días, nuestra felicidad del gran saco remendado.

 Tú retienes los deseos de un Lázaro en su sudario:
 una palmera en el cuarto, un huevo en el centro del lienzo
                                                                [finamente plegado,
 el ansia de beber en el vientre inmenso de la ballena.

 Nos palpamos todo el día aquella pequeña dulzura de vivir
 de paso
 al oráculo.



 JARDINERO

 Detrás de la puerta
 lo invisible lame
 la menor fruta, el sol ordinario.

 Sin milagro, sin grito,
 la corteza se levanta sobre la vibración de los insectos
 para decir: cuerpo, viejo árbol
 escucha los tambores de su sangre incolora.

 Mezcla tus manos con el jardín.

 Teclea los segundos. ¡Ábrete!




MARIE-CLAIRE BANCQUART
nació en 1932
profesora de literatura contemporánea en las universidades
       de Rouen, de Nantes, y de la Sorbona de París (de la
       cual es profesora emérita
ganadora de varios premios literarios
la antología de sus poemas (hasta el 2001) se titula Ritual de
        l'Emportement, que podría traducirse como Ritual del
        arrebato (o impulso, cólera, enfurecimiento). Así se ha
        traducido el título de la novela de Margeritte Duras,
        El arrebato de Lol V. Stein, una novela clave de esa
        autora, sobre la cual ha trabajado Jacques Lacan. Sin
        embargo, en francés esa obra, escrita en 1964, se titula
        Le Ravisssement du Lol V. Stein, traduciéndose ese tér-
        mino (Ravissement) como 'encanto, embeleso, éxtasis'.
poeta y novelista
autora de ensayos sobre el surrealismo, sobre Anatole France,
   sobre Maupassant
casada con Alain Bancquart, músico y compositor

FUENTE

Michael Bishop. Women's Poetry in France, 1965-1995.
  Wake Forest Univ. Press, 1997. 
Al ser una edición bilingüe, encuentro facilitada una traducción
más fiel al castellano. Casi podría asegurar que Marie-Claire
estaría satisfecha con estas versiones de su preciosa, delicada,
sensorial y algo extraña poesía.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)