sábado, 5 de abril de 2014

POESIA PERSA Y SUFI (2° PARTE)

 







¿Qué es 'el Sendero del Sufí'? Es el Sendero del Amor,
entendido como la búsqueda del alma humana de Dios.
Y si la gracia de Dios cayera sobre el indagador, entonces
éste encontrará el fana (es muy posible que sea la raíz de
la palabra 'fanático') o aniquilación-en-Dios, y, de última,
el baqa o existencia eterna en la conciencia de Dios.
 Por lo tanto el sufismo es una mística, y de las más inten-
sas. Para ellos el amor de lo humano es apenas Ishq-e-Ma-
jazi (amor ilusorio), y sólo si el amante es puro de corazón
el amor actuará como un puente al Ishq-e Haqiqi o amor
verdadero, que es el amor de Dios.
 Por lo tanto, la idea que subyace al Sufismo es que Dios
es la Absoluta Belleza y el Bien Absoluto, y que Él prece-
de a toda creación y que Él existía por sí mismo.

 El propósito de la vida humana reside entonces en eliminar
tanto como sea posible el estado de No-ser que es el que nos
impide que la partícula Divina, el Puro Ser que Dios ha
puesto en cada uno de nosotros, nos reúna con su fuente.
El objetivo del Sufí es unirse a Dios y ser absorbido por
lo Divino.

 ¿Cómo puede lograrse tan ambicioso objetivo? A través
del Amor. Sólo a través del Amor puede la oscura sombra
del No-ser resultar apartada.

 Es la idea del Elast al cual se refiere el Corán, una alianza
primordial con Dios, que subyace a todos los aspectos del
Sufismo. De acuerdo a esa idea, en la pre-eternidad y antes
de que el mundo fuese creado, Dios ensambló todas las
almas de la humanidad y preguntó: '¿Elastu Bi Rabbikumi?'
('¿Reconocéis a vuestro Señor?') y las almas contestaron:
"Sí."
 Los místicos evocan esta idea del Elast y anhelan perma-
nentemente la re-unión con Dios. Es a este vino, el vino del
Elast, al que aluden los poetas Sufíes como el vino con el
cual la humanidad está para siempre ebria.

 Esta idea implica un Dios como nuestro amigo. Una con-
cepción que también deriva del Corán (50:16) que dice:
Wa Nahmo Aqrabo Elayhay min Hablil Wareed ('Pero
nosotros estamos más cerca de Él que su vena yugular'.)

 R.A. Nicholson (1868-1945) un eminente catedrático de
la cultura y civilización Islámica, dice que todos los gran-
des poetas persas han tomado prestadas sus ideas del Su-
fismo y hablan su idioma a su manera.

 La poesía mística islámica y la sufí, están imbuídas con
metáforas y símbolos derivados de las ideas filosóficas de
los primeros sufíes. El amante como 'el poseso'; el Ama-
do como representación de Dios; el vino, como el cono-
cimiento adquirido no a través de la razón sino por el co-
razón (o Ma'rifat); el Saqi o dador del vino, como aquel
que proporciona el conocimiento gnóstico, etc.

 Sin embargo, encontramos muchos poemas del 'amor
ilusorio' mezclados entre los sagrados.


AHMAD JAM (1048-1141) Nacido en Namagh, un puebli-
to de Kashmar, Irán. Se lo conoce mejor como Sheik Ahmad-
eJami o Shayk-e Jam. Se lo reverencia como a un santo. Ha
escrito varios libros de teología.

DESTINO VERDADERO

 El destino del Amor es otra cosa;
 El signo de un hombre sabio es otra cosa.

 En la calle donde el Amor es permutado,
 Bajo las horcas, aguarda el amante.

 Aquellos atravesados por la espada de la aceptación
 Reciben una nueva vida a cada instante.


SHEIK ABDULLAH ANSARI DE HERAT (1006-88)
Nació y murió en la ciudad de Herat (actualmente en Af-
ganistán occidental). También se lo conoce como Sheik
de Sheiks. Ha escrito varios libros de misticismo y filoso-
fía islámicos, el más conocido de los cuales es Munajat
Namah (Diálogos con Dios). Su santuario en Herat es lu-
gar de peregrinaje.


 AMANTES DESESPERADOS

 Oh Señor
 Parecemos
 Amantes desesperados,
 Y en nuestros corazones
 Estamos manchados de sueño;
 Nuestros pechos llenos de fuego
 Nuestros ojos llenos de agua;
 A veces ardemos
 En el fuego de nuestros corazones;
 A veces nos ahogamos en lágrimas.


SA'EB TABRIZI (n.?- m. 1080) Nació en Abbasabad, cerca
de Isfaján y murió en esta ciudad. Su nombre completo es
Mirza Mohammad 'Ali Sa'eb Tabrizi. Algunos lo consideran
el último poeta persa. Visitó la India, donde sus poemas si-
guen siendo muy reconocidos. En Persia fue poeta de la cor-
te.

UNA VACACION PERMANENTE

Nuestro desempleo garantiza una vacación
    hasta del mismo pensamiento de trabajar
 hasta de la preocupación por la ganancia y la pérdida
    en este bazar.
Tomamos el mundo tan fácil que dormimos
    el sueño de la seguridad
       ignorando a este mundo despierto
              y su amarga guerra.
Cerramos los ojos y los oídos y cada sentido
      a cualquier deseo y lujuria degradantes;
     ¿por qué deberíamos trabajar para curar todas las almas
                   de su inmunda enfermedad?
Como una rosa que vive fuera del año, nuestra primavera
   y nuestro otoño se han fundido en uno;
 el interminable flujo del mundo yacente
      nos ha liberado.
No tenemos queja alguna de los altos y bajos de la tierra
     sus valles y montañas; su escarpado,
      como las colinas de una hilera desgastada,
          es lisa por fin.

Sa'eb, esconderemos nuestras cabezas
    debajo del ala de la vida,
  arrojaremos al aire las páginas del libro del jardín.
      Hemos terminado con la brega.


KHAQANI (1126-1199) Nació en Shirvan, cerca de Bakú,
en la actual Azerbaiján y pasó gran parte de su vida en Ta-
briz. Su madre, que era Cristiana Nestoriana, se convirtió
al islamismo. Khaqani era un reconocido poeta en su tiem-
po.

1.
Estoy hundido, en lo profundo de un mar de miseria
perplejo, como una ostra con perla, sin mano ni pie.
El cielo, para tomar la perla real,
Hace añicos la coraza de la ostra de mi corazón.


2.
Observa, mi amigo, la suma de la vida
en este rollo bicolor de atardeceres y albas.
Junto a las escrituras falsificadas de la noche y el día
¿qué has ganado de esta morada del dolor?
El mundo es un banquete de comida envenenada,
como la vida es un sueño interpretado por la muerte.



RUDAKI (m. en 940) Poeta, músico y cantante persa, re-
conocido como el primer gran poeta clásico de Irán. Na-
ció en Rudak, un suburbio de Samarcanda en la actual
República de Uzbequistán. Nació ciego o quedó así a muy
temprana edad. Se dice que ha compuesto una gran cantidad
de poemas y los agrupó en un divan. Algunos historiadores
hablan de 180 mil. Una obra perdida, de la cual sobrevivie-
ron escasos poemas.

1.
Cuando me veas muerto, mis labios para siempre cerrados
y veas esta forma de atormentada pasión vacía de vida,
puedes sentarte junto a mi lecho y decir, tan encantado-
                                                                           [ramente,
fui yo quien te mató, y ahora estoy arrepentida.

2.
Vive en el disfrute con gozosas muchachas de ojos negros,
ya que la vida es sólo un cuento, un aliento.
Permanece abierto al presente,
silencioso acerca del pasado.
Todo lo que quiero son trenzas perfumadas,
la dulce con cara-de-luna.
Feliz aquel que dio y pudo recibir placer,
infeliz aquel que ni tomó ni dio.
Este mundo es viento y nube y espejismo.
Derrama más vino, porque lo que ha de ser, será.



SA'DI SHIRAZI (1184-1291. Uno de los Tres Profetas de
la Poesía, junto a Anwari y a Firdausi. Gran viajero. Produ-
jo los primeros clásicos para cualquier estudiante de la
poesía persa.)

ALABANZA A DIOS

Es mejor el hombre
Que a Dios proclama
Sus errores y defectos,

Ya que ningún hombre es capaz
De contar sus incontables bendiciones.


NIZAMI GANJAVI

ALABANZA DEL PROFETA

La noche oscura de tu pelo
Es el día de la salvación.
¡El bramante fuego de tu amor
Es el refrescante arroyo de la vida!


FARIDUDDIN ATTAR (1145-1221. Uno de los mayores
poetas místicos del Islam, nació y vivió la mayor parte de
su vida en Nichapur, al NE de Persia. Farmacéutico (Attar)
de profesión, vivió en tiempos difíciles y sin embargo pro-
dujo una obra inmensa.)

1.
EN EL AMOR

En el Amor jóvenes y ancianos son iguales.
El en Amor ganancia y pérdida son lo mismo.
En el Amor los mundos son iguales.
En el Amor otoño y primavera son idénticos.
Su abajo es arriba y su arriba es abajo.
La tierra y los cielos son lo mismo.
El lugar del Amor es un círculo,
Cada punto igual a los demás.
Si el Bienamado te desdeña o te recibe,
Es todo lo mismo.
En la tradición del Amor morir
Es lo mismo que ganar vida eterna.


2.
EL DOLOR DEL AMOR

Quienquiera haya recibido un átomo de este dolor del
                                                                             [Amor,
Para él tanto el ayer como el mañana se convierten en hoy.

Todo lo que vemos es en realidad Uno,
Los meses, los años, son todos sólo un día.

Mil siglos nos han pasado,
Y aún este dolor nos persigue siempre de la misma forma.

Quien se embarque en busca de un amigo
Debe arder en este fuego y esperar;
Pero cada día que él arda,
                                    es su día para celebrar.

Veo sólo un átomo de su dolor
                                       cuya dulce picadura
Ha alcanzado la profundidad
                                         de todo.

Este dolor no es otra cosa
Que aquel que atiza el fuego del Amor;
Este es el dolor de aquel secreto
Que nos ofrece una razón para vivir y para amar.


AMAREH (nacido en el actual Turkmenistán, fines del
siglo X, comienzos del XI.

Me esconderé entre mis poemas mientras los escribo
Esperando besar tus labios mientras los recites


RABE'EH QOZDARI (La primer mujer poeta de Persia
cuyo nombre -y algunos de sus escritos- han llegado a nos-
otros. Nacida en la actual Afganistán, probablemente a fi-
nes del siglo X.

Mi esperanza es que Dios te haga enamorarte
De alguien frío y calloso como vos
Y que entonces te des cuenta de mi verdadero valor cuando
Te estés retorciendo en los tormentos que yo he pasado.


KHOSRAVANI (Siglo X, en la corte Samanida. Ha recibi-
do el homenaje de que ciertos versos suyos inauguren los
poemas de Ferdowsi y de Mohammad Abdah.)

Hay cuatro clases de hombres de los que no he de fiarme
Dado que no he visto ni una migaja de provecho en sus
                                                                               [artes:
Los doctores con sus drogas, los piadosos con sus rezos,
Los magos con sus hechizos, los astrónomos con sus cartas.


ATAI RAZI (Poeta de la corte Gaznávida, de fines del s. XI,
mejor conocido por su poesía épica.

Cada noche, mientras viajaba, en cada lugar,
He visto hasta las primeras luces del alba tu evocador rostro
Pero tú me has enviado insomne por temor
De que en mis sueños de tí pudiésemos abrazarnos.


MOJIR (Nacido en la actual Azerbaiján, alumno de Khaga-
ni. S. XII)


En una mano tenemos las escrituras, en la otra, vino-
Ahora con lo que nuestra fe aprueba, ahora con lo que es
                                                                                [impuro;
Y así vivimos nuestras vidas, ni crudos ni cocidos,
No del todo paganos, no del todo Musulmanes, una mezcla
                                                                         [entre ambos.


SHATRANJI (Nacido en Samarcanda a fines del s. XII.
La palabra shatranj significa "ajedrez", y es probable que
su nombre signifique "el jugador de ajedrez", un juego
muy popular en las cortes persas medievales.)

Es verdad que una larga vida es la mejor de las riquezas
Pero, sin riquezas, es una vida de suspiros.
Mis amigos, una vida larga que se pasa deseando no es
Tanto una vida como una extensa muerte.



MAHASTI ((La más célebre de todas las poetas persas.
Nacida en Ganjeh -actual Azerbaiján- aparentemente per-
teneció a la corte del monarca Sanjar (1119-1157).

Seca, seca tus vanas lágrimas, las lágrimas no te van-
Ya estoy lo suficientemente triste, no necesitas estar
                                                              [triste tú también;
Mira, tú eres el amado, llorar no es tu papel-
¡Dejame a mí hacer lo que el que ama debe hacer!


SANA'I (El primero de los tres autores mayores de largos
poemas místicos en persa. Nació en la segunda mitad del
s. XI y murió en 1150.

Si pudiese elegir venir, no hubiese venido:
Si pudiese elegir irme, ¿cuándo me iría?
Lo mejor hubiese sido no haber venido nunca,
Y no estar aquí, y no tener que irme.


ABU SA'ID ibn ABI'L KHAIR (967-1048)

El amor fluyó como sangre a través de cada una de mis
                                                                            [venas,
Sacó todo lo demás y me llenó con el Amigo.
Mi amigo abraza cada parte de mí,
Sólo permanece mi nombre, es resto es Él.


MU'IZZI (1048-1124)

¡Oh Rey, el trago de la mañana es una cosa espléndida!,
Todos los que buscan el placer aman el trago de la mañana.
A toda hora el vino es una fuente de regocijo,
Al amanecer es puro elixir.


ABU TALIB KALIM (¿?- 1651)

...La mitad de mi vida gastada sujetando mi corazón
                 a esto y aquello;
el resto, desujetándolo de nuevo.


AYN AL-QOZAT HAMADANI (Gran filósofo y místico
persa, nacido en Hamadán en 1098, y ejecutado 33 años
más tarde bajo el cargo de herejía.)

1.
Anoche ella me abrazó
mi ídola enroscó sus brazos alrededor mío
            me atrapó y atravesó mi oreja
            con el anillo de la esclavitud.
Le dije: "¡Por tu amor
Rugiré, y gritaré y me AMOTINARÉ! Y..."
                 pero ella puso sus labios sobre los míos
                 y cerró mi boca.

2.
Dentro del ojo del ojo
    ubiqué un ojo
        lustrado y adornado
             con su belleza
pero súbitamente caí
    dentro del Cuarto de la Perfección
       y ahora estoy librado de la vista,
          hasta del ojo de la contemplación.


SARMAD (Vivió en el siglo XVII. Se dice que nació ju-
dío y se convirtió luego al Islam. Sólo ha sobrevivido una
breve colección de sus ruba'iyyat.)

El universo es un caleidoscopio:
ahora desesperanza, ahora esperanza
            ahora primavera, ahora otoño.
Olvida sus subes y bajas:
             no te irrites ni te enfades:
El remedio para el dolor
             es el mismo dolor.


MANSUR HALLAJ (Nació en Persia en 858, y es conside-
rado el mayor mártir del Islam, despertando grandes polé-
micas en los círculos Sufíes y ortodoxos. Fue ejecutado
por su famoso dicho: "Yo soy la Verdad" ('An al haq')
en 922.)

Nado en un mar de amor,
arrojado arriba y abajo por las olas.

Me alzan por momentos,
Y en otro en ellas me ahogo.

Hasta que este Amor me trajo
Adonde no hay orilla alguna a la vista...


BIBLIOGRAFIA

Mahmood Jamal. Islamic Mystical Poetry. Sufi Verse from
  the Mystics to Rumi. Penguin, 2009.
Bernard Lewis. Music of a Distant Drum. Classical Arabic,
Persian, Turkish, & Hebrew Poems. Princeton Univ. Press,
  2001.
Dick Davis. Borrowed Ware. Medieval Persian Epigrams.
  Anvil, 1996.
Peter Lamborn Wilson and Nasrollah Pourjavadn. The
  Drunken Universe. An Anthology of Persian Sufi Poetry.
  Omega, 1999.
Keith Bosley. Poetry of Asia. Five Millennium of Verse
  from Thirty-three Languages. Weatherhill, 1979.
Tony Barnstone/ Willis Barnstone. Literatures of the Mi-
  ddle East. Prentice Hall, 1999.





NOTAS. Agrego, al pasar, algo que comenta Vita Sackvi-
lle West en su libro "Pasajera a Teherán". "He estado bus-
cando un jardín desde que llegué a Persia y aún no lo he
encontrado. Sin embargo, los jardines persas gozan de
una excelente reputación. Hafiz y Saadi cantaban las ex-
celencias de las rosas con frecuencia, hasta llegar incluso
al aburrimiento, pero en persa las rosas no tienen nombre,
lo que más se aproxima es >flor roja<. Da la impresión
de que se ha producido un malentendido en algún momen-
to." De un viaje realizado en 1926 en tren, en barco y en
automóvil, para reunirse con su marido, Harold Nicholson,
en la capital persa. No sé si habrá lazos de parentesco entre
los dos Nicholson mencionados en este artículo.
 Y algo que tal vez se le escapó a Vita: en persa antiguo,
Jardín se decía "Paridaiza", significando esto, que eran
proclives a la metáfora.
 Alguien había escrito "Qué maravilloso jardín
                                              hiciste
                                          de tu jardín"

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)


jueves, 3 de abril de 2014

EL ÚLTIMO (PROBABLEMENTE) POEMA DE YUKIO MISHIMA



Yukio Mishima se llamaba en realidad Kimitake Hiraoka.
 En su 'primera' autobiografía (así la presentó a los editores
a los 23 años de edad), un libro que abrió el mundo a este
genio precoz, titulado "Confesiones de una máscara", Mishi-
ma cuenta detalladamente sus duros primeros años de vida.
Marcado por diversas circunstancias, que contaré en otra
parte, Mishima pasó de la extrema vergüenza de sí mismo
a un exhibicionismo sumamente arriesgado.
 Dedicó su vida a dominar aquello que su débil contextura
y su feminizante educación por la abuela materna, le habían
hecho sufrir tanto.
 Este poema apareció en "Sun & Steel" (Sol y acero), una
suerte de testamento que dejara Mishima poco antes de co-
meter hara-kiri, el 25 de noviembre de 1970, en protesta
contra la constitución japonesa posterior a la Segunda Gue-
rra Mundial, que prohíbe la guerra.


ICARO

¿Pertenezco yo, entonces, a los cielos?
¿Por qué, sino, deberían los cielos
Fijarme con esta incesante mirada azul,
Tentándonos, a mí y a mi mente, más alto
Aún más alto, arriba en los cielos,
Atrayéndome incesantemente hacia arriba
A lo alto lejos, lejos, lejos de lo humano?
¿Por qué, si el equilibrio ha sido estrictamente estudiado
Y el vuelo calculado con lo mejor de la razón
Hasta que ningún elemento aberrante debiera, por derecho,
                                                                        [permanecer -
Por qué, aún, debiera la lujuria de la ascención
Parecer, en sí misma, cercana a la locura?
Nada hay que pueda satisfacerme;
Las novedades terrenas se opacan demasiado rápido;
Me veo llevado más y más alto, más inestable,
Más y más cerca de la refulgencia del sol.
¿Por qué me queman, estos rayos de razón,
Por qué estos rayos de razón me destruyen?
Los pueblos alla abajo y los serpenteantes arroyos,
Se tornan tolerables mientras nuestra distancia crece.
¿Por qué alegan, aprueban, y me tientan
Con la promesa de que puedo amar lo humano
Si sólo se ve, esto, de lejos-
Aunque la meta nunca podría ser el amor,
Ni, si lo hubiese sido, podría yo nunca
Haber pertenecido a los cielos?
No he envidiado a los pájaros su libertad
Ni he sentido nostalgia por la paz de la Naturaleza,
Impulsado por nada salvo este ansia extraña
De lo más elevado, y lo más cercano, para sumergirme
En el azul profundo del cielo, tan contrario
A todas las dichas orgánicas, tan lejano
De los placeres de la superioridad
Pero más alto, más alto,
Deslumbrado, quizá, por la mareada incandescencia
De las alas enceradas.

¿O acaso entonces
Pertenezco, después de todo, a la tierra?
¿Por qué, sino, debería la tierra
Mostrar tal ligereza para circundar mi caída?
Sin ofrecer ningún espacio para pensar o sentir,
Por qué entonces la blanda, indolente tierra
Me recibió con el impacto de su plato de acero?
¿Acaso la blanda tierra se volvió acero
Sólo para mostrarme mi propia blandura?
Que la Naturaleza trajera el hogar a mí
Que caer, no volar, está en el orden de las cosas,
Más natural por lejos que aquella imponderable pasión?
¿Es el azul del cielo, entonces, un sueño?
¿Fue diseñado por la tierra, a la que yo pertenecía,
En relación a la fugaz, blanco-quemante intoxicación
Conseguida por un momento por las alas enceradas?
¿Y favorecieron los cielos el plan para castigarme?
Para castigarme por no creer en mí mismo
O por creer demasiado;
Demasiado anhelante de saber dónde residía mi lealtad
O vanamente asumiendo que ya lo sabía todo;
Por querer partir volando
A lo desconocido
O a lo conocido:
¿Ambos el mismo azul pedacito de una idea?


 





Yukio Mishima. Sun and Steel. His Personal Testament
on Art, Action, and Ritual Death. Traducido al inglés por
John Bester. Grove Press, 1970.

 Este poema refleja la visión en extremo 'japonesa' del mito
de Icaro. W.H. Auden ha escrito, también en un poema -ti-
tulado Musée des Beaux Arts- su propia visión de este tema,
mencionando el "Icaro" de Brueghel el Viejo (La caída de
Icaro, pintado en 1563):
"En el 'Icaro' de Brueghel, por ejemplo: cómo todo se aparta

Deliberadamente del desastre; el labriego podría
Haber oído el chapoteo, el grito desesperado,
Pero para él no se trataba de un fracaso importante, el sol brilló
Como correspondía sobre las blancas piernas que desaparecían
En el agua verde; y el delicado y suntuoso navío que debió ha-
                                                                                     [ber visto
Algo asombroso -un muchacho cayendo del cielo-,
Tenía que ir a alguna parte y siguió navegando tranquilamente."

Una versión distinta del fracaso... y de su futilidad.

(La versión del poema de Auden es de E.L. Revol)

miércoles, 26 de marzo de 2014

EL AVION HIDROLITICO


                                            Ilustración: Horacio Cardo

Lo creó Münster, por supuesto, tremendamente presionado por las auto-
ridades. Era la Guerra, por supuesto, la última, como siempre, la Defini-
tiva Guerra.
El duelo aéreo entre Gran Bretaña y su país no terminaba de inclinarse
para un lado u otro y eso, al Führer, lo enFührecía.
Hasta entonces, Hans Erick Münster (1919- ?), trabajaba silenciosamente
en algunos proyectos particulares. El inicio de la guerra lo sorprendió re-
gresando a casa desde su taller, bajo una lluvia torrencial. Münster tenía
un problema desde chico con la lluvia. Desde entonces, cada regreso a casa
bajo la intensa lluvia se lo recuerda.
No ajeno a ese problema es el tema del clima en la región de Bremerhaven.
Como decía el Profesor Schmidt a sus alumnos en el extranjero, hablando
de su patria: "¡Tres días de sol por año! Así se hacen rudos los hombres."
Lo cierto es que algunos se hacen rudos, otros se vuelven mansos -y por las
mismas razones- y un tercer grupo, al que pertenece Hans Erick, se llena de
malas espinas y desagradables sensaciones. Por eso había creado el peculiar
vehículo con el cual se desplazaba en esa ocasión hacia su casa: una cápsula
hidrófuga, una suerte de huevo plástico, cuyos planos, dicho sea de paso, se
perdieron lamentablemente durante los bombardeos del '44, con tres ruedas
manipulables desde el interior mediante dos sencillos comandos. La rueda
trasera, que era algo más chica que las otras, servía de timón y direccionaba
el aparato.
Al llegar a su casa se encuentra con un vehículo oficial en la puerta y con el
Oberkommandierende de la región sentado en su living, platicando con su mu-
jer.
"Alemania lo necesita, no se puede perder la guerra aérea con el enemigo britá-
nico, el Führer en persona ha enviado por él, son tiempos en los que escacean
el material, los pilotos y, básicamente, el combustible, etc".
En un plazo de 8 meses, para abreviar, el prototipo del avión hidrolítico está listo
para sus pruebas. Es un avión pequeño, que se alimenta de la lluvia, justamente.
El fuselaje recibe el chaparrón y su ingenioso motor utiliza el agua como com-
bustible. Münster en persona lo pilotea ante los capos de la Luftwaffe. Las prue-
bas finales se llevan a cabo en Münich. Hitler sonríe por dentro. En pocos meses
se fabricarán miles de pequeños Münsters que asolarán las islas anglófilas.
Para volver a abreviar: todos sabemos el resultado. Los aviones hidrolíticos de
Münster no encuentran con frecuencia chaparrones intensos, sino lluvias media-
nas y delicadas lloviznas. Su vuelo, entonces, es exageradamente lento, ya que
el pequeño motor hace lo que puede para degradar el agua chirla que le llega en
insuficientes dosis.
En las cinco primeras grandes incursiones, los habitantes de Londres derriban
más de 750 ejemplares, en la mayoría de los casos desde el jardín y con las es-
copetas de caza.
Münster huye en el Transiberiano Clandestino, invitado a Crimea por un "ad-
mirador de su talento creativo", Iósif Vissariónovich Dzhugashvili. Arriba a
Ucrania y es recibido por una comitiva oficial enorme, con grandes banderas ro-
jas y con varias bandas militares tocando tremendos himnos de guerra eslavos
en su honor. Dzhugashvili, también llamado Iósif Vissariónovich Stalin, lo reci-
be días después en su despacho inmenso y le dice que quiere que Münster se
convierta en proveedor de la aeronáutica soviética, en comunista converso y en
su amigo personal (parece que allá también se usaba este pleonasmo). Son las
últimas noticias que se tienen del inventor. Lo cual no constituye un hecho sor-
prendente, si uno se guía por lo que solía pasarle a los "amigos" de Stalin.
Una pequeña pero necesaria aclaración: Münster nunca se creyó un inventor. El
decía que hacía "experimentos menores".
Entre los muchos problemas que tuvo el Generalfeldmarschall  Erwin Johannes
Eugen Rommel, se encontró éste: Hitler le ordenó llevar un par de miles de avio-
nes hidrolíticos al norte de Africa. Era cuando aún no habían tenido la desastrosa
derrota londinense. Rommel no quería contradecir una vez más a su enojadizo lí-
der, ya que había agotado la cuota de negativas de esa semana. Obvio es decir
que las pequeñas burbujas de Münster nunca dejaron tierra. Bueno, tierra no,
arena. También es harto conocido el hecho, pero lo vuelvo a contar para los que
no lo saben, de que los ingleses reciclaron los aparatos derribados que pasaron a
utilizarce como mochilas de inodoros a presión (muy convenientes para baños
públicos). Es cierto que en los primeros ensayos hubo dos ahogados, pero una
vez que le tomaron la mano a la cosa, todo anduvo bien. Se pueden encontrar
algunos ejemplares, todavía,  uno de ellos, por ejemplo, ha sido avistado en la
zona de Trafalgar.

[La ilustración de mi amigo de la infancia, Horacio Fidel Cardo juega con la idea,
solamente, ya que como dijimos antes, los planos originales se han perdido para
siempre.]

ARTE URBANO: BENIAMINA FICUS

 Desde hace unos días en Buenos Aires, esta artista de la naturaleza, está produciendo
en forma simultánea una inmensa, incontable, tal vez infinita cantidad de preciosas e
inimitables obras de arte.
 No hay más que decir acerca de estas obras, Cada una es única. Tal vez no vuelva a
producirse, esa misma obra, en millones de años.
 ¿Es arte callejero? ¿Es arte urbano?
 Una nueva temporada del arte impresciptible de Beniamina Ficus.









































Nótese que ha elegido trabajar una y otra vez sobre una forma bastante
definida, y que, a su vez, ha decidido trabajar sobre los abanicos de tonos
verdes y amarillos. Nada más, supongo yo, que para exigirse al máximo
en las dificultades, generando a partir de ellas, miríadas
de imágenes al mismo tiempo absorventes e irretenibles.



lunes, 17 de marzo de 2014

LAS 20 'MINIATURAS' DE PETER HANDKE





¿Es un gran escritor Peter Handke (Griffen, Austria, 1942)?
No sabría responderlo. Para mí, es muy desparejo. Cuando
crea sobre lo directamente vivido, me gustan mucho sus li-
bros. Cuando, en cambio, son más 'literarios', no tanto. Lo
que me parece indiscutible, sin embargo, es la capacidad de
observación fina y a la vez descarnada que tiene. Eso es lo
más valioso de este escritor, creo yo. Un viajero interior y
exterior. Ha recorrido grandes distancias a pie (en eso nos
recuerda a Sebald, que habla de Handke en sus dos libros
de ensayos, "Pútrida patria" y "Campo santo"), en especial
a lo ancho de España. A fines de los 90, durante la guerra
de los Balcanes, Handke, que es de origen esloveno por
parte materna (su madre, de una vida muy sufrida, se sui-
cidó a los 51 años, situación de la cual surgió "Desgracia
indeseada" según lo traducen unos y "Desgracia impeora-
ble" según otros) viajó a Belgrado y escribió luego un li-
bro acerca de esta experiencia. En realidad, más de un libro.
De todos modos, su planteo acerca de esa 'guerra', que lue-
go devino en el genocidio bosnio, despertó una gran polé-
mica y muchos rechazos. Parecía que su posición -contra-
ria a los bombardeos de Serbia por parte de la OTAN- era
una toma de partido por Milosevic y sus sanguinarios ejér-
citos. Sin embargo, su testimonio tiene otras interpretacio-
nes posibles y Handke puede ser tomado por muchas cosas,
pero no es un hombre de derecha, ni un militarista. Tanto
Elfriede Jelinek, la Premio Nóbel austríaca (¿debió ese
premio ser dado a Handke en su lugar?) como Wim Wen-
ders, el director de cine alemán, han defendido a Handke
de las críticas y perjuicios que sus ideas políticamente in-
correctas le trajeron.
 Hay dos libros de Peter Handke construídos por frases
sueltas, ideas, pensamientos, sensaciones, observaciones,
que me parecen de una notable riqueza. El primero se lla-
ma "El peso del mundo", y fue editado en castellano ori-
ginalmente por la Editorial Laia de Barcelona, en 1981,
poco después de su edición austríaca. El subtítulo es "Un
diario (Noviembre 1975-Marzo 1977). Recientemente
reeditado en la Argentina por Adriana Hidalgo. El otro,
"Historia del lápiz. Materiales sobre el presente." fue edi-
tado por Península, de Barcelona, en 1991.

Anoté "20 miniaturas" sólo para seguir la serie de "Las 20",
pero incluyo unas cuantas más. En realidad, ambos libros
son tan buenos que se pueden abrir en cualquier página y
encontrar muchas de estas 'miniaturas' deliciosas.

1. Una noche sin angustia, con el corazón latiendo muy a
lo lejos, en lo más profundo del pecho.

2. Pensar que a una mujer verdaderamente hermosa, valien-
temente hermosa, sin esfuerzo alguno, no habría que mirar-
la a hurtadillas, como si las bellezas consagradas; se la po-
dría contemplar con la máxima franqueza y emoción, cu-
riosa y cariñosamente, rebosando admiración y sorpresa-
y ella lo comprendería.

3. El rostro de quien tiene fantasías es irreconocible; bella
mente irreconocible.

4. Cuando estoy solo siento hacia muchas personas un agra-
decimiento que sería incapaz de sentir en su presencia.

5. Aman las mujeres a los perdedores, pero sólo cuando no
lo son definitivos.

6. Para salvarse, infligirse otro dolor.

7. Alguien que identificado finalmente con su propia triste-
za, participa complacido, agarrado a la barra, de todos los
movimientos del autobús, de la calle, de la gente.

8. Él hablaba lleno de aflicción y yo le escuchaba insensi-
ble: ¿Quién era el culpable?

9. Ella dijo: "¡He seguido siendo amiga de todos los hom-
bres que he amado!", y yo pensé de inmediato: "Bueno, ¡a
mí no vas a  hacerme esa cochinada!"

10. Un triste e involuntario soliloquio: preferiría no hablar
con nadie, ni siquiera conmigo mismo.

11. En mis recuerdos hay pocas tormentas: como si en el
recuerdo toda tormenta se hubiera aplacado.

12. Oculto en su culpa, ya no sentía miedo.

13. Cuatro horas de insomnio -botín: dos breves frases;
luego un agradable y negro cansancio (como si el insomnio
fuera dando la vuelta a las momentáneas opresiones, hasta
que cada una de ellas, "cansada", vuelve a encontrar un nue-
vo y silencioso lugar en la conciencia: un insomnio saluda-
ble).

14. Escribiendo reencontraré la belleza. No existe una "belle-
za vacía", la belleza siempre trae una idea, o hace volver al-
guna idea olvidada. La belleza siempre llega al fondo de las
cosas.

15. Suelo pensar de una forma tan errónea, tan poco válida,
porque pienso como si hablara con otro.

16. Tras un prolongado trabajo, afuera reinaba tal silencio
que en la Tierra parecía haberse extinguido la humanidad.

17. "Tengo que perder la costumbre de que me remuerda la
conciencia cuando no siento nada."

18. He leído una hermosa carta y he vivido de verdad el
"cordial saludo" como cordial saludo.

19. Noté que me estaba defendiendo del viento que me da-
ba en la cara y dejé de defenderme.

20. Amanecer azul, gotas de lluvia sobre el buzón amari-
llo, colegialas con calcetines cortos y blancos; El ahora
está bien, pensé.

* Odiseo, tras veinte años de ausencia, a Penélope: "Ex-
traña..." Y ella responde: "Extraño..."

* Existen momentos en que quisiera pedir ayuda; pero,
¿a quién?

* Leer a Kafka: no hay que memorizar sus frases (pueden
olvidarse de inmediato y ahí radica su belleza) y, sin em-
bargo, permanecen incluso en el olvido.

* Sólo debería ser crítico cuando quiero intensamente que
las cosas sean de otra manera.

* Toda descripción del interior de otra persona me parece
una calumnia. No tiene necesariamente que ser falsa, pero
es una calumnia.

* Sensación de belleza. Todo en mí empuja serenamente
hacia afuera. La belleza me libera de la palabra, y enton-
ces puedo decirlo todo ("El presente se volvió de pronto
rico y majestuoso", Henry James, Washington Square.)

* El modo más general en que dejo que se formule mi
odio: es un odio a aquellos que se ponen de moda.

* Mi apetito de mundo cuando leo cosas relativas a otros
continentes, como ahora, p.ej., dos palabras tan sólo:
"californianamente extravagante".

* Voy perdiendo la familiar sensación de la simultanei-
dad de muchas otras vidas y acontecimientos, frecuente
origen de tantas solidaridades, mientras estoy solo en un
cuarto, p.ej.; cada vez más aislado y a merced de mí mis-
mo.

* Dulzura: la energía hecha conciencia.

* Tras la depresión: aprender de nuevo a hablar.

* Con mi escritura quisiera despertar envidia en la gentuza
y añoranza en los demás.

* Todo lo que amo, pero ahora está lejos de mí, ¿no tiene
en la memoria la voz del cantor mítico? (en todo caso, aca-
bo de oírlo cantar en mi memoria).

* Frío invernal: los portales abiertos. Es el último día del
año, veo un amor lejano en una tienda hecha de luz y, una
vez más, quisiera ser eterno. [Este es el último texto de
"Historia del lápiz" y el último de esta acotada serie]

Una vez transcriptas, me pareció que el nombre más ajusta-
do para este tipo de escritura sería "minucias". Sugiere mi-
niaturas, pero también sugiere minuciosidad, y hasta las
sobras de una comida, que sería de tres platos (poesía, nove-
la, ensayo). No me interno en diferenciar cuál de los tres pla-
tos ('entrada', 'plato principal', y 'postre') sería cada uno.
Pero éstas no son las sobras, que serían como las rebarbas
recortadas de un objeto para afinarlo (en el doble -o triple-
sentido de la palabra). Esto es 'lo suelto'. Me hace pensar en
los insectos sociales y los insectos 'libres' de esa misma es-
pecie. Los primeros se asocian fuertemente en una colonia
a la que pertenecen por completo -obra = hormiguero- y los
restantes andan por ahí, por los bordes, corriendo el peligro
de ser atacados por los 'sociales'.
Pero todo esto no es sino ligero desatino.
Ligero por lo leve, no por lo rápido.
"Un desatino ligero", ¿un título?
Muchas minucias hacen una pequeña, casi absurda apuesta
al futuro.

la palabra

suelta en una página

como un pájaro

o un insecto solitario

perdido

perdidos

en todas las direcciones

en lugar de enjambres de palabras-colonias de insectos
multiplicándose
y ocupando cada espacio
que haya

o la multitud de pájaros
en los basurales





 Claro que en 2009 apareció un extenso libro de poemas
de Handke. Se llama Vivir sin poesía. Me volvió loco cuan-
do lo hojeé en la librería y después me costó entender por 
qué. (Pero es algo que pasa muy seguido y que es producto 
de las trampitas del deseo: algo desea desear. En otras pala-
bras, quiere encontrar razones para comprar el libro.). 
 Aún así, hay varios textos que sin duda valen la pena.

 Bondades del río meandroso:
 clara bondad del agua,
 oscura bondad de la tierra,
 bondad del recodo.

  Y, más adelante en el largo poema acerca de la duración:

  Esta es y seguirá siendo la verdad:
 la duración no es una experiencia colectiva.
 No hace a un pueblo.
 Y, sin embargo, durante el estado de gracia de la duración,
 en el fondo no estoy completamente solo.
 La duración es mi redención,
 me permite marchar y ser. 
 Animado por ella
 soy también aquellos otros
 que estuvieron antes que yo en el lago Griffen
 y los que rodearán la Porte d'Anteuil cuando yo ya no esté.

 Y ahora que releo ciertas páginas para incluir algunos frag-
mentos, me vuelve a parecer lleno de frutos. ¿Quién se en-
tiende?



 Pero eso no es todo: dos años después Alianza (el de poe-
sía fue editado por Bartleby Editores, también en España),
edita el descomunal Ayer, de camino. La más completa y
casi exorbitante reunión de fragmentos, anotaciones, aco-
taciones, comentarios, observaciones de todos.
 Imposible evitar la tentación de predar esta bestia magnífi-
ca. En este caso -como en los dos libros que mencioné al
principio- es casi imposible abrir el libro en cualquier lado
sin encontrarse con algo por lo menos interesante (como 
"En 1916 Wittgenstein regaló al estado un millón de coronas
para un mortero de 30 cm")

 No hay ninguna razón que justifique privar al lector de esta
breve nota de un buen número de entradas de este texto ca-
si innumerable. Tal vez habría que volver a titularla: ya no
se trata de 20 miniaturas, sino de una tentativa de tentar a
ese lector a instalarse por un buen tiempo en el territorio
Handke.

 Ayer por la noche, en una calle lateral, oscura, de Bitola,
más oscura aún que la oscura calle mayor: tres asnos in-
móviles bajo la nieve que caía, alrededor de su dueño, 
inmóvil, una constelación (14 dic. 1987)

 ¿De qué modo ayer, yendo a la gran puerta de arco de me-
dio punto de San Isidro de León, torciendo hacia allí, pen-
sé?: "¡Mi país!"

 La (mi) lectura empieza -cuenta-, comienza en el momento
en que las frases, las palabras dejan de ser palabras y fra-
ses, dejan de ser en general ritmos y movimientos y reso-
nancias, y pasan a ser la imagen abarcadora, quieta

 Cuando, por ejemplo, las mujeres jóvenes pasan por las
ciudades en actitud de dueñas del mundo, yo lo tolero -con
los hombres, en cambio, no (a gente como nosotros sólo
nos va la calma, la autoironía y la ausencia)

 Si no siento mi debilidad me siento sin alma

 Hoy hace cincuenta años que murió Antonio Machado.
 "En la aldea de Viladesens A.M. durmió por última vez en
España... a la madre de M., Ana Ruiz, enferma, le dieron
allí la última taza de leche caliente... luego la última mar-
cha por la carretera que va a Francia... en la playa de Co-
llioure Machado dio luego sus últimos pasos, delante de
las casetas de los pescadores... los últimos libros que leyó:
las obras de Pío Baroja y Los vagabundos de Máximo 
Gorki... " (La Seu d'Urgell, 22 febr.)

 ¿Es una desvergüenza, estando en un país extraño, ir a
buscar para uno la sonrisa de los niños? (Úbeda, después
de un viaje en autobús, antes del atardecer)

 "¿Dónde vives en este momento?" -"En el caminar."
 (Bohinjska Bistrica, Eslovenia, de nuevo)

  Andar a la luz de la luna, de la luna creciente, en la bahía
de Jade, ahora, de Wihelmshaven, del mismo modo que ha-
ce un mes (luna) bajando por la calle de Acrocorinto: las
dulces repeticiones

  ¿La contemplación (sostenida) es ya la reflexión?

  El tordo, con los ojos abiertos, metió la cabeza en el agua
y luego volvió a salir con los ojos redondos secos

  La luz de humo en la avenida de plátanos: ésta fue ayer
mi última mirada sobre Narbonne

  Escapar a la tormenta agachándose, como los niños de
Kafka, que "corren por debajo del viento"

 Cuando sentía la belleza, hacía venir con él, con el pensa-
miento, por sí mismo, a su hijo (26 de mayo, Tarn)

 A la pregunta sobre su profesión, la mujer, de un modo tan
tranquilo como evidente, contestó: "J'asiste mon mari"

 Las horas del día en las que en él no había amor, las ho-
ras terribles. Y luego, a la mañana siguiente, se despertó
y seguía estando el amor ("All I can do is dream of you",
Roy Orbison)


 Distingue entre aquellos que, solos, no son bellos, y que,
en compañía, sea ésta la que sea, inmediatamente se vuel-
ven bellamente-vivos, vivamente-bellos, y aquellos que,
por el contrario, en compañía, sea ésta la que sea... (21
de julio)

 El "placer de cepillar caballos" me vino hace un instante
a la mente, a varias mentes, andando montaña arriba al
sol: mundo que brilla en marrón, como los caballos de en-
tonces delante de la cuadra del abuelo


 Y bien, en algún lugar hay que detenerse. Pensar que se
trata de una invitación. Tal vez toda la buena escritura lo
sea, quiero decir tenga eso en común.