domingo, 26 de julio de 2020

LAS PÉRTIGAS ACUÁTICAS

 Y siendo que hemos hablado
  ya de pértigas,
  ¡qué extraño
  no haber mencionado las pértigas acuáticas!

 ¡Qué suavidad al tacto!
 Al tacto lo embelesan de inmediato

 Pero resulta que son las manos
  las que deben conducir  
    las pértigas
    que nos permitirán
    cruzar
    los ríos

 (No nos conviene el embeleso)

 Zona de ríos
 Anchurosos, calmos, zigzagueantes,
   oblicuos, rumorosos, de boca ancha
   y sinuosa cola que pasa y pasa
   y nunca pasa

 Desarrollo de pértigas

 No hay coincidencias

 Lo juro. Lo juramos.

 Tallado y pulido
 Flexibles, pero no mucho, no tanto
 El agua es la tentación de la madera 
   de las pértigas
 Todas las pértigas en su intimidad
   quieren ser agua
   una vez que la han probado
 Reconocen de instantáneo
   la superioridad innata 
   del agua

 Y alguien que se desplaza sobre 
   pértigas
   está asimismo obligado
   a reconocer
   que es muchísimo mejor
   el desplazamiento
   que logra o tiene el agua

 Pero así son las cosas de este mundo
    parece decirse al cabo
    de un racimo de ramas
    o de una arboleda de años:
  siendo que no se puede convertirse en río
  -y que si todo se convirtiese en río,
  por otra parte, se derramaría por el mundo
  un gran caos-
 aceptamos el cuerpo
 y el cuerpo acepta la pértiga
 y la pértiga acepta la madera
 y cruzamos así los ríos
  para ir a cualquier parte

  Mientras nosotros, 
  pértiga en mano,
  cabalgando ríos
  sentimos que hacemos nuestra parte

  (Por más esfuerzos que se hagan
   por convencernos
   que se trata de nada, 
   o de nadies,
   juegos de espejos, 
   ilusiones, maya,
   no dejamos de aferrar la pértiga,
   evitar que los ríos nos rebalsen, 
   y buscar nuestro lugar perdido
   y sentir que el sentido
   es importante.) 

  Pero casi no hemos hablado
  de las pértigas acuáticas,
  de su firmeza y flexibilidad
  de su ausencia de consciencia de sí mismas;
  de cómo estiradas sobre la hierba
  una vez finalizado el viaje
  se dan a soñar que son las ramas
  a las que el viento despeina por las tardes.
  
   





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