miércoles, 3 de julio de 2013

POEMAS DE HUGO CLAUS




HUGO CLAUS nació en Brujas, Bélgica, en
abril de 1929 y murió en Amberes, en
marzo de 2008. Muchos lo consideran el
mayor escritor belga. Ha sido tanto no-
velista, como dramaturgo, cineasta y pin-
tor, además de poeta (dejó alrededor de
1300 págs de poesía). Ha recorrido la ma-
yor diversidad de géneros y estilos.
Estos poemas, escritos en flamenco en el
original, fueron traducidos de su versión
en inglés.


DIEZ MANERAS DE MIRAR A P.B. SHELLEY

1

Su cuerpo lavado en las arenas.
Yace ahí donde el oro retrocedió
sobre las montañas.
En sus faldas-pantalón de algodón, en sus medias blancas
en los versos de Keats en su bolsillo interno
sólo los gusanos se movían.
Ah salvaje viento oeste,
tu aliento es el ser del otoño.

2

Su cara comida
por las criaturas del mar.
Su espíritu que tenía ojos
labios y fosas nasales
vieron a la soñante tierra
la lamieron,
olieron sus olores que destruyen
y preservan al mismo tiempo.

3

Fino como un hueso, espástico.
(En pantomima él era
la primera opción para jugar de bruja).
Una voz estridente. Callos en los pies.
Hasta la nuca en chicas.
Y todo el tiempo, burlas
acerca de los ángeles de la lluvia,
los ángeles del relámpago
que se suponía iban a descender esta noche
sobre el planeta azul.

4

Odiaba la carne picada de cerdo,
los santos, la veneración, el Rey.
Pero sobre todas las cosas odiaba
un marido y una esposa
en su monógamo abrazo.

Lluvia negra, bravo granizo
descendieron
sobre el raudal
de sus tiaras ménades.

5

Había espinas en cantidad, zarzas en cantidad
entre las cuales cayó y sangró.
Pero conservaba arsénico en el bolsillo.
ya que ¿quién sabe
si quieres sobrevivir
a la belleza de las agachadas?
¿Quién sabe si no preferirías,
sin partir del todo, hundirte
en las algas marinas, indómito?

6

Una vez le prendió fuego al mayordomo familiar,
el Señor Laker. En Italia
bailó frente a un arbusto llameante.
Más tarde, en la sombra, gris de
frío, luego de horas como carámbanos,
suspiró: "Atención, oh, escuchen
las ramas del cielo y del océano
enroscadas unas en otras".

7

Salió corriendo a los gritos de su cuarto,
había, ¡oh! visto
gordas mujeres de Sussex
con ojos donde debían estar los pezones.
Muchas veces en su cama de invierno vio
una criatura desnuda
surgir de un mar púrpura.

Oh, álzame como una ola,
una hoja, una nube.

8

Para el desayuno y la merienda comíamos bombones.
Entrañas secadas por el opio.
Los riñones y la vejiga dañados.

Sus acentos y ritmos
son soplados sobre la tierra helada.
Ecos de los dioses y de los mirlos
blasfemias también.

9

Se rehusaba a ponerse medias de lana.
La manteca lo hacía tener arcadas.
Con Harriet, Mary, Claire, y otras
insertaba una esponja embebida en vino,
para bloquear niños.

Determinado a exilarse a los bordes
de un círculo tras otro,
se fue hundiendo entre grandes señales,
rechazos.

10

Cuando sus fragmentos murieron
y él fue sepultado como oda y panfleto,
el Courier escribió: El infiel se ha ahogado.
Ahora él sabrá si hay un dios o no.

El meneaba a la puta de la elocuencia
en su rodilla.
Su infidelidad: un antídoto
a la venida del invierno
en el viento del oeste.


*Ménades: en la antigua Grecia, las seguidoras femeninas
de Dioniso (Baco en el Panteón Romano).



EL HOMBRE DE TOLLUND

Como un pariente
al que uno ve raramente entre su gente,
y que se sienta de repente en un rincón de la habitación,
un rey de rostro adusto lleno de discordia y de silencio,
que no duerme, pero descansa en paz.

Ningún gusano se ha alimentado de él,
nosotros somos su plaga de alimañas ahora
con nuestras entusiastas miradas.

En su tiempo lleno de dioses, y cantos,
de guerras y naves y
retaliación,
fue estrangulado con una soga hecha de cuero
y arrojado en su propiedad: el suelo, en
un tiempo de hielo y hierro.

Trazas de semillas de lino, de torta de cebada y de malas
                                                                              [hierbas
en el canal intestinal:
era invierno cuando murió, jadeando por aire
y aprisionado en el barro de un páramo de turba.

Los hombres del poblado lo rodeaban,
apretando una horqueta contra su garganta y aprobando
mientras era sacrificado a los frutos del verano.
¿O era un asesino? ¿Un hereje? ¿Un desertor?

Arrodillado en el espacio vacío,
su cuerpo tanteó su propiedad: la tierra y no encontró
                                                            [ni ramas ni árbol;
la venganza no penetró su mente,
ya que sonríe en el pantano que lo preservara.

Un cofre se pudre, las rocas se pulverizan, el pasto se vuel-
                                                               [ve paja y ciénaga;
pero él yace ahí, hombre junto a lo familiar durante siglos
                                                                             [por venir,
con la soga puesta, con una oreja aplastada y sin dientes.

('Cuando estaba en mi plenitud y te montaba
el mundo me parecía magnífico

hasta que brillaba con rencor
ante la devastación de las cosas.

Chillabas como corza, perro y oveja
cuando engendré a tu hijo.

Yo era una daga de madera de lima
en ese interminable páramo, tu piel')

El ácido que lo preservó
crece en el pasto.
Doblemente doblado, aguarda justicia
por el que fue.

Si hay sangre: coagulada.
Si hay vida: afectada
por el masivo gas sin tiempo, las huellas digitales de los años.
Si hay azul: borrado
como el azul de tus ojos, años después.

         ('Es un hombre de arcilla quien te habla.
          Maté y fui matado.
          Los pájaros se están poniendo en el Oeste.')

En amoníaco y estiércol,
en espinas negras,
bajo una capucha de plomo:
mi muerte.

¿Soy culpable de violación?
¿Rehuí el combate?

Mi madre lo vio todo en el momento
de darme a este mundo
de fresas y víboras y lilas,
esta trampera y las pantanosas nieblas de su vida.

Yo nunca lo supe. De modo que sonrío
mientras me hundo más hondo en este polder
como ganado de cuernos con dolor de tripas.

Los niños pueden tener razón en gritar
que me veo ridículo por lo mohoso.

Ellos saben lo que es la justicia,
aunque el deseo de ella no los persiga.

Mi linchamiento ha pasado,
aunque la piel de mi cuello encogerá
en los años por venir,
y estás enojado, hasta el borde de tus articulaciones,
por lo que me hicieron.

Mi lengua protruye, y ya no hablo,
encadenado a partir de ahora en tus ropas
y relincho en tu sonrisa
con mi sangre y moco y semilla.

Si yo soy tal
entonces también lo eres tú.

Tanteando en busca de algún gesto te encuentras a tí mismo
atrapado en mi clamor, desfigurado por los días hasta el fin.

¿Qué edad tienes ahora?

¿Será el fuego tu castigo
o te hincharás hasta estallar?

La víctima ha administrado justcia.

Te mueves en acuerdo con cada cambio mío,
y tú también eres preservado, y mientras esa horrible luz
aún brille en tí, reunes todos nuestros fragmentos.




EL ANIMAL

La bestia en el pasto (separado de las llamas)
ve agachado sobre sus patas como rompe el día
Como gesticulando el sol ofrece su banquete de siete colas

Como (oro-otoñal, ojos-de-rocío y temblando)
No desea ninguna otra cosa.
A la noche retrocede suavemente y penetra la quietud

El bosque en el que el frío cazador llama.
Tan a salvo, tan manso, ningún hombre
Entra en su mundo.


YO TE ANOTO

Mujer mía, mi altar pagano,
A la que toco y acaricio con dedos de luz,
Mi joven bosque en el que paso el invierno
Mi neurótico, impuro y tierno emblema,
Escribo tu aliento y anoto tu cuerpo
sobre papel pautado para música

Y junto a tu oído prometo horóscopos recién creados
Y te preparo una vez más para viajes por el mundo
Y para una estadía en una Austria u otra.

Pero por dioses y constelaciones
La felicidad eterna también se vuelve mortalmente
                                                                 [agotadora,
Y yo no tengo casa, y no tengo cama,
Ni siquiera flores de cumpleaños para vos

Te anoto sobre papel
Mientras vos crecés y florecés como una orquídea de Julio.


ALGUNAS NOTAS SOBRE LOS POEMAS

PERCY BYSSHE SHELLEY (poeta romántico inglés, 1792-
1822)

EL HOMBRE DE TOLLUND: se trata de un cadáver encon-
trado por dos jóvenes daneses cuando exploraban el pantano
de Jutland. Al principio se pensó que se trataba de una perso-
na joven recientemente desaparecida, pero pronto se supo que
se trataba del cadáver ahorcado de un hombre de la Edad de
Hierro (s. IV a.C.)

YO TE ANOTO: produce cierta dificultad al traducir este
poema al castellano el juego que hace Claus entre la mera
anotación y la música. Cuando dice "a la que toco y acaricio",
ese tocar es el propio de un instrumento musical; lo mismo
puede decirse de "te anoto sobre papel".

BIBLIOGRAFIA

Jerome Rothenberg/ Pierre Joris. Poems for the Millennium.
     Vol. 2. Univ. of California Press, 1998.
Peter van de Kamp. Turning Tides. Modern Dutch & Flemish
     Verse in English. Versions by Irish Poets. Story Line, 1994.
J.M. Coetzee. Landscape with Rowers. Poems from the Ne-
     therlands. Princeton Univ. Press, 2004.












6 comentarios:

Anónimo dijo...

La dificultad fue
superada por el traductor.
El poema se siente muy hermoso.
Acariciar con dedos de luz,dedos semejantes a maestros
de musica,
abrazando instrumentos.

Escribir en hojas pentagramadas es
diferente a todo,es como una
accion sublime;como sera volcar en el pentagrama
sensaciones
humanas profundas?
Este Yo te anoto sube y baja,aun asi lo celebro.
Hay parrafos muy lindos!!Gracias.

karmen blázquez dijo...

Desconocido completamente para mí era este poeta que ahora me ha cautivado. Gracias Robert por publicar su obra
un saludo
karmen

Robert Rivas dijo...

Hugo Claus es mucho más conocido como novelista (Anagrama ha publi-
caso algunos libros suyos). Gracias
a vos.

Anónimo dijo...

Cuando retomo ciertas paginas al azar
vuelvo a asombrarme de ciertas selecciones.
Incursionare en su novela.....
Gracias otra vez

Anónimo dijo...

maenadas = inglés 'maenads', español 'ménades'.
(DRAE: http://dle.rae.es/?id=Os7f0Yb; WIKI: https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9nades)

Robert Rivas dijo...

Ya está corregido, gracias.