sábado, 20 de julio de 2013

LA OTRA LIEBRE

la liebre
              salta
                      el parapeto

el puente de la noche
                    
              el puente a la noche

las pisadas sobre la hierba húmeda
 
              salta sobre rocío y secreto


(el río, insomne)


cada pisada arranca
                                        las raíces pequeñas del agua

sin sonido
                   corazón (escondido en el cuerpo)
                                 encendido (en lo oscuro e inerte)

                                              de la liebre

como un sueño
                        todo abierto

puente
           salto
                   corazón agitando el silencio

(sólo piensa el agua)
(solo piensa, el agua)

salta
           del sueño al mundo

                      se detiene

se disuelve en el aire
                                 es la noche

¡se esfuma en el humo
                                    del sueño!

liebre mensajera
                          perdida
                                      en sí y de sí
                                                        misma

cada pisada
                 una almohadilla
                                           de agua

sobre el corazón dormido
                                           de la tierra

¡flip!
       en un instante salta
                                      salta
                                             como el hipo de un suspiro

del sueño que me estaba soñando
                                                     al della


[La palabra 'liebre'
le dijo después,
ya rodeados del fragor de las usinas
de lo real
y
de los generadores inapagables
del lenguaje,

es una palabra tornasol.

Representa lo irrepresentable.
El pasaje.
El 'mero' pasaje.
De lo real al lenguaje, justamente.
Pero para el otro lado también.

El pasaje de este mundo a otros.
De lo concebible a lo incognocible.
Del mundo del sueño al mundo despierto.
Pero, recordá, como si hiciese falta
que te lo recuerde, tejedora de la
memoria, que también hace el otro
recorrido.
De otros mundos a éste, del despierto
al onírico.

'LIEBRE'
Ese saltito que une por un instante
irretenible
los puntos distantes del espacio,
los perdidos nódulos de tiempo.
¿El agua?
Evaporable natural.
Siempre regresa.
No podría haber 'liebre'
sin el agua.
Ni vientre sin el mar.
'Liebre', finalmente,
la puntita de un salto
antes de otro,
que 'resuelve',
enlaza y transmuta
lo visible en lo invisible
y sus muchos viceversas.]


 [Debería existir una palabra que designe "aquello que no
teniendo nada que ver, tiene que ver".
 Un poco más de un año después de escribir/publicar este
texto, leo el último párrafo del libro autobiográfico de Clau-
de Lanzmann, en el cual explica por qué bautizó con el títu-
lo de "La liebre de la Patagonia" a sus memorias.
 "Cada día, durante la redacción de este libro, he pensado en
las liebres, en las del campo de exterminio de Birkenau, que
se escurrían bajo las alambradas infranqueables para los
hombres, en las que abundaban en los grandes bosques de
Serbia mientras conducía de noche, cuidándome mucho de
no matar a ninguna, y también en la que, como un animal
mítico, surgió ante el haz luminoso de mis faros después de
un pueblo patagón de El Calafate, clavándome literalmente
en el corazón la evidencia de que estaba en la Patagonia, de
que en aquel preciso instante la Patagonia y yo estábamos
de verdad juntos. Eso es la encarnación. Tenía casi setenta
años, pero todo mi ser saltaba de una alegría salvaje, como
a los veinte." ]

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