domingo, 14 de julio de 2013

LA CARTA DE ROBERT DESNOS A YOUKI DEL 15 DE JULIO DE 1944

 
                                           Lucie Badoud (n. en París en 1903, apodada Youki)

Robert Desnos es el verdadero poeta surrealista. André
Breton habrá forjado el grupo, tal vez sea el nombre más
asociado a esa corriente que para muchos fue/es literaria
y para otros fue una forma de vida. Es en este sentido que
sitúo a Desnos como el verdadero. Vivió esa forma de
pensar y sentir la existencia y el mundo, hasta sus últimas
consecuencias.
 El mismo Breton decía que "Desnos es el poeta que ha
ido más lejos que ninguno de nosotros hacia lo descono-
cido."
 Nació en París el 4 de Julio de 1900. Desde muy joven
comenzó a tomar notas de sus sueños. En 1920 sirvió en
el ejército en Marruecos. A su regreso se unió a los surre-
alistas y se destacó por su capacidad para entrar en trance
bajo hipnosis.
 Louis Aragon, otro de los fundadores del movimiento lo
recordó así: "En el café, en medio de la barahúnda de vo-
ces, en plena luz del día, y entre los codazos, Robert Des-
nos sólo necesita cerrar los ojos, y habla, y entre las cerve-
zas, los platitos y tazas, todo el lugar colapsa con un rugido
profético... Deja que esos que cuestionan a este formidable
durmiente le den un empujoncito y de inmediato la profe-
cía, la voz de la magia, de la revelación, de la Revolución,
el tono del fanático y del apóstol surge a la superficie. En
otras circunstancias, Desnos, tan modesto como se presta a
ese delirio, se hubiese convertido en el lider de una revo-
lución, el fundador de una ciudad, el tribuno de un pueblo
liberado. Él habla, él dibuja, él escribe."*

La carta que publicamos aquí fue escrita por Desnos desde
el campo de concentración en el que se hallaba prisionero,
para su gran amor, Youki, el 15 de julio de 1944. Es un
testimonio de la pureza en la que vivió este enorme poeta.

 Cuenta Louis Simpson, en "Modern Poets of France" que
"en 1939 Desnos fue llamado al servicio militar. Cuando
los alemanes invadieron Francia su regimiento, junto con
el resto del ejército francés se entregó casi sin lucha. Des-
pués de un breve período como prisionero de guerra, con-
siguió regresar a París y a Youki.
 "Entonces él comenzó su propia guerra contra los alemanes.
Como miembro de la prensa le resultaba posible encontrar-
se con los Nazis que propagaban las noticias, y él pasaba la
información a sus contactos en la Resistencia. Hacía discur-
sos en bares acerca de la ridícula Ocupación. Escribió poe-
mas contra los colaboracionistas, usando un nombre ficticio
y éstos circulaban. Estaba prácticamente pidiendo que lo
arresten, y un día la Gestapo vino y se lo llevó. (...)
 "Desnos fue enviado a Buchenwald y desde allí a otros cam-
pos de concentración. En Auschwitz, en mayo de 1944, el
poeta André Verder, que también estaba prisionero, vio a
Desnos parado en la lluvia entre una multitud de hombres
emaciados y muriendo de hambre. Los crematorios estaban
humeando, y los guardias de las S.S. mientras pasaban de-
cían: "Todos ustedes van a morir". Verder vio a Desnos yen-
do de un grupo a otro. Tomando el brazo de un hombre, le
leía las líneas de la mano. Entonces, dijo Verder, ocurrió un
milagro. Desnos les habló a los hombres acerca de su futuro
con tal confianza que todos se olvidaron de dónde estaban y
sus rostros se iluminaron de esperanza."

 Poco después de la rendición alemana, los aliados encon-
traron a los escasos sobrevivientes de Terezin (o Theresiens-
tadt) en estado desesperante. Robert Desnos estaba entre ellos, moribundo.
 Dejó de existir el 8 de junio de 1945, dos días después de la
liberación.




CARTA A YOUKI

15 de julio de 1944

Mi amor,

 Nuestro sufrimiento sería intolerable si no pudiésemos to-
marlo como una enfermedad sentimental y pasajera. Nues-
tro encuentro hará nuestra vida hermosa por lo menos por
treinta años. Por mi parte, estoy tomando un sorbo profun-
do de juventud y regresaré lleno de amor y de fuerza. Du-
rante el trabajo un cumpleaños, mi cumpleaños, fue la oca-
sión para meditar largamente acerca de vos. ¿Te llegará
esta carta a tiempo para tu cumpleaños? Me hubiese gusta-
do darte cien mil cigarrillos americanos, una docena de
vestidos de alta costura, un departamento en la rue de Seine,
un automóvil, una pequeña casa en el bosque de Compiègne,
la de la Belle Isle y un pequeño ramo de cuatro peniques. En
mi ausencia, podés ir y comprar las flores, yo te las pagaré,
por supuesto. Lo demás te lo prometo para más adelante.
 Pero antes que nada, tomá una buena botella de vino y
pensá en mí. Espero que tus amigos no te dejen sola ese
día. Les agradezco su devoción y su coraje. Recibí un pa-
quete de Jean-Louis Barrault hace una semana. Besalo en
la mejilla por mí así como a Madeleine Renaud, ya que el
paquete es una prueba de que mi carta ha arrivado. ¿Qué
hay de nuevo con mis libros en la prensa? Tengo muchas
ideas para poemas y novelas. Lamento no tener ni la liber-
tad ni el tiempo de escribirlos. Podés, sin embargo, decir-
le a Gallimard que tres meses después de mi regreso reci-
birán el manuscrito de una historia de amor en un género
enteramente novedoso. Estoy cerrando por hoy.
 Hoy, el 15 de julio, recibí cuatro cartas, de Barrault, Ju-
lia, Dr. Benet y Daniel. Agradeceles, y disculpame con e-
llos por no haber respondido. Tengo derecho a una carta
por mes. Aún nada de tu mano, pero sí recibo noticias tu-
yas. Espero que esta carta sea como nuestra vida por venir.
Mi amor, te beso tan tiernamente como la honorabilidad lo
permite en una carta que debe pasar por la censura. Mil
besos. ¿Recibiste el pequeño arcón que te envié al hotel de
Compiègne?

Robert
 



 Quienes han leído la obra de Desnos no podrán olvidar
dos de sus poemas. El primero, "Tanto soñé contigo" y el
llamado "Ultimo poema", que fue encontrado sobre el ca-
dáver del poeta a su muerte, y que retoma y condensa el
anterior.
 Por si acaso alguien no los conoce, los agrego acá. Ambas
versiones -las he comparado con otras y resultaron incom-
parables- son de Aldo Pellegrini y forman parte de su legen-
daria "Antología de la Poesía Surrealista".

TANTO SOÑÉ CONTIGO

Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
¿Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar
  sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse so-
  bre mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no po-
  drían adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y
  me gobierna desde hace días y años, seguramente me trans-
  formaré en sombra.
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.
  Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las apa-
  riencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta aho-
  ra para mí, más difícil me resultará tocar tu frente y tus la-
  bios que los primeros labios y la primera frente que encuen-
  tre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de
  tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre los
  fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que
  siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.


ULTIMO POEMA

Tanto soñé contigo,
Caminé tanto, hablé tanto,
Tanto amé tu sombra,
Que ya nada me queda de ti.
Sólo me queda ser la sombra entre las sombras
ser cien veces más sombra que la sombra
ser la sombra que retornará y retornará siempre
en tu vida llena de sol.


**

 También hay otro poema de Desnos llamado "No el amor
no ha muerto", que termina así:

 Yo estaré muerto ya, todo entero encerrado en tu cuerpo
                                                                         [inmortal,
y tu asombrosa imagen estará presente para siempre entre
         [las maravillas perpetuas de la vida y de la eternidad,
pero si vivo
tu voz y su acento, tu mirada y sus rayos,
el olor tuyo y ese de tus cabellos
y muchas otras cosas vivirán en mí todavía,
en mí que no soy ni Ronsard ni Baudelaire,
en mí que soy Robert Desnos y que por haberte conocido y
                                                                                 [amado
me equiparo con ellos,
en mí que soy Robert Desnos para quererte
en mí que no quiero contar con otra reputación
para mi memoria sobre la tierra despreciable.

***

 Creo que la locura amorosa de Desnos por Youki lo ponía
a salvo, si se puede decir que alguien 'está a salvo', de otra
locura mucho más descontrolada. Que esa mujer significó
un eje para su remolino interior. Recuento dos historias que
Matthew Josephson (whoever he is!) refiere en el libro del
chileno Braulio Arenas.
"Un día del año 1923 Desnos apareció en una cena que se
daba en honor de Ezra Pound en un restaurante de la plaza
del Odeón. Jean Cocteau, a quien Pound admiraba mucho,
también había sido invitado a aquella cena, pero no había
acudido. Desnos había ido allá en busca de Cocteau, a
quien, según dijo, odiaba y mataría en cuanto lo viese. En
ausencia de Cocteau, decidió, evidentemente, liquidar a
Pound en su lugar. Sacó un largo cuchillo afilado de deba-
jo de su Chaqueta y, de pronto, dio un paso como para apu-
ñalar al autor de los Cantos. Afortunadamente, los amigos
de Pound, antes que pudiera herir, lo agarraron, lo domi-
naron y lo echaron del local. No se dejó llegar a la prensa
la noticia del incidente ni se hizo ninguna denuncia contra
Desnos, quien aquel día estaba, evidentemente, bajo la in-
fluencia de las drogas."


 "Desnos que consideraba a Breton como su "padre" y su
mesmerista favorito, fue repetidamente a su casa para su-
plicarle que lo hiciese dormir. En una ocasión en que Bre-
ton cedió y lo hipnotizó, al cabo de un rato se encontró con
que era imposible despertar a Desnos por los métodos usu-
ales. Con gran alarma, llamó a un médico, a pesar de que
era muy avanzada la noche, hizo que reviviera Desnos y
se despidió a éste. Después de lo cual Breton abandonó
las sesiones de hipnotismo y se dedicó a otros juegos."





FUENTES
Carolyn Forché. Against Forgetting. Twentieth Century
       Poetry of Witness. W.W. Norton & Co, 1993.
Louis Simpson. Modern Poets of France. A Bilingual An-
       thology. Story Line Press, 1997.
Aldo Pellegrini. Antología de la Poesía Surrealista. Fabril,
       1961.

El fragmento del poema "No, el amor no ha muerto" es del
libro de Braulio Arenas, "Actas surrealistas", Ed. Nacimien-
to, Chile, 1974.

[*En Marie-Claire Dumas, Ed. Robert Desnos. L'Herne,
1987.]





2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un poeta que resuena dentro por su
"Tanto........
En "este"espacio no se puede decir demasiado
pero dispara muchos sentimientos.
Que carta esperanzadora con regalos,ofrendas y hasta
un ramito a cuenta.
Conmueve la carta y el
desgarrador final.
La habra conservado Youki,cerca de su corazon.
Robert Desnos lo merecia.
Las habituales biografias no la nombran.Gracias.

Robert Rivas dijo...

El amor de Desnos hacia Youki es
considerado justamente como el
paradigma del amor surreal-ista.
La conversión de la Youki de car-
ne y hueso en un fantasma es tam-
bién un logro poético.
Gracias a vos pr tu comentario.