viernes, 19 de julio de 2013

GENEVIEVE TAGGARD, 'LA HAWAIANA'

 


 


Genevieve Taggard nació en Washington, E.E.U.U., el
28 de noviembre de 1894. A los 2 años, su familia se mudó
a Hawaii. Sus padres eran misioneros. Durante los siguientes
18 años, Genevieve vivió en plantaciones con portugueses,
chinos, portorriqueños, coreanos, filipinos y nativos de Ha-
waii. Estos tiempos son los reflejados en un libro al cual per-
tenece "El Luau", llamado "Hawaii", de 1946. A los 20 años
se mudó a California, donde inicia actividades vinculadas al
socialismo. A los 26 se muda a Nueva York. Se casa y tiene
una hija. Una beca Guggenheim la lleva durante un año a la
España previa a la Guerra Civil. Todo esto contribuye a for-
mar aún más sus convicciones en torno a la lucha por los de-
rechos civiles, que, junto a sus afectos, a la enseñanza y a la escritura, formaron los ejes de su vida.
 
Genevieve Taggard murió en NY el 8 de noviembre de 1948.



EL LUAU

Olor de algarroba, tentación del escape.
Perfume de lehua roja y fresco aroma de maile...
Estas palabras e imágenes te ayudarán más tarde un poco.
Palabras hipnóticas emergen y florecen en la mente,
Nombres anestésicos... Zumbido seco de abejas
Que hacen la miel del desayuno
De una colmena como coral roto...
¿Los sueños vaticinan la miel? Rompen el hechizo.

Asi que regreso a mi casa en el valle Kalihi,
Pies descalzos en la dura tierra, estambres de hibiscos
Enrollados en mis dedos como un molino de papel,
Rueda de color, carmesí, los pétalos grandes.
Beso del pétalo, táctil, ligero, intenso...

Ya estoy de regreso. Puedo tocar a los chicos:
Mi raza humana, en la que vive lo humano,
Sus nombres son todas las razas... de una sola piel.
Pues nuestros juegos eran tácitos, sin nada borroso.
¿Qué me hace regresar a ellos a pasos agigantados?
¿Qué fiesta despertó en mí esta fabulosa sed?
¿Qué fruta de verano encontramos y comimos
Atrevidamente, con los hijos de Adán?

Un juego y una búsqueda diaria
En la cosecha de los árboles. Jugamos a una parábola.
Poseíamos un valle, devorábamos el jugo, denso
Joyas de apetito colgaban al alcance,
En racimos y en fuentes hacia el mar.
Mangos de carne dorada, con piel y olor de trementina
Cortar ciruelas de manchas de tinta
Y la bolsa de caquis. Dátiles que se obtenían
Trepando el tronco de un árbol. Cocos
Con centros de crema. Manzana rosada y cremosa,
Eugenia, rosa, limón y pequeñas naranjas
Guava semillosa y áspera, y la escondida poha
Y el higo con forma de bolsa, para ser desgarrado,
Para ser visto, para ser saboreado.
Qué ásperamente dulce el chupar la caña de azúcar.
Las papayas y las bananas se dan por sentado.

Con pasos gigantescos, con sueño, dolor y pena
Regreso a la fiesta fabulosa, a la vieja comunión,
Con hambre y sed incorpóreas. ¿Por qué he venido
Lejos del mundo adulto donde la raza es guerra?

Aquí estamos mojando y pasando la calabaza
En ceremonia de amigos; yo también;
Pero en frenesí y dolor distorsiono
La simple necesidad, sabiendo cómo se derrama la sangre.
         Sentarnos juntos
Bebiendo el océano azul, comiendo el sol
Como una fruta...

[Luau: en hawaiano equivale a Fiesta]


RECIEN PRESENTADOS

¡Sólo unas pocas horas!
Bailamos como viento,
Nuestras caras como flores del mediodía,
Sobre un delgado tallo sostenidas, vueltas de lado
Vos volaste, yo te seguí, emparejando tus largos pasos
Y sostuve tu pausa, y me mecí y me partí a lo ancho

¡Sólo unas pocas horas!
Bailamos como viento.
Sedientos como flores sopladas,
De párpados pesados, ojos-con-temor.


ALQUIMIA COTIDIANA

Los hombres van mudamente a las mujeres por su paz;
Y ellas, que carecen aún más, la crean cuando
Hacen- porque deben, amando a sus hombres-
Un solaz para tristes cabezas dobladas sobre su seno. Ahí
Está toda la exigua paz que los hombres pueden hallar,
Y en ninguna otra parte.

Ningún espacio de montañas, ningún árbol de plácidas hojas,
O melancolía detrás de los cabellos de una joven,
Ningún sonido de campanas del valle sobre el aire otoñal,
O cuarto hecho hogar con palomas a lo largo de las vísperas,
Alcanza nunca una paz así, derramada por mujeres pobres
Desde la pobreza de sus corazones, para hombres desgastados.


PERDIDA PARA SIEMPRE

Perdida para siempre -como pájaros que volasen eternamente,
Buscando desolados espacios,
En círculos, y con el viento sur aullando
A través de la faz de la tierra.

Convertida en flecha vuelo, y como ellos perdida para
                                                                               [siempre,
Habiendo visto una vez
Escarlata en una jungla, junto a un río profundo-
Escarlata y verde.

2 comentarios:

karmen blázquez dijo...

me llevo este descubrimiento a mi lar, con su debida mención al tuyo.
Gracias de nuevo por joyas así, hasta ahora desconocidas para mí.
Salud
k

Robert Rivas dijo...

Lindísimo tu LAR. Para Genevieve será ocasión de un nuevo LUAU.