domingo, 29 de agosto de 2010

POEMAS DE "LA SONRISA KENUGA"

LA SONRISA KENUGA

Húmeda
como la plata
es la sonrisa Kenuga.
Viajan sin caballos
-"usar a un animal"
es la frase más obscena de su lengua-
y sin ruedas.
Pero son diestros
¡qué digo!
majestuosos
en el uso de la pértiga.
Recorren distancias insólitas,
irrespresebtables en un mapa.
Distancias de estación,
de era,
de marea.
¡Pértigas!
Los Gullas,
de quienes las obtuvieran,
las usaban para hacer fuego.


VUCÚ

Si el aire oscurece sin motivo,
si las horas comienzan a hundirse
en otras horas,
si nuestros centinelas bostezan
intoxicados por una oleada de silencio,
si las orugas pardas se detienen,
es que se acerca un Vucú.
Tienen aleta.
Por eso se piensa en ellos como cortacaminos.
No es así, claro.
Pero no se abraza a un Vucú.



Los Lubines

Los Lubines no se jactan de ser humanos.
Es muy probable, además, que no lo sean.
¡Ridícula quedaría su ostentación!
Tal vez no se jacten por ineptitud,
o por desinterés,
ese extensísimo horizonte de desinterés
que bajo la luz del invierno, por ejemplo,
hace lucir casi espléndidos a los Lubines.




IMANES

Los Dawamesc, famosos fabricantes de imanes.
Imanes para sombras, para tiempo, para aguas;
el peligroso imán de remolinos.
Parecen un objeto perdido entre otros objetos.
Imanes de ecos, de intenciones, de pecaríes,
de raudales, de precipicios.
No falta el visitante incauto
que entra en sus almacenes
y compra alegremente unos cuantos
(su precio es muy conveniente)
y destruye en un ratito
una familia, un pueblo.



LAS FOTOS DE RHYMTUS

¡Qué grandes silencios temblorosos!
¿Y los pequeños?
¿Y las cuatro sonrisas posibles de la ciruela?
"Pequeños detalles de un portamiradas"
"Arrugas de las palabras"
La maquinita de triznar sobre el vano de la ventana
La gota de rocío entre lágrimas aún frescas
¡La picadura del pájaro-tinta!

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