Estaba solo sólo diciendo
¿Querías algo para decir
sin tener que pasar
por la inminencia,
el terror, la cara vacía
de la angustia?
Si hay un río cerca
en alguna parte, dijo,
ahora quiero ser sólo
ese río helado (1)
Corta sus frases con cuchillos de hielo
Pero dice que "adentro la luz es de un color sabroso"
Le acaricia la penumbra
que pertenece sólo
al herido a cuchillo
Mojaría los besos, agrega,
(instantes fugaces)
antes de darlos
en arroz de hielo
La palabra faltante, revela,
la que debe faltar mientras
todo el edificio del lenguaje
se construye encima alrededor,
es vulnerable
Le sacan la piel a la verdad
En otro momento hablaba de
"la seda que envuelve
sus armas"
Su fragilidad más extrema
¿Bajo cuántas capas de olvido,
distracciones, defensas y maniobras
el tenue cordel del corazón
infantil
sigue deslizándose?
Un ojo abierto en la realidad del pasado
La mirada vuelta una lluvia muy fina
El mar dio una vuelta de campana
y expuso su vientre vulnerable
(1) Unos días después me hace llegar su mensaje
Louis Bourgeois: "Un río que arrastra piedras y árboles".
domingo, 8 de septiembre de 2019
domingo, 11 de agosto de 2019
LENGUAJES
Usando/abusando un lenguaje destartalado
Arrancando el primero, hemorragia de lenguajes
Aparece un lenguaje de foco, en el que todas las palabras
corren en el mismo sentido, después en el sentido opues-
to, después en algún otro
Un lenguaje inmóvil es algo diabólico. ¿Lo han dicho los
griegos ésos? Nadie lo resiste; el sujeto petrificado
simplemente asiste
Lenguaje de aglutinación: se mueve suave, como una
gran masa flotante sobre vidrio (imaginar las dimen-
siones de éste). Pero no sirve, desde luego, para
decir lo más mínimo.
Lenguajes acelerados y lenguajes retrasados. Nunca están
ahí. Estaciones vacías, rieles que vibran, ya sea por
algo que llegará o que ya ha partido
Un lenguaje encontrado. Pequeño, sin instrucciones de uso
Lenguajes de varias napas, una sobre otra, y también entre-
cruzadas, llenas de vasos que traen y llevan sustancias
desconocidas
Lenguaje arborescente, que te lleva trepando rápido hasta
el adelgazamiento final, la punta misma del lenguaje,
el lugar en el que el filo extremo de la hoja parecía
tocar la piel del cielo
"Todos los lenguajes te llevan consigo"
(Nada se consigue con seguirlos: más allá de todas las
ventanas de la conciencia -humana o no humana,
si es que las montañas o los mares la tienen o
la tuvieran- mira el silencio
Lenguajes de cabelleras azules
Lenguajes de agua ciega y loca
Lenguajes prisioneros de otros lenguajes más antiguos,
atados con raíces indomables
Dentro de la selva de cada lenguaje se esconde
un sexo
Lenguajes como mares viajando sobre plataformas
hechas de miriadas de ruedas
Lenguajes repletos de alambres tendidos y de los peces
metálicos erizados de espinas nadando entre ellos
Lenguajes abatidos
(y aquellas ca(rni)cerías)
Lenguajes latiendo en la espera
(aún no es su turno)
Lenguajes hechos de piedras y de sus fricciones
Lenguajes hechos de telas tejidas por polillas, langostas
y cicindelas
Arrancando el primero, hemorragia de lenguajes
Aparece un lenguaje de foco, en el que todas las palabras
corren en el mismo sentido, después en el sentido opues-
to, después en algún otro
Un lenguaje inmóvil es algo diabólico. ¿Lo han dicho los
griegos ésos? Nadie lo resiste; el sujeto petrificado
simplemente asiste
Lenguaje de aglutinación: se mueve suave, como una
gran masa flotante sobre vidrio (imaginar las dimen-
siones de éste). Pero no sirve, desde luego, para
decir lo más mínimo.
Lenguajes acelerados y lenguajes retrasados. Nunca están
ahí. Estaciones vacías, rieles que vibran, ya sea por
algo que llegará o que ya ha partido
Un lenguaje encontrado. Pequeño, sin instrucciones de uso
Lenguajes de varias napas, una sobre otra, y también entre-
cruzadas, llenas de vasos que traen y llevan sustancias
desconocidas
Lenguaje arborescente, que te lleva trepando rápido hasta
el adelgazamiento final, la punta misma del lenguaje,
el lugar en el que el filo extremo de la hoja parecía
tocar la piel del cielo
"Todos los lenguajes te llevan consigo"
(Nada se consigue con seguirlos: más allá de todas las
ventanas de la conciencia -humana o no humana,
si es que las montañas o los mares la tienen o
la tuvieran- mira el silencio
Lenguajes de cabelleras azules
Lenguajes de agua ciega y loca
Lenguajes prisioneros de otros lenguajes más antiguos,
atados con raíces indomables
Dentro de la selva de cada lenguaje se esconde
un sexo
Lenguajes como mares viajando sobre plataformas
hechas de miriadas de ruedas
Lenguajes repletos de alambres tendidos y de los peces
metálicos erizados de espinas nadando entre ellos
Lenguajes abatidos
(y aquellas ca(rni)cerías)
Lenguajes latiendo en la espera
(aún no es su turno)
Lenguajes hechos de piedras y de sus fricciones
Lenguajes hechos de telas tejidas por polillas, langostas
y cicindelas
martes, 6 de agosto de 2019
DOS POEMAS DE JÁNOS PILINSZKY Y UNO DE ELISABETH LANGGÄSSER
SOBRE EL MURO DE UN KZ LAGER
Donde cayeron, ahí permanecerán.
En todo el universo este solo
y único lugar es el solo lugar
que han hecho propio.
Este país huye de ustedes.
Casa, molino, álamo -todo
está luchando aquí con ustedes, como si
mutaran a la inexistencia.
Pero ahora son ustedes los que no se rinden.
¿Los esquilamos? Se volvieron ricos.
¿Los enceguecimos? Nos miran fijo.
Ustedes testifican sin habla.
HARBACH 1944
Sigo viéndolos: un astil
detrás y la luna llena -
son hombres enjaezados al astil.
Es un inmenso carro el que halan.
Están arrastrando un vagón enorme,
que crece al ritmo de la noche,
sus cuerpos se parten bajo las demandas
del hambre, el temblor, el polvo.
Soportan el camino, el horizonte,
los campos de remolachas tiemblan,
pero sólo sienten la tierra agobiante,
el peso de todo.
La piel caída de sus vecinos
parece atascada a la suya,
porque se bambolean por las mismas huellas,
crecientes capas vivas.
Los poblados se mantienen lejos de ellos
y las puertas evitan sus pies.
Las distancias que se les aproximan
vacilan y retroceden.
Asombroso, caminan con el barro hasta las rodillas
en la oscuridad, sonidos sordos
de chanclos repiqueteantes, como si invisibles
hojas alfombrasen el suelo.
[Harbach es un municipio de Alemania]
János Pilinszky nació y murió en Budapest, Hungría.
1921/1981. Es un poeta de inspiración católica. El primero
de los poemas aquí traducidos lo tomé de la página de in-
ternet "Poetry Foundation" (la versión al inglés es de Geor-
ge Gömöri y Clive Wilmer., el segundo es un texto que te-
nía desde hace un tiempo, también en inglés, pero no recuer-
do la fuente.
Poco después leí (encontré) este poema de Elisabeth Lang-
gäser.
PRIMAVERA 1946
¿Así que regresás
Mi dulce Anémona -
Toda estambre brillante, cáliz, corona -
Dándole validez a la devastación,
Como Nausicaa?
Llevada por el viento y arqueándose -
Ola y rocío y luz -
¿Que remolino de alegría al fin
Ha alzado su peso
Desde los hombros curvados por el polvo?
Ahora surjo
Fuera del dominio del sapo -
el brillo rojizo de Plutón aún bajo mis párpados-
Y la espantosa pipa del guía a los muertos
Aún en mis oídos.
He visto brillar el hierro
En el ojo de la Gorgona.
He oído el siseo, el susurro,
El rumor de que ella me mataría:
Era mentira.
Anémona, hija mía,
Dejame besar tu cara: es una cara
No reflejada por las aguas
de Leteo o de Estigio.
E inocente de no o no.
Y mirá, estás viva
Y acá -no hay decepción-
Y callada en la forma en que tocás mi corazón
Sin embargo no rastrillás sus fuegos -
¡Mi niña, mi Nausicaa!
Elisabeth Langgäser nació en 1899 en el sudoeste de Ale-
mania. Su madre era cristiana, su padre, judío. Maestra de
primaria. Conoció a Hermann Heller, también de origen ju-
dío y tuvo una hija de él, en 1929, llamada Cordelia.
Comenzó a escribir poesía. En 1933 conoció y se casó con
Wilhelm Hoffmann, que no era judío. Su casamiento, sin
embargo, permaneció no aprobado, dado que en 1935 las
leyes anti-judías de Nuremberg prohibían cualquier matrimo-
nio inter-racial. En 1941 se obligó a su hija Cordelia a usar
la estrella amarilla. Y en 1944 fue deportada a Theresienstadt.
Y más tarde a Auschwitz-Birkenau. Un año después, a Elisa-
beth se le diagnosticó esclerosis múltiple.
La poesía de Langgäser es casi imposible de hallar en inglés.
(Menos aún en castellano.) El poema que traducimos aquí
fue escrito con motivo de la liberación de su hija al final de
la guerra. La autora murió por complicaciones de su enferme-
dad en 1950.
Nausícaa es la hija de Alcinoo. Cuando ella va al río a lavar
la ropa, se encuentra con Odiseo. Y más tarde se casa con el
hijo de éste, Telémaco.
FUENTE
Eavan Boland. After Every War. Twentieth-Century Women
Poets. Translations from the German. Princeton Univ. Press,
2004.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
jueves, 1 de agosto de 2019
HURONES
descubre-ya sabía
que la asfixia no es una buena partera
como un hurón de superficie
pasillos, terrazas, edificios abandonados,
edificios suspendidos en construcción
vertederos
arroyos vírgenes
¿Qué recorrido me trajo hasta acá?
¿Qué es "acá"?
las ramas secas (ah, cómo enseña levantarse
de noche en el monte)
sólo sirven
para quebrarse
o para rasgar
"dícese de aquellas tristezas infecundas"
se registran muchos
encuentros secretos
con el miedo
que la asfixia no es una buena partera
como un hurón de superficie
pasillos, terrazas, edificios abandonados,
edificios suspendidos en construcción
vertederos
arroyos vírgenes
¿Qué recorrido me trajo hasta acá?
¿Qué es "acá"?
las ramas secas (ah, cómo enseña levantarse
de noche en el monte)
sólo sirven
para quebrarse
o para rasgar
"dícese de aquellas tristezas infecundas"
se registran muchos
encuentros secretos
con el miedo
no conocemos el resultado
de esas negociaciones
amor es un barco encallado
a disposición de las mareas
dos voces de altaluz y bajaniebla
llamándose
araba en su lago particular
que alguna vez provino de una fuente
busca, bajo el agua borrosa
las canillas
algunas todavía por abrir
las otras inundantes
¡qué contratiempo!
va contra el tiempo
vuelto viento de frente
¿en qué bolsillo guardaba
los cantos de alabanza?
(yo era el testigo de su preciosa carga de sombras)
(estremecidas estremecientes sombras)
corrientes, oleajes, perspectivas
escalas direcciones
desencajes
(en la cabeza
marascas de hilos
cestos y más cestos
de hilos inertes
entre los cuales finas serpientes
se deslizan entre el terror la fuga y el ataque)
¿te duelen los dolores?
se despiertan como hogueras contagiosas
miradas tenues
húmedas
de la primera agua de la mañana
se ven -todavía
alientan fuelles
ocultos en la maleza
fuelles en el follaje
que ralea
perspiran en un silencio tenso
las palabras listas para dar su único salto
la cabina
el humo
fino
delicioso como el peligro
en cierta dosis
"¡no hay apuro!", es la orden
que circula de pronto
haciendo correr ríos frescos de calma
por las trincheras
hora de afeitarse
de realizar, mister providence
los ordenamientos necesarios
plegar la locura frondosa
prolijamente
o amontonando
¡ya, ya! hay que salir a escena
aunque el teatro esté vacío
y en otra parte
(una ciudad de Sunecia, por ejemplo)
recomienza la comedia
que propone el día
y la gavilla de hurones corre
a huronear rabiosamente
bajo tierra
y en algún momento
por algún misterio
que alguna vez podría ser revelado,
carajo,
se echan a dormir
y descansan
amor es un barco encallado
a disposición de las mareas
dos voces de altaluz y bajaniebla
llamándose
araba en su lago particular
que alguna vez provino de una fuente
busca, bajo el agua borrosa
las canillas
algunas todavía por abrir
las otras inundantes
¡qué contratiempo!
va contra el tiempo
vuelto viento de frente
¿en qué bolsillo guardaba
los cantos de alabanza?
(yo era el testigo de su preciosa carga de sombras)
(estremecidas estremecientes sombras)
corrientes, oleajes, perspectivas
escalas direcciones
desencajes
(en la cabeza
marascas de hilos
cestos y más cestos
de hilos inertes
entre los cuales finas serpientes
se deslizan entre el terror la fuga y el ataque)
¿te duelen los dolores?
se despiertan como hogueras contagiosas
miradas tenues
húmedas
de la primera agua de la mañana
se ven -todavía
alientan fuelles
ocultos en la maleza
fuelles en el follaje
que ralea
perspiran en un silencio tenso
las palabras listas para dar su único salto
la cabina
el humo
fino
delicioso como el peligro
en cierta dosis
"¡no hay apuro!", es la orden
que circula de pronto
haciendo correr ríos frescos de calma
por las trincheras
hora de afeitarse
de realizar, mister providence
los ordenamientos necesarios
plegar la locura frondosa
prolijamente
o amontonando
¡ya, ya! hay que salir a escena
aunque el teatro esté vacío
y en otra parte
(una ciudad de Sunecia, por ejemplo)
recomienza la comedia
que propone el día
y la gavilla de hurones corre
a huronear rabiosamente
bajo tierra
y en algún momento
por algún misterio
que alguna vez podría ser revelado,
carajo,
se echan a dormir
y descansan
miércoles, 31 de julio de 2019
VIENDO PÁJAROS
Sentado en el suelo,
entre árboles
-este espacio no figura en los mapas-
estando muy, demasiado
locógico
observando a los pájaros
ese cuerpito -tembloroso, ágil, cabe-en-la-palma,
inquieto- es la morada del pájaro
fuera de ese cuerpito
se extiende el mundo
que quién sabe qué viene a ser 'el mundo'
para un pájaro
ningún nombre:
es lo que es
(la definición de un dios)
trota un poco
inefable atención de sus pupilas
¿Y sus preocupaciones básicas?
Comer (beber) - no ser matado
Sí, seguramente eso se lleva una buena parte del tiempo
pero, ¿para qué querría tiempo
un pájaro?
podría vivir 5 minutos, o 5 años o 15
(no se aburren)
Pía o canta, según qué pájaro
¿Llama? ¿Avisa? ¿Clama? ¿Improvisa?
Repite durante miles de generaciones
el mismo pequeño 'canto'
¿Viene con todo aprendido?
¿O durante su existencia -y en ese caso le viene bien
el tiempo- sigue aprendiendo cosas?
Anida, empolla, alimenta, protege
¿Nociones de padres-hijos?
¿Abuelos-nietos?
Es ir muy lejos
Cuanto más pequeños, más latidos
Cuando se sienten esos
acelerados-delicadísimos latidos
cada uno
mientras vuela o se detiene
mira, vigila, busca, salta
algo torpemente sobre el suelo,
dispersando hojas secas
pinzando con el pico una semilla
o una ramita seca para el nido
la cabeza girando a un lado
al otro
alerta -de ese alerta depende todo
ahora alza vuelo
Vuela un rato
para olvidarse
NOTAS
Había estado pensando en estos extraños versos de
alguien reconocido por su claridad y a quien mencioné
hace muy poco (W. C. Williams):
El descenso
hecho de desesperanza
sin logros
cae en la cuenta
del nuevo despertar:
que es el revés
de la desesperanza.
Así, lo que no logramos,
lo negado al amor,
lo que hemos perdido de antemano
se vuelve descenso,
sin fin, indestructible.
Un rato más tarde -en este asunto hay que aprovechar lo
próximo (en el tiempo), ya que el magnetismo se pierde
con suma facilidad-, 'aparecen' estos versos de Rimbaud:
En medio de los más sorprendentes accidentes atmosféricos
una pareja joven se mantiene apartada sobre el arca
-¿puede esta antigua insociabilidad perdonarse?-
y canta, y vigila.
Las 'razones' de esta asociación son tenues. Es preciso de-
jarlos venir, como corriendo sobre hilos finos como los de
una desprolija telaraña. No soy -para nada- un entendido
en la obra de Rimbaud, pero he registrado en algunos poe-
mas suyos ciertos animales con los que siento afinidad.
"tan pronto la idea del Diluvio fue apagándose, una liebre
se detuvo entre las esparcetas y las campanillas que se me-
cen, y dijo su plegaria al arco iris a través de la telaraña."
Juro que había olvidado que mencionaba una telaraña. Las
palabras, ideas, imágenes y sensaciones 'se pegan' por fue-
ra de la conciencia. Otra manera de decirlo es que el escrito
se convierte en una línea arrastrada bajo el agua, repleta de
atractivos anzuelos.
En otro lado menciona a los castores: "Construyeron los
castores. Las tazas de café humeaban en los cafetines."
¿Pájaros? Muy diferentes a los de mi escrito:
"¿Es en esas noches sin fondo que duermes y te exilias,
millón de pájaros de oro, oh futuro Vigor?"
La liebre es, para mí, equiparable al gorrión. No daré
arruinadoras explicaciones. Sólo que me es más fácil ima-
ginar sangrar a una liebre que a un gorrión, pero tampoco
tengo la más fugaz idea de porqué.
Todo lo contrario del autor de Una temporada en el in-
fierno (¿una crónica poética de su relación con Verlaine?),
que decía: Sólo yo tengo la clave de este desfile salvaje.
martes, 30 de julio de 2019
BANDERAS
"...frágil como eres
a veces me pregunto
de dónde te vienen esas vastas riquezas de sombra"
Nicolas BOUVIER
En las noches de viento
restalla la gigantesca bandera de mis vecinos
no puedo evitar
mientras la masa oscura de unos árboles
se recortan contra el cielo perforado
y las ventanas de mi sueño
se astillan en mil partes
pensar cuan increíblemente patrióticos
deben ser mis vecinos
A las 3 de la mañana
me doy cuenta de que la noche es sólo
una gran sombra que proyecta el mundo sobre sí mismo
y siento a la poesía
desgarrarse como la sombra de una sombra,
la sombra de una nube migratoria
solitaria sobre las flores
la sombra de un suspiro
en las pestañas dormidas
la sombra de la tela de la noche
ondulándose
la indicación de una ausencia de la ausencia
a qué distante cercanía ¡imponderable!
y, sin embargo
-ese leve y flotante 'sin embargo'-
no sella su espera
anida en una palabra
que anida en un silencio fresco
si el verso fuese lo suficientemente filoso
lograría cortar abierta la carne de lo real
como el chasquido de la bandera inmensa
saja la lámina del aire
la sombra se desliza en la sangre
de pronto la noche es un desierto cuya negra arena
acarreada durante miríadas de tiempo
justo ahora decide poner su huevo
en el nido profundo de la Tierra
el viento, me doy cuenta ahora, no está más
se ha ido quién sabe adónde
y, sin el viento,
la bandera se enrosca como un murciélago
herido
alrededor del impávido mástil
la sombra que cobra existencia al despertar la sangre
-porque ése es el ser de las sombras-
también parece desaparecer;
pero, en lugar de eso, se ovilla lenta pero constantemente
en el carretel-lámpara
del corazón
siendo el corazón-carretel,
según todo parece indicarlo
es la única memoria y existencia
que cuenta
martes, 9 de julio de 2019
JURI VELLA, UN POETA INDÍGENA SIBERIANO
EL CIELO DE DIFERENTES COLORES
Una vez un pobre cazador abrió su humeante chum. Res-
piró profundo. El cielo voló al interior del chum. Se convir-
tió en bienestar y felicidad. Todavía vive ahí con el hombre.
(de los cuentos de la Abuela Nengi)
Vivo bajo el cielo de colores,
y los colores son tan familiares:
el cielo melancólico,
el tierno
que puede ser muy fresco, pero un poco triste.
El cielo alegre que
a veces puede ser tan frío.
Puede ser elegante, pero también juguetón.
El cielo brillante,
el cielo rojo,
el cielo bondadoso,
bello como una novia.
Indefenso como un chico y fuerte.
El cielo de amarillo,
el cielo de verde,
el cielo de azul, y de violeta.
El cielo también puede ser veloz
o puede quedarse quieto.
Tanto puede ser ruidoso
como muy muy callado.
Y alto,
y bajo,
y denso,
y seco,
y disperso,
y mojado.
Plateado.
Dorado.
Azulino.
Puede ser un oficial que se pavonea,
o tipo-Nenet simple y tan próximo.
Mi cielo reside en la parte anaranjada del vaso
que mi hija lleva en sus manos.
El cielo está en el amigable chum abierto
que mi Abuelita abrió para vos.
El cielo es un panorama puesto en tu ventana,
tan espacioso,
ligero,
sin barrotes,
con un marco cerúleo,
con persianas chirriantes
y margaritas en el alféizar.
Con el rostro de tu madre,
sonriendo como en un retrato.
El cielo puede acostarse sobre la tierra.
O sobre el océano,
o en la tundra.
Para descansar después de la cacería más dura,
o después de pescar,
o después de la boda.
El cielo puede estar por encima del mundo
por encima de las estrellas
por encima de los soles
por encima de las galaxias también.
El cielo puede volverse tan ingrávido
y tan silencioso como el ala de una mariposa
el cielo puede...
¡Pero No!
¡No!
No conozco ningún otro cielo.
¡No!
No puede convertirse en otro cielo.
¡No!
No puede convertirse en ninguna otra cosa que el cielo.
Mi cielo es de diferentes colores
Vos también vivís bajo el mismo cielo.
EL CUARTO DOLOR
¡Oh, taiga!
No hay taiga, fue desmontada.
¡Oh, mi tierra natal!
Ya no queda tierra,
ha sido transformada en caminos metalizados,
ha sido transformada en atareados, duros, pozos abiertos
ha sido transformada en suburbios de piedra.
¿A quién puedo dirigirle esto?
¿Yo que sobrevivo a mi desgracia?
Los ríos y lagos y mares
están llenos de petróleo.
Y las astas del último reno de mi abuelo
y sus calaveras
han sido convertidas en souvenirs.
¿Pronto, tal vez, los amantes de lo exótico
me atraparán?
¡Oh, tundra!
Hoy viajaré a tu espacio polar.
¡Oh-oh.oh!
¡Eso es todo lo que queda de la tundra!
Dejame sorber el último trago de tu aire fresco
como un souvenir.
Y como un souvenir
dejame obtener el éltimo trago de sentido puro.
¡Tundra!
Dejame ver una sola vez
cómo el sol tocará suavemente
tus estrábicos ojos.
Pero antes del verdadero atardecer
la tundra se encuentra conmigo
con una aurora radioactiva
y una venenosa lluvia ácida...
¡Oh, horror!
DEL LIBRO 'SOLEDAD'
Atravesando techos blancos,
las chimeneas de las estufas de los chums,
el fino humo alto
de mi campamento provisorio
están girando apuradas en busca de
los lugares,
donde los ríos aún no están congelados,
los lugares,
donde los lagos aún no están congelados.
¿Por qué están tan demorados?
El invierno ya los ha rebasado no sólo por detrás
sino delante,
hacia arriba con envolventes barridas
un camino pavimentado con otras bandadas.
Sus alas
ya están golpeando remolinos nevosos
laboriosamente
dolorosamente
golpean en mi cara,
y tocan mi corazón.
¿Acerca de qué están gritando los jóvenes?
¿De qué se trata?
¿De qué están parloteando valiente pero preocupadamente
los gansos más experimentados?
Después de todo, no es la primera vez
que escucho su canción de despedida,
y no puedo entender por qué
me inunda de dolor.
¿Por qué?
¿Tal vez hoy
soy como la bandada demorada?
Es posible despegar ahora,
pero mañana será demasiado tarde...
JURI VELLA es un poeta indígena de la Siberia Occiden-
tal, del pequeño grupo de los Nenets del Bosque (unas 2000
personas). Poco antes del fin de la era soviética, decidió de-
jar su trabajo de cazador en una granja estatal, y se mudó
con su familia al bosque, convirtiéndose en pastor de renos,
y regresando a la forma de vida de sus ancestros. Durante
el régimen soviético, todas las poblaciones indígenas nóma-
des y semi-nómades fueron obligadas a sedentarizarse y a
trabajar en granjas colectivas. En tiempos de gran escasez,
Juri se hizo cargo de una enorme familia compuesta por su
esposa, cuatro hijas, sus maridos y sus niños. Habita una re-
gión que provee el 80% del petróleo de Rusia. A causa de
ello, los pueblos indígenas, los Khanty y los Nenets, de la
zona, son en cierta forma perseguidos por las petroleras
que aspiran a la completa explotación de los recursos natu-
rales. Éste es el mundo que reflejan sus poemas.
(Extraído de Eva Toulouze, Tartu, Estonia. Agosto de 2011.)
Juri Vella es un seudónimo. Su nombre verdadero es Yurii
Kalevich Aivaseda. Nació en 1948 y murió en septiembre
de 2013. Existe un documental, Yuri Vella's World, que filmó
Liivo Niglas en 2003. En él aparece la lucha de la gente indí-
gena por retener su mundo, frente a la agresión ambiental in-
mensa que significa la explotación petrolífera en la zona.
Sus poemas aparecen también en una antología publicada por
Alexander Vaschenko: Way of Kinship. Anthology of Native Siberian Literature. Univ. of Minnesota Press, 2010.
FUENTE
Modern Poetry in Translation. Third series- Number Six-
teen. The Dialect of the Tribe. Londres, 2011.
Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
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