domingo, 29 de julio de 2012

DE LA AHORA DESNUDA GROENLANDIA. CANTOS DE LOS ANGMAGSSALIMIUT

Al parecer por primera vez Groenlandia ha quedado (casi)
totalmente desnuda. Todo indica que el nombre proviene de Greenland, pero sin duda los que bautizaron de esa manera a
la enorme isla ubicada en el Círculo Artico, conocieron la Groenlandia Occidental. La costa más cercana a Europa, en cambio, se ha caracterizado siempre por sus profundos hielos
que la hacían (casi) inaccesible. (¡Y ahora está ahí, desnuda!).

Hasta 1884 la comunidad Angmagssalimiut había vivido ais-
lada del hombre blanco. Cuando el Capitán Gustav Holm de
la Marina Danesa  llegó a sus campamentos de Angmamssa-
lik, la comunidad esquimal constaba de 416 personas.
Sin embargo la violencia de los inviernos de aquellos tiem-
po estaba hambreando seriamente a esta población. Fueron
los daneses los que los salvaron de la extinción.
Los cantos aquí reunidos fueron referidos por Ib Brodersen,
un cazador Angmagssalimiut, a Lawrence Millman, en una
mezcla de Inglés, Groenlandés y Danés. Son cantos muy an-
tiguos, en los que se entrelazan los reinos del hambre y del
amor.


1. CANTO PARA UNA NUEVA ESPOSA

Mi esposa, mi querida esposa
seca tus lágrimas
ya que esta isla es tu hogar ahora
la mejor isla del mundo
aquí tendrás grasa para comer
sabrosa grasa
tendrás tierna carne de ballena
y ojos de foca, brillosos ojos de foca
los mejores ojos de foca de todo el mundo


2. TALISMAN PARA UNA MUJER EMBARAZADA

Entra en mí, oh pequeña piedra amuleto
el sendero es suave y sencillo hacia mi útero
sé mi feto, oh redonda pequeña piedra
es muy lindo ahí adentro
no hay nada de sangre
gatea a mi interior
mi nueva piedra-niño
que el otro niño
que me patea
que este otro niño
que crece en mí
pueda ver pronto a su padre


3. LA CANCION DEL CAZADOR KULUSUK

Aunque mi tierra natal no es más que lodo
aunque estoy flotando sin esperanza sobre este trozo de hielo
aunque todo lo que veo es hielo por todas partes
aunque mi panza esté vacía
Jaaa, estoy lleno de dicha


4. TALISMAN CONTRA EL DOLOR

¿Qué vive aquí adentro mío?
¿Qué clase de feto?
El gran hielo de tierra adentro vive aquí
y me hace doler mucho
¿Qué clase de feto lastima mi interior?
El gran hielo de tierra adentro
y que estas palabras puedan derretirlo


5. CANTO DE LAMENTACION

No hay caza
en esta tierra
no hay caza
en este hielo
no hay caza
en este aire
no hay caza
en este mar
no hay caza ninguna


6. CANTO MEMORABLE

Del kayak a la costa:

Oh mi presa
yo canto
nos encontramos en las tierras del norte
nos fuimos llevando aún más hacia el norte
juntos cazamos
pero yo fui mejor
le canté mi canción de cuna a él
y él se durmió como el mar
Un oso
un gran oso he traído a casa desde el norte
y la vida está muy bien


7. CANTO

Ah preciosa calidez del verano
como la carne de una mujer
Ah día refulgente
sin nubes ni viento
y en las azules montañas
una manada de renos
pastando en la azul distancia
Ah cómo me toca
todo tan milagroso
me acuesto en el suelo, sollozando


FUENTE

Lawrence Millman. "Smell of Earth and Clay". East Greenland
Songs. White Pine Press, 1985.



lunes, 23 de julio de 2012

LA HIJA DE JOYCE


Durante el otoño de 1913, escribe Jung en sus Diarios, "pare-
ció que la opresión que hasta entonces sentía en mí se despla-
zaba hacia fuera, como si en el aire hubiera algo; en realidad
a mí me pareció más oscuro que antes. Era como si ya no se
tratase de una situación psíquica, sino de una realidad concre-
ta. Esta impresión se afirmó cada vez más".

Jung interpreta este pasaje de la angustia del interior al exte-
rior como una conexión suya con los arquetipos. Sus sensa-
ciones serían una suerte de anticipación a los acontecimien-
tos por venir. De hecho, anota algo después que "el 1 de agos-
to estalló la guerra mundial [habla de 1914]. Entonces mi ta-
rea consistió en tener que intentar averiguar qué es lo que su-
cedía y en qué medida mi propia vida dependía de la colecti-
vidad."

Comienza a experimentar sensaciones vinculables con fenó-
menos místicos, contactos con gurúes espirituales [en su caso,
se los adjudicó a Filemón].
Jung está pasando del psicoanálisis a 'otra cosa' en este período.
Mircea Eliade: "Freud le decía: Debemos imponer el psicoaná-
lisis como un dogma, para protegernos contra el ocultismo.
Occidente está amenazado por el ocultismo. Jung comenta:
tiene miedo de que los fantasmas existan en realidad."
"Mientras anotaba mis fantasías, me pregunté una vez: "¿Qué
hago realmente? Seguro que nada tiene que ver con la ciencia.
Entonces, ¿qué es?" Entonces una voz dijo en mí: "Es arte".
[¿Acaso se estaba psicotizando?] Escribe Jung: "Quedé muy
asombrado, pues no se me había ocurrido que mis fantasías
tuvieran algo que ver con el arte, pero me dijo: "Quizás mi
inconsciente ha adoptado una personalidad que no soy yo y
que desea tener ocasión de manifestar sus propias oposicio-
nes".
[Estas son las fantasías que Jung anotó primero en su Sch-
warzes Buch (Libro Negro) y posteriormente en su Rotes
Buch (Libro Rojo). El Negro comprende seis volúmenes
encuadernados en piel negra; el Rotes, un infolio encuader-
nado en piel roja, y está escrito en caligrafía gótica, a la ma-
nera de los manuscritos medievales. Acerca de las dudas que
Jung tenía respecto de quién o quiénes era/n el o los gurúes
espirituales de sus vivencias, si Filemón, que tiene un pie pa-
ralizado, pero es un espíritu alado, o Ka que representa una
especie de demonio terrestre, concluye: "Con el tiempo pude
integrar ambas figuras. A ello me ayudó el sentido de la al-
quimia."
En cuanto a la voz que escuchaba en su interior, dice: "Sabía
que la voz provenía de una mujer y reconocí en ella la voz
de una paciente, una psicópata muy inteligente que tenía gran
confianza en mí. Había llegado a ser una forma viviente en mi
interior."


James Joyce estaba viviendo en Trieste en 1913. Allí y en-
tonces escribió este poema, que publicaría cuatro años más
tarde en la revista Poetry.
Está compuesto por dos breves stanzas.


UNA FLOR DADA A MI HIJA

Frágil la blanca rosa y frágiles son
Sus manos que dieron
Cuya alma es más seca y pálida
Que la suave onda del tiempo.

Rosa-frágil y clara- pero aún más frágil
Un asombro cerril
En gentiles ojos tú encubres,
Mi niña de venas azules.


[El poema apareció en el librito llamado "Pomes Penyeach",
en 1927. La mezcla de la niña que da la flor con su propia
hija Lucía y la fusión de ternura y erotismo le dan su par-
ticularidad a este momento. En su cuaderno de notas publi-
cado póstumamente -Giacomo Joyce (1986)- éste cuenta su
enamoramiento secreto con una persona no identificada, y
un párrafo en particular se refiere al incidente en el cual la
joven mujer le dio a Lucía la flor que disparó este poema.
En la biografía de Richard Ellmann (James Joyce), éste su-
giere que esta muchacha puede haber sido la alumna de Joy-
ce, Amalia Popper. Por el contrario, Peter Costello en su Ja-
mes Joyce: The Years of Growth, 1882-1915, cree que la jo-
ven del poema puede ser una composición de varias alumnas.]

Lucia Joyce, segunda hija de James Joyce y de Nora Barna-
cle (George había nacido el 27 de julio de 1905), nació en
Trieste el 26 de julio de 1907, mientras JJ estaba hospitaliza-
do por un cuadro de fiebre reumática.
Durante la Primera Guerra Mundial la familia Joyce tuvo que
partir de Trieste a instancias de las autoridades austríacas, y
se desplazaron a Zurich. Luego de la guerra, los Joyces se
mudaron a París, en 1920. Ya para entonces los trastornos
mentales de Lucia se hicieron más notorios, aunque los pa-
dres atribuyeron en principio estos síntomas a la existencia
semi nómade que habían tenido en años recientes.
En 1929, sin embargo, el cuadro de agitación mental de la jo-
ven Joyce había empeorado. Su estado se agravó debido a
que sus sentimientos por Samuel Beckett -que hacía las veces
de secretario de James- no obtuvieron reciprocidad (lo cual
afectó también la relación entre ambos escritores).
Fue internada por primera vez en mayo del '32.
Joyce, que mantuvo una posición escéptica acerca del psico-
análisis a lo largo de su vida, había leído el estudio de Jung
"La significación del padre en el destino del individuo", mien-
tras vivía en Trieste, probablemente en el mismo año de 1913.
Luego, durante la Guerra, tuvieron un encuentro más cercano,
en 1918, en Zurich.
En 1932, Jung publica "Ulises: Un Monólogo", un análisis psi-
cológico de la obra joyceana. Jung elogia la novela sin enten-
der el logro artístico fundamental del gran novelista irlandés,
que es el impresionante dominio y juego de la lengua.
En agosto de 1932, Jung le escribe una carta a Joyce, dicién-
dole que ha "aprendido mucho del Ulises". La respuesta de
éste es satirizarlo en varias ocasiones en el Finnegans Wake.
Sin embargo, pocos años después, llevado por la desespera-
ción, recurre a Jung como terapeuta de su hija, en 1934.
La experiencia duró menos de un año, y ante la ausencia de
mejoría de su Lucia, Joyce decide interrumpir el tratamien-
to, siendo ése el último contacto entre ambos.



Se cuenta la historia de que Joyce le dijo a Jung, una vez
que éste hubiera entrevistado a Lucia: "¿Notó Dr. Jung có-
mo mi hija parece estar sumergida en las mismas aguas tur-
bulentas que yo?" -"Sí, le contestó Jung, pero donde usted
nada ella se ahoga".


Mircea Eliade, en sus Diarios, con fecha 29 de junio de
1961, poco después de la muerte de Jung, escribe: "Unos
días antes de morir soñó que había encontrado en la cima
de una montaña una piedra. Al día siguiente por la maña-
na, estaba feliz. Era, decía, el signo ejemplar de que su vi-
da había alcanzado su final. Había encontrado el lapis phi-
losophorum."



viernes, 20 de julio de 2012

POEMAS DEL 'GATHA SAPTASHATI' (100-300 d.C.)



El Gatha Saptashati es una recopilación de poemas escritos
en Prácrito (una de las lenguas mayores de la India) realizada
por el Satavahana Rey Hala de Pratishthanapura en Deccan,
entre el año 100 y el 300 d.C.
Esta antología reúne entre 700 y 1000 poemas, según distintas
versiones. En la mayoría de los casos no se atribuye autor a
los poemas, aunque hay evidencias de que gran parte de la
obra fue escrita por mujeres.
En el gran cuerpo de literatura Prácrita, el erotismo es la
vertiente dominante.

LOS CUARTETOS

1.
Madre estaba enojada. Padre cayó de rodillas,
besando sus pies. Me trepé a su espalda.
Ella rompió a reir, lo arrastró aparte.
Años después, pude darme cuenta.

2.
Ella me enseñó a hacer
todo lo que ella deseaba
pero en la mañana
se vistió detrás de la pantalla de bambú.

3.
Pensarías que le pondría freno,
saber que su vecino murió
en amoroso deporte. Sin embargo, él se ejercita
como todo el villorio puede escuchar.

4.
Sólo aquella dama que aprende
cómo hacerse el amor a sí misma
sabe cómo lidiar con esa rabia
que la deja mitad llena, mitad vacía.

5.
Un pequeño incidente, pero siempre lo recuerdo.
Madre cocinaba. Padre dijo algo,
la hizo reir. Ella se tocó el pálido rostro,
manchándolo de negro como el punto oscuro de la luna.

6.
Recuerdo este placer:
él se sentó a mis pies
sin hablar
y mi dedo gordo jugueteó con su pelo.

7.
Ah, muchacha de la puerta entreabierta,
¿a quién espías
con ardientes ojos y oscuros pezones
que miran hacia el camino?

8.
Cuando la dama está encima
su pelo es una espléndida cortina, meciéndose.
Sus aros columpian, su collar se sacude.
Y está ocupada, una abeja sobre un tallo de loto.

9.
Ah dama con cara de luna,
a causa de tus grandes ojos
la noche ha tenido el doble de horas.
Y las he usado a todas.

10.
Los dioses lo han dividido en partes,
su belleza atrapada en mis ojos,
su habla en mis oídos, su corazón
en mi corazón, su cosa en mi cosa.

11.
Nuestros poemas Prácritos terminan aquí, compilados
por el Rey Hala. ¿Quién podría rehusarse a ser tocado
por su encanto, o desear sinceramente
que hubiésemos retenido nuestras lenguas,
que hablan de amor?


BIBLIOGRAFIA

David Ray: "Not Far from the River: Poems from the Gatha
Saptasati". 1990.
Tony Barnstone. "Literatures from Asia". 2003.

jueves, 19 de julio de 2012

UN MODESTO APORTE PARA UNA TEORIA GENERAL DE LA ESCRITURA

'Muy modesto'.
Es probable.

Raramente se habla de un elemento escencial de la escritura,
que es el mordiente. Como no quisiera explicarlo, porque cual-
quier explicación sería una forma de desbaratar el encanto que
las cosas pudieran tener, lo dejo ahí, asentado, eso sí, un térmi-
no que podríamos muy bien relacionar con el de mordiente pa-
ra que no se basten a sí mismos.
Raramente también algún término se basta a sí mismo. Casi
todos los términos -dejo una mínima brecha por donde pudiera
deslizarce alguna excepción- necesitan de los otros para cobrar
un poco de sentido o un algo de existencia. También de eso tra-
ta el mordiente.
Puedo sin embargo intentar decir algo más, muy poco, sin
arruinar la cosa: el mordiente no es el papel, pero el papel
tiene algún parentesco con el mordiente.
Sin el mordiente no habría escritura. Las palabras se volarían
como pájaros o insectos espantados por algún horror descono-
cido, al azar, es decir de a uno o de  a muchos o de todos a la
vez.

Explicación para una niña

-Abu, ¿qué quiere decir 'mordiente'?
-El mordiente es como el palito del chupetín.

Otro elemento -considérese que estamos develando secretos
mitad antiguos, mitad profundos- es el gradiente de un texto.
No importa calcularlo, ni menos aún desambiguarlo. Y quien
crea que el texto no se defiende, está errado. Un texto se de-
fiende como un gato -hay de diversos tamaños- panza arriba.
Pero tiene, ocultas en el pelaje, sus líneas gradientes. No ha-
ce falta descubrirlas para viajar por ellas, sin embargo. Tam-
bién es posible que el mar tenga rutas, aunque nadie las vea.


jueves, 5 de julio de 2012

GRANDES POETAS DEL IMPERIO OTOMANO


La poesía perteneciente al Imperio Otomano nunca adquirió
el lugar que merecía y merecería en Occidente. Quiero decir
que el canon nunca la incorporó.
Esta invisibilidad contrasta con la abrumadora presencia que
tuviera el Imperio, tal vez la fuerza mayor en la política de
Este y Oeste durante un período que se extiende desde media-
dos del siglo XIV a comienzos del s. XX. En el transcurso de
esos 600 años, el Imperio ocupó o controló vastos territorios,
desde las orillas del Caspio a Marruecos, desde las fronteras
de Polonia a toda la costa del Mar Negro y a las tres cuartas
partes de las costas del Mediterráneo. Durante ese tiempo
fue el rival de las ambiciones de los grandes imperios de Eu-
ropa, tanto en la guerra como en la religión, el comercio y la
cultura.
La condición de enemigo de las potencias occidentales le
valió al Imperio Otomano, cuándo no, la mera descalifica-
ción de 'bárbaros'. Sin embargo, mientras en nuestra cultura
la poesía se fue convirtiendo en un arte marginal, para ellos
constituía la actividad literaria central, sin par ni rival.
No voy a extenderme acerca de la historia de los Otomanos,
y de las derivaciones de su Imperio. A fines del s. XIII, el
hijo de Ertogrul tiene un sueño, habiéndose dormido leyen-
do el Corán; en ese sueño ve la ciudad de Constantinopla
(hoy Estambul, "la ciudad") parecida a un gran anillo. En el momento en que iba a colocarse el anillo, despertó. Conver-
tido al Islam, adoptó el nombre de Osmán, u Otman en árabe.
De su nombre deriva el del pueblo que acabaría dominando 
Asia Menor y destruyendo el Imperio Bizantino para afin-
carse en Constantinopla. Mahomet II dirigía las fuerzas oto-
manas, que para eludir la enorme cadena que impedía el 
acceso al Cuerno de Oro, hizo transportar sus naves a la
Fitzcarraldo, por encima de una colina. En 1529 asciende al
trono Suleimán o Solimán, llamado El Magnífico en Occiden-
te y El Legislador entre los turcos. Formó un fuerte ejército, 
que tuvo grandes éxitos en la conquista a la vez que, siendo
un hombre culto, llevó al Imperio Otomano a su máximo gra-
do de desarrollo civil. También en el plano artístico floreció
su nación: es el período clásico de las letras y artes otomanas.
Se fundaron escuelas de teología y de derecho (gratuitas) y se
protegió a eruditos y literatos. Se considera a Baki el mayor
poeta bajo el protectorado de Suleimán hasta la muerte de és-
te, en 1566.

 A principios del siglo XX, la fanática Junta de Jóvenes Tur-
cos tomó el poder y llevó a cabo tremendas masacres,
entre ellas el genocidio de los armenios que llevaban siglos
de pacífica convivencia con los turcos. Se estima que hasta
un millón y medio de armenios fueron asesinados o condena-
dos a morir de sed y de hambre en marchas forzadas a través
del desierto. Todo eso entre 1915 y 1916. Para 1918, "diez
años después de tomar el poder, los Jóvenes Turcos habían
destruido el imperio otomano, habían llevado a la muerte a
millones de soldados turcos y habían practicado el asesinato
en masa sobre su propia población civil", dice Tom Reiss en
el extraordinario libro "El orientalista". Y agrega: "la princi-
pal distinción de los jóvenes turcos fue la de introducir el
genocidio en el mundo moderno".

 En 1923 se declaró la República de Turquía, sobre las cenizas
del imperio que más tiempo ha perdurado en la historia de la
humanidad.

Como aquí nos dirigimos a traer a nuestra lengua a algunos
de sus grandes poetas, debemos comenzar diciendo que fue
Elias John Wilkinson Gibb, a través de su "Historia de la
Poesía Otomana", quien abrió el camino. Iniciada a fines
del siglo XIX y completada a comienzos del XX por su
amigo, el persianista E.G. Browne, los 6 tomos de la obra
de Gibb sentaron las bases para cualquier desarrollo en
ese camino. Los textos poéticos y la mayor parte de los
comentarios, tanto ciertas aclaraciones idiomáticas, como
las referidas a los autores, provienen del invalorable libro
de Walter G. Andrews, Najaat Black y Mehmet Kalpakli,
"Ottoman Lyric Poetry. An Anthology", editado por la
Univ. of Texas Press, en 1997.




SHEYHÎ (1375-1431)

TU ROSTRO

Tu rostro solar es un espejo del alma
Yo lo sé
Una imagen de ambos mundos se encuentra allí
Yo lo sé

El artista que pudiese pintar un punto
Del círculo de tu belleza
Sería afamado como maestro en este mundo
Yo lo sé

Tu mirada dice "¡Asolaré la ciudad de tu corazón!"
Esta es una orden real del Sultán
Yo lo sé

No entiendo los engaños de tu ojo
Y rostro
Uno es rendición, el otro desastre
Yo lo sé

Has otorgado a tus esclavos el favor
Del tormento
Pero ya hace mucho que no piensas en mi
Yo lo sé

Oh, sufi, que encuentra bondad en tu hipocresía
Abandona esos pensamientos, denigran a la fe
Yo lo sé

Oh Sheyhî, tú necesitas el jardín, la amada,
El vino y el saz
Lo único que permanece es la vida de este instante,
Aflicción y tristeza
Yo lo sé

[Los dos mundos: viniendo-al-ser y saliendo-del-ser, las dos
formas del mundo material que sólo es la emanación última
del verdadero terreno del ser (Dios)
Saz: el instrumento musical turco más común, de 8 cuerdas,
semejante al laúd.] 


FIGANI ( 1505?-1532)

Mi triste corazón se quema hasta la negrura en el fuego de
                                                                               mi pecho
Mis lágrimas espejan tu labio, rojo como el vino color sangre

Sobre el torrente de mis lágrimas, la esfera del Cielo se vuelve
Igual a una rueda de molino sobre un inundante arroyo

Desde que esa dura de corazón destruyó la provincia de mi
                                                                                     corazón
Parece una ciudad en ruinas, no ha quedado piedra sobre piedra

Las nueve bóvedas del Cielo y el poderoso trono de Dios
Sólo parecen burbujas en el vasto mar de mis lágrimas

Oh, Figani, el polvo de tu cuerpo sostenido por tu frío, frío
                                                                                   suspiro
Es sólo un manojo de tierra arrojado al ventarrón


[Muchas veces se compara en la tradición poética otomana
al negro hígado-corazón con el kebab asado. También es
frecuente la imagen del amante sufriente llorando hasta que
sus lágrimas se mezclan con sangre. El viento sarsar men-
cionado más de una vez en el Corán, un viento helado y de
gran violencia.]

FIGANI

ELLA

Tu beso no satisface al corazón,
Está loco de deseo de unirnos.
Amiga, perdóname, pero este mundo
Es un mundo de codicia.

Tu cuerpo se alza como los muertos en el Día del Juicio,
Tú eres mi promesa de Paraíso.
¡Sí! Tú me convertirás en polvo antes
De que realmente haya muerto.

Me enamoré de la que tiene cara-de-luna
Cuyo nombre no puedo mencionar.
Aún en Edirna, ciudad de bellezas,
Ella las eclipsa a todas.

Aquello que me hace delirar de locura,
Vestido en ropajes de luto
Es ella, de las cejas negras y el ojo de almendra.

Oh, Figani, si quieres conocer
A esa boca-de-rosa,
Ella es el ruiseñor que habla en el jardín
De la más honda belleza.

[Tu cuerpo se alza como los muertos, juego de palabras
entre cuerpo -kâmet- y la Resurrección -kiyâmet- de manera
que el cuerpo de la amada se convierte en algo que por la
vía etimológica le recuerda al poeta la Resurrección, es de-
cir la promesa de que los que mueren por amor tendrán un
renacer en el más allá de la muerte]


HAYRETΠ (m. en 1535)

No somos esclavos de Suleimán, ni cautivos de Selîm
Nadie nos conoce, somos esclavos del shah de la generosidad

Uno que es el siervo del amor jamás se ha inclinado
                                                     a los nobles de este mundo
Somos los Sultanes de este mundo-
Ey, miren, ¿de quién somos esclavos?

No piensen que estamos sedientos de las dulces aguas
                                                    de los ríos del Paraíso
Comemos dolor y tragamos contínuamente sangre
                                      en nuestro lugar de sufrimiento

Oh mi sultán del amor, no creas que nos arrodillamos
                                      ante la nueva belleza de la juventud
Somos esclavos de la antigua seducción de tu radiante rostro

Oh Hayretî, hemos renunciado a la capa de seda,
                                             abandonamos el birrete derviche
Sólo somos esclavos de las ordinarias túnicas de este mundo.

[Hayretî (el Perplejo) era del pueblo de Uardar Yenichesi,
en Macedonia, cerca de Salonika. Se desconoce la fecha de
su nacimiento. Su nombre cotidiano era Mehmed y parece
haber sido un soldado profesional de la caballería feudal (los
Sipahîs). Cuando presentó sus poemas a la Corte, Hayalî in-
tervino en su contra. Parece haber sido un derviche con edu-
cación chiita, tal vez un derviche Bektashi, como muchos de
los soldados.]
[La frase "no somos esclavos", eje de este poema, se refiere
a que en el contexto otomano de la época, los ricos y los po-
derosos gustaban llamarse 'esclavos del sultán'. Hayretî enfa-
tiza las diferencias tanto en su negativa a considerarse escla-
vo de cualquier gobernante como de las túnicas de seda de
los Derviches de clase alta, identificándose en cambio con
aquellos que han renunciado a los bienes del mundo.]


HAYÂLÎ (m. en 1557)

DEL SABER

Ellos no saben cómo buscar al Embellecedor del Mundo en su
                                                                                        [mundo
Los peces viven en el océano pero no saben qué es el océano

Eh, asceta, no hables de las torturas del Infierno a los visitantes
                                                                             [de las tabernas
Aquellos que viven para el momento no conocen el sufrimiento
                                                                          [del día por venir

Cubiertos de alba coloreada de sangre, los amantes no ven
                                                                        [la herida del amor
Ni reconocen la mota de polvo en el rayo de sol,
                                                  [ni conocen a la luna en el cielo.

Aquellos que atan el arco de lágrimas a sus doblados cuerpos
Ésos disparan las flechas del deseo, pero no saben para qué
                                                                       [está hecho el arco.

Oh, Hayâlî, aquellos que se ponen el manto de la pobreza
                                                         [sobre sus desnudos cuerpos
Están orgullosos de no conocer el raso y el brocado.


[Embellecedor del Mundo: Dios, responsable de todas las belle-
zas de este mundo.
La flecha del deseo: la imagen del cuerpo doblado como la de
un arco cuya cuerda es un arroyo de lágrimas, se refiere tan-
gencialmente a las personas que vanamente aspiran a los pla-
ceres de este mundo.]


NUESTROS VERSOS

Nosostros estamos entre aquellos que se convirtieron en poli-
                                                     [llas de la vela de la belleza
Ah vela destellante, estamos entre aquellos
                                                     [que vinieron ardiendo

Los huérfanos de mis lágrimas vagan por tu cuarto
                                                     [rogando dádivas y favores
Oh mi amado, estamos entre aquellos que han venido
                                                     [para obtener tu misericordia

Ah distractor, para favorecer a los perros
                                                     [que custodian tu puerta
Estamos entre aquellos que han venido a acercarse a tí
                                                     [de la manera honorable

¡Oh asceta, no nos prohibas nuestro vino
                                                     [y nuestra amada!
Desde el inicio, estamos entre aquellos que recorren
                                 [este camino como amigos embriagados

Oh, Hayâlî, hemos reunido un nuevo libro
                                 [en dulce descripción de tu mejilla
Oh mi sultán, estamos entre aquellos que han venido
                                               [a recitar nuestros versos ante tí.




BÂKÎ (1526-1600)

Si tan sólo el capullo se abriera
Como los labios rubí de la amada
Derramaría turquesa y la pradera
Se convertiría en una llanura de verde.

Si fuésemos a obedecer el consejo
Del hombre santo del pueblo
¿Entonces qué sería de la primavera, la amada,
el placentero vino?

He bebido sangre a cada instante
Servida por el saki del destino
Si sólo pudiese abrirme como la amapola silvestre,
Y revelar la quemadura del verdadero amor.

¿Qué ocurre si los corazones lloran a causa
De aquella que es cruel y de corazón duro?
¿Y qué si esa ladrona de amor
fuese coqueta y atractiva?

Oh, Baki, deja que la copa haga una nueva ronda,
Mira la rosa interior
Deja que la amada permanezca siempre cerca,
En fiesta a lo largo de la orilla del arroyo.

[A la orilla del arroyo: juego de palabras que incluye kenár
que significa "la orilla o el borde de algo".]


SHEYHÜLISLAM YAHYÂ (1552-1644)

Saki, ofrece la copa, deja que me llamen borracho
Déjalos decir, "¡Miren al loco-de-amor que se comporta mal!"

Todos aquí están contínuamente llenando su copa
Desde ahora en más, déjalos llamar a esta reunión 'taberna'

Destruyan la morada del corazón, no dejen piedra sobre piedra
Hagan esto, y deja que los viajeros lo llamen una ruina

¿Qué hace una imagen distinta de la tuya en mi corazón?
¿Sería adecuado llamar a la Kaaba un templo de ídolos?

Yahyâ, las palabras revelan la secreta verdad del sentimiento
                                                                                   [amoroso
Puedan los amigos oir bien y decir,
         ["No se las digas a los extranjeros".


[Ruina: las ruinas son el lugar donde se vende vino, una taberna.

La secreta verdad: Es constante, en la poesía otomana, la rela-
ción establecida por el autor entre el amor terrenal, con su pa-
sión, su vino y su fiesta, con el amor divino.]




COMENTARIO

 La forma lírica preferida en la poesía otomana es el Gazal,
un poema breve, con una extensión semejante a la del soneto,
un par de versos iniciales que riman y la misma rima apare-
ciendo en la segunda mitad de cada parte siguiente del poema.
Por convención, la última parte del poema debe contener el
nombre del autor.

Es poesía amorosa, aunque es necesario hacer algunas preci-
siones. La lengua turca no distingue géneros. De ahí que la
identidad sexual de aquél a quien está destinado el poema
no siempre resulta clara. El objeto amoroso puede ser una da-
ma o bie, como suele suceder, un joven. Las mujeres estaban
severamente restringidas en sus apariciones públicas. La sepa-
ración de hombres y mujeres a una edad temprana hacía que
muchos hombres viesen a las mujeres como criaturas muy di-
ferentes y peligrosas (manipuladoras, frívolas, traicioneras).

La poesía otomana, aunque recorre siglos de vigencia, no ha
sido categorizada o periodizada adecuadamente, en especial
por las escuelas europeizantes y etnocéntricas.
Aún las lenguas en las que se expresaron estos poetas varían
entre el turco (la más frecuente) y el persa, el árabe o el tur-
co oriental o chaghatay.

Los poetas lograban acceder a la corte si sus versos eran apre-
ciados por el Sultán.

La cosmogonía turca se mantuvo aferrada a la tradición, a pe-
sar de contar con excelentes astrónomos y geógrafos.
Para esa cosmogonía, la tierra estaba rodeada por nueve círcu-
los, nueve duomos cristalinos o esferas. La más exterior, el no-
veno cielo, es llamado "Cielo de Cielos" o "Esfera sin estrellas"
o "el Trono de Dios". El octavo cielo contiene las estrellas fijas
(como opuestas a los planetas o "estrellas móviles") y las cons-
telaciones. Estas dos esferas son el dominio de los designios
eternos de Dios. Los otros siete círculos son las esferas de los
planetas, que incluyen la luna y el sol.
Estas esferas, al orbitar, influyen en la suerte y el destino de los
seres humanos, por lo cual es frecuente que los poetas insulten
o rueguen a los planetas por su mala o buena fortuna.

El Sol es el Sultán de los cielos. La Luna es el Gran Visir. Mer-
curio es el escriba, Venus el músico, Marte el general, Júpiter
el juez, y Saturno el tesorero.

Esto no es más que un mínimo esbozo de la compleja cosmo-
logía otomana, apenas un rozar su compleja mística.