jueves, 5 de julio de 2012

GRANDES POETAS DEL IMPERIO OTOMANO


La poesía perteneciente al Imperio Otomano nunca adquirió
el lugar que merecía y merecería en Occidente. Quiero decir
que el canon nunca la incorporó.
Esta invisibilidad contrasta con la abrumadora presencia que
tuviera el Imperio, tal vez la fuerza mayor en la política de
Este y Oeste durante un período que se extiende desde media-
dos del siglo XIV a comienzos del s. XX. En el transcurso de
esos 600 años, el Imperio ocupó o controló vastos territorios,
desde las orillas del Caspio a Marruecos, desde las fronteras
de Polonia a toda la costa del Mar Negro y a las tres cuartas
partes de las costas del Mediterráneo. Durante ese tiempo
fue el rival de las ambiciones de los grandes imperios de Eu-
ropa, tanto en la guerra como en la religión, el comercio y la
cultura.
La condición de enemigo de las potencias occidentales le
valió al Imperio Otomano, cuándo no, la mera descalifica-
ción de 'bárbaros'. Sin embargo, mientras en nuestra cultura
la poesía se fue convirtiendo en un arte marginal, para ellos
constituía la actividad literaria central, sin par ni rival.
No voy a extenderme acerca de la historia de los Otomanos,
y de las derivaciones de su Imperio. A fines del s. XIII, el
hijo de Ertogrul tiene un sueño, habiéndose dormido leyen-
do el Corán; en ese sueño ve la ciudad de Constantinopla
(hoy Estambul, "la ciudad") parecida a un gran anillo. En el momento en que iba a colocarse el anillo, despertó. Conver-
tido al Islam, adoptó el nombre de Osmán, u Otman en árabe.
De su nombre deriva el del pueblo que acabaría dominando 
Asia Menor y destruyendo el Imperio Bizantino para afin-
carse en Constantinopla. Mahomet II dirigía las fuerzas oto-
manas, que para eludir la enorme cadena que impedía el 
acceso al Cuerno de Oro, hizo transportar sus naves a la
Fitzcarraldo, por encima de una colina. En 1529 asciende al
trono Suleimán o Solimán, llamado El Magnífico en Occiden-
te y El Legislador entre los turcos. Formó un fuerte ejército, 
que tuvo grandes éxitos en la conquista a la vez que, siendo
un hombre culto, llevó al Imperio Otomano a su máximo gra-
do de desarrollo civil. También en el plano artístico floreció
su nación: es el período clásico de las letras y artes otomanas.
Se fundaron escuelas de teología y de derecho (gratuitas) y se
protegió a eruditos y literatos. Se considera a Baki el mayor
poeta bajo el protectorado de Suleimán hasta la muerte de és-
te, en 1566.

 A principios del siglo XX, la fanática Junta de Jóvenes Tur-
cos tomó el poder y llevó a cabo tremendas masacres,
entre ellas el genocidio de los armenios que llevaban siglos
de pacífica convivencia con los turcos. Se estima que hasta
un millón y medio de armenios fueron asesinados o condena-
dos a morir de sed y de hambre en marchas forzadas a través
del desierto. Todo eso entre 1915 y 1916. Para 1918, "diez
años después de tomar el poder, los Jóvenes Turcos habían
destruido el imperio otomano, habían llevado a la muerte a
millones de soldados turcos y habían practicado el asesinato
en masa sobre su propia población civil", dice Tom Reiss en
el extraordinario libro "El orientalista". Y agrega: "la princi-
pal distinción de los jóvenes turcos fue la de introducir el
genocidio en el mundo moderno".

 En 1923 se declaró la República de Turquía, sobre las cenizas
del imperio que más tiempo ha perdurado en la historia de la
humanidad.

Como aquí nos dirigimos a traer a nuestra lengua a algunos
de sus grandes poetas, debemos comenzar diciendo que fue
Elias John Wilkinson Gibb, a través de su "Historia de la
Poesía Otomana", quien abrió el camino. Iniciada a fines
del siglo XIX y completada a comienzos del XX por su
amigo, el persianista E.G. Browne, los 6 tomos de la obra
de Gibb sentaron las bases para cualquier desarrollo en
ese camino. Los textos poéticos y la mayor parte de los
comentarios, tanto ciertas aclaraciones idiomáticas, como
las referidas a los autores, provienen del invalorable libro
de Walter G. Andrews, Najaat Black y Mehmet Kalpakli,
"Ottoman Lyric Poetry. An Anthology", editado por la
Univ. of Texas Press, en 1997.




SHEYHÎ (1375-1431)

TU ROSTRO

Tu rostro solar es un espejo del alma
Yo lo sé
Una imagen de ambos mundos se encuentra allí
Yo lo sé

El artista que pudiese pintar un punto
Del círculo de tu belleza
Sería afamado como maestro en este mundo
Yo lo sé

Tu mirada dice "¡Asolaré la ciudad de tu corazón!"
Esta es una orden real del Sultán
Yo lo sé

No entiendo los engaños de tu ojo
Y rostro
Uno es rendición, el otro desastre
Yo lo sé

Has otorgado a tus esclavos el favor
Del tormento
Pero ya hace mucho que no piensas en mi
Yo lo sé

Oh, sufi, que encuentra bondad en tu hipocresía
Abandona esos pensamientos, denigran a la fe
Yo lo sé

Oh Sheyhî, tú necesitas el jardín, la amada,
El vino y el saz
Lo único que permanece es la vida de este instante,
Aflicción y tristeza
Yo lo sé

[Los dos mundos: viniendo-al-ser y saliendo-del-ser, las dos
formas del mundo material que sólo es la emanación última
del verdadero terreno del ser (Dios)
Saz: el instrumento musical turco más común, de 8 cuerdas,
semejante al laúd.] 


FIGANI ( 1505?-1532)

Mi triste corazón se quema hasta la negrura en el fuego de
                                                                               mi pecho
Mis lágrimas espejan tu labio, rojo como el vino color sangre

Sobre el torrente de mis lágrimas, la esfera del Cielo se vuelve
Igual a una rueda de molino sobre un inundante arroyo

Desde que esa dura de corazón destruyó la provincia de mi
                                                                                     corazón
Parece una ciudad en ruinas, no ha quedado piedra sobre piedra

Las nueve bóvedas del Cielo y el poderoso trono de Dios
Sólo parecen burbujas en el vasto mar de mis lágrimas

Oh, Figani, el polvo de tu cuerpo sostenido por tu frío, frío
                                                                                   suspiro
Es sólo un manojo de tierra arrojado al ventarrón


[Muchas veces se compara en la tradición poética otomana
al negro hígado-corazón con el kebab asado. También es
frecuente la imagen del amante sufriente llorando hasta que
sus lágrimas se mezclan con sangre. El viento sarsar men-
cionado más de una vez en el Corán, un viento helado y de
gran violencia.]

FIGANI

ELLA

Tu beso no satisface al corazón,
Está loco de deseo de unirnos.
Amiga, perdóname, pero este mundo
Es un mundo de codicia.

Tu cuerpo se alza como los muertos en el Día del Juicio,
Tú eres mi promesa de Paraíso.
¡Sí! Tú me convertirás en polvo antes
De que realmente haya muerto.

Me enamoré de la que tiene cara-de-luna
Cuyo nombre no puedo mencionar.
Aún en Edirna, ciudad de bellezas,
Ella las eclipsa a todas.

Aquello que me hace delirar de locura,
Vestido en ropajes de luto
Es ella, de las cejas negras y el ojo de almendra.

Oh, Figani, si quieres conocer
A esa boca-de-rosa,
Ella es el ruiseñor que habla en el jardín
De la más honda belleza.

[Tu cuerpo se alza como los muertos, juego de palabras
entre cuerpo -kâmet- y la Resurrección -kiyâmet- de manera
que el cuerpo de la amada se convierte en algo que por la
vía etimológica le recuerda al poeta la Resurrección, es de-
cir la promesa de que los que mueren por amor tendrán un
renacer en el más allá de la muerte]


HAYRETΠ (m. en 1535)

No somos esclavos de Suleimán, ni cautivos de Selîm
Nadie nos conoce, somos esclavos del shah de la generosidad

Uno que es el siervo del amor jamás se ha inclinado
                                                     a los nobles de este mundo
Somos los Sultanes de este mundo-
Ey, miren, ¿de quién somos esclavos?

No piensen que estamos sedientos de las dulces aguas
                                                    de los ríos del Paraíso
Comemos dolor y tragamos contínuamente sangre
                                      en nuestro lugar de sufrimiento

Oh mi sultán del amor, no creas que nos arrodillamos
                                      ante la nueva belleza de la juventud
Somos esclavos de la antigua seducción de tu radiante rostro

Oh Hayretî, hemos renunciado a la capa de seda,
                                             abandonamos el birrete derviche
Sólo somos esclavos de las ordinarias túnicas de este mundo.

[Hayretî (el Perplejo) era del pueblo de Uardar Yenichesi,
en Macedonia, cerca de Salonika. Se desconoce la fecha de
su nacimiento. Su nombre cotidiano era Mehmed y parece
haber sido un soldado profesional de la caballería feudal (los
Sipahîs). Cuando presentó sus poemas a la Corte, Hayalî in-
tervino en su contra. Parece haber sido un derviche con edu-
cación chiita, tal vez un derviche Bektashi, como muchos de
los soldados.]
[La frase "no somos esclavos", eje de este poema, se refiere
a que en el contexto otomano de la época, los ricos y los po-
derosos gustaban llamarse 'esclavos del sultán'. Hayretî enfa-
tiza las diferencias tanto en su negativa a considerarse escla-
vo de cualquier gobernante como de las túnicas de seda de
los Derviches de clase alta, identificándose en cambio con
aquellos que han renunciado a los bienes del mundo.]


HAYÂLÎ (m. en 1557)

DEL SABER

Ellos no saben cómo buscar al Embellecedor del Mundo en su
                                                                                        [mundo
Los peces viven en el océano pero no saben qué es el océano

Eh, asceta, no hables de las torturas del Infierno a los visitantes
                                                                             [de las tabernas
Aquellos que viven para el momento no conocen el sufrimiento
                                                                          [del día por venir

Cubiertos de alba coloreada de sangre, los amantes no ven
                                                                        [la herida del amor
Ni reconocen la mota de polvo en el rayo de sol,
                                                  [ni conocen a la luna en el cielo.

Aquellos que atan el arco de lágrimas a sus doblados cuerpos
Ésos disparan las flechas del deseo, pero no saben para qué
                                                                       [está hecho el arco.

Oh, Hayâlî, aquellos que se ponen el manto de la pobreza
                                                         [sobre sus desnudos cuerpos
Están orgullosos de no conocer el raso y el brocado.


[Embellecedor del Mundo: Dios, responsable de todas las belle-
zas de este mundo.
La flecha del deseo: la imagen del cuerpo doblado como la de
un arco cuya cuerda es un arroyo de lágrimas, se refiere tan-
gencialmente a las personas que vanamente aspiran a los pla-
ceres de este mundo.]


NUESTROS VERSOS

Nosostros estamos entre aquellos que se convirtieron en poli-
                                                     [llas de la vela de la belleza
Ah vela destellante, estamos entre aquellos
                                                     [que vinieron ardiendo

Los huérfanos de mis lágrimas vagan por tu cuarto
                                                     [rogando dádivas y favores
Oh mi amado, estamos entre aquellos que han venido
                                                     [para obtener tu misericordia

Ah distractor, para favorecer a los perros
                                                     [que custodian tu puerta
Estamos entre aquellos que han venido a acercarse a tí
                                                     [de la manera honorable

¡Oh asceta, no nos prohibas nuestro vino
                                                     [y nuestra amada!
Desde el inicio, estamos entre aquellos que recorren
                                 [este camino como amigos embriagados

Oh, Hayâlî, hemos reunido un nuevo libro
                                 [en dulce descripción de tu mejilla
Oh mi sultán, estamos entre aquellos que han venido
                                               [a recitar nuestros versos ante tí.




BÂKÎ (1526-1600)

Si tan sólo el capullo se abriera
Como los labios rubí de la amada
Derramaría turquesa y la pradera
Se convertiría en una llanura de verde.

Si fuésemos a obedecer el consejo
Del hombre santo del pueblo
¿Entonces qué sería de la primavera, la amada,
el placentero vino?

He bebido sangre a cada instante
Servida por el saki del destino
Si sólo pudiese abrirme como la amapola silvestre,
Y revelar la quemadura del verdadero amor.

¿Qué ocurre si los corazones lloran a causa
De aquella que es cruel y de corazón duro?
¿Y qué si esa ladrona de amor
fuese coqueta y atractiva?

Oh, Baki, deja que la copa haga una nueva ronda,
Mira la rosa interior
Deja que la amada permanezca siempre cerca,
En fiesta a lo largo de la orilla del arroyo.

[A la orilla del arroyo: juego de palabras que incluye kenár
que significa "la orilla o el borde de algo".]


SHEYHÜLISLAM YAHYÂ (1552-1644)

Saki, ofrece la copa, deja que me llamen borracho
Déjalos decir, "¡Miren al loco-de-amor que se comporta mal!"

Todos aquí están contínuamente llenando su copa
Desde ahora en más, déjalos llamar a esta reunión 'taberna'

Destruyan la morada del corazón, no dejen piedra sobre piedra
Hagan esto, y deja que los viajeros lo llamen una ruina

¿Qué hace una imagen distinta de la tuya en mi corazón?
¿Sería adecuado llamar a la Kaaba un templo de ídolos?

Yahyâ, las palabras revelan la secreta verdad del sentimiento
                                                                                   [amoroso
Puedan los amigos oir bien y decir,
         ["No se las digas a los extranjeros".


[Ruina: las ruinas son el lugar donde se vende vino, una taberna.

La secreta verdad: Es constante, en la poesía otomana, la rela-
ción establecida por el autor entre el amor terrenal, con su pa-
sión, su vino y su fiesta, con el amor divino.]




COMENTARIO

 La forma lírica preferida en la poesía otomana es el Gazal,
un poema breve, con una extensión semejante a la del soneto,
un par de versos iniciales que riman y la misma rima apare-
ciendo en la segunda mitad de cada parte siguiente del poema.
Por convención, la última parte del poema debe contener el
nombre del autor.

Es poesía amorosa, aunque es necesario hacer algunas preci-
siones. La lengua turca no distingue géneros. De ahí que la
identidad sexual de aquél a quien está destinado el poema
no siempre resulta clara. El objeto amoroso puede ser una da-
ma o bie, como suele suceder, un joven. Las mujeres estaban
severamente restringidas en sus apariciones públicas. La sepa-
ración de hombres y mujeres a una edad temprana hacía que
muchos hombres viesen a las mujeres como criaturas muy di-
ferentes y peligrosas (manipuladoras, frívolas, traicioneras).

La poesía otomana, aunque recorre siglos de vigencia, no ha
sido categorizada o periodizada adecuadamente, en especial
por las escuelas europeizantes y etnocéntricas.
Aún las lenguas en las que se expresaron estos poetas varían
entre el turco (la más frecuente) y el persa, el árabe o el tur-
co oriental o chaghatay.

Los poetas lograban acceder a la corte si sus versos eran apre-
ciados por el Sultán.

La cosmogonía turca se mantuvo aferrada a la tradición, a pe-
sar de contar con excelentes astrónomos y geógrafos.
Para esa cosmogonía, la tierra estaba rodeada por nueve círcu-
los, nueve duomos cristalinos o esferas. La más exterior, el no-
veno cielo, es llamado "Cielo de Cielos" o "Esfera sin estrellas"
o "el Trono de Dios". El octavo cielo contiene las estrellas fijas
(como opuestas a los planetas o "estrellas móviles") y las cons-
telaciones. Estas dos esferas son el dominio de los designios
eternos de Dios. Los otros siete círculos son las esferas de los
planetas, que incluyen la luna y el sol.
Estas esferas, al orbitar, influyen en la suerte y el destino de los
seres humanos, por lo cual es frecuente que los poetas insulten
o rueguen a los planetas por su mala o buena fortuna.

El Sol es el Sultán de los cielos. La Luna es el Gran Visir. Mer-
curio es el escriba, Venus el músico, Marte el general, Júpiter
el juez, y Saturno el tesorero.

Esto no es más que un mínimo esbozo de la compleja cosmo-
logía otomana, apenas un rozar su compleja mística.






2 comentarios:

Moscón dijo...

Hermosas poesías,con metáforas cercanas que ayudan a ubicarse en el mensaje o en el paisaje.
En algunas de ellas mencionan el vino,y según tengo entendido los otomanos eran musulmanes y el Islam condena el consumo de alcohol,¿estos autores eran censurados?¿Había cierta permisividad con los autores o con los lectores?

Saludos

Robert Rivas dijo...

No sabría decirte cómo es que menudea el vino en la poesía oto-mana. Aparentemente las personas
se dividían en 'derviches' y 'no dervoches'. Los primeros era ascetas. La gran mayoría de los poetas, en cambio, eran amantes
del vino, la fiesta y la 'perdi-
ción' erótica, que consideraban,
igualmente como su camino de acceso a Dios.
Gracias por tu comentario, RR