jueves, 19 de julio de 2012

UN MODESTO APORTE PARA UNA TEORIA GENERAL DE LA ESCRITURA

'Muy modesto'.
Es probable.

Raramente se habla de un elemento escencial de la escritura,
que es el mordiente. Como no quisiera explicarlo, porque cual-
quier explicación sería una forma de desbaratar el encanto que
las cosas pudieran tener, lo dejo ahí, asentado, eso sí, un térmi-
no que podríamos muy bien relacionar con el de mordiente pa-
ra que no se basten a sí mismos.
Raramente también algún término se basta a sí mismo. Casi
todos los términos -dejo una mínima brecha por donde pudiera
deslizarce alguna excepción- necesitan de los otros para cobrar
un poco de sentido o un algo de existencia. También de eso tra-
ta el mordiente.
Puedo sin embargo intentar decir algo más, muy poco, sin
arruinar la cosa: el mordiente no es el papel, pero el papel
tiene algún parentesco con el mordiente.
Sin el mordiente no habría escritura. Las palabras se volarían
como pájaros o insectos espantados por algún horror descono-
cido, al azar, es decir de a uno o de  a muchos o de todos a la
vez.

Explicación para una niña

-Abu, ¿qué quiere decir 'mordiente'?
-El mordiente es como el palito del chupetín.

Otro elemento -considérese que estamos develando secretos
mitad antiguos, mitad profundos- es el gradiente de un texto.
No importa calcularlo, ni menos aún desambiguarlo. Y quien
crea que el texto no se defiende, está errado. Un texto se de-
fiende como un gato -hay de diversos tamaños- panza arriba.
Pero tiene, ocultas en el pelaje, sus líneas gradientes. No ha-
ce falta descubrirlas para viajar por ellas, sin embargo. Tam-
bién es posible que el mar tenga rutas, aunque nadie las vea.


1 comentario:

Moscón dijo...

En cualquier escrito,me gusta mas reconocer los espacios que dejan libre los signos específicos.
Una flecha en el instante de su curso está colgada o mordida en ese lapso inigualable de tiempo,en cuanto va.
El contraste fue previo al sentido que la saeta atraviesa el paisaje.