lunes, 23 de julio de 2012

LA HIJA DE JOYCE


Durante el otoño de 1913, escribe Jung en sus Diarios, "pare-
ció que la opresión que hasta entonces sentía en mí se despla-
zaba hacia fuera, como si en el aire hubiera algo; en realidad
a mí me pareció más oscuro que antes. Era como si ya no se
tratase de una situación psíquica, sino de una realidad concre-
ta. Esta impresión se afirmó cada vez más".

Jung interpreta este pasaje de la angustia del interior al exte-
rior como una conexión suya con los arquetipos. Sus sensa-
ciones serían una suerte de anticipación a los acontecimien-
tos por venir. De hecho, anota algo después que "el 1 de agos-
to estalló la guerra mundial [habla de 1914]. Entonces mi ta-
rea consistió en tener que intentar averiguar qué es lo que su-
cedía y en qué medida mi propia vida dependía de la colecti-
vidad."

Comienza a experimentar sensaciones vinculables con fenó-
menos místicos, contactos con gurúes espirituales [en su caso,
se los adjudicó a Filemón].
Jung está pasando del psicoanálisis a 'otra cosa' en este período.
Mircea Eliade: "Freud le decía: Debemos imponer el psicoaná-
lisis como un dogma, para protegernos contra el ocultismo.
Occidente está amenazado por el ocultismo. Jung comenta:
tiene miedo de que los fantasmas existan en realidad."
"Mientras anotaba mis fantasías, me pregunté una vez: "¿Qué
hago realmente? Seguro que nada tiene que ver con la ciencia.
Entonces, ¿qué es?" Entonces una voz dijo en mí: "Es arte".
[¿Acaso se estaba psicotizando?] Escribe Jung: "Quedé muy
asombrado, pues no se me había ocurrido que mis fantasías
tuvieran algo que ver con el arte, pero me dijo: "Quizás mi
inconsciente ha adoptado una personalidad que no soy yo y
que desea tener ocasión de manifestar sus propias oposicio-
nes".
[Estas son las fantasías que Jung anotó primero en su Sch-
warzes Buch (Libro Negro) y posteriormente en su Rotes
Buch (Libro Rojo). El Negro comprende seis volúmenes
encuadernados en piel negra; el Rotes, un infolio encuader-
nado en piel roja, y está escrito en caligrafía gótica, a la ma-
nera de los manuscritos medievales. Acerca de las dudas que
Jung tenía respecto de quién o quiénes era/n el o los gurúes
espirituales de sus vivencias, si Filemón, que tiene un pie pa-
ralizado, pero es un espíritu alado, o Ka que representa una
especie de demonio terrestre, concluye: "Con el tiempo pude
integrar ambas figuras. A ello me ayudó el sentido de la al-
quimia."
En cuanto a la voz que escuchaba en su interior, dice: "Sabía
que la voz provenía de una mujer y reconocí en ella la voz
de una paciente, una psicópata muy inteligente que tenía gran
confianza en mí. Había llegado a ser una forma viviente en mi
interior."


James Joyce estaba viviendo en Trieste en 1913. Allí y en-
tonces escribió este poema, que publicaría cuatro años más
tarde en la revista Poetry.
Está compuesto por dos breves stanzas.


UNA FLOR DADA A MI HIJA

Frágil la blanca rosa y frágiles son
Sus manos que dieron
Cuya alma es más seca y pálida
Que la suave onda del tiempo.

Rosa-frágil y clara- pero aún más frágil
Un asombro cerril
En gentiles ojos tú encubres,
Mi niña de venas azules.


[El poema apareció en el librito llamado "Pomes Penyeach",
en 1927. La mezcla de la niña que da la flor con su propia
hija Lucía y la fusión de ternura y erotismo le dan su par-
ticularidad a este momento. En su cuaderno de notas publi-
cado póstumamente -Giacomo Joyce (1986)- éste cuenta su
enamoramiento secreto con una persona no identificada, y
un párrafo en particular se refiere al incidente en el cual la
joven mujer le dio a Lucía la flor que disparó este poema.
En la biografía de Richard Ellmann (James Joyce), éste su-
giere que esta muchacha puede haber sido la alumna de Joy-
ce, Amalia Popper. Por el contrario, Peter Costello en su Ja-
mes Joyce: The Years of Growth, 1882-1915, cree que la jo-
ven del poema puede ser una composición de varias alumnas.]

Lucia Joyce, segunda hija de James Joyce y de Nora Barna-
cle (George había nacido el 27 de julio de 1905), nació en
Trieste el 26 de julio de 1907, mientras JJ estaba hospitaliza-
do por un cuadro de fiebre reumática.
Durante la Primera Guerra Mundial la familia Joyce tuvo que
partir de Trieste a instancias de las autoridades austríacas, y
se desplazaron a Zurich. Luego de la guerra, los Joyces se
mudaron a París, en 1920. Ya para entonces los trastornos
mentales de Lucia se hicieron más notorios, aunque los pa-
dres atribuyeron en principio estos síntomas a la existencia
semi nómade que habían tenido en años recientes.
En 1929, sin embargo, el cuadro de agitación mental de la jo-
ven Joyce había empeorado. Su estado se agravó debido a
que sus sentimientos por Samuel Beckett -que hacía las veces
de secretario de James- no obtuvieron reciprocidad (lo cual
afectó también la relación entre ambos escritores).
Fue internada por primera vez en mayo del '32.
Joyce, que mantuvo una posición escéptica acerca del psico-
análisis a lo largo de su vida, había leído el estudio de Jung
"La significación del padre en el destino del individuo", mien-
tras vivía en Trieste, probablemente en el mismo año de 1913.
Luego, durante la Guerra, tuvieron un encuentro más cercano,
en 1918, en Zurich.
En 1932, Jung publica "Ulises: Un Monólogo", un análisis psi-
cológico de la obra joyceana. Jung elogia la novela sin enten-
der el logro artístico fundamental del gran novelista irlandés,
que es el impresionante dominio y juego de la lengua.
En agosto de 1932, Jung le escribe una carta a Joyce, dicién-
dole que ha "aprendido mucho del Ulises". La respuesta de
éste es satirizarlo en varias ocasiones en el Finnegans Wake.
Sin embargo, pocos años después, llevado por la desespera-
ción, recurre a Jung como terapeuta de su hija, en 1934.
La experiencia duró menos de un año, y ante la ausencia de
mejoría de su Lucia, Joyce decide interrumpir el tratamien-
to, siendo ése el último contacto entre ambos.



Se cuenta la historia de que Joyce le dijo a Jung, una vez
que éste hubiera entrevistado a Lucia: "¿Notó Dr. Jung có-
mo mi hija parece estar sumergida en las mismas aguas tur-
bulentas que yo?" -"Sí, le contestó Jung, pero donde usted
nada ella se ahoga".


Mircea Eliade, en sus Diarios, con fecha 29 de junio de
1961, poco después de la muerte de Jung, escribe: "Unos
días antes de morir soñó que había encontrado en la cima
de una montaña una piedra. Al día siguiente por la maña-
na, estaba feliz. Era, decía, el signo ejemplar de que su vi-
da había alcanzado su final. Había encontrado el lapis phi-
losophorum."



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