sábado, 24 de septiembre de 2011

VENAS

La piedra (siendo) su propia memoria.
Sus venas corren en perpetuo silencio.
¿O un día renacerá en ella el comienzo de los tiempos?

Los cuerpos recuerdan,
latiendo y pulsando.
Memoria del cuerpo.
Memoria del tiempo.

Por sus canales corren las aguas lavando sus recuerdos.
Y éstos vuelven a emerger
como esas rocas bañadas día y noche por las olas.

Los cuerpos nos recuerdan.


Los dolores, las caricias, los goces, los placeres.
El surco del anhelo.
Escritos están desde temprano
nuestros cuerpos.


A su memoria nos confiamos
al dormir,
al soñar,
al olvidarnos.

El amor o su falta
escriben y han escrito en los cuerpos,
y sus letras
sólo podemos leérnoslas
el uno al otro.

Eso que llamamos "la vida",
es la memoria del cuerpo.
Inevitable fuga
de una inscripción indeleble.











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