viernes, 6 de diciembre de 2013

JEAN HATZFELD Y EL GENOCIDIO DE RUANDA

 





En cien días del otoño del 94, la etnia Hutu masacró a
casi un millón de personas de la etnia Tustsi. En una pe-
queña comunidad llamada Nyamata, fueron asesinados
-y de la forma más cruenta- 50 mil de los 59 mil Tutsis
que habitaban esa región.
 Ruanda es un país pequeño, y sus dos etnias comparten
raza, lenguaje, costumbres y religión: la Católica Romana.
 Hasta el momento del genocidio, los Tutsis representaban
el 15% de la población.
 "Es muy difícil juzgarnos", le dijo a Hatzfeld uno de los
asesinos, intentando describir lo que había sucedido. "¿Por
qué?" "Porque lo que hicimos va más allá de la imagina-
ción humana."
 Jean Hatzfeld es un escritor y periodista francés nacido
en Madagascar en 1949. Ha trabajado durante muchos
años como corresponsal para el diario Liberation, cubrien-
do primero la guerra civil -seguida del genocidio cometi-
do por los serbios contra los bosnios- en Yugoslavia (don-
de, además, perdió una pierna) y luego el genocidio de
Ruanda. Desde el año 2000 vive la mitad de su tiempo
en Ruanda y la otra mitad en Francia.
 Ha publicado tres libros acerca de las masacres en este
país africano. El segundo de ellos, Une Saison de Mache-
ttes, editado en España con el título "Una temporada de
machetes", actualmente agotado, describe las entrevistas
que Hatzfeld sostuvo en la cárcel con 10 de los asesinos
múltiples del genocidio del 94. Todos ellos amigos desde
la infancia que permanecieron juntos durante los asesina-
tos diarios y masivos, así como en el subsiguiente exilio,
y luego la prisión.
 Por momentos difícil de soportar, su testimonio intenta
explicar lo inexplicable.
 "Matar es más fácil que la labranza.", dice uno de ellos.
"Un hombre es como un animal: le das un golpe en la ca-
beza o en el cuello, y cae."

Lo que comienza siendo un intento de penetrar en la mente
de los asesinos, se convierte en un relato acerca de las cir-
cunstancias colectivas que conducen a la habitualidad de
matar, como si no se tratara de quitarle la vida a un seme-
jante, sino de un acto común y cotidiano.

"Teníamos sesiones con chicas que eran violadas en el bos-
que", relata uno de los asesinos. "Nadie se atrevía a protes-
tar contra eso. Aún aquellos que sentían algún escrúpulo,
porque habían recibido bendiciones en la iglesia, por ejem-
plo, se decían a sí mismos que no iba a cambiar nada dado
que la chica estaba marcada para la muerte de todos modos."

"Las matanzas se extendieron desde el centro de la ciudad
hasta las colinas. Tres días después hubo masacres en las
dos iglesias: en cada una, más de cinco mil murieron en un
solo día."

"Gracias a las matanzas, ellos [los pobres diablos] disfruta-
ban ahora de gran estima a los ojos de las mujeres."

"Las autoridades ya no tenían la habilidad de planificar, de
canalizar. Las órdenes caían en oídos sordos. Las masa-
cres se habían vuelto extraordinarias, más allá de toda ra-
cionalidad."

"Por la noche, después de las matanzas, había tiempo para
la amistad, y encontrarse con amigos nos alivianaba el
corazón. Charlábamos acerca de nuestros días, compar-
tíamos tragos, comíamos. Ya no contábamos cuántos ha-
bíamos matado, sino cuánto nos reportaba. Las matanzas
nos habían vuelto chismosos y codiciosos."

"El director y el inspector de escuelas de mi distrito parti-
ciparon de los asesinatos con bates con clavos. Dos maes-
tros, colegas con quienes solíamos compartir cervezas y
evaluaciones de los estudiantes, se pusieron a trabajar de
firme, para así decirlo. Un cura, el burgomaestre, el sub-
prefecto, un médico -todos ellos mataron con sus propias
manos...", cuenta Jean-Baptiste Munyankore, un maes-
tro de Ntarama que sobrevivió en los pantanos.

"Nos inundamos de vida con este nuevo trabajo. No te-
níamos miedo de desgastarnos corriendo por los panta-
nos. Y si teníamos suerte en el trabajo, nos poníamos
felices. Abandonamos las cosechas, las azadas, y todo
eso. Ya no hablábamos más entre nosotros acerca de
la labranza. Las preocupaciones se alejaron de nosotros."
Adalbert, uno de los asesinos.

Esta suerte de misterio -¿cómo es posible perder lo aparen-
temente más propio de lo que llamamos "humano"?- es lo
que me intriga y conduce de Ruanda a Bosnia, de Cambo-
ya al nazismo, del genocidio armenio a las purgas y Gulags
soviéticos.
Así como el asesinato se ha convertido en una piedra basal
de los sistemas filosóficos y en uno de los pocos elementos
centrales de la literatura, la cuestión se me ocurre mucho
más incontestable cuando se trata de la tortura y del asesi-
nato de miles, cientos de miles o millones de personas.
De lo sistemático. La muerte incorporada a la vida cotidia-
na. La barrera que divide vida y muerte afinada al máximo.
Las garantías que proveen la ley y las Federaciones de Na-
ciones ahogadas en el lago de sangre de las matanzas.

 



Jean Hatzfeld, como dije, ha escrito tres libros acerca del
genocidio en Ruanda.
El primero, es el resultado de su encuentro con sobrevivien-
tes de la masacre.
El segundo, "Una temporada de machetes", recoge las en-
trevistas que J.H. mantuvo con los asesinos en la cárcel,
en Ruanda.
El tercero, La estrategia de los antílopes, se centra en los
habitantes de Nyamata después del genocidio. ¿Cómo
se reconstruye una sociedad en la que una etnia asesinó a
miembros de la otra siendo vecinos, prójimos próximos,
muchas veces -por casamientos interétnicos- familiares?

La estrategia de los antílopes refiere la impensable situa-
ción posterior a las masacres en Ruanda. Cómo conviven
hoy los Hutus regresados de su refugio en el Congo y los
Tutsis, que habían migrado al norte (Uganda y Tanzania)
antes del genocidio y que fueron repatriados cuando se
produjo la caída del régimen Hutu en el '94, así como los
miles que lograron sobrevivir en condiciones increíbles
en los pantanos -no así de los bosques, donde práctica-
mente no sobrevivió nadie.
El título del libro alude a una expresión ruandesa acerca
de la forma en la que huían los tutsies en las colinas: los
antílopes, cuando son perseguidos por los cazadores, hu-
yen inicialmente en manadas para protegerse en forma
mutua; pero cuando notan que no tienen escapatoria, se
dispersan con la intención de que aunque sea algunos lo-
gren salvarse.
De hecho, en el 2004 resultaron liberados alrededor de la
mitad de los masacradores hutus, porque las cárceles ya
no daban abasto y, además, porque eran necesarios para
para la agricultura.

En estos libros la particularidad del acercamiento de Hatz-
feld a la cuestión es su cuidadoso y sensible 'desapego'
de sus reacciones primarias, para poder escuchar al otro.


 

 



El genocidio pone a prueba todo lo que pensamos acerca
de la condición humana. Tanto el planteo de Hana Arendt
acerca de la "banalidad del mal", como las experiencias
llevadas a cabo por Stanley Milgram -sus famosos "estu-
dios de obediencia" llevados a cabo en la Universidad, en
1974- y Philip Zimbardo en sus experimentos en la Prisión
de Stanford, son absolutamente discutibles.
Arendt, enviada al juicio de Adolf Eichmann en Israel por
The New Yorker, regresó a los E.E.U.U. poco después de
iniciado el juicio, perdiendo así numerosos elementos de
importancia acerca del asesino que estaba siendo juzgado.
Tomó como verdadera la apelación de Eichmann de ser un
mero engranaje de una maquinaria, un 'burócrata', como se
lo llamó, cuando se ha comprobado que este encargado de
los campos de concentración en Polonia y en Checoslova-
quia, puso un empeño muy 'creativo' en su tarea. Con mu-
chas ideas propias, como el "Proyecto Palestina" a través
del cual robó los bienes de numerosos judíos dispuestos
a pagar lo que fuera para poder escapar de la Europa ase-
sina. Por supuesto que se trataba de un plan para quedar-
se con sus bienes: ninguno viajó a otro lado que a los cam-
pos de exterminio.

David Cesarini estudió meticulosamente la vida y la obra
de Eichmann. Coincide con Ian Kershaw, un notable estu-
dioso del nazismo, en que los nazis no obedecían órdenes
de Hitler fundamentalmente, sino que tenían iniciativas
propias, que usaban para congraciarse con él y acercarse
a lugares de mayor poder, buscando superarse unos a otros
en sus esfuerzos.
Laurence Rees en su libro sobre Auschwitz publicado en
2005, dice que esta característica es la que le daba tanto
dinamismo al sistema. Los asesinos creaban activamente
situaciones y se situaban en su epicentro. Esto era así aún
en los campos de concentración.
Los trabajos de Milgram y Zimbardo son cuestionados ac-
tualmente, por las diferencias individuales y colectivas que
surgieron de sus propios estudios.
Por ejemplo, el trabajo de Carnaghan y McFarland (2007)
avanza bastante en esa dirección.

En La estrategia de los antílopes, Jean Hatzfeld interroga
a Joseph-Desiré Bitero, un lider distrital del temible inter-
hamwe (las patotas de asesinos que se organizaban cada
mañana provistos de sus machetes para salir a matar y
a mutilar). Dice que Bitero "no nació malvado y no creció
en una atmósfera de odio. Todo lo contrario. Como muchos
grandes asesinos de la historia, en un período de su vida él
fue un hombre culto, amable, un buen padre y un buen co-
lega. Era un lindo pibe, se convirtió en un maestro conten-
to, no tuvo ningún problema con sus vecinos Tutsis. No
hay ninguna señal de algún evento traumático en su tem-
prana existencia en Nyamata".

Todo esto para asomarse al abismo.
¿Contiene cada persona un asesino en su interior?
Más que un asesino, ¿un monstruo?

¿Qué sostiene y qué rompe el lazo social?

Me recuerda una escena de "El huevo de la serpiente", de
Ingmar Bergman. Un médico nazi, en los albores del na-
zismo, le explica a la pareja que protagonizan David Carra-
dine y Liv Ullmann, la lógica de un experimento en el que,
luego de haberle generado un daño neurológico a las cria-
turas que las hace llorar interminablemente, se las dan a sus madres, hasta entonces amorosas madres, para que intenten
calmarlos. Es extraño, pero se repite siempre: para ejempli-
ficar la parte más monstruosa e incomprensible del ser hu-
mano, su profunda relación con el Mal, se utilizan metáforas
con animales. En este caso la serpiente, símbolo inequívoco
de lo temido por esos mismos 'humanos'.

Publicados en castellano:
Jean Hatzfeld. La vida al desnudo. Voces de Ruanda.
Jean Hatzfeld. Una temporada de machetes.
Jean Hatzfeld. La estrategia de los antílopes. (Nueve
años después)


 
No puedo dejar de recomendar el relato notable de Lu-
kas Bärfuss, titulado "Cien días", editado por Adriana
Hidalgo en 2009. En la forma de una novela, este es-
critor suizo nacido en el 71, cuenta la masacre de los
800 mil Tutsis desde los ojos de un joven suizo que
trabaja para los servicios sociales de su país en Ruanda.
El personaje decide no escapar con el resto de las comi-
tivas occidentales porque se ha enamorado de una joven
muchacha que resulta ser Tutsi, y sufre las consecuencias.
Por cierto, incluye y en primer plano las responsabilida-
des del mundo 'civilizado', tanto en el origen de la trage-
dia como en la falta de intervención rápida en la misma.
"En los periódicos europeos se escribiría luego mucho
sobre el poder tribal, la brutalidad arcaica, pero de hecho
el genocidio sólo fue posible porque este Estado tenía
una organización que abarcaba a cada uno de los ciuda-
danos y le asignaba a cada uno un lugar determinado en
la sociedad."
*
"... por eso les dimos el lápiz con el que escribieron las
listas negras para la matanza, por eso les pusimos la lí-
nea telefónica por la que impartieron la orden de matar
y por eso les construimos las rutas por las que conduje-
ron los asesinos cuando salieron a buscar a sus víctimas."


Hay un libro editado por Prometeo, que se llama "Una
guerra negra", de Gabriel Peries y David Servenay, que
abunda en información muy documentada y precisa acer-
ca del compromiso indudable de la Comunidad Europea
y los Estados Unidos.

Stanley Milgram. Obediencia a la autoridad. Un punto de
vista experimental. Bilbao, 1980.
Hannah Arendt. Eichmann en Jerusalén: un estudio sobre
la banalidad del mal. Lumen, 2001.

Un breve agregado. Las palabras que le dedica Emmanuel
Carrere en Limonov:
"En el fondo, los testigos de los que me fiaba y de los que
pienso, al releerlos hoy, que tenía razón en fiarme de ellos,
son los dos Jean: Rolin y Hatzfeld."
Luego:
"Así, Jean Hatzfeld, que creía por un reflejo maniqueo que
había caído en una emboscada de unos francotiradores ser-
bios decididos a cazar a un periodista, al cabo de un año de
hospital volvió a Sarajevo a investigar y la conclusión de
sus averiguaciones fue que los tiros que le costaron la pier-
na procedían, mala suerte, de milicianos bosnios."
E. Carrere: Limónov. Anagrama, 2013.



sábado, 23 de noviembre de 2013

UN GRAN POETA HOLANDES: RUTGER KOPLAND




En estos días en los que me deleito leyendo muy de a poco
un libro precioso de un escritor holandés, Rudy Kousbroek
(1929-2010) llamado "El secreto del pasado", con su tinte
nostálgico a la W.G. Sebald, me crucé, porque los cruces de caminos se multiplican en ciertos momentos o en la curva
de los momentos, llamadas 'ocasiones', con la poesía de otro
Rudy (así lo llamaban de chico): Rutger Kopland, seudónimo
literario de Rutger Hendrik van der Hoodakker (nacido en
Goor, Holanda, el 4 de agosto de 1934, muerto el 11 de ju-
lio de 2012 en Glimmen).
Aquí van mis versiones -desde las versiones en inglés que
hiciera James Brockway- de sus bellos poemas.

SERBALES

Practicar el arte de la poesía es
establecer con el mayor cuidado posible
que, por ejemplo,
en la temprana mañana
los serbales sostienen miles de lágrimas
como un dibujo de la infancia,
tan rojas y tan numerosas.

[*Serbal: árbol de frutos rojos, parecidos a bayas]


UN SALMO

Los pastizales verdes las aguas quietas
en el empapelado de mi cuarto-
como un niño asustado yo creía
en el empapelado

cuando mi madre hubo dicho sus plegarias por mí
y yo había sido perdonado un día más
se me dejaba solo
entre inmensos caballos y ganado,
un niño expósito acostado sobre un mundo
de pasto

ahora que una vez más tengo que irme
a través de los pastizales de dios no encuentro sendero
que me lleve de vuelta, sólo una pequeña mano
aferrada a la mía que aprieta
cuando los enormes cuerpos
del ganado gruñen y resoplan
en paz.

[Kopland se basó durante varios años en el paisaje del
Salmo 23 ("Jehová es mi pastor, nada ha de faltarme...")
o Salmo de David, para crear una atmósfera que mezcla
la celebración de la naturaleza con la melancolía del inex-
orable paso del tiempo]


LA SEÑORITA A.

El 19 de setiembre, un neblinoso
diecinueve, la Srta A se bajó
del lado equivocado de su casa-barco
el Complacida Dulzura
a las aguas de 'El Profundo'

El frío había llegado, ella no había
logrado encender la estufa,
su anciana madre había muerto,
todo estaba rechinando, herrumbándose,
desde su cocina-de-barco Dios y el
DHSS parecían fuera de alcance

Desembarcó.

[* DHSS: Departamento de Salud y de Seguro Social] 


¿CUÁNDO, DÓNDE?

Es otoño y los perros están otra vez en el asunto.
No hay ternura entre los perros.

Decime algo, dice ella. Sólo un chico podría saber
lo que siento. Ya no soy un chico.

Ternura, eso es, le digo, mientras tomo
sus pechos firmes en mis manos,

esa es la respuesta a la pregunta que
no se ha formulado. El olor de cada otoño,

quiero decir, la pregunta cuándo, dónde
estaba y la respuesta a eso

Puedo oler tu pelo de nuevo, estamos sentados
uno contra el otro en un banco en los jardines.

Siento lo que siente un chico cuando ve
lo que estamos haciendo. Lo que decimos es puro desatino.


BAJO EL MANZANO

Vine a casa, eran cerca de las
ocho y notablemente
cercano para esta época del año,
el asiento del jardín permanecía esperando
bajo el manzano

Tomé mi lugar y me senté
mirando cómo el vecino
estaba todavía cavando en su jardín,
la noche brotó del suelo
una luz creciendo cada vez más azul colgaba
del manzano

entonces lentamente de nuevo se volvió
demasiado hermoso para ser cierto, las alarmas
del día desaparecieron en el aroma
del heno, los juguetes otra vez yacen
en el pasto y desde lejos en la casa
vinieron las risas de los chicos bañándose
hasta dónde estaba sentado, hasta
debajo del árbol de manzanas

y luego oí las alas
de gansos salvajes en el cielo
oí qué quieto y vacío
se estaba volviendo

afortunadamente alguien vino y se sentó
a mi lado, para ser preciso eras
vos que viniste a mi lado
bajo el árbol de manzanas,
notablemente cerca
para nuestro tiempo de vida.


MÁS ALLÁ

1
Ahora que sabemos que hemos perdido el camino
todo lo que nos queda es este lugar

Lluvia, hasta el horizonte lluvia
y un mar de colinas gris-verdes,
oleadas de bosque tras bosque.

2
Nuestros mapas los hemos dejado atrás,
en alguna parte, no enojados, no tristes:

nos dijeron lo que ya sabíamos,
de dónde veníamos.
No dónde estábamos.

3
Ahora en el punto de ir más allá
y no sabiendo cómo, no sabiendo

del  susurrar, la fragancia, la oscuridad
bajo los árboles, los gritos
en la distancia, las desaparecientes
huellas, no sabiendo ya
lo que significa nada.

4
Nuestros rostros son tensos y fríos,
suavizados por la lluvia, como si estuviésemos llorando.

No es llanto, es
lluvia y piel.

5
Olas gris-verdes de bosque tras bosque,
hacia ellos hemos de desaparecer.

De ellos hemos de regresar,
pero ya no seremos nosotros.

Quiénes son nadie lo sabe.


AUTO-RETRATO

Como en las ventanas altas de esta casa,
así es como debe ser- como es ahora.

Es el atardecer, allí abajo unos pocos
patos están flotando en el estanque, allí
en el pasto el sendero inicia su largo lento
arco ascendente a través del bosque, rojo
como sangre rancia, y sobre la colina
los cielos, opacados por la nieve, la niebla
y el humo. Hay un graznar, gritos
olor de hojas mojadas y fuegos del bosque,
hace frío en las mejillas, eso es

como debe estar ahora, allá. Y nadie
caminando ahí, para oír todo esto,
para sentirlo, olerlo. ¿Debemos
cerrar las cortinas de terciopelo
o las dejamos abiertas?


FUENTE
Rutger Kopland. A World Beyond Myself. Versiones de
James Brockway. Enitharmon Press, 1991.





Mencionado: Rudy Kousbroek, El secreto del pasado. A. Hi-
dalgo, 2013.




miércoles, 30 de octubre de 2013

'CAMINANTE EN PRAGA', DE VITEZLAV NEZVAL



Vitezlav Nezval es uno de los mayores poetas checos.
Nacido en Moravia en 1900, comenzó a escribir poesía a
los 16 y se mudó a Praga -la Praga de este poema- en 1920.
Vanguardista y polemista desde sus inicios, se unió al Par-
tido Comunista en 1924 y fundó la rama checa del surrea-
lismo hacia 1930. Luego de la invasión nazi de Checoslo-
vaquia, Nezval disolvió el movimiento surrealista para pro-
teger a sus miembros. Su poesía fue proscrita durante la
guerra. Fue luego funcionario del gobierno comunista en
la que era aún Checoslovaquia. También él (como Neru-
da, como tantos), escribió poemas de alabanza a quien
resultara uno de los mayores asesinos del siglo (y proba-
blemente de la historia): Josef Stalin*. Una prueba más, por
si fuese necesaria, de cómo y cuánto pueden confundirse los intelectuales y artistas cocinándose en la olla de su época.
Nezval murió en Praga, en 1958.



CAMINANTE EN PRAGA

Subir y bajar escalones
Que conducen a ninguna parte
Con qué frecuencia se conjura el innombrable vértigo

Un día de abril 1920 llegué a Praga por primera vez
En la estación triste como cenizas se apiñaba una abatida
                                                                             [multitud
Eran emigrantes
Y ahí es donde vi por primera vez al mundo que nunca
                                                                 [lograré entender
El mediodía era ruidoso pero esto era al atardecer y la es-
                 [tación se estiraba a lo lejos hasta los suburbios

No entendés por qué te encerraron en una morgue
Donde podés oler el repollo hervido y el hedor de las vías
El olor de mi valija me está haciendo llorar
Me sacudo como una pianola en las notas altas
El patio cuelga como una nube maligna fuera de las venta-
                                 [nas desde las cuales nunca me asomo
Y en todas partes me siento un extraño

Como un chiste práctico el Castillo se alza de pronto enfren-
                                                                                   [te mío
Cierro los ojos era un espejismo
Un fragmento de memoria las lágrimas están brotando
Estamos en Praga
Intento en vano dormir en un cuarto en el que una vez un
                                                           [hombre se pegó un tiro

Así caminé durante días y noches
Impronunciablemente abatido
Todo me era extraño no me atrevía a recordar
Hasta que un día
Conocí a una memoria
Era un amigo
Me llevó bajo su paraguas
Nos sentamos en una habitación en la que sonaba un piano
Por fin podré amarte Praga

Sentado en el terraplén
Pasada la medianoche hemos venido desde una terrible celda
Era hermoso con una mujer desnuda sobre un sofá de cuero
Bajo el agua están atadas ristras de luces
Como si alguien hubiese plegado un paraguas
Recostado sobre el Puente de las Legiones he de mirar
Esta fiesta de los parasoles todos los días

Fue difícil como el amor de una mujer de la que estás huyendo
Los incontables albergues que cambiaste en el curso de tu
                                                                                         [vuelo
Antes de que permitieras que unos ojos verdes te atraparan
Ahora bajo sus pisadas el terraplén se convierte en una terraza
                                                                   [con linternas chinas
Con las moscas de mayo muriéndose en las ventanas de los
                                                                                      [cafés
Con qué frecuencia cambiaste tus alojamientos
Antes de ser hechizado por el vendedor de helados en la calle
                                                                         [San Salvador

Entonces como aprendí a amar a Praga
Entonces oí por primera vez al pájaro cantando bajo una
                                 [corniza art-nouveau de una raída calle
Entonces el dolor de tu inconsolable tristeza se disolvió
Entonces en los enfermizos suburbios encontré a mi Cenicienta
Entonces me convertí en un caminante en Praga
Entonces aprendí a tener citas en tus calles con aventura y
                                                                                      [amor
Praga de mis sueños

Es de noche el trabajo se ha detenido la ciudad baila
Para tu deleite mil abanicos se han abierto
Tu negro carruaje está emergiendo de casas blancas
Estarás girando como una brillante rotonda
Los capullos de magnolia están estallando ahora son vestidos
Son vestidos son bonetes
Son tus ojos son tus labios

Aún en un día lluvioso ella es radiante
Ella suelta sus rosas yo las levanto
Ella suelta sus rosas por todas partes aún entre los sótanos
                                                       [horrendos de los lavaderos
Mi nostalgia me lleva por la ciudad que me parece tan mila-
               [grosa como una fuente tocando sobre un cementerio
Como una libélula sobre una mujer durmiente como ojos en un
                                                                                         [lago
Como un fuego en el negocio de un orfebre
Como un pavo real en un belvedere
Como un arcoiris sobre una ventana donde alguien está tocando
                                                                                        [el piano
Como un peine desde el cual las chispas restallan como un
                                                                   [montón de claveles
Como un paraguas con un agujero trazado por un meteorito
Como el chorro de una fuente que vos ondeás hacia mí cuando-
                                                                  [quiera estoy triste
Como la nave del Capitán Corcoran que ha impactado la
                                                              [Montaña Magnética


(De la versión en inglés de Ewald Osers)

FUENTE

Carolyn Forché. Against Forgetting. Twentieth-Century Poe-
try of Witness. W.W. Norton & Co.,1993.

En el caso de Stalin (su verdadero nombre era Iósif Vissarió-
novich Dzhugashvili) estamos hablando de decenas de millo-
nes de sentenciados, hambreados, torturados, asesinados,
'gulagueados', deportados. Pueblos enteros, etnias íntegras,
soviéticos que regresaban de ser prisioneros de guerra de
los nazis, sentenciados a 10, 15 años, lo que sea, las cifras
eran tan arbitrarias como la sentencia, a la Siberia de los
30 a 60° bajo cero, por ser 'agentes del enemigo'.
Stalin ostentaba la teoría del 5%. El "Padrecito de los Pue-
blos", formulaba que "si en una masa de detenidos hay un
5% de culpables, ya es suficiente". Y su comisario de jus-
ticia (¡cuánto cinismo permiten los nombres!), Krylienko,
decía: "No sólo hay que ejecutar a los culpables; impresio-
na más la ejecución de inocentes."

AGREGADO

Ciertos significantes del poema de Nezval me recordaron
una escena/acompañada de poema de W.G. Sebald.
Es un salto largo, porque sólo se trata de una valija, en
realidad, lo que hace de 'puente'.
Sebald ha trabajado junto a un fotógrafo llamado Jan Peter
Tripp. Hasta publicaron un libro juntos, con fotos de ojos
hechas por Tripp y pequeños textos q esas fotos le sugerían
a Sebald. El libro se llama "Unrecounted".
Pero esta foto aparece por una parte en "Across the Land
and the Water. Selected Poems, 1964-2001" y en la cubierta
de un libro publicado recientemente, por Markus Zisselsber-
ger, titulado "The Undiscovered Country. W.G. Sebald and
the Poetics of Travel". Camden House, 2013.

En el libro de poemas de Sebald ("Across...") aparece este
poema ilustrado por la foto en cuestión.

UN SUEÑO DE VALS

El viajero
ha llegado por fin
al puesto fronterizo

Un oficial de aduana
ha desatado sus cordones
quitado sus zapatos

Su equipaje descansa
abandonado sobre las
tablas alineadas del suelo

Su valija de piel de cerdo
abierta (de par en par), su pobre
alma ha volado

Su cuerpo, el último
de sus efectos personales
aguarda meticuloso examen

El Dr Tulip vendrá pronto
en su sombrero negro, instrumentos
prosectoriales en mano

¿O está este cuerpo ya
vacío y sin peso alguno,
flotando, apenas

guiado por yemas de dedos,
yendo a la tierra
en la que uno sólo puede entrar descalzo?

 

 
 
Ahora resulta que hay un retrato de Nezval, que pintó
el casi misterioso artista checo Josef Sima (n. en mar-
zo de 1891, m. en París el 24 de julio de 1971) que tu-
vo activa participación en el grupo Le Gran Jeau y de
quien J.-B. Pontalis dijera "cuando entré al Museo de
Arte Moderno donde se llevaba a cabo una exposición
de sus obras ignoraba todo acerca de su pintura. Inme-
diatamente me atrapó de una manera que nunca me ha-
bía sucedido antes ni tampoco me sucedería después..."
 
RETRATO DE NEZVAL por JOSEF SIMA
 
 






viernes, 25 de octubre de 2013

DOS POEMAS NÁHUATL







El Nahuatl es una lengua cuyos orígenes se remontan al
siglo V de nuestra era, en México, extendiéndose luego a
los amplios territorios conquistados por los aztecas en Me-
soamérica. Nahuatl significa "lengua clara" o "lengua dul-
ce".
 Estos textos son llamados Nahuatl y no 'aztecas', ya que es-
tos últimos constituyen un pueblo nahuatl-parlante, pero de
ninguna manera el único de América.

POEMA ACERCA DEL VALOR DE LA MUERTE EN
BATALLA

Hay esmeraldas; tu arcilla y tus plumas
Son turquesa,
¡Oh, Dador de la Vida!
La muerte por la hoja de obsidiana
Es la suerte y la riqueza de los príncipes,
La muerte en batalla.


CANTO EN EL PRINCIPIO

¿Dónde puedo recoger flores dulces?
¿A quién puedo preguntarle?
El brillante colibrí, la mariposa amarilla
saben dónde están las flores dulces,
en el laurel el pájaro tzinitzcan
o el pájaro de flores tlauquechol
bosques,
frescos de rocío,
perfectos.
Los llevaré plegados en los pliegues
de mi ropa
niños verdes con ellos
y alegraré el corazón de los nobles.

Las rocas le contestan a las flores,
la fuente pájaro-verde canta
a tiempo con el arrendajo
y el respondente coyal.
Ellos desparraman su canto,
lo hacen emerger,
bendiciendo la tierra.

Que los colibríes vengan pronto;
¿a quién estás buscando,
noble poeta?
Flores para alegrar las vidas de
los nobles,
cantos para alegrar la vida
de mis compadres nobles.

Fui conducido a un sitio repleto
de flores relucientes,
y se me dijo que tomase
las flores y se las diera a mis amigos,
para iluminar sus días.

De modo que recogí las flores en los pliegues de mi ropa.
y quería que todos los demás viniesen
a este mundo de flores,
para disfrutar de las flores de la tierra,
mis nobles amigos,
flores en el centro
de su nobleza y dignidad.

Elegí las flores
para vestir a los nobles con ellas,
ponerlas en sus manos,
yo glorifiqué a los nobles
ante Dios,
donde no existe la esclavitud.

Aquí sobre la tierra sólo puedo obtener el mundo de flores
sometiéndome a la Causa de Todo;
cuando me acuerdo del mundo de flores que ví
me lleno de tristeza.
No hay sitio de flores sobre la tierra,
en alguna otra parte lo hay,
pero no aquí.
¿Qué hay de bueno en la tierra?
Seguramente debe haber otra vida
después de esta,
un mundo de flores-pájaros,
flores para emborracharme
solo,
para emborracharme y
perderme en ellas
por completo.

FUENTE

Hugh Fox. First Fire. Central and South American Indian
Poetry. Anchor Books, 1978.

POEMAS DE AMOR DEL 'KURUNTOKAI' TAMIL








El Tamil es una de las dos grandes lenguas clásicas de
la India. Es, por otra parte, la única lengua contemporánea
que guarda continuidad con el pasado. Es una lengua Dra-
vídica, hablada por más de 30 millones de personas, en es-
pecial en el sur de la India y en el estado de Madrás. Tam-
bién es hablada en Malasia, Sri Lanka, partes de Mianmar
y en las islas Fidji.
 La literatura clásica Tamil está representada por ocho anto-
logías de poemas líricos, diez poemas extensos, y una gra-
mática llamada Tolkappiyam, que significa "la Vieja Com-
posición".
 Los poemas que publicamos hoy pertenecen a la antología
llamada Kuruntokai (se pronuncia 'kurundohey'), una de
las antologías más tempranas, compuesta en en siglo III.
Esta antología consta de 400 poemas de amor, de 4 a 9
líneas cada uno.
En general la poesía tamil antigua se clasifica en dos gran-
des grupos: los Akam, "parte interior", que son los poemas
de amor, y los Puram, "parte exterior", que son poemas
'públicos', acerca de reyes, guerras, la muerte, etc.
Los Akam son poemas acerca de la experiencia directa,
y no de la acción. De ellos, los kuriñci son clandestinos,
previos al matrimonio. Los marutam y los neytal ocurren
durante el matrimonio. Los palai son de separación.
Se asocia cada fase del amor con un paisaje diferente.
La convención indica que a veces habla ella y a veces él,
pero en ocasiones se trata de una tercera persona que dice
algo de los amantes.


LO QUE ÉL DIJO

Yo tenía, como hubieras deseado,
cortesía,
amistad,
honor
utilidad
cultura
y una manera considerada
hacia los demás.

Tenía todo esto
hasta que fijé mis ojos
en los f´rios ricos ojos
de esta mujer.

(Narrinai)

LO QUE ELLA DIJO

Mi amante no ha regresado:
el jazmín ha florecido.

Una manada de cabras llega al pueblo
con cabras y leche
para llevarles arroz a los otros

que esperan afuera,
hojas de palmera en sus manos,
manadas de cachorros a su cuidado:

en su pelo
nada sino peuqños capullos
de jazmín.

(Uraiyur Mutukorran) [El nombre 'Uraiyur' aparece en
varios poetas de la Antología. Era un gran centro de apren-
dizaje y comercio del período clásico.]


LO QUE ELLA DIJO

Estos buscadores de pecados,
nada saben:

El amor es como los pichones de la tortuga
cuidados por la proximidad
de su madre.
     ¿Qué más quedaría
que secarse y pudrirse
como un huevo abandonado

si él me dejase
librada a mis propios medios?

(Kilimankalankirar) (Una campesina)



LO QUE ÉL DIJO

Amor, amor,
dicen. Sin embargo el amor
no es un nuevo sufrimiento
ni una enfermedad repentina; ni algo
que enfurece y enfría.
   Como la locura en un elefante,
   que se desecadena cuando come
   ciertas hojas,

   el amor espera
   que tu encuentres
   a alguien a quien mirar-

(Milaipperunkantan)


LO QUE SU AMIGA DIJO

La gran ciudad se quedó dormida
pero nosostros no dormimos.
Claramente oímos, toda la noche,
del montículo vecino a nuestra casa
las tiernas ramas del árbol apiñadas de flores
con hojas como las patas del pavo real
dejar caer
sus flores azul-zafiro.

(Kollan Arici)


LO QUE LA AMIGA DE ELLA LE DIJO A EL

Aún si la pasión dejara de existir,
     Ah hombre de las colinas
     Donde
     Luego de las largas y tempestuosas lluvias
     De la noche
     Las caídas de agua
     Hacen música en las cavernas

¿Dejaría de existir nuestro amor
 también
 con la pasión?

(Kapilar) [Un Brahamán, amigo de reyes. Hay más de 100
poemas suyos, kurincis, en otras antologías. Uno de los
mejores poetas del período llamado Cankam, junto con Pa-
ranar.]


LO QUE ELLA DIJO

Parece que las flores nuevas
que brillan en el verano sobre el árbol de Neem
no permanecerán hasta su arribo.

Las lenguas de estas crueles mujeres
me están trabajando,
ahora que él ha partido,
moliéndome a pasta
como el único higo
sobre el árbol blanco que se alza al borde del agua
remordido por siete voraces cangrejos.

(Paranar)



LO QUE ELLA DIJO


¿Realmente no tienen
en la tierra donde él ha ido
cosas tales
como gorriones caseros?

De plumaje denso,
del color de las desfallecientes lilas acuáticas,
picoteando semillas que se secan en los patios,
jugando con la dispersión del fino polvillo
del estiércol de las calles
y viviendo con sus pichones
en los ángulos del tejado

y anocheceres desdichados

y soledad?

(Mamalatan) [Poeta de la región Malatu del antiguo país
tamil.]


LO QUE ELLA DIJO

Mi amor capaz de terribles mentiras
apor la noche acostado cerca mío
en un sueño
que mentía como verdad.

Me desperté, aún decepcionada,
y acaricié la cama
pensando en mi amante.

Es terrible. Enflaquezco
en la soledad
como una lila acuática
roída por un escarabajo.


(Kaccipettu Nannakaiyar)


LO QUE LA AMIGA DE ELLA LE DIJO A EL

Señor
   no es que no hayamos oído el ruido
   que hiciste tratando de abrir las puertas acerrojadas,
   un robusto elefante toro
   agitando la noche
   del sueño de todos;

lo hicimos. Pero mientras aleteábamos en nuestro interior
como una pavo real en la red,
la cresta rota, las plumas de la cola volando,

nuestra buena madre nos mantenía abrazadas
en su inocencia
creyendo que apaciguaba nuestros temores.

(Kannan)





LO QUE DIJO ELLA

La gente dice: "Tendrás que superarlo."
   ¿Acaso no saben lo que es la pasión,
   o es que son tan fuertes?

En cuanto a mí, si no veo a mi amor
    la pena me ahoga el corazón,

   y como una sucesión de espumas de las aguas altas
   zambulléndose contra las rocas

  poco a poco voy menguando
  y me convierto en nada.

(Kalporu Cirunuraiyar) ["El Poeta de la Espuma en las
Rocas".]


LO QUE SUS AMIGAS LE DIJERON A ELLA

Ven, trepemos por esas rocas cubiertas de jazmines
y miremos

      son sólo los cencerros de las vacas por la tarde
      de las manadas contentadas por la pastura
      que regresan con los toros

      o las campanillas de su carruaje
      regresando a través de la arena mojada de los
                                                           [senderos del bosque,
     su corazón rebosante del triunfo de una tarea bien hecha
     con jóvenes arqueros conduciendo a su lado.

(Okkur Macatti) [Una poetisa]
     




BIBLIOGRAFIA



A.K. Ramanujan. Poems of Love and War: From the Eight
Anthologies and the Ten Long Poems of Classical Tamil.
Columbia Univ. Press. 1985.

A.K. Ramanujan. The Interior Landscape: Love Poems
from a Classical Tamil Anthology.
                           Oxford Univ. Press.






    Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)
  

viernes, 11 de octubre de 2013

CARMINA BURANA Y OTROS POEMAS MEDIEVALES



La presentación que hiciera el compositor alemán Carl Orff en Francfurt en
1937 de una poderosa obra basada en 24 de los cantos medievales conocidos
como Carmina Burana, extendió notoriamente la fama de estos versos.
Los textos originales de Carmina Burana, compuestos en latín y en alemán
en los comienzos de la Edad Media por estudiantes europeos predecesores de
los trovadores, en forma sencilla y espontánea, fueron escritos y cantados nue-
ve siglos más tarde. Los textos que los reúnen -el nombre proviene del manus-
crito Benedikbeuern N° 4660 contenido por el Staatsbibliothek de Munich- es-
tán compuestos por unos 250 poemas en latín y en alemán, de la primera mitad
del siglo XII. Otras antologías contemporáneas a aquella son los Cantos de
Cambridge (49 poemas del siglo XI guardados en la Universidad de Cambridge),
los poemas de amor de Santa María de Ripoll (Barcelona, s. XII) y los poemas
de Arundel (Museo Británico).
Han existido colecciones más tempranas, en St Gall, Suiza y en Fulda, Bam-
berg, por ejemplo, que datan del s. VIII al XI y que tienen un ancestro común
en la Antología Latina.
Carmina Burana está compuesta por una gran variedad de temas que van desde
la pasión erótica al amor por la naturaleza, pasando por temas morales como la
sátira contra los abusos eclesiásticos, la corrupción del mundo y el egoísmo frío
de los patrones.
Los autores de estos poemas eran los 'clerici vagantes', estudiantes de teología
'de la familia de Golias' como solían denominarse a sí mismos, que vagaban por
Europa. Al parecer, Golias derivaba del término latino gula, así como de Goliat,
el gigante rebelde derrotado por David. Algunos de los miembros identificables
de este grupo son Hugo Primas de Orléans, Serlo de Wilton, Walter de Chatillon,
Peter de Blois, el Archipoeta de Colonia, y Philippe de Grève. Todos ellos críti-
cos de la Iglesia Medieval y de sus jerarquías.
Tanto ellos como los trovadores y los Minnesingers señalaron el camino para la
poesía secular de la Europa por venir.


ALGUNOS POEMAS DEL "CARMINA BURANA"

ANONIMO

Amé
en secreto,
pero ahora
¡el dolor!
Mi panza
es enorme,
y el parto
es cercano.

Madre gritó,
Padre me
abofeteó. Ambos
furiosos. Estoy
sola en
este cuarto,
y no puedo
jugar afuera.

Los vecinos
me miran
como a un
monstruo.
Ellos
observan,
se dan codazos, y
se almejan
hasta que yo paso.

Siempre me señalan
con sus dedos.
Soy un engendro.
Ellos guiñan
obscenamente.
Me maldicen
por un solo pecado.

¿Por qué estoy
hablando?
Soy chisme
en cada boca.
El dolor crece
y ahora
mi amigo
se ha ido.

El se fue
para siempre,
de vuelta a Francia.
Sin él
yo sufro
casi hasta morir.
Lloro
por mí misma.



AMOR VOLAT UNDIQUE

Amor volat undique,
captus est libidine.
iuvenes, iuvenculae,
coniungutur merito.
siqua sine socio,
caret omni gaudio;
tenet noctis infima
sub intimo
cordis in custodia; fit res amarissima


El amor vuela por todas partes,
y es atrapado con pasión.
Hombres y mujeres jóvenes,
se ligan,
como debe ocurrir.
Si una muchacha no tiene novio,
carece de alegría;
ella habita las profundidades
de la noche encerrada
en su más íntimo corazón.
Es pura amargura.



DULCISSIME

Dulcissime
totam tibi subdo me!

Hombres dulcísimos
¡Me entrego a vosotros por entero!


Los textos originales descubiertos en el templo Benedictino de Benediktbeuern (del
cual deriva el término Burana), eran versos rimados, la mayoría de ellos en latín,
y los restantes en alemán. Estaban acompañados por las únicas dos obras de teatro
en latín medieval, dedicadas al tema de la Pasión.
Carl Orff extrajo algunas de esas canciones para la composición de su propia can-
tata, Carmina Burana.
Existe una Carmina anterior, llamada Carmina Epigraphica, que son piezas ex-
traídas de la Antología Latina, un conjunto de 1858 piezas y fragmentos de fuen-
tes exclusivamente epigráficas. La mayor parte de ellos son la obra de gente hu-
milde que inscribieron estos textos en tumbas. Las fechas varían mucho, parecen
cubrir unos cuantos siglos.


FORTUNA (del Carmina Burana)

Oh Fortuna
como la luna de estados siempre cambiantes
siempre estás creciendo o menguando
odiosa vida
ahora es brutal,
ahora minas
nuestros sentimientos con su juego;
pobreza, poder,
los disuelve como hielo.

Destino, salvaje y vacío,
eres una rueda giratoria,
tu posición es incierta,
tu favor es ocioso y siempre
predispuesto a desaparecer;
cubierto de sombras y velado
tu cargas sobre mí también;
ahora mi espalda está desnuda
a través del ejercicio
de tu iniquidad

Las posibilidades de la prosperidad
y de la virtud
ahora no me pertenecen;
quiéralo o no,
un hombre
está siempre expuesto
ante las acciones de la Fortuna.
¡A esta hora sin demora
tañe las cuerdas!
¡Porque a través de la suerte
ella abate a los valientes,
que todos se unan conmigo
en el lamento!


SI PUER CUM PUELLA

Si un apasionado muchacho
se encuentra con una joven en una celda,
feliz conjunción.
Mientras el Amor aumenta
para ambos
el tedio es expulsado.
Un indescifrable juego
sucede
entre brazos, hombros, labios.


IANUS ANNUM CIRCINAT

1.
Jano vuelve a abrir el año;
la primavera anuncia el verano;
Febo pisa con su caballo
(mientras se dirge a Tauro)
de Aries los vallados.

(Estr.)
Amor todo lo supera,
Amor la dureza penetra.

2.
¡Lejos quedan todas
las tristezas!
¡Dulces goces
celebren (de Venus)
las Academias!

3.
Cual alumno de Palas
en la escuela de Citerea
habiendo entrado,
entre muchas embellecidas
vi sólo una
por su rostro
a la Tindáride
y a veces comparable,
llena de elegancia
y del mejor pudor dotada.

(Estr.)
Amor todo lo supera,
Amor la dureza penetra.

4.
Diferente a todas,
de modo diferente la amo.
Un fuego desconocido me enloquece
y en mí se enciende sin descanso.
Ninguna más noble, dispuesta,
bella o amable;
a ninguna menos mudable,
ligera,
o de fidelidad mudable,
o necia he encontrado.
Vivir su alegría
me deleita.
Si merezco ser amado,
ella es mi suerte.

(Estr.)
Amor lo vence todo,
Amor gobierna todo.



LONGE ABESSE

Ni siquiera el perfume puede olvidarse
ni el sonido de la voz
ni la brisa caliente de la piel
ni el latir del corazón en todo el cuerpo.
Entonces, distante:
¿cómo puedes estar lejos
si estás en toda el alma de mi cuerpo?



En una línea parecida a la del Carmina Burana, están los llamados Cantos
de Cambridge. Pertenecen al año mil. Este planctus (lamento) es el más im-
portante lamento femenino sobreviviente de la Edad Media Latina.

ANONIMO (de los Cantos de Cambridge)

El viento es delgado,
caliente de sol,
la tierra inundada
de cosas buenas.

La primavera es joyería
púrpura;
flores en el suelo,
verde en el bosque.

Los cuadrúpedos brillan
y vagan. Los pájaros
anidan. ¡Sobre florecidas
ramas gritan alegría!

Mis ojos ven, mis oídos
oyen tanto, y
estoy entusiasmada.
Sin embargo, tengo suspiros.

Sentada aquí, sola,
empalidezco. Cuando tengo
fuerzas suficientes para alzar la cabeza,
no oigo ni veo nada.

Primavera, escúchame.
A pesar de los bosques verdes,
las flores y las semillas,
mi espíritu se pudre.


Entretanto, en Europa, a fines del siglo XII, se extienden los Trovadores
y los cantores del Minnesang. La lenguas autóctonas comienzan a reem-
plazar al latín, tanto en la lírica provenzal, como en la francesa, la inglesa
y la alemana. Líricas amorosas ahora firmadas: códigos del amor cortés,
y un amplio y complejo abanico de actitudes frente al amor y al sexo.
Pero esa ya es otra historia.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)