viernes, 25 de octubre de 2013

DOS POEMAS NÁHUATL

 





El Nahuatl es una lengua cuyos orígenes se remontan al
siglo V de nuestra era, en México, extendiéndose luego a
los amplios territorios conquistados por los aztecas en Me-
soamérica. Nahuatl significa "lengua clara" o "lengua dul-
ce".
 Estos textos son llamados Nahuatl y no 'aztecas', ya que es-
tos últimos constituyen un pueblo nahuatl-parlante, pero de
ninguna manera el único de América.
 
POEMA ACERCA DEL VALOR DE LA MUERTE EN
BATALLA

Hay esmeraldas; tu arcilla y tus plumas
Son turquesa,
¡Oh, Dador de la Vida!
La muerte por la hoja de obsidiana
Es la suerte y la riqueza de los príncipes,
La muerte en batalla.


CANTO EN EL PRINCIPIO

¿Dónde puedo recoger flores dulces?
¿A quién puedo preguntarle?
El brillante colibrí, la mariposa amarilla
saben dónde están las flores dulces,
en el laurel el pájaro tzinitzcan
o el pájaro de flores tlauquechol
bosques,
frescos de rocío,
perfectos.
Los llevaré plegados en los pliegues
de mi ropa
niños verdes con ellos
y alegraré el corazón de los nobles.

Las rocas le contestan a las flores,
la fuente pájaro-verde canta
a tiempo con el arrendajo
y el respondiente coyal.
Ellos desparraman su canto,
lo hacen emerger,
bendiciendo la tierra.

Que los colibríes vengan pronto;
¿a quién estás buscando,
noble poeta?
Flores para alegrar las vidas de
los nobles,
cantos para alegrar la vida
de mis compadres nobles.

Fui conducido a un sitio repleto
de flores relucientes,
y se me dijo que tomase
las flores y se las diera a mis amigos,
para iluminar sus días.

De modo que recogí las flores en los pliegues de mi ropa.
y quería que todos los demás viniesen
a este mundo de flores,
para disfrutar de las flores de la tierra,
mis nobles amigos,
flores en el centro
de su nobleza y dignidad.

Elegí las flores
para vestir a los nobles con ellas,
ponerlas en sus manos,
yo glorifiqué a los nobles
ante Dios,
donde no existe la esclavitud.

Aquí sobre la tierra sólo puedo obtener el mundo de flores
sometiéndome a la Causa de Todo;
cuando me acuerdo del mundo de flores que ví
me lleno de tristeza.
No hay sitio de flores sobre la tierra,
en alguna otra parte lo hay,
pero no aquí.
¿Qué hay de bueno en la tierra?
Seguramente debe haber otra vida
después de esta,
un mundo de flores-pájaros,
flores para emborracharme
solo,
para emborracharme y
perderme en ellas
por completo.

FUENTE

Hugh Fox. First Fire. Central and South American Indian
Poetry. Anchor Books, 1978.

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