sábado, 19 de noviembre de 2011

CUATRO POEMAS DE VELIMIR KHLEBNIKOV

Hace unos días, releyendo un artículo del lingüista
Roman Jakobson llamado "En busca de la escencia del
lenguaje", en el que este genio ruso que a la sazón traba-
jaba en Harvard, pone en tela de juicio las certidumbres
sembradas en el campo de la lingüística a partir de Ferdi-
nand de Sausurre, que plantea que el significante es to-
talmente arbitrario respecto del significado (el término
"árbol" nada tendría que ver con el árbol real, etc., salvo
en ciertas onomatopeyas). Jakobson plantea que las teo-
rías de Sausurre fueron tomadas -copiadas- de la teoría
estoica "de mil doscientos años de edad". A partir de ahí,
desarrolla R.J. una serie de investigaciones, ejemplos, fi-
guras, tropos lexicológicos, etc., para volver a vitalizar la
idea de que hay muchas influencias cruzadas entre el soni-
do y el sentido de las palabras. Un tema sobre el que no 
voy a extenderme ahora. Creo que en un grado mucho ma-
yor del que parece, nuestras ideas conceptuales responden 
a 'gustos', 'simpatías', razones ocultas para nosotros mismos.
Lo único que sí voy a rescatar del artículo es la importancia
que le otorga Jakobson al lenguaje poético: la elección y la
constelación de los fonemas, desafía la mera arbitrariedad
de la barra que relaciona y separa significante y significado.
Pero lo que realmente cautivó mi atención fue el párrafo
final del lingüista ruso. Dice: "Velimir Khlebnikov, el poeta
más original de este siglo, que en 1919 escribiera comentan-
do sus propias obras: <Comprendí que la patria de la crea-
ción se halla en el futuro; de allí viene el viento que nos en-
vían los dioses del verbo>".
Entonces decidí leer a Khlebnikov, por supuesto, sólo para
descubrir que no parecía haber nada suyo en castellano y
aún muy poco en inglés.
La frase de este misterioso poeta ruso se me hizo más enten-
dible cuando supe que pertenecía a una escuela poética lla-
mada "Futurismo" que abrió su flor en una época muy pro-
picia, inmediatamente después de la Revolución Rusa.
Khlebnikov sólo vivió 37 años, entre 1885 y 1922. Compar-
tió su escuela literaria con Vladimir Mayakovsky, Aleksander
Kruchenykh, Vasily Kamensky y D. Burliuk. Tanto él como
Mayakovsky (que se suicidó en 1930) lograron evitar las fe-
roces purgas estalinistas -gracias a sus tempranas muertes.
Decía Joseph Brodsky de V.K.: "A veces los versos de Khleb-
nikov suenan como lo que presumiblemente oían los pája-
ros de San Francisco (de Asís).(...) Sus palabras funcionan
como células golpeadas por una inmensa radiación".


A Khlebnikov le interesaba -para asociar libremente este sú-
bito interés mío en su poética- un nuevo lenguaje, que se lla-
maría "trans-racional", concentrado en la palabra ZAUM,
(za/um= más allá/sentido) que lograse revelar las fundamen-
tales Leyes del Tiempo: "las ecuaciones cósmicas que (...)
gobiernan los sucesos naturales e históricos".

Eran esos tiempos.




4 POEMAS DE VELIMIR (VIKTOR) KHLEBNIKOV


1.
Rey negro danza delante de la multitud,

Y hechiceros aporrean el tom-tom.
Grandes mujeres negras se ríen fuerte y grosero,
Títeres se tiñen la boca, y arden.
La sucia pava de ampolla,
Algunos huesos de pájaro, y un niño.
Nuestro Padre Mayor Auxiliante Sol
Nos golpea distraído-ignorantes.
Siete veces pasa la luz
Siete veces de la tierra al sol.
Miramos y vemos a la oscuridad volverse fría.
Miramos y vemos Requiem.
Rey negro danza frente a la multitud,
Y los hechiceros aporrean el tom-tom.


2.
Surcantes elefantes, batiendo colmillos de marfil
Que parecían piedra blanca
Detrás de las manos de un artista.
Venados en rodada, con las cornamentas enroscadas:
Parecían abrazados en antiguos coitos,
En tironeantes ardores y adulterios.
Los ríos se lanzaban al mar:
¿Parecía? La mano de uno estrangulaba el cuello del otro.


3.
Relumbrante-letra guiñante-ala,
Delicada langosta
Carga su panza-canasto
Con pasto agua-de-pradera.
¡Ping, ping, ping! pitar-silbar,
Canta-canto.
¡Maravilla ala-del-cisne!
¡Ausencia de nochidad! ¡Resplandor!

 4.
Vivo con alegres mareas,
Un Koran verde-primavera,
Mi álamo despierto temprano espera
Los emisarios del alba.
Listo para atrapar el pez-sol
En el lago azul de lo alto,
Arroja sus mallas
Y prolijamente enreda el bramido de los toros,
Un cabeza de trueno lento
Y la brillante fragancia de una tormenta de verano.
Mi caña de pescar de álamo,
Torre natural,
Tu arrojas tus verdes redes
Alto y a lo lejos de tu tronco
¡Y ahí está! el dios de la primavera
Boquiabierto, un pez-sol asombrado
En el fondo-del-bote
De cada refulgente hoja.
La verde boca saluda al alto cielo,
¡Se lo come! Trampas para dioses-sol,
Mi alto-vuelo álamo
Con rugido de cornetas y soplido-de viento
Desata un golpazo
Que lava el prado
Con una oleada de azul vodka.

LA VISION POETICA DE KHLEBNIKOV
"Hechizos y encantamientos, aquello que llamamos pala-
bras mágicas, el lenguaje sagrado del paganismo, palabras
como "shagadam, magadam,vigadam, pitz, patz, patzu"...
son hileras de meras sílabas a las que el intelecto no logra
darles sentido, y forman una clase de lenguaje másalládel-
sentido [zaum] en el habla folklórica. Sin embargo se atri-
buye un inmenso poder sobre la humanidad a estos incom-
prensibles y mágicos hechizos, una influencia directa sobre
el destino del hombre. Reclaman el poder de controlar el
bien y el mal y de influenciar los corazones de los amantes.
Los rezos de muchas naciones están escritos en un lenguaje
incomprensible para aquellos que rezan. ¿Entiende un Hin-
dú los Vedas? Los Rusos no entienden el Eslavónico de la
Antigua Iglesia. Tampoco los Polacos y los Checos entien-
den Latin. Pero una oración escrita en latín funciona tan po-
derosamente como un cartel ordinario en la calle... La magia
de una palabra permanece mágica aún si no es entendida, y
no pierde nada de su poder. Los poemas pueden ser entendi-
bles o pueden no serlo, pero deben ser buenos, deben ser
verdaderos." (Traducido del ruso por Paul Schmidt)



BREVE BIBLIOGRAFIA
1. Velimir Khlebnokov: The King of Time: Selected Wri-
tings of the Russian Futurian. Paul Scmidt (trans.) Harvard
Univ. Press, 1990.


2. Collected Works of V.K. Vol III: Selected Poems. Har-
vard Univ. Press, 1998.


UN AGREGADO
Si bien no se dedica a los poetas Futuristas, es necesario
mencionar el soberbio prólogo de Diana Myers a las versio-
nes que tradujeran del ruso Amaya Lacasa y Rafael Ruiz de
la Cuesta, con el título "Poesía Acmeísta Rusa", editado por
Visor en España, en 2001. La Escuela Acmeísta surgió casi
al mismo tiempo que el Futurismo, con un perfil mucho más
bajo y sin producir una ruptura tan drástica con la rica tradi-
ción poética rusa. Sus figuras más representativas son nada
menos que Anna Ajmátova, Osip Mandelstam y Alexander
Blok.

Tiempo después, un hallazgo. En su poético "Zoo o cartas
de no amor", de 1923, el autor ruso Viktor Sklovski ubica
como epígrafe del libro un largo poema de Khlebnikov,
"El Serrallo", extraído de Sadok sudej, la primera antolo-
gía de los futuristas rusos, lamentablemente influído en
exceso por su lectura de Walt Whitman.

Y, luego, otro, también del gran Viktor Shklovski, en su
libro "Érase una vez". "El grupo recién se estaba formando.
Después adquirió el nombre de Budletian (de la palabra
budu [¡Ups!].* Ellos publicaron el librito Una bofetada al
gusto del público. En este libro salieron por primera vez las
fechas-cifras de Khlebnikov. Estaban escritas en columnas:
se suponía que las fechas se diferenciaban entre ellas por el
número 317, solo o multiplicado. La última línea del trabajo
decía: "Alguno... 1917".
 "Me encontré en una velada con el silencioso Velemir 
Khlebnikov, vestido ed larga levita negra abotonada hasta el
cuello.
"-Las fechas del libro -le dije yo- son los años de la ruina de
grandes Estados. ¿Usted considera que nuestro imperio se
destruir+a en el año 1917? (Una bofetada fue publicado en
1912).
"Khlebnikov me contestó casi sin mover los labios :
" -Usted fue el primero que me entendió."


Otros libros en castellano:
Irina Bogdaschevski: Simbolistas Rusos. Sergio Arcos Edi-
tor, 2006.
V.V.A.A. Cinco poetas rusos. Norma, 1995.
Jorge Bustamante García. El instante maravilloso. Poesía
rusa del siglo XX. Unam, 2004.
V.V.A.A. Diez poetas rusos del Siglo de Plata. Ceal, 1983.
Viktor Shklovski. La tercera fábrica. Érase una vez. FCE,
2012.



Enlace 
VEINTE POETAS RUSOS

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