Betti Alver es considerada la mayor poeta de Estonia.
Nació en 1906 en Jögeva, el lugar más frío de ese país
(-43.5°C). Su poesía es coloquial, irónica, alegórica, me-
dio épica. Su temática es sumamente variada, extendién-
dose de lo cotidiano a lo cósmico. Estuvo casada con el
poeta estonio Heiti Talvik. Se ha dedicado intensamente
a la traducción. También ha publicado novelas.
UN SASTRE LLAMADO PESAR
Ayer en la finísima lluvia
del camino,
la depresión vino
con sus tijeras abiertas.
Puso infelices camisas
alrededor de los cuellos
de los niños,
y cosió negras marcas
en las vidas
de los demás.
Alrededor de las caras enrojecidas
el sastre llamó al pesar
dejó una tela con seda negra
colgando
de ella,
y mezcló hilo de hilvanar blanco
en su pelo.
CIELO DE HIERRO
Hoy vi un lugar que nadie había visto
el Cielo de los condenados.
nadie- orgulloso o preocupado- anda
ileso por él.
Sigue andando interminablemente. Nadie
se escapa. Ninguna sequía
puede matar los coagulados pétalos
de sus flores.
Su horror
es que lo que hicimos o añoramos
hacer
es perfecto allí.
En sus mares de vidrio
ninguna tormenta
envejece,
ninguna pestilencia pudre sus viñedos.
Sólo la eterna, fija forma
está abierta
a nuestra mirada, por todas partes.
Mi alma de hierro solloza y encuentra el oro
del Cielo.
Ahora, sin orgullo ni preocupación,
quiere temblar de pasión
en la tierra
y sentir sus alas de debilidad.
FRAGMENTO
Los grandes eventos crecen en la sombra.
Lo que no crece en la sombra, carece de valor.
El poder del vencedor y las fresas de los lados del camino
comparten el mismo sabor a polvo.
Las ideas importantes te robarán la paz,
las confusas se enrulan con placer;
las más importantes nunca
encontrarán la forma en las palabras.
viernes, 31 de octubre de 2014
DOS POEMAS DE LA DANESA INGER CHRISTENSEN
maestra y autora de obras para radio y televisión. Ha ob-
tenido un gran reconocimiento como poeta en su país, en
especial a partir de la publicación de "Poems from It", que
podríamos intentar traducir como "Poemas desde Ello".
VOCES DE LOS HOMBRES
Voces de los hombres en la oscuridad
-una vez en un templo-
voces de los hombres en el sol
-una vez fui la cariátide
número nueve-
voces de los hombres en el parque
-era una estatua, desnuda, inviolada
sin ningún otro espejo
que los dedos del aire
moviéndose de pensamiento en pensamiento
sin otra preocupación
que el frufrú de las hojas-
voces de hombres en el parque:
¿por qué me han despertado?
DE CARTA EN ABRIL: VII
En la calle
con nuestro dinero
apretado
en la mano,
comprando pan
y derramando migas
para las palomas
azuladas.
Pagando
para ver
al comedor de fuego,
el tragador de cigarrillos
y el vagabundo muerto
que respira.
Diciéndole algunas palabras
a la figura de piedra
sobre el portón.
Riendo y
entrando apurada
como si me persiguieran.
En la fresca cocina
preparamos
y ordenamos nuestra comida.
La hacemos
lo más elegante
que podemos.
Y hablamos
en nuestro propio
claro
lenguaje.
Quién sabe si las cosas
no saben en sí mismas
que nos llamamos
de otra manera.
DOS AGREGADOS
Éste es el comentario que hiciera Encarna Castejón de su
visita a Inger Christensen.
Fui a la casa de Inger Christensen la última tarde que pasé
en Copenhague, Me abrió la puerta una mujer extraordina-
riamente pequeña, o ésa fue mi primera impresión; detrás
atisbé el largo pasillo de una casa grande, un poco oscura
y algo destartalada, con muestras de una despreocupación
por la disposición y el uso del espacio que resulta más bien
insólita en el Norte. I.C., sus cigarrillos (y los míos), una te-
tera y yo nos instalamos en una mesa camilla en medio de
ninguna parte. Empezó a hablar muy despacio, buscando
las palabras en un inglés perfecto que no parecía haber u-
sado en los últimos tiempos, y tan bajito que yo apenas con-
seguía oírla y me preguntaba si mi grabadora tendría me-
jor suerte. Parecía muy, muy tímida; y, sin embargo, salpi-
có desde el principio la conversación de sorprendentes iro-
nías, apoyándose en juegos de palabras y a la vez en énfa-
sis especiales del tono de voz. Lamento que el lector deba
perderse esa voz leyendo uno de sus sonetos en danés: era,
simplemente, como acercar la oreja a una caracola y oír el
mar. Durante la conversación, que se alargó mucho más
de lo que cualquiera de las dos podía suponer, descubrí a
una de las escritoras más complejas y fascinantes que co-
nozco, a punto de recibir, esta primavera, el Grand Prix
Internationale de la Poésie.
Publicado en Revista El Urogallo, Marzo de 1995. Ejem-
plar dedicado a la Cultura Nórdica.
Este otro es el de la escritora estadounidense Siri Hustvedt,
en su libro Vivir, pensar, mirar.
Inger Christensen ha muerto. Una gran escritora ha muerto.
(...) Yo tenía poco más de veinte años cuando leí Det por pri-
mera vez y sentí que acababa de recibir una revelación. (...)
De un modo inseparable de esa música corporal e incrustada
en sus cadencias había una mente tan rigurosa, tan dura y tan
acerada como la de cualquier filósofo. Acumulaba paradoja
tras paradoja en un juego de pensamientos originales. (...)
Ella hizo que yo lo mirara todo de un modo diferente. Me
hizo sentir de nuevo el poder de un encantamiento.
(...) Estuve con ella un par de veces. La primera en un festi-
val de Nueva York. Corrí a su encuentro, le di un apretón de
manos y balbuceé algunas palabras en un esfuerzo por mani-
festarle mi viva admiración.
(...) La segunda ocasión fue en Copenhague, durante una ce-
na en la que me tocó sentarme al lado de mi ídolo, que estu-
vo encantadora, divertida y me contó que nunca volvería a
Nueva York porque allí nadie te permitía fumar.
(...) En mis propios escritos siento que me susurra como una
madre literaria, brillante y valiente, a quien leeré y releeré
una y otra vez.
OTRO
Hans Magnus Enzensberger dice de ella: "Inger Christensen,
presumiblemente la poeta danesa más importante de la actua-
lidad [el libro donde dice esto, Los elixires de la ciencia, fue
publicado en 2002], recurre en su épico alfabet a la teoría de
los números y al análisis combinatorio; para ser más exactos,
el poema se basa en la serie de Fibonacci."
UN PEQUEÑO POEMA DE LA NORUEGA ASTRID HJERTENAES ANDERSEN
Astrid Hjertenaes Andersen (1911-1985) nació en Hor-
ten, en el fiordo de Oslo, Noruega. Es una de las mayores
poetas de ese país (Premio de la Crítica en 1964). Desta-
cada traductora del inglés y el alemán.
Antes de que se ponga el sol
echaré mi mano de flores silvestres
en el cesto de mimbre blanco de tu mano
y audaz-tierna-tímida te rodearé
como el día y la noche rodearían
a los árboles del día y de la noche
y mis besos vivirán como pájaros en tu hombro
ten, en el fiordo de Oslo, Noruega. Es una de las mayores
poetas de ese país (Premio de la Crítica en 1964). Desta-
cada traductora del inglés y el alemán.
Antes de que se ponga el sol
echaré mi mano de flores silvestres
en el cesto de mimbre blanco de tu mano
y audaz-tierna-tímida te rodearé
como el día y la noche rodearían
a los árboles del día y de la noche
y mis besos vivirán como pájaros en tu hombro
GIORGIO BASSANI EN RAVENA
Tan sensible como nostálgico, Giorgio Bassani, que era de
Ferrara, cuenta en "El olor del heno" sus recuerdos de Ra-
vena. El primero de ellos transcurre cuando él tendría en-
tre cinco y seis años (1921 o 1922): un viaje en auto de la
familia. Conducía su padre. En esa región precisamente,
comenzaban las agitaciones que llevarían unos pocos años
después a la Marcha sobre Roma.* Habían ido a un campo
de entrenamiento aéreo. Los cazas de combate y su espan-
toso zumbido. Un incidente en la ruta, al regreso: varios
obreros los insultan ("explotadores"), por tener un auto. En
este caso, un Fiat Dos.
Segunda impresión: Bassani tiene 10 años. Llegan, la
familia entera, a la plaza. Van a un café. Ahí solían parar
los escuadristas. Los chicos sólo podían tomar helado de
limón, por temor al tifus. El padre señala a alguien que
había sobrevivido a un atentado con bomba -y asesinado
de un tiro preciso al ejecutor del hecho. Parece ser que
los escuadristas* eran medio sacados en sus bromas. Co-
rrían carreras de autos marcha atrás, por ejemplo.
Más adelante, 1930. Seguían yendo cada año, pero ahora
paraban en Sant'Apollinaire in Classe, a unos 4 o 5 kiló-
metros de Ravena. Con una diferencia: los hermanos iban
en bicicleta desde Ferrara y los padres en el auto. Toma-
ban una ventaja de tres horas para largar y ¡a correr!
Unos años después: ocho veraneos consecutivos en Ce-
santico, también muy próximo a Ravena, con familias
con las que hacen amistad. División social tajante entre
comunistas y católicos. Y, sin embargo, un entendimien-
to entre ambos bandos muy fuerte en el plano personal.
(Que recuerda a Guareschi: Don Camilo y Peppone).
En 1935 conocen a un matrimonio muy desigual: él es
un hombre despistado y mayor, y ella es una belleza mo-
rena que tiene a mal traer a los hombres del pueblo.
Un salto al agosto de 1943. Casamiento. En plena guerra,
con el avance de los tanques alemanes de un lado y los
raíds aéreos de los aliados por el otro, hacen su luna de
miel en Marina de Ravena. Ocho días. Salen a navegar.
Así lo cuenta Bassani, con su voz suave, ligeramente triste,
y a su vez fresca:
En el cielo violado del atardecer (el sol, que ya había
descendido detrás de los bosques costeros, atravesaba,
por entre los rugosos troncos seculares, con espadas de
una luz verde, dulcísima), pequeños, argénteos aviones
de caza hacían evoluciones de prueba. A veces -y no se
volvían a elevar hasta el último instante- descendían en
picada, apuntando, decididos, hacia nuestra pequeña ve-
la. Y su zumbido desgarrador, cuando pasaban como fle-
chas sobre nuestras cabezas juntas, nos llenaba de una
alegría infantil, a la cual, en mí, seguía una secreta tris-
teza, toda empapada de despedida."
* Marcha sobre Roma: entre el 27 y el 29 de octubre, Be-
nito Mussolini lanza la Marcha sobre Roma, donde toma-
rá el poder
* Escuadristas: movimiento de paramilitares del fascismo
italiano, entre 1919 y 1924.
Y este fragmento de un poema suyo (LA PORTA ROSA)
No me dejes solo excavando en mi ciudad resucitando
poco a poco a la luz
lo que de ella está sepultado ahí bajo el duro
espesor de veintipicomil días
Ahí es Rosa mía Reina mía donde soy joven y bello y puro
aún
ahí el dueño y señor exclusivo para siempre el único
Rey
LA SURREALISTA FRANCESA THERESE PLANTIER
Nació en Nimes, en 1911. Se asoció con los surrealistas
franceses inmediatamente después de la guerra, pero lue-
go decidió regresar a su terruño en el sur de Francia, vi-
viendo en el pueblo de Faucon. Ha traducido poesía del
inglés. (Como se ve, no abundan los datos acerca de esta
poeta).
PUERTAS
Se despliegan ante el cielo
yo escapo de esas puertas
hacia mi vasta noche
sin vos,
vos solo, inquieto,
semi-carbonizado
en tu isla salpicada
con el jugo exprimido de animales,
te rompés a través de tus propias fuerzas
te hundís bajo tu propio peso
en el medio de un claro del asfalto negro
donde árboles pulpo se alejan
cada árbol reemplazado por una puerta fumante
por un intermitente
una casa circular
puntuada por innumerables incineraciones.
HOJA DE BALANCE ATRASADO
Olvidé enviarle por correo mi carta a mi amiga Muerte
perdí mi cartera
tomé un montón de curvas demasiado filosas a mi izquierda
tomé frío tomé calor tomé tibieza tomé fuego tomé nada
patiné sobre un parche de hielo
tuve que correr de un lugar a otro
estacioné
la jodí (me controlé a tiempo)
pegué la grande en materia de idiocia absoluta
enterré un gato que envolví en el diario de la mañana
tuve verguenza
fui valiente
estuve caída y derribada
hablé demasiado oí demasiado
partí mi vida en tiras
quemé un agujero en mi pantalón con un cigarrillo
y de un solo saque divisé la noche.
franceses inmediatamente después de la guerra, pero lue-
go decidió regresar a su terruño en el sur de Francia, vi-
viendo en el pueblo de Faucon. Ha traducido poesía del
inglés. (Como se ve, no abundan los datos acerca de esta
poeta).
PUERTAS
Se despliegan ante el cielo
yo escapo de esas puertas
hacia mi vasta noche
sin vos,
vos solo, inquieto,
semi-carbonizado
en tu isla salpicada
con el jugo exprimido de animales,
te rompés a través de tus propias fuerzas
te hundís bajo tu propio peso
en el medio de un claro del asfalto negro
donde árboles pulpo se alejan
cada árbol reemplazado por una puerta fumante
por un intermitente
una casa circular
puntuada por innumerables incineraciones.
HOJA DE BALANCE ATRASADO
Olvidé enviarle por correo mi carta a mi amiga Muerte
perdí mi cartera
tomé un montón de curvas demasiado filosas a mi izquierda
tomé frío tomé calor tomé tibieza tomé fuego tomé nada
patiné sobre un parche de hielo
tuve que correr de un lugar a otro
estacioné
la jodí (me controlé a tiempo)
pegué la grande en materia de idiocia absoluta
enterré un gato que envolví en el diario de la mañana
tuve verguenza
fui valiente
estuve caída y derribada
hablé demasiado oí demasiado
partí mi vida en tiras
quemé un agujero en mi pantalón con un cigarrillo
y de un solo saque divisé la noche.
jueves, 30 de octubre de 2014
EPIFANIAS: UN POEMA DEL ESTONIO JAAN KAPLINSKI
ARRANCAMOS PARA CASA, MI HIJO Y YO
Arrancamos para casa, mi hijo y yo.
Ya atardeciendo. La luna joven
se alzaba en el oeste del cielo y junto a ella
una estrella solitaria. Se las mostré a mi hijo
y le expliqué cómo debía ser bienvenida la luna
y que esa estrella era la servidora de la luna.
A medida que nos acercábamos a casa, él dijo
que la luna está lejos, tan lejos
como el lugar al que íbamos.
Le dije que la luna estaba mucho, mucho más lejos
y le expliqué: si uno caminase
diez kilómetros por día, llevaría
casi cien años alcanzar la luna.
Pero esto no era lo que él quería escuchar.
El camino ya estaba casi seco.
El río estaba expandido por el pantano; los patos y otras
aves acuáticas abarrotaban el comienzo de la noche.
La corteza de la nieve
crujía bajo los pies- debía
estar helando de nuevo. Todas las ventanas de las casas
estaban oscuras. Sólo en nuestra cocina
brillaba una luz. Junto a nuestra chimenea, la luna brillante,
y junto a la luna, una estrella solitaria.
(De la versión en inglés del mismo Kaplinski -y Sam Hamill y Rita Tamm: The Wan-
dering Border. Copper Canyon Press, 1987)
EPIFANÍAS: UN POEMA DEL GRAN CHANG CHI (768-830)
LLEGANDO DE NOCHE A LA CHOZA DE UN
PESCADOR
Choza de pescador, junto a la boca del río,
Agua del lago hasta el breñal del portón.
El viajero podría rogar albergue nocturno,
Pero el dueño de casa aún no ha llegado.
El bambú grueso, el pueblito lejano.
La luna se alza, los barcos pesqueros son escasos.
¡Ahí! a lo lejos, a lo largo de la costa arenosa
La brisa de primavera agitando su capa de paja.
De la versión en inglés de J.P. Seaton: Chinese Poetic Writing.
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