miércoles, 22 de enero de 2014

LAS 20 (ENTRADAS) A GOMBROWICZ








De los llamados "tres mosqueteros" polacos, Bruno Schulz,
Stanislaw Witkiewicz y Witold Gombrowicz, éste es el que
me resultaba menos 'simpático'. Y es que Gombro ha hecho
mucho para resultar, cuando menos, algo fastidioso. Margi-
nal, proveniente de la aristocracia de un país al que él (y mu-
chos muchos otros, por cierto) consideraban menor en el pla-
no cultural a los grandes de Europa, exiliado en la Argentina
durante muchos años, por fuera de los círculos literarios 'ofi-
ciales', Gombrowicz ha desarrollado la fuerza de su obra en
oposición a ciertos mundos habituales.
 Pero la falta de simpatía no me ha impedido valorarlo. No
tanto en su obra de ficción, que sigo sin poder apreciar del to-
do, sino en sus múltiples entrevistas, sus Diarios, su "Testa-
mento", y los ensayos que ha generado alrededor del conjunto
obra/autor en diversos ámbitos.
 Hay algo desagradable en Witold, eso que él no se cansa
de llamar lo abyecto, aquello que ha gobernado su existen-
cia hasta encontrar, en la literatura, una manera de hacer al-
go con eso, que no fuera la simple autodestrucción. Todo a-
quello que lo había hecho sentir marginado, oculto, viviendo
sus secretos a escondidas, funcionó como material de su es-
critura. "En cuanto ser anormal, retorcido, degenerado, abo-
minable y solitario, que camina pegado a las paredes. ¿Dón-
de buscar ese fallo secreto que me arrojaba lejos del rebaño
humano?" Es extraordinaria la cantidad de veces que aparece
la palabra, el concepto, "vergüenza" tanto en sus obras de
ficción como en sus recuerdos, diarios y entrevistas. Decenas
de veces. "Dicho de otro modo, puedo llevar en mí todas las
abominaciones del mundo, pero si sé valerme de ellas, ¡me
convierto en dueño y señor!" Esa es la parte que rechazo -no
sin conciencia de los entretelones posibles de ese rechazo,
esta vez el mío- de Gombrowicz. El permanente asedio de
lo que humilla y avergüenza. Es verdad: con eso precisamen-
te construyó su obra. ¿Lograda? ¿Logrado el desagrado, así
como cierta simpatía extraña, del lector? Cada uno responde-
rá a su manera a este interrogante.
 En un texto que ha tenido mucha relevancia, al menos en
otros tiempos, Michel Leiris, hablando de L'Age d'homme,
dice: "Un problema le atormentaba, le causaba mala concien-
cia y le impedía escribir: lo que sucede en el terreno de la es-
critura, ¿no carece de valor si queda >estético<, anodino, des-
provisto de sanción, si no hay nada, en el hecho de escribir
una obra, equivalente (y aquí interviene una de las imágenes
más queridas del autor) a lo que para el torero es el cuerno
acerado del toro que -en razón de la amenaza material que
encierra- confiere una realidad humana a su arte, le impide
ser otra cosa que vanos encantos de bailarina?
 "Poner al desnudo ciertas obsesiones de orden sentimental
o sexual, confesar públicamente algunas de las deficiencias
o de las bajezas que más le avergüenzan: tal fue para el au-
tor el medio -grosero, sin duda, pero que ofrece a otros en
espera de verlo enmendado- de introducir aunque sólo fuese
la sombra de un cuerno de toro en una obra literaria."*

 Gombrowicz logró reconocimiento pleno a su regreso a
Europa, instalado en París. Pero aún así, no perdió la con-
dición de rebelde, contestatario, de verdadero escritor margi-
nal, con una obra llena de originalidad.
 No cuesta ningún trabajo encontrar "20 entradas" a Gom-
browicz. Las entrevistas son tan ricas en ideas, en reflejos
de su intenso trabajo interior, que se podría multiplicar esa
cifra varias veces.
 Así, elegir sólo 20 es un esfuerzo paradojal: hay que dejar
afuera una gran cantidad de apreciaciones, conceptos desa-
fiantes, intensidades.
 La pasión literaria de este escritor nacido el 4 de agosto de
1904 en Maloszyce, a 200 Km al sur de Varsovia y muerto
el 24 de julio de 1969 en Vence, Francia, es realmente ex-
traordinaria. Su valoración de la inmadurez -un concepto,
al igual que el de la Forma, central en su obra- remueven
a los lectores tanto en el sentido del hábito, como en el de
lo establecido y cerrado.

 1.
(Acerca de estar en Argentina)
 Habiendo perdido mi rango social, mi familia, mis costum-
bres, habiendo encontrado el anonimato, me sentía diez ve-
ces mejor, me sentía liberado. En Polonia pertenecía a la
clase superior, y en Polonia, país anacrónico y pobre, todas
esas cosas tenían un aspecto algo grotesco. Y eso me cansa-
ba. Por ejemplo, había una diferencia muy grande entre el
pueblo, que era analfabeto, y los señores, con sus lujos y co-
modidades, que era mucho más chocante que en Francia, por
ejemplo. De manera que en Polonia me sentía mal en la for-
ma. Y sentía también que esa forma nuestra es ridícula, ma-
la, sospechosa. [A]





 2.
 Y cuando hace poco leí (Pingaud) que en el estructuralismo
"ya no se actúa, uno es actuado, ya no se habla, uno es habla-
do", era como si estuviese oyendo a mi protagonista de La
boda (año 1947): "No somos nosotros quienes decimos las
palabras, son las palabras las que nos dicen a nosotros".
No, no es una pequeña coincidencia incidental; toda mi
obra tiene sus raíces, desde su origen, en este drama de la
forma. El conflicto del hombre con la forma, he aquí mi te-
ma fundamental. [A]

 3.
 Vinculé mi experiencia privada a ese panorama general de
la humanidad, y gané con ello una tranquilidad relativa. No
era el único en ser camaleón, todo el mundo lo era. Se trata-
ba de la nueva condición humana, y había que tomar concien-
cia de ella rápidamente.
 Me convertí en "el poeta de la forma".
 Me apunté a mí mismo.
 Descubrí la realidad del hombre en esa irrealidad a que está
condenado. [B]




 4.
 Ninguna obra de arte deja de poseer dos caras. Es desintere-
sada, está constituida por la pura contemplación; pero también
es el resultado de una ambición, de un deseo de ser superior a
los demás. El artista aspira a la aprobación, ¡y aún si es tan
desinteresado y puro como una lágrima, esta pureza no deja
de favorecer el éxito de la obra, y resulta ser la vía de la ex-
pansión personal! Pasar por alto y en silencio este segundo
aspecto del arte es tanto como empobrecerlo, falsificarlo,
y... y... ¡Ah! ¡Al demonio!... Acaso yo, el autor, debo permi-
tir a quienquiera que me desfigure como se le antoje? [B]

 5.
 ¿Mi padre? Un hombre guapo, alto, distinguido, muy co-
rrecto y puntual, metódico, con horizontes no demasiado
amplios, poco sensible a las cosas del arte, católico prac-
ticante, pero sin exageración. Y mi madre era toda vivaci-
dad, sensible, dotada de una excesiva imaginación, perezo-
sa, indolente, demasiado nerviosa, llena de complejos, de
fobias, de ilusiones. (En la familia de los Kotkowski había
muchos casos de enfermedades mentales; cuando iba a casa
de mi abuelo, en el campo, me moría de miedo: la casa,
grande y de una sola planta, estaba dividida en dos partes;
en una vivía mi abuela, y en la otra su hijo, el hermano de
mi madre, un loco incurable que de noche deambulaba por
las habitaciones vacías intentando ahogar su miedo con ex-
traños discursos, que se transformaban poco a poco en ra-
ros cánticos para acabar en aullidos inhumanos. La cosa du-
raba toda la noche; yo respiraba una atmósfera de locura.)
 [C]




 6.
 Qué monstruosa es la virilidad, que no tiene en cuenta su
propia fealdad, que no se preocupa de si gusta o no, que es
un acto de expansión y violencia y, sobre todo, de domina-
ción, un señorío que busca sólo su satisfacción propia...[D]

 7.
 El veintiuno de agosto del año de gracia de 1939, llegué a
bordo del Chobry a Buenos Aires [...] Mi compañero, Czes-
law Strasewicz, compartía conmigo el camarote [...] De
pronto, Czeslaw irrumpió con un periódico en nuestro ca-
marote (porque seguíamos viviendo en el barco): '¡No tiene
remedio, la guerra estallará de hoy a mañana! El capitán ha
dado la orden de zarpar mañana porque, aún en el caso de
que no podamos llegar a Polonia, tal vez logremos atracar
en las costas de Inglaterra o Escocia'.[...] yo, con un hom-
bre que cargaba mis dos maletas, bajé por la pasarela a tie-
rra y empecé a alejarme. [E]
 Si en Transatlántico me pinté como un desertor es porque
moralmente era un desertor. No hay nada que decir, me ha-
llaba trastornado, anonadado, pero me sentía asimismo fe-
liz de encontrarme milagrosamente al abrigo allende el o-
ceáno. [C]

 8.
 "Todas esas bromas, lanzadas con la desenvoltura de la que
sólo es capaz la verdadera aristocracia fueron seguidas por
movimientos y gestos cuyo significado... ¡ay!, hubiese pre-
ferido no comprender, hundirme en mi sillón inmóvil y no
comprender. Y no hablo del hecho de que la oreja, la nariz,
el cuello, el piececito enloquecían, se volvían frenéticos...
El banquero, al inhalar el humo de su cigarrillo, hacía apa-
recer pequeños aros azules. ¡Si sólo fueran uno o dos! Pero
los hacía uno tras otro con aquella bocaza de embudo. La
condesa y la marquesa le aplaudían. Cada aro subía, se ele-
vaba, y luego se disolvía en melodiosas espirales. La mano
de la condesa, larga, blanca, serpentina, se había posado en
el terciopelo de su sillón, mientras la nerviosa pantorrilla se
contorsionaba bajo la mesa, insidiosa como una víbora, ne-
gra y punzante. Comencé a sentirme a disgusto. Pero no
bastaba,,, Juro que no exagero... el barón había llevado la
desvergüenza al grado de levantar el labio superior, sacar
del bolsillo un mondadientes y comenzar a hurgarse los
dientes, sus ricos dientes putrefactos recamados con placas
de oro." [G]




 9.
 1963- ¡Qué de aventuras, qué de incidentes con lo real du-
rante esta inmersión en el fondo de las tinieblas!
   Lógica interior y lógica exterior.
   Astucias de la lógica.
   Riesgos intelectuales: las analogías, las oposiciones, las si-
metrías...
   Ritmos furiosos, acelerados brúscamente, de una Realidad
que se desencadena. Y que estalla. Catástrofe. Vergüenza.
   La realidad que de pronto se desborda debido a un hecho
excesivo.
   Creación de tentáculos laterales... de cavidades oscuras...
de fracturas cada vez más dolorosas... Frenos... curvas...
   La idea gira en torno a mí como un animal salvaje...
   Etc., etc.

[...]

   Hay algo en la conciencia que se convierte en trampa de
ella misma. [H]




 10.
 "¿Por qué se dirigía a Karol? Si estaba asustado, era el úl-
timo a quien debía elegir. Pero Fryderk era de los que llaman
al lobo del bosque, precisamente porque no quieren llamarle-
mediante su propio imantado terror, el terror que magnifica,
que crea. Y una vez que lo había llamado, no sabía hacer más
que excitarlo, que ponerlo fiero. Su conciencia era tan tortu-
rante, tan imprevisible, precisamente porque él no la experi-
mentaba como una luz, sino tan sólo como oscuridad- era pa-
ra él un elemento tan ciego como el instinto, no confiaba en
ella, se sentía sometido a su poder, pero no sabía adónde le
guiaba." [I]




 11.
 Uno termina siendo esclavo de sí mismo. Yo me siento es-
clavo de un tal Gombrowicz a quien yo mismo he formado.
Ahora sería cuestión incluso de rebelarse contra él... pero es
muy difícil, es demasiado tarde. [A]

 12.
 Deseo aclarar a quienes pudieran estar interesados en ello,
que nunca, a excepción de unas aventuras esporádicas a muy
temprana edad, he sido homosexual. Tal vez no sepa hacer
frente a la mujer, no sé hacerle frente en el terreno afectivo,
ya que existe en mí una especie de bloqueo sentimental, co-
mo si temiera el afecto..., y, sin embargo, la mujer, sobre to-
do un determinado tipo de mujer, me atrae y me cautiva. [J]




 13.
 Mi madre supuso para mí una escuela de los valores. Exas-
perado hasta lo indecible por su autoengaño, agudicé en mí
el sentimiento de la qualitas, del valor... lo que constituye
la base de todo trabajo artístico. El arte es precisamente eso:
la elección de lo mejor, el rechazo de lo no tan bueno; se ba-
sa en la más rigurosa jerarquía de los valores, en una valora-
ción continua. [...] De mi madre proviene mi culto a la reali-
dad. Me considero un realista acérrimo. Uno de los objetivos
principales de mi escritura consiste en abrir un camino a tra-
vés de lo Irreal hasta la Realidad. Creo que ella fue la prime-
ra quimera que combatí. [C]

 14.
 ¡Maldita degradación de la Humanidad! ¡Maldita esta con-
dición nuestra de cerdos embadurnados de barro! ¡Maldita
nuestra Charca! Aquel que a mi lado Caminaba y a cuyo la-
do yo Caminaba no era Toro, sino Vaca.
 El Hombre que siendo Hombre no quiere ser Hombre y co-
rre detrás de los Hombres y los Persigue como un obseso y
a los Hombres adora, ay, y con los Hombres se excita, a los
Hombres desea, a los Hombres mira goloso, les coquetea,
los galantea, los adula, es llamado desdeñosamente por el
pueblo de este país un "puto". [K]




 15.
 Lo que yo me propongo en mis obras es quizá sencillamen-
te debilitar todas las construcciones de la moral premedita-
da, a fin de que nuestro reflejo moral inmediato, el más es-
pontáneo, pueda manifestarse. [...]
 Un Arte explícitamente moralizador, o realmente demasia-
do "noble", es para mí un fenómeno irritante en extremo.
Que el escritor sea moral, de acuerdo; pero que hable de otra
cosa. Que la moral nazca de sí misma, al margen de la obra.
 Como escritor (la sinceridad) es lo que más temo. En litera-
tura, la sinceridad no conduce a nada.. He aquí otra de las an-
tinomias dinámicas del arte: cuanto más artificiales somos,
más probabilidades tenemos de llegar a la franqueza; el arti-
ficio permite al artista el acercamiento a las verdades vergon-
zosas. [B]

 16.
 ¡Romper! ¡Huir! El escritor, el artista, o cualquiera que as-
pire a su desarrollo espiritual, en Polonia o en Argentina no
debe sentirse sino un residente, y ha de considerar a Polonia
o a Argentina como un obstáculo, casi como un enemigo. Es
el único modo de encontrarse realmente a gusto en la cultura.
[C]

 Todo se me presentaba como una maliciosa caricatura. Mi
familia, mi esfera social: ampulosas, mimadas y blanden-
gues. La sociedad, la nación, el Estado: enemigos. El ejér-
cito: un mal sueño. Los ideales, ideologías: lugares comu-
nes. Pero el peor, el más artificial, el más pretencioso, era
yo mismo: cada palabra me salía diferente a como yo de-
seaba, cada gesto estaba contaminado. [F]






 Desmentir, aunque sea un poquito, he ahí la suprema nece-
sidad del arte actual. [C]


 17.
 "Llegad y acercáos a mí, comenzad vuestro estrujamiento,
hacedme una nueva facha para que de nuevo tenga que huir
de vosotros en otros hombres, y correr, correr, correr a tra-
vés de toda la humanidad. Pues no hay huida ante la facha
sino en otra facha y ante el hombre podemos refugiarnos
sólo en otro hombre. Y ante el culeíto ya no hay ninguna
huida. ¡Perseguidme si queréis! Huyo con mi facha en las
manos." [L: es el párrafo final]



 18.
 Mi padre murió. Al escribir a alguien agradeciéndole sus
condolencias, hice un borrón en la carta. La eché al correo
con la mancha..., adrede, como queriendo decir que, en un
momento tan trágico, tales manchas carecen de importan-
cia. Todavía me ruborizo al recordarlo. Me limito expresa-
mente a semejantes fruslerías. Pero ¡cuál no será su poder
cuando treinta años después aún me ruborizo! [C]

 19.
 Una vez expresada, la idea más salvaje se civiliza cien ve-
ces más deprisa de lo que cabría imaginar. [C]
 [¿Cómo no recordar las palabras de Michaux: "Todo lo ra-
ro pierde un 90% en el habla."]

 20.
 Borges y yo somos polos opuestos. El se halla enraizado
en la literatura, yo en la vida. A decir verdad, yo soy anti-
literario. Precisamente por ese motivo un acercamiento en-
tre Borges y yo hubiera podido resultar fructífero, pero se
interpusieron algunas diferencias técnicas. Nos encontra-
mos una o dos veces, y eso fue todo.
 [...]
 Su inteligencia no me deslumbró; sólo más tarde, cuando
leí sus obras propiamente artísticas (sus cuentos), no pude
por menos de reconocer que poseía una rara perspicacia de
alma y de espíritu.
 [..]
 Por consiguiente, en su ceguera, Borges se ha vuelto cada
vez más profundo, y en su trato con el mundo exterior, ca-
da vez más superficial. [C]






Fuentes.

 [A] Witold Gombrowicz. Autobiografía sucinta, textos y
entrevistas. Cuadernos Anagrama, 1972.
 [B] Witold Gombrowicz conversa con Dominique de
Roux. Lo humano en busca de lo humano. Siglo XXI, 1970.
 [C]Witold Gombrowicz. Testamento. Anagrama. Bibliote-
ca de la memoria. 1991.
 [D] Witold Gombrowicz. Diario (1953-1969). Seix Barral,
2005.
 [E] Arthur Sandauer/ Ricardo Cano Gaviria. Sobre Gom-
browicz. Cuadernos Anagrama, 1972.
 [F] Germán Leopoldo García. Gombrowicz. El estilo y la
heráldica. Atuel, 1992.
 [G] Witold Gombrowicz. La virginidad. Tusquets, 1970.
        Witold Gombriwicz. Bakakaï. Tusquets, 1986.
Este cuento, llamado "El festín de la condesa Kotlubaj",
se encuentra en ambas ediciones.
 [H] Witold Gombrowicz. Cosmos. Seix Barral, 1969.
 [I] Witold Gombrowicz. La seducción. Seix Barral, 1982.
 [J] Witold Gombrowicz. Diario (1953-1969).
 [K]  Witold Gombrowicz.Transatlántico. Anagrama, 1986.
 [L] Witold Gombrowicz. Ferdydurke. Sudamericana, 1983.


* Michel Leiris. La literatura considerada como una tauro-
maquia. Tusquets, 1975.

ACERCA DEL CONCEPTO DE LA FORMA, central en
la obra de Gombrowicz. Según Arthur Sandauer.

 ¿Qué es pues la Forma? ¿No será más que una especie de
conveniencia social? Pero si los antiburgueses no hace mu-
cho creían que, una vez arrancada su máscara, podrían en-
contrar el verdadero rostro del hombre, la posición de Gom-
browicz es mucho más compleja. (...)
 No existe para él un "yo" extrasocial, el hombre se halla
totalmente empapado por la Forma, cualquier cosa que haga
la hace "para los otros", su lucha por la autenticidad es una
lucha sin esperanzas...
 La Forma es un concepto infinitamente más amplio que
la simple conveniencia: los hombres "se ponen de acuerdo"
los unos con los otros en combinaciones que se renuevan
sin cesar y el sentido que ellos adquieren -como un tono en
el interior de una melodía- depende de la situación. (...)
 Ser adulto es poseer la Forma, encerrarse y fijarse en ella,
"ser" simplemente; no ser adulto, es ser únicamente en el
devenir. En realidad, sólo se puede "ser" en la muerte;
mientras vivimos cambiamos. Por una parte, pues, tende-
mos a la madurez, queremos "ser", pero por la otra, puesto
que "ser" es detenerse y en consecuencia morir, deseamos
permanecer en la inmadurez. De donde se deduce que toda
madurez lleva en ella un germen de inautenticidad.

 Este comentario es mío: ¿cómo podría constituir una teo-
rización fuerte la idea de Gombro acerca de la 'Forma"?
Si fuese fuerte, sería una idea 'adulta', una afirmación
excesiva. Afirma/ A-Forma. El drama de este escritor po-
laco es su intento de no quedar preso de las contradiccio-
nes. ¿Cómo llevó su período de fama literaria y aceptación
por los círculos intelectuales de París? Él, que debía ser un
marginado, un frustrado, un negado y rechazado por la so-
ciedad. ¡Cuánta lucha! Estos tipos no la tuvieron nada fácil:
guerras, exilios, matanzas... Ser polaco, ser un intelectual
polaco en el siglo XX, creo yo, es una tarea tremenda.
 Ya hablaremos de los otros dos "mosqueteros". Bruno
Schulz, muy amigo de Gombrowicz, y el otro 'loco', el
autor de "Adiós al otoño" y de "Insaciabilidad", Stanislaw
Witkiewicz. Otro día.

Minucia. He perdido, entre tantos otros, dos de los libros
que mas he apreciado de W.G.: Sus "Curso de filosofía en
seis horas y cuarto" (Tusquets, 1997) y su "Diario Argenti-
no", en la edición de Sudamericana, 1968. Perdidos=Desea-
dos, vieja ley que no hemos logrado, afortunadamente, abo-
lir o trastocar.

sábado, 18 de enero de 2014

POEMAS ZEN



¿Qué es el Zen? Religión, forma de vida. Una religión,
al menos para sus seguidores, pero sin libro sagrado, sin
dogma estricto, sin canon fijo, sin Salvador o Ser Divino
del cual esperar algo. Para conocerlo, es necesario practi-
carlo. ¿Forma de vida? Al menos como aspiración. Maes-
tro y discípulo. Es la forma que tomó el budismo, nacido
en la India en el siglo VI a.C. cuando llegó a China. Y lue-
go a Corea, y finalmente, en el siglo XII d.C., a Japón.
 La búsqueda de un estado de iluminación, o satori. A tra-
vés de técnicas que pueden parecer sencillas, pero que im-
plican una gran complejidad. Salir de las dualidades no
es sencillo. Bien y mal, placer y dolor, anhelo y rechazo,
las bases más elementales, primarias, de la constitución
del sujeto humano. Mondos, koans. Algo así como apren-
der a pensar sin pensamientos.
 Desprenderse. Soltar. El mundo, el deseo mismo.
 Vivir es sólo este momento. Desprenderse del pasado. Sol-
tar la idea del futuro, del porvenir.

Producto de la mezcla de las enseñanzas de Buda llevadas
a China por el monje Bodidharma en el 520 d.C. y del tao-
ísmo que ya existía en ese país, el Budismo Zen se convir-
tió en una fuerza espiritual que guió tanto a los filósofos
como a los poetas y demás artistas desde entonces. Nunca
antes ni desde entonces ha tenido el arte un lugar tan impor-
tante en la vida comunitaria. El Sexto Patriarca, Hui-neng
creó un poema de iluminación que ha perdurado a través
de los siglos:
  El árbol de la Perfecta Sabiduría
  Originalmente no era un árbol,
  Ni ha tenido el brillante espejo
  Marco alguno. La naturaleza-de-Buda
  Para siempre clara y pura,
  ¿Dónde hay alguna impureza?

 El Zen existe como una disciplina para hacer que
el 'despertar' sea posible, y como se le enseña a los discípu-
los (ahora se ve la relación radical entre esos dos términos,
disciplina/ discípulo) desde el inicio que todos sus esfuer-
zos serán inútiles si no logran la iluminación, muchos de
ellos pasan por estados que simulan ser ese logro.
 A menudo el Zenista escribe un poema que expresa la
escencia de ese despertar, la profundidad del cual es suge-
rida por la calidad del poema.
 Se espera del discípulo que componga un tipo de poesía
especial llamada tokino-ge en japón, o "verso del mutuo
entendimiento".



 El maestro chino Chokei compuso un primer poema de
su satori que fue rechazado:

 "Alzando la cortina de bambú, miré
al mundo exterior- ¡qué cambio!
Si alguien me preguntase qué descubrí,
Golpearé esta escobilla contra su boca."

Más adelante compuso este otro, que sí fue aceptado:

"Todo es armonía, si bien todo está separado.
Una vez confirmado, la maestría es tuya.
Largamente revolotée en el Camino Medio,
Hoy el mismísimo hielo dispara llamas."

 Hay un poema de Shunoku acerca del encuentro del Bodi-
dharma con el Emperador Wu:
  Después del canto de la primavera, "Vasto vacío,nada es
                                                                              [sagrado,"
 Viene el canto del viento-de-nieve a lo largo del Río Yang-
                                                                                     [tze.
 Tarde a la noche yo también toco la muda flauta de Shorin,
 Atravesando las montañas con su sonido, el río.

[Shorin es el templo en el que Bodidharma, al descubrir
que el emperador carecía de 'insight' (¿visión interior?),
se sentó en Zen por nueve años. Para alcanzar el templo,
él tuvo que cruzar el Río Yangtzé.]




 Religión-modo de vida de extrema sencillez o depura-
ción. Lo cual significa, en el fondo, el máximo grado de
sutileza, el punto más filoso de percepción de sí mismo
y del mundo, más allá del límite del lenguaje.
 Una de las experiencias humanas más logradas.


LOS POEMAS

1.
Veinte años peregrino,
Caminando al este, al oeste.
De regreso en Seiken,
No me he movido un centímetro.
SEIKEN-CHIJU

2.
Ni una mota de polvo en ningún lado.
¿Qué es viejo? ¿Nuevo?
En casa en mi montaña azul,
Ningún deseo por nada.
SHOFU

3.
Tierra, río, montaña:
Los copos de nieve se derriten en el aire.
¿Cómo puedo haber dudado?
¿Dónde está el norte? ¿Sur? ¿Este? ¿Oeste?
DANGAI

4. Canto de muerte
La palabra al fin,
No más dependencias:
Luna fría en el estanque,
Humo sobre el ferry.
KOKO

5. Canto de muerte
Sesenta y seis años
Apilando pecados,
Salto al infierno-
Por encima de la vida y la muerte.
TENDO-NYOJO (1163-1228)

6.
Un árbol sin raíces,
Hojas amarillas dispersándose
Más allá del azul-
Sin nubes, inmaculadas.
SOZAN-KYONIN (s. IX)

7.
Hablar: siete pasos, ocho caídas.
Estar en silencio: tropezando una vez, dos.
Zenistas de todas partes,
Siéntense, dejen que la mente sea.
SHISHIN-GOSHIN (¿?- 1339)



8.
Viento alto, luna fría.
largo arroyo a través del cielo.
Detrás del portón, ninguna sombra-
Cuatro lados, ocho direcciones
SHOKAKU

9.
Cuanto tiempo han estado
Palideciendo las estrellas,
Luz de la lámpara disminuyendo:
No hay nada viniendo,
Ni yendo.
NANSEN (748-834)

10.
Con un pie en el escalón de ladrillo,
El Todo estalla en mi cabeza.
Me reí un buen rato
Junto al árbol de boj, la luna en el más azul de los cielos.
CHORO (s.XI)

11.
¿Tiene uno que enojarse realmente
Acerca de la iluminación?
No importa por qué camino viaje,
Estoy yendo a casa.
SHINSHO

12. Pescador
Sobre amplias aguas, solo, mi bote
Sigue la corriente, profunda/superficial, alta/baja.
Conmovido, alzo mi flauta a la luna,
Atravesando el cielo de otoño.
HONEI (s.XI)

13. Pescador
Luz de primavera, blanda niebla de la orilla,
Y sobre el agua quieta su bote.
Aferra en su sueño una línea de mil metros,
A la altura de la mayor ballena.
SETCHO (980-1052)

14. Cabaña del leñador
¿Es la rama viva mejor que la muerta?
Corta a través de cada una: ¿qué diferencia?
En casa, los deseos dominados, te sientas junto
A la semicerrada puerta de maleza todo el día de primavera.
ZOTAN (s. XIII)

15.
A la capital-
nubes de nieve formándose,
medio cielo para llegar.
BASHO

16.
Una luna tal-
el ladrón
se detiene para cantar.
BUSON

17. Forma en el vacío
El árbol, está pelado,
Todo color, toda fragancia, idos,
¡Y sin embargo en la rama,
La inmutable primavera!
IKKYU (1394-1481)





18.
Durante setenta y dos años
He conservado al buey encerrado.
Hoy, el ciruelo en flor otra vez,
Lo dejo vagar en la nieve.
KODO (1370-1433)

19.
La vida: una nube cruzando una cima.
La muerte: la luna navegando.
¡Ah, admite la verdad
del nuómeno, fenómeno,
Y que tú eres el poste de atar burros!
MUMON (1323-1390)

20.
¡Por fin he roto la barrera de Unmon!
Hay salido por todos lados- este, oeste, norte, sur.
Adentro a la mañana, afuera a la tarde; ni dueño de casa
                                                                       [ni invitado.
Cada uno de mis pasos levanta una pequeña brisa.
DAITO (1282-1337)

21. Canto de muerte
El árbol de hierro florece,
El gallo pone un huevo.
Con más de setenta, corto
Las cuerdas del palanquín.
WAKUAN-SHITAI (1108-1169)

22.  Canto de muerte
Durante setenta y dos años colgué
El espejo del karma.
Destrozándolo lo atravieso,
¡Estoy sobre el Camino!
IKUO-MYOTAN

23. Canto de muerte
La vida es como
La encontramos, la muerte también.
¿Un poema de despedida?
¿Por qué insistir?
DAIE-SOKO (1089-1163)

24.
¿Hay corta-caminos
en el cielo,
luna de verano?
La Dama SUTE-JO

25.
Perfume del ciruelo
haciendo halo
a la luna.
BUSON

26.
Pasado, presente, futuro: inalcanzables,
Sin embargo claros como un cielo sin mácula.
Tarde a la noche el banquito está frío como el hierro,
Pero la ventana encendida de luna huele a ciruelo.
HAKUIN (1685-1768)

27.
Los siete mares chupados a la vez,
El dios del dragón expuesto.
Hacia atrás fluye el curso del Soto Zen:
¡Iluminado por fin, respiro!
GESSHU (1618-1696)

28.
Sólo el hombre-Zen conoce la tranquilidad:
La llama que consume al mundo no puede alcanzar este
                                                                                 [valle.
Bajo una rama con brisa, las ventanas
De la carne cerradas con firmeza, sueño, despierto, sueño.
FUGAI (s. XVII)



                                                 Un libro 'de antes', de los que destrozabas
                                                 al leerlo mucho.

29.
Desencadenado al fin, un monje viajero,
Paso la vieja barrera Zen.
La mía es una vida de arroyo-nube sin rastros.
De esas montañas, ¿cuál será mi hogar?
MANAN (1591-1654)

30.
Cuando estás tanto vivo como muerto
Cabalmente muerto para vos mismo,
¡Qué soberbio
el más mínimo placer!
BUNAN (1602-1676)

31.
El viejo maestro sostuvo una pelusa
Y la sopló de su palma,
Revelando la Fuente misma.
Mira donde las nubes esconden las cimas.
KAIGEN

32.
¿Quién dijo que el mar es cóncavo,
Las montañas convexas?
Uy, los trago enteros-
¡El cielo sin huesos!
HEISHIN (1287-1369)

33.
He cruzado el mar siguiendo a la Verdad,
El conocimiento, ese engaño, debe ser desafiado.
Aquí y allá, he gastado pilas de sandalias.
Ahora -la luz de la luna en el claro abismo.
KAKUA (s. XII)

34. Oyendo el laúd
Perfecta melodía- como viento
Entre los pinos de lejanas colinas.
La mente lavada cielo limpio:
Escúchala más allá de sí misma.
JAKUAN (s.XII)





35. Canto de muerte
La luz muere en los ojos, el oir
Mengua. Una vez de regreso en la Fuente,
No hay significado especial-
Hoy, mañana.
ETSUZAN (s.X)

36.
Aquí nadie piensa en riqueza o fama,
Toda habla del bien y el mal es sofocada:
En otoño rastrillo las orillas cubiertas de hojas del arroyo,
En primavera acompaño al ruiseñor.
DAIGU (1584-1669)

37.
La luna es la misma vieja luna,
Las flores son exactamente como eran,
¡Sin embargo yo me he vuelto la ausencia de cosa
De todas las cosas que veo!
BUNAN (1602-1676)

38.
Remolineado por las tres pasiones, los ojos de uno ence-
                                                                            [guecen;
Cerrados al mundo de las cosas, ellos ven de nuevo.
De este modo vivo: sombrero de paja, báculo en mano,
Me muevo ilimitadamente, a través de la tierra, a través
                                                                        [del cielo.

39.
Muchas veces las montañas han pasado del verde al ama-
                                                                                   [rillo,
¡Tanto para la caprichosa tierra!
Polvo en tus ojos, el triple mundo es angosto;
Nada en la mente, tu silla es lo suficientemente amplia.
MUSO (1275-1351)

40. Poema de muerte
Cabalgando este caballo de madera patas para arriba,
Estoy a punto de galopar a través del vacío.
¿Querrías seguir mi rastro?
¡Ja! Intenta atrapar a la tempestad en una red.
KUKOKU (1328-1407)

41.
Sirviendo al Shogun en la capital,
Manchado por el polvo del mundo, no encontraba paz.
Ahora, sombrero de paja encajado, sigo al río:
¡Qué fresca la visión de las gaviotas a través de la arena!
KODO (1370-1433)

42.
Aquel que se alza, se alza de sí mismo,
Aquel que cae, cae de sí mismo.
Rocío de otoño, brisa de primavera-
Nada puede de ningún modo interferir.
NI-BUTTSU (s. XII)

43.
Moverse/ descansar no tienen sentido.
Sin rastros, yendo/ viniendo.
A través de las montañas iluminadas por la luna,
¡Aullante viento!
UNOKU (1248-1321)

44.
Colinas desiertas, nadie a la vista-
Sólo ecos de la voz de los hombres.
En el bosque profundo luz reflejada
Brilla sobre el musgo azul-verde otra vez.
WANG WEI (s.VIII)

45.
La música del no-ser
Llena el vacío-
Sol de primavera,
Blancura de la nieve,
Brillo de las nubes,
Viento transparente.
DAIDO ICHI'I (s. XIV)






BIBLIOGRAFIA

Lucien Stryk and Takashi Ikemoto. Zen Poems. Let the
Spring Breeze Enter. Grove Press, 1995.
Lucien Stryk and Takashi Ikemoto. Zen Poems of China
and Japan. The Crane's Bill. Grove Press, 1973.
Lucien Stryk and Takashi Ikemoto. The Penguin Book
of Zen Poetry. Penguin, 1981.
Lucien Stryl and Takashi Ikemoto. Zen: Poems, Prayers,
Sermons, Anecdotes, Interviews. Doubleday Anchor, 1965.
Vikram Seth. Three Chinese Poets. HarperPerennial, 1993.
(Para el poema de Wang Wei).




Hay una edición en castellano muy vinculada a este tema:
Yoel Hoffmann. Poemas japoneses a la muerte. Escritos
por monjes zen y poetas de haiku en el umbral de la muer-
te. DVD, 2001.
No he tomado versiones de este valioso libro, porque sigo
la línea de incorporar nuevos textos al castellano, en lugar
de difundir los ya traducidos por otros.  Sólo por eso.





También puede consultarse:
Nancy Wilson Ross. The World of Zen. An East-West
Anthology. Vintage, 1960.

Las fotos de los monjes son de Koji Sato / Sosei Kuzuni-
shi (fotógrafo): The Zen Life. Weatherhill/Tankosha, 1977.

Versiones del inglés: Robert R. Rivas (c)








viernes, 17 de enero de 2014

LOS LIBROS DEL 2013

 

                                      "Sólo los más grandes osan desafiar al Tiempo".
Pocas cosas hay más prácticas y absurdas que una lista.
Sirven para recordar lo que hay que hacer mañana, por
ejemplo. Hoy, entonces, es importante. Pasado mañana
es una burla de sí misma.
 Esta lista espera no ser una lista.
 Cada libro mencionado es un bollo de recuerdos: el lu-
gar donde lo compré (muchas librerías 'de ocasión', un
nombre ambiguo y sin embargo acertado), lugares donde
lo leí o donde estaba guardado, pantallazos de algo preg-
nante del texto, conexiones azarosas con otros libros...
 (A las librerías 'factuales' se les ha agregado una extraña,
amplia, de pasillos y salas desconocidas, librería virtual.
La búsqueda -con todas las resonancias que contiene esta
palabra-, la cacería, la pesca, la aventura, ha encontrado
un nuevo escenario.)
 Como comenté en "Una explicación", hubo un accidente.
 El propósito era hacer una breve reseña de cada texto e
ilustrarlo con una foto de la cubierta.
 Libros leídos o apenas hojeados, subrayados o repasados.
Releídos o abandonados.
 Ninguna exhaustividad en esto.
 Seguramente varios textos han quedado afuera. Habría
que agregar los textos digitales, por caso.
 También los libros en inglés que serán tema de trabajos
a publicar.
 Propongo agregar en lo inmediato una nota con los mejo-
res del 2013 -los que más me gustaron.
 Y luego, a lo largo del año, si es que éste me sigue acom-
pañando, porque siempre hay algún destino ocioso que de-
cide despertarse, agregar a cada nota publicada la reseña
de dos o tres más de los otros. También será una forma de
tenerlos presentes. Como siguen llegando, la amenaza es
que la correntada vaya borrando los anteriores.
 Borges, para mi alivio, dijo que había que leer por placer.
 No siempre ocurre. Muchas veces un libro es un desafío.
 Antes de empezarlo, no sé si voy a poder con él. O si voy
a decepcionarme. Y qué prefiero que pase.
 Por todas partes me brotan relaciones y conexiones entre
las mujeres y los libros. Pasiones interminables. Placeres
y goces. El deseo de saber y el de conservar siempre cierto
misterio. Así, también, inevitable pensar o fantasear, que
se parecen pero no son lo mismo: ¿cómo la/lo 'leería' otro?
 
LOS QUE MÁS ME GUSTARON

-Michel Foucault. La hermenéutica del sujeto. FCE, 2006. Filosofía.
 -Varlam Shalámov. Relatos de Kolimá. Vol. III. Minúscu-
la, 2010.
 -Giogio Faletti. Apuntes de un vendedor de mujeres. Ana-
grama, 2012. Novela.
 -Joseph Roth. Viaje a Rusia. Minúscula, 2008.
 -Herta Müller. En tierras bajas. Siruela, 2009. Cuentos.
 -Paul Bowles. Desafío a la identidad. Viajes 1950-1993.
Galaxia Gutenberg, 2013.
 -Joseph Roth. Crónicas berlinesas. Minúscula,
 -James Salter. Quemar los días. Salamandra, 2013. Auto-
biografía.
 -Ernö Szép. La manzana de Adán. Lengua de trapo, 2010.
Novela.
 -Daniel Desmarquest. Kafka y las muchachas. Edaf, 2003.
Ensayo.
 -Robert Walser. Sueños. Siruela, 2012. Relatos breves.
 -Jacques-Alain Miller. Piezas sueltas. Paidós, 2013. Psico-
análisis.
 -Rithy Panh. La eliminación. Anagrama, 2013. Testimonio.
 -Tedi López Mills. Traslaciones. Poetas traductores 1939-
1959. FCE, 2011. Antología poética.
 -Rudy Kousbroek. El secreto del pasado. A. Hidalgo, 2013.
(Fragmentos autobiográficos)
 -Cees Nooteboom. Cartas a Poseidón. Siruela, 2013. Notas,
glosas, comentarios.
 

 Y MUCHOS OTROS

 -Mahmud Sobh. El diván de la poesía árabe oriental y an-
dalusí. Visor, 2012.
 -William Trevor. Una relación perfecta. Salamandra, 2012.
Cuentos.
 -Jean Echenoz. Relámpagos. Anagrama, 2012. Biografía
novelada.
 -Nyogen Senzaki/ Ruth Strout McCandless. La flauta de
hierro. Antología de 100 koans zen. Edaf, 2001.
 -Werner Herzog. Manual de supervivencia. Entrevista con
Hervé Aubron y Emmanuel Burdeau. Cuenco de plata, 2013.
 -Joseph Brodsky. Poemas. Alción, 2011. ("Se puede formar
una ciudad con aquellos que me olvidaron")
 -Slavoj Zizek. Visión de paralaje. FCE, 2011. Ensayo.
 -George Steiner. La poesía del pensamiento. Del helenis-
mo a Celan. FCE, 2012.
 -Amitav Ghosh. El cromosoma Calcuta. Anagrama, 1997.
Novela.
 -Hans Joachim Schädlich. El viaje de Kokoshkin. Adr. Hi-
dalgo, 2012. Novela.
 -Julien Gracq. Recuerdo de una ciudad desconocida. Edic.
del Copista, 2006. Ensayos.
 -Michel Onfray. Antimanual de filosofía. Edaf, 2005.
 -David Markson. La soledad del lector. La Bestia Equilá-
tera (LBE), 2012. ¿Género?
 -Delphine de Vigan. Días sin hambre. Anagrama, 2012.
Relato autobiográfico.
 -Pierre Reverdy. El Ladrón de Talán. Igitur, 1997. Poesía.
 -Marcel Schwob. Viaje a Samoa. Valdemar, 1996.
 -Rainer M. Rilke. Poemas franceses. Pre-textos, 1997.
 -Mario Campaña. Casa de luciérnagas. Antología de poe-
tas hispanoamericanas de hoy. Bruguera, 2007.
 -Clement Rosset. El mundo y sus remedios. Cuenco de pla-
ta, 2012. Ensayo.
 -Josh Bazell. Wild Thing. Anagrama, 2013. Novela.
 -Colette Soler. Lacan, lo inconsciente reinventado. Amo-
rrortu. 2013.
  -V.S. Naipaul. Momentos literarios. Mondadori, 2012.
Ensayos.
 -Emmanuel Carrère. Limónov. Anagrama, 2013. Biografía.
 -Jean Servier. Los hombres y lo invisible. Monte Avila,
1970. Antropología.
 -Lukas Bärfuss. Cien días. A. Hidalgo, 2009. Novela.
 -Joyce Carol Oates. Memorias de una viuda, Alfaguara,
2012. Relato autobiográfico.
 -Djuna Barnes. El bosque de la noche. Monte Avila, 1969.
Novela.
 -Isidoro Vegh. El abanico de los goces. Letra Viva, 2010.
Psicoanálisis.
 -Djuna Barnes. Poesía reunida 1911-1982. Igitur, 2004.
 -Aurora Luque (Ed.) Los dados de Eros. Antología de poe-
sía erótica griega. Hiperion, 2011.
 -Victor Segalen. La vida cóncava. Cuatro, 2004. Ensayos.
 -Mariusz Szczygiel. Gottland. Acantilado, 2011.
 -Stanislaw Witkiewicz. Insaciabilidad. Barral, 1973. Novela.
 -Víctor Shklovski. La tercera fábrica/ Erase una vez. FCE,
2012.
 -Terry Smith. ¿Qué es el arte contemporáneo? Siglo XXI.
2012. Ensayo.
 -Jane Bowles. Juego de damas. Nueve cuentos y una obra
de teatro. Eterna Cadencia, 2012.
 -Francois Bizot. El portal. Prisionero de los Jemeres rojos.
RBA, 2006. Testimonio.
 -Walter Benjamin. Diario de Moscú. Godot, 2011.
 -Clarice Lispector. Dónde estuviste de noche. El Cuenco
de Plata, 2012. Textos breves.
 -David Vann. Tierra. Mondadori, 2013. Novela.
 -Marcel Proust. Correspondencia con su madre (1887-
1905). Perfil, 1998.
 -Ana Novac. Aquellos hermosos días de mi juventud. Des-
tino, 2010. Testimonio.
 -Cesare Pavese. Poesías completas. Visor, 2008.
 -Jón Kalman Stefánsson. Entre cielo y tierra. Salamandra,
2011. Novela.
 -Beef Torrey and Kevin Simonson. Conversations with
Hunter S. Thompson. Univ Press of Mississippi, 2008.
 -Alexander Solzenitsyn. Archipiélago Gulag III. Tusquets,
2007. Testimonio.
 -Jean-Louis Déotte. La época de los aparatos. Adriana Hi-
dalgo, 2013. Ensayo.
 -Philippe Ollé-Laprune. Para leer a Michel Leiris. FCE.
2010.
 -Herta Müller. El hombre es un gran faisán en el mundo.
Punto de lectura, 2010. Novela.
 -David Kidd. Historias de Pekín. Libros del Asteroide.
2005. Relato autobiográfico.
 -Fernando Peirone. Mundo extenso. Ensayo sobre la muta-
ción política global. FCE, 2012.
 -Philippe Lacoue-Labarthe/ Jean-Luc Nancy. El absoluto
literario. Teoría de la literatura del romanticismo alemán.
Et.Cadencia, 2012.
 -Michael Hamburger. La vida y el arte. Antología poética.
Lumen, 2013.
 -Duncan Shields. Los hermanos Rajk. Un drama familiar
europeo. Acantilado, 2009. Ensayo.
 -Annemarie Schwarzenbach. Todos los caminos están
abiertos. Minúscula, 2008. Crónicas de viajes.
 -Sebastian Barry. Más y más lejos. La Otra Orilla, 2008.
Novela.
 -Kenzaburo Oé. Cuadernos de Hiroshima. Anagrama, 2011.
Crónicas.
 -Henry Bauchau. El bulevar periférico. Pre-textos, 2012.
Novela.
 -Edmond Jabès. El libro de las preguntas. Vol. II. Siruela,
1991. Ensayo filosófico-religioso.
 -Carol Dittrich. Historic Coffeehouses. Vienna/ Budapest/
Prague. Lemiuex, 2002.
 -Aharon Appelfeld. Badenheim 1939. Losada, 2006. No-
vela.
  -Julian Maclaren-Ross. Veneno de tarántula. La Bestia E-
quilátera, 2009. Novela.
  -Georges Bataille- Michel Leiris. Intercambios y Corres-
pondencias. El cuenco de plata, 2008.
  -Walter Benjamin. Reflections. Essays, Aphorisms, Auto-
biographical Writings. Schoken Books, 1986.
 -Katrin Himmler. Los hermanos Himmler. Historia de una
familia alemana. Libros del Silencio, 2011. Biografía.
  -Hermann Broch. En mitad de la vida. Poesía completa.
Igitur, 2007. Poesía.
 -Torgny Lindgren. En elogio de la verdad. Nórdica, 2007.
Novela.
 -Claudio Magris. Así que Usted comprenderá. Anagrama,
2007. Relato.
 -Péter Esterházy. Sin arte. Acantilado, 2010. Novela.
 -Vicente Valero. Experiencia y pobreza. Walter Benjamin
en Ibiza, 1932-1933. Península, 2001. Ensayo.
 -Joseph Roth. Las ciudades blancas. Minúscula, 2004. En-
sayo.
 -Juan Gabriel Vásquez. Joseph Conrad. El hombre de nin-
guna parte. Norma, 2007. Biografía.
 -Marek Bienczyk. Tworki (El manicomio). Acantilado,
2010. Novela.
 -Muriel Spark. La intromisión. La Bestia Equilátera, 2011.
Novela.
 -Francesco Piccolo. Momentos de inadvertida felicidad.
Anagrama, 2012. (Como un diario)
 -E.E. Cummings. La Habitación Enorme. Espasa, 2004.
Novela (autobiográfica)
 -Thomas Mann. La voluntad de ser feliz y otros cuentos.
Alba, 2001.
 -Artemis Cooper. Patrick Leigh Fermor. Una aventura.
RBA, 2013. Biografía.
 -Jean-Bertrand Pontalis. Al margen de las noches. Paidós,
2011. Textos breves.
 -J.-B. Pontalis. El que duerme despierto. A. Hidalgo, 2007.
Textos breves.
 -Rafael Pividal. El sabor de la catástrofe. Norma, 2000.
Cuentos.
 -Ariel Dorfman. Más allá del miedo: El largo adiós a
Pinochet. Siglo XXI, 2002. Testimonio.
 -Cees Nooteboom. ¡Mokusei! Siruela, 2008. Dos nouve-
lles.
 -Liudmila Ulítskaya. Mentiras de mujeres. Anagrama,
2010. Cuentos.
 -Philippe Claudel. Aromas. Salamandra, 2013. Breves
relatos autobiográficos.

 Y una observación: ¡cuánto dirá de mí esta lista al que se
asome a ella! Los que están, los que faltan. Mostrarse. De-
mostrarse.
 Es que uno habla demasiado consigo mismo.
 ("Meconsigounmismo")
 

sábado, 11 de enero de 2014

UNA EXPLICACION

 Había armado un trabajo con los 100 libros del 2013 (así se llamaba, o se llama, esté
donde esté ahora), cada uno de ellos detallando autor, título, editorial y fecha de pu-
blicación. Luego seguía un comentario acerca del libro, que conducía en muchos ca-
sos a referencias a otros libros del mismo autor, o aún de otros autores. Al final de
cada una de esas pequeñas reseñas (al estilo de lo que hice con "Los 10 libros del
2012", iba una foto de la cubierta del texto en cuestión.
 Entonces vino esta pequeña desolación: al subirlo, el sitio lo aceptó. Duró un minuto.
Deduzco que por la carga de fotos, la nota superaba algún tope y que por esa razón
fue automáticamente borrada. No ha quedado en ninguna parte visible.
 Si existe, existe en un 'mundo' propio, al que van a parar todos los asuntos borrados.
Hasta podríamos pensar en un mundo bastante amplio, no menor al nuestro -visible,
palpable, etc- en el que residen todos los elementos olvidados, junto a los borrados,
inconexos, es cierto, al menos por cierto tiempo, ya que como bien sabemos, aquí
también impera una enorme desconexión, suplida por la tendencia natural de textos,
sucesos y personas a encontrarse.
 La 'pequeña desolación', comparable a pinchar una goma en la ruta de noche, en el
medio de la nada y descubrir que el back-up, el auxilio, el recurso suplente, no está
en el baúl del auto, posiblemente me aleje por un tiempo de este sitio, ya que uno no
quiere merodear el lugar donde se produjo la desgracia.
 Una reparación menor (como sería ser arrastrado por una grúa, al día siguiente, no-
che insomne, en el caso del auto), intentaré juntar fuerzas para publicar solamente la
lista de los 100.