sábado, 18 de enero de 2014

POEMAS ZEN



¿Qué es el Zen? Religión, forma de vida. Una religión,
al menos para sus seguidores, pero sin libro sagrado, sin
dogma estricto, sin canon fijo, sin Salvador o Ser Divino
del cual esperar algo. Para conocerlo, es necesario practi-
carlo. ¿Forma de vida? Al menos como aspiración. Maes-
tro y discípulo. Es la forma que tomó el budismo, nacido
en la India en el siglo VI a.C. cuando llegó a China. Y lue-
go a Corea, y finalmente, en el siglo XII d.C., a Japón.
 La búsqueda de un estado de iluminación, o satori. A tra-
vés de técnicas que pueden parecer sencillas, pero que im-
plican una gran complejidad. Salir de las dualidades no
es sencillo. Bien y mal, placer y dolor, anhelo y rechazo,
las bases más elementales, primarias, de la constitución
del sujeto humano. Mondos, koans. Algo así como apren-
der a pensar sin pensamientos.
 Desprenderse. Soltar. El mundo, el deseo mismo.
 Vivir es sólo este momento. Desprenderse del pasado. Sol-
tar la idea del futuro, del porvenir.

Producto de la mezcla de las enseñanzas de Buda llevadas
a China por el monje Bodidharma en el 520 d.C. y del tao-
ísmo que ya existía en ese país, el Budismo Zen se convir-
tió en una fuerza espiritual que guió tanto a los filósofos
como a los poetas y demás artistas desde entonces. Nunca
antes ni desde entonces ha tenido el arte un lugar tan impor-
tante en la vida comunitaria. El Sexto Patriarca, Hui-neng
creó un poema de iluminación que ha perdurado a través
de los siglos:
  El árbol de la Perfecta Sabiduría
  Originalmente no era un árbol,
  Ni ha tenido el brillante espejo
  Marco alguno. La naturaleza-de-Buda
  Para siempre clara y pura,
  ¿Dónde hay alguna impureza?

 El Zen existe como una disciplina para hacer que
el 'despertar' sea posible, y como se le enseña a los discípu-
los (ahora se ve la relación radical entre esos dos términos,
disciplina/ discípulo) desde el inicio que todos sus esfuer-
zos serán inútiles si no logran la iluminación, muchos de
ellos pasan por estados que simulan ser ese logro.
 A menudo el Zenista escribe un poema que expresa la
escencia de ese despertar, la profundidad del cual es suge-
rida por la calidad del poema.
 Se espera del discípulo que componga un tipo de poesía
especial llamada tokino-ge en japón, o "verso del mutuo
entendimiento".



 El maestro chino Chokei compuso un primer poema de
su satori que fue rechazado:

 "Alzando la cortina de bambú, miré
al mundo exterior- ¡qué cambio!
Si alguien me preguntase qué descubrí,
Golpearé esta escobilla contra su boca."

Más adelante compuso este otro, que sí fue aceptado:

"Todo es armonía, si bien todo está separado.
Una vez confirmado, la maestría es tuya.
Largamente revolotée en el Camino Medio,
Hoy el mismísimo hielo dispara llamas."

 Hay un poema de Shunoku acerca del encuentro del Bodi-
dharma con el Emperador Wu:
  Después del canto de la primavera, "Vasto vacío,nada es
                                                                              [sagrado,"
 Viene el canto del viento-de-nieve a lo largo del Río Yang-
                                                                                     [tze.
 Tarde a la noche yo también toco la muda flauta de Shorin,
 Atravesando las montañas con su sonido, el río.

[Shorin es el templo en el que Bodidharma, al descubrir
que el emperador carecía de 'insight' (¿visión interior?),
se sentó en Zen por nueve años. Para alcanzar el templo,
él tuvo que cruzar el Río Yangtzé.]

 


 Religión-modo de vida de extrema sencillez o depura-
ción. Lo cual significa, en el fondo, el máximo grado de
sutileza, el punto más filoso de percepción de sí mismo
y del mundo, más allá del límite del lenguaje.
 Una de las experiencias humanas más logradas.


LOS POEMAS

1.
Veinte años peregrino,
Caminando al este, al oeste.
De regreso en Seiken,
No me he movido un centímetro.
SEIKEN-CHIJU

2.
Ni una mota de polvo en ningún lado.
¿Qué es viejo? ¿Nuevo?
En casa en mi montaña azul,
Ningún deseo por nada.
SHOFU

3.
Tierra, río, montaña:
Los copos de nieve se derriten en el aire.
¿Cómo puedo haber dudado?
¿Dónde está el norte? ¿Sur? ¿Este? ¿Oeste?
DANGAI

4. Canto de muerte
La palabra al fin,
No más dependencias:
Luna fría en el estanque,
Humo sobre el ferry.
KOKO

5. Canto de muerte
Sesenta y seis años
Apilando pecados,
Salto al infierno-
Por encima de la vida y la muerte.
TENDO-NYOJO (1163-1228)

6.
Un árbol sin raíces,
Hojas amarillas dispersándose
Más allá del azul-
Sin nubes, inmaculadas.
SOZAN-KYONIN (s. IX)

7.
Hablar: siete pasos, ocho caídas.
Estar en silencio: tropezando una vez, dos.
Zenistas de todas partes,
Siéntense, dejen que la mente sea.
SHISHIN-GOSHIN (¿?- 1339)

 

8.
Viento alto, luna fría.
largo arroyo a través del cielo.
Detrás del portón, ninguna sombra-
Cuatro lados, ocho direcciones
SHOKAKU

9.
Cuanto tiempo han estado
Palideciendo las estrellas,
Luz de la lámpara disminuyendo:
No hay nada viniendo,
Ni yendo.
NANSEN (748-834)

10.
Con un pie en el escalón de ladrillo,
El Todo estalla en mi cabeza.
Me reí un buen rato
Junto al árbol de boj, la luna en el más azul de los cielos.
CHORO (s.XI)

11.
¿Tiene uno que enojarse realmente
Acerca de la iluminación?
No importa por qué camino viaje,
Estoy yendo a casa.
SHINSHO

12. Pescador
Sobre amplias aguas, solo, mi bote
Sigue la corriente, profunda/superficial, alta/baja.
Conmovido, alzo mi flauta a la luna,
Atravesando el cielo de otoño.
HONEI (s.XI)

13. Pescador
Luz de primavera, blanda niebla de la orilla,
Y sobre el agua quieta su bote.
Aferra en su sueño una línea de mil metros,
A la altura de la mayor ballena.
SETCHO (980-1052)

14. Cabaña del leñador
¿Es la rama viva mejor que la muerta?
Corta a través de cada una: ¿qué diferencia?
En casa, los deseos dominados, te sientas junto
A la semicerrada puerta de maleza todo el día de primavera.
ZOTAN (s. XIII)

15.
A la capital-
nubes de nieve formándose,
medio cielo para llegar.
BASHO

16.
Una luna tal-
el ladrón
se detiene para cantar.
BUSON

17. Forma en el vacío
El árbol, está pelado,
Todo color, toda fragancia, idos,
¡Y sin embargo en la rama,
La inmutable primavera!
IKKYU (1394-1481)

 



18.
Durante setenta y dos años
He conservado al buey encerrado.
Hoy, el ciruelo en flor otra vez,
Lo dejo vagar en la nieve.
KODO (1370-1433)

19.
La vida: una nube cruzando una cima.
La muerte: la luna navegando.
¡Ah, admite la verdad
del nuómeno, fenómeno,
Y que tú eres el poste de atar burros!
MUMON (1323-1390)

20.
¡Por fin he roto la barrera de Unmon!
Hay salido por todos lados- este, oeste, norte, sur.
Adentro a la mañana, afuera a la tarde; ni dueño de casa
                                                                       [ni invitado.
Cada uno de mis pasos levanta una pequeña brisa.
DAITO (1282-1337)

21. Canto de muerte
El árbol de hierro florece,
El gallo pone un huevo.
Con más de setenta, corto
Las cuerdas del palanquín.
WAKUAN-SHITAI (1108-1169)

22.  Canto de muerte
Durante setenta y dos años colgué
El espejo del karma.
Destrozándolo lo atravieso,
¡Estoy sobre el Camino!
IKUO-MYOTAN

23. Canto de muerte
La vida es como
La encontramos, la muerte también.
¿Un poema de despedida?
¿Por qué insistir?
DAIE-SOKO (1089-1163)

24.
¿Hay corta-caminos
en el cielo,
luna de verano?
La Dama SUTE-JO

25.
Perfume del ciruelo
haciendo halo
a la luna.
BUSON

26.
Pasado, presente, futuro: inalcanzables,
Sin embargo claros como un cielo sin mácula.
Tarde a la noche el banquito está frío como el hierro,
Pero la ventana encendida de luna huele a ciruelo.
HAKUIN (1685-1768)

27.
Los siete mares chupados a la vez,
El dios del dragón expuesto.
Hacia atrás fluye el curso del Soto Zen:
¡Iluminado por fin, respiro!
GESSHU (1618-1696)

28.
Sólo el hombre-Zen conoce la tranquilidad:
La llama que consume al mundo no puede alcanzar este
                                                                                 [valle.
Bajo una rama con brisa, las ventanas
De la carne cerradas con firmeza, sueño, despierto, sueño.
FUGAI (s. XVII)

 

                                                 Un libro 'de antes', de los que destrozabas
                                                 al leerlo mucho.

29.
Desencadenado al fin, un monje viajero,
Paso la vieja barrera Zen.
La mía es una vida de arroyo-nube sin rastros.
De esas montañas, ¿cuál será mi hogar?
MANAN (1591-1654)

30.
Cuando estás tanto vivo como muerto
Cabalmente muerto para vos mismo,
¡Qué soberbio
el más mínimo placer!
BUNAN (1602-1676)

31.
El viejo maestro sostuvo una pelusa
Y la sopló de su palma,
Revelando la Fuente misma.
Mira donde las nubes esconden las cimas.
KAIGEN

32.
¿Quién dijo que el mar es cóncavo,
Las montañas convexas?
Uy, los trago enteros-
¡El cielo sin huesos!
HEISHIN (1287-1369)

33.
He cruzado el mar siguiendo a la Verdad,
El conocimiento, ese engaño, debe ser desafiado.
Aquí y allá, he gastado pilas de sandalias.
Ahora -la luz de la luna en el claro abismo.
KAKUA (s. XII)

34. Oyendo el laúd
Perfecta melodía- como viento
Entre los pinos de lejanas colinas.
La mente lavada cielo limpio:
Escúchala más allá de sí misma.
JAKUAN (s.XII)

 



35. Canto de muerte
La luz muere en los ojos, el oir
Mengua. Una vez de regreso en la Fuente,
No hay significado especial-
Hoy, mañana.
ETSUZAN (s.X)

36.
Aquí nadie piensa en riqueza o fama,
Toda habla del bien y el mal es sofocada:
En otoño rastrillo las orillas cubiertas de hojas del arroyo,
En primavera acompaño al ruiseñor.
DAIGU (1584-1669)

37.
La luna es la misma vieja luna,
Las flores son exactamente como eran,
¡Sin embargo yo me he vuelto la ausencia de cosa
De todas las cosas que veo!
BUNAN (1602-1676)

38.
Remolineado por las tres pasiones, los ojos de uno ence-
                                                                            [guecen;
Cerrados al mundo de las cosas, ellos ven de nuevo.
De este modo vivo: sombrero de paja, báculo en mano,
Me muevo ilimitadamente, a través de la tierra, a través
                                                                        [del cielo.

39.
Muchas veces las montañas han pasado del verde al ama-
                                                                                   [rillo,
¡Tanto para la caprichosa tierra!
Polvo en tus ojos, el triple mundo es angosto;
Nada en la mente, tu silla es lo suficientemente amplia.
MUSO (1275-1351)

40. Poema de muerte
Cabalgando este caballo de madera patas para arriba,
Estoy a punto de galopar a través del vacío.
¿Querrías seguir mi rastro?
¡Ja! Intenta atrapar a la tempestad en una red.
KUKOKU (1328-1407)

41.
Sirviendo al Shogun en la capital,
Manchado por el polvo del mundo, no encontraba paz.
Ahora, sombrero de paja encajado, sigo al río:
¡Qué fresca la visión de las gaviotas a través de la arena!
KODO (1370-1433)

42.
Aquel que se alza, se alza de sí mismo,
Aquel que cae, cae de sí mismo.
Rocío de otoño, brisa de primavera-
Nada puede de ningún modo interferir.
NI-BUTTSU (s. XII)

43.
Moverse/ descansar no tienen sentido.
Sin rastros, yendo/ viniendo.
A través de las montañas iluminadas por la luna,
¡Aullante viento!
UNOKU (1248-1321)

44.
Colinas desiertas, nadie a la vista-
Sólo ecos de la voz de los hombres.
En el bosque profundo luz reflejada
Brilla sobre el musgo azul-verde otra vez.
WANG WEI (s.VIII)

45.
La música del no-ser
Llena el vacío-
Sol de primavera,
Blancura de la nieve,
Brillo de las nubes,
Viento transparente.
DAIDO ICHI'I (s. XIV)

 




BIBLIOGRAFIA

Lucien Stryk and Takashi Ikemoto. Zen Poems. Let the
Spring Breeze Enter. Grove Press, 1995.
Lucien Stryk and Takashi Ikemoto. Zen Poems of China
and Japan. The Crane's Bill. Grove Press, 1973.
Lucien Stryk and Takashi Ikemoto. The Penguin Book
of Zen Poetry. Penguin, 1981.
Lucien Stryl and Takashi Ikemoto. Sen: Poems, Prayers,
Sermons, Anecdotes, Interviews. Doubleday Anchor, 1965.
Vikram Seth. Three Chinese Poets. HarperPerennial, 1993.
(Para el poema de Wang Wei).




Hay una edición en castellano muy vinculada a este tema:
Yoel Hoffmann. Poemas japoneses a la muerte. Escritos
por monjes zen y poetas de haiku en el umbral de la muer-
te. DVD, 2001.
No he tomado versiones de este valioso libro, porque sigo
la línea de incorporar nuevos textos al castellano, en lugar
de difundir los ya traducidos por otros.  Sólo por eso.

 



También puede consultarse:
Nancy Wilson Ross. The World of Zen. An East-West
Anthology. Vintage, 1960.

Las fotos de los monjes son de Koji Sato / Sosei Kuzuni-
shi (fotógrafo): The Zen Life. Weatherhill/Tankosha, 1977.








2 comentarios:

Anónimo dijo...

En la primera lectura algunos resultaron preferidos y
ciertos versos finales exquisitos como:
"¡Iluminado al fin respiro",
poema 27;despues los agregados
convirtieron la pagina en remanso.
Cuanto dice tan poco.......
Cuanto florecer,cuanta primavera,cuanto oler a ciruelo.
Si tengo que elegir 30,38,45
Muchas gracias .........

Robert Rivas dijo...

Muchas gracias por tu cálido comentario.